CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

lunes, 16 de julio de 2018

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

Oración de consagración a la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo

Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a Tí,
y confío en tus manos- mi existencia entera.
Acepta mi pasado con todo lo que ha sido.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración
te confío cuanto tengo y cuanto soy,
todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo
y de tu Esposo Santísimo.

Te confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón.
Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y
mis temores,-mis esperanzas y mis deseos,
mis tristezas y mis alegrías.
Cuida de mi vida y todas mis acciones para que
sea más fiel al Señor Trino y Uno,
y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío, Oh gran Señora,
mi cuerpo y mis sentidos,
para que sean puros siempre
y me ayuden en el ejercicio de las virutdes.

Te confío mi alma, para Tú la preserves de
las tentaciones del mundo,-
de la carne, - y de Satanás.
Hazme participar de una santidad- similar a la tuya;
vuélveme conforme a Jesucristo,- ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo- y el ardor de mi devoción
para que me ayudes- a no envejecer en la Fe.

Te confío mi capacidad y ganas de amar
como has amado Tú,- y como Jesús quiere que se ame .

Te confío mis incertidumbres y mis angustias,
para que en tu Corazón- encuentre seguridad,
- sostén y luz- en cada instante de mi vida.

Con esta consagración
me empeño en seguir tu vida
de humildad,- mansedumbre,- y pureza.
Acepto las renuncias y los sacrificios
que esta elección conlleva y te prometo
con la gracia de Dios y con tu ayuda
ser fiel al empeño tomado.

Oh, Madre de todos los hombres,
Soberana de mi vida y de mi conducta,
dispón de mí- y de todo lo que pertenece
para que camine siempre en el Evangelio
bajo tu guía, oh Estrella del Mar.

Oh Reina del Cielo y de la Tierra,
Madre Santísima del Redentor,
soy todo (a) tuyo (a), - oh Virgen del Carmen,
y a Ti quiero unirme ahora y siempre
para adorar a Jesucristo, - juntoa los Angeles
y a los Santos, ahora y por los siglos de los siglos.

Amén

jueves, 28 de junio de 2018

28 DE JUNIO, MÁS QUE UN DÍA DE ORGULLO


No se las veces que en la escuela me dijeron “maricón”. Creo que llegó un momento en que perdí la cuenta. Cierto que no solía entrar al trapo de los insultos, y quizás por ello llegó un momento en el que los cafres de turno me dejaron tranquilo. 

Por cierto, nunca me consideré como tal. Maricón es el cobarde sea gay o heterosexual. El que tiene mujer e hijos y busca rollo con machotes como él, ¡¡JÁ!! Frente a estos soy más machote que cualquiera y desde luego más hombre, sí, lo soy. 
Soy un hombre porque quiero serlo, me encanta y estoy más que a gusto con mi cuerpo condición, pelo en el pecho, atributos físicos y personales. Soy deportista, respetuoso y me hago respetar, algo importantísimo en la vida. Y junto a todo esto, tengo que decir que la conquista de nuestros derechos no es completa, pues culturalmente hay muchos condicionantes que frenan la plena equiparación de derechos y libertades. 
Hoy en día, a muchos chicos y chicas  les sigue costando un disgusto enfrentarse cada día a la vida y al desprecio de muchos. Recordamos a algunos chicos transexuales que se han suicidado en nuestro país y en los homosexuales colgados de las grúas en el terrorífico Irán. 
¿Qué decir de los que aun no pueden decir nada en casa, y saben que no cuentan con el necesario respaldo familiar para afrontar la vida? Pues para todos estos, para los que nos consideramos plenamente libres y podemos serlo; incluso para los que no son homosexuales pero nos respetan, quieren y aprecian; -digo que- para todos se celebra este día del Orgullo Gay. 
Las carrozas están geniales, y habrá quien diga: ¿pero porque se desnudan? A los cuales responderemos, ¿Por qué se viste usted de largo o de corto para cual o tal acontecimiento? Todo lo que no representa una violencia, debe ser respetado pues cada ser humano tiene su espacio y su necesidad vital de ser libre. 
A mi particularmente no me va el rollo carrozas, pero veo necesaria esa visibilidad de quienes participan. Sí. Cada cual tenemos nuestra ventana en la que expresarnos y si el día de hoy se presta a ello, pues allá vamos. Luchemos y trabajemos por el necesario mantenimiento de nuestros derechos, pues hay países donde se nos persigue. 
¡Jamás tendrían que haberse celebrado el mundial de futbol en Rusia, un país donde los periodistas y opositores al Kremlin siguen desapareciendo por la noche y donde la homosexualidad está penalizada! Pero claro, el fútbol se pasa por el forro todo eso. 
Lo dicho, a trabajar desde el respeto y la contundencia. Como me ha dicho esta mañana mi querido amigo Antonio Gallardo: “nada se nos da de forma gratuita, todos los días y todos los minutos tenemos que pelear esa felicidad....en la familia, en el trabajo, en las carrozas, en la discoteca, en los quinarios, entre nosotros....y resistir para que lo conseguido no retroceda ni un milímetro....FELIZ LUCHA....te mandamos un abrazo enorme”. 
Ese mismo beso envío yo a todos y todas las personas que lean este escrito y respalden estos principios, y amen, respeten y sean fraternos.

viernes, 8 de junio de 2018

QUE NUESTRO CORAZÓN BOMBEE AL RITMO DEL CORAZÓN DE DIOS


Jesús tuvo un corazón, con todas sus válvulas, ventrículos, miocardio y arterias propias de la construcción cardiovascular. Un corazón que latió durante una treintena de años -desde la 5ª semana de embarazo de María- y que se paró en el instante en el que aquella lanza del soldado, le causó aquella herida mortal. No podemos saber si la herida profundizo en el corazón, pero fue una herida de mortal necesidad.
El caso es que ese corazón, el de Jesús de Nazaret, latió como el tuyo y como el mío. Se aceleró por muchos motivos y se ralentizó en su tensión arterial en otras tantas ocasiones. ¿Qué tensión arterial produce cada circunstancia de la vida? Pues a eso mismo estuvo sujeto Jesús de Nazaret. Esto es así, es real y absolutamente plausible. Y lo sagrado, lo divino y lo celestial que sobre este corazón se dice o se hace; es algo que sirve fundamentalmente para rendir culto divino y exclusivamente para observar a Jesús desde una distancia prudencial, desde donde les gusta a muchos creyentes contemplarlo. 

En los documentos más antiguos del magisterio de la iglesia, se anatematiza la sola contemplación de la dimensión humana de Jesús eximiéndole la condición divina. Por otro lado Eutiques, el promotor del “monofisismo” afirmaba que era al contrario, que Jesús solo era absolutamente divino. Como comprenderás, cada cual se quede con lo que quiera. Pero una cosa está clara desde mi punto de vista, y es que Dios –nuestro Padre-, nos sale al encuentro cada día a cada hora y en una “multiformidad” que en ocasiones es complicado descifrar. Pero en la esencia misma de la vida.
Por ello, ahí tenemos que estar atentos y dispuestos a dar la talla sin demasiadas complicaciones. A mí me gusta esta fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Me alegra y estimula mi fe el hecho de que el hijo de Dios hubiera sido un humano como tú y como yo, y esa es mi meta. Un Dios que se nos revela como amor en la segunda lectura de hoy. Un Dios que en Deuteronomio (7,6-11) nos sale al encuentro en nuestra vida, como he dicho antes.
Un Dios que desde el evangelio apuesta por la vida sencilla y el elogio de la sencillez. Y un Dios que como canta el salmista de hoy (Salmo 102), es compasivo y misericordioso. Considero por tanto, que solo el cuerpo a cuerpo nos puede hacer mensajeros de este amor que emana Jesús. Y creo que solo lo lograremos acercándonos sin miedo ni escrúpulos ninguno, a aquellos corazones que necesitan calor, efectividad, respeto y sobre todo, los corazones que tienen quebrantada su dignidad.
Para hacer esto hay que ser bastante poco en la vida, pero hay que ser humano sobre todo y llevar humanidad por el mundo. Orar, pues la oración nos ayuda a ponernos en la piel del otro, ya que la oración “es un grito que se lanza al cielo para que nos sea devuelto humanizado”.
Reseño algo. Si algo es auténticamente preciso, son corazones que se estremezcan ante la injusticia humana, la pérdida de derechos libertades y las burlas hacia los desfavorecidos que causan los poderes dominantes –eclesiásticos incluidos-.
Jesús no pasó de largo ante ninguna injusticia, ni causó escándalos considerables. Su apuesta fue la HUMANIDAD y por ello perdió el pellejo. Ojalá esta fiesta nos sirva para rendir culto al Corazón de Jesús, adorándole en aquellos corazones que necesitan sanación de humanidad y MISERICORDIA. Ojalá sepamos descubrir nuestro autentico papel de hijos e hijas de Dios, sientiendo el amor del creador. Sin perder de vista el ejemplo de servicio y entrega amorosa que nos dio Jesús de Nazaret y que conmemoramos al compartir la vida en su nombre. Ojalá estemos dispuestos a que la Gracia de Dios –sacramento del Espíritu Santo- bombee por nuestras arterias impulsadas por el corazón de Dios. Amén.
Fraternalmente, Floren.

domingo, 13 de mayo de 2018

ASCENSIÓN O LA EVOLUCIÓN DE LA VIVENCIA CRISTIANA


“Y este mar turbado ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto al fiero viento airado, estando tú encubierto? ¿Qué norte guiará la nave al puerto?
(I Vísperas de la Ascensión)

Ya sabemos que como tal, el acontecimiento de la ascensión del Señor es una interpretación más de la experiencia del resucitado que tuvieron los discípulos de Cristo. La resurrección en sí misma, la transfiguración y la ascensión, hacen un llamamiento concreto sobre otras muchas apariciones de las que tiene Jesús tras su resurrección. Pero dicho esto, no debemos olvidar que el acontecimiento en sí, por el que Jesús subió a los cielos para ir con el Padre suyo y padre de todos; tiene una historia propia y puede que incluso una teología. 
Aun así, todo está sujeto a la progresión de la mente, y por ello me expreso brevemente.

Partimos de la base de que la existencia de Cristo es ontológica. ¿Qué quiere decir esto? Pues que Cristo coexistía con el Padre en la “otra dimensión”, llamada por nosotros de manera romántica como “los cielos”; algo que arrastramos como reminiscencia del judaísmo. “Porque no he venido del cielo para hacer mi propia voluntad, sino para hacer la voluntad de mi Padre, que me ha enviado” (Juan 6,38). O sea, podemos entender a grandes rasgos que Jesús es un favor enorme que nos hace Dios a los hombres y mujeres del mundo. 
Un ser excepcional que se encarna en el ser humano como revelación de Dios, y que una vez realizada la tarea vuelve al lugar desde el que vino.
En cierto modo, si a esto le concedemos verosimilitud si admitimos la bajada de Jesús, evidentemente debemos considerar la subida; en cuanto a que el proceso es el mismo aunque en distinto sentido. Señalo que salvo Jesús, nadie (sujeto) ha coexistido con el Padre para luego volver a Él o quedarse con nosotros. Al contrario, la Sagrada Biblia si nos enseña que solo dos personas mortales tuvieron la dicha de ser arrebatadas de este mundo para subir al Padre a los cielos, Henoc (Génesis 5,24) y Elías (2Reyes 2,11) en el portentoso carro de fuego. Y desde luego fueron merecedores de tal dicha, por sus méritos ante los ojos de Dios.
Indudablemente todo esto está sujeto a la interpretación bíblica con todo lo que conlleva, pero desde le perspectiva del Reino de Dios, cuyo camino nos muestra Jesús; creo que todo puede dilucidarse desde un plano muy distinto, pero absolutamente sencillo. Me explico. Estoy convencido de que la persona cristiana como tal, está -o puede estar- sujeta a la propia evolución de su vivencia cristiana. No diré solo de la fe, sino de la propia vivencia que implica el imbuir de todo lo que uno es o cree, a su propia existencia y en su totalidad.
Hay cristianos solo de nomenclatura pura y dura. Hay cristianos que se quedaron estancados y viven una fe cómoda habituada solo a ciertas prácticas con las que reducen su creencia en Dios. Hay quienes viven y hacen en la vida mucho más que los propios cristianos, y hay quienes están en plena evolución o evolucionaron en su momento por determinadas circunstancias. Un caso claro de esta evolución, entiendo yo que es el episodio de los discípulos de Emaús (Lucas 24,13-25). Dos personas que han sido iniciadas en la fe, que han vivido con el maestro el desarrollo de la enseñanza, la puesta en práctica, han comido y bebido con Él. Pero no superan el drama de la cruz, no saben cómo hacerlo bien por el estado de shock o por el miedo. Cuando caminan hacia Emaús solos, su situación es de estancamiento. Pero por si mismos consiguen rememorar al maestro, su cara, su enseñanza y recuerdan todo lo que el les comentó de vida más allá de la muerte, de esperanza, de mesianismo, de un Reino de Dios cuya base es el compartir el alimento en nombre de Jesucristo. Y esta ultima situación a la cual llegan por causa de sus propias conclusiones, es la que les lleva a la evolución de su fe, a la progresión de sus ideales; a que les merezca la pena darlo todo por aquel que por amor se nos dio.
Entiendo que cuando se llega a esa plenitud de llenado total de Dios, a esa vivencia tan tremenda de la “experiencia del resucitado”; quizás la manera más oportuna sea la de glorificar, la de ensalzar y enaltecer. Desde mi punto de vista, este es el origen un poco desvirtuado de la Ascensión del Señor. No debemos entender a Cristo como un ser antinatural que traspasa con su cuerpo físico las barreras del tiempo. Él, ante todo es esencia y hálito de vida, que nos revitaliza anima y enciende para que podamos ser sus testigos.
Ojalá progresemos en la fe, sí, el mundo lo necesita. ¿Cómo que no es posible un cambio? Ahí está el papa haciendo del pontificado algo con lo que muchos ni siquiera se nos ocurrió soñar, una institución que él ha llevado a la gente sencilla y corriente con un magisterio desmenuzado a golpe de misa diaria en Santa Marta y hablando de Jesús como se habla a los amigos, DANDO TESTIMONIO.
El cristianismo y el catolicismo por ende, necesita progresar y evolucionar. Es cierto que Jesús de Nazaret no dio respuestas explicitas a problemas del siglo XXI, pero nos mostró el camino del abrazo, el servicio, la acogida fraterna y la aceptación de todos y por todo. Nuevos modelos de familia, el reto de la mujer, muerte asistida, sexo, juventud, sacerdocio femenino, laicos ministros de la palabra, divorciados…etc. Son cosas que no deben dirimirse con un NO de entrada. Porque si lo hacemos, haremos gala de cristianismo estancado, y Jesús nos coge de la mano y nos ayuda a subir continuamente a su barca, aun a pesar de los posibles naufragios.
Acabo. Me encanta el pensar en la Ascensión gloriosa de Jesús, sí. Pero aun me gusta más el saberlo glorificado y ensalzado por las obras de mis manos. De tus manos, si es que crees en él. Y si no crees pues también tienes un abanico enorme de posibilidades de construir un mundo más justo, humano y fraterno. Un mundo en que la persona sea de vital importancia, cada una de ella sin importar el número de sus dividendos. Dios nos hizo por amor, y a cada cual si amamos, EL AMOR NOS GLORIFICARÁ JUNTO A DIOS.
Fraternalmente, Floren.

lunes, 30 de abril de 2018

UNA "JUSTA" RESURRECCIÓN


UNA “JUSTA” RESURRECCIÓN
Hasta aquel día por la mañana, no fue consciente de su realidad. De su presente. Ni si quiera sabía cómo estaba aun en el mundo. ¡Quizás es cierto, eso de que Dios escribe con renglones torcidos! Se preguntó. Pero estaba allí, en casa. Se tocó el antebrazo como para creerse que era ella; le dolía la piel un poco. Pero era ella, y estaba allí. Por un momento se angustió pensando en los días duros, antes de perder el conocimiento. Creyó que se iría, con aquellos que se fueron antes y de los que siempre estuvo segura que la asistían y la ayudaban en la cotidianeidad de la vida.

Consiguió apartar los funestos pensamientos, pues admiró un rayo de sol que entraba por la ventana, presagiando un buen día. Quizás se haría la valiente y se animaría a salir al balcón con la ayuda de esa amiga samaritana que la ayudaba y la cuidaba. Necesitaba sol, mucho. Sí, de una manera indiscriminada quería sentir la vida y el bullir de la naturaleza. De pronto recordó su móvil, que estaba en la mesita de noche con el cargador puesto. Uf…, 235 “wasapps”, se admiró de ver. Verdaderamente la gente estaba preocupada por ella. Solo abrió un mensaje de una conocida que solía enviarle muchas imágenes con mensajes hermosos y positivos. Le llamó la atención una imagen de Jesús resucitado y recordó que era Pascua de resurrección. Pensó en sus adentros que su experiencia, bien podría significar una vuelta a la vida en sí mismo. En cierto modo y sabiendo que aunque para Dios nada hay imposible, su pragmatismo le hizo consciente de que principalmente hay que tener voluntad de aferrarse a la vida, a la esperanza. Eso sí, igualmente como lo hizo Jesús. El sintió la oscuridad, lo tenebroso de circunstancias adversas que pronosticaban el infortunio y la pérdida de la vida. Pero confió en Dios, puso en Él su vida y resucitó a una existencia nueva. Una lágrima le resbalo por la mejilla, no pudo contenerla y la dejó que surcara su rostro, hasta la comisura de la boca donde la saboreó salada. Se merecía llorar. Eso sí, llorar de alegría. Por los hijos y nietos, por la esperanza de la vida. Por los amigos y sus desvelos. Por estar y seguir estando. Por… una “Justa” resurrección.

Querida (....). Con mis mejores deseos, hoy y siempre. Estás en mi pensamiento y en mi oración.

martes, 10 de abril de 2018

EZEQUIEL, "DIOS ES FUERTE"


Hoy es el día del profeta Ezequiel, así lo establece una antiquísima tradición judía y lo reafirma el martirologio romano. No es un nombre demasiado común, pero claro, es el nombre de mi hermano Ezequiel. Por ello, es un nombre absolutamente familiar y admirable para mí. Pero, no solo porque lo lleve mi hermano. 

Ezequiel fue el gran profeta del destierro. 
A este hombre perteneciente a la casa de Leví y por ende al linaje sacerdotal e hijo del sacerdote Buzí, le tocó la dura labor de ser la voz de Dios en aquella etapa tan dolorosa para el pueblo de Israel reinando Josias, en la que estuvo cautivo en Babilonia, Persia. Fue un hombre de tal altura, que de los mismos labios de Dios salieron palabras tan dignas hacia él, tales como que: “sea Ezequiel para vosotros un ejemplo, y todo lo que él disponga lo realizaréis” (Ez 24,24). Desconocemos su biografía detallada, más allá de lo que se puede desprender de su libro.
Un amplio volumen perteneciente naturalmente al Antiguo Testamento, de estilo histórico y que comprende el tiempo transcurrido desde la muerte del rey Palestino Josías (609, a.c.) hasta unos años después de la destrucción de Jerusalén, hacia el año 587, a.c. aproximadamente. Consta de 48 capítulos, los cuales si consideramos del 1 al 3 una gran introducción, podemos dividir en dos amplios bloques. 1º: Amenazas contra Jerusalén: capítulos 4-24, y amenazas contra los pueblos gentiles: capítulos 25 al 32. El 2º bloque consta de las promesas de restauración, capítulos 33 al 39. Y Nuevo Templo y nueva Jerusalén, capítulos 40 al 48.
En hebreo el nombre del profeta es algo así como “Yêhezqe´l”. La Vulgata lo traduce como “Ezechiel”, hasta la versión última y más conocida: EZEQUIEL.
Significa “DIOS ES FUERTE”, y si bien es verdad que es mucho lo supuesto de este profeta, que era epiléptico, sufría de catalepsia…etc; nos debe quedar de él que siempre fue fiel a Dios, a la ley de Israel, y que profetizó sobre la grandeza y los beneficios de volver la mirada a Dios para no sufrir el desamparo ante el ostracismo. ¿Se le escuchó o no se le escuchó? Sea como fuere, Israel reconoció en el salmo 136 la profecía y reparó en la hermosura de su enseñanza, la cual como he dicho radicó en la conversión: “junto a los canales de Babilonia nos sentábamos a llorar con nostalgia de Sión, en los cauces de sus orillas colgábamos nuestra cítaras…”.
De una manera épica describió que volver el rostro hacia Dios y serle fiel, se asemeja a los muertos que resucitan de sus tumbas y cuya carne se regenera en los huesos hasta alcanzar nueva vida (Ez 37,1-14).

Algo curioso que se desprende de su libro, amó profundamente a su esposa, de la cual dijo que: “es la delicia de mi alma”. Según la tradición: “Ezequiel fue muerto en Babilonia por un juez judío a quien el profeta reprendió por su idolatría; fue enterrado en el sepulcro de Sem y Arfaxad, padres de Abraham, a donde muchos acuden a orar”.
Que la memoria de este profeta y su obra, nos acompañen siempre, como a tantos hombres y mujeres que profetizaron y profetizan en nombre de Dios, denunciando la injusticia y la falta de solidaridad. Así sea.

ORACIÓN AL PROFETA EZEQUIEL
Oh Dios y Padre Todobondadoso,
que eres misericordia y amor infinito.                                                                                         
Escucha las súplicas de los que hoy oramos,
rememorando a tu santo profeta Ezequiel,
el hombre justo.
Que nos asista siempre tu santo espíritu,
para ser profetas del siglo XXI
comprometidos con la justicia social
y la fidelidad a tu palabra.
Para que atendiendo el ejemplo profético
de tu Hijo Jesús de otros tantos profetas
que caminaron y caminan por el mundo,
apostemos por el servicio a los demás
como apostó tu hijo y profeta Ezequiel.
Que los que lleven su nombre
se acojan a tu amparo siempre,
para que reconociéndote como “Dios fuerte”;
alcancen el favor de tu amor infinito
y la amistad de Jesucristo. Amén.




viernes, 6 de abril de 2018

NUESTRA SUERTE, LA RESURRECCIÓN


“En un mundo con tanta capacidad de muerte como el nuestro, anunciar la resurrección de Jesús significa proclamar que Dios no está con los que fabrican o bendicen muerte, sino con los que dan por amor la vida para que sean posibles la felicidad y la vida.”
(Rafael J. García Avilés)

La resurrección de Jesús es uno de los grandes acontecimientos de la vida de los creyentes. Además, representa una gran incógnita para muchos, que aun se preguntan que fué del cuerpo de Jesús. Unos guiados por el romanticismo admitirán que se evaporó y subió al cielo. Otros pues darán otra versión admitiendo que el cuerpo como tal se pudrió en la tierra, y otros asumirán tal o cual cosa. Pero eso no es lo importante, porque ahí no radica el meollo de la cuestión.

La gran incógnita, imposible de descifrar, es que la tumba de Jesús estaba vacía. Además no se debe perder de vista que Jesús resucitó, no revivió. Si el cuerpo de Jesús hubiera asumido de nuevo energía vital y hubiera vuelto a la vida biológica, entonces se podría decir que revivió. Pero Jesús al contrario de esto, resucitó. O sea, volvió a vivir en otra dimensión aun más formidable; pues su resurrección está tan al alcance de cualquier persona, que solo basta creer en Él o disponerse a obrar en consecuencia con su mensaje de salvación.
Es importante tener en cuenta la frase del comienzo del artículo, de Avilés. La resurrección de Jesús nos coloca en la disyuntiva de estar o no estar junto a Él. Como en otros momentos de la vida, nos toca elegir. Elegir el modo de vida, la compañía, el hacer y convivir; y si estamos dispuestos ha hacerlo en el nombre de Jesús resucitado, si es que somos personas creyentes.
No perdamos de vista que nuestra tarea primordial es ahondar en el misterio de Dios –que es Padre-, dejando de lado las capas y capas que le hemos puesto, de rituales, protocolos, liturgias y solemnidades, hasta el punto de convertirlo en un Dios cebolla que habita solo en el interior, y que no es accesible. No, no es eso lo que Dios quiere. Dios nos quiere atentos, expectantes, admirados ante el misterio de la tumba vacía para descifrar todo lo que conlleva en nuestras vidas, asumiendo la implicaciones que ello tiene y cogiéndonos fuertemente de su mano.
¿Qué necesitamos como tal, para evocar la memoria de Jesús? Pues algo tan insignificante como algo que compartir. Sea pan, naranjas, té o una buena conversación. Ayer lo hablaba con los estimados Magui y Alfredo. La vida a través de las vivencias de todo tipo, a mis cuarenta años me muestra un Dios que ante todo es rostro humano, sonriente o triste, rico o pobre, bello o no agraciado, masculino o femenino, homosexual o heterosexual…etc; pero siempre humano.
Desde ahí, se debe de partir para contemplar al resucitado y profundizar en su misterio. Un misterio que parte de la base de que mientras haya vida, la hay en abundancia; sin perder jamás la esperanza por recuperar el camino, volver a lo andado aprendiendo de los errores, fiarse de una amistad, o simplemente apostando por los fundamentos del mensaje de Jesús, la fraternidad, el amor y el servicio al otro.
Ojalá el resucitado sea algo más que el colofón de una semana formidable, pero más cultural que de fe. Ojalá esa tumba vacía resuelva nuestros enigmas personales, nos anime a superar barreras y nos abra al respeto y la fraternidad de los demás, haciendo vida su mensaje: “mi paz o dejo mi paz o doy”. Que seamos persona de paz. Te lo deseo de corazón. Feliz camino por la senda pascual.
Fraternalmente, Floren.
Viernes de la Octava de Pascua de 2018.

jueves, 15 de marzo de 2018

CUANTO NOS GUSTA UNA TRINCHERA


Hoy a una persona estimada, le he pedido por favor que deje de enviarme propaganda política. ¡Claro! Lo que me envía es relativo a la opción política que él no comparte, claro. Luego dirá que él no es de ningún partido, pero eso no se lo cree ni el mismo. 
Aparte de esto, señalo que en otro orden de cosas, he podido saber que al padre de Gabriel, el niño asesinado, lo están criticando por ser de PODEMOS. O el último frente, o estás a favor de la cadena perpetua revisable o eres casi de lo peorcito, pues hay gente desaforada que te compara con la responsabilidad del que hizo el crimen. 

A mis cuarenta años, llevo tiempo opinando que hay muchas cosas en la vida que no pueden dirimirse con un SI o un NO. En primer lugar, porque se suele opinar no desde la piel del otro, sino desde nuestra vida, nuestro coraje y en muchos casos desde nuestro fanatismo (para el que lo sea). Solemos opinar desde nuestra vida bastante instalada, lo cual es bastante fácil, vaya por delante. 
En segundo lugar, porque se ignora la repercusión última que muchas cosas pueden tener a la larga, sobre la vida de las personas. ¿Aborto si o aborto no? Pues miremos el porqué se quiere abortar, las circunstancias determinadas, el derecho a decidir…etc. Pero no hagamos una trinchera. 
Es a lo que voy. 
La inmediatez de las redes sociales nos hace estar enterados desde el minuto 1, de todo lo que ha pasado. Pero tranquilidad a la hora de opinar –mirad quien lo dice-, conformemos un criterio determinado, pensemos antes de firmar tal o cual petición; y tengamos claro que no es preciso reenviar, darle al me gusta o “retwittear” para caer bien a la gente. Se informa con precisión que la mayoría de la información que circula por redes sociales o wasapps es falsa. 
La gente difunde y comparte sin pararse a pensar en lo que está enviando, lo que hay de cierto o de mentira, pero siendo cómplice de lo que está reenviando. Ahí está la dignidad personal también. La era digital nos ha puesto a la altura, de que lo que compartes en como lo que firmas. 
Das un “OK” y plenamente manifiestas tu acuerdo con tal o cual cosa. Acabo. Tranquilidad. Si, bastante. Porque al fin y al cabo, cada palo debe aguantar su vela, en cuanto a que –salvo tu familia y amigos de verdad- nadie te va a solucionar el problema llegado el momento. Todo tiene su proceso, el día 24 horas, la hora 60 minutos, tras un día viene otro; pero no sabemos que nos deparará el descanso nocturno. 
Al fin y al cabo es el único modo en el que algunos se sienten vulnerables, ante el abandono en los brazos de Morfeo. Pues ojalá, ojalá vivamos la vida con mucho respeto. Respetando incluso al que está en las antípodas de mi pensamiento. Obrando con responsabilidad, fraternidad y acogida, si es posible. Sin cuestionar demasiado, pues todos somos cuestionables y falibles. 
Cada vida es distinta a la mía, y al fin y al cabo queremos lo mejor para nosotros mismos. Tomate la vida con tranquilidad. La crispación no es saludable y te mereces lo mejor. Poco a poco.
Fraternalmente, Floren.

domingo, 11 de marzo de 2018

ILUMINANOS DESDE EL CIELO, PESCADITO - #TodosSomosGabriel



Los  días de incertidumbre han concluido. Tristemente. Muy tristemente. Demasiada tristeza. Los esfuerzos han sido enormes. La emoción contenida de todo el país. El trabajo tan grande de policía, guardia civil y voluntarios, así como bomberos, personas todas que han puesto sus vidas en peligro por intentar recuperar una vida, por pequeña que fuera; pero una vida que a todos nos cautivó con su mirada inocente de pescadito de colores, lleno de alegrías, luz y simpatía. 

Mientras todo esto sucedía, ¡quien nos lo iba a decir! El demonio estaba en la propia familia, ahí, trazando el mal, dejándose llevar por unos turbios sentimientos que probablemente radiquen en el resentimiento o en unos celos insoportables. Como siempre, como en todo conflicto armado, colectivo o individual, las víctimas son los inocentes. Quienes nada tienen que ver en el origen de las cosas. Aquel pequeño trayecto desde casa de su abuela al pobre Gabriel le costó la vida. Una pequeña vida que ha caminado demasiado pronto a la Casa del Padre, en el cielo.
Nuestro sentimiento primigenio nos lleva desearle a la supuesta asesina lo peor. En estados unidos probablemente le costaría su vida. Una vida por otra vida, pero estamos en un país civilizado, donde el estado de derecho establece que todo posible criminal tiene opción a la reinserción, pagando su deuda a la sociedad. Pero Gabriel, ya nadie se lo va a devolver ni a su padre ni a su madre ni a su familia y amigos.
En el “Via Crucis” del Calvario le hemos tenido muy presente a este pequeño y su familia, con mucha emoción.

ORACIÓN POR GABRIEL
Dios y Padre bueno que nos amas y nos buscas. 
Esta tarde hemos acompañado a tu hijo Jesús 
en el camino hacia la cruz. 

Una cruz donde hemos podido contemplar 
a los injustamente tratados y asesinados 
por la crueldad humana. 
Permítenos Padre, que ante la cruz de Jesús, 
optemos por la esperanza en la resurrección, 
desde las entrañas de misericordia. 
Trabajando en la construcción de una sociedad justa. 
Admirando la vida y la necesidad vital de vivirla 
en amor y fraternidad. 
Guarda en tu paz a los familiares de este pequeño, 
con el que se nos ha ido un poco de nuestra alma. 
Y a él, Gabriel, el pescadito, 
concédele un espacio lleno de luz, a tu lado; 
porque junto a Ti –origen de la vida- 
iluminará la vida de sus familiares y amigos, 
pues Tu Luz, Padre bueno, nos hará ver la luz.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
#TodosSomosGabriel

viernes, 9 de marzo de 2018

OS LO REPITO, ¡ESTAD ALEGRES! (Filp 4,4b)




La Iglesia Católica no es una institución que se caracterice por la alegría, no. A lo largo del tiempo hemos confundido la seriedad del culto a Dios, con la condición de imbuirse de tristeza para entrar en el misterio, algo completamente erróneo. He escrito en más de una ocasión, que esta situación sobre todo se da en el tiempo litúrgico en el que estamos, la cuaresma. Siento generalizar, pero es un tiempo que se aprovecha más desde el plano cultural que el religioso.
Pero aun así son muchas las personas las que se privan de tal o cual alimento o acuden con más solicitud a las prácticas penitenciales. Bien, perfecto. Pero no debemos de dejar de lado, en primer lugar que por mucha seriedad que queramos aplicar en nuestro culto, o por mucho dolor que desprenda la representación de las imágenes de la semana santa, tanto de nuestro señor como de su madre, María; -digo que- no perdamos de vista que el encuentro con Dios (con el Señor) es siempre un encuentro gozoso. 

Recuerdo hace poco que mi sobrino Manolo vino conmigo a la ermita al rezo de la hora “Nona” a las tres y media. Cuando nos disponemos a leer los salmos tomamos asiento y él cruza su piernecita en una postura cómoda, no de desahogo. Me mira y al ver que no lo censuro me pregunta: -Tito, ¿por qué dicen que no se puede cruzar la pierna en la Iglesia? 
Yo le expliqué que desde luego que se puede cruzar la pierna, sí así se está más cómodo. Pero que lo que no debe perderse es la atención en el culto divino y desde luego el respeto. Y que desde luego a Dios le interesa mucho más nuestras buenas intenciones y nuestro deseo de “encuentro” que nuestra postura. 
Pues esta mañana en Laudes al leer el salmo 99 pensé en este tema, y en la necesidad que tenemos de contextualizarlo en nuestra vida de fe. Estamos en cuaresma, pero la cuaresma pasará. Nos alegraremos, pero la alegría no radicará en el encuentro con el Señor, sino en otros aspectos, necesarios pero que suponen una carencia notable para la vida del creyente. ¿El entusiasmo cuaresmal de creyentes y cofrades, se transformará en alegría pascual desbordante? Pues no sé, soy pesimista al respecto. 
Sí, lo siento. Es por ello que como servidor del altar en el Triduo Pascual (*), noto desde hace años una desvinculación total de los creyentes con estas celebraciones religiosas, primordiales para actualizar en nuestras vidas y en nuestras comunidades el paso del Señor por nuestras vidas (Éxodo 12.1-8.11-14). No sé si sabéis que en el Templo de Jerusalén existía un salterio, o sea, un compendio de Salmos organizados por temas, utilizados por los fieles según el estado de ánimo por el que acudían al Templo al encuentro con el Señor. 
“1 ¡Cantad al Señor con alegría, habitantes de toda la tierra! 2 Con alegría adorad al Señor; ¡con gritos de alegría venid a su presencia! 3Reconoced que el Señor es Dios; él nos hizo y somos suyos; ¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado! 4 Venid a sus puertas, entrad en su templo cantando himnos de alabanza y gratitud. ¡Dadle gracias, bendecid su nombre! 5 Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” 
(Salmo 99) La persona que escribe este salmo es alguien que por un largo periodo de tiempo no ha podido acudir al Templo, corazón del culto judaico, ni siquiera una vez al año como tiene prescrito. Quizás la distancia de su pueblo donde residía, circunstancias colaterales…etc. Lo cierto es que su anhelo se ve colmado al cruzar sus puertas. Su andar hasta el Templo es la culminación de un proceso evolutivo en el cual su fe se ha visto muy fortalecida. 
Es un salmo parecido a los llamados “cantos de las subidas”. Uno muy popular es, “que alegría cuando me dijeron…”. Ojalá nos prestemos a esta ansia del encuentro con el Señor. Ojalá participemos de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, pues su intensidad es tal, que difícilmente se comparan a otras celebraciones de la vida del creyente. 
El Señor dio un testimonio duro, contundente, llego de dolor y pasión; pero todo se tornó en gozo y felicidad. En gozo desbordante, en anhelo y acción de gracias. Así, queridos hermanos
y hermanas, aun a pesar de todas la posibles cosas, “os lo repito, ¡estad alegres!”.
Fraternalmente, Floren.
*Triduo Pascual: son las celebraciones litúrgicas que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Comienza el jueves santo con la misa “De la cena del Señor” y culmina con la Vigilia Pascual el Sabado Santo “De la Resurrección del Señor”.

jueves, 8 de marzo de 2018

TODO SEA POR ELLAS, Y POR QUIENES SIENTEN COMO ELLAS


TODO PARA VOSOTR@S
Para las mujeres que se sienten mujer.
Para las mujeres que sienten que con cada golpe dejan de
serlo.
Para las mujeres que nacieron con cuerpo de hombre.
Para todos los hombres que nacieron con entrañas de
mujer.
Para todos los que son en casa, el alma y la sensibilidad
de la mujer.
Para todas las que sacan adelante su hogar.
Para las que por causa del hambre o la guerra, no
llegarán a ser mujeres.
Para las mujeres que son vilipendiadas.
Para las que dieron su vida por los derechos de las
trabajadoras.
Para las mujeres que lucharon por el sufragio universal.
Para las mujeres que aman y no son amadas.
Para las mujeres que son, "DIOS AMOR".
Para las mujeres que no saben lo que es el amor.
Para las mujeres que aman a otra mujer.
Para las mujeres ateas y para las creyentes.
Para las que aman a un hombre que las hace dignas.
Para las mujeres con alma de niñas.
Para las mujeres maduras.
Para las mujeres florero, aun a su pesar.
Para las mujeres, dignas.
Para las mujeres aventureras.
Para las mujeres que son simplemente personas.
Para las mujeres que murieron y para las que nacerán.
Para todas y para todos.
Muacc... Besos miles.

No perdamos de vista, que la batalla por los derechos de la mujer, los derechos femeninos, la ganaremos en la educación de la sociedad. En la educación de los pequeños, cuyo mejor reflejo de tolerancia, será el testimonio ejemplar de los que están a su alrededor.

Atte. Floren
#niunamenos #8marzo #diainternacionaldelamujer
#derechosdelamujer #mujeryderechos

sábado, 3 de marzo de 2018

EL COMPLEJO MARIDAJE ENTRE LA DESVERGÜENZA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


(*) Opino que la sentencia es excesiva. Sí, creo que lo es. Este chaval se habrá "acojonado" bastante como para tener cuidado de sus letras la próxima vez que componga. Ahora, señoras y señores, ¿Al arte en sí mismo -como expresión creativa- hay que permitírselo todo? ¡¡EN ABSOLUTO!! Felipe de Borbón además de rey es una persona. Lo es. Esposo y padre. Se podría hacer una letra de rap poniendo como los trapos a la madre del rapero y justificarlo como libertad de expresión. 


O quizás algo mejor, invitar al rapero a que diera un concierto ante víctimas de ETA, para que cantara la letra donde jalea la colocación de bombas por parte de la banda armada. Sí, sí, que bonita es la libertad de expresión. Sí, es maravillosa. Sobre todo cuando ponen a parir al de al lado y a mí no me tocan ni un pelo.

¿Os dais cuenta de que todo cambia cuando se pone uno en la piel del otro? Es un ejercicio muy recomendable que siempre nos ha enseñado mi mamá, a mis hermanos y a mí.
Sinceramente, creo que se han perdido los papeles en cierto modo. Soy de la opinión de que debiera de suprimirse el articulado constitucional que advierte sobre las injurias al rey. Yo lo cambiaría por injurias a toda persona, pues en dignidad somos todos iguales. Con corona o sin corona. 

Pero dejando claro que por mucho derecho que una persona crea tener al expresarse o al cantar –que lo tiene-, el mismo derecho de asiste al otro para que sea salvaguardado su honor y su dignidad.
ACLARACIÓN. A mí también me irritan las condenas comparativas. O sea, las calles están llenas de ladrones y otras personas que merecen estar entre rejas y este rapero pasará algunos meses a la cárcel. 
PERO ESE NO ES EL TEMA. 
Esa es la deriva sensacionalista a la que nos llevan en facebook o en los grupos del dichoso “wasapps”. El meollo de la cuestión sobre lo que he querido opinar, es que la desvergüenza no puede estar amparada por la libertad de expresión. Todo lo que sea violentar al otro o herir profundamente sus sentimientos, debe estar regulado y penalizado –si así lo mereciera-. 
Así lo creo, con todo respeto.
Fraternalmente, Floren.

*LA NOTICIA: http://cadenaser.com/ser/2018/03/02/tribunales/1519994155_836381.html

viernes, 2 de marzo de 2018

EL PARADIGMA DE JESÚS Y NUESTROS PARADIGMAS - José Mª Castillo, Doctor en Teología


La parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc 16, 19-31) nos enseña, entre otras cosas, lo inquietante y peligroso que es el “pecado de omisión”. Es el pecado que consiste en dejar las cosas como están. Porque “el mundo es como es”. O también, “las cosas son como son”. Y yo no puedo cambiar ni el mundo ni las cosas. De ahí que el interés, o el proyecto de la vida, lo centra cada cual “en sí mismo”. Cosa que se puede hacer por el egoísmo burdo del que se dedica a pasar la vida lo mejor que puede, como fue el caso del rico epulón, que se dedicaba a banquetear cada día y a vestirse con el lujo más refinado. O también se puede hacer – lo de centrar la vida en sí mismo – por un motivo religioso. Porque el sujeto ya ha encontrado a Dios y se ha relacionado con Dios. Es decir, tiene su conciencia en paz y se siente espiritualmente satisfecho. Es el caso del “sacerdote” y del “levita”, que se mencionan en la parábola del buen samaritano (Lc 10, 31). Los dos “bajaban” (“katébainen”) (F. endrich).
 Si bajaban por aquel camino, es que (sin duda alguna) descendían del monte donde estaba el templo, en Jerusalén, y viajaban hacia Jericó. O sea, lo mismo que el rico epulón se sentía satisfecho por su buena mesa y su buen vestir, el sacerdote y el levita se sentían también satisfechos porque el problema, que a ellos les preocupaba, que no era un vulgar problema “material”, sino un problema “intelectual”, el problema de Dios. Es decir, dónde y cómo encontrar a Dios. El “epulón” lo satisfacía en su casa, en sus banquetes y en su buen vestir. El “sacerdote” y el “levita” resolvían ese problema en el templo. La cuestión era vivir sin preocupaciones. ¿Y qué hacemos con el mendigo del portal o con el apaleado del camino? “El mundo es como es”. Y lo que cada cual tiene que hacer es vivir en paz.
Como dicen los hombres religiosos del Oriente unitario, vivir en el “Dharma” profundo, difícil de comprender, difícil de alcanzar, ya que su iluminación es tranquilidad y silencio; es excelente, trasciende el campo del análisis y las distinciones, es sutil, es una realidad que solo puede ser conocida por la sabiduría”. Es pura mística, en el sentido más radical, pero quizá también el más peligroso. Ya que, entonces, “la naturaleza y yo nos hacemos uno”. ¿Y lo demás? ¿Y los demás? “El mundo es como es”, Y yo no lo voy a cambiar.  
Así las cosas, lo primero que se me ocurre aquí es recordar lo que, hace ya bastantes años (en 1969) escribió John K. Galbraith, uno de los más importantes economistas del siglo pasado. Este hombre fue enviado, por la administración de EE. UU., como embajador de su país a la India. Pues bien, al terminar sus años de estancia, en uno de los países más religiosos del mundo, publicó un libro (Ambassador’s Journal, 1969), en el que recogía sus impresiones de la estancia en India. Y en ese libro afirmaba que la causa más determinante de la pobreza y el hambre en aquel país era precisamente le religión que allí se vivía. Porque era una religión que, desde su profunda espiritualidad unitaria, lo que en realidad fomentaba era la aceptación que la vida le asigna a cada cual para que acepte y viva, en la resignación y mayor paz posibles, la suerte que la ha tocado en este mundo. Y entonces, como es lógico, un país, en el que cada ciudadano vive resignado y aceptando la suerte que le ha tocado en la vida, ¿dónde va a encontrar el poco bienestar que puede tener en la vida? En la paz unitaria de su propia intimidad. Posiblemente, no le queda otra salida.
Por supuesto, yo no soy quién para asegurar que todo esto es así. En todo caso, y a la vista del notable interés que suscita el tema de los diversos paradigmas sobre el tema de Dios y la espiritualidad, me ha parecido que puede tener quizá utilidad indicar algunas cosas, que pueden interesar a algunas personas preocupadas por el tema de Dios y de la religión.
Ante todo, el Homo Sapiens no empezó a practicar la religión para buscar a Dios. Mucha gente no sabe que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión“ (cf. la bibliografía es muy abundante sobre este asunto capital. Cf. Walter Burkert, Homo Necans, con amplia documentación). Si el ser humano apareció hace unos cien mil años, el pensamiento simbólico y las expresiones simbólicas, relativas a “lo religioso” (ritos, sacrificios, cultos funerarios, etc.), se practicaron, sin mención alguna de Dios, durante más de ochenta mil años (cf. Ian Tattersall, Richard Leakey, Carl Sagan, etc.). Baste pensar que Ina Wunn ha escrito un volumen de más de 500 pgs. sobre Las religiones en la prehistoria, en el que no se menciona a Dios.
Además, es importante tener muy claro que Dios no es un componente de la religión. Porque Dios es trascendente, es decir, no está al alcance del entendimiento humano. O sea, no sabemos, ni podemos saber, cómo es Dios. La religión es inmanente y, por tanto, es un hecho cultural. En cada cultura, los humanos nos “representamos” a Dios de acuerdo con la propia cultura. Pero una “representación cultural de Dios” no es “Dios”, el Dios Trascendente. No puede serlo. Ya he dicho que la religión es un “hecho cultural”, mientras que Dios no puede ser un “hecho cultural”, ya que (en tal caso) Dios sería un producto nuestro, un producto humano.
Por otra parte, si el tema de Dios se piensa desde el concepto de “lo infinito”, en tal caso nos imaginamos a Dios como “poder sin fin”, “amor sin fin”, etc. Pero, si echamos por ese camino, nos metemos sin remedio en un callejón sin salida. Porque entramos en una contradicción insoluble. ¿Cómo conciliar el poder sin límites y el amor sin límites con el problema del mal en el mundo? Si Dios es tan poderoso y es tan bueno, ¿cómo ha hecho (o permite) este mundo tan espantosamente limitado, perverso y sobrecargado de tanto dolor y de tanto sufrimiento?  
La solución, que el cristianismo le ha dado a este problema, ha sido la “Encarnación de Dios” (“humanización de Dios”) en Jesús. Es decir, en aquel modesto galileo, que fue Jesús de Nazaret, se nos reveló Dios y se nos dio a conocer el mismo Dios. Esto está claramente e insistentemente repetido en el Nuevo Testamento (Jn 1, 18; 10, 38; 14, 9-11; Mt 11, 27; Lc 10, 21-22; Fil 2, 6-7; Col 1, 15; Heb 1, 1-2). Ahora bien, esto nos viene a decir que los humanos no podemos hablar de Dios mediante nuestras ideas, nuestras palabras o nuestros sentimientos, sino mediante nuestra vida, nuestra conducta, nuestro comportamiento. Esto es lo que expresa y lo que explica en quién creemos y en lo que creemos. Nuestra forma de vivir, nuestro proyecto de vida, el paradigma de nuestra conducta, eso es lo que dice cuáles son nuestras verdaderas creencias. Nuestras obras, nuestro proyecto de vida es el que le dice a la gente en qué y en quién creemos de verdad. Jesús mismo lo dijo con toda claridad: “Si no creéis en mí, creed en mis obras” (Jn 10, 38). Las “obras”, en el evangelio de Juan, y los “frutos”, en los sinópticos, es decir, la conducta, el proyecto de vida, eso es lo que revela en qué es en lo que cada cual cree de verdad. Por tanto, la forma de vida y el proyecto de vida de cada cual, eso (y nada más que eso) es que le dice a la gente en qué y en quién cree cada cual. Eso, y sólo eso, es lo que revela o niega a Dios.  
Esto supuesto, lo decisivo es tener muy claro que el paradigma religioso de Jesús fue uno y muy firme: aliviar el sufrimiento de quienes lo pasan mal en la vida. Jesús, por tanto, nos reveló a Dios en el paradigma de la justicia, la rectitud, la honestidad, la bondad, la misericordia, la lucha contra el sufrimiento y, sobre todo, la identificación con quienes lo pasan peor en la vida. Éste es el lenguaje que, según el cristianismo, habla de Dios, nos explica a Dios y nos propone el paradigma que explica a Dios. Es, por decirlo mediante un ejemplo muy sencillo, claro y actual, el paradigma de vida que nos presenta el estilo y la forma de vida del Papa Francisco.  
Como ha escrito acertadamente Juan Antonio Estrada, “ante una cultura inhóspita a la religión, hay un refugio en la interioridad, en la meditación, en la conciencia vivencial de lo divino, dejando sin tocar los condicionamientos externos. La crítica moderna ha denunciado las formas religiosas que tienden a la “fuga mundi”. El peligro está en refugiarse en un gueto espiritualista, ajeno a la realidad de la sociedad en que se vive” (Las muertes de Dios. Ateísmo y espiritualidad, Madrid, Trotta, 2018, 187-188).  

lunes, 26 de febrero de 2018

LA IGLESIA Y EL MALESTAR EN ESPAÑA - José María Castillo, Doctor en Teología


José M. Castillo

Es un secreto a voces que, en España ahora mismo, es demasiada la cantidad de gente que, por un motivo o por otro, se siente descontenta, inquieta, insegura, en una situación de profundo malestar. Como es lógico, la política y la economía tienen mucho que ver con este sentirse mal de tanta gente. Si vivimos en un país en el que los políticos han organizado (o permitido que se organice) la economía de forma que la desigualdad entre los más ricos (unos pocos) y los más pobres (una notable mayoría) es la que más ha aumentado en Europa en pocos años, ¿Cómo no vamos a hablar de un profundo malestar y de una situación que claman al cielo? Por eso también hay que preguntarse, ¿tiene que ver algo en esto la religión? Más en concreto, ¿tiene alguna responsabilidad la Iglesia en que las cosas estén tal como están?
Aquí no vale echar mano del consabido argumento según el cual lo que tiene que hacer la Iglesia es quedarse en sus templos y dedicarse a sus rezos, dejando a políticos y economistas, para que sea ellos - los que saben de las cosas de este mundo y tienen los poderes correspondientes - quienes organicen y gestionen la vida de un país para que funcione lo mejor posible.  
Por supuesto, así tendría que ser, si políticos y economistas fueran ángeles del cielo. Pero de sobra sabemos que no lo son. Como sabemos también que, en demasiados casos, políticos y gobernantes son gente corrupta, que utilizan sus cargos y su poder en provecho propio y a costa de los más débiles. Además, esto se hace de manera que a la gente se le dice lo que va bien y se le oculta lo que va mal. Por eso, sin duda, los gobernantes no paran de repetir que la economía de España es la que más sube en Europa, cuando en realidad España está casi a la cola en la asombrosa desigualdad entre los más ricos y los más pobres. ¿Quién entiende este “galimatías” de mentiras, medias verdades y trampas que se ocultan según conviene al capital y al poder? No le falta razón al novelista Upton Sinclair cuando nos recuerda que “es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda”. Es exactamente lo que ahora mismo le está pasando a mucha gente cuando, por una parte, oye lo que dicen los que mandan y, por otra parte, percibe (cuando lo percibe) un jornal que ni es seguro, ni le da para llegar hasta final de mes.
Y mientras tanto (o que yo sepa), hasta ahora, nuestros obispos cavilando si se puede o no se puede comulgar en la mano, si hay que negarles los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, si los homosexuales están o no están empecatados, si la Iglesia tiene que ir por donde pretende llevarla el Papa o si no sería mejor que las cosas funcionen como pretendía Rocuo. Pero, ¿y si el Parlamento se pone a repensar que a la Iglesia hay que quitarle los privilegios económicos que tiene? ¿y si el Gobierno les quita a los curas la “paguita”, por aquello del Concordato y los Acuerdos con la Santa Sede? Sinceramente, a veces, me da por sospechar que nuestra Conferencia Episcopal piensa que “lo más prudente”, en todo lo que roza este asunto del dinero, lo mejor es dejarlo como está. Y que cada cual se apañe como pueda.
Sinceramente, con frecuencia me da por pensar que estamos viendo y viviendo la capitulación de la religión ante la lógica del poder. Es decir, estamos reduciendo la “causa de Jesús” a “mera religión”. Y la religión – ya se sabe – no tiene más salida que entenderse lo mejor posible con el poder, incluso apoyarlo en todo cuanto a la religión le conviene. Lo demás, que salga adelante como pueda. Y sale. Pero casi siempre a base de dejar a los más desamparados tirando de su desamparo. Y que salgan adelante como puedan. Siempre habrá centros de caridad y ayudas de limosna, para que la gente vea que la Iglesia “hace lo que puede”. Y es verdad. La Iglesia, como “religión” hace lo que puede. Pero, ¿y la “causa de Jesús”? ¿dónde la ponemos? ¿cómo la vivimos? El “mandamiento nuevo” del amor (Jn 13, 34-35) y la sentencia del juicio de las naciones: “tuve hambre y me disteis de comer” … (Mt 25, 31-46), eso es un buen material para días de retiro. No pida Vd. más, que no es posible. Así estamos.