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lunes, 28 de noviembre de 2022

ORACIÓN DE ADVIENTO - CON ENERGÍA RENOVADA

 

ORACIÓN DE ADVIENTO. 26 NOVIEMBRE 2022. IGLESIA DE LOS FRAILES. ENS. ESTEPA

El ADVIENTO de este año no es un ADVIENTO más. Es distinto, como distintas son nuestras circunstancias personales y de pareja, y como distinta es la coyuntura comunitaria o mundial. En un momento en el que tanto hablamos de energía preocupados por los costes, suministro…etc; nos preguntamos cuanta energía somos capaces de aplicar en la llegada del Señor, para preparar el camino hacia el encuentro.

Es por ello que invocamos la Presencia de Dios para que se haga presente en nuestros corazones, para que nos haga sentirnos comunidad de personas que nos reunimos en su nombre; para discernir su Palabra en los albores de este tiempo esperanzado de Adviento.

¡Ven, Tú que eres el Padre de los pobres!

¡Ven, Tú que regalas los dones para el servicio!

¡Ven, Tú que enciendes la lumbre en los corazones!

¡Espíritu Santo, ven!

PREGÓN PARA ANUNCIAR EL ADVIENTO - Florentino Ulibarri

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de espera y anhelo,

de ilusión, de salir a los cruces y caminos.

Es un tiempo de ojos abiertos,

de miradas largas como el horizonte

y de pasos ligeros por calles y plazas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de salas de espera,

de viajes que llegan con sorpresa ,

de caminatas alegres y largas,

de sueños buenos que se realizan

y de embarazos llenos de vida.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pregones y sobresaltos,

de vigías, centinelas y carteros,

de trovadores, profetas y peregrinos,

y de todos los amantes de la utopía

que van en pos de la estrella que brilla.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de luces, candiles y velas.

de puertas y ventanas entreabiertas,

de susurros, sendas y pateras,

de huellas en el cielo y la tierra

y, también, en el corazón de las personas.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de pobres y emigrantes,

de parias, exiliados y desplazados,

de los desahuciados de sus casas

que se empapan y mojan en la calle

y de todos los que no tienen nombre.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de quienes no llegan y rezan,

de hogares que se renuevan y mantienen,,

de los que disciernen serenamente

y de quienes sufren la crisis, más fuerte,

a pesar de tantas promesas electorales.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de andar por oteros y valles

de de cantar por las cárceles que se abren

de romper grilletes, cadenas y fuerzas,

de ceñirse coronas de servicio y dignidad,

y de madurar como las hojas que vuelan.

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

Este es tiempo de Isaías y Juan Bautista,

de María y de José, sin pesadillas,

embarcados en la aventura divina

y pasando en vela sus horas nazarenas.

Es tiempo que gesta las promesas.

¡Este es tiempo de buenas noticias!

 

Ven, ven Señor no tardes / Ven, ven que te esperamos

Ven, ven Señor no tardes / Ven pronto Señor.

 

ORACIÓN COLECTA

 

¡El Señor Viene! Pidamos al Señor que nos despierte de nuestra vida insulsa y sin sentido.

(Pausa)

Oh Dios, esperanza y futuro nuestro:

Por medio de tu Hijo Jesucristo

tú eres parte de nuestras vidas y de nuestras comunidades.

Haznos tan conscientes de su presencia

que nuestros hermanos le encuentren y le amen

en el discreto, pero profundo amor,

que nos profesamos unos a otros;

en nuestros esfuerzos para traer paz a este mundo;

en nuestro compromiso por la compasión y la justicia

en beneficio sobretodo de los más humildes y abandonados.

Que Jesús nos inspire y nos guíe

para llevar a todos a ti, Dios nuestro

por los siglos de los siglos.

 

SALMODIA

SALMO 140: ORACIÓN ANTE EL PELIGRO



 









Ant. 1 Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.

Señor, te estoy llamando, ve de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
Un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo seguiré rezando en sus desgracias.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»


 

 









SALMO 141: TÚ ERES MI REFUGIO


 












Ant. 2 Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

 

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida.»

 

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

             Sácame de la prisión,

               y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos:  Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.













CÁNTICO de FILIPENSES: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL

 













Ant. 3 Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajo hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Todos: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 












CANTO: Tu palabra, me da vida…

+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24,37-44.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.

En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.

Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Palabra de Dios

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA (José Antonio Pagola)

Primer Domingo de Adviento - ¿Seguimos despiertos?

Un día la historia apasionante de los hombres terminará, como termina inevitablemente la vida de cada uno de nosotros. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre este final, y siempre destacan una exhortación: “vigilad”, “estad alertas”, “vivid despiertos”. Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia.

El fin del mundo no llegaba tan pronto como algunos pensaban. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día “dormidos”. Han pasado muchos siglos desde entonces. ¿Cómo vivimos los cristianos hoy?, ¿seguimos despiertos o nos hemos ido durmiendo poco a poco? ¿Vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias?

¿Le seguimos a él o hemos aprendido a vivir al estilo de todos? Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Vivimos el “sueño” de ser cristianos cuando, en realidad, no pocas veces nuestros intereses, actitudes y estilo de vivir no son los de Jesús. Este “sueño” nos protege de buscar nuestra conversión personal y la de la Iglesia. Si no “despertamos”, seguiremos engañándonos a nosotros mismos.

Vigilar es vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Sentir el amor de Dios a la vida. Vivir más atentos a su presencia misteriosa entre nosotros. Sin esta sensibilidad no es posible caminar tras los pasos de Jesús. Vivimos a veces inmunizados a las llamadas del evangelio. Tenemos oídos, pero no escuchamos lo que Jesús escuchaba; tenemos ojos, pero no vemos la vida como la veía él, ni miramos a las personas como él las miraba; tenemos corazón, pero se nos ha endurecido.

Puede ocurrir entonces lo que Jesús quería evitar entre sus seguidores: verlos como “ciegos que conducen a otros ciegos”. Si no despertamos, a todos nos puede ocurrir lo de aquellos de la parábola que todavía, al final de los tiempos, preguntaban: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te asistimos?”.

DESPERTAR - Estad en vela

Lo repitió Jesús una y otra vez: «estad siempre despiertos». Era su gran preocupación: que el fuego inicial se apagara y sus seguidores se durmieran. Es el gran riesgo de los cristianos: instalarnos cómodamente en nuestras creencias, «acostumbramos» al evangelio y vivir adormecidos en la observancia tranquila de una religión apagada. ¿Cómo despertar?

Lo primero es volver a Jesús y sintonizar con la experiencia primera que desencadenó todo. No basta instalarnos «correctamente» en la tradición. Hemos de enraizar nuestra fe en la persona de Jesús, volver a nacer de su espíritu. Nada hay más importante que esto en la Iglesia. Sólo Jesús nos puede conducir de nuevo a lo esencial.

Necesitamos, además, reavivar la experiencia de Dios. Lo esencial del evangelio no se aprende desde fuera. Lo descubre cada uno en su interior como Buena Noticia de Dios. Hemos de aprender y enseñar caminos para encontramos con Dios. De poco sirve desarrollar temas didácticos de religión o seguir discutiendo de cuestiones de «moral sexual», si no despertamos en nadie el gusto por un Dios amigo, fuente de vida digna y dichosa.

Hay algo más. La clave desde la que Jesús vivía a Dios y miraba la vida entera no era el pecado, la moral o la ley, sino el sufrimiento de las gentes. Jesús no sólo amaba a los desgraciados sino que nada amaba más o por encima de ellos. No estamos siguiendo bien los pasos de Jesús si vivimos más preocupados por la religión que por el sufrimiento de las personas. Nada despertará a la Iglesia de su rutina, inmovilismo o mediocridad si no nos conmueve más el hambre, la humillación y el sufrimiento.

Lo importante para Jesús es siempre la vida digna y dichosa de las personas. Por eso, si nuestro «cristianismo» no sirve para hacer vivir y crecer, no sirve para lo esencial por más nombres piadosos y venerables con que lo queramos designar.

El Adviento es un tiempo apropiado para reaccionar. No hemos de mirar a otros. Cada uno hemos de sacudimos de encima la indiferencia, la rutina y la pasividad que nos hace vivir dormidos.

DINAMICA –ALUMBREMOS EL CAMINO AL SEÑOR

(Realizamos de algún material tal como lana, cartulina, "gomaeva"...etc, algunas velas simbólicas para que la persona se las lleve a casa y le sea recordado su compromiso. Deben levantarse coger la vela que está junto a la PALABRA y manifestar su compromiso de alumbrar...etc)



Es evidente que esta oración tiene una segunda parte. Pues todos sabemos que tras la ortodoxia viene la praxis. O sea, tras la enseñanza, la oración o la reflexión; viene el momento de poner en práctica aquello por lo que hemos orado.

Esperanza es el grito fundamental del adviento. Si bien se dice que se vive de esperanza, también se puede morir esperando. Eh, ahí que Jesús, el que vendrá. El bendito niño que esperamos en esa bendita noche de Navidad donde todos aquí presenten lo celebraremos de manera confortable. Digo que Dios nos muestra el camino, para que nuestro caminar durante el adviento sea una tarea a través de la cual ALUMBREMOS el camino de los demás.

Quizás tenemos que alumbrar un poco o un mucho nuestra vida de pareja, intentando volver a vivir como novedad aquello tan importante que se nos olvidó, o tenemos en desuso.

Quizás tenemos que alumbrar el sendero de la vida comunitaria, con un refresco espiritual por medio de una acción concreta.

Quizás tenemos que alumbrar el camino del niño Jesús, viviendo en paz, siendo personas de paz interior; antes de pregonar paz por todos lados sin vivir esa realidad en nuestro interior.

Quizás tenemos que alumbrar el mundo con un ejemplo determinante en amor hacia todas las criaturas, como hizo nuestro Padre San Francisco. Respetando, amando los seres vivos y las plantas; y comprometiéndonos con un uso responsable de los recursos naturales.

Quizás tenemos que alumbrar el camino para el encuentro con Jesús, intensificando nuestra mirada en esas personas muchas veces invisibles, que reclaman nuestra atención, sonrisa, abrazo y consideración que un encuentran en casa o en la propia sociedad.

…. (se coge la vela y se manifiesta un compromiso)

MAGNIFICAT

Un ejemplo de capacidad de alumbrar, lo tenemos en María. Ella con su sencillez y disponibilidad al Padre, no solo alumbró al niño Jesús, sino que alumbro nuestra existencia con esa actitud de mujer discípula.

Ahora nos unimos a ella, nuestra Señora de los Hogares y Reina del Adviento, con el rezo del Magnificat.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.


 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Preces. Página 22 Cáritas.

COMPROMISO DE LA LUZ PARA EL ADVIENTO

¡Despiértame, Señor!

Quiero ser luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene, para decirle que nuestra casa es una casa acogedora.

Me comprometo a ser LUZ, en la vida de quienes viven junto a mí.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen, pero tu venida reclama que seamos LUZ para que sea creíble nuestra ofrenda ante ti, en el portal del Belén.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús, ven!

 

 UNA VEZ MÁS - Florentino Ulibarri

 

Una vez más me invitas

a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,

por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.

Gracias, Señor.

 

Porque cuentas conmigo

para allanar colinas y valles

y para desterrar mentiras y opresiones...

Gracias, Señor.

 

Porque te pones en la senda

por la que yo voy caminando

para que te encuentre...

Gracias, Señor.

 

Porque entras en mi casa

y quieres hacer de ella una morada nueva

para todos los que caminan y se acercan...

Gracias, Señor.

 

Porque puedo proclamar,

después de haber sentido y vivido tu toque de gracia,

que el bautismo con Espíritu Santo nos recrea.

Gracias, Señor.

 

Una vez más me invitas

a adentrarme en el desierto para hacerme persona nueva

acogiendo a tus mensajeros y tu evangelio.

Gracias, Señor.

 

Tú me has encontrado,

y ese toque tan tuyo me está transformando.

La vida ya germina dentro de mí.

Gracias, Señor.

(*) Las imágenes escaneadas de las introducciones y oraciónes de los textos de la salmodis, son de Publicaciones Tabor, José Antonio Taboada, Claretiano.

sábado, 1 de diciembre de 2018

DISPONIBILIDAD – Adviento 2018 Ciclo C

“Estad  despiertos en todo tiempo […] y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.”
(Lucas 21,25-28.34-36)

Como dijera aquel, un adviento más y un adviento menos y vamos “palante”. Pero la liturgia cristiana armoniza la vida del creyente para que en todo momento y ocasión sepamos orientar el culto a Dios, nuestra espiritualidad y discernimiento, para actualizar en cada momento el mensaje de Jesucristo en consonancia con las metas y retos que la vida y la sociedad nos propone. 

Revisando los Evangelios y contemporizando el mensaje. Quizás os suene la frase “haced esto en conmemoración mía” (Lc 22,19) es una frase de la liturgia eucarística modificada del evangelio de Lucas a cuya palabra memoria se le suma “com” para que lo que se hace se actualice. Así es. Lo que se conmemora se celebra y actualiza en función del tiempo y las circunstancias. Y es precisamente desde esta perspectiva, desde la cual deseo que arranque este adviento.
Si a algo somos llamados los cristianos hoy en día es a ser luz, testigos, mensajeros, sal, alegría resucitadora, esperanza de adviento…etc. Pero nada de esto lo debemos hacer únicamente en nuestro propio beneficio. No seria propio al considerarnos seguidores de alguien que pasó por el mundo entregando su vida por amor a todos y a todas. Estamos en una comunidad cristiana y estamos en la sociedad del mundo, y es precisamente en el mundo donde se nos exige hoy más que nunca que demos la talla como hijos e hijas de Dios y hermanos de Jesucristo.
Para lograrlo será necesaria nuestra DISPONIBILIDAD a Dios y al objeto primordial de Dios, LA PERSONA. Y llegados a este punto tendremos que ser responsables y pensar –por ejemplo- que so pretexto de nuestra seguridad, nuestras necesidades y prestaciones que recibimos del estado, los inmigrantes lo que tienen que hacer es quedarse en casa y no venir a robarnos lo que tampoco es nuestro. Tendremos que estar atentos para ser conscientes del papel fundamental de debemos tener la comunidad cristiana al erradicar el problema del machismo que mata a las mujeres, modificando la perspectiva tentadora, machista e insolidaria que desde todos lados se le da a la mujer en la Iglesia.
Seguimos defendiendo erróneamente que Dios es padre –varón- aun cuando Dios no tiene sexo, con lo cual también puede ser madre. Seguimos enseñando en catequesis el desfasado relato de la creación del Génesis donde es la mujer la que carga con toda la culpa del pecado de los primeros padres y eso es una barbaridad. Le podemos sumar otras cosas pero no se trata de la cuestión primordial, dar respuestas actualizadas a problemas reales, desde la perspectiva de un Dios que nos llegará hecho niño, a un mundo lleno de desigualdades, de injusticias; muchas de ellas sucedidas ante nuestra pasividad moral y justificadas por ello.

Preparemos un camino al Señor, allanemos los senderos de las personas que lo pasan fatal. Pero no solo en navidad donde damos alimentos, limosna, aportaciones concretas para alguna que otra ONG y que buenos somos… NOOO. El adviento nos exige la continuidad del compromiso con DIOS y la PERSONA, objetivo primordial del amor de Dios.
Nos exige estar atentos a las lágrimas de las personas, para llorar con ellas si fuera preciso colocándonos en su propia carne (lo más difícil que hay).
Un Dios que es amado cuando amamos al otro o a la otra. Un Dios que abraza cuando abrazamos al otro o a la otra. Un Dios que viene hecho niño, para abrir nuestros ojos como platos a la realidad aplastante de que todo lo que se aleje de la VERDAD, VIDA, JUSTICIA Y PAZ; no merece en absoluto la pena.
Por lo tanto, DISPONIBLES Y DISPUESTOS coherentes y humanos para preparar un camino al Señor. Un camino para el que no hay otro camino.





jueves, 7 de diciembre de 2017

MALIKA MALUC – Una Inmaculada del siglo XXI


Se llama Malika Maluc y es de Senegal, de la zona de Palmarín en África. Tiene diecinueve años y es una chica muy guapa, de pelo negro zaino muy rizado y ojos de un verde intenso. Tan intenso, que su madre siempre le decía: -hija mía, en tus ojos se siente la fuerza de la vida y de la selva. Es hija de pescadores, aunque su padre murió hace muchos años por causa de la picadura de una serpiente. Ella no recuerda su rostro, aunque, como siempre su madre le habló de él, Malika tiene un recuerdo muy afectuoso de su padre; al cual reza siempre mirando a la inmensidad del océano Atlántico Norte. 
Ese océano al cual ella se lanzó con un grupo de cuarenta y siete personas en un cayuco de mala muerte, capitaneado por un pirata de Gambia, al cual tuvo de darle sus ahorros de toda una vida, para aceptarla en semejante aventura. Malika Maluc viajó sola, sin nadie de su poblado o región. Quiso hacer la travesía hacia España, porque España era futuro, al igual que Europa. Y si bien es verdad que muchos morían, también tenían noticias de aquellos que lograban llegar sanos y salvos sin ser interceptados por los guardacostas, y conseguían alcanzar un nuevo destino donde había futuro en sus vidas. 
Malika tiene muchos motivos para lanzarse a esta terrorífica aventura. Su poblado es constantemente asaltado por bandas que secuestran a las chicas para esclavizarlas en trabajo o sexo, y a duras penas pueden repeler los ataques de estas mafias. Además, ella sabe que no tiene futuro en su país. África es un continente rico, pero sin posibilidades de futuro pues la riqueza de la tierra se la quedan unos pocos, además de las multinacionales igualmente explotadoras. 

A todo esto se le une una circunstancia que le dio el empujón definitivo para hacer la travesía. Está embarazada. Y el padre de su bebé, murió ahogado en una travesía como la de ella. Cuando supieron del embarazo, Sambeé, su pareja, decidió hacer primero la travesía a España, ganar dinero y mandar todo lo posible a casa; hasta que pudiera tener la seguridad de ofrecer un hogar a Malika y a su hijo. Porque él, sabía que sería un niño y le pondría de nombre Martin, por Martin Luther King. 
El caso es que cuando llegó a su familia la zozobra de la barcaza en la que viajaba Sambeé, Malika –rota de dolor- tuvo el convencimiento de que debía hacer ella misma la travesía en solitario. Se lo debía en primer lugar a su bebé, y se lo debía a su querido Sambeé; el hombre de su vida cuyo amor, respeto y caricias de ébano que nunca jamás olvidaría. Lo que Malika Maluc no podía saber al embarcarse en aquel cayuco, es que por causa de una temible tempestad y un mar picado, veinte millas antes de la costa de la isla española de El Hierro; su cayuco naufragaría y todos sus ocupantes serían arrojados al vacio por un golpe de mar, sin chalecos salva vidas y sin posibilidad ninguna de pedir auxilio. Lo último que Malika pudo ver cuando se hundía en la oscuridad del inmenso Atlántico, era la luna llena. Preciosa. Como preciosos seguían siendo, sus ojos verdes. Fin.

Malika Maluc era una chica de una pureza de virtudes enorme y un corazón de bondad inconmensurable. Chica modelo en su poblado, responsable y afanada en las tareas propias de quienes sienten la obligación de alimentar a los suyos. Cuando conoció a Sambeé, supo que el como hombre era un regalo del cielo, en una cultura donde la mujer siempre tiene las de perder. No hubo nada más bonito para ella que entregarse a él. Lo hizo consciente de lo que hacía. Se querían y querían dar vida, y la dieron. Aunque por desgracia ni su vida ni la vida del nonato, tenían futuro en nuestro mundo.

El Espíritu que animó el amor de Malika y Sambeé, el Espíritu que llenó de vida sus vidas con la ilusión de aquel embarazo, es el mismo Espíritu por el que María y José concibieron a Jesús de Nazaret, el salvador del mundo y cuya venida esperamos. Eso si, esperamos su venida porque sabemos que no va a venir; pero ¿somos conscientes de que José y María llaman constantemente a nuestras puertas, que traen al Salvador consigo? Lo somos, pero miramos para otro lado. Desde la perspectiva de la pureza del corazón e intenciones, Malika es igual a María la madre de Dios. Pero Malika maluc es una amenaza para nosotros, para nuestro estado del bienestar. ¿Cómo rendir culto a María Inmaculada, si hay mujeres de semejante pureza a la de esta y son asesinadas por sus parejas, humilladas en sus trabajos, mal pagadas, o apartadas de nuestras costas porque no son de los nuestros?

Esta es la cuestión, lector. Esta es la cuestión que tenemos tendiente hoy en día los cristianos del siglo XXI. Adoramos a Cristo y a su Madre porque sabemos que NO VAN A VENIR.
Si vinieran de veras, otro gallo cantaría.

Siento la dureza de este escrito, pero me desgarra el alma tantas vidas perdidas en la mayor fosa común del universo y de todos los tiempos; el Estrecho de Gibraltar. Abramos, ¡por amor de Dios! Abramos nuestras mentes y corazones a la fraternidad. Sanemos heridas, alimentemos al abatido y hambriento. Ahí está Jesús. Esa es tu navidad y la mía.

Fraternalmente, Floren. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA

La verdadera raíz de esta fiesta es La Expectación del Parto de la Virgen, Santa María de la «O», la Virgen de la Esperanza.
Son títulos de una fiesta de la Virgen María que no figura en el calendario litúrgico de la Iglesia, pero que tiene larga tradición en España, pues viene del Concilio X de Toledo, celebrado el año 656, que quiso dar mayor relieve a la fiesta de la Anunciación y Encarnación, sacándola del tiempo cuaresmal o pascual, y acercándose, en plena celebración del Adviento, al momento decisivo del parto de la Virgen Madre, acontecimiento esperado por la humanidad y muy especialmente por María. 

Esperanza, pues presenta a María en estado avanzado del embarazo obrado por el Espíritu Santo. Por ello, litúrgicamente carece de significado el celebrar la advocación de la Esperanza contemplando una imagen dolorosa, ya que el verdadero misterio que aquí se celebra es el embarazo de la virgen y su expectación, su ilusión ante lo que está por venir.  
Expectación, por el ansia e intensidad con que ella esperaba tener pronto en sus brazos al que llevaba en su seno. El título de María de la «O» hace referencia a las solemnes antífonas del Cántico de la Virgen, el Magníficat, que en las Vísperas de los siete días anteriores a Navidad empiezan por esa letra. En relación con estas advocaciones de la Virgen, el arte suele representar a María en avanzado estado de gestación, con su vientre abultado y la mano sobre el mismo, apuntando que allí está el Hijo de Dios, que pronto nacerá.

La oración del día es muy significativa de lo que auténticamente se celebra.
Oración: Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria, asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe íntegra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 11 de diciembre de 2015

AL ENCUENTRO DEL DIOS EN LA VIDA - ORACIÓN DE ADVIENTO

CELEBRACIÓN DE ADVIENTO

“Al encuentro del Dios en la Vida.”


*COMIENZO Y BIENVENIDA
            Bienvenidos seáis todos a esta casa que se nos ofrece hoy con fraternidad franciscana, para en ella y en compañía de los hermanos y junto a Dios, discernir, pensar y reflexionar al comienzo de este precioso tiempo de Adviento en el que nos preparamos al encuentro con Jesús el Hijo de Dios, cual es nuestro papel en la Iglesia, como desarrollamos nuestra vida como Iglesia y como proyectamos nuestra vocación específica a favor de los hermanos. Antes de nada y para dar comienzo a este/a  retiro-celebración, pedimos a Dios que abra nuestros corazones a la escucha de su Palabra y nuestros labios para compartir con los demás nuestros pensamientos.

*HIMNO PARA COMENZAR LA EUCARISTÍA. (a dos coros)
            Levanta, pueblo mío, ponte en pié,
         no te quedes postrado en tu tristeza,
         llorando tu vejez y desencanto.
        
Ahuyenta los temores y las dudas.
         yo he vencido por siempre las tinieblas,
         no son nada, que yo he resucitado,
         y tu liberación está muy cerca.
        
Levántate, hijo mío, levanta, alza tu cabeza,
         perfumado con óleo de paz y alegría,
         y ponte ya en camino esperanzado.
         El viento del Espíritu te empuja,
         el fuego del Espíritu te enciende,
         sentirás mi presencia renovada.

Ayuda a levantarse a los hermanos
heridos y apartados del camino,
y diles en mi nombre palabras de evangelio,
aplica en sus heridas el vino y el aceite,
regala las monedas de la fe y de la esperanza
y alienta, boca a boca, el soplo de mi Espíritu.
Y así, despiertos y gozosos, apasionados,
preparad la llegada de mi Reino.

“pase de este mundo”, su maldad y su mentira,
que todas las ciudades olviden el pasado,
herencia de Babel, con rapiñas y violencias,
y empiecen a llamarse con nombres,
de amistad y de justicia.
Encended vuestras lámparas, hambrientos
de Parusía.

                                                                                      ¡Si tú supieras...!(Cáritas)

 

*ORACIÓN DEL GUIONISTA:
         Señor, Dios nuestro, rico en clemencia, no permitas que la falta de  esperanza paralice nuestra vida de fe y nuestro compromiso de caridad; guíanos al encuentro con tu Hijo Jesucristo para que de nuevo podamos participar en las tareas de su reino. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

*LITURGIA DE LA PALABRA


*Amos 5,21-24. Detesto vuestras fiestas...
*Isaías 1,11-18.  No me traigáis mas dones vacíos...
*I Pedro 2,2-9. Jesús, piedra angular de los cristianos...

O F R E N D A    D E   L A    P I E D R A
(la piedra es traída por un matrimonio y colocada en sitio visible, a continuación se lee el sentido de la ofrenda)

         Esta piedra ha sido modelada por el viento y el agua a lo largo del tiempo, pero en su esencia permanece inconmovible. Cristo es la piedra verdadera, la piedra angular, la única que es inalterable. Sobre esta piedra queremos construir una fe sólida y fuerte, que cimiente nuestra vida cristiana, y una comunidad que se distinga por sus hechos más que por sus palabras. En esta piedra, símbolo de Cristo, ponemos nuestros anhelos: que perdure nuestra fe a lo largo de los años, que nuestra vida se modele en el amor y en la justicia, que no tropecemos en ella por nuestras ansias de poder o de riqueza, que un día se haga realidad, en sus cimientos, el reino de Dios. En ti, Señor, ponemos hoy nuestra esperanza en que nos ayudes a estar verdaderamente fundamentados en ti.

Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor.
Tu Palabra es eterna, en ella esperare.

+ Mateo 13,10-17. Dichosos vuestros ojos porque ven,
y vuestros oídos porque oyen!

*REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA.

Testimonio de un religioso

...encuentro a Jesucristo en aquellos que se empeñan en la construcción  del Reino...
Cada noche me planteo esta pregunta: ¿qué ha sido hoy Jesucristo para mí?
Recordar a tantos hombres y mujeres que desde hace tiempo reconocieron en el hombre llamado Jesús un ser formidable, es para mí esencial. Se hacía presente a cuantos encontraba. Apasionado por la verdad, suscitaba un despertar “dimamizante” y divino. En una palabra, se trata de Alguien que ha puesto en pie a los hombres, cara a un porvenir de amor, de paz y de justicia, comunicándoles el deseo de caminar para construir ese porvenir.
No tenemos ya con nosotros al hombre visible. ¡Ha muerto! ¡Ha resucitado! No lo veo, no lo encuentro. Pero veo su acción en los hombres y mujeres que se levantan para construir un mundo nuevo. En un periodo de hondos cambios a todos los niveles, me siento comprometido con Él de muchos modos. Tropiezo con hombres y mujeres que reclaman amor, paz, justicia, respeto, participación, libertad. Tropiezo con Él, con mayor frecuencia en hombre y mujeres que quieren salir de la miseria enloquecedora, que esperan en situación desesperada, que siguen amando frente a la ingratitud y el odio, que buscan la unidad desgarrados por el egoísmo que divide.
Sí, lo encuentro en aquellos que están empeñados en la construcción del reino. Para mí, Jesucristo es todo eso. En una palabra, es la humanidad que yergue(levanta) la cabeza.
Por eso es tan necesario que actualicemos nuestra condición de hijos de Dios y seamos conscientes de “en qué” estamos fundamentados. Solo así llegaremos al convencimiento pleno de que a Jesús se llega por medio de la sinceridad, la justicia y los actos nobles del corazón. No podemos mercadear con Dios, ni engañarle ni engatusarle con falsas ofrendas de las cuales a Él, solo le interesa la intención con que nuestro corazón las ofrece. Jesús es el cimiento de nuestra Iglesia, pero para tener conciencia de esto debemos de sentirnos exclusivamente amados por Dios, y creer que somos parte necesaria del edificio de la Iglesia del cual Jesús es la piedra angular; y siendo así sentirnos como piedras que conforman una gran muralla, una comunidad de gente unida que trabaja en pos de una misma cosa. No es valida ante Dios la actitud de muchos cristianos en colectivos, asociaciones, hermandades, comunidades, equipos o jerarquías; que se sienten llamados a trabajar por el Reino de Dios pero no para beneficio de la gran comunidad cristiana. Ellos trabajan su parcela de Reino de Dios para percibir los frutos y apuntarlos en su haber.
Honestamente, ¡no se trata de eso! Eso es vacío y deformación del ideal humano-cristiano que quiere que todos los hombres estemos equiparados en igualdad de condiciones y derechos y nos mantengamos en la unidad del Espíritu con el vinculo de la paz.
Por tanto deja de sentirte llamado a labrar tu pedazo de Reino de Dios y abre la mente, los oídos y los ojos para ver y percibir quién y qué, reclama o necesita tu ayuda para que entre los dos o entre todos se haga presente Jesús en nuestras vidas.



*REFLEXIONAMOS POR GRUPOS
1-¿De qué contenidos está lleno mi culto a Dios?
2- ¿Soy consciente y consecuente de mi situación en la Iglesia?
3- ¿De que manera puedo encontrarme con Dios en la vida?
(cada grupo por separado e intentando mezclar a la gente se separan y ponen en común su pregunta, desarrollándola y realizando una ponencia final con la realidad y/o actitudes.)


*PARA COMPARTIR
Tu Reino, Señor, está dentro de mí.
Tu Reino, Señor Jesús, habita dentro de mí;
tu Reino es como un tesoro escondido dentro de un campo;
llevo en el fondo de mi ser la libertad y el amor,
la justicia y la verdad, la luz y la belleza.
Llevo dentro de mí el amor de tu Padre que me llama;
la gracia de tu amor que me salva y libera,
la amistad y comunión de tu Espíritu que me hace fuerte.
¡Tu Reino, Señor, habita dentro de mi: Gracias!

            Tu Reino, Señor Jesús, está en medio de nosotros.
            Tu Reino se ha hecho presente en nuestra comunidad.
            Llevamos en el fondo de nuestras relaciones como hermanos,
            la bondad y la ternura de tu Espíritu de amor;
            llevamos el gozo y la gracia de tu presencia resucitada;
            llevamos la misericordia y la compasión de tu Padre.

Tu Reino, Señor Jesús, habita en nuestra Iglesia.
Tu Reino está presente en medio de los creyentes.
Llevamos en nuestros corazones la semilla de tu Palabra;
llevamos en el fondo de nuestro ser el amor de tu Espíritu.
Cuando compartimos los bienes, tu Reino se hace fuerte.
Cuando oramos juntos, tu Reino se manifiesta.
Cuando ayudamos al necesitado, tu Reino se desvela.


Somos, Señor, en tu Iglesia fermento de tu Reino.
Somos, Señor, en tu Iglesia, sal y luz del mundo.
            Tu Reino, Señor, habita en medio del mundo.
            Tu Reino está presente-oculto en medio de los hombres.

Donde el amor es más fuerte que el odio, allí está tu Reino.
Donde el perdón es más fuerte que la venganza, allí está.
Donde la verdad es más fuerte que la mentira, allí está tu Reino.
Donde la libertad es más fuerte que la opresión, allí está.
Donde la justicia es más fuerte que la opresión, allí está tu Reino.
Donde la ternura es más fuerte que el desamor, allí está.



Tu Reino está presente y llena la Casa de los cielos.
Caminamos hacia tu Reino, Señor: anima nuestra marcha.
Caminamos con esperanza: alienta nuestro cansancio.
Caminamos con fe, con los ojos puestos en ti: ven a nuestro encuentro,
¡ven Jesús a nuestro caminar!
Caminamos unidos como un solo pueblo: buscamos el rostro del Padre.
Caminamos como peregrinos en la tierra: seremos hombres nuevos para siempre.

Señor Jesús, danos tomar parte ahora, entre los hombres, de los duros trabajos de tu Evangelio de libertad; danos la fuerza de tu amor para ser testigos libres y gozosos del Reino que tu Padre nos ha dado; un Reino para ahora y para siempre.
            Contigo decimos al Padre: ¡Venga a nosotros, Padre nuestro, tu Reino!

*PRECES A LA LUZ DEL SALMO QUE HEMOS LEIDO.
EJ: Señor que, caminemos unidos como un solo pueblo. Maranatha, ¡ven, Señor Jesús!

*PADRE NUESTRO

*ORACIÓN FINAL
         Te damos gracias, Señor y Dios nuestro, por que has creado el universo, los animales y todas tus criaturas, y a las personas las creaste a tu imagen y semejanza. Aunque aún nos queda mucho trabajo para conseguir un mundo más humano, hay aquí y allá signos de esperanza. Queremos cooperar en los procesos de pacificación en el mundo y en nuestras casas y comunidades y conseguir que reine la justicia sobre el racismo y la intolerancia. Que todo se edifique sobre la piedra angular de tu Hijo Jesús Señor nuestro, que vendrá muy pronto a nuestros corazones y al cual esperamos con alegría. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

*BENDICIÓN
         + El Señor, nos bendiga y nos guarde y nos lleve a la vida eterna. Amén.
         Podemos ir en paz.

PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN

PASTORAL Y LITURGIA

año 2004









Para la elaboración de esta celebración-retiro se han utilizado los siguientes títulos:
                -BIBLIA EN CD-ROM.
                -CELEBRACIONES DE LA COMUNIDAD.
                -SALMOS DE UN CORAZÓN JOVEN.
                -SI TÚ PUPIERAS.ED-CÁRITAS.

                -EUCARISTÍA.VERBO DIVINO.