CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

sábado, 13 de octubre de 2012

UNA MADRUGADA DE ROSAS INGLESAS

Os presento hoy mi trabajo, por el que no dejo de dar gracias al Señor.
Él, da vida a estos elementos naturales y favorece su hermosura.
Yo les doy forma como florista, y adapto las flores según el gusto del cliente, mi criterio profesional y la hermosura de las mismas.
Un autentico placer.
Buen día a todos y todas.

 
 
 

viernes, 12 de octubre de 2012

LAS COLUMNAS, SIGNIFICACIÓN EN EL PUEBLO DE DIOS. DÍA DE LA VIRGEN DEL PILAR.


LAS COLUMNAS, SIGNIFICACIÓN EN EL PUEBLO DE DIOS. Día de la Virgen del Pilar.

Hoy es el día de la Virgen del Pilar, tanto en España como en los pueblos hermanos de Latinoamerica. Pio XII ofreció a estos pueblos la posibilidad de celebrar junto a nosotros el vinculo de la hispanidad, por lo mucho que nos une, desde el maravilloso lazo de la fe, la cultura y el habla.

Es dificil ahondar en la autenticación histórica de esta fiesta, pues se remonta fundamentalmente a la poca documentación aportada por los primeros padres -algo de patrología-, muy escueto y sobre todo, a escritos relativos a Santiago Apóstol y el camino a compostela.

Si hago aquí mención, de cómo los hagiografos bíblicos a los largo del tiempo, se han dejado influir por los elementos arquitectónicos y su terminología, para plantear similitudes, comparaciones u otras aportaciones concretas. Incluso la tradición apocrifa a colaborado en ello. En orden de lo que hoy celebramos, María se apareció a Santiago en un pilar (columna o basamento).
En el Exodo tenemos constancia de la poderosa columna de fuego, que Dios utilizó para cerrar el paso a los egipcios. La gran columna de nube, es para Israel el signo de que el Señor está con ellos y con ellos camina. Sansón, hace justicia a los filisteos derrumbando las columnas que causaron el derrumbe del edificio y la muerte de todos. Y según la tradición y los conocimientos culturales de la época romana, Jesús padeció ser azotado atado a una columna, (imagen de la nombrada columna en la Iglesia de Sta. Práxedes de Roma), aunque este dato no está corroborado por los sinopticos.

De todas formas, la historicidad de este acontecimiento sobrenatural hay que relegarlo a un segundo término, pues las cuestiones de fe son difíciles de evaluar o cuantificar desde la historia, ya que se desprenden en ocasiones del subconsciente humano.

Fue esta aparición de la Virgen María a Santiago Apóstol “el Mayor”, una experiencia religiosa de este último, que en la virgen María encontró la fuerza necesaria para continuar su labor evangelizadora. El lugar de la aparecida, no pudo ser más sugerente pues en la dureza de la columna o el pilar de piedra, el santo apóstol pudo ver que en María tenemos un cimiento al que aferrarnos cuando podamos flaquear.

María, en cada momento de nuestra vida ella nos asiste con su presencia, para servirnos como guía y maestra en nuestro caminar. Ella es “pilar” para la fe, pero su aparición y existencia significa aun mucho más para los cristianos y cristianas de cada tiempo y cada época.

Podemos comprender que no solo de fe vive el sujeto. Son muchas cosas las que confluyen en una persona, para desarrollar una vida plena sea desde el plano que fuere. María es ejemplo de fe, en este día y todos los días. Pero igualmente es ejemplo de fidelidad, modelo de entrega, ejemplar en el trabajo, servidora innata, fraterna con los suyos y con todos los que en ella ponemos nuestro que hacer.

Ella, por guardarlo todo en su corazón, es sensible entre las personas sensibles y puede continuar siendo el pilar sobre el que se asiente nuestra fe y toda nuestra vida y existencia.

Feliz día a los pueblos de habla hispana, a las “Pilares” y a todos los que en esta humilde persona de Nazaret, como el apóstol Santiago; encontraron la fuerza para seguir adelante.

Abrazos pues.

Atte. Floren de Estepa.

miércoles, 10 de octubre de 2012

COHERENCIA Y ALEGRÍA, ACTITUDES ANTE EL EVANGELIO DEL DOMINGO.


LA SALADA, OFICIO DE COMPLETAS
 
Acabo el domingo ahora.

Una cena a base de setas y una pequeña ensalada, y el corazón agradecido al Señor fundamentalmente.

Hoy en vísperas, aquí en mi aldea dije gracias al Señor; por el día, por el ánimo de cada persona y la alegría que se manifiesta en los rostros de las personas.

Y es que, el Evangelio de este domingo nos habla de muchas cosas. Nos habla de matrimonio como compromiso y dación mutua entre personas que se aman. Nos habla de realidad sacramental y la humildad, sencillez y generosidad de corazón al descubrir a Jesús y vivirle en la vida. Nos habla el evangelio de dignidad e igualdad ante los ojos de Dios.

Muchas cosas, y todas de mucho contenido.

Me quedo con una, de la cual tengo mucho que aprender. Fidelidad a lo que somos.

¿Se nos olvida acaso, que las aguas bautismales nos introdujeron junto a la educación de nuestros padres, en el hermoso sendero de seguir las huellas de Jesús?

De coherencia está necesitado el Reino de Dios. Lo está. De certeza en la convicción de que los pobres y desfavorecidos son los preferidos del Señor. Certeza de que cada cual debe descifrar el rostro de Jesús en su mundo y en su ambiente, favoreciendo aquellas actitudes que deben adornar a que es, o dice ser Hijo de Dios.

Hoy profesó un amigo monje trapense, y en la hermosa ceremonia cuya alegría recordaremos durante mucho tiempo, reconocí mi propia necesidad de ser fiel al camino comenzado hace tiempo.

¿Dónde está nuestra felicidad? Hoy estaba en el rostro del amigo profeso, en el de sus padres, hermanos y familia –llorosos en la feliz ocasión-. La felicidad estaba en el rostro de los hermanos monjes de Santa María de las Escalonias. Estaba en el rostro de aquellos que gustamos de compartir con ellos la oración y junto a ellos nos sentimos unidos espiritualmente.

Hoy pido al Señor, por todos aquellos que como Marta, supieron reconocer esa parte fascinante del rostro del Señor que no puede dejarse escapar.

Pido al Señor, para que los que no pueden alegrarse, encuentren en nosotros un motivo para –al menos- hallar esperanza.

sábado, 6 de octubre de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - CONTRA EL PODER DEL VARÓN

CONTRA EL PODER DEL VARÓN
27 Tiempo ordinario (B) Marcos 10,1-12
JOSÉ ANTONIO PAGOLA - SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
 
os fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba. Esta vez no es una cuestión sin importancia, sino un hecho que hace sufrir mucho a las mujeres de Galilea y es motivo de vivas discusiones entre los seguidores de diversas escuelas rabínicas: "¿Le es lícito al varón divorciarse de su mujer?".
No se trata del divorcio moderno que conocemos hoy, sino de la situación en que vivía la mujer judía dentro del matrimonio, controlado por el varón. Según la ley de Moisés, el marido podía romper el contrato matrimonial y expulsar de casa a su esposa. La mujer, por el contrario, sometida en todo al varón, no podía hacer lo mismo.
La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de leyes y normas. Esta ley "machista", en concreto, se ha impuesto en el pueblo judío por la "dureza de corazón" de los varones que controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.
Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios "los ha creado varón y mujer". Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.
Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la "dureza de corazón" de los varones. Mujeres y varones se unirán para "ser una sola carne" e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.
Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús concluye de manera rotunda: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón".
Con esta posición, Jesús esta destruyendo de raíz el fundamento del patriarcado bajo todas sus formas de control, sometimiento e imposición del varón sobre la mujer. No solo en el matrimonio sino en cualquier institución civil o religiosa.
Hemos de escuchar el mensaje de Jesús. No es posible abrir caminos al reino de Dios y su justicia sin luchar activamente contra el patriarcado. ¿Cuándo reaccionaremos en la Iglesia con energía evangélica contra tanto abuso, violencia y agresión del varón sobre la mujer? ¿Cuándo defenderemos a la mujer de la "dureza de corazón" de los varones?
 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

martes, 2 de octubre de 2012

LA FE DE UNOS Y LA FE DE OTROS, EL AÑO DE LA FE


La Fe de unos y la Fe de otros

Está próximo el año de la fe. El año de la fe por aquí, el año de la fe por allá. Lo cierto es que parece que nuestra Iglesia, está bastante dispuesta a poner mucho esfuerzo en la difusión de este año de la fe y lo propuesto para desarrollarlo. Carteleria, banderolas en todas las webs de aire cristiano o religioso, cartas de los obispos, el motu proprio “Porta Fidei” escrito para su convocatoria…etc.
Aprecio profundamente la preocupación del papa por el sentido de la fe: “redescubrir el camino de la fe para iluminar […]la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”. Sobre todo por el sentido de la fe en el mundo y en Europa. Como sabemos, la evangelización de Europa es un testigo que el actual papa ha recogido de su predecesor Benedicto XV.
Las circunstancias eran distintas al comienzo del siglo XX, aunque problemas como tales, no han faltado en cada una de las épocas. Lo que ocurre en cada sentido, es que puede que nuestra Iglesia aun a pesar de la sabiduría que le proporcionan los años, quizás no haya sabido colocarse certeramente en el lugar adecuado, para afrontar tales eventos.
“Después del Concilio, la Iglesia ha trabajado para que sus ricas enseñanzas sean recibidas y aplicadas en continuidad con toda la Tradición y bajo la guía segura del Magisterio”, dicen las indicaciones pastorales para el Año de la fe. (S.C.D.F) Y efectivamente, si de algo somos conscientes muchos cristianos, es del interés que demuestra nuestra iglesia, para que el Magisterio sea estrictamente observado en el pueblo de Dios.
Poco margen se ofrece a los cristianos en la consecución de sus vidas, aun cuando se observe siempre el reducto de la confesión para descarriados, como oportunidad para regresar al buen camino. La fe a lo ancho y largo de su significado, como he escrito en otras ocasiones no es garantía de ser buena persona. Se puede tener fe y llegar al fanatismo, por el cual todo el mundo debe creer lo que yo creo, u orientarlo en la misma dirección.
O se puede tener fe, y pasar desapercibido (Lc 10,29ss) haciendo el bien sin preguntar por la situación social o moral del necesitado. ¿No os parece que más que estar necesitado el mundo y la humanidad de fe; es la fe la que está necesitada de humanidad? En primer lugar, quiero decir que me hubiera gustado que la Iglesia llevada por un espíritu aperturista e integrador, bien pudiera haber reservado espacios del año de la fe, para profundizar en la fe como principio universal, desde toda perspectiva o creencia interreligiosa.
Pero continuamos en cierto modo los cristianos, considerándonos la guinda del pastel, al considerarnos depositarios de algo, que en muchas ocasiones se nos escapa de las manos. “Esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble” (Porta Fidei nn.5), dice el papa.
Yo creo que hoy más que nunca, la fe es una actitud ante la persona que está ante nosotros o nos interpela en la distancia (Sant 2,18.26). Pues es solo ante el sujeto que reclama nuestra atención en pro de una ayuda, un abrazo o una acogida, donde encontraremos el rostro del Dios vivo (Mt 10,42). Todo esto es una opción de vida de fe, considero yo que completamente actualizada y humanizada desde el Evangelio de Jesús.
El papa afronta este año de la fe, como consecución del declive del cristianismo en Europa, ya que la fe cristiana no va incardinada en el proceso cultural de nuestra sociedad europea, como un presupuesto adicional a la educación recibida. En términos generales, no preocupa demasiado a los padres y madres que sus hijos sean cristianos. Y esto nuestra iglesia lo percibe con estupor, en función del descenso de las estadísticas, respecto de la bajada de la natalidad, el descenso de los bautizos, el bajón en los matrimonios canónicos y el descrédito general al que la iglesia se somete a sí misma aunque no lo reconozca.
A este proceso de involución del cristianismo, nada ayuda la férrea doctrina impulsada por el papa y los obispos, para no abrirse a nuevas realidades sociales planteadas, la negación a nuevos retos en la búsqueda de la verdad de cada cual y los nuevos estados de vida que son una realidad en nuestra sociedad comunitaria europea. “La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia”, (P.F. nn10) dice el papa.
Pero si la iglesia abrazara a todos los que dicen seguir a Jesús y le siguen, ofreciendo un camino integrador y de diálogo antes que someter a la persona al credo y la moral del catecismo naranja; -digo que- la catolicidad de la iglesia tendría un vuelco absolutamente comunitario y humanitario, pues primero abrazaría y luego preguntaría.
Se nos habla de fe y se nos habla de salvación en “Porta Fidei”, como una concatenación de circunstancias, las cuales no pueden darse la una sin la otra. No me voy a enredar en temas de soteriología con el gran teólogo Ratzinger. Pero estoy convencido de que la salvación de cada cual, está donde está su corazón.
Y el corazón de muchos cristianos sufre hoy, porque no sienten ni sentirán el calor de la iglesia, más preocupada por sus privilegios y sostenibilidad, que por el nivel de calor del corazón de sus hijos.
Lo diré sin reservas al acabar este escrito. Soy completamente escéptico respecto del Año de la Fe. Creo que es nuestra Católica Iglesia la que tiene que ser reevangelizada desde dentro mirando a los que nos miran con incredulidad, sin dar crédito a los modos con que nos las gastamos los que decimos seguir al de Nazaret, incluso entre nosotros mismos.
Comparad estas últimas palabras mías con las del papa al Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. “La Iglesia en Europa, en el trasfondo de los desafíos sociales y espirituales, está llamada a reflexionar sobre la perenne tarea de la evangelización y sobre su urgencia renovada y actual”. ¿Será posible? ¿O será una quimera?, por cierto palabra tan de moda.

Nada más. Todo sea por una fe humanizada.
Saludos desde el corazón de Andalucía.

Atte. Floren de Estepa, estudiante de teología cristiana.

LA ORACIÓN II. 4.3 LA ESENCIA DE LA EUCARISTÍA, SACRAMENTO DE FRATERNIDAD


4.3 La esencia de la Eucaristía, Sacramento de Fraternidad.

Tal y como suele celebrarse en ocasiones la eucaristía, es evidente que, para muchos cristianos, es difícil comprender y vivir correctamente lo que según los relatos evangélicos, nos dejo dicho Jesús.

Es decir: “haced esto para que os acordéis de mí, para que actualicéis mi presencia y mi memoria entre vosotros”. Pero, ¿podemos estar seguros de que una misa de pontifical solemne, celebrada en un contexto grandioso, con un estricto protocolo y la pompa de las catedrales, puede evocar espontáneamente el recuerdo y la presencia viva del Jesús del evangelio?.
 
Mi intención aquí no es la de tirar por tierra esas ceremonias, ni mucho menos excluirlas de sentido sacramental. Pero estando de acuerdo en que el ser humano se siente bien donde se le estimulan lo sentidos, la vista por medio de magníficos edificios ricamente decorados, el oído por medio de cánticos, órganos o diversas melodías, el olfato al quemar inciensos en los turiferarios…etc, -digo que- todo ello contribuye a que la persona se sienta a gusto en un lugar en el que está además entretenida.
 
Pero, ¿en que grado del uno al diez, queda el sentido de fraternidad que crea la unidad de la comunidad?. La evolución histórica en el modo de celebrar la eucaristía, ha orientado las cosas de tal modo que ha prevalecido lo sagrado sobre lo comunitario, y Jesús no nos pidió que celebráramos y durmiéramos la siesta –entiéndaseme-:

Lucas 12,49 "He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo ya que arda!”

 

Indudablemente Jesús no desea nuestra destrucción por medio del fuego. Pero sí desea, que despertemos de nuestro inmovilismo y de esta manera realiza la comparación del fuego como elemento ante cuyo contacto, el sujeto reacciona inmediatamente.
¿Qué sucede cuando celebramos por un carácter meramente cultual?, ¿en que lugar dejamos la eucaristía cuando asistimos a ella, solo para hacer presencia y no compartir, sin salir de nuestro yo y nuestro inmovilismo?.

La eucaristía, se celebre donde se celebre tiene unas exigencias sociales que están afirmadas y confirmadas con fuerza en algunos testos del NT:

1Cor 11,17”Al daros estos consejos, no puedo felicitaros, pues, al parecer, vuestras reuniones, en lugar de haceros bien, os hacen daño. 11,18 En primer lugar, he oído decir que, cuando os reunís, hay divisiones entre vosotros, y en parte lo creo; 11,19 y hasta es conveniente que haya divisiones entre vosotros para que se sepa quiénes son de virtud probada. 11,20 Cuando os reunís en común, ya no es eso comer la cena del Señor. 11,21 Porque cada cual se adelanta a comer su propia cena; y mientras uno pasa hambre, otro se emborracha. 11,22 ¿Es que no tenéis vuestra casa para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y queréis dejar en vergüenza a los que no tienen? ¿Qué os voy a decir? ¿He de felicitaros? En esto no os puedo felicitar.”

Esta comunidad de Corinto celebra mal la eucaristía y Pablo les reprende. El fallo no estaba en que se dejasen de cumplir determinadas normas litúrgicas, ni siquiera en que el ministro estuviera debidamente ordenado. O que los corintios tuviesen ideas equivocadas en cuanto a la presencia de Cristo en el pan y en el vino.
 
Nada de lo que ahora preocupa a los teólogos, en relación a la eucaristía, era allí motivo de preocupación. Todo consistía en que cada uno iba por su lado, la comunidad estaba dividida. Porque entre ellos había ricos y pobres y los ricos se atiborraban mientras los otros pasaban hambre y necesidad, estableciendo así unas duras diferencias sociales, situación impropia de una comunidad fraterna en común-unión.

Por ello, de lo dicho se desprende que la significación fundamental de la eucaristía se ha de interpretar a partir del símbolo de la comida compartida. Compartir la misma mesa es compartir la misma vida.
Y como en la eucaristía la comida es Jesús mismo en cada una de sus variantes, alimentos, palabra, personas…etc; de ahí se sigue que la eucaristía es el sacramento en el que los creyentes se comprometen a compartir la misma vida que llevó Jesús y la misma vida entre ellos, en el amor y la solidaridad.
 
Esto es lo que expresa el evangelio de Juan. Este evangelio, que habla ampliamente de la eucaristía en el capitulo sexto, no recoge el relato de la institución eucarística. De manera que justamente donde otros evangelios cuentan esta institución, entre el anuncio de la traición de Judas (Mt26,21-25) y el anuncio de la negación de Pedro (Mt 26,31-35), Juan coloca el mandamiento del amor:

Juan 13,34 Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Que como yo os he amado, así también os améis unos a otros. 13,35 En esto reconocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros".

El cuarto evangelio expresa así dónde está el significado profundo de la eucaristía. Lo fundamental en ella, no está en repetir miméticamente el relato de la institución. Ni siquiera en comer ni beber el pan y el vino consagrados. Lo determinante es la experiencia profunda que se expresa en el ritual eucarístico. Y esa experiencia no es otra que la unión de las personas en el amor. Por ello debemos esforzarnos en ver, en comprender la Eucaristía como Sacramento de Fraternidad.

 
Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.

Estudiante de Teología Cristiana.


(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

lunes, 1 de octubre de 2012

HAY UN LUGAR PARA TODOS EN LA FAMILIA DE DIOS

Autor: Juan María Tellería Larrañaga
 
"Saludad a Priscila y Aquila…
a Epeneto… a María…
a Andrónico y Junias… a Amplias…"
(Romanos 16, 3ss. RVR60)

Aunque pudiera parecer lo contrario, resulta altamente instructivo leer con atención los diversos nombres que aparecen en el capítulo 16 de Romanos, en los versículos consagrados a los saludos que envía el apóstol Pablo a los cristianos de la capital del Imperio. Y ello por varias razones; en primer lugar, por simple curiosidad lingüística, por ver “cómo sonaba” toda aquella onomástica antigua con su inevitable carga de exotismo para quienes vivimos en el siglo XXI y en un país occidental; luego, por interés en los personajes nombrados, quiénes serían, qué datos añade el texto sobre su relación personal con el Apóstol de los Gentiles, qué funciones tenían en aquella Iglesia primitiva de Roma; y finalmente, entre otras muchas más que no mencionamos en gracia a la brevedad, por imaginar cómo sería la vida en las congregaciones del primer cristianismo, con todo lo que ello conlleva de enseñanza práctica para los creyentes de hoy.
 
El Nuevo Testamento nos deja entrever que las asambleas cristianas del siglo I debieron ser de lo más variopinto, máxime las de las grandes urbes grecorromanas, como Antioquía de Siria, Corinto o la propia Roma. El capítulo 16 de Romanos, sin ir más lejos, nos presenta gentes de muy diversas procedencias: judíos, ya fueran palestinos o de la diáspora; helenos, sin duda de distintos lugares en que se hablara el idioma griego; y romanos propiamente dichos, o por lo menos, gentes de occidente profundamente romanizadas. Y otras epístolas, tanto paulinas como universales, además de Hechos y el Apocalipsis, nos dan a entender que la mezcla de etnias, lenguas, costumbres y concepciones de la vida y la religión, era la tónica general de la Iglesia. Los primeros cristianos debían componer un curioso cuadro multiétnico, multicultural y polícromo, pero en el que por encima de todo resplandecía la confesión y la adoración de Jesús como Señor e Hijo de Dios.
 
Mal que les pese a muchos concordistas actuales, los veintisiete escritos neotestamentarios que hallamos en nuestras ediciones de la Biblia, se hacen eco de enfoques distintos del mensaje cristiano, de diferentes teologías y hasta eclesiologías, que no siempre armonizan entre sí todo lo que nos gustaría, que no se expresan en todo momento de la misma forma, pues sus énfasis y sus intereses son harto diversos, pero que exaltan en todo momento al Señor resucitado, al que reconocen como Redentor de la humanidad.
 
En fin, que ni las congregaciones primitivas eran todas iguales, ni sus dirigentes pensaban exactamente lo mismo en cada uno de los asuntos que trataban. No es idéntica la teología paulina a la joanina; no compartía el apóstol Pablo el enfoque doctrinal de los fariseos cristianos que seguían observando escrupulosamente la antigua Ley de Moisés, y de sus divergencias incluso con hermanos de la talla del apóstol Pedro o de Bernabé nos da cuenta el Sagrado Texto; no presentan un idéntico concepto escatológico el libro del Apocalipsis y otros escritos del Nuevo Testamento. Ni siquiera los cuatro Evangelios nos ofrecen exactamente una única imagen o interpretación acerca de Jesús. Pero todos están ahí, y eso es lo realmente importante.
 
Hace ya muchos siglos, desgraciadamente, que la Iglesia cristiana perdió la capacidad de autoenriquecerse con su propia variedad interna. Al prístino espíritu apostólico de unidad en la diversidad, muy rápidamente sucedió el contrario de unificación absoluta, aplastando las diferencias o estigmatizándolas como herejías condenables, e imponiendo por todas partes una sola visión, una sola liturgia, una sola teología, una sola eclesiología, en una única lengua y con una única cabeza visible. Aunque a muchos les cueste creerlo, este mismo espíritu sigue vigente incluso en las denominaciones contemporáneas y se rastrea hasta en congregaciones minúsculas. De alguna manera, puede resultar en ocasiones difícil distinguir entre iglesia y secta, dado que en la Iglesia (con mayúscula) se acepta la diversidad, mientras que en la secta no puede tener cabida.
 
Aunque nuestra sociedad contemporánea blasone de ser un mundo globalizado, y aunque los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tiendan a suprimir disimilitudes, lo cierto es que el ser humano manifiesta de continuo su tendencia innata a la diferenciación, que no solo se plasma en meros hechos externos, sino que se manifiesta sobre todo en la múltiple variedad de pensamiento y opinión en todos los ámbitos, también el religioso. El mensaje cristiano, tal como lo encontramos en las enseñanzas de Jesús conservadas en los Evangelios, curiosamente no impone un tipo de dogma o de doctrina que se haya de aceptar de forma indiscutible. La Iglesia antigua lo entendió bien: era el vínculo personal con el Señor resucitado lo que definía al discípulo cristiano, y no tanto una línea teológica determinada, pues había varias, heredadas del propio judaísmo. La cuestión sería si la Iglesia contemporánea comparte esa visión de la realidad.
 
El cristianismo actual muestra una doble tendencia: por un lado, una fragmentación que se multiplica casi hasta el infinito, como sucede especialmente en el amplio campo evangélico, donde —y es algo que hemos comprobado personalmente— una simple desavenencia o una opinión contraria pueden generar un cisma o la separación de una congregación, con anatemas y maldiciones incluidos en más de un caso; y por el otro, una tendencia al diálogo interconfesional, que a grandes rasgos es característica de las grandes iglesias históricas, tanto orientales como occidentales, católicas y protestantes, y que se materializa en el movimiento ecuménico. Doble vertiente que genera tensión, que exige una toma de posición entre quienes, considerándose depositarios de la verdad absoluta, condenan cualquier tipo de compromiso con quienes no la poseen, y aquellos que ven en las otras denominaciones hermanos en la fe de Jesús que piensan de forma distinta sobre algunos puntos doctrinales, de mayor o menor envergadura.
 
Sinceramente, no es siempre fácil decantarse por una u otra, dado que no se trata de una cuestión maniquea fácilmente discernible. En todas las posturas hay matices, y todas son dignas de respeto.
 
En la Iglesia de Cristo hay sitio para Andrónico y Junias, para Aquila y Priscila, para Rufo, para Epeneto, para María, para católicos romanos y griegos, coptos, protestantes y evangélicos, luteranos y calvinistas, liberales y conservadores. Solo si, con la ayuda de Dios, sé vivir mi fe propia, mi teología y mis distintivos denominacionales respetando al otro creyente que no piensa como yo, y viendo en él a un hermano en Cristo, estaré en el espíritu del Señor Jesús.
 
 

domingo, 30 de septiembre de 2012

LA ORACIÓN II. 4.2 LA COMIDA EUCARISTICA


 
4.2 La comida Eucarística

Esta comida es para muchos cristianos la oración suprema, pues hay en su fondo aspectos universales como el pan y el vino de la tierra, hay elementos de interioridad o encuentro personal con lo divino –la Palabra Sagrada-, y sobre todo una intensa evocación de historia; ya que en el mismo centro de su plegaria, los cristianos recordamos a Jesús y rememoramos y actualizamos el sacramento de su amor.
 
Aquel sacramento por medio del cual dio su muerte a favor de los demás, anticipando su venida salvadora. Igualmente, en su mismo centro, esta plegaria es comunión interhumana, descubrimiento y cultivo de la más honda comunicación creyente.

1Cor 11,23 Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: Que Jesús, el Señor, en la noche que fue entregado, tomó pan, 11,24 dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía". 11,25 Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía". 11,26 Pues siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.

La eucaristía, considerada por muchos una comida espiritual a través de los siglos, en su origen no fue instituida como unida a la comida social de las personas.
En la religión hebrea la comida tiene un carácter muy relevante en cuanto a la relación del sujeto con Dios. Existían comidas sagradas, por ejemplo aquella en la cual se ratifico la alianza con Dios.
 
El texto del Éxodo nos refiere una doble tradición: una, que describe el sacrificio como rito esencial de la alianza, y otra que muestra la expresión de la alianza en la comida. Respecto a esta última tradición se nos dice que los setenta ancianos de Israel, que habían subido con Moisés al monte, contemplaron a Dios:

Éxodo 24,9 Moisés, Aarón, Nadab, Abihú y setenta ancianos de Israel subieron 24,10 y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en claridad al mismo cielo. 24,11 No extendió su mano contra aquellos elegidos de Israel; y ellos vieron a Dios, comieron y bebieron.

Aquí, como en nuestra actual celebración eucarística, se interpreta la comida como comensalía en la cual participa Dios, como manjar y como comensal; haciendo participes a los asistentes de toda su esencia.
 
Si miramos estas comidas sagradas desde el punto de vista histórico, en ellas advertimos, estrictos rituales, un Dios implacable y temeroso y una comunidad a la cual en muchos casos le es imposible hacer comunidad, ya que están continuamente siendo objeto del cumplimiento de la ley, que es la que salva.
 
Cuando miramos estas celebraciones desde la perspectiva instaurada por Jesús, vemos que desaparecen las estrictas rescisiones y se da paso a una comida de amigos, sin otro particular que la unidad como elemento que cohesiona entre Dios, Jesús y sus hijos, por medio del compartir de su Espíritu Santo.
 
Aunque Jesús nunca mencionara la expresión “eucaristos/eucaristía”, como acción de gracias, lo deja implícito ya que la unión de los que se aman es siempre motivo de grandeza para el Señor, pues considera cumplido su objetivo. Si aquella unión de doce amigos fue efectivamente fraternal, Jesús nos deja dicho que espera de nosotros, la repetición de ese “ZIKKARON”=MEMORIAL:

1Cor 11,24 “dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía".

La memoria en la concepción de los judíos –y Jesús lo era-, es la celebración conmemorativa de un acontecimiento del pasado que se hace presente en la comunidad celebrante, la cual toma parte en el acontecimiento y en la salvación que el acontecimiento anuncia.
 
Por tanto, el “memorial” no es un mero recuerdo de lo que pasó, sino que es la actualización del hecho que se recuerda. Y, ¿cuál era el recuerdo de los amigos más cercanos de Jesús?. ¿Qué era aquello que mantenían con más frescura en su retina?.
 
Sin lugar a dudas no podemos estar en la mente de ellos, pero por sus enseñanzas advertimos que el acontecimiento de la nueva economía de la salvación –te salvas porque amas y no porque cumples la ley-, y la contemplación de un Dios que es amor de padre, fueron sin lugar a dudas aquello con lo que quedaron marcados, ya que como judíos, no tenían esa concepción de Dios.

Mc 12,28 Un maestro de la ley que había oído la discusión, viendo que les había contestado bien, se le acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?". 12,29 Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor, Dios nuestro, es el único Señor; 12,30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 12,31 El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos". 12,32 El escriba le dijo: "Muy bien, maestro; con razón has dicho que él es uno solo y que no hay otro fuera de él, 12,33 y amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale mucho más que todos los holocaustos y sacrificios".

Por medio de esta inapelable enseñanza, se vinculan los dos rasgos principales de la confesión cristiana: amar a Dios y amar al prójimo.
Ellos definen la oración eucarística, que es un diálogo con Dios siendo diálogo de amor y comunicación entre la comunidad. Por ello, al unirse con Dios, el orante se vincula con el único proyecto de este –Dios-, en plegaria compartida.
 
Por ello toda oración es, de algún modo, comunión fraterna, ya que al formar parte activamente de la comunidad eclesial, se llevan los deseos y anhelos de esta, allá donde estemos y aunque estemos momentáneamente solos.

Pero no debemos de olvidar el sentido de gratuidad de la celebración eucarística, en cuanto a unión común de los que amándose, conforman el pueblo de Dios, y ven en el compartir de los alimentos, en la escucha de la palabra y en el abrazo de la paz –como signo de amor-, los signos visibles de la presencia del sacramento de la fraternidad.
 
Tengamos en cuenta que, bien por cultura, o por un excesivo afán de preservación del misterio eucarístico, hemos envuelto a Dios en demasiadas capas, como para que ahora en esta etapa concreta a muchas personas les resulte difícil romper ciertos arquetipos, para llegar al centro de Dios, que en realidad son ellos mismos.

 

 
Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.

Estudiante de Teología Cristiana.


(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

viernes, 28 de septiembre de 2012

LA VIÑETAS DE MOHAMMAD

En relación a la publicación de las viñetas de Mahoma, quiero pronunciarme hoy. ¿Estan legitimadas por la libertad de expresión? ¿Se excede el mundo musulman en la virulencia de su expresión por estas viñetas?
El caso, es que todos reaccionamos con más o menos inquietud, cuando la mofa es sobre algo en lo que tenemos puesto nuestro corazón.
Por este motivo, ofrezco hoy un escrito propio, publicado en  Febrero de 2006 en el diario impreso "La Voz de Estepa". Como verán es de plena actualidad.
atte. Floren de Estepa.

LAS VIÑETAS DE MOHAMMAD

Y verdaderamente que para aplacar las aguas agitadas del Islam creo que los autores de las mal-famosas caricaturas sobre la mofa de Mahoma -la paz sea con él-, deberían mostrar a posteriori mas prudencia. Quizás se pueda pensar que no sea para tanto, pero pensemos en la creencia y raíces históricas de los agraviados.
Aproximadamente en el año 570 de la era cristiana, nació en una familia numerosísima y perteneciente a la prestigiosa estirpe de los Koreich de la Meca el niño Mohammad, popularmente llamado Mahoma. Joven esteta, bohemio -y pastor según la tradición-, que vivió de manera plena la contemplación hasta que recibió en la cueva del monte “Hirá”, las palabras sagradas que de parte de Dios le interpelaron para fundar la sagrada religión islámica: “¡Predica en el nombre de tu Señor que te creó! (...)¡Predica, pues tu Señor es  quién enseñó con el cálamo, enseñó al hombre lo que no conocía.” (Sagrado Corán,XCVI,1-5).
A pesar de estas letras y como todo es libremente cuestionado, puede que para muchas personas el Islam sea –equivocadamente- una religión de ignorantes. Sin embargo como escrita quedó la Biblia cristiana, aquellas enseñanzas de Mahoma quedarían inmortalizadas en el Corán, libro sagrado del Islam que llegaría a ser la columna vertebral de esta gran religión profesada por 550 millones de personas en el mundo.
No se trata de defender o culpar, creo que se trata de informarse antes de opinar. Y por esta sagrada regla del periodismo considero que los autores de estas famosas viñetas se extralimitan hacia lo que en Andalucía llamamos puro “cachondeo”. Recuerdo la joven que vestida como la Virgen Macarena desfilo por una prestigiosa pasarela de moda, causando el levantamiento de la ciudad de Sevilla. Y otras muestras de terrible mofa de las que no me escandalizo, puesto que hacen notar la verdadera calidad de la persona que las inflige y su poco sentido de la sensibilidad o el respeto.
Sí admito, que me sorprende el masoquismo en algunos sitios, especialmente de devoción y en los cuales se venden como souvenir, montones de coronas de espinas en recuerdo de la pasión de Jesús. Unos se pasan y otros no llegan. Y es que no nos enteramos que de la misma manera que Jesús no es patrimonio de los Católicos, Mahoma no es patrimonio del Islam. Son personajes históricos, además de líderes religiosos. Y por esta razón están sujetos a ser opinables y obligatoriamente respetados por lo mucho que representan o significan.
¡Pero claro, cuando a un líder religioso se le relaciona de manera íntima con el terrorismo sucede lo que está sucediendo! Y si el actor “Leo Bassi” cuestiona en una obra de teatro la existencia de Dios, un creyente en nombre de sus principios le pone una bomba en los camerinos, que si hubiese explotado sería la matanza del año.
Si a esto le añadimos la arenga política que muchos “Imanes” vierten sobre la clase humilde y en muchos casos desfavorecida de los creyentes islámicos, podemos resumir que el conjunto de las personas forman un gran animal llamado masa que –sea de la creencia o raza que sea- se manifiesta notoriamente enfurecido y difícil de reconducir hacia la sana convivencia.
Y es una pena que paguen justos por pecadores y de esta manera estigmaticen a una creencia en su totalidad, por el estruendo de unos pocos y no nos fijemos en lo que tenemos en casa. Islam no es violencia como vehículo para solucionar conflictos, Islam no es estricta represión como acotamiento de libertades, Islam no es hambre, necesidad y pateras.
Islam como cada una de las grandes religiones es creencia y legendaria cultura, cuna de un inigualable y espléndido arte, nacimiento de la más avanzada medicina desde la antigüedad y bastión de los sanos valores de la hospitalidad y la fraternidad. Y de esta manera y como en todos los sitios nacen en su seno hijos malos y buenos.
Yo mismo disfruté en tierras jordanas de estos sanos aspectos de la cultura islámica, y por ello me niego a aceptar que se relacione exclusivamente esta creencia con los estragos injustificables causados por la furia de personas extremistas que anteponen la violencia a la mansedumbre que predicó el profeta Mahoma –el Altísimo sea con el-.
Decía el sabio árabe Almamún: “Como veo que en los delitos no influyen los castigos que a causa de ellos se imponen, empleo como medio para evitarlos un perdón que resulta más eficaz que cortar cabezas”. Que difícil nos resulta a las criaturas establecer un término medio, pero tenemos que intentarlo.
No podemos desfallecer en el intento de lograr que la paz sea posible entre las civilizaciones y de esta manera instalar en los países, sus gobiernos y nuestros corazones el sano principio budista-islámico-cristiano-judío de la duradera paz.

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - NADIE TIENE LA EXCLUSIVA DE JESÚS

NADIE TIENE LA EXCLUSIVA DE JESÚS
26 Tiempo ordinario (B) Marcos 9, 38-43.45.47-48
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
Viene de: ECLESALIA, 
La escena es sorprendente. Los discípulos se acercan a Jesús con un problema. Esta vez, el portador del grupo no es Pedro, sino Juan, uno de los dos hermanos que andan buscando los primeros puestos. Ahora pretende que el grupo de discípulos tenga la exclusiva de Jesús y el monopolio de su acción liberadora.
 
Vienen preocupados. Un exorcista, no integrado en el grupo, está echando demonios en nombre de Jesús. Los discípulos no se alegran de que la gente quede curada y pueda iniciar una vida más humana. Solo piensan en el prestigio de su propio grupo. Por eso, han tratado de cortar de raíz su actuación. Esta es su única razón: "no es de los nuestros".
 
Los discípulos dan por supuesto que, para actuar en nombre de Jesús y con su fuerza curadora, es necesario ser miembro de su grupo. Nadie puede apelar a Jesús y trabajar por un mundo más humano, sin formar parte de la Iglesia. ¿Es realmente así? ¿Qué piensa Jesús?
 
Sus primeras palabras son rotundas: "No se lo impidáis". El Nombre de Jesús y su fuerza humanizadora son más importantes que el pequeño grupo de sus discípulos. Es bueno que la salvación que trae Jesús se extienda más allá de la Iglesia establecida y ayude a las gentes a vivir de manera más humana. Nadie ha de verla como una competencia desleal.
 
Jesús rompe toda tentación sectaria en sus seguidores. No ha constituido su grupo para controlar su salvación mesiánica. No es rabino de una escuela cerrada sino Profeta de una salvación abierta a todos. Su Iglesia ha de apoyar su Nombre allí donde es invocado para hacer el bien.
 
No quiere Jesús que entre sus seguidores se hable de los que son nuestros y de los que no lo son, los de dentro y los de fuera, los que pueden actuar en su nombre y los que no pueden hacerlo. Su modo de ver las cosas es diferente: "El que no está contra nosotros está a favor nuestro".
 
En la sociedad moderna hay muchos hombres y mujeres que trabajan por un mundo más justo y humano sin pertenecer a la Iglesia. Algunos ni son creyentes, pero están abriendo caminos al reino de Dios y su justicia. Son de los nuestros. Hemos de alegrarnos en vez de mirarlos con resentimiento. Los hemos de apoyar en vez de descalificar.
 
Es un error vivir en la Iglesia viendo en todas partes hostilidad y maldad, creyendo ingenuamente que solo nosotros somos portadores del Espíritu de Jesús. El no nos aprobaría. Nos invitaría a colaborar con alegría con todos los que viven de manera evangélica y se preocupan de los más pobres y necesitados.