CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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miércoles, 3 de junio de 2020

EL ESPÍRITU ES NUESTRO


Estamos en la semana pentecostal o en la semana del Espíritu Santo, pues el tiempo pascual llega a su fin con esta fiesta apologética que ensalza lo mejor que tenemos los creyentes, el Espíritu “Santo”.
Es santo porque proviene de Dios. Pero en Jesucristo esta santidad no es relativa a lo antagónico de lo pagano, sino que se fundamenta en la humanidad de la que es participe al cian por cien Jesucristo. 


El espíritu es santo, defensor, paráclito… y toda una suerte de hermosuras con las que le nombramos. Pero fundamentalmente es una fuerza que actúa en la vida de cada persona, sea creyente o no creyente, pues el espíritu es la propia vida en sí misma. Ya nos cuenta el Génesis de esa fuerza, soplo, ráfaga con la que Dios actúa sobre la vida. Indudablemente nadie ha visto al Espíritu Santo ni nadie le ha podido saludar por la calle. Pero eso no es óbice para que le podamos considerar algo vivo que nos hace vivir. ¡Y de qué manera!

Si existe un fallo primordial de la vida del cristiano de hoy es que no se acaba de creer hasta qué punto es hijo e hija de Dios; no digamos lo mucho que desconocemos la manera en que el espíritu reside en nosotros y a través nuestra puede obrar maravillas.

Que nadie piense que cuando el sacerdote pone las manos sobre el pan y el vino en la misa, en ese preciso instante una fuerza o causa sobrenatural atraviesa el techo de la iglesia y desciende de manera incolora y transparente, realizando la transustanciación por sí misma.
No. La transustanciación se realiza en función de la invocación –epíclesis- al Espíritu Santo que los asistentes a la celebración deben hacer –anáfora/anamnesis-, aunque en la deformación que se ha realizado de la eucaristía a través del tiempo, esta invocación ha quedado exclusivamente en boca del sacerdote que la hace en nombre del pueblo.

Es esa fuerza de Dios el Espíritu que es ánimo y determinación, la que nos hace reunirnos y compartir la mesa -o lo que sea- en nombre de Jesús, y así sacramentalizar la vida misma. A ver si nos enteramos de una vez que por muy santificados que puedan estar el pan y el vino, lo más importante es la reunión, la comensalía en nombre de Jesucristo hasta llegarnos a la alteridad de los mismos valores y forma de actuar que el de Nazaret, apostando por el servicio.

Una cosa es un rito, que es cosa exclusivamente del sacerdote, y otra cosa es la vida de cada día. La vida tuya y mía donde compartimos, vivimos y nos peleamos, sí. Santos, ni siquiera muchos de los que están en los altares. No vayamos a ponernos estupendos. Y no cometamos el error de considerarnos indignos de actuar y hacer, conforme a la convicción seria y responsable de que somos Templos de Espíritu Santo.
Somos y podemos ser residencia de esa fuerza sobrenatural que mana de la vida misma, de la tierra y de Dios y que se nos ofrece para animarlo todo.

Ojo, todo es todo. Lo bueno y lo malo, aunque con diferenciación determinante. Me explico brevemente. El Espíritu es inabarcable e indomable. Lo es precisamente porque es una fuerza que proviene de Dios y como tal, hay que saber reconducir.
La fuerza como muchas cosas en la vida puede ser útil para mover cosas, para impulsar proyectos. Pero con la fuerza se puede violentar y hacer daño. Igual pasa con el Espíritu. Sin conciencia de ninguna clase es una fuerza desperdiciada. Y usado con mala conciencia es contrario al designio de Dios que es amor.

Al respecto de esta fuerza, lo que debemos pedir a Dios constantemente es que no nos falte “esa chispa de fuego celeste que es la conciencia” (George Washington), para saber utilizarla en bien de la comunidad y en bien de nosotros mismo. Porque el espíritu es la esencia de la propia vida, y desde una vida espiritual se puede llevar a cabo un bello propósito de ser templos del Espíritu, haciendo en el mundo las obras que Dios quiere, con su propia fuerza que nos ha dado.

El Espíritu, desde nuestra conciencia apoyada en el testimonio de Jesucristo, debe obrar en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean, para saber ser en el mundo las manos de Dios y hacer de nuestro cuerpo una obra de Dios en el que se experimente la ternura y la sensibilidad con los humanos y con la tierra, el medio que nos rodea.

Permita Dios y la vida, que pongamos en Jesucristo nuestra mirada para ser en el mundo fermento de ternura y misericordia, y objetos también del amor de Dios.

Ojalá, asumamos nuestro papel en la vida y en la historia como personas sencillas que optaron por vivir según el espíritu de Jesús de Nazaret, que pasó por el mundo simplemente haciendo el bien.

DESBORDAMIENTO
Dios, Amor y Palabra eternamente pronunciada,
canción y sinfonía.
Padre e Hijo se contemplan risueños y se admiran
en el espejo Santo del Espíritu.
Encuentro, vibración y sintonía,
Comunión trinitaria que trasciende
en éxtasis, oh Dios, que se renueva,
que desborda.
Desbordan el Amor y la Palabra,
llegando hasta nosotros los ecos y latidos.
Hay signos de presencia trinitaria
en la profundidad del ser, de toda vida.
Somos eco y latido desbordado
de ese Dios que dialoga y que nos ama,
llenaremos el mundo con la música
que late trinitaria
en las entrañas.
Unamos a los hombres y los pueblos
con lazos entrañables del Espíritu,
con la “lengua común”, que es del Espíritu
y con el “beso santo”, su toque delicado.


(Imagen de eljartista, twitter)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

DECENCIA POLÍTICA POR AMOR DE DIOS


Sin dramatizar os diré que el asunto del máster de la –hasta ayer- ministra de sanidad Carmen Montón, ha llegado a sonrojarme. En primer lugar porque como persona le ha puesto en jaque, paralizando unas iniciativas muy beneficiosas para la sanidad pública española con la que esta mujer tenía un compromiso enorme. O sea, si se hubiera podido prolongar en el tiempo hubiera sido una excelente ministra de sanidad. 

"la política no es mala. la podemos hacer mala, que no es igual"

En segundo lugar admito mi perplejidad a que una persona omita a su presidente del gobierno y secretario general del PSOE, un asunto turbio y de importancia capital sobre la obtención de un máster, habida cuenta de lo reciente del asunto del máster de la dimitida Cifuentes y el entredicho en que se encuentra el cabeza del Partido Popular Pablo Casado. 

¿Acaso los políticos de primera línea no reconocen que los medios de comunicación ahondarán en sus vidas hasta que encuentren petróleo en los fondos de los rosales de casa? Por ejemplo. Tristemente la podredumbre informativa forma parte esencial para el movimiento de masas y la manipulación de la opinión del pueblo. Todo vale para obtener un voto. 
Y los que formamos el PSOE debemos ser más que escrupulosos en este momento en el que los partidos nuevos y con aires de reconquista de lo ya conquistado, como Ciudadanos, Podemos y otras hierbas; intentan defenestrar por todos los medios los valores de la SOCIALDEMOCRACIA (pretexto para hundir al PSOE). Un principio que se considera obsoleto pero que es el mejor instrumento para trabajar por la eliminación de desigualdades y la justa redistribución de los recursos públicos. 
Y por cierto, no se me caerán los anillos al reconocer que quien lo haga que lo pague. Porque yo no me comí las mariscadas que se comieron los sindicalistas a golpe de bolsillo del sindicato, ni me he quedado con dinero de los ERE ni nunca me he ido de putas ni de putos con dinero público ni con dinero propio, ni me han resuelto la vida a golpe de sobres como en el PP. 
No. No todos somos iguales. Hay mucha decencia en los partidos y desde luego en el PSOE donde hay muchas personas que nos jugamos el tipo al dar la cara por unos ideales sin recibir nada a cambio, solo por vocación de servicio público como muchos hemos demostrado durante años, entre iglesia, vecinos…etc. 
Es por ello que lamentando lo sucedido con la compañera Montón, admiro su paso atrás. Un paso que por pura coherencia muchos otros debieran de haber dado antes de que le sacaran los colores y desgastaran las siglas de su partido político. No perdamos de vista algo que me parece importante, LA POLÍTICA NO ES MALA. La podemos hacer mala, que no es igual. Pero todo lo público que tenemos y de lo que nos beneficiamos, es producto de políticas impulsadas por personas comprometidas con la sociedad, fundamentalmente socialistas. 
Educación, sanidad, justicia, administración pública…etc. Con fallos, sí, claro. Pero con unos índices altísimos de atención efectiva. Algo que conocemos muchas personas de primera mano es una hermandad o cofradía y en muchas de ellas se hace más política que en la propia política. 
Ojalá todos y todas tanto desde el plano político, religioso, sexual, humanitario o social, pongamos la decencia por encima de todo. Hagamos gala de una buena educación, unas buenas maneras. Y atendiendo a los gritos de injusticias que hay en el mundo, ser capaces de aplicar a todo lo que compete a nuestras vidas, el respeto la paz y el bien. Lo dice un socialista cristiano convencido de ambas cosas. Un saludo.