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martes, 23 de junio de 2020

HACED MEMORIA - ORACIÓN ANTE EL COVID-19


“Haced memoria” (Deuteronomio 8,2)
Oración y reflexión cristiana ante los acontecimientos presentes del
COVID-19

(Será muy recomendable crear un ambiente acogedor, donde se esté bien. Tendremos presenta la Biblia –Palabra de Dios- y una vela que encenderemos con la invocación inicial. También puede ser muy estimulante una tenue música de fondo que nunca se oiga por encima de las personas que intervengan. Como elemento de la Presencia de Cristo, es más recomendable la luz que la cruz, pero puede optarse por la que más convenga, así como ambas. Este tema debe ser preparado antes de su puesta en práctica.)

MONICIÓN INICIAL:
Hermanos y hermanas, paz y bien:
Vamos a orar en familia, entre amigos, en comunidad o en soledad. Vamos a abrirnos al misterio de entrar en contacto con el Señor, el Trascendente.
Le vamos a pedir que nos asista en esta hora en que tomamos conciencia de nuestra vida y evaluamos nuestra situación personal, de pareja o comunitaria.
Él llama constantemente a nuestra puerta, nos llena con la brisa de la mañana y nos hace inspirar un aire nuevo que puede renovarnos y ayudarnos a encauzar nuestra vida, para ser en el fundo fermento de paz y bien.
Nos adentramos en el misterio.

INVOCACIÓN DE LA PRESENCIA
(Se enciende la vela y posteriormente todos leen la invocación de la presencia)
Señor de la alianza nueva, Señor de multitud de pueblos.
Enséñanos a buscarte sin cansancio,
sin detenernos donde nos conviene
sin hacerte a nuestra medida.
Tú, señor Jesús que conoces al padre,
haz que caminemos hacia Él;
para que saltemos de alegría como Abraham,
como María, como los sencillos,
como los pobres de espíritu de todos los tiempos,
como los creyentes hijos de Abraham. Amén.

HIMNO INTRODUCTORIO DE LA ORACIÓN
(Respirando a Dios – Florentino Ulibarri)
En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada...
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.

En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

INTRODUCCIÓN DEL TEMA
Moisés lo recomendó muchas veces al pueblo de Israel, haced memoria. O sea, recordad porque de lo acontecido siempre se extrae una enseñanza.

La dura situación que hemos vivido, en días en los que hemos estado rodeados de temor y desesperanza. La relativa nueva normalidad en la que estamos y que nos mantiene en tensión. El contacto más o menos cercano que hemos tenido con esta enfermedad, así como la preocupación por nuestra propia salud junto a la de nuestros familiares y amigos; nos ha llevado a vivir situaciones que quizás nunca creímos posibles.

Como cristianos debiéramos de tener una perspectiva concreta ante la situación. Esta perspectiva nos debiera de colocar en el papel de personas involucradas en la sociedad, para sentir en nosotros mismos la situación de los demás, tanto sus tristezas como sus alegrías; pues frente a tanta adversidad igualmente hay mucha gratitud.

El involucrarnos en esta pandemia no debe entenderse como colocarnos en primera fila de combate, pues no somos profesionales de la salud y en muchos casos somos personas mayores o adultas y de riesgo. Pero hay una dimensión cristiana que somos llamados a vivir, la contemplación.

Hemos pasado horas y horas juntos en casa, más que en ningún otro momento de nuestra vida. Nos hemos visto obligados a hacer oración sin participar de los cultos religiosos de una manera tradicional. Todo ha cambiado mucho, pero el mundo no ha dejado de girar. 

El llamamiento del Señor de rezar en lo escondido donde Él habita, siempre está ahí. Y nuestra vida cristiana, nuestra vida de pareja debe tener una connotación en esta situación de calamidad que se vive en toda la tierra; la TERNURA.

Nunca debemos juzgar a nadie ante lo que estamos viviendo. Jesús de Nazaret no lo hacía. Él abrazaba sin preguntar y sin condicionar. Esta pandemia está dejando en la cuneta de la vida a muchas personas, por no hablar de las miles que han perdido la vida.

Tengamos presente estas realidades de personas a las que debemos acompañar en el silencio de nuestras vidas haciéndonos eco de sus particularidades. Enfermedad, desamparo, tristeza, desempleo, falta de lo básico…etc. 

Junto a todo esto recordamos el comienzo de este tema: “HACED MEMORIA”. Haced memoria de tanto beneficio recibido, de tanta adversidad superada, de tanta tristeza contenida, de tanta suplica escuchada, de tanto amor compartido, de tantas y tantas cosas que el mundo ve como normales y nosotros interpretamos como bendición de Dios.

Él, como Padre es misericordia infinita, TERNURA y COMPASIÓN. Abramos nuestro ser a esa ternura, cerremos las puertas a principios que separan y tendamos puentes, pues si algo bueno ha podido hacer esta situación; es que a todos nos ha hecho más hermanos, más humanos y más fraternos.

LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA (Lucas 10,29-37)
En aquel tiempo, un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: –Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Jesús le contestó: –¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?
El maestro de la ley respondió: –‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo.’
Jesús le dijo: –Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida. Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús: –¿Y quién es mi prójimo?
Jesús le respondió: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. 
Luego pasó por allí un levita, y que al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 
Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ Pues bien, ¿cuál de aquellos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?
El maestro de la ley contestó: –El que tuvo compasión de él.
Jesús le dijo: –Ve, pues, y haz tú lo mismo.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN DEL EVANGELIO. “HAZ TÚ LO MISMO – José Antonio Pagola-“
Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien solo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.

Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.

En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es, solo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.

«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».

Su falta de compasión no es solo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.

Cuando la religión no está centrada en un Dios, Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.

Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a este a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo». ¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

NOS PREGUNTAMOS PARA INTERIORIZAR.
¿Cómo hemos vivido nuestra vida de pareja y/o familia en esta situación de confinamiento?
¿Dónde ha quedado nuestro compromiso con la sociedad y la humanidad? –Aportación económica a ONGs-.
¿Qué sentido hemos dado a nuestra oración? ¿Hemos sabido hacer la Presencia de Dios y vivir la autentica Iglesia Domestica, interiorizando cada día la Palabra de Dios como levadura de nuestra vida?
Mi respuesta como cristiano/a en esta pandemia, ¿ha sido farisaica y me doy por satisfecho por haber salido indemne, o por el contrario he sido SAMARITANO/A y cirineo desde la contemplación?
Podéis plantear alguna que otra pregunta para tratarla en común.
(Al termino de la puesta en común damos lectura a esta plegaria y vamos concluyendo la oración)

PLEGARIA A DIOS DE EXILIADOS Y REFUGIADOS (Florentino Ulibarri)

Dios y Padre nuestro, tú que eres un Dios exiliado y refugiado,
escucha los silencios y los gritos de los que no tienen casa ni hogar,
de los que no tienen patria ni trabajo, de los que viven a la intemperie,
escondidos o en tierra extranjera por salvar su dignidad y su vida.

Tú que eres un Dios exiliado y refugiado,
escucha los silencios y los gritos
de los perseguidos, de los prisioneros de guerra,
de las viudas y huérfanos,
de los desplazados por cualquier motivo...
Mantennos unidos a ellos;
que nuestra compasión y solidaridad
cree lazos y redes que les transmitan alegría y seguridad.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
muéstranos la parte de nosotros que vive en el exilio,
que está perdida y necesita volver a casa.
Danos el calor y ternura que necesitamos
para sentirnos queridos y protegidos.
Guíanos a nuestro ser verdadero
para que vivamos como hijos y hermanos.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
ayúdanos a ver claramente los aspectos de nuestra cultura
que crean exclusión y nos hacen vivir en cautiverio.
Concédenos la visión, el coraje y la fuerza necesaria
para mantener los valores del Evangelio.

Tú que eres Dios de exiliados y refugiados,
llama a la Iglesia con voz firme y clara
a volver a los caminos de la justicia y la verdad.
Y danos a todos los que decimos seguirte
un corazón compasivo y una mente abierta
para que nadie permanezca en el exilio.
¡Tú, Dios de exiliados y refugiados!
(Al termino de la lectura de esta plegaria, bien se pueden repetir algunas frases o palabras elocuentes o se puede pedir o dar gracias, según la experiencia de cada cual que desee participar)

CONCLUSIÓN
Hemos orado por los enfermos, nos hemos conmovido por la situación calamitosa que hemos vivido y que aun se vive en muchos países. Tengamos en cuenta que la oración no nos hace mejor que nadie, pero nos sensibiliza con realidades ante las cuales hay que responder de manera solidaria, evangélica, tierna, sensible y efectiva.
No seamos ligeros a la hora de juzgar o de opinar. Coherencia cristiana, pues el samaritano ayudó al herido sin preguntar nada y sin condicionantes de ninguna clase.
Y responsable siempre, ante las medidas de prevención e higiene, pues como bien se nos ha dicho: ESTE VIRUS LO PARAMOS UNIDOS/AS.
Solo así seremos como el Señor, nazarenos de la vida dispuestos al servicio.  

La oración se acaba con rezo común del Padre Nuestro.
Fin de la oración.

Oración realizada por Florencio Salvador Díaz Fernández.
Puede publicarse y difundirse indicando su procedencia.

lunes, 30 de marzo de 2020

ORACIÓN POR LA VIDA FRENTE AL COVID-19 CORONAVIRUS

Mantengamos viva la esperanza, continuemos sembrando amor en nuestro corazón, tengamos un corazón abierto y fraterno -aunque estemos en casa-; sintamos el dolor de la naturaleza herida, seamos responsables en nuestras actitudes, recordemos a quienes lo pasan mal y a quienes trabajan arriesgando su vida, recemos por quienes de una manera precipitada se han marchado de este mundo y busquemos la oportunidad para agradecer la vida.
Un abrazo para todos y todas.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN A DIOS, POR LA VIDA Y POR LA GENTE
Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas; ¡gracias por la vida!
En medio de la incertidumbre y el temor, te pedimos por todas las mujeres y hombres, ancianos y niños del mundo entero que se enfrentan al mal que amenaza nuestra salud.
Permite que al mirar el rostro de tu Hijo Jesús, sintamos la responsabilidad del buen obrar, la solidaridad con nuestro prójimo y el más profundo sentido de humanidad, que nos mueva a sabernos comunidad de personas que deben ser cirineos los unos para los otros.
Con tu ayuda, Padre bueno y con la fuerza del mismo Espíritu que habitó en nuestra Madre María Rocío de la gracia -que intercede por nosotros-, superaremos esta dura prueba y resucitaremos a una Pascua renovada, donde lo veremos todo con nuevos ojos.
Los ojos de quienes sabemos que en el camino de la vida solo hay una manera de andar, en paz, bien y fraternidad.
Te lo pedimos por tu Hijo Jesús que junto a su madre y todos los santos viven y reinan junto a Ti, por los siglos de los siglos. Amén.
PADRE NUESTRO…

martes, 6 de septiembre de 2016

CARTA ABIERTA A PABLO RÁEZ MARTÍNEZ

CARTA ABIERTA A PABLO RÁEZ MARTÍNEZ (*)

Pablo buenas tardes desde Estepa (Sevilla)

A través de Antonio Carmona Belloso, un amigo “facebukero” he sabido de ti, de tu situación y del espíritu de lucha que demuestras.

Me ha impresionado, sinceramente. Porque creo que en el mundo, demasiadas cosas se esconden, se dicen por lo “bajini” y se intentan camuflar; para que al fin y al cabo todo llegue a saberse. Es una absurda manera de pretender ignorar la realidad, por muy respetuosa que sea esa opción.


En tu caso, y teniendo en cuenta que se poco de tu proceso, creo que es un proceso duro, pero un proceso en el cual se supera el día a día, como si fuera una autentica oportunidad de la vida, con un solo margen de 24 horas.

¿Qué sería de cada habitante de este primer mundo, si tuviéramos que vivir cada día con la expectativa de las únicas 24 horas? Creo que quizás seríamos más fraternos, más prácticos y desde luego no perderíamos la ocasión para amarnos más, ser más sensibles y aprovechar más el contacto humano, con familia, amigos y desconocidos.

Mi experiencia personal con la enfermedad no es comparable a la tuya. Y créeme, que lo más duro que he vivido es el proceso de un matrimonio de amigos, en la superación de la leucemia de él. Iba todos los martes de todas las semanas a verles a Sevilla al área de aislamiento; y si el camino hacia allí se hacía oración, el de la vuelta lo era aun más. Pero el estar allí con ellos, palpar el silencio de aquel pasillo –que yo llamaba del horror- pues nada se oye allí, me hacía vivir un trozo de su dolor y de su esperanza, y eso creo que reconforta hasta las lágrimas.

Es cierto que cada persona tiene una manera de afrontar las cosas. Sin ignorar las muchas cosas que son necesarias para superar la enfermedad, y creyendo que la propia vida es un milagro en muchos sentidos, como persona creyente asumo la situación de las personas en mí día a día y suelo ponerlas ante el Señor, así como recordarlos en mi oración.

Con tu permiso, te voy a tener presente. No es para que me lo agradezcas, te lo aseguro. Pero me parece hermoso y humano que las personas nos tengamos en cuenta tanto en la salud como en la enfermedad. Y ojalá no tuviera que llegar la enfermedad, para apreciar ciertamente lo mucho y bueno que tenemos a nuestro alrededor.

Desde Estepa te envío todo el ánimo del mundo, y vista tu determinación por la vida, no me cabe la menor duda de que superaras los retos que la vida te presenta. ¡Ánimo para tu familia, amigos y conocidos que te quieren y cuyo apoyo es inestimable para tí!

¡Ojalá te recuperes y podamos invitarte a mantecados, los amigos “facebukeros” que tienes de Estepa! Ya sabes que la manteca se pega al riñón y es lo mejorcito para recuperar masa muscular.

Un abrazo grande.
Fraternalmente, Floren.

Estepa 6 de Septiembre de 2016.

(*)https://www.facebook.com/PabloRaezMartinez/about

jueves, 10 de diciembre de 2015

POEMA DEL DOLOR - NUNCA PODRÁS, DOLOR, ACORRALARME

Nunca podrás, dolor, acorralarme


Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

***************

(Del libro "Testamento del Pájaro Solitario" Autor: José Luis Martín Descalzo )

martes, 20 de octubre de 2015

LA DESPEDIDA DE MARISA - Día de Lucha Contra el Cáncer de Mama

La despedida de Marisa
El viento arreciaba en el espigón, ¡y de qué manera! La agencia estatal de meteorología anunció el paso de una buena tormenta y las autoridades municipales habían acordonado el paseo marítimo, para que nadie se acercara de manera irresponsable a la zona del puerto. Pero para cualquiera que pasara por la carretera adyacente, era más que visible la solitaria figura de una persona en la parte final del espigón, entre la bruma y el golpeteo de las olas. Nadie podría advertir si era un hombre o una mujer. 

De constitución delgada y casi sin pelo, esta persona estaba vestida con unos vaqueros rojos un poco desteñidos, y un anorak corto con capucha para protegerse de la ventisca. Con la mano derecha sujetaba con determinación un papel arrugado que igualmente era azotado por el viento. Su nombre era Marisa. A sus cuarenta y dos años, no estaba allí en el espigón por casualidad sino por necesidad. La necesidad imperiosa de despedirse. ¿Cuántas noches de despertares inquietos? ¿Cuántos días en los que se preguntó el porqué a ella? ¿Cuántas veces se preguntó si Víctor la seguiría amando con aquella cicatriz en el lugar del seno? Noches de hospital, tratamientos agresivos, sus padres desvelados y sin vida; la caída de sus bonitos rizos pelirrojos… y la incertidumbre de si tendría vida al día siguiente. Sus pretensiones en la vida nunca fueron notables, pues era de carácter humilde. “Con que poco te conformas hija”, le decía siempre su madre. Siempre destacó en los estudios siendo niña, cosa que demostraría en la universidad de filología hispánica. Se licenció y comenzó a trabajar en una academia de apoyo a la enseñanza donde conoció a su pareja Víctor, con el cual tuvo lo mejor de su vida, su hija Elena. Todo ese mundo casi perfecto o al menos equilibrado, se tambaleó el día en el que acudió al médico y comenzó el calvario de la lucha contra el Cáncer. Cáncer –se decía Marisa-, una palabra con la cual todo el mundo se siente solidario pero la cual hace que en tu mundo se cree un agujero negro sobre el que caben todas tus futuras expectativas acabando incluso con tus ilusiones. Sin embargo en el grupo de apoyo de la asociación aprendió a afrontar la enfermedad y a nombrar la temida palabra sin susto, Cáncer. Aprendió que si algo es vital para superar la enfermedad es hacerle frente con determinación, el tener todas las prestaciones sanitarias posibles. E imprescindible para enfermo y familiares es la humanidad de todos los que se rodean. Ningún camino es fácil en la vida –se dijo Marisa-, pero es más llevadero cuando la persona confía en sí misma y no cede a la fuerza con la que en ocasiones se presenta la enfermedad. Estando allí en aquel espigón, azotada por la brisa de las olas y calada hasta los huesos, y haciendo balance de los últimos meses; Marisa reconoció que no todo fue fruto de la casualidad. Los tratamientos que te envenenan y te curan, las enfermeras –convertidas en familia-, la oración y el apoyo Del de arriba, el cariño de la familia y la continua sonrisa de Víctor diciéndole tras el cristal del aislamiento: “te quiero, tú puedes”. Los dibujos de su hija Elena dibujando a mama sin pelo pero muy guapa leyendo bajo el manzano… y el deseo de vivir y ser feliz. Por todo lo pasado, pero sobre todo por lo que estaba por llegar, estaba allí Marisa. Tenía que despedirse. Tenía que decir adiós a aquella etapa que la hundió y de la cual resucitó. Tenía que estar allí por ella y por las que no superaron la enfermedad pero dejaron un reguero de amor y de testimonio imborrable. Cuando creyó llegado el momento de decir adiós levantó el brazo y soltó el papel que tenía en la mano. Era el documento donde el hospital le comunicaba hace siete meses su diagnostico fatal. El documento voló azotado por el viento y cayó al agua donde las olas lo tragaron hasta el infinito. De su bolsillo vaquero saco poco a poco un pañuelo rosa de vivos colores. Lo sujetó con ambas manos y lo besó con lágrimas en los ojos. Ese fue su colorido pelo durante semanas; pero demasiado doloroso para conservarlo. Lo dejó volar y emprendió el vuelo. Ella contemplo ensimismada como el trozo de tela colorida subía y subía hasta el cielo, donde comenzó a confundirse entre la ventisca que caía. Cuando se perdió de vista le vinieron a la mente dos personas que conformaban los cimientos de su existencia, Víctor y Elena. Le esperaban, y ella no estaba dispuesta a perderse ni un minuto más de sus vidas. Empapada y con una tímida sonrisa en los labios emprendió el camino, de regreso a casa.


Con un día de retraso, dedico este relato a todas las mujeres del mundo, enfermas y sanas, esperanzadas y sin esperanza. Permita Dios, la vida, la medicina y la humanidad; que todo colabore y favorezca la extinción de esta tremenda enfermedad y su superación. He tenido la oportunidad de ver este año el Cáncer –sea el que sea- de cerca en la vida de unos amigos, de ver el desgaste que causa en el ser humano; he sonreído y he llorado y os aseguro que todo es más llevadero cuando uno se implica, se hace vida y compañía desde la amistad.

Un beso a todas las mujeres del mundo, Octubre Mes de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Año 2015. atte. Floren.

sábado, 29 de agosto de 2015

26 AÑOS Y UN SUEÑO

26 años y un sueño

Cuando pudo mirar por el rabillo del ojo el reloj que había colgado a su derecha detrás de ella, supo que estaban a punto de dar las doce. Instintivamente dirigió su mirada hacia la ventana, y puntual como todos los días excepto los domingos, pudo ver en la lejanía un avión que volaba muy bajito con la panza pintada de naranja. El aeropuerto estaba cerca del hospital y aunque formaba parte de aquella inacabable rutina, era de las cosas que le gustaban. 

Pensaba en la gente que viajaba en su interior por diversos motivos, puede que todos los motivos no fueran alegres; pero seguro que había gente de vacaciones o que cambiaban de vida o de destino. Y por instinto y aunque ella sabía que era un argumento infantil, se imaginaba que ese avión y todos los que venían detrás dispuestos al aterrizaje o al despegue, se llevaban sus problemas muy lejos o muy muy alto, para dejarlos allí, claro. 
A los cinco minutos más o menos llegó la enfermera a cambiarle el suero e inyectarle un “Dogmatil” para mitigar las nauseas que tenía desde por la mañana. Gracias Paqui, le dijo a la chica. Era una auxiliar de un pueblo cercano pero trabajaba en el hospital general de la capital, y la verdad es que la muchacha era un ángel. 
Cuando cerró la puerta se quedó de nuevo sola. Su acompañante iba a media mañana al quiosco de la planta subsuelo por algunas revistas y dar una pequeña vuelta para cambiar de ambientes. Ella no podía permitirse ni eso. Su lugar estaba allí, en aquella habitación 708 de aquel gran complejo sanitario, en el cual vivía desde hacía muchos días. ¿Recordaba cuantos? ¡Claro!, se dijo. 
¡¡Ojalá perdiera una la cabeza para al menos no ser consciente de este calvario!! Pero se dijo que no era verdad. No sabía el porqué estaba aun en este mundo, si era por causa de Dios o de la profesionalidad de los médicos. Quizás de todo un poco, se dijo. El caso es que allí estaba cuando nadie daba un duro por ella. Y en el día presente, todo se agudizaba y todo se presentaba con una dureza impresionante. No quiso decir nada a sus familiares para no preocuparles, pero aquel día era el día en que tenía que haber celebrado sus bodas de plata matrimoniales. 
¡Menudas bodas de plata! dijo al silencio de su habitación. Y es que era una de las cosas con las cuales ella soñaba. Haciendo un rápido balance de su vida reconoció que había sido una buena vida, vivida desde la responsabilidad. De lo mejorcito que se encontró en el camino era su marido, y no se enamoró de él precisamente por la altura, no. Sino por la altura de su persona, y por ser un hombre integro con valores y con un gran corazón aunque a veces le costara mostrar sus sentimientos. 
A lo largo de su vida tuvo que afrontar también la muerte de seres queridos. Ley de vida, sí; aunque algunas personas se fueron demasiado pronto. Era curioso, pero desde aquella habitación de hospital y mirando el poco trozo de cielo que le permitía aquella pequeña ventana, pensó que aquellos que se habían marchado le protegían desde el cielo. Sí, lo sentía y eso le reconfortaba. ¿Por qué no? Son tantas cosas extraordinarias las que se hablan y tan inmenso el mundo de los sentimientos y del Espíritu, que como no se iban a acordar de ella. 
Junto a este sentimiento estaba el gozo de sus hijos. Quizás y aunque nunca lo confesara a su marido para que no se mosqueara, lo que le daba más fuerza que nada para luchar y salir adelante -¡porque tenía que salir!-, eran sus hijos. Casi eran dos hombres ya, pero eran sus niños. Uno se buscaba las habichuelas en el extranjero el otro aun andaba por casa; pero se hacían falta los unos a los otros y deseaba más que nada en el mundo participar de su futuro, aun una buena temporada. 
Ese era su sueño. Poder vivir todo eso junto a su marido, sus hijos y su numerosa familia. Una familia que sabía lo era todo para todos. 

Como dicen los curas en los casamientos, en la salud y en la enfermedad. Pues así era la familia. Se aferró con toda su alma a aquel sueño y se dijo así misma que cerraría los ojos y soñaría, para vivir el sueño en el subconsciente y volver a la realidad con la determinación de cumplirlo y de vivirlo con los suyos. Y de vivir su vida muchos años más con su marido y sus hijos y el gatito cojo. 
Quien no persigue sus sueños es una persona sin esperanza sin ilusiones, y ella se negaba a esa realidad. Tendría que haber celebrado los veinticinco años de matrimonio, pero ¿qué más daba que fueran veintiséis, si la cuestión era celebrar la vida estando todos juntos? Se dio cuenta de que las nauseas se le estaban quitando por el efecto del “Dogmatil” y sabia que ahora le entraría sueño. Se entregó poco a poco y calló en el letargo, dispuesta a soñar y dispuesta a cumplir el sueño de celebrar los 26 años de casada o los que fueran. La cuestión era soñar.

Dedico este relato a una buena amiga y su familia que hoy celebran sus 26 años de casados, ya que el año pasado no pudieron celebrarlo por causa de la superación de una enfermedad. Con mi deseo de que se cumplan vuestros sueños y de que ya sea en esta vida o en la otra, nunca os separéis pues los lazos del amor traspasan fronteras, incluso las de la eternidad.
Abrazos y besos.

Atte. Florencio Salvador Díaz Fernández.

Sábado 29 de Agosto de 2015.

domingo, 4 de agosto de 2013

LLÉVALO A TU CASA, PADRE DE BONDAD

Amigos y amigas de esta comunidad de Cristianos y Laicos.

Hoy asumo un día de oración muy especial.
Mi abuelo Salvador -el padre de mi padre-, está en los últimos momentos de su vida. No es preciso dar detalles, será cuestión de pocos días o de horas. Pero quiero pediros para que os unáis conmigo y mi familia en la oración, por todas las personas de cualquier edad que se encuentran en transito de esta vida a la Casa del Padre.

"Oh Dios de mi debilidad y mi fortaleza,
de mi tristeza y mi alegría,
de mi soledad y mi compañía,
de mi certidumbre y mi esperanza.

En su estado de transito hasta tu casa,
pongo en tus manos a mi abuelo Salvador:
alumbra su oscuridad
con un rayo de tu luz,
abre una rendija a su esperanza
y llena su soledad con tu presencia.

Que el sufrimiento no nos aplaste, Señor,
para que en estos momentos duros,
sintamos el alivio de tu amor
y seamos agradecidos por tu generosidad,
de habernos dado una vida tan prodiga
y a una persona tan generosa y amorosa.

Él está en tus manos, Padre de bondad.
En Tí, seguimos esperando. Amén."

lunes, 22 de julio de 2013

BENDITAS MANOS

BENDITAS MANOS



Cuando todo se hizo oscuro para la señora, cesó el dolor total. La oscuridad duró solo un instante, pues de pronto tuvo la sensación de ser conducida a una velocidad vertiginosa, por un conducto cilíndrico lleno de curvas en subidas y bajadas. Fueron en esos momentos de transito cuando por su mente pasaron todos lo momentos de su vida, los buenos y los malos. 
El fallecimiento del esposo, la alegría por los hijos, todos los momentos tristes y gozosos de la vida; el dolor causado por el fallecimiento de un nieto a una edad muy temprana…etc. Todo fue un flash tras la oscuridad. Pero cuando ceso su largo viaje, comenzó a percibir una realidad sobrenatural. Sintió  como si cambiara su existencia. Como si fuera ella misma, pero sin ser ella. 
Le cegó la claridad de un resplandor al se sentía atraída sin posibilidad de escapar. Pero era un resplandor de paz, de sosiego, de quietud. Lo primero que sintió fue la ausencia de angustia, por los suyos y por ella misma. Los últimos días de su vida en la tierra, fueron un dolor para toda la familia. Aunque su estado le hacía estar ajena a su degeneración física y las terribles heridas causadas por el desgaste de su cuerpo, la medicación no la apartaba totalmente de la existencia, pues tenia sensaciones que percibía en torno a ella. 
La atención y cariño de sus hijas e hijos, las visitas y los besos de sus nietos, los cuidados de los profesionales de la salud. Sobre todo, la señora recordó el tacto de unas manos. Las de una enfermera. 
Benditas manos, dijo como acción de gracias, ante aquel resplandor que la cautivaba, ahora llena de paz y de serenidad.  Benditas manos que curan al enfermo. Benditas manos que con su tacto, restituyen la dignidad al abatido. Benditas manos que ofrecen sosiego al dolor. Benditas manos que dejan huellas de humanidad y se esperanza. Benditas manos que aplican el ungüento, paliando la fuente del dolor para convertirlo en fuente de vida. 
Ella ya no estaba allí, en aquella cama de su casa donde había muerto. 

Ella vivía en una nueva existencia, desde la cual intentaría alumbrar el camino de los tuyos en la tierra. Quiso enviarles a todos, la misma paz de la que ella ahora gozaba y que se le prometía como eterna. La señora sentía junto a sí misma, la alegría de otras presencias de aquellos que se marcharon y junto al Creador ahora serian todos una sola cosa, en aquel mundo de plenitud y felicidad. 
¡No estéis tristes! Dijo mirando abajo. 
No dejéis de amaros y de sembrar paz, pues corta es la vida aunque vivas muchos años. 
Antes de volver a mirar a la Luz cegadora que la atraía, pensó en su enfermera.
Le mandaría un ramillete de besos en forma de un bello ramo de rosas blancas. Se las haría llegar desde un profundo agradecimiento, por ser profesional, por ser cariñosa… y sobre todo por ser humana y haberle dado vida con sus caricias. 
Hasta siempre, les dijo a todos desde la eternidad.

Este texto escrito por mí, es un pequeño homenaje a Nati, una enfermera A.T.S. del Centro de Salud de Estepa (Sevilla), a la cual la familia de una enferma fallecida le han regalado un ramo de rosas blancas.

viernes, 17 de mayo de 2013

PARA QUE NO EXISTA EN EL MUNDO LA HOMOFOBIA, ROGUEMOS AL SEÑOR

No es un día excepcional, es un día cualquiera.
Y como cualquier día suelo acudir a la oración de la Liturgia de las Horas, aunque por ser lluvioso no ha podido ser caminando por el campo como todas las mañanas. 

Al llegar al momento de las preces, me ha salido del alma decir: "Te pido Señor, para que ningún corazón humano albergue violencia alguna para con sus semejantes. Que cese la violencia Señor, que dejemos vivir a la gente, que engrandezcamos tu nombre haciendo un buen uso de la libertad. Para que cese la violencia de genero, el acoso sexual y la homofobia; Señor atiende mi oración".
Y he pensado -quizás con una pizca de petulancia-, ¿cuantas personas que forman la iglesia católica, son hoy o cualquier día, sensibles a esta realidad de violencia y opresión que sufrimos los homosexuales y transexuales?
Se sigue pidiendo en misa por los parados, por el hambre...etc; pero se obvian muchas otras cosas por aquello de lo políticamente correcto. Estoy de acuerdo con el papa Francisco en que no quiero una iglesia a Mi medida, pero quiero una Iglesia con los pies en el mundo.
Yo hoy particularmente recuerdo a aquellos jóvenes ahorcados en Irak por haber sido sorprendidos manteniendo relaciones sexuales. (*)Recuerdo al frances Vincent Autin que espera poder legalizar su matrimonio. Recuerdo a Ali, que esta condenado a muerte en Mali por homosexual. Pido al Señor por Han Han, un joven chino al que su padre considera una desonra por ser gay. Y pido por tantos que sufren en silencio porque la tradición familiar les impide dar al salto a la libertad. Por los amordazados por un clérima presbiteral, que tienen amores en la sombra, para que consideren ese amor una bendición de Dios desde la clandestinidad. Por los y las homosexuales que aun se refugian en la iglesia católica.
Por todos ellos, y por las necesarias entrañas de misericordia. Roguemos al Señor.


(*) http://elpais.com/tag/homofobia/a/

miércoles, 30 de enero de 2013

ME DUELE LA CABEZA, SR. OBISPO

Me duele la cabeza, Sr. Obispo

¿Entienden los obispos que a las personas nos importa más la sanidad y nuestra dignidad, que de quien se enamora tal o cual persona?


“Haced memoria de cuanto recibisteis” (Nm 11,5), se le decía al antiguo pueblo de Israel, para recordar los beneficios del Señor. 
Eso es lo que pretendo hacer yo en este momento, un poco de memoria. Hacen ya bastantes meses que el gobierno de España tomo la medida de negar la tarjeta sanidad a los inmigrantes, para el ahorro de unos 500 millones de €uros. Algo sorprendente, sobre todo para quien no esperara medidas de este calado en un gobierno conservador. 
Han sido muchas más. Pero hoy concretamente, sabemos que la atención a los inmigrantes, es paralizada en Navarra, porque el Constitucional ha admitido a trámite el recurso del gobierno. Mientras sus señorías deliberen sobre el asunto, los inmigrantes en Navarra, no tendrán sanidad al menos durante cinco meses. Esto desde luego es la guinda del pastel –por decirlo de algún modo-, ya que ONGs de atención a sin papeles y  comunidades como la Canaria, llevan meses lamentándose por la nefasta política de atención a estas personas. 
Repito, ¡PERSONAS! No hablamos de animales ni otros seres que deben de ser atendidos igualmente. Hablamos de seres humanos, que tienen –y deben tener- por su propio derecho una dignidad e integridad reconocidas. Al uso de la memoria que hoy realizo, quiero llamar humildemente la atención sobre los obispos españoles y su recomendación ante las elecciones generales de 2011, para que los católicos orientáramos nuestro voto. 
Los obispos, hay que reconocer que se emplearon bien, pues al uso del tema en el cap.6 de aquel escrito decían que: “la grave crisis económica actual reclama políticas sociales y económicas responsables y promotoras de la dignidad de las personas […], políticas que atiendan a las necesidades de los más vulnerables, como son los ancianos, los enfermos y los inmigrantes”. 
Cualquiera pudiera gritar palabra de Dios, si estos deseos episcopales fueran hoy una realidad en España. Pero sube el número de ancianos dependientes sin atender por la paralización de la Ley de la Dependencia, menguan las ayudas para la investigación de enfermedades raras, se quitan urgencias en nutridos grupos poblacionales, se deniega la atención a muchos inmigrantes, se congelan las pagas de los jubilados mientras suben los impuestos…etc. 
Yo creo que bien merecen aquellos que nos recomendaron el voto, que les preguntemos quien les inspiro tal decisión. 

"lo que más desearía es ver la palmadita de un obispo en la espalda de un inmigrante, cuando este le dijera: me duele la cabeza, Sr. Obispo."

El Espíritu Santo no desde luego, ya que su altura demuestra más cordura que los seres terrenales. Porque gobiernan aquellos que los obispos bendicen con solicitud, y aquellos que han aupado la asignatura de religión como evaluable en la ESO y han puesto trabas a la mujer sobre su derecho a abortar. 
Creo que desde el flanco dogmático, los obispos están contentos con nuestros gobernantes. Desde el plano social, ni están ni se les espera. Todo los despachan en la Conferencia Episcopal Española con cartas larguísimas e imposibles de leer, en las cuales dejan caer como perlas: “…hacemos una llamada a la gratuidad. Trabajemos por la justicia para que todos vean respetados sus derechos. […] Jesucristo ya nos advirtió que los pobres los tendríamos siempre entre nosotros. (cf. Mt 26, 11). […]Ello supone que esta reflexión debe hacerse teniendo en cuenta la opción cristiana por los pobres y la realidad de los más débiles y desposeídos” (C.E.Pastoral Social 10-06-2012). 
De pasada hablan los obispos de los inmigrantes –aunque se muestran muy preocupados-, en el documento Ante la crisis, solidaridad CEE. Documentos muy logrados lingüísticamente hablando, pero que son autentico papel mojado, para crear conciencia o dar solución a problemas básicos de los ciudadanos. Hago memoria hoy, y recuerdo cuando los obispos –en la voz del rosado monseñor Camino- amenazaron con la excomunión a los políticos que votaran leyes inmorales a los ojos de la jerarquía eclesiástica. 
¿A quien han amenazado con excomulgar ahora, tras estos flagrantes recortes en sanidad y en derechos básicos de las gentes? ¿Entienden los obispos que a las personas nos importa más la sanidad y nuestra dignidad, que de quien se enamora tal o cual persona? 
Lo digo –por ejemplo-, porque siento un poco de vergüenza ajena al ver campañas contra los recortes sanitarios en otras iglesias como la Evangélica, la cual denuncia con la frase “la misma ley regirá para el natural que para el extranjero que habite entre vosotros” (Exodo 12.49). Vamos con otra pregunta al uso. Admitiendo como curiosa la circunstancia, de que la partida presupuestaria del estado español a la Iglesia Católica es de las pocas partidas que no se han recortado, me pregunto. 
¿De los 249.000.000 millones de €uros que reciben los obispos, cuantos €uros son destinados a la atención social y cuántos son dedicados al mantenimiento del organigrama eclesiástico? Si supiéramos las cifras, se nos quitarían las ganas de comer hoy. 
Sí. Cáritas es el flotador de los obispos, cuando se esgrimen estos temas, pero ojo; Cáritas fundamentalmente se nutre de la ayuda económica y de labores de voluntariado de personas corrientes. 
Que son iglesia, sí. 
Pero son la base, la comunidad de los creyentes, los que siguen los pasos de Jesús y se “pringan” en la vida y con los problemas de la gente. Gente que teniendo lo justo, dan 100, 200€ o un pan grande –como hacemos en casa- un día sí y otro también, para que coma una familia de cinco personas. 
Esto es vida junto a Jesús, y no estar esgrimiendo diariamente la barita mágica para no pagar el IBI al estado y mantener los privilegios. 
Lo he dicho muchas veces y no me importa seguir siendo polémico para algunos. ESTAN HUNDIENDO LA IGLESIA DE JESÚS, porque no testimonian. No llegan a la gente. Y lo que más desearía es ver la palmadita de un obispo en la espalda de un inmigrante, cuando este le dijera: me duele la cabeza, Sr. Obispo.

jueves, 29 de noviembre de 2012

PARA EL SIDA, FARMACOS SÍ, CONDONES NO.

"El próximo 1° de diciembre se celebra la Jornada Mundial contra el SIDA, iniciativa de las Naciones Unidas para llamar la atención sobre una enfermedad que ha causado millones de muertes y trágicos sufrimientos humanos, acentuados en las regiones más pobres del mundo que, con mucha dificultad pueden acceder a los fármacos eficaces. En particular, mi pensamiento se dirige al gran número de niños que cada año contraen el virus de sus madres, no obstante existan terapias para impedirlo. Incentivo las numerosas iniciativas que, en el ámbito de las misiones eclesiales, están promovidas para erradicar este flagelo."

Este es el texto del papa, en referencia al Sida y a su día mundial el 1 de Diciembre. ¿Está mal enfocada la noticia? Lo digo porque el papa, se expresa en términos de curación de la enfermedad, no de la prevención. Para la enfermedad pide fármacos eficientes, pero ¿y la prevención?

¿Es lógico continuar considerando al condón como un elemento del diablo, cuando es lo más sencillo y económico para prevenir la enfermedad? Pero claro, si el papa acepta el condón, entonces se acaba ese yugo y flagelo del castigo eterno para los que no cumplan la voluntad del papa y de la iglesia, que -según ellos- es la voluntad de Dios.

Creo que este tren, es uno de los que se les pasa a la Iglesia. Menos mal que muchos/as evangelizadores/as en el tercer mundo aplican la lógica de la razón por encima de la ley y tratan a la gente como hay que tratarlas, con humanidad y sentido común.

La noticia viene de: http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2012/11/28/papa-sida-pobres-iglesia-religion-medicamentos-dia-internacional-ninos-mujeres.shtml