CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

viernes, 12 de noviembre de 2010

33

¡Quiero ser un regalo!

Padre bueno, que nos amas y nos buscas,
te doy gracias por todos tus regalos.
Gracias por la vida y la familia,
gracias por la fe y por la comunidad,
gracias por los testimonios de coherencia y amor,
y gracias por Jesús, tu Hijo, nuestro hermano.

¿Cómo puedo corresponderte, Padre?

En lugar de recibir hoy un regalo
yo quisiera llenar el mundo de regalos,
regalar mi disponibilidad a los vecinos,
regalar tiempo y dedicación al evangelio.

Quiero darme gratis y por entero,
mi compañía a los que se sienten solos,
mi sonrisa a los deprimidos,
mis cosas a los necesitados.
Padre bueno, soy don tuyo y por entero,
ayúdame a ser don tuyo para todos.

Y es que, ¿cuantas cosas pedimos para nosotros?
En ocasiones te paras y eres auténticamente consciente del ritmo frenetico al que nos sometemos voluntariamente. Muchas veces solo nos afanamos en comer, comprar, vender, sembrar, construir…etc. (evangelio de hoy Lc 17,26-37)Pero poco de ello lo dedicamos a Dios respecto de actuaciones desinteresadas a favor de los hermanos.
La suerte es que por saber Dios aquello que nos hace falta, casi nos da gato por liebre y siempre, siempre nos enseña educa y ama. 

Once peticiones desoídas
Yo había pedido a Dios poder para ser amado,
y me he encontrado con el amor
para no necesitar ser poderoso.

Yo le había pedido la salud para hacer grandes cosas,
y me he encontrado con la enfermedad
para hacerme grande.

Yo le había pedido la riqueza para ser feliz,
y me he encontrado con la felicidad
para poder vivir en la pobreza.

Yo le había pedido leyes para dominar a otros,
y me he encontrado libertad para liberarlos.

Yo le había pedido admiradores para estar rodeado de gente,
y me he encontrado amigos para no estar solo.

Yo le había pedido ideas para convencer,
y me he encontrado respeto para convivir.

Yo le había pedido dinero para comprar cosas,
y me he encontrado personas para compartir mi dinero.

Yo le había pedido milagros para creer,
y el me ha dado fe para hacer milagros.

Yo le había pedido una religión para ganarme el cielo,
y él sólo me ha dado a su Hijo para acompañarme por la tierra.

Yo le había pedido ser un dios, y el sólo pudo hacerme ser humano.

TESTIMONIO DE VIDA. TESS, ESTEPEÑA MISIONERA Y AMIGA QUERIDA.

Echar raíces

Un día tuve una conversación con un misionero. De los que emocionan, de los que desarman. A sus ochenta y tantos años, ha recorrido varios continentes y ahora se encuentra en el corazón de África; donde me encuentro también yo.
Tarde de calor asfixiante, de las que no invitan a nada, que acaban convirtiéndose, sin embargo, en el pasaporte hacia las miradas profundas al interior, donde se cuecen las batallas importantes, las que realmente merece la pena luchar.
En este clima caluroso y pesado, animados por una buena taza de café, le lanzaba una pregunta tras otra, deseosa de saciar mi sed y empaparme de aquellos que quizás nunca salgan en los periódicos, de los que prefieren, en silencio, dar la vida y desgastarse por aquellos que —aún más seguro— nunca saldrán en los periódicos: los olvidados del mundo.
Con mirada grave, y precisión de experto relojero, desgranaba todos los años y lugares que lo habían habitado; que no eran pocos; ni los lugares, ni los años.
Hablaba de personas, de situaciones, de críos a los que vio nacer convertidos ya en abuelos…
Entre la maraña de emociones que se me agolpaban en el pecho, en esa admiración profunda del que ansía vivir derramándose; entre toda esa aventura, yo preguntaba: «¿Y no le dio pena dejar a la gente cada vez que cambiaba de misión?»
Y su voz de sabiduría me enseñaba: «Desprenderse nunca es fácil. Lo bueno es que, cuando uno se trasplanta, siempre se lleva tierrita de un lado para otro; llega la nueva vida, pero la anterior, las personas, también se quedan».
Será que, en cierta medida algo de eso me ocurre a mí. Lejos de ser la peregrina del mundo que sueño, tengo la dicha de haber habitado en varios lugares tremendamente diversos.
Y allá donde fui y donde vine, siempre me acompañó el proverbio:
"Donde Dios nos sembró,
es preciso saber florecer".
Sí, después de casi un año, mi vida vuelve a tener raíces. Encontrarse en tierra de nadie, para encontrarse con la pregunta de quién es uno, es necesario; pero echarle un pulso al tiempo para germinar con el paisaje también.
Gracias además a este misionero que me recordó que, en la tarea de sembrar y florecer, uno lleva su tierrita de un lado para otro. Por eso me siento tan inexplicablemente desbordada, tan amada en la distancia por todos aquellos lugares que me han visto soñar y vivir, por tantas personas al hilo de nuestros pasos; en la retaguardia de nuestros desvelos.
El paisaje se ha vuelto tan cotidiano, tan nuestro…
Campanas a las cinco y media de la mañana. Cabras y cochinos que se pasean a diario por la puerta de mi despacho, ellos son, con el paso de los meses, la composición más perfecta de mi paisaje diario. Comidas rodeados de niños que no se cansan —¡desde hace un año!— de pedirme caramelos y bolígrafos. Clases de 50 alumnos. Clases sin libros. La creatividad y el ingenio que estamos desarrollando para hacer la educación dinámica y atractiva. Reuniones interminables en las que se debate si las tizas las deben guardar los profesores o los alumnos. Hacer la colada siempre a mano, y, por supuesto, la ropa que desaparece cada sábado tras la colada. El frigorífico de petróleo que no hay quien lo entienda. Los pasteles y las pizzas hechos en una cacerola. El cielo estrellado y el sol naranja a los que nunca me permitiré acostumbrarme…
Porque estoy en casa. Porque esta es mi casa. Por tantas raíces que se van adentrando en esta tierra, la de los sencillos, mezclándose con la tierrita que traía en mis alforjas, y sobre todo, por arraigarme y enraizarme con la persona que amo, en el lugar que soñamos.
¿Cómo podría yo agradecer tanta bendición?
Casi un año ya. El tiempo vuela sin piedad, sin dar oportunidad a veces de apresarlo, de amarrarlo.
Echar raíces. Algo precioso y necesario; significa confundirse con la savia, con la vida. Consciente soy de que arraigarse conlleva desprenderse. El tiempo en ocasiones despiadado, nos obligará antes de que queramos darnos cuenta, a cerrar alforjas y lanzar de nuevo amarras, a adentrarnos en otros mares, a secar de nuevo las raíces al sol…
Mi consuelo será llevar conmigo mucha de esta tierrita…
¿Cómo podría yo agradecer tanta bendición?
Seguramente nunca esté a la altura, seguramente jamás mi pobreza pueda compensar la riqueza que se me entrega a manos llenas, paradójicamente, en el segundo país más pobre del mundo.
Soñaré y rezaré, sin embargo, por hacer mío uno de los fragmentos de El último encuentro:
Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son estas: ¿Quién eres?… ¿Qué has querido de verdad?… ¿Qué has sabido de verdad?… ¿A qué has sido fiel o infiel?… ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía?… Estas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.
SÁNDOR MÁRAI, El último encuentro
Sí. Al final, cuando mi billete de privilegios y posibilidades me permita elegir de nuevo la manera y el cómo, cuando aún sin quererlo se ciernan sobre mí miradas de orgullo o aprobación… de nada habrá servido servir, si no es mi vida la que responde, no un año, o dos, sino…
la vida entera.

jueves, 11 de noviembre de 2010

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - PARA TIEMPOS DIFICILES

33 Tiempo ordinario (C) Lucas 21, 5-19
PARA TIEMPOS DIFÍCILES
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/11/10.- Los profundos cambios socioculturales que se están produciendo en nuestros días y la crisis religiosa que sacude las raíces del cristianismo en occidente, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.
Llamada al realismo. En ningún momento augura Jesús a sus seguidores un camino fácil de éxito y gloria. Al contrario, les da a entender que su larga historia estará llena de dificultades y luchas. Es contrario al espíritu de Jesús cultivar el triunfalismo o alimentar la nostalgia de grandezas. Este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más acorde a una Iglesia fiel a su Señor.
No a la ingenuidad. En momentos de crisis, desconcierto y confusión no es extraño que se escuchen mensajes y revelaciones proponiendo caminos nuevos de salvación. Éstas son las consignas de Jesús. En primer lugar, «que nadie os engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. Por tanto, «no vayáis tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo, único fundamento y origen de nuestra fe.
Centrarnos en lo esencial. Cada generación cristiana tiene sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Contamos con la ayuda del mismo Jesús: «Yo os daré palabras y sabiduría»… Incluso en un ambiente hostil de rechazo o desafecto, podemos practicar el evangelio y vivir con sensatez cristiana.
La hora del testimonio. Los tiempos difíciles no han de ser tiempos para los lamentos, la nostalgia  o el desaliento. No es la hora de la resignación, la pasividad o la dimisión. La idea de Jesús es otra: en tiempos difíciles «tendréis ocasión de dar testimonio». Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.
Paciencia. Ésta es la exhortación de Jesús para momentos duros: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». El término original puede ser traducido indistintamente como "paciencia" o "perseverancia". Entre los cristianos hablamos poco de la paciencia, pero la necesitamos más que nunca. Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz ni la lucidez.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ORAR ES ACTUAR

Y como socio de MSF, pienso comprar estos medicamentos del amor.


Las seis enfermedades de MsF

Leishmaniasis visceral - Kala azar (fiebre negra). Se transmite por la picadura de ciertos tipos de mosca de la arena. Se producen unos 500.000 nuevos casos cada año, el 90% de ellos en India, Bangladesh, Nepal, Brasil y Sudán.

Tripanosomiasis Africana - Enfermedad del sueño. Se transmite por la picadura de la mosca tsé-tsé. Cada año se infectan entre 50.000 y 70.000 personas, y más de 60 millones de personas de 36 países de África subsahariana corren el riesgo de contraerla.

Tripanosomiasis Americana - Enfermedad de Chagas. Se transmite por la picadura de la vinchuca (un insecto) infectada con el parásito Tripanosoma cruz. El Chagas es endémico en 21 países de Latinoamérica. Se estima que hay entre 10 y 15 millones de infectados y 50.000 nuevas infecciones anuales.

Tuberculosis. Causa la tuberculosis (TB) el bacilo de Koch que se transmite por el aire, cuando el enfermo estornuda, tose o escupe. El bacilo de la tuberculosis infecta a una nueva persona cada segundo. Un tercio de la población mundial está infectada.

Malaria. Se transmite por la picadura del mosquito Anopheles hembra infectado con parásitos Plasmodium. La OMS estima unos 243 millones de casos y unos 863.000 muertes en 2008, de las cuales la mayoría afectan a niños menores de 5 años.

VIH / sida infantil. Está causado por el virus de inmunodeficiencia humana, VIH, que se transmite a través de relaciones sexuales sin protección con personas infectadas, de transfusiones de sangre contaminada o de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Hay unos dos millones de niños infectados, el 90% en África subsahariana.


(Datos facilitados por Médicos sin Fronteras)

DÍA DE BALANCE

¿Debiera ser cada día un continuo renacer y morir?. ¿O morir y renacer?. Esta última perspectiva es más apetecible ya que la vida se sitúa siempre tras la muerte. Quienes me conocen saben que jamás he celebrado con un feroz entusiasmo la noche vieja y entrada del año. Cosas de la vida. Siempre he considerado corriente el día de noche vieja y nuevo año, excepto por el concierto en Viena de la filarmónica. Esa circunstancia de vivir con absoluta normalidad el nuevo año, me hace acentuar dos fiestas concretas del año. Por un lado el aniversario de mi nacimiento –que es mañana- y el comienzo del año litúrgico que celebro con mucha alegría y sobre todo sentido esperanzador.

Por ello hoy, en misa conventual de santa Clara, con las hermanas Clarisas, los queridos frailes y mi estimada Susi; al ofrecer el pan y el vino mis ojos estaban fijos en la mesa del altar, pero mi pensamiento se marchó a un tiempo lejano y luego mas cercano; ya que visualicé en breves segundos la vida de este sujeto que escribe.
Nací a las cinco de la tarde de un doce de Noviembre bastante más frío que este, entre los aromas de canela y otras hierbas. Quizás por ello soy de meriendas profusas y café prominente. Mi madre costurera y mi papa trabajador en una fábrica de mantecados. Una infancia corriente, donde según me cuenta mi querida tía Epi mi locura era jugar con trastos de cocina. La adolescencia de mal estudiante pegada a una tropa de amigos monaguillos entre las faldas de la parroquia de San Sebastián, que junto a mi añorado Don Manuel marcaron mi vida de una manera total.

Excesos pocos, alcohol nulo, travesuras las oportunas, canalladas cero, maldad juvenil al 5% y un ímpetu que en ocasiones me salía por la punta de los pelos. Pero traspasada esa línea que delimita la juventud guerrillera y reivindicativa y la edad adulta, me considero un hombre de fe y oración, educado e integro. Y no todo lo que soy lo considero merito propio, al contrario. Por ello –como decía- hoy le pido a Dios que no me deje de su mano, para que con la ayuda de propios y ajenos consiga ser fiel a la humanidad del hombre y la mujer de hoy y fiel al mensaje que se desprende del Evangelio de Jesús.

¿Me hubiera gustado ser distinto, quizás para tener menos dificultades en la vida?. ¡¡NO!!, como decía una frase de un póster ecuménico, “Donde Dios nos sembró es preciso saber florecer”, y a todos nos pintan bastos, respecto de que la superación de la dificultad la llevamos implícita como el ADN de nuestra carga genética.
Mañana al levantarme gritaré junto a Santa Clara; “¡Gracias Señor porque me creaste!”. Y probablemente solo me arrepienta de aquello que habiéndolo realizado yo, ha sido causa de mi vergüenza.
¿Me hubiera gustado ser amado por otra persona?. ¿Haber sido padre?. Quizás sí. ¿Ser ministro?, jaja… bueno no debo de dramatizar que parece que en lugar de cumplir 33 cumplo 71.

Lo cierto y verdadero es que hoy –el mañana es incierto- soy feliz y casi me da miedo el decirlo pues en muchos aspectos me siento pleno, querido por Dios e instrumento pequeño y suyo en la vida del mundo.
Por ello hoy que es día de despedida de los 32 y día de balance, me apodero de un texto de mi muy apreciado Pedro Casaldáliga y con el recito elevando mi alma a Dios lleno de gratitud.

No habré hecho el amor, no habré tenido
la gloria humana de engendrar, mi nombre
no dará nombre a nadie, no habré sido,
en la acepción cabal del mundo, un hombre.

De soledad en soledad migrando,
sin más hogar que el Viento y el Servicio,
Tu hoy voraz habrá sido mi cuándo,
mi navegante paz, Tu precipicio.

¿Te habré amado a Ti, Amor, amado
haciendo el buen amor de otros mil modos,
buscándote en la noche y el pecado,

sintiéndote en el grito y en la herida,
reconociéndote amable en todos,
dándote nombre en mi pequeña vida?

(Pedro Casaldáliga, 50 Cartas a Dios. Ppc)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA ORACIÓN DE CADA DÍA

"Si quieres algo, pregúntate: ¿Quiero lo mismo que quiere Dios?. 
Dios quiere tu verdadero bien.

GRATITUD POR GRATUIDAD

LA SALADA - Laudes
A pesar de la memoria obligatoria de León Magno, hoy me salto un poco a la torera la Liturgia de las Horas, pues no consiento dejar de lado el cántico de las criaturas que siempre propone el salterio el miércoles de la semana IV. Y es que resuenan ya en nuestros oídos las catástrofes anunciadas por los profetas del antiguos testamento y que propone la liturgia dominical próxima. Frente a esto la esperanza es nuestro baluarte, ya qe toda ocasión como lo es este fresco y nublado día, pueden ser cauce para que se desborde la gratitud a nuestro Padre Dios.
Un padre que en Jesús, y por medio del evangelio (los 10 leprosos), hoy nos da un toque de atención para saber responder, bien con gratitud o efectividad a todo lo que recibimos de su mano, o de la mano de nuestros hermanos.
Buen día a tod@s.


Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente por el hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.


+ Lucas 17, 11-19
“¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?”

lunes, 8 de noviembre de 2010

DEDICACIÓN DE UN ORATORIO PORTÁTIL 


Señor y Padre Santo, que nos amas y nos buscas.


Acude a mí invocación y por la amabilidad de tu presencia envía tu santo Espíritu, a fin de que quede consagrado a tu presencia este oratorio, desde el cual se pronuncia tu palabra y la mente se dirige a Tí.
Concédeme que desde él, admire y medite tu Palabra y por su medio aprenda a santificarla haciendo vida tu propia Palabra en medio de mis hermanos y hermanas. 
Que mi vida de oración se traduzca en obras efectivas por el bien de la humanidad. Amén. Laus Deo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

San Florencio, Obispo y Confesor. 7 de Noviembre.

Bueno, el día acaba y acaba bien.
Aun no se del evangelio de mañana, pero a continuación vienen las Completas y esa cuestión se saldará.
Por otro lado hoy acaba este día 7 de Noviembre, día de recordar a Florencios pasados y pedir el Espíritu Santo para aquellos que aun vivimos.
Lo curioso es que ha tenido que venir en buena hora el amigo Antonio Alcaide, para ser consciente de que entre la multitud de libros, tengo una edición con mas de doscientos años y que es santoral completo del año. Y resulta que en él, encuentro una descripción exacta de la vida de este desconocido santo cuyo nombre llevo, para mayor gloria de su persona y el progreso de la mía.

San Florencio, Obispo y Confesor. 7 de Noviembre.

Nació Florencio en Escocia siendo de noble cuna. En su juventud abandona los placeres del mundo, abraza una vida de humildad y de pobreza, y emprende una larga peregrinación acompañado de tres santos varones, Arbogasto, Teodato é Hildulfo, con los que llegó a Francia. Dagoberto, su rey, lo recibió como un don del cielo, y nombró a Argobasto, obispo de Strasburgo. Teodato é Hildulfo lo acompañaron. Florencio se despidió de ellos y se retiro a una selva llamada Asle en el monte Vozago.

Se consagro allí a una vida eremita, de oración y penitencia, labrando la tierra con sus propias manos. Venían las reses y las fieras del monte a destruir las legumbres cultivadas. Pero el santo solitario Florencio, les mando en nombre de Dios que se detuviesen a su puerta sin hacerles destrozos en el trabajo de sus manos.
Obedecieron los animales. Dagoberto se hallaba en su palacio de Kirchesmense cerca de aquel bosque para una gran cacería. Salieron muy de mañana los cazadores con sus traíllas de perros, y en vano dieron vuelta por los montes y selvas cercanas  para encontrar caza. Llegaron fatigados al albergue de Florencio, donde vieron muchísimos ciervos y reses paradas a su puerta y cual si un poderoso encanto los sujetase. Llamaron a Florencio desconociendo su santidad, y creyéndolo un hechicero lo maltrataron y fueron a dar con él a dar parte al rey.

Apenas habían andado un pequeño trozo del camino, al llegar a una laguna por donde debían de pasar, se pararon de repente los caballos, quedando insensibles a las espuelas con que en vano los estimulaban a andar. Reconocieron su error, volvieron atrás, pidieron perdón al santo solitario Florencio, recibieron su bendición y los caballos no volvieron a  pararse más.

Informado el rey Dagoberto de este prodigio, mando buscar a Florencio con un rico sequito de acompañamiento. Florencio rehúsa humildemente el acompañamiento fastuoso en honor de su humildad y de dirige a pié a visitar al rey. Al llegar a palacio, una hija del rey Dagoberto ciega y muda de nacimiento, recobró de repente la vista y el habla, llamando a Florencio por su nombre, el que todos ignoraban. Asombrado el rey por tan gran milagro, hizo al santo donación de aquella selva y de las villas y aldeas inmediatas para que levantase, con la suntuosidad y magnificencia propia de un rey, en el sitio donde tenía su retiro, un monasterio que aun hoy se conserva y se llama el monasterio de Asle.

Al morir Arbogaste, obligó el rey Dagoberto a Florencio a que fuese sucesor de su santo amigo . doce años goberno pastoralmente San Florencio la iglesia de Strasburgo, retirándose muchas veces a su monasterio de Asle donde después de su muerte en el año 675, fue colocado su cuerpo, en el mismo lugar en que se había fabricado él mismo su primera habitación como eremita, ilustrando el Señor su sepulcro con numerosos milagros.

(Novísimo año cristiano, Don Ramón Muñoz y Andrade. Tomo Noviembre, año de 1855)

viernes, 5 de noviembre de 2010

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - A DIOS NO SE LE MUEREN SUS HIJOS

A Dios no se le mueren sus hijos
32 Tiempo ordinario (C) Lucas 20,27-38
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 03/11/10.- Jesús ha sido siempre muy sobrio al hablar de la vida nueva después de la resurrección. Sin embargo, cuando un grupo de aristócratas saduceos trata de ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos, Jesús reacciona elevando la cuestión a su verdadero nivel y haciendo dos afirmaciones básicas.

Antes que nada, Jesús rechaza la idea pueril de los saduceos que imaginan la vida de los resucitados como prolongación de esta vida que ahora conocemos. Es un error representarnos la vida resucitada por Dios a partir de nuestras experiencias actuales.

Hay una diferencia radical entre nuestra vida terrestre y esa vida plena, sustentada directamente por el amor de Dios después de la muerte. Esa Vida es absolutamente “nueva”. Por eso, la podemos esperar pero nunca describir o explicar.

Las primeras generaciones cristianas mantuvieron esa actitud humilde y honesta ante el misterio de la “vida eterna”. Pablo les dice a los creyentes de Corinto que se trata de algo que “el ojo nunca vio ni el oído oyó ni hombre alguno ha imaginado, algo que Dios ha preparado a los que lo aman”.

Estas palabras nos sirven de advertencia sana y de orientación gozosa. Por una parte, el cielo es una “novedad” que está más allá de cualquier experiencia terrestre, pero, por otra, es una vida “preparada” por Dios para el cumplimiento pleno de nuestras aspiraciones más hondas. Lo propio de la fe no es satisfacer ingenuamente la curiosidad, sino alimentar el deseo, la expectación y la esperanza confiada en Dios.

Esto es, precisamente, lo que busca Jesús apelando con toda sencillez a un hecho aceptado por los saduceos: a Dios se le llama en la tradición bíblica «Dios de Abrahán, Isaac y Jacob». A pesar de que estos patriarcas han muerto, Dios sigue siendo su Dios, su protector, su amigo. La muerte no ha podido destruir el amor y la fidelidad de Dios hacia ellos.

Jesús saca su propia conclusión haciendo una afirmación decisiva para nuestra fe: «Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos». Dios es fuente inagotable de vida. La muerte no le va dejando a Dios sin sus hijos e hijas queridos. Cuando nosotros los lloramos porque los hemos perdido en esta tierra, Dios los contempla llenos de vida porque los ha acogido en su amor de Padre.

Según Jesús, la unión de Dios con sus hijos no puede ser destruida por la muerte. Su amor es más fuerte que nuestra extinción biológica. Por eso, con fe humilde nos atrevemos a invocarlo: “Dios mío, en Ti confío. No quede yo defraudado” (salmo 25,1-2).

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿SÍ O NO?, ¿SÍ O SÍ?

Bueno, ¡prueba superada!.
Pase la campaña floral de todos los santos con las preocupaciones los infortunios, beneficios…etc. Y estamos vivos, pues loado sea el Señor. Además hoy me lanzo al campo a caminar como de costumbre. Bici de montaña toca mañana. Y mi pensamiento hoy iba cargado de sensaciones algunas de ellas un poco contradictorias. Sobre todo recuerdo como –según cuentan- en la cámara inglesa de los Lores, los “síes” se colocaban a un lado y los “noes” a otro.
En este sentido pensaba yo, respecto de varias cuestiones que no son baladí, ni para los cristianos ni la sociedad en general. La visita del Papa a España, el aborto, cuestiones morales, libertad religiosa y de expresión, abusos…etc. Y respecto de estos temas candentes y sensibles, -digo que- me da la sensación de que lejos de un posicionamiento fundamentado y respetuoso, a los sujetos lo que se nos pide es simplemente un sí o un no.
Respecto de la visita del Papa a España, puedo entender la repercusión mediática, cristiana y política, pero de eso a establecer un debate sobre papa sí o papa no, como si ese tema fuera de autentica relevancia, me parece un despropósito. Y quiero referirme a tres temas concretos que hoy son origen de mi pensamiento y objeto de mi oración.
Dejando claro que como ciudadano de España, abro las puertas de mi país al viajero que desea hospedarse, al Papa paz y bien. ¡Ahora!, que la visita del Papa sea lo que la iglesia de España necesita y el acontecimiento que a los jóvenes despertará del letargo –dicen algunos fervorosos-, discrepo de todas todas. Iluminado desde la opinión de la sociedad, la iglesia, y los jóvenes; si de algo están necesitados todos estos sectores es de testimonios de vida. Testimonios que por ser sencillos y llanos, llegan a cada rincón de una casa donde esperan que se les hable de Jesús con la solución de un problema bajo el brazo o el mismo abrazo que da calor y es signo de fraternidad. No se me ocurre decir al Papa no, porque entiendo que para muchas personas es algo positivo y edificante, ya que ven en Benedicto XVI al mismo Pedro de Cafarnaum. Quizás, opino que lo más deseable sería que cada cual se exprese con la educada libertad que inspira la urbanidad y que camina hacia la democracia. Y sobre todo que favorables y detractores, se tomen con tranquilidad este asunto. Pero no se puede pedir a nadie un sí o un no frente a esta visita.
Desde otro punto de vista, pienso en la libertad religiosa y el camino hacia lo laico, que la iglesia entiende que hace el estado. Camino que la iglesia considera una tapadera para excluir a la religión católica y otras religiones, del plano influenciable sobre los gobernantes de turno. Por ello se habla de laicidad y sana laicidad.
Y yo me pregunto. Si existe una sana laicidad, ¿existe por ende una laicidad enferma?.
Y, ¿Por qué tenemos que diferenciar lo laico en bueno o malo, enfermo o sano, cuando este principio no es contradictorio –o no debe serlo- respecto de las religiones.
Según la R.A.E., “Laico” es:
            1. Que no tiene órdenes clericales. 2. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa.
Quizás la definición más entendida es que laico es aquel que no pertenece a la clase sacerdotal, porque somos legión los laicos en la iglesia. Por otro lado según la segunda definición, una cosa en ser independiente u objetivo, y otra cosa en plegar lo laico a lo plenamente perjudicial o contradictorio. En este sentido y haciendo alusión al teologo J.Mª Castillo, manifiesto mi convencimiento de que el primer laico de la historia del cristianismo fue Jesús de Nazaret. Laico e hijo de laicos, ya que los evangelios solo denotan su legitimidad real con la casa de David. Pero, es curioso que estando relacionada la clase sacerdotal desde siempre con la casa israelita de Levi, no se relacione a Jesús con ellos.
El magisterio admite que Jesús es sacerdote porque se ofreció así mismo, y que de esa sacerdocio real participamos todos. Pero creo y entiendo que eso es una cosa y establecer un orden jerárquico y sacerdotal es otra. Por ello saliendo del jardín del ministerio sacerdotal, manifiesto que me resulta improcedente el decantar la laicidad por sana o enferma, mala o buena. Quizás antes de hacernos esas preguntas, de las cuales nos dan las respuestas, tendríamos todos –este cartujo el primero- que intentar que por medio de nuestro ministerio propio, cristiano y laico, el evangelio sea llevado a cada persona que está junto a mi en el mundo y que junto a mí y Jesús, comparte la condición de laico.
El aborto. ¡Uf…!. Este si que es un jardín. Pero un jardín en el que unos salen y entran a gritos o calladamente según cante la música de fondo. Lo mas paradójico que he escuchado en mi vida es a una jurista católica, tirar por tierra practicas extremistas de otras religiones, admitiendo esta jurista que fue una de las personas que gritaron e insultaron a los asistentes al congreso abortista celebrado en Sevilla.
Señoras y señores, somos católicos, ¡vale!, pero tenemos que tener vergüenza y no ponernos a la altura de…; `porque siendo así es cuando todos estamos en igualdad de despropósitos.

Por ello y para acabar, escribo que igualmente es ligereza el pretender despachar el aborto y lo que acarrea con un si o un no. Me explico. Yo estoy a favor de la vida y por ello me manifiesto en contra del aborto. Repito, yo deseo que toda vida tenga capacidad de expandirse en el mundo y luchar y trabajar para ello. Reconociendo que yo no estoy embarazado ni lo estaré, creo que aquí debe de tenerse en cuenta a la hora de dirimir estas cuestiones, la voluntad real de la persona que tiene encima el caso, o sea la mujer embarazada. Estoy a favor de la vida, pero ¿hasta que punto se puede lesionar el derecho a optar sobre el cuerpo de uno, e incluso afectar la decisión personal sobre una causa traumática?. Pero repito y creo no ser contradictorio pues son cuestiones distintas, estoy a favor de toda la vida y de todas las vidas. Las grandes y las chicas. Las vidas de los neonatos y la de los párvulos. La de los jóvenes y adultos…etc. Pero lo que no podemos hacer a mi corto entender, es defender una vida pequeña y reconducirla a nuestro convencimiento en su adolescencia porque el sujeto desea un modo de vida que no entra dentro del entendimiento magisterial del catolicismo.

Hace años, cuando aun era secretario personal del vicario episcopal del la zona sur, tuve la oportunidad de felicitar al recordado Carlos Amigo por unas declaraciones realizadas. El caso fue que una niña Chilena –creo recordar- quedo embarazada de su padre y un prelado chileno admitía que la niña debía dar a luz. Ante esta circunstancia aberrante fue preguntado nuestro emerito arzobispo, admitiendo este con la diplomacia que aun le caracteriza que: “en estos casos hay que aplicar la misericordia”.
Por ello acabo con el comienzo, SI o NO, no debe ser el problema. El problema es las causas que esos “sies” o esos “noes” tengan sobre la vida de las personas. Ya que todos los que se manifiestan con fundamentalismos, suelen ver los toros generalmente desde la barrera.
Laus Deo.

ORACIÓN DE CADA DÍA

"La oración es como un huerto. 
Cuídalo bien y producirá frutos."

lunes, 1 de noviembre de 2010

LOS VIVOS Y LOS FINADOS

Me da la sensación de que hoy, todos somos un poco más buenos y sobre todo más cristianos. Hoy y mañana sobre todo. En el saco de la santidad todos introducimos a los fallecidos otorgándole el halo de santidad, aun cuando muchos finados y finadas no lo merecieron. La suerte es que por un lado actúa la omnisciente misericordia de Dios, y por otro lado –como digo- todos somos hoy y mañana un poco más caritativos y misericordiosos sobre todo con la memoria de los ausentes. Esto es solo por la inseguridad e incertidumbre que a todos nos atenaza, ya que la muerte como paso definitivo de esta vida a otra forma de vida, es obligada para todo ser vivo que puebla el mundo.

Mañana, día dos de Noviembre, es el día en el que mas personas acuden a misa. Para celebrar la eucaristía la mayoría no. No quiero ser demagogo sino realista y ser consciente de que son muchas las personas que consideran de obligado cumplido el asistir a misa y aplicar la misa por los difuntos.
¿En que medida el alma de un difunto o el estado en el que este se encuentre en la otra vida, mejora o mengua en función de las misas aplicadas?. ¿Tiene el alma del difunto, algún beneficio determinado si es un sacerdote el que le nombra en la misa?.
Son preguntas que con timidez se hacen muchas personas. Y merecerían ser contestadas desde la responsabilidad.

Lo cierto es que por no ser desde la perspectiva cristiana, mayoritariamente personas de resurrección y estar plegados al sentido de vacuidad y temor que el cristianismo ha arrastrado desde siglos, y desde el que muchos han sido educados; -digo que- nos ceñimos con demasiada facilidad a las prácticas supersticiosas que tranquilizan nuestras conciencias.
No escribo desde luego, posicionándome como entendido ni como exento de estas practicas de mercadeo religioso. Estoy entre los que aplican misas a los difuntos, los recuerdo repetidamente en mi vida contemplativa, les pongo flores en el cementerio y además mi pan son las flores como muchos sabéis.
Y por participar de estas prácticas que están arraigadas en lo más profundo de nuestra cultura y sentido antropológico de la humanidad, por ello admito que a las nuevas generaciones para los que los “tabúes” de hoy no son la vergüenza y la sexualidad sino la muerte y lo trascendente, debiéramos de educarlos desde un sentido cristiano que comience y concluya en la resurrección. 
La esperanza y sentido de la tumba vacía, no como partidas hacia el mas allá, sino como experiencia renovadora aquí en la tierra; ya que de nada nos sirve resucitar a la otra vida únicamente al final de esta vida, sino resucitamos en un momento determinado en esta vida en la que vivimos. Acordaos del texto de Juan: “Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo viejo? ¿Es que puede volver al seno de su madre y nacer de nuevo?" (Jn 3,4) Para Jesús fue posible y debe serlo para nosotros, que junto a Jesús compartimos la dimensión de vida humana. Flores, misas, velas, lutos…etc, están bien porque nos ayudan a mantener fresca la memoria de aquellos que se marcharon. Pero igualmente afirmo que esta memoria, nos debe de llevar a hacer realidad aquello que era sagrado para los ausentes, realizando en nuestras vidas las enseñanzas que otros nos dejaron. Esta es una manera magnifica de mantener a un finado en permanente estado de resurrección. Si tu padre quería a tu madre, quiérela tú aun más y respeta a tu esposa. 
Cuida con celo del que está a tu lado pues aquella se marcho al otro mundo haciendo todo lo posible por los tuyos aun sin tocarles nada. Ten esperanza y ama a Dios como aquel, para el que todo tenia un sentido positivo en la vida y sonreía constantemente.
Se fiel como aquella que de manera callada, sufrió lo indecible para sacar a los suyos adelante. Cuídate responsablemente de accidentes para que no te pase como aquel primo que en la A-92 tuvo el infortunio de chocar con…etc.

miércoles, 27 de octubre de 2010

SEMINARIO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


Con ilusión comienzo este Seminario de D.S. de la iglesia, cuya inauguración estuvo presidida por el Sr. Vicario General de nuestra iglesia de Sevilla.