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miércoles, 4 de marzo de 2026

ORACIÓN DE LOS CRISTIANOS POR LA COMUNIDAD ISLÁMICA DURANTE EL RAMADÁN

 Mis mejores deseos para la comunidad islámica durante el tiempo sagrado del RAMADÁN.

Que el anhelo y la búsqueda de "Allah" se convierta en gozo, alegría y fraternidad en sus vidas, las de sus familias y las relaciones con otras confesiones religiosas que igualmente buscamos a Dios, aunque sea con otro nombre.


Pude estudiar el Sagrado Coran cuando estudiaba teología y para nada es un libro de guerra y violencia. La Biblia derrama más sangre en nombre de Dios.

O sea, hay de todo en cada religión, pero no debemos de cesar en el empeño de vivir cada creencia desde el respeto y la búsqueda de la paz. Dios es amor y paz se mire desde donde se mire. Y lo que se aleja de ahí o se pretende imponer es fundamentalismo, sea el que sea y eso si es indeseable.
La paz sea con vosotros/as. Ramadan Mubarak.

Un abrazo fraterno.
Atte. Florencio Salvador Díaz Fernández
Concejal de Igualdad y Mujer del Ayuntamiento de Estepa.
#RamadanMubarak #Ramadan2026 #ComunidadMusulmana

ORACIÓN AL COMIENZO DEL RAMADAN
Dios y Padre bueno que nos amas y nos buscas,
te pedimos por nuestras hermanas y hermanos musulmanes
en el sagrado tiempo del RAMADÁN.
Ellos te aclaman como “Allah”,

pero para todos eres un Dios y Padre bueno
que nos asistes en la vida, nos cuidas con primor
y nos prometes una tierra celestial
para quien guarda tus Palabras en su corazón.
Permite Dios “Allah”,
que quienes te aclaman con este nombre
encuentren en el desierto del Ramadán
tu rostro misericordioso.
Que el ayuno, las prácticas de misericordia
y la lectura del sagrado Corán,
les insufle fuerza y ánimo
para poder vivir sus vidas en fraternidad y alegría;
con la confianza inquebrantable de que Tú,
a todos nos ayudas, nos consuelas y nos darás la paz.

Amén, Ramadan Mubarak.


أطيب التمنيات للمجتمع الإسلامي أن الوقت رمضان المبارك يبدأ اليوم.
الشوق والبحث عن "الله" يصبح الفرح، والفرح والأخوة في حياتهم وأسرهم والعلاقات مع الأديان الأخرى الذين يسعون أيضا الله، ولو تحت اسم آخر.
السلام عليكم / كما.

الله وأبا جيدا أننا نحب ونحن نبحث عن،
في بداية موسم رمضان المبارك
نصلي من أجل الأخوة وأخواتنا المسلمين.
انهم يأتون لك في "الله"
ولكن لجميع كنت خير الله والاب
ونحن حضور في الحياة، عليك أن تأخذ الرعاية لنا بدقة
وسوف نعد الأرض السماوية
بالنسبة لأولئك الذين يحافظون على كلماتك في قلبك.
يسمح الله "الله"
أولئك الذين يهتف لك هذا الاسم
هي في صحراء رمضان
وجهك رحيم.
الصوم، وممارسة الرحمة
وقراءة القرآن الكريم،
أوحى له القوة والتشجيع
أن يعيشوا حياتهم في الأخوة والفرح.
مع الثقة الراسخة التي أنت،
كل ما عليك مساعدتنا، لمواساة بنا ويعطينا السلام.
آمين، رمضان مبارك.

lunes, 28 de noviembre de 2022

ORACIÓN DE ADVIENTO - CON ENERGÍA RENOVADA

 

ORACIÓN DE ADVIENTO. 26 NOVIEMBRE 2022. IGLESIA DE LOS FRAILES. ENS. ESTEPA

El ADVIENTO de este año no es un ADVIENTO más. Es distinto, como distintas son nuestras circunstancias personales y de pareja, y como distinta es la coyuntura comunitaria o mundial. En un momento en el que tanto hablamos de energía preocupados por los costes, suministro…etc; nos preguntamos cuanta energía somos capaces de aplicar en la llegada del Señor, para preparar el camino hacia el encuentro.

Es por ello que invocamos la Presencia de Dios para que se haga presente en nuestros corazones, para que nos haga sentirnos comunidad de personas que nos reunimos en su nombre; para discernir su Palabra en los albores de este tiempo esperanzado de Adviento.

¡Ven, Tú que eres el Padre de los pobres!

¡Ven, Tú que regalas los dones para el servicio!

¡Ven, Tú que enciendes la lumbre en los corazones!

¡Espíritu Santo, ven!

PREGÓN PARA ANUNCIAR EL ADVIENTO - Florentino Ulibarri

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de espera y anhelo,

de ilusión, de salir a los cruces y caminos.

Es un tiempo de ojos abiertos,

de miradas largas como el horizonte

y de pasos ligeros por calles y plazas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de salas de espera,

de viajes que llegan con sorpresa ,

de caminatas alegres y largas,

de sueños buenos que se realizan

y de embarazos llenos de vida.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pregones y sobresaltos,

de vigías, centinelas y carteros,

de trovadores, profetas y peregrinos,

y de todos los amantes de la utopía

que van en pos de la estrella que brilla.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de luces, candiles y velas.

de puertas y ventanas entreabiertas,

de susurros, sendas y pateras,

de huellas en el cielo y la tierra

y, también, en el corazón de las personas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pobres y emigrantes,

de parias, exiliados y desplazados,

de los desahuciados de sus casas

que se empapan y mojan en la calle

y de todos los que no tienen nombre.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de quienes no llegan y rezan,

de hogares que se renuevan y mantienen,,

de los que disciernen serenamente

y de quienes sufren la crisis, más fuerte,

a pesar de tantas promesas electorales.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de andar por oteros y valles

de de cantar por las cárceles que se abren

de romper grilletes, cadenas y fuerzas,

de ceñirse coronas de servicio y dignidad,

y de madurar como las hojas que vuelan.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de Isaías y Juan Bautista,

de María y de José, sin pesadillas,

embarcados en la aventura divina

y pasando en vela sus horas nazarenas.

Es tiempo que gesta las promesas.

¡Este es tiempo de buenas noticias!

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

ORACIÓN COLECTA

 

¡El Señor Viene! Pidamos al Señor que nos despierte de nuestra vida insulsa y sin sentido.

(Pausa)

Oh Dios, esperanza y futuro nuestro:

Por medio de tu Hijo Jesucristo

tú eres parte de nuestras vidas y de nuestras comunidades.

Haznos tan conscientes de su presencia

que nuestros hermanos le encuentren y le amen

en el discreto, pero profundo amor,

que nos profesamos unos a otros;

en nuestros esfuerzos para traer paz a este mundo;

en nuestro compromiso por la compasión y la justicia

en beneficio sobretodo de los más humildes y abandonados.

Que Jesús nos inspire y nos guíe

para llevar a todos a ti, Dios nuestro

por los siglos de los siglos.

 

SALMODIA

SALMO 140: ORACIÓN ANTE EL PELIGRO



 









Ant. 1 Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.

Señor, te estoy llamando, ve de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
Un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo seguiré rezando en sus desgracias.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»


 

 









SALMO 141: TÚ ERES MI REFUGIO


 












Ant. 2 Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

 

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida.»

 

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

             Sácame de la prisión,

               y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos:  Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.













CÁNTICO de FILIPENSES: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL

 













Ant. 3 Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajo hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 












CANTO: Tu palabra, me da vida…

+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24,37-44.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.

En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.

Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Palabra de Dios

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA (José Antonio Pagola)

Primer Domingo de Adviento - ¿Seguimos despiertos?

Un día la historia apasionante de los hombres terminará, como termina inevitablemente la vida de cada uno de nosotros. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre este final, y siempre destacan una exhortación: “vigilad”, “estad alertas”, “vivid despiertos”. Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia.

El fin del mundo no llegaba tan pronto como algunos pensaban. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día “dormidos”. Han pasado muchos siglos desde entonces. ¿Cómo vivimos los cristianos hoy?, ¿seguimos despiertos o nos hemos ido durmiendo poco a poco? ¿Vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias?

¿Le seguimos a él o hemos aprendido a vivir al estilo de todos? Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Vivimos el “sueño” de ser cristianos cuando, en realidad, no pocas veces nuestros intereses, actitudes y estilo de vivir no son los de Jesús. Este “sueño” nos protege de buscar nuestra conversión personal y la de la Iglesia. Si no “despertamos”, seguiremos engañándonos a nosotros mismos.

Vigilar es vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Sentir el amor de Dios a la vida. Vivir más atentos a su presencia misteriosa entre nosotros. Sin esta sensibilidad no es posible caminar tras los pasos de Jesús. Vivimos a veces inmunizados a las llamadas del evangelio. Tenemos oídos, pero no escuchamos lo que Jesús escuchaba; tenemos ojos, pero no vemos la vida como la veía él, ni miramos a las personas como él las miraba; tenemos corazón, pero se nos ha endurecido.

Puede ocurrir entonces lo que Jesús quería evitar entre sus seguidores: verlos como “ciegos que conducen a otros ciegos”. Si no despertamos, a todos nos puede ocurrir lo de aquellos de la parábola que todavía, al final de los tiempos, preguntaban: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te asistimos?”.

DESPERTAR - Estad en vela

Lo repitió Jesús una y otra vez: «estad siempre despiertos». Era su gran preocupación: que el fuego inicial se apagara y sus seguidores se durmieran. Es el gran riesgo de los cristianos: instalarnos cómodamente en nuestras creencias, «acostumbramos» al evangelio y vivir adormecidos en la observancia tranquila de una religión apagada. ¿Cómo despertar?

Lo primero es volver a Jesús y sintonizar con la experiencia primera que desencadenó todo. No basta instalarnos «correctamente» en la tradición. Hemos de enraizar nuestra fe en la persona de Jesús, volver a nacer de su espíritu. Nada hay más importante que esto en la Iglesia. Sólo Jesús nos puede conducir de nuevo a lo esencial.

Necesitamos, además, reavivar la experiencia de Dios. Lo esencial del evangelio no se aprende desde fuera. Lo descubre cada uno en su interior como Buena Noticia de Dios. Hemos de aprender y enseñar caminos para encontramos con Dios. De poco sirve desarrollar temas didácticos de religión o seguir discutiendo de cuestiones de «moral sexual», si no despertamos en nadie el gusto por un Dios amigo, fuente de vida digna y dichosa.

Hay algo más. La clave desde la que Jesús vivía a Dios y miraba la vida entera no era el pecado, la moral o la ley, sino el sufrimiento de las gentes. Jesús no sólo amaba a los desgraciados sino que nada amaba más o por encima de ellos. No estamos siguiendo bien los pasos de Jesús si vivimos más preocupados por la religión que por el sufrimiento de las personas. Nada despertará a la Iglesia de su rutina, inmovilismo o mediocridad si no nos conmueve más el hambre, la humillación y el sufrimiento.

Lo importante para Jesús es siempre la vida digna y dichosa de las personas. Por eso, si nuestro «cristianismo» no sirve para hacer vivir y crecer, no sirve para lo esencial por más nombres piadosos y venerables con que lo queramos designar.

El Adviento es un tiempo apropiado para reaccionar. No hemos de mirar a otros. Cada uno hemos de sacudimos de encima la indiferencia, la rutina y la pasividad que nos hace vivir dormidos.

DINAMICA –ALUMBREMOS EL CAMINO AL SEÑOR

(Realizamos de algún material tal como lana, cartulina, "gomaeva"...etc, algunas velas simbólicas para que la persona se las lleve a casa y le sea recordado su compromiso. Deben levantarse coger la vela que está junto a la PALABRA y manifestar su compromiso de alumbrar...etc)



Es evidente que esta oración tiene una segunda parte. Pues todos sabemos que tras la ortodoxia viene la praxis. O sea, tras la enseñanza, la oración o la reflexión; viene el momento de poner en práctica aquello por lo que hemos orado.

Esperanza es el grito fundamental del adviento. Si bien se dice que se vive de esperanza, también se puede morir esperando. Eh, ahí que Jesús, el que vendrá. El bendito niño que esperamos en esa bendita noche de Navidad donde todos aquí presenten lo celebraremos de manera confortable. Digo que Dios nos muestra el camino, para que nuestro caminar durante el adviento sea una tarea a través de la cual ALUMBREMOS el camino de los demás.

Quizás tenemos que alumbrar un poco o un mucho nuestra vida de pareja, intentando volver a vivir como novedad aquello tan importante que se nos olvidó, o tenemos en desuso.

Quizás tenemos que alumbrar el sendero de la vida comunitaria, con un refresco espiritual por medio de una acción concreta.

Quizás tenemos que alumbrar el camino del niño Jesús, viviendo en paz, siendo personas de paz interior; antes de pregonar paz por todos lados sin vivir esa realidad en nuestro interior.

Quizás tenemos que alumbrar el mundo con un ejemplo determinante en amor hacia todas las criaturas, como hizo nuestro Padre San Francisco. Respetando, amando los seres vivos y las plantas; y comprometiéndonos con un uso responsable de los recursos naturales.

Quizás tenemos que alumbrar el camino para el encuentro con Jesús, intensificando nuestra mirada en esas personas muchas veces invisibles, que reclaman nuestra atención, sonrisa, abrazo y consideración que un encuentran en casa o en la propia sociedad.

…. (se coge la vela y se manifiesta un compromiso)

MAGNIFICAT

Un ejemplo de capacidad de alumbrar, lo tenemos en María. Ella con su sencillez y disponibilidad al Padre, no solo alumbró al niño Jesús, sino que alumbro nuestra existencia con esa actitud de mujer discípula.

Ahora nos unimos a ella, nuestra Señora de los Hogares y Reina del Adviento, con el rezo del Magnificat.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.


 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Preces. Página 22 Cáritas.

COMPROMISO DE LA LUZ PARA EL ADVIENTO

¡Despiértame, Señor!

Quiero ser luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene, para decirle que nuestra casa es una casa acogedora.

Me comprometo a ser LUZ, en la vida de quienes viven junto a mí.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen, pero tu venida reclama que seamos LUZ para que sea creíble nuestra ofrenda ante ti, en el portal del Belén.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús, ven!

 

 UNA VEZ MÁS - Florentino Ulibarri

 

Una vez más me invitas

a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,

por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.

Gracias, Señor.

 

Porque cuentas conmigo

para allanar colinas y valles

y para desterrar mentiras y opresiones...

Gracias, Señor.

 

Porque te pones en la senda

por la que yo voy caminando

para que te encuentre...

Gracias, Señor.

 

Porque entras en mi casa

y quieres hacer de ella una morada nueva

para todos los que caminan y se acercan...

Gracias, Señor.

 

Porque puedo proclamar,

después de haber sentido y vivido tu toque de gracia,

que el bautismo con Espíritu Santo nos recrea.

Gracias, Señor.

 

Una vez más me invitas

a adentrarme en el desierto para hacerme persona nueva

acogiendo a tus mensajeros y tu evangelio.

Gracias, Señor.

 

Tú me has encontrado,

y ese toque tan tuyo me está transformando.

La vida ya germina dentro de mí.

Gracias, Señor.

(*) Las imágenes escaneadas de las introducciones y oraciónes de los textos de la salmodis, son de Publicaciones Tabor, José Antonio Taboada, Claretiano.

martes, 23 de junio de 2020

HACED MEMORIA - ORACIÓN ANTE EL COVID-19


“Haced memoria” (Deuteronomio 8,2)
Oración y reflexión cristiana ante los acontecimientos presentes del
COVID-19

(Será muy recomendable crear un ambiente acogedor, donde se esté bien. Tendremos presenta la Biblia –Palabra de Dios- y una vela que encenderemos con la invocación inicial. También puede ser muy estimulante una tenue música de fondo que nunca se oiga por encima de las personas que intervengan. Como elemento de la Presencia de Cristo, es más recomendable la luz que la cruz, pero puede optarse por la que más convenga, así como ambas. Este tema debe ser preparado antes de su puesta en práctica.)

MONICIÓN INICIAL:
Hermanos y hermanas, paz y bien:
Vamos a orar en familia, entre amigos, en comunidad o en soledad. Vamos a abrirnos al misterio de entrar en contacto con el Señor, el Trascendente.
Le vamos a pedir que nos asista en esta hora en que tomamos conciencia de nuestra vida y evaluamos nuestra situación personal, de pareja o comunitaria.
Él llama constantemente a nuestra puerta, nos llena con la brisa de la mañana y nos hace inspirar un aire nuevo que puede renovarnos y ayudarnos a encauzar nuestra vida, para ser en el fundo fermento de paz y bien.
Nos adentramos en el misterio.

INVOCACIÓN DE LA PRESENCIA
(Se enciende la vela y posteriormente todos leen la invocación de la presencia)
Señor de la alianza nueva, Señor de multitud de pueblos.
Enséñanos a buscarte sin cansancio,
sin detenernos donde nos conviene
sin hacerte a nuestra medida.
Tú, señor Jesús que conoces al padre,
haz que caminemos hacia Él;
para que saltemos de alegría como Abraham,
como María, como los sencillos,
como los pobres de espíritu de todos los tiempos,
como los creyentes hijos de Abraham. Amén.

HIMNO INTRODUCTORIO DE LA ORACIÓN
(Respirando a Dios – Florentino Ulibarri)
En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada...
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.

En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

INTRODUCCIÓN DEL TEMA
Moisés lo recomendó muchas veces al pueblo de Israel, haced memoria. O sea, recordad porque de lo acontecido siempre se extrae una enseñanza.

La dura situación que hemos vivido, en días en los que hemos estado rodeados de temor y desesperanza. La relativa nueva normalidad en la que estamos y que nos mantiene en tensión. El contacto más o menos cercano que hemos tenido con esta enfermedad, así como la preocupación por nuestra propia salud junto a la de nuestros familiares y amigos; nos ha llevado a vivir situaciones que quizás nunca creímos posibles.

Como cristianos debiéramos de tener una perspectiva concreta ante la situación. Esta perspectiva nos debiera de colocar en el papel de personas involucradas en la sociedad, para sentir en nosotros mismos la situación de los demás, tanto sus tristezas como sus alegrías; pues frente a tanta adversidad igualmente hay mucha gratitud.

El involucrarnos en esta pandemia no debe entenderse como colocarnos en primera fila de combate, pues no somos profesionales de la salud y en muchos casos somos personas mayores o adultas y de riesgo. Pero hay una dimensión cristiana que somos llamados a vivir, la contemplación.

Hemos pasado horas y horas juntos en casa, más que en ningún otro momento de nuestra vida. Nos hemos visto obligados a hacer oración sin participar de los cultos religiosos de una manera tradicional. Todo ha cambiado mucho, pero el mundo no ha dejado de girar. 

El llamamiento del Señor de rezar en lo escondido donde Él habita, siempre está ahí. Y nuestra vida cristiana, nuestra vida de pareja debe tener una connotación en esta situación de calamidad que se vive en toda la tierra; la TERNURA.

Nunca debemos juzgar a nadie ante lo que estamos viviendo. Jesús de Nazaret no lo hacía. Él abrazaba sin preguntar y sin condicionar. Esta pandemia está dejando en la cuneta de la vida a muchas personas, por no hablar de las miles que han perdido la vida.

Tengamos presente estas realidades de personas a las que debemos acompañar en el silencio de nuestras vidas haciéndonos eco de sus particularidades. Enfermedad, desamparo, tristeza, desempleo, falta de lo básico…etc. 

Junto a todo esto recordamos el comienzo de este tema: “HACED MEMORIA”. Haced memoria de tanto beneficio recibido, de tanta adversidad superada, de tanta tristeza contenida, de tanta suplica escuchada, de tanto amor compartido, de tantas y tantas cosas que el mundo ve como normales y nosotros interpretamos como bendición de Dios.

Él, como Padre es misericordia infinita, TERNURA y COMPASIÓN. Abramos nuestro ser a esa ternura, cerremos las puertas a principios que separan y tendamos puentes, pues si algo bueno ha podido hacer esta situación; es que a todos nos ha hecho más hermanos, más humanos y más fraternos.

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA (Lucas 10,29-37)
En aquel tiempo, un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: –Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Jesús le contestó: –¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?
El maestro de la ley respondió: –‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo.’
Jesús le dijo: –Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida. Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús: –¿Y quién es mi prójimo?
Jesús le respondió: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. 
Luego pasó por allí un levita, y que al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 
Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ Pues bien, ¿cuál de aquellos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?
El maestro de la ley contestó: –El que tuvo compasión de él.
Jesús le dijo: –Ve, pues, y haz tú lo mismo.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN DEL EVANGELIO. “HAZ TÚ LO MISMO – José Antonio Pagola-“
Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien solo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.

Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.

En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es, solo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.

«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».

Su falta de compasión no es solo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.

Cuando la religión no está centrada en un Dios, Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.

Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a este a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo». ¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

NOS PREGUNTAMOS PARA INTERIORIZAR.
¿Cómo hemos vivido nuestra vida de pareja y/o familia en esta situación de confinamiento?
¿Dónde ha quedado nuestro compromiso con la sociedad y la humanidad? –Aportación económica a ONGs-.
¿Qué sentido hemos dado a nuestra oración? ¿Hemos sabido hacer la Presencia de Dios y vivir la autentica Iglesia Domestica, interiorizando cada día la Palabra de Dios como levadura de nuestra vida?
Mi respuesta como cristiano/a en esta pandemia, ¿ha sido farisaica y me doy por satisfecho por haber salido indemne, o por el contrario he sido SAMARITANO/A y cirineo desde la contemplación?
Podéis plantear alguna que otra pregunta para tratarla en común.
(Al termino de la puesta en común damos lectura a esta plegaria y vamos concluyendo la oración)

PLEGARIA A DIOS DE EXILIADOS Y REFUGIADOS (Florentino Ulibarri)

Dios y Padre nuestro, tú que eres un Dios exiliado y refugiado,
escucha los silencios y los gritos de los que no tienen casa ni hogar,
de los que no tienen patria ni trabajo, de los que viven a la intemperie,
escondidos o en tierra extranjera por salvar su dignidad y su vida.

Tú que eres un Dios exiliado y refugiado,
escucha los silencios y los gritos
de los perseguidos, de los prisioneros de guerra,
de las viudas y huérfanos,
de los desplazados por cualquier motivo...
Mantennos unidos a ellos;
que nuestra compasión y solidaridad
cree lazos y redes que les transmitan alegría y seguridad.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
muéstranos la parte de nosotros que vive en el exilio,
que está perdida y necesita volver a casa.
Danos el calor y ternura que necesitamos
para sentirnos queridos y protegidos.
Guíanos a nuestro ser verdadero
para que vivamos como hijos y hermanos.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
ayúdanos a ver claramente los aspectos de nuestra cultura
que crean exclusión y nos hacen vivir en cautiverio.
Concédenos la visión, el coraje y la fuerza necesaria
para mantener los valores del Evangelio.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
llama a la Iglesia con voz firme y clara
a volver a los caminos de la justicia y la verdad.
Y danos a todos los que decimos seguirte
un corazón compasivo y una mente abierta
para que nadie permanezca en el exilio.
¡Tú, Dios de exiliados y refugiados!
(Al termino de la lectura de esta plegaria, bien se pueden repetir algunas frases o palabras elocuentes o se puede pedir o dar gracias, según la experiencia de cada cual que desee participar)

CONCLUSIÓN
Hemos orado por los enfermos, nos hemos conmovido por la situación calamitosa que hemos vivido y que aun se vive en muchos países. Tengamos en cuenta que la oración no nos hace mejor que nadie, pero nos sensibiliza con realidades ante las cuales hay que responder de manera solidaria, evangélica, tierna, sensible y efectiva.
No seamos ligeros a la hora de juzgar o de opinar. Coherencia cristiana, pues el samaritano ayudó al herido sin preguntar nada y sin condicionantes de ninguna clase.
Y responsable siempre, ante las medidas de prevención e higiene, pues como bien se nos ha dicho: ESTE VIRUS LO PARAMOS UNIDOS/AS.
Solo así seremos como el Señor, nazarenos de la vida dispuestos al servicio.  

La oración se acaba con rezo común del Padre Nuestro.
Fin de la oración.

Oración realizada por Florencio Salvador Díaz Fernández.
Puede publicarse y difundirse indicando su procedencia.