CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de abril de 2019

40 AÑOS DE AYUNTAMIENTOS DEMOCRÁTICOS

Creo que todas las personas que confiamos en el estado de derecho y en la democracia, tenemos sobrados motivos para felicitarnos hoy. Sobre todo reconocer el esfuerzo de todos los que siendo de distintas ideologías políticas consensuaron y estructuraron el estado constitucional en el que vivimos. De todos los alcaldes y alcaldesas que cogieron por vez primera la vara de mando, sin dejar de participar de la vida vecinal y administrando la democracia desde el ayuntamiento como casa de todos.

Fue muy importante para muchas personas el saber que su voto valía -y vale- lo mismo que el del rico o el que hacia distinción de clases. Eso le dio dignidad a mucha gente y las hizo grandes y útiles. Gente sencilla, currante y trabajadora.

Merece la pena que esta trayectoria se conozca. Sea conocida por los jóvenes y recordada por los menos jóvenes, para que entendamos que en la democracia como en los derechos y libertades no debe de haber NI UN PASO ATRÁS.

Que no venga luego nadie diciendo: "yo es que no lo sabia, no me lo imaginaba". Si, si, el retroceso está a la vuelta de la esquina y lo conquistado no fué América, sino nuestros DERECHOS Y LIBERTADES; los cuales hoy están en serio riesgo.
Felicidades a todos los que hicieron posible los ayuntamientos democráticos. Felicidades por estos 40 años de democracia local.
Y ánimo a las personas que con toda la determinación del mundo y su afán por el servicio público, trabajan -y trabajaremos- con ilusión para perseverar y continuar con la democracia local.
 #AyuntamientosDemocraticos #40AñosDemocraciaLocal#ContigoCreamosEstepa #HazQuePase #EspañaDemocratica#EstadoConstitucional

jueves, 5 de octubre de 2017

EN ESPAÑA SE DESPRECIA DEMASIADO A DIOS - José María Castillo, Teólogo

EN ESPAÑA SE DESPRECIA DEMASIADO A DIOS
         José M. Castillo

         En este país, tradicionalmente tan cristiano, en el que nos enorgullecemos (y con razón) de nuestras catedrales, nuestros monumentos religiosos, nuestra enorme riqueza artística, las tradiciones cristianas que han impregnado nuestra historia y nuestra cultura, etc, etc, en este país – digo – no habíamos visto tanto desprecio a Dios, a Jesucristo y a “lo divino” en general, como el que estamos viendo y viviendo en este tiempo convulso que tanto nos desconcierta.
         ¿Por qué digo esto? ¿No estoy escupiendo una exageración demasiado seria, tajante y grave, que ni es verdad, ni viene a cuento, ahora precisamente y cuando tantas cosas desagradables tenemos que oír y soportar? 

         Vamos a ver: si es que lo de Dios y lo de Cristo nos importa, porque somos cristianos, empezaremos – digo yo – por aceptar y creer lo que dicen los Santos Evangelios. Pues bien, en los cuatro Evangelios, se insiste en que Jesús pronunció repetidas veces esta sentencia: “Quien os escucha a vosotros, me escucha a mí; quien os rechaza a vosotros, me rechaza a mí; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” (Lc 10, 16; Mt 10, 40; Mc 9, 37; Mt 18, 5; Lc 9, 48; Jn 13, 20).
         Lo decisivo aquí es caer en la cuenta de que, en última instancia, lo que se viene a decir en estos relatos evangélicos, es que Dios se ha identificado con cada ser humano. Aquí y en esto radica la originalidad del cristianismo. De tal manera que, cuando el Evangelio relata lo del juicio final, la sentencia definitiva (de premio o castigo) no se dictará por lo que le hicimos o dejamos de hacerle a Dios, sino por nuestro comportamiento precisamente con los más desgraciados o despreciables de este mundo: “Era extranjero y no me acogiste…, estaba en la cárcel y no fuiste a visitarme” (Mt 25, 43).

         ¿Será posible que un día tengamos que oír: “Fui catalán, gallego o andaluz, y me insultaste?”. Me da pena y vergüenza tener que sacar aquí esto ahora. Pero es que, si me lo callo, me siento cómplice del desprecio a Dios, que se respira, con frecuencia, en cada conversación, en cada grupo que se reúne, en la intimidad de muchos corazones (me sospecho). Y si no tomamos esto en serio, ¿de qué nos sirve el cristianismo? ¿para qué queremos la Iglesia? ¿para ver si los obispos nos ayudan a salir del lío de odios, insultos y desprecios en que nos hemos metido? ¡Ya está bien, por favor! ¿es que va a tener más importancia lo que ha dicho Piqué o lo que acaba de afirmar Alfonso Guerra, que lo que dijo Jesús, el Señor? 

jueves, 15 de junio de 2017

40 AÑOS NO SON NADA - XL Aniversario de la Democracia Española

En cuarenta años da lugar de muchas cosas. De nacer, de vivir el primer amor, de no vivirlo. De sentir sensaciones de todo tipo, fundar una familia, vivir en pareja, disfrutar y viajar, tener hijos, enterrarlos, quizás ser abuelo, morirse…etc. Pero cuando uno ve esta cifra “40” desde la perspectiva democrática, puede que caigamos en la cuenta de que 40 años en democracia no son casi nada. 

"que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal"

Comparada con otras cifras de fechas históricas, 40 años son demasiado pocos. Quizás tan pocos, que en ocasiones tengamos la sensación –yo la tengo al menos- de que todo se pueda romper por cuestiones políticas y fracturas de la convivencia por cuestiones ideológicas, no me refiero aquí al asunto catalán aunque preocupa entre otras lides. 
Escuchaba la radio esta mañana y me estremecía oyendo a personas que fueron apresadas en el régimen de Franco por ser homosexuales, aplicándoseles la ley de maleantes y desordenes públicos. Un chico de aquel entonces y hoy con cincuenta y siete años se sinceró con su familia. Era gay. Su madre superada por la revelación acude a unas monjas a pedir consejo o no sé qué. Y la monja denuncia al hijo que acabó en la cárcel sin derechos de ningún tipo y torturado porque la dictadura nos consideraba enfermos. 
Ojo, aun hoy hay quienes nos consideran como tal. Ellos allá, aunque el estado democrático es una de nuestras garantías. 

Pues precisamente expreso este ejemplo para atestiguar la fragilidad de aquello que es la perla de la corona, la democracia y todo lo que trajo respecto de derechos y libertades. Con la llegada de la democracia fue despenalizada la homosexualidad, la prostitución y la carta de derechos y libertades que se implantó en España, daba posibilidades de que todos pudiéramos vivir nuestro propio espacio en un respeto y orden mutuo, legislado por ley. 
Otra cosa que me impresiona a mis casi cuarenta años, es el hecho del esfuerzo de todas las fuerzas políticas de entonces hicieron para establecer la Carta Magna como código primordial de la convivencia española. Hoy da la sensación de que todo está tan absolutamente polarizado, que es inconcebible ceder ni siquiera un palmo de sitio al otro, aunque el fin primordial sea el interés público o ciudadano. 
Ojalá gobierne quien gobierne, nunca se fracture de manera notable el sentido democrático que caracteriza nuestra sociedad. Yo quiero un estado laico, sin privilegios para nadie. Donde la justicia sea absolutamente independiente, donde todos los políticos tengan limitado su mandato y donde se inhabilite de por vida al que robe dineros del erario público. Donde se prime la atención a los mayores y personas desfavorecidas. Donde la libertad sea la bandera de nuestra convivencia y los derechos fundamentales se contemplen por ley. 
Quiero un estado y un mundo que apueste por las energías renovables y cuide la naturaleza de manera efectiva. Quiero responsabilidad en los políticos de hoy. Quisiera que no dejaran de mirar a los de aquellos años, pues con sus luces y sus sombras dieron pasos de gigante para llegarnos a lo que hoy llamamos en estado del bienestar. Quiero que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal. 
Ojalá vivamos muchos años más de democracia y libertad. Ojalá prime siempre el bien común, lo público y los derechos de las personas. Gracias a quienes hicieron posible la democracia y ánimo a los que tenemos la maravillosa tarea de revitalizarla y hacerla cumplir.

Fraternalmente. Floren.

jueves, 30 de julio de 2015

RECONSTRUIR LA DEMOCRACIA ¿DESDE DONDE?

Evaristo Villar http://www.redescristianas.net
Desde los últimos, desde los hambrientos es la respuesta más acertada. A pesar de que una forma de mística cristiana haya podido despistar a alguna persona incauta. El que el evangelio proclame “bienaventurados a los pobres” —Dios sabe bien cómo— no impide que, cuando la realidad del hambre se impone, ya no es posible la democracia y la ética del mismo evangelio lleva a enfrentar este castigo, probablemente el mayor que se impone a un ser humano.

1. Con el fin de tomar conciencia y hacerse cargo de esta plaga que está afectando a las capas más débiles y desprotegidas de la sociedad madrileña, se celebró en Madrid el 10 de abril del año en curso la I Conferencia contra el Hambre. Más de 45 instituciones de ámbito local y estatal han elaborado una Carta contra el Hambre y han exigido a las candidaturas políticas que se disputan la hegemonía en el Ayuntamiento y en la Comunidad el compromiso firme de asumir este asunto entre sus objetivos prioritarios. Con excepción del PP, todas las demás candidaturas que aspiran al gobierno de la ciudad y de la comunidad han firmado un documento contra la pobreza y el hambre en los siguientes términos: 1º hacer un diagnóstico a fondo de la realidad y de las raíces de la malnutrición y desnutrición que está afectando a más de 300.000 personas en la Comunidad, así como de la capacidad de las instituciones públicas para hacer frente a este problema; 2º dedicarle una partida específica desde los presupuestos oficiales; 3º dar entrada a la participación ciudadana (y, principalmente, a las personas afectadas) en la coordinación, evaluación y seguimiento de esta partida; y 4º coordinados por la Comunidad Autónoma, la gestión correrá a cargo de los Ayuntamientos, que son la administración más inmediata.
Las 45 instituciones impulsoras de esta acción contra el hambre son conscientes de que esta no es la solución definitiva del problema; la solución está en el trabajo digno y en la creación de fuentes de recursos para todos los hogares. Pero, en situaciones de emergencia alimentaria como esta, las instituciones públicas no pueden desentenderse del problema, dejando que todo el peso recaiga sobre los hombros del voluntariado y de la caridad. Es un reto que nos afecta a toda la sociedad.
2. En un contexto como este —no exclusivo, por desgracia, de Madrid y su Comunidad Autónoma— ¿qué pensar de nuestra democracia?
José Vidal-Beneyto, por la década de los 90 del pasado siglo catedrático de sociología en la Universidad Complutense y director de Educación y Cultura del Consejo de Europa, dejó en su libro póstumoi una reflexión muy interesante al respecto. Advierte de las disfunciones y contradicciones sustantivas de la democracia. Según Vidal-Beneyto, están revelando “la inadecuación radical de la actual forma política de la democracia a la realidad presente”.
Las diez paradojas o contradicciones que describe le llevan a concluir que las que aparentemente se consideran causas de la desintegración de la democracia —entre las que señala la voracidad de los partidos políticos, la corrupción en las instituciones públicas y privadas o el desapego de la ciudadanía por la política, etc. — son, en realidad, efectos de esa inadecuación a una realidad que ha cambiado profundamente en la últimas décadas. Los descubrimientos científicos y desarrollos tecnológicos, la planetarización de la economía, la generalización y masificación de los medios de comunicación, la emergencia mundial de las sociedades civiles, la explosión demográfica son, entre otros, algunos parámetros que hacen inviable una articulación democrática pensada para sociedades de hace más de un siglo. En consecuencia, piensa Vidal-Beneyto, la forma actual de la democracia es incapaz de poner en práctica los valores que la fundan.
En estos mismos días, Carlos Fernández Liria, catedrático de filosofía de la Complutense, en un reciente y denso artículo, La ética en la democracia capitalista, escrito para la revista Éxodoii, llega a la conclusión de que la democracia es imposible, a la vista de que sus valores fundantes gozan de muy pocas posibilidades en el actual sistema capitalista de producción y distribución. Por encima de los mismos valores, antagónicos y contrarios, sus lógicas respectivas se repelen mutuamente y acaba imponiéndose, sobre la misma buena voluntad de los individuos, la lógica antidemocrática del capitalismo que es la más fuerte. “En un mundo como este, escribe Fernández Liria refiriéndose al sistema, no hay manera de ser buena persona”. Porque como afirma certeramente Eduardo Galeano refiriéndose a América Latica, “para dar libertad al dinero, se encarcela a las personas”. Difícil encontrar una mayor negación de la democracia, cuya única posibilidad a nuestro alcance para salvarla está en cambiar de tablero de juego: “No se puede intentar ganar al parchís en el tablero del ajedrez. Hay veces que no basta con ganar o perder, escribe Fernández Liria. Hay veces que no hay más remedio que cambiar de juego. Con el capitalismo pasa eso. El problema no es quién gana cada partida, sino el juego al que se está jugando. Lo malo no es perder, lo malo es jugar, porque el juego mismo es un juego nefasto”.
Zygmunt Bauman, catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Varsovia, mira con honda preocupación la creciente división que está abriendo el neoliberalismo económico y político en las sociedades mundiales actuales. Y, ante la brecha que se agranda a diario, se hace la siguiente pregunta, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?iii La cuestión va como un dardo directamente dirigida al núcleo del liberalismo económico, tan en boga en nuestros días. El cuestionamiento de Bauman, que nace de una visión clarividente de la realidad, debería inquietar no solo a los políticos neoliberales, que —como aquellos de la parábola del evangelio— son “legión”, sino a los nuevos conversos a la filosofía de la mano invisible y de la libertad, sin control, de los mercados.
El hecho es que con el neoliberalismo económico rampante “en casi todas las partes del mundo la desigualdad está creciendo rápidamente, escribe Bauman, y esto significa que los ricos, y especialmente los más ricos, son cada vez más ricos, mientras que los pobres, y especialmente los muy pobres, son cada vez más pobres” (22). Y trae a colación una institución mundialmente reconocida: “La Organización Internacional del Trabajo estima que 3.000 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza, establecido en 2 dólares al día” (19).
Más cerca de nosotros, según el sociólogo José Ramón González, de la Red de Investigación y Observatorio de la Solidaridad, especialista en cooperación y desarrolloiv, el hambre, en gran medida consecuencia directa de los últimos recortes, está afectando a 11 millones de españoles con una renta anual de un 60% por debajo de la renta media nacional. Entre los afectados por este fenómeno hay 700.000 familias en España que no cuentan con ningún ingreso, lo que castiga de modo especial, según el último informe de Caritas, al 26,7% de los niños que padecen malnutrición. España tiene el triste honor de ocupar el segundo puesto en la UE tanto en la división por renta básica como en el ranking de la desnutrición infantil.
Con una población de unos 6.400.000 personas, en la Comunidad de Madrid, según datos de Carlos Pereda, del Colectivo IOÉv, están en riesgo de pobreza (es decir por debajo del 60% de la mediana de ingresos de los hogares españoles) 854.466 personas y en pobreza severa (es decir, por debajo del 30%), 299.701. Y en Madrid ciudad, con una población de 3.200.000 personas, están en riesgo de pobreza 428.618 y en pobreza severa 150.336 personas.
En definitiva, el dogma tan socorrido de que el enriquecimiento de los ricos acaba revirtiendo en la sociedad no es más que una mezcla de mentira intencionada y de forzada ceguera moral. Mentira porque, como modelo de producción y distribución de riqueza, nunca se ha cumplido; y de ceguera moral porque, al mercantilizarlo todo, ha fracasado y no alcanza a distinguir “entre las cosas de comer, de usar y de mirar; entre un niño y una máquina, entre la guerra y la paz, entre una montaña y un tanque”vi (Santiago Alba, 47). Tenían razón los indignados de 15 M cuando gritaban: “la llaman democracia y no lo es”.
3. ¿Por dónde comenzar la democracia para que pueda ser democracia? Indudablemente por abajo, desde los últimos, los excluidos y los hambrientos. Es el único ángulo desde donde poder ver con perspectiva la globalidad de un proyecto económico, social y políticamente humano. Como dejó dicho Gandhi, la pobreza que produce hambre “constituye un insulto; es una pobreza que envilece, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu…, cuando no la propia alma; es la forma de violencia más asesina que existe” (Boff 29)vii. Mientras exista hambre, no es posible hablar de igualdad, libertad ni solidaridad entre los humanos y, por tanto, no es posible hablar de democracia. Mientras exista esa división tan brutal entre el 1% que hace y dirige su historia y el 99% restante que no le queda otro papel que el de espectador y víctima de lo que otros deciden, no se puede afirmar honradamente que estamos, como soñaba Abraham Lincoln, en un “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”…
Pero no todo está perdido, hay salidas. Y es posible, sin violencias estériles, ir construyendo otra democracia. No es difícil encontrar, en este contexto de neoliberalismo económico ciego y fracasado —que con violentos recortes está castigando las frágiles espaldas de las clases populares—, fórmulas alternativas para ir superando el empobrecimiento, la quiebra de la democracia y la destrucción del planeta a la que nos está llevando una política económica, ejemplar en el sometimiento a los poderes fácticos y ramplona con la ciudadanía. Existen suficientes experiencias y sólidas propuestas que apuestan por la recuperación del protagonismo social, por el surgimiento de un nuevo sujeto colectivo capaz de poner, como imperativo político y ético, el cuidado de la vida. Las plataformas alternativas al sistema neoliberal, los movimientos ciudadanos y las mareas son un buen ejemplo de una gran militancia social que lucha por poner al servicio de las personas, no del capital privado ni de las multinacionales explotadoras, la producción y distribución de los recursos del Planeta. Estos nuevos actores en el ámbito de lo público y colectivo son un buen ejemplo de la inversión de valores que se está dando en nuestros días y del sometimiento de la economía a la política y de esta a la ética. En suma, una forma de economía y de política social, regida siempre por la ética, que surge desde la necesidad de integrar a los/as diferentes y excluidos/as en la coexistencia o, mejor, en la convivencia social. Una forma social y jurídica de articulación de la ciudadanía al servicio de la que deben estar todas las instituciones de la colectividad.
Todas las religiones, desde las distintas culturas en que se encarnan, apuestan, en el fondo (a no ser que las deforme el fanatismo), por esta forma asociada, donde el núcleo lo constituye la centralidad de la vida.
Aún rebasando el espacio asignado a esta colaboración, me permito traer como epílogo dos parábolas de comensalidad que representan el horizonte utópico hacia donde apunta realmente la democracia. En Occidente, se trata del Banquete, que representa el Reino de Dios, al que todo el mundo está invitado independientemente de su situación moral: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda… y les dijo: “Id a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda”. Salieron los siervos a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales” (Mt 22, 2 y ss.).
En Oriente, comer juntos/as representa el cielo y comer sin contar con los demás es el infierno. (Como se puede sobreentender fácilmente la primera parte de la parábola, presento solo la segunda, más ilustrativa para nuestro propósito): “Un discípulo preguntó al Vidente: “Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo, la comensalidad de los hijos e hijas de Dios, y su contrario?” Y el Vidente respondió: “Es una diferencia muy pequeña, pero de muy serias consecuencias… Vi también una escena maravillosa, en la que unas personas estaban sentadas a una mesa en la que había asimismo una gran cantidad de arroz humeante. Todos estaban hambrientos, pero, ¡oh maravilla!, cada uno tomaba el arroz con sus palillos y lo acercaba a la boca del otro. Unos y otros se servían mutuamente con enorme cordialidad. Juntos y solidarios. Todos tratando de que se saciaran los demás y sintiéndose como hermanos y hermanas en torno a la gran mesa del Tao. Aquello era el cielo, la plena comensalidad de los hijos e hijas de la Tierra”viii
—————-
I José Vidal-Beneyto, La corrupción de la democracia, Catarata 2010.
II Carlos Fernández Liria, La ética en la democracia capitalista, Éxodo128, abril 2015.
III Zygmunt Bauman, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, Paidós 2013.
IV José Ramón González Parra, Emergencia alimentaria. Grecia, Portugal, España
V Cfr. http://barometrosocial.es.
VI Santiago Alba Rico, ¿Podemos seguir siendo de izquierdas? (Panfleto en sí menor), Pol-len editions 2013.
VII Leonardo Boff, Virtudes para otro mundo posible, III. Comer y bebr juntos, y vivir en paz, Sal Terrae 2007, p. 29.
VIII Ibídem, pp. 16-17-