CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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miércoles, 19 de septiembre de 2012

SILENCIO FASCINADO POR DIOS

Buen día a todos y a todas. Hoy me tomo una libertad.
Publico aquí una reflexión esplendida sobre el silencio, con la cual estoy plenamente de acuerdo.
Además, os regalo una imagen del Monte "Hacho", al abrigo del cual está mi pequeña aldea donde tengo mi retiro. La Quietud de esa montaña, la Serenidad de su silueta, la Armonia de su naturaleza a la cual pertenecemos.
Creo que de intentar o ser mas silenciosos, obtendríamos frutos de más consideración.
Abrazos y buen día.
p.d. Espero no te moleste Hno. Abdón.
 
 
El silencio monástico no es sólo silencio exterior. No es “insonorización de un espacio”, control de ruidos molestos; no es tampoco técnica terapéutica, vida tranquila, contacto sereno con la naturaleza. Es antes que nada silencio a solas ante Dios. Es ponernos en contacto con lo profundo de nuestro ser, callarnos ante la inmensidad de Dios, adentrarnos confiadamente en su Amor insondable, quedar sumergidos en ese Misterio que no puede ser explicado ni hablado, sólo venerado y adorado. Silencio es entonces acallar los ruidos y solicitaciones que nos llegan desde fuera, acallar sobre todo el ruido de nuestro propio yo con su cortejo de ambiciones, miedos, orgullos y autocomplacencias, para no perdernos la presencia oscura y a la vez luminosa, tremenda y fascinante, pero siempre inconfundible, amorosa y tierna de quien existe sosteniendo y envolviendo nuestro ser.

El silencio monástico no es un silencio ateo. Es silencio lleno de Dios. Es acallar mi ser ante él para reconocer humildemente mi propia finitud : “Yo no soy todo, no lo puedo todo, no soy la fuente ni el dueño de mi ser”. Callarse ante Dios es entonces aceptar ser desde esa realidad misteriosa; acoger con confianza ese misterio que fundamenta mi ser; descubrir con gozo que hay “algo más”, más allá de todo, algo que me transciende pero que está ahí, fundando y sosteniendo la realidad; saber que puedo vivir de esa “Presencia fundante”. Este enraizamiento en Dios, ¿no debería ser el rasgo nuclear del silencio monástico en medio de una sociedad superficial que va separando a tantas personas de esa Realidad suprema que fundamenta su ser?

Pero el silencio monástico ha de ser además hoy “fascinación” por Dios. El silencio de quien se siente fascinado, seducido, atraído por el misterio de Dios. El silencio de quien ha descubierto que en Dios se encierra lo que de verdad anhela el corazón humano. El es el único que puede curar ese vacío último del hombre, que nada ni nadie puede llenar. El monje lo sabe. Ha encontrado aquello de lo que se puede vivir. Ya no lo abandonará por nada ni nadie. Permanecerá en el que es fuente de toda vida. Esta fascinación por Dios es decisiva en esta época de hipersolicitación y seducción de los sentidos.

De ahí se derivan otros rasgos que, a mi juicio, han de configurar hoy el silencio monástico. En esta sociedad de consumo de cosas y profusión de ofertas, el monje no busca “algo” en su silencio, busca la presencia del amado. No quiere nada de él. No quiere cosas. Le quiere a él. Estar junto a él. Vivir con él. Por decirlo de alguna manera y en términos tal vez más seductores en nuestros días, se trata de tocarle a él, sentir su vida caliente en nosotros, disfrutar y padecer su presencia amada, sentirlo latiendo en lo más hondo de nuestro ser. En esta época de “moda plena” y de cambio permanente, parece que al monje se le ha de hacer duro y costoso salir de ese silencio. Es cierto que también el monje sentirá su fragilidad y su impotencia para permanecer en silencio ante Dios. Pero aún entonces la fascinación se convertirá en añoranza, deseo y anhelo de Dios, sin diluirse en una vida de dispersión en lo efímero.

En el centro de este silencio y como impregnándolo todo está el amor. Se le ha llamado de diversas formas: “llama de amor viva”, “excitación ciega del amor”, “desnudo impulso del deseo”, descubrimiento de “la música callada”[14]. Cuanto más fuerte es el amor más profundo es el silencio y más honda la fascinación. Con este silencio, vivido muchas veces de manera pobre y vacilante, la vida monástica introduce en la cultura actual una “ruptura de nivel”, que permite vivir una experiencia diferente que está más allá de otras vivencias centradas en la utilidad, el pragmatismo, la seducción, la modas, o el consumismo[15]. Viviendo en silencio ante Dios, las comunidades monásticas apuntan hacia lo eterno en un mundo que vive en el cambio y la moda permanente; son signo de lo profundo en medio de una sociedad sumergida en lo efímero y superficial; son testigos de lo único absoluto en una cultura volcada sobre lo múltiple e intranscendente. Estas comunidades calladas, vueltas hacia Dios, cuestionan, interrogan, inquietan y evangelizan el mundo contemporáneo.


Hno. Abdón. Monasterio de Sta. María de las Escalonias. Hornachuelos.

martes, 31 de julio de 2012

¿Qué es la espiritualidad para mí?


Reflexión realizada para una reunión balance de curso.

“Esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz” (Ef, 4,3)

Espiritualidad, es vivir según el Espíritu de Dios. A lo largo de los siglos, variadas han sido las interpretaciones respecto de lo que es o debiera ser para un creyente, el Espíritu de Dios. 

Este Espíritu, en ocasiones era traducido por “la voluntad de Dios”, equivocando a los creyentes con este pretexto, para imponer normas determinadas o sobre-dirigir a las personas. Todo esto ocurre generalmente antes de la llegada de Jesús. 

Cuando este llega al mundo, nos revela una nueva imagen y un nuevo concepto de Dios, revolucionando de tal modo las conciencias; hasta el punto de entender que no es posible creer en plenitud, sino revisamos nuestra relación intima y personal con Dios, para vivir conforme a lo que Él desea.

Tras Jesús, a una vida y vivencias espirituales, no se llega sino se sabe cual es el camino del creyente, su norma en la vida, su lugar en la comunidad y sobre todo cuales son las cosas fundamentales de las que no se puede prescindir. “Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie llega al padre sino es por mí”. 

Para Jesús, la primicia de la vida del cristiano es la felicidad. 

El gozo en cada uno de sus aspectos. Vivir conforme al espíritu es desarrollar cada aspecto de la vida, conforme a lo que Jesús hubiera deseado para sí mismo. 
Y vivirlo en plenitud. 

Toda circunstacia arbitraria que obstaculice nuestra felicidad hay que apartarla de nuestra vida. Sin entender por ello, que esta felicidad nos lleve a la evasión de problemas y al ser felices a costa de los demás.

Por ello, la amorosidad, la templanza ante la adversidad, el ánimo para cultivar espacios de silencio y contemplación para degustar ampliamente la Palabra; la contención a la hora de juzgar, la preocupación por la salud nuestra y del otro y hábitos saludables, el saber estar a la altura de nuestra educación y vivencias, el descubrir con alegría nuestras posibles limitaciones, el saber decir que no ante el desaforado consumismo y apostar por la contención en tiempos de estrecheces, el tener en cuenta que hoy en día solo el testimonio puede hacernos misioneros y anunciadores del evangelio, el responder con contundencia a todo lo que de nosotros pueda precisarse…etc, y muchas cosas más que nos hacen fermento y masa; son aquellas cosas necesarias y expuestas en el evangelio por Jesús, para poder vivir ampliamente una vida desde la observancia del Espíritu de Dios.

¿Qué quieres tú para ti? 
Pues eso mismo es lo que Dios quiere para ti, vivido desde la amorosidad y la generosidad del alma. ¡ánimo!

Floren Salvador

jueves, 28 de junio de 2012

UN MOTIVO DE ORGULLO PARA SER IGLESIA


Un motivo de orgullo para ser Iglesia

 “Hay en el orgullo una paradoja; hace ridículos a algunos hombres, pero impide que otros lleguen a serlo” (Charles C. Colton). 28 de Junio, día del orgullo gay. Bueno, es más que un día del orgullo, es un día que merece la pena celebrarse por muchos motivos, ya que aun a pesar de la negatividad de las noticias y de que no hay un parto sin dolor, pues podemos afrontar la vida con renovada esperanza; viviendo el hoy caluroso y sin preocuparnos por el incierto mañana.
Como cristianos que somos, tenemos un motivo de ejemplaridad para afrontar este día y todos los días, Jesucristo. ¿Sabía Jesús de sexualidad? Claro que supo de sexualidad. La sexualidad está en la mente y en la propia esencia del ser humano, y como humano que era “Jesús tuvo que tener deseo sexual” (José Mª Castillo). Ojo, hablo de deseo no de relaciones sexuales. De esas cosas personales respecto de Jesús, el evangelio no dice nada aunque si las hubiera tenido, su mensaje, persona y la obra de la redención hacia nosotros, no queda invalidada desde ningún punto de vista, pues todo lo ánima el Espíritu Santo de Dios como aliento de vida (Jürgen Moltmann).
Lo que es una autentica lastima, es que centrándose Jesús en la necesidad de la felicidad para el ser humano, en el interés que tuvo por la salud de las personas y su propia vida afectiva, desarrollando lazos sensibles de autentica fraternidad comunitaria como autentica táctica para la evangelización; nuestra Iglesia Católica se afane constantemente en denostar a los homosexuales y demás grupos de género.
Al no acoger a ciertos sectores, la jerarquía debiera darse cuenta de que devalúan plenamente el sentido de comunidad, realizan una acepción de personas denunciada por Jesús y encima pierden un motivo ejemplar para estar orgullosos de sí mismos como pastores. Y es que, todo lo que para los obispos no es normal, está intrínsecamente desordenado. Todo lo que no es conforme a su opinión sobre cualquier cosa, está apartado de la comunión de la iglesia.
¿Cómo así somos Iglesia? Esta es ya una guerra declarada y defendida por los obispos, en pro de un magisterio que es causa interpretativa de la Palabra de Dios realizada por hombres. Y esta ofensiva episcopal en contra de la libertad sexual, se pone en estos días de nuevo en marcha para defender el mal llamado único modelo de familia heterosexual, cuando debiera llamarse único modelo de familia ultraconservadora. Hay dos noticias recientes que les ponen nerviosos.
Por un lado el anuncio de Hollande el presidente de la Republica Francesa, que admite que para el año que viene el matrimonio homosexual será una realidad en su país. Por otro lado, la R.A.E. de la Lengua que admite la acepción de unión del mismo sexo, para la definición de la palabra “Matrimonio”. Está claro, que la sociedad española en su mayoría, ha somatizado estos modelos de vida que siempre han existido.
(Monseñor Raul Vera de Mexico, es de los pocos obispos que han celebrado en comunidad el día del orgullo Gay)

Y si ahora existen con mayor relieve, es porque podemos hacer un uso particular de la libertad, aunque la jerárquica iglesia solo considere libertad a la suya, la llamada libertad responsable, que descansa en el principio anunciado por Alfonso Guerra, de que “quien se mueva no sale en la foto”. Me duelen las personas y me duele la iglesia. Me duele que algunos quieran esgrimir la Biblia al pié de la letra para condenar por ejemplo la homosexualidad; y no cojamos el pié de la letra otros pasajes para defender aquello en lo que jamás debiera de convertirse la Iglesia de Jesús.
La mayoría de pasajes que en la Biblia condenan la homosexualidad, condenan de fondo la infidelidad a Dios, valga el ejemplo de las enfermedades consideradas causa de castigo. Lo de David y Jonathan es algo que no tiene vuelta de hoja, se amaron y punto. Pero, ¿cómo interpretamos Mateo 23? Este capitulo es el que la liturgia debiera mandar leer, en el ritual de la ordenación de los sacerdotes y obispos. Porque esta iglesia jerárquica a la que a lo largo de los siglos, todos hemos colaborado en dar forma, está más que censurada por Jesús, ya que “la iglesia como institución, encarna todos los defectos que Jesús criticó en la religión de su tiempo” (Francisco Asensi).
“Obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra” (Mt 23,3). Vamos que de coherencia evangélica, como que nada de nada. Siento que haya quienes se molesten por estas palabras, incluso que las utilicen en mi contra. En igualdad de oportunidades, podemos discutir sobre ello. Para terminar, solo dar un mensaje esperanzador.
Los que en Jesús tenemos puesta nuestra mirada y nos tratamos de manera fraternal y solidaria, seremos Iglesia aun a pesar de los que piensan que no los somos. Aquellos que pasaron de largo ante el hombre herido en el camino (Lc 10, 31-32), no se pararán en el camino ante nuestra necesidad. Dios Padre, bondadoso es harina de otro costal.
Este, en Jesús y por Jesús -su revelador-, renueva nuestra esperanza en la superación diaria de obstáculos y controversias. De sus labios recibimos un apoyo, para dejar caer la cabeza en su hombro para poder reír y llorar. La amplitud de su corazón, en Dios se hace acogida total, pues con el profeta nos dice: “¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15).
Floren de Estepa (Estudiante de teología cristiana)

PADRE NUESTRO, DE TODOS LOS AMORES

Padre nuestro y padre de todos.

De los altos y los bajos,

de los hambrientos y los hastiados,

de los tradicionalmente casados,

y padre también de los homosexuales.

Como me siento hijo/a  tuyo/a, te digo

que quiero vivir en ese reino que prometes

y que día a día esperamos.

Queremos repartirnos entre todos

el pan, las flores, el tiempo y el trabajo.

Equitativamente y sin desigualdades,

ya que todos, ¡todos somos imagen y semejanza tuya!

Espero de ti el perdón tan necesario,

para ofrecerlo a aquellos que nos ofenden

con teorías sobre nuestra sexualidad,

que se basan en la muerte y la degradación;

Ese perdón que nos haga vivir serenamente el futuro.

También nosotros queremos perdonarnos,

colaborando a levantar un mundo derruido,

Un mundo que se atreve a pesar el amor

para separar el legítimo del ilegitimo.

Como si todo el amor no proviniera de ti.

Queremos aportar nuestra fuerza en la lucha,

del odio egoísta,

de la boca soberbia,

de la ciega violencia,

de la sexofobia bendecida,

de los deseos que esclavizan,

de toda individualidad que excluya.

Tentaciones que cada día nos acosan

como a Jesús un día le acosaron.

Con su fuerza, que es la tuya,

queremos rechazarlas

y bendecirte por nuestro amor y sexualidad.

Quiero ser fuerte para rechazar,

todo aquello que lastre mi dignidad personal,

y convencido/a  de la enormidad de tu corazón

poder decirte:

PADRE NUESTRO.



(Adaptación del P.N. de Arbeloa)

viernes, 22 de junio de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - ¿PORQUÉ TANTO MIEDO?

 POR QUÉ TANTO MIEDO?
12 Tiempo ordinario (B) Marcos 4, 35-41

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

La barca en la que van Jesús y sus discípulos se ve atrapada por una de aquellas tormentas imprevistas y furiosas que se levantan en el lago de Galilea al atardecer de algunos días de verano. Marcos describe el episodio para despertar la fe de las comunidades cristianas que viven momentos difíciles.

El relato no es una historia tranquilizante para consolarnos a los cristianos de hoy con la promesa de una protección divina que permita a la Iglesia pasear tranquila a través de la historia. Es la llamada decisiva de Jesús para hacer con él la travesía en tiempos difíciles: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?".

Marcos prepara la escena desde el principio. Nos dice que "era al atardecer". Pronto caerán las tinieblas de la noche sobre el lago. Es Jesús quien toma la iniciativa de aquella extraña travesía: "Vamos a la otra orilla". La expresión no es nada inocente. Les invita a pasar juntos, en la misma barca, hacia otro mundo, más allá de lo conocido: la región pagana de la Decápolis.

De pronto se levanta un fuerte huracán y las olas rompen contra la frágil embarcación inundándola de agua. La escena es patética: en la parte delantera, los discípulos luchando impotentes contra la tempestad; a popa, en un lugar algo más elevado, Jesús durmiendo tranquilamente sobre un cojín.

Aterrorizados, los discípulos despiertan a Jesús. No captan la confianza de Jesús en el Padre. Lo único que ven en él es una increíble falta de interés por ellos. Se les ve llenos de miedo y nerviosismo: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?".

Jesús no se justifica. Se pone de pie y pronuncia una especie de exorcismo: el viento cesa de rugir y se hace una gran calma. Jesús aprovecha esa paz y silencio grandes para hacerles dos preguntas que hoy llegan hasta nosotros: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?".

¿Qué nos está sucediendo a los cristianos? ¿Por qué son tantos nuestros miedos para afrontar estos tiempos cruciales, y tan poca nuestra confianza en Jesús? ¿No es el miedo a hundirnos el que nos está bloqueando? ¿No es la búsqueda ciega de seguridad la que nos impide hacer una lectura lúcida, responsable y confiada de estos tiempos? ¿Por qué nos resistimos a ver que Dios está conduciendo a la Iglesia hacia un futuro más fiel a Jesús y su Evangelio? ¿Por qué buscamos seguridad en lo conocido y establecido en el pasado, y no escuchamos la llamada de Jesús a "pasar a la otra orilla" para sembrar humildemente su Buena Noticia en un mundo indiferente a Dios, pero tan necesitado de esperanza.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


miércoles, 30 de mayo de 2012

EL TEMPLO DE LA VIDA, BAJO LA BOVEDA CELESTE


“Te podrán amenazar con quitarte la bóveda de la ermita de La Salada, pero nunca te quitarán la bóveda celeste. Un abrazo en la oración y el fluir”. (A.Alcaide)

Estos son los frutos del Espíritu de Dios, estoy convencido.

Tras varios días, son varias las personas y amigos y amigas a  las que he consultado sobre la diatriba a la que me encuentro. Es una represalia que se está realizando sobre mi persona, por parte de la jerarquía católica de la iglesia de Sevilla.

La mayoría de las personas lo tienen claro, como yo lo tengo claro. Se quiere silenciar, moderar, acallar o dar un tirón de orejas a Floren, sus criticas y su libertad de expresión y libertad de pensamiento. La verdad, os lo confieso no sin un poco de orgullo, no se si lo conseguirán. El consejo de los amigos y amigas –como digo- es unánime; ¡¡no negocies Floren, ni con tu vida ni con tu libertad!!

Por ello, aseguro que para llevar a cabo las acciones que considero oportunas, he esperado que pasara la fiesta del Espíritu. Confío en el Espíritu, porque confío en las posibilidades humanas de las personas, en su consejo y en mi capacidad para saber escuchar y atender.

El mensaje de la cabecera me llego de la mano de un gran amigo. Es cierto, no nos pueden quitar lo más preciado, lo que guardamos en lo profundo de nuestro SER, nuestra percepción de la realidad personal de Dios y la manera de enlazarlo con nuestra realidad humana.

Dejarse fluir, realizar una criba importante y dejar que el viento se lleve todo lo que representa cadenas, falta de libertad o imposiciones absurdas y cobardes. Quien tenga que escucharme, me escuchará. Cada parte jugará sus cartas, y al arzobispo de Sevilla Juan José corresponde darme una explicación de la maldad que se ha realizado en su nombre.

Es la llave de la ermita del campo que yo cuidaba, la que me han quitado haciendo un uso abusivo del poder. Esa pequeña iglesia es la represalia. Pero como todo se relativiza, al poner ante todo la dignidad del ser humano y su libertad, pasaré en adelante dejando de lado este compromiso que tenía contraído como mi comunidad de vecinos.

Como cito en la carta al arzobispo de Sevilla, “ahora tengo claro que de aquella sensibilidad que desplegó Jesús de Nazaret, está muy necesitada nuestra iglesia jerárquica”.

Gracias al amigo que envió este video. Lo mejor es la sintonía con el medio natural y el dejarse fluir. Paz y bien. Chaoo…


martes, 14 de diciembre de 2010

PENSAMIENTO DE HOY PARA ESTAR BIEN CONSIGO MISMO

"Cuando tienes trabajo y no sientes ganas de trabajar, 
decide lo que es realmente urgente 
y lo que puede esperar."