CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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viernes, 28 de agosto de 2020

NUEVAS OFENSAS DE UN CURA A LOS TRANSEXUALES Y LA DIVERSIDAD DE GÉNERO

 Jesús de Nazaret se dedicaba a curar heridas, restituir la dignidad perdida de las personas, abrazar sin preguntar de donde vienes o donde vas.

Particularmente el ver noticias como esta me entristece pues veo cada vez más clara la distancia entre el pueblo de Dios y la Iglesia.

Como concejal de Educación, Igualdad y Mujer considero lamentable que el Arzobispado de Sevilla consienta estas actitudes en nombre de Cristo y creo que deberían de pedir disculpas por semejante falta de respeto.

Como cristiano que soy, estoy AVERGONZADO.
#derechosylibertades #diversidad #identidaddegenero #tranexualidad





martes, 18 de febrero de 2020

RECUERDOS DE UN FATÍDICO FEBRERO DE 2019


"Si Cristo vino a abrazar, como se justifica el poner a un hijo de Dios en la puerta de la calle."

Me encanta esta imagen por lo mucho que expresa.
Es mi breviario o libro de oración. Siii, soy un concejal que reza -por ello no soy mejor ni peor que usted-. 

Hoy he recordado Febrero de 2019 del año pasado, cuando fui a entrevistarme con el Arzobispo de Sevilla por el castigo al que me sometió sin explicación alguna, prohibiéndome el revestirme de blanco en misa en las iglesias de Estepa.

Allí se rompió un vinculo que jamás se recuperará tras años y años y años de servicio catequético, pastoral y litúrgico.

Me sorprendió la falta de transparencia de este señor, su mutismo, su negativa a darme la cara. Él sabía que el interlocutor que tenía delante era duro. Sabía de mi formación y mis argumentos fueron tan contundentes que no pudo rebatirlos. 

Si Cristo vino a abrazar, como se justifica el poner a un hijo de Dios en la puerta de la calle.

Hoy, a un año vistas aun estoy esperando su disculpa aunque sé que un obispo es incapaz de pedir perdón. Estoy esperando sentado como comprenderéis.
Noo, en serio, no necesito su perdón. Salí de su despacho convencido de que la jerarquía -los que mandan- son una cosa, y los que viven la iglesia, comparten el pan y trabajan desde el servicio son otra cosa distinta.

Yo me quedo con lo segundo, y acompañaré siempre a toda persona que desde el respeto ame a Dios Padre y a su hijo Jesucristo, en su casa en su familia -sea la que sea-, en su hermandad o grupo jóven...etc. Le dije al Sr. Asenjo que "no olvidara que mi fe es como la torre que está detrás de usted, la Giralda. Y una fe así, no se puede tronchar".

Ahí está mi libro de oración, PALABRA DE DIOS, y esos lazos que me acompañan en la oración y que al ponerlos ante Dios, pongo la vida, el amor y la libertad MÍOS Y DE CADA UNO DE USTEDES, no os quepa la menor duda.
En la educación y el respeto me encontraréis.

Siempre vuestro, Floren.

P.D. Sr. Arzobispo, sigo sin olvidar -y no olvidaré- las lágrimas de mis padres.

domingo, 7 de enero de 2018

¡BASTA DE MANIPULAR A CRISTO! Él es vida y No ley a cumplir.

Cuando escribí hace unos años “El lodazal del Jordán”[1], ya pensaba en ciertas cosas que omití entonces, para no hacer de insoportable lectura el artículo. Pienso muchas veces, en la cantidad de personas que siendo bautizadas en su momento, hoy en día viven sin tener nada que ver con el catolicismo. Sí, digo bien, catolicismo. 

Estoy plenamente convencido –y lo he escrito bastantes veces- que los que decimos estar en comunión con la Iglesia, debiéramos de estar muy atentos a ejemplos de vida que muchas personas ofrecen, sin hacerlo directamente en nombre de Jesús; pero ofreciendo solidaridad, respeto fraternidad…etc[2]. 
El bien en sí mismo es un principio de humanidad, y prestarse a ello es dar lo mejor de uno mismo en pos de la creación, donde resaltamos de una manera notable, tanto en el aspecto positivo como en el negativo, los hijos de Dios. Es por ello, que siempre he estado a favor de dar todo el significado posible a los símbolos. Intentaré explicarme. 
Cuando pienso en el bautismo de Jesús, veo a un Jesús que se presta a realizar un símbolo aun sin necesitarlo. Él era el hijo de Dios. Y si bien es verdad que el bautismo de Jesús por Juan en el Jordán, la apertura del cielo y aquella voz que se oyó, responde a una epifanía más de Jesús; también es verdad que Jesús se presta a que le echen en la cabeza un agua que no necesita por ser el Hijo de Dios, con el nombre sobretodo nombre. 
Al uso de este tema, entiendo la necesidad de muchas personas que por estar, vivir o encontrarse en unas determinadas circunstancias, pueden tener una acogida fraterna en nuestra Iglesia, pero una acogida a medias e incluso me arriesgo a decir hipócrita, ya que se les cierra la puerta a los sacramentos o determinadas ceremonias simbólicas. 
Estos al contrario de los que ignoran su bautismo, desean dar plenitud a su condición de bautizados pero no encuentran lugar en la “comunidad eclesiástica” al no vivir una circunstancia “normal” o conforme al derecho canónico. En cierto modo (y es algo que he dicho muchas veces) nuestra Iglesia, aun tras la venida de Jesús y todo lo que de nuevo inaugura, sigue empecinada en dar cumplimiento a la antigua economía de la salvación. 
Economía que se basa en: te salvas si cumples la ley, exclusivamente. La Nueva Economía de la salvación que inaugura Jesús, se basa en el amor exclusivamente. O sea, te salvas si amas. Eso es suficiente para Jesús. Que nos ofrece en su bautismo lo que yo entiendo por un acto sencillo que puede realizar cualquier persona por si misma o de manos de otra persona, siempre que desee, no ya formar parte de la Iglesia y participar de la vida “cultual” y tradicionalmente sacramental; sino simplemente considerarse seguidor de Jesús y miembro de la comunidad cristiana. 
Es curioso como muchas personas critican el anquilosamiento del magisterio eclesiástico, pero luego en sí mismos son más papistas que el papa (salvando de ello al propio papa que es fraternidad absoluta y un claro ejemplo de lo que estoy defendiendo aquí). 
Cualquiera haciendo gala de un buen grado de ignorancia, es capaz de pedir que la Iglesia venda el Vaticano para dárselo a los pobres, pero es incapaz de asimilar que Jesús defiende ante todo en su vida la dignidad, la salud universal y el AMOR con mayúsculas, se dé entre las personas que se dé. Aquí ya se le ponen a muchos la mosca tras la oreja, pero es el tema de fondo de este artículo. La acepción de personas que hacemos de una manera colectiva (en la Iglesia) o individualizada. 

Hoy y ante una ceremonia no canónica que realicen seria y responsablemente unas personas incluso en el nombre de Jesús y atendiendo Su Palabra, pero donde no haya un sacerdote, digo que es fácil que se tilde esa ceremonia de “paripé”, burla o incluso de cachondeo. Pero si me mira de manera objetiva, en primer lugar se aprecia que el marco celebrativo -por ejemplo de una boda- no garantiza de ningún modo la durabilidad de unión y ni mucho menos el amor de la pareja. Además, todo lo que se relativiza aunque sea en nombre de Jesús, creo que una ofensa al propio Hijo de Dios que nos dijo algo irrenunciable, y es que podemos reunirnos en su nombre para que Él esté en medio de nosotros[3]. Acabo. 
Ojalá nuestra iglesia pueda ser en algún momento autentica comunidad, porque en la actualidad no lo es, ya que excluye a muchos. 
Ojalá se dé a los laicos el papel fundamental que tienen en la Iglesia y se deje de subordinarlo todo al ministerio del presbiterado. 
Ojalá se deje lo que yo considero una huída hacia adelante, la pastoral de la obligatoriedad y la obligada formación impartida mayoritariamente por los no formados ni cristiana ni teológicamente. 
Ojalá se dé respuesta a aquellos que necesitan un marco celebrativo no canónico para celebrar en nombre de Jesús. 
Ganaríamos todos, pero la que más ganaría sería la Iglesia, porque sería sin posibilidad ninguna de acepciones, una comunidad autentica de paz y amor. 

Insisto en felicitaros el 2018.
Fraternalmente, Floren.

HIMNO DEL AMOR – Pedro Casaldáliga, Obispo.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras
y todos los tablados de rock del mundo entero
y los altares y cátedras y los parlamentos todos,
mas no tuviese Amor,
yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar
y el don de llenar estadios
y el don de hacer curaciones
y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña,
mas no tuviese Amor,
yo sólo sería un circo religioso.

Si yo distribuyese
los bienes que gané mal – quién sabe, quién no sabe-
en cestas de Navidad
y en aireados gestos caritativos
y fuese capaz de dar mi salud
en prisas y eficacias
más no tuviese Amor,
yo sólo sería imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno.
No tiene envidia ni se vanagloria.
No busca el interés como hacen los bancos:
sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.
No pacta nunca con la injusticia, nunca.
Hace fiesta de la Verdad.
Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.
El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.
En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,
inmadura la ley, juguete el dogma.
El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.
Ahora es un espejo la luz que contemplamos,
un día será el Rostro, cara a cara.
Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.

Ahora están las tres:
la fe, que es noche oscura,
la pequeña esperanza, tan persistente;
y él, el Amor, que es el mayor.
Un día, para siempre,
lejos de toda noche y toda espera,
ya sólo será el Amor.



[2] Marcos 9,38-40 “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor.”
[3] Mateo 18,20 “donde dos o más se reúnen en mi nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”

martes, 12 de diciembre de 2017

LA REHABILITACIÓN DE TEILHARD DE CHARDIN - José Mª Castillo, Doctor en Teología

En las últimas semanas, se viene destacando, en la prensa y en las redes, el proyecto de rehabilitar, desde el punto de vista de su ortodoxia doctrinal, las valiosas enseñanzas que nos dejó la enorme, original y excelente producción intelectual del jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Sin duda alguna, uno de los más brillantes intelectuales católicos de la primera mitad del siglo pasado. Y uno de los testigos más audaces de la fe cristiana de los últimos tiempos.
No pretendo yo aquí hacer el elogio de quien ha sido tantas veces elogiado por escritores más competentes que yo, tanto en el ámbito de la ciencia, como en cuanto se refiere a la teología y a la espiritualidad. Sólo quiero insistir en un tema, que me parece capital. Y en el que nunca insistiremos lo suficiente y lo debido.

Durante buena parte del siglo pasado y comienzos del actual, especialmente en los pontificados de Pío XII y de Juan Pablo II, hemos sido muchos los teólogos a los que se nos ha desautorizado, se nos ha retirado la “venia docendi”, en no pocos casos sin el juicio legal correspondiente e incluso (hablo desde mi propia experiencia) sin saber por qué se nos castigaba públicamente. Se nos comunicaba oralmente la prohibición, sin posibilidad de defenderse, puesto que ni sabíamos por qué se nos castigaba. En el caso de Teilhard, como en otros casos, se sumaba una circunstancia agravante; el sujeto castigado “teológicamente” era, además, expulsado de su casa y de su patria. Teilhard fue extraditado de Francia y se vio obligado a emigrar a Estados Unidos. Murió en Nueva York el 10 de abril de 1954.
Son duras, muy duras, estas situaciones. Porque incluso cuando puedes demostrar que no has defendido ninguna herejía o doctrina contraía a fa de la Iglesia, el hecho de haber sido castigado por la autoridad religiosa oficial, lleva consigo inevitablemente que, en el resto de tus días, tienes que cargar con el “san Benito” de tanta gente que se dice o sospecha: “si lo han castigado, algo habrá hecho”. Y ese “algo habrá hecho”, nadie te lo quita de encima. A no ser que se produzca una rehabilitación que venga de las más altas instancias de la Iglesia. Lo que hizo, por ejemplo, Juan Pablo II con Galileo. Pero, ¿de qué le ha lucido a Galileo después de varios siglos? Si, dentro de cuatro siglos, un buen Papa rehabilita a Teilhard, ¿de qué le va servir a este sabio eminente que un clérigo del más alto nivel salga diciendo que es verdad lo ya sabrán de memoria hasta los chiquillos de la escuela?

Y ya sabemos lo que pasa: cuando se llega tarde, se pierde el tren. Y no es que se llegue con retraso de cuatro minutos, sino de cuatro siglos. Mucho me temo que, con tanto retraso, no vayamos a ninguna parte.   

miércoles, 11 de octubre de 2017

EL OBISPO DE ALMERÍA Y LOS DERECHOS DE LA IGLESIA - José Mª Castillo, Teólogo

Publico este artículo de José Mª Castillo, no exento de pesar. Sí. ¿Porqué se afana la jerarquía católica desde los obispos hasta los curas de pueblo, en poner -en muchos casos- la dureza de la moral por delante de la fraternidad del Evangelio y la apertura de puertas del Papa Francisco? Conozco a una mujer -que como Resurrección Galera- sufrió en sus carnes la represión de la institución católica. 
¡¡INCREÍBLE, PERO CIERTO!! Y cuando esto pasa, nuestra Iglesia DEJA DE SER LA IGLESIA DE JESUCRISTO. Absolutamente.
Luego que se quejen de que la gente se marche. No conservaran al pueblo de Dios, ni siquiera con confirmaciones obligatorias, absurdas y masificadas. 
Para más indicaciones, os invito a leer el artículo del amigo Castillo, Doctor en Teología.


José M. Castillo    

El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha dicho públicamente que no piensa cumplir la sentencia del Juzgado de lo Social nº 1 de Almería, amparada por el Constitucional, que conmina al obispo a readmitir a la profesora de religión Resurrección Galera, despedida en el curso 2001-2002, por haber contraído matrimonio civil con un divorciado.
Para tomar esta decisión, el obispo afirma que lo que él hace, al no permitir que Resurrección Galera vuelva a enseñar religión, es sencillamente defender los “derechos fundamentales” y, más en concreto, el derecho a la “libertad religiosa”, por el que nadie le puede obligar a conceder el permiso de enseñar a una persona con cuya forma de vida el obispo no está de acuerdo.

Así las cosas, debo decir, ante todo, que defiendo el derecho de Resurrección Galera a seguir enseñando como profesora de religión. Derecho protegido por el Juzgado de lo Social nº 1 de Almería y amparado por el Constitucional. Y defiendo el derecho de la profesora, no sólo porque están en juego los derechos de una persona, sino además porque, en este caso, ha quedado patente un hecho más profundo y más grave. Me refiero a algo tan elemental, como es el hecho de que Resurrección Galera (como todos los demás católicos), antes de ser inscrita en el libro de bautismos, tuvo que ser reconocida y aceptada en el Registro Civil. Es decir (por si no ha quedado claro) todo católico, antes que católico es ciudadano español. Por tanto, todo católico, antes que estar sometido al obispo, está sometido a la Constitución. Como todo obispo, antes que ser buen obispo, tiene que ser buen ciudadano.
Lo que me lleva derechamente a la sabia afirmación del profesor emérito de Derecho, Stefano Rodotà, de la Universidad de Roma “La Sapìenza”, en su excelente obra “El Derecho a tener derechos” (Madrid, Trotta, 2014, pg. 69): “El hecho de que los derechos fundamentales contribuyan a definir una esfera de “lo que no es decible” pertenece a la distribución de poderes en el sistema, incluso para delimitar las esferas de la libertad de cada uno allí donde no pueden penetrar los poderes externos”.
En última instancia, lo que quiero decir es que, a pequeña escala y (absolutamente seguro que lo ha hecho sin darse cuenta), el obispo González Montes está defendiendo el mismo principio en que se basa el separatismo radical que sustenta el conflicto de Cataluña. Se defienden unos presuntos derechos fundamentales, que justifican poderes al margen del sistema. Y no debidamente integrados en el sistema constitucional.

Y por favor, que nadie invoque (en este caso y en tantos otros similares) los acuerdos Iglesia-Estado de enero de 1979. A propósito de estos acuerdos, pregunto: 1º) ¿Por qué aquellos acuerdos se firmaron el 3 de enero de 1979 para explicar y aplicar la Constitución actual, que es de diciembre de 1978?  2º) ¿Por qué aquellos acuerdos se gestionaron en secreto entre el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, y el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Villot? 3º) ¿Qué ocultó – y sigue ocultado – la Iglesia Española en este asunto tan delicado y tan fundamental?

El día que la Iglesia deje patentes estas cuestiones (y las cuestiones tan serias que todo esto entraña), el obispo de Almería – y los demás obispos – podrán tomar la decisión que se ha tomado en el caso de la profesora Resurrección Galera. Y tantas otras cuestiones que la gente se plantea y para las que nuestros obispos, hasta ahora, no han dado la debida respuesta.    

imagen de R.Galera: www.periodistadigital.com
imagen del obispo de almeria: www.vidanuevadigital.com

miércoles, 1 de marzo de 2017

DIOS NO SE ENFADA - Alusión a la actuación de la Drag queen Sethlas

Dios no se enfada
Es cierto, amigos y amigas. Dios no se enfada[1], aunque en el A.Testamento se le achacara los males del pueblo. Si por algo le llamamos los teólogos El Trascendente, es porque supera y trasciende la capacidad y el entendimiento humano. Por ello Dios no se expresa como nosotros lo hacemos. No necesita hacerlo, pues su propia esencia embarga todo aquello que es vida o energía vital manifestada en sí mismo. 

Estando ya en cuaresma, es indudable que el Señor no nos pide que hagamos prácticamente nada extraordinario de nuestro vivir cotidiano, respecto de gestualidad. Incluso relativiza nuestras prácticas religiosas y devociones si dejamos de lado lo fundamental[2]. Por muy respetable que sea la intención de abstenerse de carne, continuas confesiones…etc; son cosas que pueden ayudar a la edificación personal de sujeto, pero no nos garantizan el Reino de Dios en absoluto[3]. La intención de nuestro corazón, esa si le importa a Dios. 
Por eso nos anima –desde Su Palabra inspirada- a que en este tiempo nos prestemos fundamentalmente a la compasión y el aliviar los malestares de los demás. Creo poder decir que los católicos –metámonos todos en el saco- estábamos dispuestos a adentrarnos en la cuaresma de manera sosegada y pacifica dispuestos a cubrirnos de sayal de ceniza; hasta que el Drag-queen canario llamado artísticamente “Sethlas”, protagonizó un numero artístico disfrazado de virgen María que se transforma en Cristo. 
Quiero decir dos cosas claras y rotundas. 
1ª: Particularmente me parece algo de mal gusto, aunque quizás lo sea en parte por la distancia cultural que hay entre islas y península y a la inversa, sin considerar a nadie mejor que nadie. Yo no me he escandalizado ni me he cabreado, sinceramente. Quién sabe si este Drag-queen entiende a Jesús y la virgen, como espectáculo y alegría desproporcionada y por ello los ha representado. Creo que su intención era hacer algo nunca visto, y lo ha logrado. Vaya que sí. Pero creo que también hay que considerar a las personas que tienen en la representación de las imágenes de Jesús y María, el vivo reflejo de Dios y su amparo. Y este chico tiene que entenderlo igualmente. Es una ridiculización aunque sea en el marco de los carnavales, pero es una mofa. Lo es. Pongo un ejemplo elocuente. Este chico Drag-queen, ¿haría semejante espectáculo ridiculizando a su madre, o a un familiar muy querido que está fallecido? No sé si usted pensará que estoy sacando la cosa de contexto, pero teniendo en cuenta los sentimientos de las personas, todo es respetable aunque no todo se pueda llegar a entender. 
2ª: Me maravilla la respuesta airada de muchas personas que incluso quieren llevar a los tribunales a este chico. Desde luego y en función de lo que dije antes, solo se pueden argumentar aquí causas personales pues nadie debe demandar a nadie en nombre de Dios, porque Dios no se enfada. Creo que es desproporcionada la respuesta del obispado de allí, organizando una misa de desagravio, como para pedir disculpas a Dios. ¿Hará el mismo obispado un comunicado para que por canarias no circule ese horrendo autobús propiedad de una organización ultra-católica, en contra de los niños transexuales argumentando “su verdad”? Probablemente no. 
Por ello, y entendiendo el cabreo ocasionado, animo a que todos nos desprendamos de hipocresías innecesarias y vivamos la vida desde la sinceridad. La mejor ofrenda que podemos hacer a Dios es ser dignos de su Reino y su justicia. Y eso no pasa por hacer con este chico un auto de fe al uso de la antigua inquisición. ¿Cuál será la hondura del corazón de este chico Drag-queen? Pues quien sabe si nos pilla la delantera a los ojos de Dios[4]. Atentos, y feliz y serena cuaresma.




[1] Joel 2, 13b: “Porque Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor”
[2] Mateo 5,24: “deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano
[3] Mateo 7,21ss: “No todos los que me dicen ‘Señor, Señor’ entrarán en el reino de los cielos…”
[4] Mateo 21, 31b. No cito esto en alusión a la Drag-queen y su comportamiento, sino como significación de la necesidad de no juzgar a nadie a la ligera.

viernes, 17 de junio de 2016

LA OBSESIÓN DE LA HOMOFOBIA - JOSÉ MARÍA CASTILLO, TEÓLOGO

 LA OBSESIÓN DE LA HOMOFOBIA
José M. Castillo (Doctor en Teología)

            Con demasiada frecuencia, de una manera o de otra, nos llegan noticias desagradables y preocupantes de personas o grupos que tienen comportamientos que expresan una evidente obsesión de homofobia. Lo que – como es sabido – consiste en la aversión o rechazo hacia la homosexualidad o a las personas homosexuales (Diccionario de la RAE). Estos comportamientos siempre se manifiestan en formas de violencia, desde el desprecio o el insulto, pasando por la marginación o la exclusión, y llegando (tantas veces) a la agresión contra la dignidad, los derechos humanos, la integridad física o incluso la vida misma. Estamos, pues, ante un fenómeno de consecuencias espantosamente crueles y de cuya gravedad mucha gente ni se da cuenta. 

"cuando un cardenal, un obispo, un sacerdote, por más que aduzca motivos religiosos, sagrados y divinos, si no respeta a las personas – a todos y todas por igual -, ¿cómo va a tener la credibilidad indispensable para hablar de Dios o de Jesús y explicar su Evangelio, de bondad y misericordia con todos los humanos por igual?"

Y como, por otra parte, el número de personas, que son víctimas de esta forma de violencia, es mucho mayor de lo que normalmente imaginamos, se puede asegurar que seguir callando el sufrimiento y la humillación, que este fenómeno desencadena, es una conducta cobarde e indigna, que colabora - desde la pasividad – de forma muy activa y eficaz, en el mantenimiento de este “crimen colectivo” en el que todos participamos (por acción o por omisión) de forma bastante más eficaz de cuanto podemos imaginar. También aquí se puede repetir la severa sentencia evangélica según la cual “el que tenga las manos limpias, que tire la primera piedra”.

Pero no es esto lo peor. Lo más grave, en este desagradable asunto, viene de dos frentes que suelen ser bastante activos en cuanto concierne a este problema. Me refiero al frente de “los obsesivos”, por una parte, y al frente de “los moralizantes religiosos”, por otra. Estos dos frentes se suelen aunar, los unos con los otros, en un potente colectivo, al que gustosamente se suman los “hipócritas”, excelentes colaboradores de esta renovada “Fiesta de Locos”, que ha degenerado, desde los gozosos festejos de la Edad Media (Harvey Cox), hasta las vergonzosas y crueles violencias que hoy tienen que soportar los que han nacido como son y no les queda otra salida en este mundo que aguantar la burla y la amenaza de los que se ven a sí mismos como los selectos, los sanos, los ejemplares, los que se sienten con el derecho y el deber de obligar a los demás a cambiar o desaparecer.
            ¿Qué demonios hay detrás de este brutal y vergonzoso embrollo, que produce y reproduce tanta crueldad desde la apariencia y la conciencia del que se piensa que está defendiendo la honestidad más pura y la sociedad más sana que imaginarse puede?  

"Es un dolor y una vergüenza que haya tantos clérigos que dan la impresión de que les interesa y les preocupa más el sexo que el hecho básico y fundamental de que las personas, todas las personas, se respeten y se quieran."

            No es posible, en el limitado espacio de esta reflexión, ponerse a explicar los resultados de la enorme y certera investigación que sobre este problema se ha llevado a cabo. Sobre los resultados de lo mucho – y a fondo – que se ha estudiado este problema, me limito a pedir que los habladores y sermoneadores, que, cuando menos te lo esperas, sueltan sus sentencias irrefutables y tantas veces insultantes, nacidas de la homofobia, lo primero – me parece a mí – que deberían hacer es ponerse a leer y enterarse de que en este orden de cosas no van a poner una pica en Flandes, ni por supuesto van a resolver el asunto, soltando (con más desparpajo que sapiencia) sus despiadadas condenas contra las víctimas de la homofobia. No, ¡por favor! Si tuvieran alguna idea de lo que sueltan, no se atreverían a decir lo que dicen. El tema es demasiado serio como para despacharlo con cuatro bravuconadas que suenan a burda   palabrería de gente que no da para más.
            Esto supuesto, me quiero fijar aquí en la obsesiva homofobia que con frecuencia se advierte, se nota, se palpa en no pocos “hombres de Iglesia”. Un hecho que llama la atención tanto más cuando sabemos que, por lo que relatan los evangelios, Jesús jamás se preocupó de este asunto. Ni hizo la más mínima alusión a él. El Evangelio no vio peligro alguno en la condición sexual de los humanos. Como es bien sabido, fue el apóstol Pablo quien rechazó con toda energía la homosexualidad (Rom 1, 26-27), que la considera, no solamente como algo “malo”, sino además “antinatural”. Pero aquí es importante saber que, en la mentalidad de Pablo, es igualmente “antinatural” que los hombres se dejaran el cabello largo y las mujeres se lo cortaran (1 Cor 11, 14-15). Lo mismo en Rom 1, 26 que en 1 Cor 11, 14, Pablo utiliza el sustantivo physis, que Pablo utilizaba para expresar lo que es “natural” en el sentido más genérico y amplio de esa palabra. Llegar a otras conclusiones, más o menos precisas y concretas, depende de la mentalidad de cada uno. Los textos no dan para más.

            El problema, que a muchas personas les plantea el tema de la homosexualidad, no proviene de los textos de san Pablo. Este problema se plantea desde el momento en que la sexualidad humana se reduce a la mera genitalidad. Si reducimos la sexualidad humana a la mera capacidad para engendrar, la reducimos, por eso mismo, a la mera condición animal, la capacidad de tener hijos y así perpetuar la especie. Pero sabemos que lo específico de los seres humanos no se reduce a lo meramente biológico, sino que se define específicamente por la capacidad de dar amor y recibir amor. Una capacidad que puede nacer, crecer y vivir lo mismo entre seres humanos de distinto sexo que entre seres del mismo sexo.

            Así las cosas, los responsables de la religión, por respeto a las personas a las que se dirigen en sus enseñanzas, lo mismo que por respeto a la misma religión y su propia credibilidad, deberían ser sumamente cautos, cuidadosos y humanos. No para ganar adeptos, sino para cuidar con el máximo respeto la dignidad e igualdad de todos los seres humanos.  Por esto, cuando un cardenal, un obispo, un sacerdote, por más que aduzca motivos religiosos, sagrados y divinos, si no respeta a las personas – a todos y todas por igual -, ¿cómo va a tener la credibilidad indispensable para hablar de Dios o de Jesús y explicar su Evangelio, de bondad y misericordia con todos los humanos por igual? Es un dolor y una vergüenza que haya tantos clérigos que dan la impresión de que les interesa y les preocupa más el sexo que el hecho básico y fundamental de que las personas, todas las personas, se respeten y se quieran.   

domingo, 12 de junio de 2016

NO A LA VIOLENCIA Y DESPRECIO HACIA LOS GAYS EN NOMBRE DE DIOS

Hoy en todo el mundo muchas personas habrán fallecido por diversas causas. Naturales, inducidas, violentas, ahogadas en el mar, falta de alimento, violencia de género, infanticidios...etc. En esta vorágine de locura que es el mundo, hoy en Estados Unidos han muerto asesinados por un loco integrista radical, cincuenta personas que estaban divirtiéndose en una discoteca. Su único pecado, no ser heterosexuales y vivir su sexualidad libremente. A este drama de tantas vidas sesgadas, solo el silencio hace justicia.

Hay otras violencias incomparables a estas, pero que causan dolor en los corazones; como aquel que no deja rezar en sus iglesias a personas iguales a los asesinados, gays y lesbianas…etc.
Cada una de estas situaciones más o menos violentas, son el caldo de cultivo para que en la sociedad de cada lado del mar, se creen conflictos entre personas; conflictos generalmente causados por fanáticos religiosos que dicen hablar o actuar en nombre de Dios, menuda burla.
Quiero descansar esta noche poniendo ante el Señor a todas las personas que hoy en cada rincón del mundo han perdido la vida, y especialmente por estos cincuenta muertos, cincuenta y tres heridos y cada uno de sus familiares y amigos y los pueblos y comunidades que se adolecen de tanta pérdida humana. Junto a esto, también pongo a aquellos que están hastiados de desprecio episcopal, a los que protegen el desprecio episcopal  e incluso a las mismas personas que mal nos quieren a aquellos que luchamos por nuestros derechos.
Ojalá, la vida y el entendimiento, nos haga comprender a todos que solo hay un camino hacia la plenitud de la vida, y es la paz y la fraternidad, que brotan de un compromiso y una opción real por la humanidad –autentico rostro de Cristo Jesús-. Ojalá hagamos vida amándonos y respetándonos, y ojalá podamos dejar de lado, todo aquello que lastre nuestra libertad y la de los demás.
Por el descanso de los fallecidos, por el respeto, la libertad y la amabilidad de la vida; roguemos al Señor.
Buenas noches.

PADRE NUESTRO DE ARBELOA
Padre nuestro,
que estás donde el amor se enciende o se serena;
Padre nuestro,
que te llamas amor y al amor nos invitas,
y sólo en el amor nos reconoces
como hijos militantes de tu Reino,
Reino de amor, que crece siempre
más allá de la luz y el universo.
         Y ésta es tu sola voluntad
en la tierra de los hombres
y en los hombres de tu cielo.
         Queremos el pan que día a día se reparte,
el trabajo, el deporte, las risas y los sueños.
         Porque tú nos dejaste todo el mundo
para hacerlo más limpio y más entero.
         Queremos que nos quieras y comprendas
y nos des tu perdón cuando faltamos,
lo mismo que entre buenos compañeros.
         Y entre todos, porque todo será poco,
nos quitemos de los pies a la cabeza
las mil trabas, los muchísimos tropiezos 
que nos ponen quienes tienen de su mano
los mangos de la fuerza y del dinero,
y también los que algunos de nosotros nos ponemos.
         Porque sólo quien ama de verdad
tiene ganas de decirte: “Padre nuestro”.


(Victor Manuel Arbeloa)

viernes, 20 de mayo de 2016

TELEGRAMA AL CARDENAL CAÑIZARES

TELEGRAMA AL CARDENAL CAÑIZARES


Príncipe de la Iglesia y Eminencia Reverendísima, la paz sea con usted. ¿Es acaso que por ocupar usted la sede arzobispal de la ciudad de Valencia, arrebatada por el Cid Campeador a los árabes; mantiene usted esas ínfulas de conquista y cruzada contra todo lo que no sea su absoluta y episcopal voluntad?  

De norte a sur de -la que para usted es- “la muy católica España”, se sabe que usted es adalid y defensor, entre otras cosas de un solo modelo de familia y un solo modelo de vida sexual. Nada nos dijo Jesús de Nazaret de la genitalidad, señor cardenal. Pero usted se empeña una y otra vez junto al prelado de Alcalá de Henares y otras perlas episcopales de la península ibérica, en señalar a los gays como causa del todo mal que atente contra sus intereses. Algunas personas solo deseamos vivir en paz, sea cual sea nuestra bandera. Seguimos las huellas de Jesucristo desde la solidaridad, la fraternidad y el respeto mutuo incluso a usted, que mal nos quiere. Por todo ello, le animamos a seguir el consejo del papa: de no estar obsesionado con lo mismo y a todas horas. En el buen sentido del dicho popular, mezcla usted churras con merinas al criminalizar todo lo gay. Pero hoy tenemos que darles las gracias por declarar nuestra opción semejante a la grandeza británica, pues nos considera imperio. ¡Gracias señor Cardenal! A pesar de sus encendidas palabras contra nos y tras verle lucir aquella capa roja de siete metros llevada por sus bellísimos acólitos, entiendo que en su mente subyace una cuestión de necesidad de ser nombrado Reina de la Fiesta del Orgullo, gay. Por lo tanto, “statim hágase” (hágase de inmediato).

Imagen y noticia: http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2016/05/19/canizares-arremete-contra-el-imperio-gay-y-el-feminismo-destructor-religion-iglesia-valencia-ucv.shtml

miércoles, 2 de septiembre de 2015

OTRA BOFETADA DE LA IGLESIA A UN HIJO DE DIOS

"Yo la fe la voy a seguir aparte, tal y como se debe, amando a las personas y tal como son, no prohibiéndoles estar en una iglesia porque sean gays, lesbianas o transexuales" (Alex Salinas)

Alex es un chico transexual al que el obispado de Cádiz le dijo en primer lugar que no podía ser padrino de un sobrino por su sexualidad, por "su modo de vida". Después de la repercusión en los medios de comunicación el obispo dio marcha atrás y le dijo que "SI". Y hoy dan otra vez marcha atrás y definitivamente le dicen que no, pues según declaraciones del obispo la orden ha venido desde Roma. ¿El papa sabe esto? Va a ser que no. 

Reflexionemos hoy sobre esto, reflexionemos porque en primer lugar esto hace un daño a la iglesia tremendo. Esa amada e imperfecta iglesia -como decía nuestro padre San Francisco de Asís-, que continua realizando una absoluta acepción de personas apartando a un lado a los cristianos de primera y a otro lado a los cristianos de segunda. 
Esto hace daño a todos los niveles incluso a nivel local. ¿O que pueden pensar los jóvenes cuando vean semejante órdago? ¿SE van a apuntar a catequesis por voluntad propia? ¡Irán Obligados como a casi todo, sino no funciona el chiringuito! O dirán que "no quieren saber nada de la Iglesia" como afirma este chico, que también confirmó que el niño no se bautizará por el malestar creado a toda la familia.
¡¡Es de película pero de la edad media!!
No dejan a este chico ser padrino por "su modo de vida". ¿Cómo vive usted, don Rafael Zornoza Boy señor obispo de Cádiz? ¿Tiene usted problemas para llegar a fin de mes? ¿Le alcanza el sueldo para el transporte público? ¿Se tiene usted que defender constantemente de la sociedad por considerarlo ciertos sectores anti-natural? ¿Se apunta usted a la cola del paro?
No. seguro que el obispo vive en otra onda y en otro espacio palaciego donde estas cosas dirá que le duele, que reza por ellas y bla bla bla, bla.
Precisamente este obispo y todos y todas las personas que piensan como el, ¿son conscientes de que esta iglesia que ellos hacen no tiene nada que ver con la comunidad creyente que impulso e inauguró Jesús de Nazaret?

Entonces visto lo visto, ¿con que nos quedamos? nos podemos preguntar.
Pues quedémonos con el gozo de quien se siente hijo e hija de Dios, pues por amor nos creó. Quedémonos con esa OTRA IGLESIA NO INSTITUCIONALIZADA ni sacralizada donde se vive y se deja vivir, sintiendo el amparo mutuo de la solidaridad efectiva y la fraternidad.
Quedémonos con ESA IGLESIA DEL PAPA FRANCISCO donde a todos se nos abraza en nombre de Jesús, sin interesarse por los ceros de nuestra cuenta corriente o nuestra genitalidad. 
Quedémonos con el Espíritu que nos anima desde la familia, amigos y los que se alegran y adolecen con nosotros. Ese Espíritu que es aliento, sabiduría, saber estar, comunión, derecho y democracia.
Quedémonos con Dios y con la vida, y sacudámonos el polvo de los sitios donde al rechazarnos a nosotros, rechazan al mismo Jesucristo (Mateo 10,14).
Ánimo para Alex y a todos paz y bien.

La imagen de Alex viene de: http://cadenaser.com/programa/2015/09/02/hoy_por_hoy/1441171062_228275.html?ssm=14092012-Ser-rs-1-Fb

martes, 16 de junio de 2015

LAS PINTADAS DE LA VERGÜENZA

Un pueblo es grande hasta que deja de serlo, cuando tolera que aunque sea uno solo de sus ciudadanos sea vilipendiado por una causa injusta. De la misma manera un cristiano pierde su propia esencia, cuando hace añicos el evangelio de Jesucristo anulando el principio básico del servicio a los demás. 

Cuando escribo estas letras, tengo ante mí tres titulares recientes sobre los que reflexionar como ciudadano y como cristiano que soy. Por un lado “la justicia Mexicana reconoce la validez del matrimonio homosexual”, todo un logro en la lucha por la discriminación sexual a la que se suman otros muchos países. 
El segundo titular: “la jerarquía Vaticana aun no ha aceptado al embajador francés ante la Santa Sede Laurent Stefanini, por ser un homosexual reconocido”. Por ello el Papa Francisco cediendo a presiones internas, aun no ha recibido a este embajador para que le sean entregadas las cartas credenciales. 
Tercer titular: “en Pozoblanco (Córdoba) aparecen pintadas ofensivas e insultantes en la fachada de la casa de una pareja homosexual, comprometida activamente en la Iglesia católica”. Son noticias que implican muchas cosas, y desde luego la más significativa es que respecto de los derechos humanos no toda la batalla está ganada. Ojo, no se trata aquí de lo que usted considera que es normal o moralmente aceptable, o de lo que se debe o no se debe hacer. Se trata de permitir la libertad del sujeto, de la otra persona, para vivir su vida y manifestarse libremente. 
A esta deformación de la realidad siempre ha contribuido de una manera significativa la moral católica más antigua, mal educando a las personas al respecto de algo tan esencial para la persona como es el sexo. El sexo no está reñido con el Reino de Dios, ni a Dios le place el que la persona reprima su sexualidad y sufra por ello. ¿Es tan complicado entender que Dios que es Padre y Madre, nos quiere felices para obrar maravillas en el mundo? ¿Qué efecto malintencionado tiene sobre la gente, el que dos chicos se quieran y se unan en matrimonio? Ninguno, absolutamente ninguno. 
Sin embargo hay personas indeseables que haciendo suya una especie de justicia divina se toman la –supuesta- justicia por su mano y pretenden enseñar a estos chicos con ocultismo y unas pintadas de la vergüenza, que su camino no está en la cofradía en la que colaboran y trabajan. 
Esta actitud condenatoria, de ninguna manera está ligada al ideal conservador de la vida, ni desde el plano político ni el religioso. El conservadurismo atesora grandes valores y somos muchos –estos chicos incluidos- los que se enorgullecen de tener amigos conservadores, muchos de los cuales son un gran apoyo en su cruzada en favor de la normalidad. 
Tampoco es la cofradía en sí misma la que propicia en su conjunto este desprecio a esta pareja, ¡faltaría más! Aquí solo basta decir, que la hermandad del Resucitado de Pozoblanco hace honor a la inmensa mayoría de sus miembros, pues como la imagen a la que dan culto, son luz verdad y vida. 
El problema es la intransigencia de algunos. El problema es la envidia y la obtención de un pretexto para que estos chicos -que lo que hacen es trabajar y testimoniar-, abandonen su puesto para ser ocupado por tal o cual persona. Al respecto de estas actitudes que alejan a los agresores del rostro de Jesucristo, quizás convendría tener en cuenta las recientes palabras del Papa francisco: "Si una persona es gay, y busca a Dios ¿quién soy yo para juzgarla?". Así como el llamamiento del papa para no “estar obsesionados con estos temas”. O aquellas del Señor: “haced con los demás lo mismo que queréis que los demás hagan con vosotros” (Mateo 7,12ª) y otros muchos ejemplos del evangelio; pues si en algo coincidimos estudiantes de cristología, teólogos y estudiosos de las escrituras es que la "EXCLUSIÓN" era impensable para Jesús de Nazaret. El abrazaba y abraza sin preguntar quien eres ni de donde vienes.
En definitiva, es una lástima que haya personas que no reconozcan el amor entre dos hombres y encima se atrevan a juzgarlo. Porque Dios no nos juzgará por pequeñeces cuando lleguemos a su presencia, no. “Al atardecer de la vida nos examinarán del amor” (San Juan de la Cruz). 
Estos chicos se aman, y solo por ello Dios está con ellos y con todos los que los apreciamos y queremos. El descubrimiento de la homosexualidad no es fácil para una persona, pues implica vivir siendo especial o extraordinario. Y esta etapa siempre suele darse en la adolescencia o juventud. 

A Blas y Braulio la vida los bendijo con el encuentro mutuo. Se encontraron a sí mismos y en cada cual el otro descubrió un rostro de luz, una complementariedad que les hace ser personas en plenitud, felices y de verdad (Juan 14,6). Y en sus vidas descubrieron el autentico rostro del resucitado.
Hago desde aquí un llamamiento para que hermandades, cofradías y asociaciones cristianas fomenten el respeto mutuo y la aceptación de cada cual en la diversidad de la vida, pues todos somos hijos e hijas de Dios que es Padre y Madre, y que al crearnos por amor nos otorgó su propia dignidad (Gn 2).
Mi total apoyo hacia esta pareja, mi abrazo a todos los que os quieren y os demuestran respeto con la vida. Quien no os respete, se las verá con Dios y con su conciencia.

Florencio Salvador Díaz Fernández

Titulado Superior en Teología. I.I.T.A. Universidad Pontificia de Comillas

jueves, 24 de abril de 2014

EL QUE NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS, ESTÁ A FAVOR NUESTRO. Sobre las hermandades civiles.

El que no está contra nosotros, está a favor nuestro (Mc 9,40) 


Como dice el titular del un periódico digital, proliferan las hermandades y cofradías civiles, tanto en los barrios de las ciudades como en los pueblos. El ejemplo más cercano lo tenemos en Lora de Estepa, donde aun sale a la calle una imagen de Jesús Cautivo popularmente llamado “el Zoilo”. Parece ser que en Sevilla hay varias en circulación, y que incluso entre sus fines se encuentran el de la ayuda al necesitado. Son imágenes que procesionan de la manera más digna, en cuanto que salen a la calle en sus pasos, adornados con flores, banda de música, cortejo de hombre y mujeres de chaqueta y mantilla respectivamente…etc. Y lo más significativo es que son imágenes que veneran los cristianos, pues representan como otra cualquiera a nuestro Señor y su Madre. Lo que ocurre es que estas agrupaciones o “hermandades civiles”, como suelen ser llamadas, no tienen encaje jurídico en la Iglesia Católica ni están respaldadas, y ni siquiera animadas por el obispo del lugar. Son hermandades ácratas, en cuanto que no están incardinadas canónicamente en ningún territorio eclesiástico. Las personas que mueven estas agrupaciones religioso-civiles, son gente creyente y personas corrientes que en muchos casos se encuentran de frente con la dureza de la burocracia episcopal, para llevar a buen puerto la constitución de su hermandad en la Iglesia Católica. Y esto les desanima, pues el camino burocrático es parecido al desierto en el cual cunde la desesperanza y no se dejan de sortear dificultades. Y van caminando como pueden con sus luces y sus sombras, sin dejar de tener en ciernes el continuo anatema de la oficialidad cofrade diocesana. Déjeme que le muestra un pasaje del Evangelio al uso del tema: “Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; pero se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. Jesús contestó: –No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a nuestro favor. El que os dé aunque solo sea un vaso de agua por ser vosotros de Cristo, os aseguro que tendrá su recompensa.” (Marcos 9, 38-40) Respecto del texto de Marcos, la cosa está clara. Los que creemos en Cristo, tenemos la premisa de sumar y hacer comunidad sin tener en cuenta los orígenes de tal y cual. En demasiadas ocasiones respecto de la separación con otras iglesias, se ha dicho que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Y sin embargo continuamos demonizando al distinto, o al que cogió un camino alternativo para llegar al mismo lugar que nosotros, LA SALVACIÓN. Por ello, con toda la serenidad del mundo me pregunto. Este asunto de las hermandades religioso-civiles y la negación absoluta a su integración en la Iglesia Católica facilitándoles el camino, ¿es una cuestión religiosa o es una cuestión de poder? Creo que es más bien lo segundo, y lo lamento. Lo lamento mucho porque me duele la iglesia, en cuanto que me duelen las personas, la gente. Y “nuestra amada e imperfecta iglesia”, como decía San Francisco, no deja de ponernos la ley antes que la vida y la norma jurídica antes que las personas. Lo diré una vez más aunque nadie me escucha, ESTE NO ES EL CAMINO. Por un lado el obispo de Málaga echa a la calle a un hermano mayor divorciado, y por otro lado el Papa Francisco dice a una divorciada qye al comulgar no hace daño a nadie. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Acaso tenemos desvirtuado el evangelio de Jesús? Respecto del tema tratado aquí, no hay atajos posibles; El que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Hagamos por tanto la vida lo más fácil posible a las personas, pues de no ser así de poco nos servirá la “otra caridad oficializada y bendecida”. Laus Deo.

jueves, 27 de junio de 2013

ORGULLO DE SER, Y SER CRISTIANO

ORGULLO DE SER, Y SER CRISTIANO

 “Hay en el orgullo una paradoja; hace ridículos a algunos hombres, pero impide que otros lleguen a serlo” 
(Charles C. Colton)
28 de Junio, día del orgullo gay. Bueno, es más que un día del orgullo, es un día que merece la pena celebrarse por muchos motivos, ya que aun a pesar de la negatividad de las noticias y de que no hay un parto sin dolor, pues podemos afrontar la vida con renovada esperanza; viviendo el hoy caluroso y sin preocuparnos por el incierto mañana.

Como cristianos que somos, tenemos un motivo de ejemplaridad para afrontar este día y todos los días, Jesucristo. ¿Sabía Jesús de sexualidad? Claro que supo de sexualidad. La sexualidad está en la mente y en la propia esencia del ser humano, y como humano que era “Jesús tuvo que tener deseo sexual” (José Mª Castillo). Ojo, hablo de deseo no de relaciones sexuales. De esas cosas personales respecto de Jesús, el evangelio no dice nada aunque si las hubiera tenido, su mensaje, persona y la obra de la redención hacia nosotros, no queda invalidada desde ningún punto de vista, pues todo lo ánima el Espíritu Santo de Dios como aliento de vida (Jürgen Moltmann).

Lo que es una autentica lastima, es que centrándose Jesús en la necesidad de la felicidad para el ser humano, en el interés que tuvo por la salud de las personas y su propia vida afectiva, desarrollando lazos sensibles de autentica fraternidad comunitaria como autentica táctica para la evangelización; nuestra Iglesia Católica se afane constantemente en denostar a los homosexuales y demás grupos de género.
Al no acoger a ciertos sectores, la jerarquía debiera darse cuenta de que devalúan plenamente el sentido de comunidad, realizan una acepción de personas denunciada por Jesús y encima pierden un motivo ejemplar para estar orgullosos de sí mismos como pastores. Y es que, todo lo que para los obispos no es normal, está intrínsecamente desordenado. Todo lo que no es conforme a su opinión sobre cualquier cosa, está apartado de la comunión de la iglesia.

¿Cómo así somos Iglesia? Esta es ya una guerra declarada y defendida por los obispos, en pro de un magisterio que es causa interpretativa de la Palabra de Dios realizada por hombres. Y esta ofensiva episcopal en contra de la libertad sexual, se pone en estos días de nuevo en marcha para defender el mal llamado único modelo de familia heterosexual, cuando debiera llamarse único modelo de familia tradicional. Hay una noticia reciente que le ponen nerviosos.

El fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que considera inconstitucional la acepción de los homosexuales respecto de la institución matrimonial, por lo que la unión de dos personas del mismo sexo, es un matrimonio en los EE.UU. de América y en tantos otros países, que a pesar de ser acusados de muchas cosas, ofrecen a los ciudadanos más derechos de los que la Iglesia Católica ofreció en todos los siglos de su existencia.

Considero un derecho el ejercer libremente lo que cada uno viva en si mismo y viva con naturalidad. Creo que es una grandeza para la humanidad, y creo que da pleno sentido al evangelio de Jesús el que muchas personas podamos hacer un uso particular de la libertad, aunque la jerárquica iglesia solo considere libertad a la suya, la llamada libertad responsable, que descansa en el principio anunciado por Alfonso Guerra, de que “quien se mueva no sale en la foto”. Me duelen las personas y me duele la iglesia. Me duele que algunos quieran esgrimir la Biblia al pié de la letra para condenar por ejemplo la homosexualidad; y no cojamos el pié de la letra otros pasajes para defender aquello en lo que jamás debiera de convertirse la Iglesia de Jesús.

La mayoría de pasajes que en la Biblia condenan la homosexualidad, condenan de fondo la infidelidad a Dios, valga el ejemplo de las enfermedades consideradas causa de castigo. Lo de David y Jonathan es algo que no tiene vuelta de hoja, se amaron y punto. Pero, ¿cómo interpretamos Mateo 23? Este capítulo es el que la liturgia debiera mandar leer, en el ritual de la ordenación de los sacerdotes y obispos. Porque esta iglesia jerárquica a la que a lo largo de los siglos, todos hemos colaborado en dar forma, está más que censurada por Jesús, ya que “la iglesia como institución, encarna todos los defectos que Jesús criticó en la religión de su tiempo” (Francisco Asensi). 

Le podemos preguntar a este respecto a los jóvenes de la parroquia de Mairena del Aljarafe (Sevilla), expulsados por el cura a expensas del obispo por insubordinación al magisterio. Con estas actitudes, ¿Dónde deja la iglesia el sentido de la parábola del buen samaritano? (Lc 10,35) Pues la deja en lo más alto, porque no será el sacerdote el que se pare en el camino, él pasará de largo. Será otro excluido u otra persona que viva en sus carnes el sentido de humanidad, quien pasará junto a nosotros y dignificará nuestras vidas. 

“Obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra” (Mt 23,3). Vamos que de coherencia evangélica, como que nada de nada. Siento que haya quienes se molesten por estas palabras, incluso que las utilicen en mi contra. En igualdad de oportunidades, podemos discutir sobre ello. Para terminar, solo dar un mensaje esperanzador.

Los que en Jesús tenemos puesta nuestra mirada y nos tratamos de manera fraternal y solidaria, seremos Iglesia aun a pesar de los que piensan que no los somos. Aquellos que pasaron de largo ante el hombre herido en el camino (Lc 10, 31-32), no se pararán en el camino ante nuestra necesidad. Dios Padre, bondadoso es harina de otro costal.

Este, en Jesús y por Jesús -su revelador-, renueva nuestra esperanza en la superación diaria de obstáculos y controversias. De sus labios recibimos un apoyo, para dejar caer la cabeza en su hombro para poder reír y llorar. La amplitud de su corazón, en Dios se hace acogida total, pues con el profeta nos dice: “¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15).
Floren de Estepa (Bachiller en Teología)

PADRE NUESTRO, DE TODOS LOS AMORES


Padre nuestro y padre de todos.
De los altos y los bajos,
de los hambrientos y los hastiados,
de los tradicionalmente casados,
y padre también de los homosexuales.
Como me siento hijo/a  tuyo/a, te digo
que quiero vivir en ese reino que prometes
y que día a día esperamos.
Queremos repartirnos entre todos
el pan, las flores, el tiempo y el trabajo.
Equitativamente y sin desigualdades,
ya que todos, ¡todos somos imagen y semejanza tuya!
Espero de ti el perdón tan necesario,
para ofrecerlo a aquellos que nos ofenden
con teorías sobre nuestra sexualidad,
que se basan en la muerte y la degradación;
Ese perdón que nos haga vivir serenamente el futuro.
También nosotros queremos perdonarnos,
colaborando a levantar un mundo derruido,
Un mundo que se atreve a pesar el amor
para separar el legítimo del ilegitimo.
Como si todo el amor no proviniera de ti.
Queremos aportar nuestra fuerza en la lucha,
del odio egoísta,
de la boca soberbia,
de la ciega violencia,
de la xenofobia bendecida,
de los deseos que esclavizan,
de toda individualidad que excluya.
Tentaciones que cada día nos acosan
como a Jesús un día le acosaron.
Con su fuerza, que es la tuya,
queremos rechazarlas
y bendecirte por nuestro amor y sexualidad.
Quiero ser fuerte para rechazar,
todo aquello que lastre mi dignidad personal,
y convencid@  de la enormidad de tu corazón
poder decirte:

PADRE NUESTRO.



(Adaptación del P.N. de Arbeloa)