CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

domingo, 7 de enero de 2018

¡BASTA DE MANIPULAR A CRISTO! Él es vida y No ley a cumplir.

Cuando escribí hace unos años “El lodazal del Jordán”[1], ya pensaba en ciertas cosas que omití entonces, para no hacer de insoportable lectura el artículo. Pienso muchas veces, en la cantidad de personas que siendo bautizadas en su momento, hoy en día viven sin tener nada que ver con el catolicismo. Sí, digo bien, catolicismo. 

Estoy plenamente convencido –y lo he escrito bastantes veces- que los que decimos estar en comunión con la Iglesia, debiéramos de estar muy atentos a ejemplos de vida que muchas personas ofrecen, sin hacerlo directamente en nombre de Jesús; pero ofreciendo solidaridad, respeto fraternidad…etc[2]
El bien en sí mismo es un principio de humanidad, y prestarse a ello es dar lo mejor de uno mismo en pos de la creación, donde resaltamos de una manera notable, tanto en el aspecto positivo como en el negativo, los hijos de Dios. Es por ello, que siempre he estado a favor de dar todo el significado posible a los símbolos. Intentaré explicarme. 
Cuando pienso en el bautismo de Jesús, veo a un Jesús que se presta a realizar un símbolo aun sin necesitarlo. Él era el hijo de Dios. Y si bien es verdad que el bautismo de Jesús por Juan en el Jordán, la apertura del cielo y aquella voz que se oyó, responde a una epifanía más de Jesús; también es verdad que Jesús se presta a que le echen en la cabeza un agua que no necesita por ser el Hijo de Dios, con el nombre sobretodo nombre. 
Al uso de este tema, entiendo la necesidad de muchas personas que por estar, vivir o encontrarse en unas determinadas circunstancias, pueden tener una acogida fraterna en nuestra Iglesia, pero una acogida a medias e incluso me arriesgo a decir hipócrita, ya que se les cierra la puerta a los sacramentos o determinadas ceremonias simbólicas. 
Estos al contrario de los que ignoran su bautismo, desean dar plenitud a su condición de bautizados pero no encuentran lugar en la “comunidad eclesiástica” al no vivir una circunstancia “normal” o conforme al derecho canónico. En cierto modo (y es algo que he dicho muchas veces) nuestra Iglesia, aun tras la venida de Jesús y todo lo que de nuevo inaugura, sigue empecinada en dar cumplimiento a la antigua economía de la salvación. 
Economía que se basa en: te salvas si cumples la ley, exclusivamente. La Nueva Economía de la salvación que inaugura Jesús, se basa en el amor exclusivamente. O sea, te salvas si amas. Eso es suficiente para Jesús. Que nos ofrece en su bautismo lo que yo entiendo por un acto sencillo que puede realizar cualquier persona por si misma o de manos de otra persona, siempre que desee, no ya formar parte de la Iglesia y participar de la vida “cultual” y tradicionalmente sacramental; sino simplemente considerarse seguidor de Jesús y miembro de la comunidad cristiana. 
Es curioso como muchas personas critican el anquilosamiento del magisterio eclesiástico, pero luego en sí mismos son más papistas que el papa (salvando de ello al propio papa que es fraternidad absoluta y un claro ejemplo de lo que estoy defendiendo aquí). 
Cualquiera haciendo gala de un buen grado de ignorancia, es capaz de pedir que la Iglesia venda el Vaticano para dárselo a los pobres, pero es incapaz de asimilar que Jesús defiende ante todo en su vida la dignidad, la salud universal y el AMOR con mayúsculas, se dé entre las personas que se dé. Aquí ya se le ponen a muchos la mosca tras la oreja, pero es el tema de fondo de este artículo. La acepción de personas que hacemos de una manera colectiva (en la Iglesia) o individualizada. 

Hoy y ante una ceremonia no canónica que realicen seria y responsablemente unas personas incluso en el nombre de Jesús y atendiendo Su Palabra, pero donde no haya un sacerdote, digo que es fácil que se tilde esa ceremonia de “paripé”, burla o incluso de cachondeo. Pero si me mira de manera objetiva, en primer lugar se aprecia que el marco celebrativo -por ejemplo de una boda- no garantiza de ningún modo la durabilidad de unión y ni mucho menos el amor de la pareja. Además, todo lo que se relativiza aunque sea en nombre de Jesús, creo que una ofensa al propio Hijo de Dios que nos dijo algo irrenunciable, y es que podemos reunirnos en su nombre para que Él esté en medio de nosotros[3]. Acabo. 
Ojalá nuestra iglesia pueda ser en algún momento autentica comunidad, porque en la actualidad no lo es, ya que excluye a muchos. 
Ojalá se dé a los laicos el papel fundamental que tienen en la Iglesia y se deje de subordinarlo todo al ministerio del presbiterado. 
Ojalá se deje lo que yo considero una huída hacia adelante, la pastoral de la obligatoriedad y la obligada formación impartida mayoritariamente por los no formados ni cristiana ni teológicamente. 
Ojalá se dé respuesta a aquellos que necesitan un marco celebrativo no canónico para celebrar en nombre de Jesús. 
Ganaríamos todos, pero la que más ganaría sería la Iglesia, porque sería sin posibilidad ninguna de acepciones, una comunidad autentica de paz y amor. 

Insisto en felicitaros el 2018.
Fraternalmente, Floren.

HIMNO DEL AMOR – Pedro Casaldáliga, Obispo.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras
y todos los tablados de rock del mundo entero
y los altares y cátedras y los parlamentos todos,
mas no tuviese Amor,
yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar
y el don de llenar estadios
y el don de hacer curaciones
y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña,
mas no tuviese Amor,
yo sólo sería un circo religioso.

Si yo distribuyese
los bienes que gané mal – quién sabe, quién no sabe-
en cestas de Navidad
y en aireados gestos caritativos
y fuese capaz de dar mi salud
en prisas y eficacias
más no tuviese Amor,
yo sólo sería imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno.
No tiene envidia ni se vanagloria.
No busca el interés como hacen los bancos:
sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.
No pacta nunca con la injusticia, nunca.
Hace fiesta de la Verdad.
Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.
El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.
En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,
inmadura la ley, juguete el dogma.
El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.
Ahora es un espejo la luz que contemplamos,
un día será el Rostro, cara a cara.
Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.

Ahora están las tres:
la fe, que es noche oscura,
la pequeña esperanza, tan persistente;
y él, el Amor, que es el mayor.
Un día, para siempre,
lejos de toda noche y toda espera,
ya sólo será el Amor.



[2] Marcos 9,38-40 “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor.
[3] Mateo 18,20 “donde dos o más se reúnen en mi nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”

miércoles, 3 de enero de 2018

¿CABALGATA O POLÉMICA? ES CUESTIÓN DE ELEGIR

"Educar en y desde el respeto, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros pequeños en la fiesta de los Reyes Magos"

(Sobre el hecho de una carroza por la diversidad en la Cabalgata de Vallecas con tres reinas magas)
Opino que es innecesario el esfuerzo que hacen ciertas personas por feminizar algo que no es femenino, en darle la vuelta o estirar una tradición hasta lo insoportable. Me explico. 
Los reyes magos fueron hombres, porque en la época en la que se escribe este texto, el patriarcado era imperante. O sea, la mujer era un cero a la izquierda. En muchos casos han sido las mujeres las que se han vestido de reyes magos. Pero sin dejar de lado, que la tradición establece que fueron hombres y no mujeres los que llegaron allí, a Belén y ofrecieron oro, incienso y mirra.

Los niños, entiendo que quieren ver a los reyes idealizados en tres personas mayores, venerables, con ricos ropajes y barbas sobre todo. 
Pero los mayores nos afanamos en hacer de estos asuntos, más complicados de lo que lo son.
Me encantan los debates y que se opine de todas estas cuestiones, pero creo que el imaginario nos debiera de iluminar para crear personajes femeninos que puedan interpretar, mujeres, hombres, “dragqueens” o periquillo el de los palotes; para estar en la cabalgata pero sin desvirtuar la tradición. 
¿Alguien puede pensar que los negros están maltratados en la tradición de la cabalgata y que por ello se debe poner a Baltasar el primero, por aquello de la exclusión racial? Por cierto, seguro que hay quien piensa así.
Veo genial una carroza por la diversidad. ¡¡Absolutamente genial!! Lo digo yo que soy más homosexual que nadie. Pero creo que la defensa de la diversidad y los derechos LGTB pueden tener un marco más oportuno o deben de utilizar la imaginación, para trabajar por la inclusión, sin desvirtuar una hermosa tradición que establece, que los reyes fueron Melchor, Gaspar y Baltasar.
Aprovecho para decir que apuesto por una defensa global de la sexualidad, se viva la sexualidad que se viva o se quiera vivir, desde el principio del propio respeto y el respeto al otro. 
Con banderas o sin banderas, pero desde el respeto.
Tristemente diré, que aun tenemos mucho que aprender y sobre todo educar, en función del los altos índices de maltrato y violencia de género y LGTB que hay en nuestra sociedad.

Educar en y desde el respeto, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros pequeños en la fiesta de los Reyes Magos, Epifanía del Señor.

Fraternalmente, Floren.

viernes, 29 de diciembre de 2017

BELÉN: PARADA SIN FONDA - DOLORES ALEIXANDRE






(*) Belén fue solo un lugar de tránsito, una parada imprevista en el itinerario de los dos forasteros que buscaron refugio en una de sus cuevas. No lo habían elegido: se lo impusieron unas circunstancias inesperadas y no sabían que aquel lugar de estancia breve sellaría para siempre al que venía a estar entre nosotros como uno de tantos.
Y es que si iba a vivir sin tener donde reclinar la cabeza, más valía que se fuera acostumbrando. Si iba a moverse entre los que no tenían nada seguro, mejor que se hiciera pronto aprendiz de intemperies. Si iba a caminar expuesto y sin defensas, una cuadra era un buen lugar para ensayar esa extraña manera de vivir sin abrigo.
Si venía a buscar a los más olvidados, mejor que estuviera al alcance de los que se parecían tanto a la gente de los que se iba a rodear después. Si iba a poner del revés el lenguaje de la ganancia y de la pérdida, convenía que supiera por experiencia lo que decía. Si iba a confiar perdidamente en Dios, que supiera pronto que eso no le eximía de probar el desamparo
Si iba a morir desnudo en una cruz, estaba bien que tiritara antes como recién nacido en una noche con frío. Si cuando muriera iban a envolver su cuerpo en un lienzo, mejor que probara antes el roce de unos pañales. Si iba a hacerse él mismo banquete, Belén anticipaba el sabor del pan en la alegría de la mesa compartida.

Recién llegado a nuestra humanidad y portador ya para siempre de las marcas que deja un nacimiento intempestivo. Si de adulto un quiromante le hubiera leído la palma de la mano, le habría augurado: “La línea de la vida, corta; la de la suerte, aventurada y peligrosa; la del corazón, desmesurada”.
A la larga, fue una buena ventura no encontrar sitio en la posada. Qué feliz culpa la de aquel posadero: les cerró la entrada para impedir que entraran y no sabía que estaba abriendo para nosotros las puertas de tanta dicha.
(*) Viene de: http://blogs.periodistadigital.com/un-grano-de-mostaza.php/2017/12/27/belen-parada-sin-fonda

jueves, 28 de diciembre de 2017

LOS SANTOS INOCENTES. UN SACRIFICIO INCOMPRENDIDO

Los Santos Inocentes. Un sacrificio incomprendido
Y lo es, desde luego que lo es. Ni por ser la conmemoración de este masivo infanticidio, está justificado el que se le llame al día, el de los tontos, o que se den inocentadas. Tontos, como decía “Forrest Gump”, son los que hacen tonterías. Admitiremos por ello que la reciente tradición haya establecido estas absurdas connotaciones para este día; pero lo que no debemos olvidar, es el origen y significado de esta fiesta litúrgica. Junto a la Pascua de Resurrección, la fiesta de la Natividad de Jesús, o sea la Navidad, son las únicas fiestas que tienen una octava celebrativa, litúrgicamente hablando. Y en esta octava de navidad en la que estamos, hay colocadas estratégicamente varias fiestas, una de las cuales es esta de hoy, LOS SANTOS INOCENTES.


No es algo que esté puesto al azar y desde luego para nada es algo sobre lo que se deba de frivolizar, por muchos siglos que se hayan sucedido desde entonces. Lo cierto y verdadero es que hay una estrecha similitud, respecto de la venida de Jesús al mundo y el sacrificio de estos inocentes, que según el capítulo segundo del evangelio de Mateo (2,13-18), perdieron la vida de manera inocente a manos de Herodes.
En primer lugar porque Jesús, si bien fue librado en su nacimiento de las garras de Herodes que quería matarlo, perdió al final la vida de manera injusta, por una causa concreta, la del Reino de Dios. Esta fiesta de los santos inocentes no tiene verosimilitud en el tiempo en el que se cuenta en los sinópticos. Las fechas bailan demasiado, pero señalo que no es eso lo que nos importa. Son muchas las cosas que nos cuenta la Biblia sin orden cronológico acertado, y no por ello dejan de tener un mensaje y una enseñanza. Y desde luego este infanticidio lo tiene.
Partimos de la premisa de que Jesús niño, es el salvador que viene. Dios maravillosamente se nos revela en la carne humana, para hacernos ver que en la humanidad tiene su complacencia. Tras un largo periodo de tiempo en el que Israel se ha apartado y acercado continuamente de la presencia de Dios, establecido el tiempo oportuno Jesús llega, para dar un importante toque de atención a la humanidad; para dar el testimonio por antonomasia de entregarse por amor, por amor al prójimo, que somos tu y yo.
Mateo hace cuatro referencias a Egipto en su capítulo dos (versículos 13.14.15 y 19). Y lo hace por el interés que tiene para el hagiógrafo sagrado, la comparativa entre Moisés y Jesús. Moisés es enviado por Dios para salvar a su pueblo (Éxodo 3,14-15), y aunque se resiste a entender el mensaje del trascendente, acaba acatándolo y poniéndose en camino hacia la tierra desde la que otrora huyera (Éxodo 4,19-23). En el periplo de Moisés e Israel hay penitencia, reconciliación, fe e infidelidad, aguas que salvan, fuego que purifica…etc. Todo ello, elementos que vemos con facilidad en la vida de Jesús, y de los cuales Jesús se sirve e incluso participa.
Dios anima a Jacob a que se traslade a Egipto (Génesis 46,1-7), para que desde allí comience su andadura y progresión ante los ojos de Dios, perseverando día a día. Pero es el sacrificio de los inocentes en Egipto del cual se salva Moisés (Éxodo 1,1s), el punto comparativo más acertado con la fiesta que hoy celebramos. Ambos personajes Moisés y Jesús, fueron en su momento los “salvadores” del pueblo, pues sus vidas y obras le valdrían como faro que alumbra el sendero de los creyentes, en cada época de su vida. Y si bien es verdad que Jesús es considerado el hijo unigénito de Dios, Moisés no lo fue menos pues su hazaña le constituyo como uno de los padres del pueblo de Israel, en el cual nos representamos todo el pueblo de Dios.
No deseo alargarme más. Dije antes que poco importa si el infanticidio fue real o no en el tiempo. Lo que importa es que la causa del Reino de Dios, llega al mundo y a nuestras conciencias para remover los corazones y ojalá impregnarlos de misericordia. Jesús fue un indeseado para los poderes acomodados de entonces, y por causa de aquel orden establecido, donde los pobres eran una amenaza y eran considerados menos que nada se tuvo que marchar al exilio.
Muchos murieron entonces y han muerto a lo largo de la historia como aquellos inocentes, solo por defender un ideal e ideario que no permitía la injusticia ni el desorden humano, sino que establecía las bases de una vida reglada por el amor, la bondad y la justicia social. Lo que menos nos importa del evangelio donde se nos cuenta la matanza de los niños es lo que ofrecieron los reyes a Jesús, algo que en absoluto es real. Lo que nos importa es que como aquellos niños, muchas personas siguen muriendo queriendo simplemente un mundo mejor, sin vivir en la miseria y la violencia continuada.


Jesús nace y muere continuamente en la tierra. Nace cada vez que nace una vida o nacen posibilidades de amar y vivir esperanzados. Nace con la sonrisa humana y la ternura, se tenga la edad que tenga, porque nace en nuestros corazones. Y muere, desde luego que sí. Muere cada vez que un homosexual es ahorcado de una grúa o lanzado al vacío desde una azotea en esos países de oscuridad. Muere cada vez que una mujer es golpeada o asesinada. Muere con la infancia rota, con la esclavitud continuada. Muere cada vez que una persona del tercer o primer mundo, siente en sus tripas el lamento del hambre…etc.
Esos son los inocentes asesinados y maltratados de hoy. Por eso esta fiesta de LOS SANTOS INOCENTES es tan actual, tan de hoy y tan de ahora mismo. Ojalá asumamos y no se nos olvide que Dios, ante todo es misericordia. Y si como cristianos nos limitamos simplemente a vivir la fiesta sin mirarnos el corazón e interiorizar el significado de la navidad, entonces si daremos utilidad al hecho de que algunos consideren hoy, el día de los tontos. Con todo respeto.


Fraternalmente, Floren.  

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LO QUE NO DEJARÍA DE HACER...

¡A por el niño! Dicen ahora los que no se dan por vencidos y de nuevo están dispuestos a gastarse varios sueldos en décimos de lotería. El caso es que, aunque sea de compromiso yo he llevado lotería de navidad para el 22 de diciembre, e indudablemente, salvo la colaboración con las hermandades no he sido premiado. O sea, el número no ha pasado ni por el bombo. 

Lo cierto es que el día 22, es para mí de los días más bonitos de la navidad; por lo que me alegra saber de los agraciados, así como el maravilloso despliegue que hace la cadena SER para llevar con una inusitada inmediatez, allá donde tocan los premios. 
Lo cierto es que, ¿quién no se ha preguntado con sinceridad, que haría si me tocara la lotería? Todos tenemos una milésima de esperanza de que nos toque, pues si no, no compraríamos ni un décimo o participación. Pero diré algo y que conste que no es postureo. Por mi parte acabo antes reflexionando sobre lo que NO DEJARIA DE HACER si me tocara la lotería.
No dejaría de levantarme a las siete de la mañana para orar y darle los buenos días al Señor, siendo consciente de la realidad que me rodea.
No dejaría de trabajar y de seguir intentando sacar una sonrisa a las personas a las cuales les llevo alegrías e ilusión con mis arreglos florales.
No dejaría de admirar la naturaleza y extasiarme ante una flor silvestre, florecida en un pedregal.
No dejaría de amar a mis animales y compañeros de vida.
No dejaría de expresar lo que pienso con respeto y determinación, aun a pesar de los costes.
No dejaría de detestar la mentira y la falsedad.
No dejaría de ser coherente hasta el extremo.
No dejaría de disfrutar del silencio de un paseo por el campo, y la quietud de los olivares al atardecer.
No dejaría de amar las Escrituras y su mensaje escondido.
No dejaría de valorar una buena lectura y los libros impresos en papel.
No dejaría de dar besos a quienes quieran recibirlos.

No dejaría de hacer bromas, hasta de mi propia sombra.
No dejaría de ver mil veces la peli: “Sentido y sensibilidad”.
No dejaría de querer a los míos y adolecerme por el que sufre.
No dejaría de tener un ideal progresista desde el más absoluto respeto al otro.
No dejaría de desayunar cada día en casa de mi tita.
No dejaría de intentar ser una persona digna, aun a pesar de mis luces y mis sombras.
En definitiva. Que no nos cambie ni el dinero ni la presunción de nada. En la sencillez, el trabajo y la cotidianeidad están las recetas básicas para pasar por el mundo haciendo el bien. Ojalá nos afanemos a ello en estas navidades que vivimos y en el próximo año que afrontamos.

Fraternalmente, Floren.

martes, 12 de diciembre de 2017

LA REHABILITACIÓN DE TEILHARD DE CHARDIN - José Mª Castillo, Doctor en Teología

En las últimas semanas, se viene destacando, en la prensa y en las redes, el proyecto de rehabilitar, desde el punto de vista de su ortodoxia doctrinal, las valiosas enseñanzas que nos dejó la enorme, original y excelente producción intelectual del jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Sin duda alguna, uno de los más brillantes intelectuales católicos de la primera mitad del siglo pasado. Y uno de los testigos más audaces de la fe cristiana de los últimos tiempos.
No pretendo yo aquí hacer el elogio de quien ha sido tantas veces elogiado por escritores más competentes que yo, tanto en el ámbito de la ciencia, como en cuanto se refiere a la teología y a la espiritualidad. Sólo quiero insistir en un tema, que me parece capital. Y en el que nunca insistiremos lo suficiente y lo debido.

Durante buena parte del siglo pasado y comienzos del actual, especialmente en los pontificados de Pío XII y de Juan Pablo II, hemos sido muchos los teólogos a los que se nos ha desautorizado, se nos ha retirado la “venia docendi”, en no pocos casos sin el juicio legal correspondiente e incluso (hablo desde mi propia experiencia) sin saber por qué se nos castigaba públicamente. Se nos comunicaba oralmente la prohibición, sin posibilidad de defenderse, puesto que ni sabíamos por qué se nos castigaba. En el caso de Teilhard, como en otros casos, se sumaba una circunstancia agravante; el sujeto castigado “teológicamente” era, además, expulsado de su casa y de su patria. Teilhard fue extraditado de Francia y se vio obligado a emigrar a Estados Unidos. Murió en Nueva York el 10 de abril de 1954.
Son duras, muy duras, estas situaciones. Porque incluso cuando puedes demostrar que no has defendido ninguna herejía o doctrina contraía a fa de la Iglesia, el hecho de haber sido castigado por la autoridad religiosa oficial, lleva consigo inevitablemente que, en el resto de tus días, tienes que cargar con el “san Benito” de tanta gente que se dice o sospecha: “si lo han castigado, algo habrá hecho”. Y ese “algo habrá hecho”, nadie te lo quita de encima. A no ser que se produzca una rehabilitación que venga de las más altas instancias de la Iglesia. Lo que hizo, por ejemplo, Juan Pablo II con Galileo. Pero, ¿de qué le ha lucido a Galileo después de varios siglos? Si, dentro de cuatro siglos, un buen Papa rehabilita a Teilhard, ¿de qué le va servir a este sabio eminente que un clérigo del más alto nivel salga diciendo que es verdad lo ya sabrán de memoria hasta los chiquillos de la escuela?

Y ya sabemos lo que pasa: cuando se llega tarde, se pierde el tren. Y no es que se llegue con retraso de cuatro minutos, sino de cuatro siglos. Mucho me temo que, con tanto retraso, no vayamos a ninguna parte.   

lunes, 11 de diciembre de 2017

EL PAPA FRANCISCO PROFETA DEL SIGLO XXI AL ESTILO DE JESÚS

Considero a Francisco un profeta del siglo XXI, sí. Además su coherencia respecto de muchos temas es de tal magnitud, que ha logrado que muchas personas, distantes durante mucho tiempo, contemporicen con él y por ende con la Iglesia.

Cuando muchas personas opinamos de la Iglesia y sobre temas que le atañen, equivocadamente se nos puede tachar a la ligera de enemigos de..., pero nada más lejos de la realidad.
En muchos casos la Iglesia nos ha dado lo mejor y en otros casos nos ha dado lo peor, sí. Duro, pero real.
Ahora bien, cuando uno lee estos titulares(*) protagonizados por el papa Francisco, al menos yo considero que en muchos aspectos no soy yo el único confundido o rebelde sino que en la Iglesia hay muchas personas que desean que la comunidad eclesial, a la que queremos, sea fraterna, esté absolutamente exenta de privilegios y abrace sin preguntar de donde vienes ni a donde vas. Este es el camino de Jesús, el que lleva el papa Francisco, un hombre sin duda de Paz y Bien. ¡¡Benditos sean sus pasos!!

(*) http://www.eldiario.es/sociedad/Francisco-laico-confesionales-terminan-Historia_0_516899027.html

jueves, 7 de diciembre de 2017

MALIKA MALUC – Una Inmaculada del siglo XXI


Se llama Malika Maluc y es de Senegal, de la zona de Palmarín en África. Tiene diecinueve años y es una chica muy guapa, de pelo negro zaino muy rizado y ojos de un verde intenso. Tan intenso, que su madre siempre le decía: -hija mía, en tus ojos se siente la fuerza de la vida y de la selva. Es hija de pescadores, aunque su padre murió hace muchos años por causa de la picadura de una serpiente. Ella no recuerda su rostro, aunque, como siempre su madre le habló de él, Malika tiene un recuerdo muy afectuoso de su padre; al cual reza siempre mirando a la inmensidad del océano Atlántico Norte. 
Ese océano al cual ella se lanzó con un grupo de cuarenta y siete personas en un cayuco de mala muerte, capitaneado por un pirata de Gambia, al cual tuvo de darle sus ahorros de toda una vida, para aceptarla en semejante aventura. Malika Maluc viajó sola, sin nadie de su poblado o región. Quiso hacer la travesía hacia España, porque España era futuro, al igual que Europa. Y si bien es verdad que muchos morían, también tenían noticias de aquellos que lograban llegar sanos y salvos sin ser interceptados por los guardacostas, y conseguían alcanzar un nuevo destino donde había futuro en sus vidas. 
Malika tiene muchos motivos para lanzarse a esta terrorífica aventura. Su poblado es constantemente asaltado por bandas que secuestran a las chicas para esclavizarlas en trabajo o sexo, y a duras penas pueden repeler los ataques de estas mafias. Además, ella sabe que no tiene futuro en su país. África es un continente rico, pero sin posibilidades de futuro pues la riqueza de la tierra se la quedan unos pocos, además de las multinacionales igualmente explotadoras. 

A todo esto se le une una circunstancia que le dio el empujón definitivo para hacer la travesía. Está embarazada. Y el padre de su bebé, murió ahogado en una travesía como la de ella. Cuando supieron del embarazo, Sambeé, su pareja, decidió hacer primero la travesía a España, ganar dinero y mandar todo lo posible a casa; hasta que pudiera tener la seguridad de ofrecer un hogar a Malika y a su hijo. Porque él, sabía que sería un niño y le pondría de nombre Martin, por Martin Luther King. 
El caso es que cuando llegó a su familia la zozobra de la barcaza en la que viajaba Sambeé, Malika –rota de dolor- tuvo el convencimiento de que debía hacer ella misma la travesía en solitario. Se lo debía en primer lugar a su bebé, y se lo debía a su querido Sambeé; el hombre de su vida cuyo amor, respeto y caricias de ébano que nunca jamás olvidaría. Lo que Malika Maluc no podía saber al embarcarse en aquel cayuco, es que por causa de una temible tempestad y un mar picado, veinte millas antes de la costa de la isla española de El Hierro; su cayuco naufragaría y todos sus ocupantes serían arrojados al vacio por un golpe de mar, sin chalecos salva vidas y sin posibilidad ninguna de pedir auxilio. Lo último que Malika pudo ver cuando se hundía en la oscuridad del inmenso Atlántico, era la luna llena. Preciosa. Como preciosos seguían siendo, sus ojos verdes. Fin.

Malika Maluc era una chica de una pureza de virtudes enorme y un corazón de bondad inconmensurable. Chica modelo en su poblado, responsable y afanada en las tareas propias de quienes sienten la obligación de alimentar a los suyos. Cuando conoció a Sambeé, supo que el como hombre era un regalo del cielo, en una cultura donde la mujer siempre tiene las de perder. No hubo nada más bonito para ella que entregarse a él. Lo hizo consciente de lo que hacía. Se querían y querían dar vida, y la dieron. Aunque por desgracia ni su vida ni la vida del nonato, tenían futuro en nuestro mundo.

El Espíritu que animó el amor de Malika y Sambeé, el Espíritu que llenó de vida sus vidas con la ilusión de aquel embarazo, es el mismo Espíritu por el que María y José concibieron a Jesús de Nazaret, el salvador del mundo y cuya venida esperamos. Eso si, esperamos su venida porque sabemos que no va a venir; pero ¿somos conscientes de que José y María llaman constantemente a nuestras puertas, que traen al Salvador consigo? Lo somos, pero miramos para otro lado. Desde la perspectiva de la pureza del corazón e intenciones, Malika es igual a María la madre de Dios. Pero Malika maluc es una amenaza para nosotros, para nuestro estado del bienestar. ¿Cómo rendir culto a María Inmaculada, si hay mujeres de semejante pureza a la de esta y son asesinadas por sus parejas, humilladas en sus trabajos, mal pagadas, o apartadas de nuestras costas porque no son de los nuestros?

Esta es la cuestión, lector. Esta es la cuestión que tenemos tendiente hoy en día los cristianos del siglo XXI. Adoramos a Cristo y a su Madre porque sabemos que NO VAN A VENIR.
Si vinieran de veras, otro gallo cantaría.

Siento la dureza de este escrito, pero me desgarra el alma tantas vidas perdidas en la mayor fosa común del universo y de todos los tiempos; el Estrecho de Gibraltar. Abramos, ¡por amor de Dios! Abramos nuestras mentes y corazones a la fraternidad. Sanemos heridas, alimentemos al abatido y hambriento. Ahí está Jesús. Esa es tu navidad y la mía.

Fraternalmente, Floren. 

martes, 28 de noviembre de 2017

SEVILLA, SE VUELVE A ESCANDALIZAR

¿De qué te sombras, Sevilla?[1] Titulé aquel artículo sobre la diversidad de opiniones y estupor de algunas personas, al ver en la avenida de la Constitución de la capital andaluza, imágenes alusivas a la homosexualidad. De nuevo, según los titulares de algunos medios, Sevilla está de nuevo escandalizada. Bueno, toda Sevilla no. Un Sector de Sevilla. 

No se escandalizan seguro los que se ven negros para llegar a fin de mes. Los sencillos. Las personas absolutamente respetuosas con la opinión y el trabajo del otro. O los que viven en barriadas periféricas, o aquellas personas cuya vida no se ajusta a los cánones de tradición y solera que desprenden muchas familias de Sevilla, algunos señoritos de medio pelo con educación pagada a duras penas y ni una pizca de vergüenza.
La opinión individual sobre esta obra es lógica e incluso deseable, tanto si es favorable como desfavorable. Pero escuchar sandeces como las que se están escuchando, da cuenta del atraso moral, intelectual, teológico y respetuoso, que tiene una sociedad que parece lo tiene todo prácticamente visto; pero que es más clasicista y estirada de lo que parece. ¡Luego que hablen de los ingleses! Madre de Dios.
Gustosamente me metería en el jardín de la “sexualidad de Dios o de Cristo o de sus ángeles”. Pero, ¿sabes qué, lector? Nada se sabe de la sexualidad de Jesús de Nazaret. En ninguna parte se dice que le gustaran las mujeres y en ninguna parte de las escrituras se dice que le gustaran los hombres. Por ello, cuidado, porque ese espacio nadie lo puede llenar con “SU” dictamen u opinión. Jesús es lo que era, una persona extraordinaria y no iba a dejar de serlo por muy heterosexual u homosexual que fuera.
Respecto de la sexualidad de Dios, este tiene tantas sexualidades como opciones sexuales hayan adoptado los humanos a lo largo de su existencia. Respecto de los ángeles, pues ídem de lo mismo, aunque reconociendo todos que desde el arte más antiguo la “asexualidad” ha sido el detonante principal de estas representaciones angelicales.
Señoras y señores, cálmense por favor.[2] Al criticar esta obra por su aspecto amanerado o su tinte homosexual, se está echando tierra en el tejado de la propia iglesia (refugio de personas sexualmente reprimidas y que oprimen por ende) y de las hermandades y cofradías, en las cuales tienen un papel determinante personas de una sensibilidad especial por el toque que dan a su trabajo. Máxime, teniendo en cuenta que las hermandades deben ser precisamente eso, lugares de fraternidad, donde se abrace se acoge cristianamente y a nadie se le pregunte por su origen y condición, mientras fluya la paz y el bien.
Sea como fuere, Jesús viene en la carne de un pequeño niño. Eso anuncia el cartel del artista sevillano Manuel Peña Suárez, que muestra el anuncio del ángel a la Virgen. Un anuncio, la virginidad de la flor, la eclosión de la estrella desde la giralda. Es una maravilla, reconozco que me ha encantado por lo que expresa, no por la suciedad del pensamiento que el ser humano puede desplegar.
Como decía, Cristo viene y te dice a ti, creyente: “-Lo hicisteis a uno de estos, a mí me lo hicisteis” (Mateo 25,40s). APLÍCATE EL CUENTO.
fraternalmente, Floren.

P.D. pido disculpas por generalizar. entiendo de las muchas personas que respetan y aprecian al autor.

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿DÓNDE UBICAREMOS EL REINO DE DIOS - Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

¿Dónde ubicaremos el Reino de Dios?
Es un tema, más que elocuente para el cristiano de cada tiempo. Aun lo es más ahora, en este tiempo de absoluta deslocalización. Hemos celebrado la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Una fiesta con la cual eclosiona y finaliza el año litúrgico, para dar paso al año nuevo con la esperanza del Adviento. El Reino de Dios es en ocasiones confundido por muchas personas. Se le confunde con la morada de los difuntos, o con la casa de Dios. Se le relaciona con la autoridad de Dios y su omnipotencia, o con ese paraje eterno y paradisiaco que el Señor nos promete constantemente en su vida púbica…etc. 

Pues ni lo uno ni lo otro. El Reino de Dios, como tal o dicho así, es absolutamente inmaterial. Precisamente por esa cuestión, la mayoría del pueblo judío no alcanzo a reconocer al Salvador e Hijo de Dios, Jesucristo. El pueblo judío –nuestros hermanos mayores en la fe- esperaron la instauración divina de un estado político o algo parecido, que en primer lugar acabara con la dominación de Roma durante tantos años. Pero este modelo de Reino de Dios, tampoco era el Reino que enseñaba Jesús. Sabemos que Jesús testimoniaba el Reino de Dios y que esperaba en él. 
Eso sí, desde dos perspectivas claramente diferenciadas. Una de ellas es relativa a una apoteosis realizada por Dios, mediante la cual Dios mismo se dará nuevamente a conocer a través de Él mismo, el Hijo. Jesús “anuncia esta portentosa venida del Reino de Dios, al menos en cinco ocasiones en sus evangelios, aunque en las dos últimas veces hace referencia a la imprecisión de su consecución (John P.Meier).
 Puede ser pronto o puede ser tarde, pero no sabemos cuándo será; y por eso mismo nos llama Jesús tanto la atención sobre la necesidad de “estar alerta”. Por ello, la segunda perspectiva cristológica de la venida del Reino apuesta por la instauración del mismo, desde las obras de nuestras manos; y ahí es donde los cristianos de hoy en muchos casos damos palos de ciego. 
No se puede decir que donde esté nuestro corazón, ahí está el Reino de Dios, en absoluto. Porque la mente y el corazón, podemos tenerlos en ocasiones en lugares absolutamente distintos a los valores enseñados por Jesús. 
Decía antes de la inmaterialidad del Reino de Dios y creo que digo bien, aunque admitiendo la repercusión emotiva, psicológica y física, que tiene sobre el otro (quienes viven junto a nosotros) la implantación del Reino de Dios, o el comportarse conforme a lo testimoniado por Jesús. 
Este nos anima a una praxis determinante que tiene como objetivo primordial toda la creación de Dios, colocando al ser humano en el centro de todo. Incluso, relativizando las mediaciones (sagradas en muchos casos) que nos llevan a Jesús, a Dios o a otras figuras que veneramos en el catolicismo. 
¿Qué quiero decir con esto? Pues por duro que sea de entender para algunos, todo el culto que podamos brindar a Cristo (oraciones, rituales, veneración de imágenes, misas…etc), este no lo acepta o no lo tiene en cuenta, si lo anteponemos a la fraternidad y las buenas relaciones con las personas, sean sujetos colectivos o individuales (Mateo 5,23-24). 

Lo diré aun más claro, quien ofende la dignidad de una persona antes de ir en busca de Dios que se quede en su casa y trabaje por la restitución de esa dignidad perdida. Para algunas personas este planteamiento es molesto, si. 
Creen que a golpe de confesión lo podemos arreglar todo, que burla.
Pero Dios conoce nuestra masa y desde Jesucristo plantea sus prioridades. Y la prioridad de Dios es SU CREACIÓN, toda ella hombres, mujeres y todo ser vivo. Ojalá nuestras prácticas religiosas no nos apartes de la autenticidad del Reino. Un reino que como canta la copla, es reino de paz y justicia, reino de vida y de verdad. Otras posibilidades son una quimera. Atentos al Adviento.

Fraternalmente, Floren.

domingo, 19 de noviembre de 2017

DIOS NO AJUSTA LAS CUENTAS - Evangelio de los talentos Mateo 25,14-30

Ayer en vísperas y tras recitar el cantico de María, llamado “magníficat” y con el eco del Evangelio en mi cabeza, me convencí de que Dios no nos ajusta las cuentas. No, no lo hace ni lo hará. “Su misericordia alcanza de generación en generación” dice Lucas 1,50. 
Por lo que, si Dios es misericordia –lo cual quiere decir caridad infinita-, no puede ser ni Padre ni amoroso, si ajustara las cuentas a sus hijos e hijas con toda la crudeza de estos términos. Señalo que el versículo que he nombrado del magníficat, continua en estos términos: “a los que le temen”. O sea, según este texto la misericordia alcanza a los que temen a Dios. 

Hay que tener en cuenta que el magníficat está compuesto por una gran diversidad de textos, todos ellos del Antiguo Testamento. La primitiva comunidad cristiana lo coloca en boca de María, pero es probable que María se expresara en unos términos más sencillos sin desvirtuar el sentido de la manifestación de su humildad y disponibilidad hacia Dios. “A los que le temen” está influenciado por el texto del que se toma este versículo, que corresponde al salmo 103 del rey David, sobre el amor de Dios. 
Ya sabemos en qué términos drásticos se refiere en muchos casos el A.T. a Dios, sin perder de vista que cuando se alude al temor o a los adeptos de Dios, se refiere el escritor a aquellos que a Dios le son fieles, suavizando así la esencia de Dios mismo. La liturgia de la Palabra de este domingo –como el domingo anterior- es ya un preámbulo de lo que vendrá en pocos día, el ADVIENTO. 
Proverbios hace un alegato a favor de las buenas virtudes, esenciales para demostrar lo que uno es desde la inmediatez de su vida, la comunidad familiar. Y lo hace maravillosamente a través del ejemplo de una mujer hacendosa. Si en la lectura del salmo 127 cambiamos la palabra temor por fidelidad, encontraremos la verdadera esencia de este bello texto, escrito por alguien que siente en sus carnes el amor de Dios. La carta de Pablo nos lleva el origen de toda la liturgia de la Palabra: estad alerta porque se acerca el Señor. 
Y finalmente es Jesús en el Evangelio de los talentos, el que nos muestra lo que Dios NO ES. No interesa aquí referirse a la productividad de la fe, pues la fe se puede demostrar de muchas formas. O sea, no por hacer muchas cosas se tiene más fe y se está más cerca de Dios. Cuidado de no prestarse a un mercadeo en el que Dios y Jesucristo no entran, “te doy porque me das”, no. 
Porque eso es obtención de privilegios, algo detestable para Dios. Por el contrario, en el evangelio está patente la opción que Dios pone ante cada persona de prestarse a su Reino o no hacerlo. A cada cual se nos da una vida y unas aptitudes, para que compartamos todo lo que tenemos. Pero Dios nunca nos va a reprochar nada, no. El reproche, el temor, el mercadeo de la fe y los sacramentos, esa es la deformación a la que a través de los siglos hemos sometido a Dios, y lo seguimos haciendo. Incluso nos reprochamos cosas nosotros en nombre de Dios, que absurdo. 
Aun se dirime la vida de muchos cristianos entre pecadores o no pecadores, cumplidores o no, fieles o herejes, leales o ácratas…etc. Que esta situación a la que nos someten en muchos casos no nos lleve al temor de esconder el talento por no saber si vamos a acertar o no. Si tenemos miedo, que la reacción sea a la ofensisa y no a la defensiva; la ofensiva del respeto y la fraternidad para neutralizar a esos boceros de Dios a los que hay que temer, pues dicen y no hacen.
Dios nos quiere simplemente si la intención es buena. Porque Dios está en otra dimensión absolutamente distinta. 
Fundamentalmente está en el otro. En esa persona que incluso quizás ni yo conozca, pero en la cual debiera yo de descifrar el rostro de Dios. Según mi actitud y mi coherencia cristiana, actuare de una manera u otra; y será esa persona anónima objeto de mi consideración, ignorancia o despecho la que me juzgará. 
Ahí si está el juicio de valores, y el valor de mi talla como creyente o cristiano seguidor de las huellas de Jesús el carpintero de Nazaret que ya está llamando a mi puerta. De nuestros protocolos misas e historias a las cuales yo me presto, creo que Dios quiere saber más bien poco, mientras todo eso no tenga un reflejo en la comunidad en su conjunto, creyente y no creyente. 
Llega el Adviento, el tiempo de la Palabra, el tiempo de la quietud y la contemplación por excelencia, el tiempo de esperar al Señor. Él espera mucho más de nosotros, de lo que nosotros lo esperamos de Él, pues la vida es un continuo dar gracias por tantos dones. Aun así, preparémonos para –valga la redundancia- preparar un buen camino al Señor. Buen domingo y buen camino.

Fraternalmente, Floren.  

martes, 7 de noviembre de 2017

SAN FLORENCIO DE ESCOCIA OBISPO Y ERMITAÑO 7 DE NOVIEMBRE

Siempre he celebrado de una manera más intensa mi onomástica que mi cumpleaños, los cuales distan el uno del otro solo cinco días. Hoy, día de San Florencio de Escocia y cuyo nombre es popular en mi familia y en Estepa; recuerdo de una manera muy especial a mi abuelo Florencio. Él y su padre, mi bisabuelo llevaron este nombre del cual fui depositario en la familia. Junto a esto, fue una alegría el conseguir la que se conoce como biografía más antigua y detallada del santo, obtenida de un santoral de doce tomos con 161 años que obra en mi poder y que fueron regalo de unas amigas.
Sea como fuere, este año 2017 será un tanto especial pues al cumplir el próximo domingo día 12, cuarenta años; mi gozo será completo al reunir a familia y amigos en una celebración solemne y especial en la cual daremos gracias por la vida.
Que San Florencio de Escocia os bendiga a todos e interceda por vuestras intenciones, tanto de familiares amigos y todo el mundo.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN A SAN FLORENCIO DE ESCOCIA OBISPO Y ERMITAÑO 7 DE NOVIEMBRE
Dios todobondadoso

que nos amas y nos buscas
y en los santos nos ofreces
un ejemplo de vida a seguir.

Te rogamos que atiendas nuestras súplicas
por intercesión de San Florencio de Escocia,
el cual imitó a tu Hijo Jesucristo
por medio de la fidelidad a tu Palabra
y el ejemplo de sus virtudes;
siguiendo una vida eremítica y pastoral
de humildad y sencillez.
Que estemos atentos a los testimonios cristianos,
que como San Florencio de Escocia
la vida nos ofrece, para que
siguiendo las huellas de Jesucristo
y amando y cuidando la naturaleza y los animales,
como hizo San Florencio,
merezcamos alcanzar la plenitud de la vida
por medio de la esperanza en la resurrección.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

BIOGRAFÍA DE SAN FLORENCIO DE ESCOCIA – 7 DE NOVIEMBRE
Transcribida del “Novísimo año cristiano”, Don Ramón Muñoz y Andrade. Tomo XI Noviembre, año de 1855.
Nació Florencio en Escocia siendo de noble cuna. En su juventud abandona los placeres del mundo, abraza una vida de humildad y de pobreza, y emprende una larga peregrinación acompañado de tres santos varones, Arbogasto, Teodato é Hildulfo, con los que llegó a Francia. Dagoberto, su rey, lo recibió como un don del cielo, y nombró a Argobasto, obispo de Strasburgo. Teodato é Hildulfo lo acompañaron. Florencio se despidió de ellos y se retiro a una selva llamada Asle en el monte Vozago.

Se consagro allí a una vida eremita, de oración y penitencia, labrando la tierra con sus propias manos. Venían las reses y las fieras del monte a destruir las legumbres cultivadas. Pero el santo solitario Florencio, les mando en nombre de Dios que se detuviesen a su puerta sin hacerles destrozos en el trabajo de sus manos.
Obedecieron los animales. Dagoberto se hallaba en su palacio de Kirchesmense cerca de aquel bosque para una gran cacería. Salieron muy de mañana los cazadores con sus traíllas de perros, y en vano dieron vuelta por los montes y selvas cercanas  para encontrar caza. Llegaron fatigados al albergue de Florencio, donde vieron muchísimos ciervos y reses paradas a su puerta y cual si un poderoso encanto los sujetase. Llamaron a Florencio desconociendo su santidad, y creyéndolo un hechicero lo maltrataron y fueron a dar con él a dar parte al rey.

Apenas habían andado un pequeño trozo del camino, al llegar a una laguna por donde debían de pasar, se pararon de repente los caballos, quedando insensibles a las espuelas con que en vano los estimulaban a andar. Reconocieron su error, volvieron atrás, pidieron perdón al santo solitario Florencio, recibieron su bendición y los caballos no volvieron a  pararse más.

Informado el rey Dagoberto de este prodigio, mando buscar a Florencio con un rico sequito de acompañamiento. Florencio rehúsa humildemente el acompañamiento fastuoso en honor de su humildad y de dirige a pié a visitar al rey. Al llegar a palacio, una hija del rey Dagoberto ciega y muda de nacimiento, recobró de repente la vista y el habla, llamando a Florencio por su nombre, el que todos ignoraban. Asombrado el rey por tan gran milagro, hizo al santo donación de aquella selva y de las villas y aldeas inmediatas para que levantase, con la suntuosidad y magnificencia propia de un rey, en el sitio donde tenía su retiro, un monasterio que aun hoy se conserva y se llama el monasterio de Asle.


Al morir Arbogaste, obligó el rey Dagoberto a Florencio a que fuese sucesor de su santo amigo. Doce años gobernó pastoralmente San Florencio la iglesia de Strasburgo, retirándose muchas veces a su monasterio de Asle donde después de su muerte en el año 675, fue colocado su cuerpo, en el mismo lugar en que se había fabricado él mismo su primera habitación como eremita, ilustrando el Señor su sepulcro con numerosos milagros.

domingo, 15 de octubre de 2017

¿QUÉ HACE DIOS CON UN ALMA QUE PESA 21 GRAMOS?

¿Qué hace Dios con un alma que pesa 21 gramos?
Esta tarde una persona me pregunta algo que verdaderamente parece que no es ya de este mundo. El PURGATORIO. Lo estudié en "Soteriología". En este breve escrito no trataré este tema con frivolidad, empezando porque seguro que hay personas que creen en este estado y sobre ello tienen problemas de opinión y sufren. Según la más antigua tradición de la iglesia, el purgatorio es el estado en el que el alma del pecador se encuentra tras haber fallecido. Hasta que sea llevado ante Dios para dar cuenta de sus actos, debe padecer el tormento eterno, el castigo que no se acaba. 

Una de las afirmaciones dogmáticas más antiguas sobre el purgatorio la encontramos en el Concilio Ecuménico de Florencia en el siglo XV: “si los verdaderos penitentes salieren de este mundo antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por lo cometido y omitido, sus almas son purgadas con penas purificadoras después de la muerte” (Papa Eugenio, Bula “Laetentur caeli” sobre la suerte de los difuntos). 
También se considera que cuando una persona en vida sufre remordimientos o se adolece por el daño causado, se dice que se está purgando, que se está purificando. Hay que tener cuidado sobre esto último que acabo de escribir, porque hay personas que incluso se pueden congratular de que quien tanto daño hizo, ahora lo pene y lo pague en vida. 
Si así nos comportamos dejaremos mucho que desear como hijos e hijas de Dios que somos, ya que “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva” (Ezequiel 18,21ss). Lo diré más claro, Dios no quiere el sufrimiento de nadie, ni en vida, ni el sufrimiento del alma tras la muerte. Tampoco admite Dios el dolor gratuito que alguien se inflige como oblación a Dios, eso es un absurdo. Porque Dios es amor. Y si Dios admitiera el dolor aunque fuera mínimamente, estaría anulando el principio fundamental que le adorna que es el AMOR y la MISERICORDIA, lo que significa la caridad infinita. 
Particularmente creo que le mismo hecho de la muerte y todo lo que conlleva, ya redime –en cierto modo- a la persona para pasar de este, al otro mundo. Lo que sí es cierto es que, teniendo en cuenta que nadie ha venido del otro lado y dejando aparte todos los romanticismos posibles establecidos sobre la “otra” vida; tras la muerte humana, estamos en manos de Dios. Convendrá usted conmigo en la muerte, como los efectos meteorológicos, son algo que aun es un enigma para el hombre y la mujer de hoy. Podemos hacer vaticinios sobre una cosa y otra, pero nadie tiene certeza de lo que acontecerá, hasta que los hechos sucedan por sí mismos. 

El alma humana pesa 21 gramos. Es un dato no científico pero en el que están de acuerdo muchos investigadores. Digamos que por muchas o pocas posesiones que tenga una persona, lo que de ella va al más allá pesa 21 gramos. O sea nada. Evidentemente, es más a tener en cuenta la esencia personal del interfecto que el peso que su alma pueda tener. Lo cierto es que es un enigma, que los humanos y sobre todos los cristianos hemos resuelto siempre estructurando el cielo a nuestra más absoluta conveniencia. Una estructura, inframundo o subsuelo, suelo y estado celestial, que le debemos a la cultura judía y que gustosamente hemos heredado. Sino pregúntate tú, lector.  
¿Cuántas veces has pensado en que el difunto se encontrará con los anteriores difuntos y que se conocerán y abrazarán y de nuevo compartirán la “otra” vida? Quizás muchas veces has caído en este pensamiento, y desde luego si así se cree yo lo veo genial y lo respeto. Lo que ocurre es que como en muchos casos, una cosa es la realidad y otra cosa es el afán que ponemos los humanos –creyentes y no creyentes- para creer lo que mejor conviene para la tranquilidad de nuestra conciencia. 
Por lo tanto, no existe el purgatorio. 
Creo firmemente que cuando una persona muere su alma, su esencia vuelve al lugar del que provino, o sea vuelve a Dios que armoniza el ciclo de la vida. Y cuando así sea, junto a todos los que están en esa dimensión, formarán todos una sola cosa junto a Aquel que les dio la vida y que es fuente de energía y vida. Nadie se va a conocer en la “otra” vida, ni volverá a abrazarse (Mateo 22, 23-32). 

Pero ojo, todos formaremos el día de mañana una sola cosa junto a Aquel al que aquí en la tierra rezamos y que nos sostiene. En Él tenemos puesta nuestra esperanza. Y aunque nos afanemos en querer ver a tal o cual ser querido en el más allá, debe ser un motivo de esperanza el saber que nuevamente volveremos a ser vida; espiritual pero vida. Pues como dijo aquel, los lazos del amor son más fuertes que los lazos de la muerte. 
Afanémonos pues, en construir aquí en la tierra y mientras estemos, toda la amistad posible y todo el amor posible; pues obras son amores y no buenas razones. Abrazo con todo cariño a quienes han perdido a un ser querido de manera temprana o dolorosa. Puede que estén llenos de dudas y de interrogantes, pero les debe consolar la revitalización del recuerdo del finado, para que viva en sus corazones. Con todo respeto.

Fraternalmente, Floren.
p.d. siento no poder extenderme más, sino el escrito sería de difícil digestión.