CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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jueves, 19 de marzo de 2020

SAN JOSÉ EN LA VIDA DE JESÚS.


“Salve, José amante y tierno padre.
Salve, guardián de nuestro redentor.
Esposo fiel de su bendita madre,
y salvador del mismo salvador” (Liturgia de las Horas)


Os aseguro que es una auténtica lástima que José haya sido borrado de un plumazo de las sagradas escrituras, simplemente porque desde tiempo inmemorial se le consideró un obstáculo difícil de resolver a la encarnación de la virgen María.

Algo que se sabe de la época en la que se configuraron las escrituras tal y como las conocemos hoy, más o menos durante los dos primeros siglos de nuestra era. A José bien se le puede aplicar aquello que en las cortes europeas se le denominaba, el manejo de los príncipes. O sea, se le da toda a autoridad y luego se le quita.

Más o menos, es lo que sucedió con José. Se le honra como lo que es, pero no se le acaba de reconocer todo su mérito junto a María, como “simples” padres de Jesús. Luego vuelvo sobre esto.

Solo comentar que desde los orígenes ha existido un interés primordial en ligar a Jesús con la casa real de David, rey de Israel. Es algo que Jesús no necesitaba, pues ciertamente como él admitió “su reino no es de este mundo”. Pero aun así, se establece una genealogía que no cuestiono sobre el parentesco putativo de José y Jesús, ya que según las escrituras José era su padrastro.

Cuidado sobre esto, que muchos somos de la opinión que se le escapa a San Pablo en su credo de la carta a los Romanos (1,3-4), en la cual afirma que la ascendencia real a Jesús se le confiere de manera carnal (Un judio marginal I, John P.Meier) con lo cual se puede interpretar que se deja una puerta abierta a la paternidad biológica de Jesús, sin menoscabo de la pureza inmaculada de su madre que de ninguna manera está ligada a la genitalidad; así como tampoco es en menoscabo de la acción del Espíritu que obra en todos y por todos.

Regreso sobre aquello de “simples padres” de Jesús.
Esta mañana temprano mientras reflexionaba sobre el evangelio de la fiesta de San José, me maravillo la reflexión de Julio Colomer Casanova (jesuita) sobre el papel de San José en la vida de Jesús. Partimos de la base de que Jesús en su crianza, no era un super niño ni nada por el estilo. En Jesús como crío hasta su vida adulta, se produjo un profundo proceso evolutivo en el cual fue asumiendo su vocación y posterior misión.

Pero es más que claro que ahí tuvo necesariamente que existir –y existió- una poderosa educación e influencia de unos padres José y María, que tuvieron la destreza de inculcar a Jesús; no la visión rígida que el judaísmo tiene de Dios. Sino que por el contrario, ellos supieron enseñar a su hijo Jesús una dimensión amable de Dios. 

Amable hasta el punto de hacerle considerar a Dios su propio Padre, así como a tratarlo con una familiaridad que a cualquier judío hubiera escandalizado, llamándole “papaíto” (abba). Pues así debía considerar Jesús a su padre José, como una persona llena de ternura, cariño y compasión.

“¿De donde aprendió Jesús esa visión tierna de Dios? Lo aprendió en Nazaret, en su casa, en el hogar de un carpintero que se llamaba José. Por la experiencia del padre que tenía, pudo y quiso Jesús hablar de Dios como Padre. José, su padre, fue una persona que impactó sobre Jesús. José, el justo, fue el hombre que le dio a Jesús la experiencia y los materiales para hablar de Dios como Padre.” (Julio Colomer reflexión de Mt 1,16.18-21.24a)


Permita la vida y la responsabilidad individual, que nos encontremos por la vida muchas personas con el talante de San José. Personas que creyentes o no creyentes, con fe o sin ella, apliquen la buena voluntad y la ternura a sus vidas. Personas que trabajen por el bien común y eduquen a los pequeños desde el respeto y la solidaridad coelctiva.

Hoy más que nunca hace falta este tipo de educación. Valores que en la difícil situación en la que vive la humanidad, nos haga sentirnos parte de esta gran comunidad de personas que juntas tiene que soportar el ataque de esta amenaza microscópica llamada “conoravirus”.

Una educación que no se fundamente en ideales radicales y fanáticos que separan, sino en el sentido más fraterno que conocemos de la palabra humanidad. Una palabra que es el eje de la vida y obras de Jesús de Nazaret, el cual rescató a los perdidos del camino de la vida y devolvió la dignidad a las personas a quienes la sociedad se la había arrebatado.

Bendito sea Jesús, su madre María y San José. Este anónimo personaje a quién María amó y de cuyo amor nació Jesús. Un hombre bueno que puede ser prefiguración de todos los hombres buenos que conocemos y que viven cerca de nosotros.

Por mi parte, tengo la familia plagada de “Joses”. Papá, hermano, sobrino y otros que no son “Joses” pero son padres. En mi padre, admito que veo una bondad sin límite. Pues si Dios tiene rostro, seguro que se parece a mi papá. El mejor hombre que parió madre.

Ánimo para todos y todas en los difíciles momentos que vivimos.

Cuidaros mucho, sobre todo los mayores y enfermos. Ahora toca estar en casa, ya hablaremos eso de que la feria en Septiembre dure veinte días… jajajaja; es broma.
Besos mil. Para todos y todas. Paz y bien.

Fraternalmente, Floren.

sábado, 1 de diciembre de 2018

DISPONIBILIDAD – Adviento 2018 Ciclo C

“Estad  despiertos en todo tiempo […] y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.”
(Lucas 21,25-28.34-36)

Como dijera aquel, un adviento más y un adviento menos y vamos “palante”. Pero la liturgia cristiana armoniza la vida del creyente para que en todo momento y ocasión sepamos orientar el culto a Dios, nuestra espiritualidad y discernimiento, para actualizar en cada momento el mensaje de Jesucristo en consonancia con las metas y retos que la vida y la sociedad nos propone. 

Revisando los Evangelios y contemporizando el mensaje. Quizás os suene la frase “haced esto en conmemoración mía” (Lc 22,19) es una frase de la liturgia eucarística modificada del evangelio de Lucas a cuya palabra memoria se le suma “com” para que lo que se hace se actualice. Así es. Lo que se conmemora se celebra y actualiza en función del tiempo y las circunstancias. Y es precisamente desde esta perspectiva, desde la cual deseo que arranque este adviento.
Si a algo somos llamados los cristianos hoy en día es a ser luz, testigos, mensajeros, sal, alegría resucitadora, esperanza de adviento…etc. Pero nada de esto lo debemos hacer únicamente en nuestro propio beneficio. No seria propio al considerarnos seguidores de alguien que pasó por el mundo entregando su vida por amor a todos y a todas. Estamos en una comunidad cristiana y estamos en la sociedad del mundo, y es precisamente en el mundo donde se nos exige hoy más que nunca que demos la talla como hijos e hijas de Dios y hermanos de Jesucristo.
Para lograrlo será necesaria nuestra DISPONIBILIDAD a Dios y al objeto primordial de Dios, LA PERSONA. Y llegados a este punto tendremos que ser responsables y pensar –por ejemplo- que so pretexto de nuestra seguridad, nuestras necesidades y prestaciones que recibimos del estado, los inmigrantes lo que tienen que hacer es quedarse en casa y no venir a robarnos lo que tampoco es nuestro. Tendremos que estar atentos para ser conscientes del papel fundamental de debemos tener la comunidad cristiana al erradicar el problema del machismo que mata a las mujeres, modificando la perspectiva tentadora, machista e insolidaria que desde todos lados se le da a la mujer en la Iglesia.
Seguimos defendiendo erróneamente que Dios es padre –varón- aun cuando Dios no tiene sexo, con lo cual también puede ser madre. Seguimos enseñando en catequesis el desfasado relato de la creación del Génesis donde es la mujer la que carga con toda la culpa del pecado de los primeros padres y eso es una barbaridad. Le podemos sumar otras cosas pero no se trata de la cuestión primordial, dar respuestas actualizadas a problemas reales, desde la perspectiva de un Dios que nos llegará hecho niño, a un mundo lleno de desigualdades, de injusticias; muchas de ellas sucedidas ante nuestra pasividad moral y justificadas por ello.

Preparemos un camino al Señor, allanemos los senderos de las personas que lo pasan fatal. Pero no solo en navidad donde damos alimentos, limosna, aportaciones concretas para alguna que otra ONG y que buenos somos… NOOO. El adviento nos exige la continuidad del compromiso con DIOS y la PERSONA, objetivo primordial del amor de Dios.
Nos exige estar atentos a las lágrimas de las personas, para llorar con ellas si fuera preciso colocándonos en su propia carne (lo más difícil que hay).
Un Dios que es amado cuando amamos al otro o a la otra. Un Dios que abraza cuando abrazamos al otro o a la otra. Un Dios que viene hecho niño, para abrir nuestros ojos como platos a la realidad aplastante de que todo lo que se aleje de la VERDAD, VIDA, JUSTICIA Y PAZ; no merece en absoluto la pena.
Por lo tanto, DISPONIBLES Y DISPUESTOS coherentes y humanos para preparar un camino al Señor. Un camino para el que no hay otro camino.





jueves, 15 de junio de 2017

40 AÑOS NO SON NADA - XL Aniversario de la Democracia Española

En cuarenta años da lugar de muchas cosas. De nacer, de vivir el primer amor, de no vivirlo. De sentir sensaciones de todo tipo, fundar una familia, vivir en pareja, disfrutar y viajar, tener hijos, enterrarlos, quizás ser abuelo, morirse…etc. Pero cuando uno ve esta cifra “40” desde la perspectiva democrática, puede que caigamos en la cuenta de que 40 años en democracia no son casi nada. 

"que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal"

Comparada con otras cifras de fechas históricas, 40 años son demasiado pocos. Quizás tan pocos, que en ocasiones tengamos la sensación –yo la tengo al menos- de que todo se pueda romper por cuestiones políticas y fracturas de la convivencia por cuestiones ideológicas, no me refiero aquí al asunto catalán aunque preocupa entre otras lides. 
Escuchaba la radio esta mañana y me estremecía oyendo a personas que fueron apresadas en el régimen de Franco por ser homosexuales, aplicándoseles la ley de maleantes y desordenes públicos. Un chico de aquel entonces y hoy con cincuenta y siete años se sinceró con su familia. Era gay. Su madre superada por la revelación acude a unas monjas a pedir consejo o no sé qué. Y la monja denuncia al hijo que acabó en la cárcel sin derechos de ningún tipo y torturado porque la dictadura nos consideraba enfermos. 
Ojo, aun hoy hay quienes nos consideran como tal. Ellos allá, aunque el estado democrático es una de nuestras garantías. 

Pues precisamente expreso este ejemplo para atestiguar la fragilidad de aquello que es la perla de la corona, la democracia y todo lo que trajo respecto de derechos y libertades. Con la llegada de la democracia fue despenalizada la homosexualidad, la prostitución y la carta de derechos y libertades que se implantó en España, daba posibilidades de que todos pudiéramos vivir nuestro propio espacio en un respeto y orden mutuo, legislado por ley. 
Otra cosa que me impresiona a mis casi cuarenta años, es el hecho del esfuerzo de todas las fuerzas políticas de entonces hicieron para establecer la Carta Magna como código primordial de la convivencia española. Hoy da la sensación de que todo está tan absolutamente polarizado, que es inconcebible ceder ni siquiera un palmo de sitio al otro, aunque el fin primordial sea el interés público o ciudadano. 
Ojalá gobierne quien gobierne, nunca se fracture de manera notable el sentido democrático que caracteriza nuestra sociedad. Yo quiero un estado laico, sin privilegios para nadie. Donde la justicia sea absolutamente independiente, donde todos los políticos tengan limitado su mandato y donde se inhabilite de por vida al que robe dineros del erario público. Donde se prime la atención a los mayores y personas desfavorecidas. Donde la libertad sea la bandera de nuestra convivencia y los derechos fundamentales se contemplen por ley. 
Quiero un estado y un mundo que apueste por las energías renovables y cuide la naturaleza de manera efectiva. Quiero responsabilidad en los políticos de hoy. Quisiera que no dejaran de mirar a los de aquellos años, pues con sus luces y sus sombras dieron pasos de gigante para llegarnos a lo que hoy llamamos en estado del bienestar. Quiero que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal. 
Ojalá vivamos muchos años más de democracia y libertad. Ojalá prime siempre el bien común, lo público y los derechos de las personas. Gracias a quienes hicieron posible la democracia y ánimo a los que tenemos la maravillosa tarea de revitalizarla y hacerla cumplir.

Fraternalmente. Floren.

martes, 1 de noviembre de 2016

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS, FIESTA DE VIDA

Hoy es el día de Todos los Santos, sí.
Para un florista es día de descanso o de comienzo de descanso, pues el cuerpo acusa el gran esfuerzo de la campaña floral, y poco a poco hay que recuperar el ritmo de la cotidianeidad. Para un creyente –como también es mi caso-, es un día por el que dar gracias a Dios por muchas cosas.

Hoy es día de alegría grande y gozosa, pues hoy es la fiesta del TESTIMONIO por antonomasia. Una lástima y un desastre litúrgico absoluto y sin parangón, es que muchas personas sigan deformando la realidad y maleducando a los fieles, relacionando esta fiesta de hoy con el día de mañana, día de los difuntos; diciendo –en el día de hoy- misas en los cementerios y esas lides.
Mañana es día de muerte y hoy es día de vida, pues todos aquellos que alcanzaron la santidad, lo hicieron porque testimoniaron y sembraron vida y amistad, mucho más allá de sus vidas. Sembraron hasta el punto de dejar un bagaje eterno, por medio del cual siempre les recordaremos. 
Estos son santos, igual que los santos canónicos reconocidos por la Iglesia; y cuyos procesos canónicos en muchos casos responden a intereses determinados -incluidos los políticos-.

Sino que por el contrario, esta fiesta de hoy fundamentalmente celebra la santidad callada y silente de tantas y tantas personas que han pasado por el mundo dejando un reguero de entrega, amor, solidaridad, servicio, comprensión…etc; llevando a cabo los valores esenciales que adornan a aquellas personas que viven según el Reino de Dios o los valores Humanos.
Madres, abuelas, esposos, hijos e hijas, nietos, personal entregado a la solidaridad en otros lugares del mundo donde nadie vá; médicos sin fronteras y gentes de ONGs que han perdido la vida por dar vida o prolongar la vida de otros, gentes que han dado la vida por los derechos sociales y la libertad…etc. Personas que se afanan por el bienestar de los suyos aun sin tener donde caerse muertos, y sobre todo, todo posible testimonio o vida entregada que no busca reconocimiento.

Uno de los males que aquejan al mundo es el alto nivel de hipocresía en el que muchos nos movemos –yo no soy una excepción-. Hay que corregir ese defecto en el ser humano, para llegarnos a ser auténticos e imitar a toda esa santidad reconocida en las vidas de aquellos que por nosotros y otras causas, se entregaron y dieron su vida, creyeran o no creyeran en Dios –eso es lo de menos-.
Hay en el mundo demasiado bien por hacer, para que nos calentemos la cabeza por el nombre de en quien lo hacemos. Se hace y punto, sin que ello tenga que repercutir en nuestra promoción personal o beneficio propio. O se es bueno o nos e es, pero uno no puede obligarse a ser algo, si no responde a su ser natural. Acabo.
Por ello, hoy recuerdo a quienes pasaron por el mundo siendo buenos y fraternos. Sobre todo a todas aquellas personas que a lo largo y ancho del mundo dieron lo mejor de sí mismo, solo porque sí y punto. ¡¡Benditos sean estos santos anónimos y silentes!!
Permita Dios y nuestra conciencia, que atendamos a los testimonios que abundan entre nosotros de personas que viven la santidad como norma de vida y le imitemos por ello, haciendo la vida más llevadera, digna y justa a quienes están junto a nosotros.

PLEGARIA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS SANTOS
Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas:
¡¡Gracias por los santos silentes!!
Gracias por tantas manos bondadosas
y anchos corazones que tanto amaron,
hasta el punto de ponerse al nivel del amor
que Tu Hijo Jesús tuvo a la Humanidad.

Permite, Padre de amor, que tu santo Espíritu
ilumine nuestras conciencias
para discernir con clarividencia cual es el camino correcto
para alcanzar la santidad aquí en la tierra.
Una santidad que está absolutamente reñida
con “postureos” y protocolos, pues no es de este mundo.

Una santidad que facilite a la persona una vida digna y justa.
Una santidad que como san Francisco de Asís,
nos haga abrazar sin medida y ofrecer ampliamente la paz y el bien.
Una santidad de los que dicen amar y por ti son amados.

Ojalá nos lleguemos a esa santidad, Padre bueno y Santo.

Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo
y por intercesión de tantos Santos anónimos y silentes,
cuyas almas cubren el cielo de la misma bondad
que dejaron aquí en la tierra. Amén.


Fraternalmente, Floren.

sábado, 14 de noviembre de 2015

PLEGARIA POR LOS INJUSTAMENTE ASESINADOS - Ante el Terrorismo en Francia

Cuando el mundo despierta horrorizado
ante una ejecución masiva de personas,
así de silenciosos y estremecidos,
con la mirada perdida en el horror,
te bendecimos hoy Padre de los ajusticiados.

En la Cruz de Jesús converge, como en un cáliz,
la sangre viva de los mártires por la libertad,
de los hombres y mujeres justos
que testimoniaron humanidad;
el cuello segado de los rebeldes,
las mujeres que se revelaron ante el abuso,
el pensamiento prohibido de los creadores,
la lengua torturada de los profetas,
el cuerpo quemado de los reformadores
y las manos amputadas de los que edificaron el futuro.

No podemos nombrar el número de cruces
que pueblan el horizonte de las tierras.
Desde el filo de la espada, hasta los modernos explosivos;
desde el mar traicionero de los “sin-patria”,
desde el cañón de los fusiles y las armas atómicas;
desde el estremecimiento de la inyección letal
y la devastadora hambre que también mata en el mundo.

Desde el horror de los hornos crematorios
de los campos de exterminio
hasta el asesinato de los mejores de la tierra,
se alza el alarido salvaje del dolor,
como el de un caballo herido en el pecho.

Es la cara de la humanidad humillada,
que como en un Guernica de Picasso
sostiene a sus hijos sin vida y sin alma.
Masas de pueblos enteros, Padre,
-del primer, segundo y tercer mundo-,
están siendo ametrallados, exterminados,
doblegados con vara de hierro y concertinas.

A todo este horror humano decimos ¡¡NO!!

Como una montaña de bronce se levanta la indignación
y apelamos a tu nombre –nuestro más sagrado compromiso-
para luchar contra toda pasión y todo martirio.
Sabemos que sea cual sea el nombre con el que se te invoque,
Tú no eres el Dios de los asesinos;
eres el Dios de los que viven en fraternidad y se entregan por amor.

Como tu Hijo Jesús de Nazaret,
el cual siguió amando en la Cruz,
concedió el perdón y la reconciliación,
no se retractó ni un ápice de su evangelio.

Su Espíritu sigue vivo, inquieta y mueve,
es la fuerza más revolucionaria de la tierra,
a pesar de que hemos pretendido domesticarlo a nuestro interés.

Unidos a este Espíritu, y uniendo a la Cruz de Jesús
a los injustamente ajusticiados, reconocemos
que la sangre de los justos será semilla de hombres y mujeres nuevos.
Los cuales conquistaremos el mundo y los corazones,
por medio del respeto, la aceptación mutua, la humanidad y la fraternidad.

Que tu Presencia, Padre,
sea bálsamo para los familiares y amigos de los asesinados;
que estos se hallen en Ti la paz,
y a nosotros danos cordura para testimoniar

y poder hacer la vida más fácil en este suelo que pisamos. Amén.

domingo, 5 de julio de 2015

SE TRATA MÁS BIEN DE ARRIESGARSE Y ABRAZAR MC 1,1-16

Se trata más bien de arriesgarse y abrazar Mc 1,1-6
Hay ocasiones en las que por mucho que Dios quiera, por mucho que el Espíritu insista y por mucho que Jesús se muestre ante los ojos de las personas; es imposible que puedan actuar en la vida de estos si su corazón está cerrado al Reino de Dios.

El evangelio de hoy es de los evangelios que pueden ser llevados fácilmente al terreno de aquellas personas que no son aceptadas por la razón que sea, y así lamerse las heridas y complacerse en el papel del agraviado.
No, no. Marcos no nos enseña nada de eso en su evangelio. Marcos nos sorprende con una situación en la que las personas no están receptivas al Reino de Dios, bien porque no quieren influenciarse por el mensaje de Jesús, o bien porque la estructura de vida, sociedad, religiosidad…etc., que viven, les impiden percibir y aceptar a aquellas personas que testimonian en la llamada frontera.

Si, la frontera. La frontera que dirime el estar o no estar. La frontera del riesgo, la frontera de la situación límite. La frontera de arriesgarse a decir la verdad. La verdad se paga con sangre, y de qué manera. Pero son muchas las personas que se enfrentan a la sociedad o las gentes. O no se enfrentan pero se arriesgan pues ponen sus convicciones y dignidad personal por encima de todo, aun a riesgo de perder prestigio, trabajo o posición social. En estos casos también son muchos los amigos que suelen quedar en el camino. Estas actitudes en favor de la verdad y la justicia están muy cerca del Reino de Dios.
¿El problema de fondo? Suele ser la comodidad. Este evangelio está muy ligado al de semanas anteriores (Mc 4,35-40) en el que se nos hablaba del miedo de la fe, del miedo de la vida que paraliza la fe. Desde mi absoluta modestia, creo que Jesús nos enseña hoy en primer lugar a seguir descifrando su rostro entre la gente, pues sus profetas de hoy generalmente no llevan casulla y consagran el pan. Sus profetas están en los sitios menos esperados. Allí donde nadie quiere ir, en ese colectivo despreciado que lucha por sus derechos; junto a las que son golpeadas y cerca de los que son apartados por tal o cual. Esos son profetas en primer lugar porque son personas, y su situación de exclusividad les hacer ser más que portadores de la gracia de Dios y de su dignidad.

Estos están entre nosotros en nuestro pueblo y en nuestra comunidad, pero seguro que no van a la Iglesia porque allí no se les ha perdido nada. Quizás no quieran caridad sino dignidad, respeto comprensión. ¿Nos atrevemos a acogerlos? ¿O seguimos con la acepción de personas?

viernes, 10 de enero de 2014

CARTA DE FLOREN AL PAPA FRANCISCO

Carta al Papa Francisco
Santo padre Francisco, buenas tardes desde Estepa, un pequeño pueblo de Sevilla en la tierra Andaluza. 


Le escribo con alegría y le felicito el nuevo año, y le agradezco profundamente el germen esperanzador que significa en aquellos que somos cristianos; la revitalización del testimonio cristiano, la acogida, la tolerancia y el sentido de fraternidad que vemos en su persona, sus escritos y sus gestos.

Su tarea es enorme Santidad, respecto de actualizar y orientar la nave de la Iglesia, obcecada en ocasiones por ciertos temas que parecen ser la propia razón de ser de la Iglesia, aun cuando esta –como usted afirma-, no debe tener más rumbo que el evangelio de Jesucristo.

Hoy en España, se nos informa de que nuestros obispos se unen al llamamiento de Su Santidad, para estar cerca de los desfavorecidos y los inmigrantes. Y lo hacen por medio de una declaración muy interesante, que es acogida con mucho interés por la comunidad católica de España.

Cita la noticia: Alternativas "más dignas" a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), que no se penalice la asistencia humanitaria a los inmigrantes y no se les niegue el auxilio, y reclaman solidaridad en lugar de "vallas cortantes" pues "las solas medidas de control no dan resultados", en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.

Estas declaraciones de los obispos ayudan a estar en sintonía con Jesús de Nazaret, cuya apuesta se radicalizó fundamentalmente con los desfavorecidos y pobres, social y espiritualmente hablando. Créame Santidad, que somos muchos los hijos e hijas de la Iglesia los que declamábamos una postura eclesiásticamente contundente, respecto de temas tanto morales como políticos, que afectan con urgencia a la vida social y personal de muchos ciudadanos en España, y que se ven abocados al desastre por causa de la implacable crisis económica.

Somos muchos los que aun a pesar de los posibles naufragios, nos sentimos comunidad en la Iglesia de Jesús. Somos muchos los que hemos dado los mejores años de nuestra vida al servicio de la Iglesia en parroquias, catequesis, voluntariado y otras formas de evangelización. Y solo esperamos, que la Iglesia opte fundamentalmente por la HUMANIDAD con mayúsculas, sin preguntarle a la persona de donde viene o cual es su situación económica o su condición sexual.

Respecto de esta ultima consideración Santidad, déjeme decirle que con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia, nuevamente hemos escuchado a obispos españoles manifestarse a favor de la familia “tradicional”, hiriendo a otras personas; que por ser familias homoparentales, no dejan de ser dignas personas porque fueron creadas dignamente por Dios. 
Tengo el orgullo de conocer un hogar en el que hay dos mamas y dos hijas, Santidad. En ese hogar, a las pequeñas se les habla de Jesús. Se les enseña que era una persona excepcional que ayudaba a todo el mundo, y que todos debemos parecernos a él, porque Jesús fue un hombre genial.

Sobran las palabras, Santidad. Fue un alivio el escucharle a usted, pidiendo que se deje de tratar con tanta insistencia estos temas, muchos de los cuales son un desafío para la Iglesia del siglo XXI. Hoy tristemente, alguien que de denomina sacerdote  y que ejerce su ministerio con el beneplácito de la C.E.E. (*1) ; afirma en un medio de comunicación que el cáncer que padece un político español y homosexual, “es un castigo de la divina providencia” (*2).

Esto destruye Santidad. Destruye el sentido de comunidad, las ganas de pertenecer, y falta a la dignidad y el respeto de personas, que por no considerarse cristianas no son merecedores de trato semejante.

Aun así, Santidad, esperamos en usted. Yo espero en usted y le muestro mi confianza y mi complacencia de que hará todo lo posible porque la Iglesia de Jesús, sea sensible a todas las realidades que afectan a las personas humanas.

Cuenta usted con mi apoyo, mi oración incondicional y mi consideración personal; aunque cariñosamente le diga apostillando: “aun a pesar de los posibles naufrágios en la fe”.

Desde Estepa en Sevilla, un cálido abrazo fraterno, Papa Francisco. Paz y bien.

Estepa a 10 de Enero de 2014. Laus Deo.

Fdo. Florencio Salvador Díaz Fernández. 

Notas:

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Y SI NO SE ACUERDAN DE NOSOTROS? Reflexión sobre la Coordinación de la Solidaridad Colectiva en la Fiesta de Cristo Rey

¿Y si no se acuerdan de nosotros?

La perpetuidad, es el gran dilema que el ser humano no supera, ni superará jamás. Y en ocasiones nos afanamos en la omnisciencia -el Señor nos libre-, pues bastante tenemos con nuestro presente inmediato, como para pretender ser conocedores de todas y cada una de las realidades. 

Llego a esta reflexión de la mano del evangelio dominical de este domingo, en el que los cristianos celebramos a Cristo Rey. ¡Cuidado con lo que celebramos, la Realeza de Cristo! Es una fiesta importante por muchas cosas, y una de ellas es porque expira el año litúrgico que guía la vida cristiana y sus efemérides, y comienza un año nuevo litúrgico, que con su letra “A”, nos adentrará en la vida de Jesús de la mano del evangelista Mateo. Situaros por un momento. Tres hombres crucificados, sin demasiadas ganas de hablar pues están destrozados y descoyuntados. Aun así, el evangelista pone en boca de Jesús y de este buen ladrón, un diálogo que bien puede ser la clave de todos aquellos, que en algún momento de nuestra vida nos hemos querido comer el mundo. “Pero el otro (el buen ladrón) […] añadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Jesús le contestó: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23, 35-43) Este evangelio nos habla de seguridades, y nos puede sonar a esperanza, pues todos, no solo deseamos tener un buen abogado llegado el último momento, sino que deseamos ser recordados hasta por el acto más mínimo que hayamos hecho. Pero, ¿y si no se acuerdan de nosotros en el cielo? Menudo problema tenemos entonces. Aquí incluso podemos hablar o casi explayarnos sobre la salvación, su economía –que también la tiene aunque no monetaria- y el más allá. Como cristiano pragmático, no me preocupo demasiado de si el Señor se acordará de mí; casi que es cuestión suya. Más bien voy a la reflexión, que causa en el ser humano el desaforado intento por ser, estar, hacer, dominar, batallar, hablar, labrar nuestra propia parcela de reino de Dios…etc. Siempre en pro de algo, que acaba formando parte de un pequeño y particular sistema de adulación y posible descarado orgullo. Aunque sea en favor de los necesitados, pero ese es el vehículo que utilizamos incluso. Y para terminar, me centro en algo concreto sobre lo que deseo opinar al uso del tema y la colectividad por la que apuesto. Hace unos días, una persona conocida se refirió a la posibilidad de fundar él mismo con ayuda de otras personas, una iniciativa en pro de las necesidades básicas que acucian ciertos sectores de la población de Estepa. Siento esta iniciativa encomiable y dando mi ánimo a tal proyecto, opiné al respecto, que considero copada la existencia de movimientos determinados, dígase: -hermandades (operación kilo), amigos del pueblo Saharawi, ONGs como Cáritas, Cruz Roja, Manos Unidas, actuaciones particulares, comunidades religiosas, servicios sociales…etc. Cada una de estas iniciativas representa una labor encomiable y digna de reconocimiento, pues trabajan para que la vida de las personas sea todo lo digna posible, en condiciones optimas de salud y bienestar. Lo que quiero decir con toda la cautela posible para no ser malinterpretado, es que todos reconocemos cual es el fin de estas actuaciones, las personas. Y siendo así, creo que lo que autenticamente necesita nuestro pueblo, al igual que otras poblaciones cuyo caso conozco; es realizar una gran labor de coordinación, para todas juntas y desde las posibilidades de cada una de las iniciativas, establecer un punto estratégico de atención humanitaria. Es por ello, por lo que admito que la diáspora, la dispersión de actuaciones es grande y ello lleva consigo el que se ofrezca igual ayuda en algunos sitios, y no se cubran necesidades básicas en otros. Esto es solo una opinión aventurada, pues no conozco en profundidad todos los movimientos; pero creo sinceramente que si el fin de todos ellos es la persona humana y necesitada, se podría trabajar codo con codo, aunando esfuerzos y realizando una buena y gran tarea de coordinación de la solidaridad. Admito que sería inestimable ayuda del ayuntamiento de Estepa, que desde mi criterio debiera de tener la iniciativa al respecto. Volviendo a la gran coordinación de la solidaridad, entended el planteamiento que hago al comienzo. Todos los que colaboramos en alguno de esos movimientos u ONGs solidarios, tendríamos que renunciar a un poco de protagonismo. Tendríamos que hacer fiestas y festivales para colaborar con esa gran coordinación solidaria y no concentrar los actos en proyectos aislados –aunque necesarios-. Así todos saldrían beneficiados y sería dignificada la persona, aun más. 

Es algo complejo, pues nos gustan las batallitas de por libre y sobre todo que se nos reconozcan las cosas para luego decir todo lo que hemos hecho. Y está bien. Yo mismo he manifestado en más de una ocasión, que todos debiéramos decir lo que aportamos o trabajamos en pro de los demás, aunque sea por testimonio y sin perder el norte y el sentido de comunidad y colectividad que compartimos como humanos. Pues si el fundamento de todas estas actuaciones son la persona, debemos tener claro –sobre todo los cristianos-, que no existe realidad sobrenatural ni vida eterna, sino existió humanidad en nuestra vida y en nuestra tierra. Aun recuerdo las palabras que el viñetista cristiano Cortés, pone en boca de Dios en una de sus caricaturas: “-mientras siga habiendo viejos que buscan en la basura para poder comer, no quiero ni vuestros templos, ni vuestras misas, ni vuestros rezos”. ¿Seremos capaces de poner la persona humana, por delante de nuestros colores, proyectos e ideologías? ¡Al rincón de pensar! 

jueves, 11 de julio de 2013

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - NO PASAR DE LARGO

15 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 25-37
NO PASAR DE LARGO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Esta es la herencia que Jesús ha dejado a la humanidad. Para comprender la revolución que quiere introducir en la historia, hemos de leer con atención su relato del “buen samaritano”. En él se nos describe la actitud que hemos de promover, más allá de nuestras creencias y posiciones ideológicas o religiosas, para construir un mundo más humano. 

En la cuneta de un camino solitario yace un ser humano, robado, agredido, despojado de todo, medio muerto, abandonado a su suerte. En este herido sin nombre y sin patria resume Jesús la situación de tantas víctimas inocentes maltratadas injustamente y abandonadas en las cunetas de tantos caminos de la historia.
En el horizonte aparecen dos viajeros: primero un sacerdote, luego un levita. Los dos pertenecen al mundo respetado de la religión oficial de Jerusalén. Los dos actúan de manera idéntica: “ven al herido, dan un rodeo y pasan de largo”. Los dos cierran sus ojos y su corazón, aquel hombre no existe para ellos, pasan sin detenerse. Esta es la crítica radical de Jesús a toda religión incapaz de generar en sus miembros un corazón compasivo. ¿Qué sentido tiene una religión tan poco humana?
Por el camino viene un tercer personaje. No es sacerdote ni levita. Ni siquiera pertenece a la religión del Templo. Sin embargo, al llegar,“ve al herido, se conmueve y se acerca”. Luego, hace por aquel desconocido todo lo que puede para rescatarlo con vida y restaurar su dignidad. Esta es la dinámica que Jesús quiere introducir en el mundo.
Lo primero es no cerrar los ojos. Saber “mirar” de manera atenta y responsable al que sufre. Esta mirada nos puede liberar del egoísmo y la indiferencia que nos permiten vivir con la conciencia tranquila y la ilusión de inocencia en medio de tantas víctimas inocentes. Al mismo tiempo, “conmovernos” y dejar que su sufrimiento nos duela también a nosotros.
Lo decisivo es reaccionar y “acercarnos” al que sufre, no para preguntarnos si tengo o no alguna obligación de ayudarle, sino para descubrir de cerca que es un ser necesitado que nos está llamando. Nuestra actuación concreta nos revelará nuestra calidad humana.
Todo esto no es teoría. El samaritano del relato no se siente obligado a cumplir un determinado código religioso o moral. Sencillamente, responde a la situación del herido inventando toda clase de gestos prácticos orientados a aliviar su sufrimiento y restaurar su vida y su dignidad. Jesús concluye con estas palabras. “Vete y haz tú lo mismo”. 
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