CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 6 de abril de 2023

ORACIÓN EN EL MONUMENTO EL JUEVES SANTO - HORA SANTA

 

Oración ante el Monumento el Jueves y Viernes Santo

AL ENCUENTRO DEL DIOS DE LA VIDA

Señor Jesús, gracias por quedarte con nosotros. Y por invitarnos a estar aquí contigo. En ocasiones no somos capaces de comprender lo que significa tu presencia en la Eucarística, en la Palabra Sagrada, en mí y en la persona que está junto a mí. Eres luz, eres fuerza, eres amor. Ahora –a través de tu pasión- pasas por la noche, pero nos iluminas. Ahora te sientes débil, pero nos fortaleces. Ahora nos pides amor, pero tú nos amas primero. Gracias por estar en los hermanos y hermanas. No quiero olvidar que muchos en este momento se sienten solos, están enfermos, sufren las consecuencias de la guerra o la desunión familiar, las injusticias, o son perseguidos y apenas puedes sobrevivir. Cada una de estas personas viven un Getsemaní muy actual y muy vivo. Tú, Jesús, estás ahí. También nosotros queremos unirnos espiritualmente a ellos y a ti, pues sentimos la necesidad de estar contigo, Señor. Como aquella mujer de Samaría, me siento en el brocal del pozo y me dispongo a conversar, porque siento la necesidad de de estar contigo.

 

HIMNO INICIAL (Porque siento la necesidad de estar contigo)

Porque Siento La Necesidad

Porque siento la necesidad de estar un rato contigo,

porque siento la necesidad de saber que eres mi amigo;

porque siento la necesidad de comentar lo ocurrido

hace casi dos mil años cuando fuiste concebido.

 

Jesús, eres la Verdad, la Palabra que no ha de pasar,

 Tú eres el Verbo hecho carne y yo creo que estás vivo,

Tú eres el Verbo hecho carne y yo creo que estás vivo.

 

 Porque siento la necesidad de recorrer tu camino

 de Belén hasta el calvario, de la pobreza al olvido.

 Porque siento la necesidad de estar un rato contigo

 para sofocar mi llanto al saberme redimido.

 

 Jesús eres la Verdad, el mundo pasa, Tú no has de pasar,

 cuando vuelvas a juzgarnos llévame al cielo contigo.

 

Porque siento la necesidad revivo lo que has sufrido

para redimir con sangre del pecado a su cautivo.

Porque siento la necesidad de vivir lo que has vivido,

paso a paso, golpe a golpe, hasta encontrarme contigo.

(Gonzalo Mazarrasa)

 

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Carta de Juan cap.3)

Hermanos: Mirad que amor nos ha tenido el Padre, para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos. El mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque aún no se ha manifestado lo que seremos, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque le veremos tal como es. Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Pues porque los hechos de Caín eran malos, y los de su hermano, buenos. Conocemos qué es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros;  así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos. Palabra de Dios

 

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS

Hay quien dice, que uno de los problemas que tenemos los cristianos hoy en día, es que aun no nos hemos acabado de creer que somos hijos e hijas de Dios. Es cierto. Puede que sea causa de la educación clásica recibida en muchos casos, otra causa puede ser el considerar a Dios tan altísimo, que se nos escapa de las manos…etc. Pero el evangelista Juan, el amigo de Señor, no deja lugar a la certeza al admitir que tú y todas las personas somos hijos de Dios. Él nos creo por amor. Solo por amor y nada más. Y nos puso en el mundo con una vida a desarrollar, en la cual –si decimos seguir a Jesús- debemos ocuparnos de hacer el bien. El monumento del Jueves y Viernes santos es una ocasión propicia para que hagas examen de tu vida, de lo que eres y de lo que vives. No se trata de hacer solo un examen las nuestras cosas negativas, no. Jesús el Hijo de Dios, esta ante ti, en ti y por ti. Como Él mismo, eres causa de la creación de Dios. Ofrécele a Dios todo lo que eres, tu existencia. Piensa en tu vida, en las personas con las que la compartes y reflexiona si respondes al amor de Dios, amándolos y respetándolos a ellos. Dios nos ama y nos busca en la vida. Lo hace para que todo aquello que Él nos da, nos enriquezca. Para luego poder nosotros poder enriquecer la existencia de otros. Aliviando sus penas, consolando al atribulado, siendo bálsamo ante la adversidad, cordialidad en la desavenencia y abrazo fraterno que siempre acoge sin preguntar nada. Piensa un poco en tu vida en lo bueno y en lo no tan bueno. Para ayudarte, debes hacer el siguiente ejercicio.

 

INVOCACIÓN A DIOS POR NUESTRAS MANOS

Cuando hayas pensado en tu vida, extiende las manos y míratelas. Se capaz de aplicar a cada dedo de tu mano una virtud tuya, una cualidad que poseas. Hazlo sin reparos. Luego, de la misma manera aplica a cada dedo una causa de tu vida que sea negativa o bien tengas que mejorar o rectificar. Quizás esto último te cueste más, pues no somos dados a reconocer nuestras miserias. Cuando lo hagas, ofrécele a Dios todo lo que eres. Hazlo de corazón y sin reservas. El te ama y hoy no viene a tu vida con reproches. Está aquí para conversar contigo. Tras un momento de interiorización, lee la oración “Por las obras de tus manos”

 

Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas. Aquí tienes mis manos. Han sido causa de certezas y de tribulaciones. De abrazos y desprecios. De amor y de desamor. De caricias y de situaciones alejadas del amor y la compasión. Todo te lo ofrezco, Padre. Aquí, ante tu Hijo Jesús “el amor de los amores”; te pido que sea capaz de establecer un compromiso firme ante ti, Dios; para crucificar junto a tu hijo las obras de mis manos que me han apartado de tu mirada y de los hermanos que están junto a mí. Si Jesús se entregó por el mundo, ¿cómo no voy a poner yo mi granito de arena por tu Reino? Permíteme Señor, conciencia justa y determinación para llevar a cabo la obra de tu amor. Ante ti pongo mi empeño de resucitar con Cristo a una vida nueva, para que mis manos se llenen de obras de vida, esperanza, misericordia y así llegue a la plenitud ante Ti, Padre. Te lo pido por Jesús, Camino, Verdad y Vida; que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…

PRECES. Pon ahora en ante la Presencia del Señor, las necesidades del mundo. Lo que necesites para ti, díselo en último lugar.

 

PLEGARIA DE CONCLUSIÓN

Tu reino, Señor, se hace presente

cuando se fomenta la justicia y es respetada la libertad.

Cuando todos somos hijos tuyos, los sueños se deletrean:

Amistad, hermanos, paciencia, caridad.

 

Tu reinado, Señor, viene a nosotros siempre que el pueblo dispone

reino de dios.jpg

 
de sustento, vivienda, trabajo y sanidad.

Tú nos enseñas, por Jesús,

a vivir con dignidad la vida

y a festejarla en la fraternidad.

 

En tu reino, Señor, no caben privilegios

de quienes se creen el fruto de la espiga

en honor y dignidad.

Eres un Dios vivo, enemigo de los ídolos humanos,

y no hay mayor cansancio que el tuyo.

 

El reino que predicaste llega casi de puntillas,

se revela y está escondido. Es simiente que se esparce

por los campos y levadura que fermenta entre la masa,

luz que muestra el horizonte a los perdidos.

 

El Reino de Dios, según los evangelios,

es un banquete de bodas, un adviento de ternura

que reparte los panes

en las manos frágiles de los que gozan detrás del corazón.

(Casiano Floristan)

 

¡BUENA PASCUA!                                           

Pastoral Litúrgica del Triduo Pascual

lunes, 28 de noviembre de 2022

ORACIÓN DE ADVIENTO - CON ENERGÍA RENOVADA

 

ORACIÓN DE ADVIENTO. 26 NOVIEMBRE 2022. IGLESIA DE LOS FRAILES. ENS. ESTEPA

El ADVIENTO de este año no es un ADVIENTO más. Es distinto, como distintas son nuestras circunstancias personales y de pareja, y como distinta es la coyuntura comunitaria o mundial. En un momento en el que tanto hablamos de energía preocupados por los costes, suministro…etc; nos preguntamos cuanta energía somos capaces de aplicar en la llegada del Señor, para preparar el camino hacia el encuentro.

Es por ello que invocamos la Presencia de Dios para que se haga presente en nuestros corazones, para que nos haga sentirnos comunidad de personas que nos reunimos en su nombre; para discernir su Palabra en los albores de este tiempo esperanzado de Adviento.

¡Ven, Tú que eres el Padre de los pobres!

¡Ven, Tú que regalas los dones para el servicio!

¡Ven, Tú que enciendes la lumbre en los corazones!

¡Espíritu Santo, ven!

PREGÓN PARA ANUNCIAR EL ADVIENTO - Florentino Ulibarri

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de espera y anhelo,

de ilusión, de salir a los cruces y caminos.

Es un tiempo de ojos abiertos,

de miradas largas como el horizonte

y de pasos ligeros por calles y plazas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de salas de espera,

de viajes que llegan con sorpresa ,

de caminatas alegres y largas,

de sueños buenos que se realizan

y de embarazos llenos de vida.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pregones y sobresaltos,

de vigías, centinelas y carteros,

de trovadores, profetas y peregrinos,

y de todos los amantes de la utopía

que van en pos de la estrella que brilla.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de luces, candiles y velas.

de puertas y ventanas entreabiertas,

de susurros, sendas y pateras,

de huellas en el cielo y la tierra

y, también, en el corazón de las personas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pobres y emigrantes,

de parias, exiliados y desplazados,

de los desahuciados de sus casas

que se empapan y mojan en la calle

y de todos los que no tienen nombre.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de quienes no llegan y rezan,

de hogares que se renuevan y mantienen,,

de los que disciernen serenamente

y de quienes sufren la crisis, más fuerte,

a pesar de tantas promesas electorales.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de andar por oteros y valles

de de cantar por las cárceles que se abren

de romper grilletes, cadenas y fuerzas,

de ceñirse coronas de servicio y dignidad,

y de madurar como las hojas que vuelan.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de Isaías y Juan Bautista,

de María y de José, sin pesadillas,

embarcados en la aventura divina

y pasando en vela sus horas nazarenas.

Es tiempo que gesta las promesas.

¡Este es tiempo de buenas noticias!

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

ORACIÓN COLECTA

 

¡El Señor Viene! Pidamos al Señor que nos despierte de nuestra vida insulsa y sin sentido.

(Pausa)

Oh Dios, esperanza y futuro nuestro:

Por medio de tu Hijo Jesucristo

tú eres parte de nuestras vidas y de nuestras comunidades.

Haznos tan conscientes de su presencia

que nuestros hermanos le encuentren y le amen

en el discreto, pero profundo amor,

que nos profesamos unos a otros;

en nuestros esfuerzos para traer paz a este mundo;

en nuestro compromiso por la compasión y la justicia

en beneficio sobretodo de los más humildes y abandonados.

Que Jesús nos inspire y nos guíe

para llevar a todos a ti, Dios nuestro

por los siglos de los siglos.

 

SALMODIA

SALMO 140: ORACIÓN ANTE EL PELIGRO



 









Ant. 1 Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.

Señor, te estoy llamando, ve de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
Un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo seguiré rezando en sus desgracias.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»


 

 









SALMO 141: TÚ ERES MI REFUGIO


 












Ant. 2 Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

 

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida.»

 

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

             Sácame de la prisión,

               y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos:  Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.













CÁNTICO de FILIPENSES: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL

 













Ant. 3 Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajo hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 












CANTO: Tu palabra, me da vida…

+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24,37-44.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.

En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.

Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Palabra de Dios

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA (José Antonio Pagola)

Primer Domingo de Adviento - ¿Seguimos despiertos?

Un día la historia apasionante de los hombres terminará, como termina inevitablemente la vida de cada uno de nosotros. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre este final, y siempre destacan una exhortación: “vigilad”, “estad alertas”, “vivid despiertos”. Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia.

El fin del mundo no llegaba tan pronto como algunos pensaban. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día “dormidos”. Han pasado muchos siglos desde entonces. ¿Cómo vivimos los cristianos hoy?, ¿seguimos despiertos o nos hemos ido durmiendo poco a poco? ¿Vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias?

¿Le seguimos a él o hemos aprendido a vivir al estilo de todos? Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Vivimos el “sueño” de ser cristianos cuando, en realidad, no pocas veces nuestros intereses, actitudes y estilo de vivir no son los de Jesús. Este “sueño” nos protege de buscar nuestra conversión personal y la de la Iglesia. Si no “despertamos”, seguiremos engañándonos a nosotros mismos.

Vigilar es vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Sentir el amor de Dios a la vida. Vivir más atentos a su presencia misteriosa entre nosotros. Sin esta sensibilidad no es posible caminar tras los pasos de Jesús. Vivimos a veces inmunizados a las llamadas del evangelio. Tenemos oídos, pero no escuchamos lo que Jesús escuchaba; tenemos ojos, pero no vemos la vida como la veía él, ni miramos a las personas como él las miraba; tenemos corazón, pero se nos ha endurecido.

Puede ocurrir entonces lo que Jesús quería evitar entre sus seguidores: verlos como “ciegos que conducen a otros ciegos”. Si no despertamos, a todos nos puede ocurrir lo de aquellos de la parábola que todavía, al final de los tiempos, preguntaban: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te asistimos?”.

DESPERTAR - Estad en vela

Lo repitió Jesús una y otra vez: «estad siempre despiertos». Era su gran preocupación: que el fuego inicial se apagara y sus seguidores se durmieran. Es el gran riesgo de los cristianos: instalarnos cómodamente en nuestras creencias, «acostumbramos» al evangelio y vivir adormecidos en la observancia tranquila de una religión apagada. ¿Cómo despertar?

Lo primero es volver a Jesús y sintonizar con la experiencia primera que desencadenó todo. No basta instalarnos «correctamente» en la tradición. Hemos de enraizar nuestra fe en la persona de Jesús, volver a nacer de su espíritu. Nada hay más importante que esto en la Iglesia. Sólo Jesús nos puede conducir de nuevo a lo esencial.

Necesitamos, además, reavivar la experiencia de Dios. Lo esencial del evangelio no se aprende desde fuera. Lo descubre cada uno en su interior como Buena Noticia de Dios. Hemos de aprender y enseñar caminos para encontramos con Dios. De poco sirve desarrollar temas didácticos de religión o seguir discutiendo de cuestiones de «moral sexual», si no despertamos en nadie el gusto por un Dios amigo, fuente de vida digna y dichosa.

Hay algo más. La clave desde la que Jesús vivía a Dios y miraba la vida entera no era el pecado, la moral o la ley, sino el sufrimiento de las gentes. Jesús no sólo amaba a los desgraciados sino que nada amaba más o por encima de ellos. No estamos siguiendo bien los pasos de Jesús si vivimos más preocupados por la religión que por el sufrimiento de las personas. Nada despertará a la Iglesia de su rutina, inmovilismo o mediocridad si no nos conmueve más el hambre, la humillación y el sufrimiento.

Lo importante para Jesús es siempre la vida digna y dichosa de las personas. Por eso, si nuestro «cristianismo» no sirve para hacer vivir y crecer, no sirve para lo esencial por más nombres piadosos y venerables con que lo queramos designar.

El Adviento es un tiempo apropiado para reaccionar. No hemos de mirar a otros. Cada uno hemos de sacudimos de encima la indiferencia, la rutina y la pasividad que nos hace vivir dormidos.

DINAMICA –ALUMBREMOS EL CAMINO AL SEÑOR

(Realizamos de algún material tal como lana, cartulina, "gomaeva"...etc, algunas velas simbólicas para que la persona se las lleve a casa y le sea recordado su compromiso. Deben levantarse coger la vela que está junto a la PALABRA y manifestar su compromiso de alumbrar...etc)



Es evidente que esta oración tiene una segunda parte. Pues todos sabemos que tras la ortodoxia viene la praxis. O sea, tras la enseñanza, la oración o la reflexión; viene el momento de poner en práctica aquello por lo que hemos orado.

Esperanza es el grito fundamental del adviento. Si bien se dice que se vive de esperanza, también se puede morir esperando. Eh, ahí que Jesús, el que vendrá. El bendito niño que esperamos en esa bendita noche de Navidad donde todos aquí presenten lo celebraremos de manera confortable. Digo que Dios nos muestra el camino, para que nuestro caminar durante el adviento sea una tarea a través de la cual ALUMBREMOS el camino de los demás.

Quizás tenemos que alumbrar un poco o un mucho nuestra vida de pareja, intentando volver a vivir como novedad aquello tan importante que se nos olvidó, o tenemos en desuso.

Quizás tenemos que alumbrar el sendero de la vida comunitaria, con un refresco espiritual por medio de una acción concreta.

Quizás tenemos que alumbrar el camino del niño Jesús, viviendo en paz, siendo personas de paz interior; antes de pregonar paz por todos lados sin vivir esa realidad en nuestro interior.

Quizás tenemos que alumbrar el mundo con un ejemplo determinante en amor hacia todas las criaturas, como hizo nuestro Padre San Francisco. Respetando, amando los seres vivos y las plantas; y comprometiéndonos con un uso responsable de los recursos naturales.

Quizás tenemos que alumbrar el camino para el encuentro con Jesús, intensificando nuestra mirada en esas personas muchas veces invisibles, que reclaman nuestra atención, sonrisa, abrazo y consideración que un encuentran en casa o en la propia sociedad.

…. (se coge la vela y se manifiesta un compromiso)

MAGNIFICAT

Un ejemplo de capacidad de alumbrar, lo tenemos en María. Ella con su sencillez y disponibilidad al Padre, no solo alumbró al niño Jesús, sino que alumbro nuestra existencia con esa actitud de mujer discípula.

Ahora nos unimos a ella, nuestra Señora de los Hogares y Reina del Adviento, con el rezo del Magnificat.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.


 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Preces. Página 22 Cáritas.

COMPROMISO DE LA LUZ PARA EL ADVIENTO

¡Despiértame, Señor!

Quiero ser luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene, para decirle que nuestra casa es una casa acogedora.

Me comprometo a ser LUZ, en la vida de quienes viven junto a mí.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen, pero tu venida reclama que seamos LUZ para que sea creíble nuestra ofrenda ante ti, en el portal del Belén.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús, ven!

 

 UNA VEZ MÁS - Florentino Ulibarri

 

Una vez más me invitas

a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,

por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.

Gracias, Señor.

 

Porque cuentas conmigo

para allanar colinas y valles

y para desterrar mentiras y opresiones...

Gracias, Señor.

 

Porque te pones en la senda

por la que yo voy caminando

para que te encuentre...

Gracias, Señor.

 

Porque entras en mi casa

y quieres hacer de ella una morada nueva

para todos los que caminan y se acercan...

Gracias, Señor.

 

Porque puedo proclamar,

después de haber sentido y vivido tu toque de gracia,

que el bautismo con Espíritu Santo nos recrea.

Gracias, Señor.

 

Una vez más me invitas

a adentrarme en el desierto para hacerme persona nueva

acogiendo a tus mensajeros y tu evangelio.

Gracias, Señor.

 

Tú me has encontrado,

y ese toque tan tuyo me está transformando.

La vida ya germina dentro de mí.

Gracias, Señor.

(*) Las imágenes escaneadas de las introducciones y oraciónes de los textos de la salmodis, son de Publicaciones Tabor, José Antonio Taboada, Claretiano.

sábado, 6 de agosto de 2022

¿COHETES O HUMANIDAD?

 “Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos pequeños, conmigo lo hicisteis;" dijo Jesús en el Evangelio de Mateo 25,40.

¡Que se vayan del pueblo en las fiestas!

¡Que la encierren en una habitación!

¡El problema lo tienen ellos! ¡Que la aíslen!

¡Tanto no suenan! ¡Además es solo un rato!

¡Qué exageración! ¡Que se aguanten que la gente de la pirotecnia también tienen que comer! …etc.

Reconozco que me he pensado si escribir las afirmaciones anteriores porque además de durísimas, son afirmaciones que en estos días circulan por el pueblo en relación a la protesta de esa madre ante la desesperación de ver sufrir a su hija por el ruido que causan algunos cohetes(*). 


Me lleva esta reflexión a preguntarme con toda responsabilidad, qué me queda de ternura como ser humano.

¡Qué me queda de humanidad! ¿Y de solidaridad?

Porque antes las afirmaciones del comienzo solo hay que realizar un sencillo ejercicio de empatía (ponerse en la piel del otro) y pensar, ¡qué quisieras tú para tu hija si la niña fuera tuya!

Porque todos sabemos que los toros desde donde se ven bien es desde la barrera.

En fin. Yo en este tema como en otros, NO ME VOY A PONER DE PERFIL.

Cuando algo causa daño o malestar hay que intentar por todos los medios solucionar el problema. Así se avanza como sociedad. Sea por toda la comunidad, por varias o por una sola persona. Pero me resulta muy duro poder disfrutar de un espectáculo pirotécnico sonoro sabiendo que hay una persona –una niña- o quién sea, sufriendo en su casa.

Y por favor, no seamos hipócritas que la sociedad española si no es a golpe de ley y prohibición no aprende. Colectivamente no se solucionan las cosas confiando en la buena voluntad porque siempre hay quienes no son sensibles a estas realidades.

Vista la sensibilidad de muchas personas en Estepa autistas o con otros problemas de salud concretos, urge una profunda reflexión donde puedan participar las personas para atajar de una vez este problema –porque lo es- para muchas personas.

Y nadie tiene porqué pasarlo mal cuando tú lo pasas bien.

SON CUESTIONES DE SALUD, EMPATIA Y HUMANIDAD.

Un saludo. Y cuando estés bebiéndote el gazpacho este medio día, acuérdate de quienes pasan sed en el mundo. Eso es empatía. Jesús de Nazaret la llevo a la práctica hasta la cruz.

Fraternalmente, Floren.

(*) RAE: Explosivo de escasa potencia que consta de un tubo de papel o cartón lleno de pólvora unido al extremo de una varilla que se lanza al aire, prendiéndolo por una mecha que lleva en su parte inferior, y que, cuando alcanza su mayor altura, estalla produciendo un ruido muy fuerte o efectos de luz y color; generalmente se usa en fiestas tradicionales y otras celebraciones.

sábado, 11 de junio de 2022

CONTEMPORIZAR LA TRINIDAD

“Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, y en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios y en [un solo] Espíritu Santo Dios. No adoramos y confesamos a tres dioses”. Es la formula llamada “Fides Damasi” la fe de Dámaso (S.S. Dámaso I), la cual contiene una de las primeras definiciones concretas de la Santísima Trinidad, escritas allá por el año 400 (siglo V).

Aunque la igualdad del Padre y el Hijo se le debe al concilio de Nicea (año 325), y su conjunción con el Espíritu en el año 381 en tiempos del emperador Teodosio I de Constantinopla, la Trinidad siempre ha estado rodeada de un misterio indescifrable.

MISTERIO es definido por la Real Academia de la lengua (RAE) como: “cosa arcana, secreta o muy recóndita, que no se puede comprender o explicar”. Y es cierto que misterio ha servido para significar toda realidad –que sin serlo- se le aplica a Dios, y la cual no debemos ni explicar ni investigar.

Sinceramente lo mismo que pienso que un rito litúrgico que la asamblea no entiende, no sirve para nada. Creo que un misterio como tal tampoco sirve para nada. No es que estemos en la época de que todos pedimos respuestas, no. Aunque si se piden no pasa nada. Más bien quizás sentimos la necesidad de acercarnos a Dios, sentirlo accesible presente en nuestra vida y aligerar todo aquello que dificulte nuestro acercamiento o retrase nuestro camino hacia Él.

Porque mira que es complicado definir que una cosa son tres partes sin ser individual. Y entiendo que no se trata de ignorancia de los fieles, no es falta de inteligencia. La Trinidad como misterio, simplemente  no llega –como realidad- a materializarse en la vida de los creyentes; que en muchos casos creen en un Dios al que imaginan por encima de las nubes aun cuando les resulta imposible descifrar su rostro en la tierra.

Visto lo cual y tras años de experiencia religiosa y de formación, cada vez estoy más convencido de que bien pudiera servirnos esta fiesta de la Trinidad como la posibilidad de interpretar a Dios en nuestra vida y en la historia. Interpretarlo y descifrarlo, sí.

Recordaré aquí la excelente interpretación trinitaria de Sor Caritas Muller, quien considera que la Trinidad es elemento trascendental que sirve al ser humano, a la mujer y al hombre de cada tiempo. En el centro la persona, color negro y desvalida. 


El Padre la abraza, el Espíritu la asiste con su fuerza desde arriba y el hijo la sustenta y sirve a los pies. Hay aquí cuatro elementos significativos y aun puede haber muchos más. Quizás tantos como circunstancias –felices o tristes- de la vida en las cuales vemos a Dios o pudiéramos descifrarlo en el prójimo o en la misma naturaleza y en cada criatura (recuerdo aquí el libro “Sacramentos de la vida” de Leonardo Boff).

Qué decir aquí de la dimensión maternal de Dios. Si siendo Padre es poderoso, incluso autoritario, amoroso, puede castigarnos, nos sobrevuela, es enorme…etc; como madre nos cobija, sustenta, da seguridad, es tierna y acogedora, nos deja sentir sus entrañas, da calor y abrigo, nos amamanta, es amparo y vitalidad determinante…etc.

Interpretaciones a las que podemos llegar en función de nuestras experiencias, ESTANDO ABIERTOS no al misterio sino a la propia vida, que ya de por sí puede ser un misterio.

Ojalá dejemos de una vez de poner capas a Dios y dejemos de convertirlo en un Dios cebolla, a cuyo centro cuesta llegas sino es quitando todas las capas superfluas. Trinidad es vida con cada una de sus circunstancias. Trinidad es amor. Trinidad es humanidad y experiencias así como perseverancia. Trinidad es esperanza y determinación en la conclusión de un mundo mejor. Ojalá Trinidad sea un nuestras vidas, paz y bien.

Feliz finde. Fraternalmente, Floren.