CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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viernes, 4 de octubre de 2019

¿SE PODRÁ REPARAR LA IGLESIA?


Hoy es un día bonito que celebro desde la más absoluta modestia, porque Francisco de Asís me evoca tiempos pasados, amistades de gente muy querida, inquietudes vocacionales de cuanto tenia flequillo y sobre todo el amor a todas las criaturas –madre naturaleza- y el ejemplo de vida de un santo del siglo XIII que es de plena actualidad. “Francisco, repara mi iglesia”, manifestaba el santo de Asís que le dijo Cristo en una aparición en la iglesia de San Damián. Francisco sintió la necesidad de fundar un nuevo estilo de vida a través de una orden mendicante, para contrarrestar la vida disoluta y de escándalos que llevaba allá por el año 1205 la jerarquía católica. 
Este artículo lo escribo como persona creyente y cristiana que durante mucho tiempo se ha sentido en comunión con la iglesia, institución a la que respeto y por la que trabajé en los mejores años de mi juventud.
Dicho lo cual, considero que la reparación que aplicó Francisco de Asís en aquella época al encauzamiento del sentido evangélico de la vida cristiana, es de plena actualidad en unos momentos en los que la sociedad entiende que –por ejemplo- la justicia divina no está por encima de la justicia humana, y que para ser anunciadora del mensaje del Reino de Dios, reino de justicia y de paz; la Iglesia tiene que ser escrupulosamente justa, humana, pobre y debe permitir el libre ejercicio de la libertad sin ambages ni cortapisas.
Estoy convencido de que esta reparación es posible porque el pueblo de Dios -la gente corriente-, está mayoritariamente comprometida con los valores que Jesús de Nazaret explicitó en su mensaje. Pero la Iglesia ni quiere ni sabe dar oportunidades reales a la gente sencilla para que sean anunciadores del Reino de Dios en sus comunidades, pues todo se somete al “ordinis” a la jerarquía establecida al efecto y cuyo punto de partida es el ministerio del presbiterado, o sea los curas.
Algo que no ayuda en absoluto es la decepción que muchas personas tienen con el papa Francisco, pues ha realizado gestos maravillosos y de un formidable contenido humano; pero aun no ha realizado -ni realizará- ningún  cambio sustancial en la Iglesia que permita la renovación tan necesaria que convierta a la Iglesia en una comunidad efectivamente fraterna, PORQUE AUN NO LO ES. Existe acepción de personas.
Aun somos los homosexuales tachados de enfermos y se nos niega por parte del papa el acceso al orden y la consagración. Aun está esperando la mujer el acceso al ministerio de orden, y es mentira que Jesús quisiera solo hombres sacerdotes pues Jesús no quería ni hombres ni mujeres sacerdotes. Los/as divorciados/as pueden esperar sentados a que las anulaciones eclesiásticas sean fáciles, gratuitas y se les permita el acceso a los sacramentos. Los sacerdotes lo tienen complicado para casarse, aun cuando se acogen en la iglesia católica a pastores anglicanos, coptos o maronitas con sus mujeres y sus hijos.
¿Alguien entiende esto? El papa se la juega muy próximamente en el Sínodo del Amazonas. Una enorme extensión de terreno donde hay sacerdotes que necesariamente tienen que estar casados –y están fuera del orden- y donde urge la ordenación de mujeres como diaconas y sacerdotisas pienso yo, para ser lo mejor de sí mismas al servicio del evangelio.
Hay quien dice que al Papa no le dejan hacer. Pues si a usted no le dejan hacer, con la fuerza del Espíritu Santo se va usted a su casa y que entre savia nueva con fuerza suficiente para llevar a flote una barca que se le parece muy poco a aquella barca de Pedro por la que tanto cantamos: “tú, que has venido a la orilla”.
No sé la deriva que esto lleva, la verdad. Me entristece la estampida de personas que se alejan cada vez más. Me preocupa y mucho la pastoral de la obligatoriedad que se lleva a cabo a través de la centralización de las parroquias. Cunde el desaliento y personas cercanas me comentan que las hermandades y cofradías a las cuales considero en la actualidad salvavidas de la iglesia –en cuanto a la atracción de personas sobre todo jóvenes-, no están pasando por un buen momento.
¿Soy el único que  piensa que el Reino de Dios se le está escapando a la iglesia por entre los dedos? Si, lo creo. Empezando porque los valores del Reino de Dios anunciado por Jesús, no son patrimonio de nadie ni mucho menos del catolicismo. Y es una realidad incontestable el hecho de que aunque una persona no se denomine practicante de tal o cual religión, si es buena, fraterna y respetuosa en sus relaciones en el mundo, ESTÁ HACIENDO REINO DE DIOS aun sin saberlo. Y como a Dios le da igual las etiquetas, pues perfecto.
No olvidemos que aun hay por ahí individuos admitiendo que la religión verdadera es la católica, aun cuando nuestra religión es un refrito del judaísmo y este a su vez de otras culturas egipcias y mesopotámicas. Por eso Dios no es propiedad de nadie, pues tiene tantas perspectivas y nombres como personas pueblan el mundo.
Sea como fuere, ojalá atendamos todos –yo el primero- a testimonios tan formidables como el de Francisco de Asís, el cual nos llama a la vida desde las acciones humildes. Desde el servicio la entrega y el amor a la criaturas. Un coctel complicado de llevar a cabo es el sopor de vida que llevamos, pero cuya receta franciscana nos haría a todos desprendernos de lo vacio que llevamos dentro, encontrar nuestra perla deseada y vivir de una vez la vida en PAZ y BIEN.
Con mis mejores deseo en Estepa, 4 de Octubre de 2019.
Fraternalmente, Floren.

jueves, 11 de octubre de 2018

ORACIÓN POR LOS ANIMALES Dr. Albert Schweitzer

ORACIÓN POR LOS ANIMALES
Dr. Albert Schweitzer
Premio Nobel de la Paz de 1952

Escucha nuestra humilde súplica Oh Dios,
Por nuestros amigos los animales
Especialmente, por los animales que sufren
Por los animales que trabajan mucho,
Por los que tienen hambre o son maltratados,
Por todas las criaturitas en cautiverio,
Que baten sus alas contra los barrotes de sus jaulas
Por los que son matados en cacerías o están perdidos
O abandonados, con miedo o con hambre,
Por todos los que son puestos a dormir
(de manera injustificada)
, terminando así sus vidas,
Te los entregamos todos, OH BUEN DIOS 
a tu misericordia y piedad;
y para todos los que trabajan o manejan animales,
Te pedimos para estas personas un corazón compasivo,
Manos gentiles, y palabras cariñosas,
Haznos ser verdaderos amigos de los animales,
Y así poder recibir Tus Bendiciones
Para los que cumplen Tu mandato de Misericordia.
Amén

miércoles, 15 de marzo de 2017

VIA CRUCIS FRANCISCANO

(Se autoriza la difusión indicando su procedencia)
II Viacrucis Franciscano
Este VIA CRUCIS está organizado por la Comunidad Franciscana de Estepa. Realizado y comentado por Florencio Salvador Díaz Fernández, habiendo utilizado algunos textos del “Via Crucis de la Misericordia del Papa Francisco”, así como reflexiones de André Louf y el franciscano José Antonio Naranjo Oliva.
Fue realizado en la Iglesia de las Hermanas Clarisas de Estepa y fueron invitados ONGs, hermandades y asociaciones varias de nuestra ciudad de Estepa:
  1ª ESTACIÓN: HERMANAS CLARISAS
  2ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN HDAD. DE LAS ANGUSTIAS
  3ª ESTACIÓN: CONSEJO GRAL. DE HERMANDADES Y COFRADIAS
  4ª ESTACIÓN: CONFIRMANDOS ADULTOS DE ESTEPA (no asistieron)
  5ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER
  6ª ESTACIÓN: CARITAS (no asistieron)
  7ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “A.N.D.A.” ESTEPA
  8ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE AMAS DE CASA (no asistieron)
  9ª ESTACIÓN: EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA
10ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN DEL CALVARIO
11ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “ASEMI” DE ESTEPA
12ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA
13ª ESTACIÓN: CORO DE “LA VERACRUZ”
14ª ESTACIÓN: ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
15ª ESTACIÓN: HERMANOS FRANCISCANOS

DESARROLLO DEL VIACRUCIS
Se comienza con la invocación:
+En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y se continúa dando la bienvenida:
Hermanas clarisas, hermanos y hermanas todos, sed bienvenidos en paz y bien.
Hoy nos reunimos para hacer el camino de Cristo durante su pasión. Por unos instantes, vamos a trasladarnos a las callejuelas de la ciudad vieja de Jerusalén y vamos a realizar el camino de la pasión del Señor, pasando por su condena, muerte y resurrección. Tendremos muy presentes a nuestros hermanos franciscanos de tierra santa, que desde hace siglos conservan los Santos Lugares bajo el auspicio de la Custodia Franciscana de Tierra Santa. En definitiva caminaremos con la cruz de Cristo.
Desde una visión puramente estática, la cruz puede ser solo un elemento decorativo o un patíbulo. Pero desde Jesucristo, la cruz es mucho más. No en balde se dice: -“Oh cruz, árbol único en nobleza; jamás el bosque dio mejor tributo, en hoja en flor y en fruto.” Esos frutos son los que se derivan del camino que hoy realizamos junto a la cruz de Jesús. Lo haremos caminando entre amigos, lo haremos caminando en fraternidad. Lo haremos caminando en silencio, llevando cada uno el bagaje de su vida, sus intenciones, las del grupo y ONG al que pertenece. Nos acordaremos de la parte del mundo que está olvidada y pondremos junto a la Cruz del Señor a aquellos de los que nadie se acuerda. Todo ello, hermanos y hermanas, sin perder de vista que Jesús de Nazaret nos reúne a todos junto a su cruz, para arrancarnos una promesa que conlleva un compromiso de vida. El hombre y la mujer de cada tiempo, junto al medio que les rodea, fueron el objetivo primordial del Reino de Dios, la causa por la que vino Jesús al mundo. Colaboremos con Jesús en hacer un mundo mejor. Hacedlo en memoria mía, nos pide a todos los cristianos. Conservemos ardiente la fe en Dios Padre, porque desde Jesús nos ofrece un mensaje y proyecto de vida siempre actualizado, ya que JESÚS ES CAMINO VERDAD Y VIDA.

Se guarda un momento de silencio y el padre guardián proclama la oración colecta con las manos extendidas.
Oremos.
Padre de bondad y creador del mundo; fieles al mensaje de Jesús que nos pidió que lo hiciéramos todo en conmemoración suya, te pedimos que hagas descender sobre nosotros tu santo Espíritu; para que abra nuestra conciencia a las duras realidades del mundo, para ser en la tierra bálsamo, abrazo, acogida, esperanza y sonrisa. Que el camino de la cruz que ahora comenzamos junto a tu Hijo y hermano nuestro Jesús, nos haga comprometernos con el mundo, ayudar a los demás a llevar su cruz y apostar por Cristo vivo que es camino verdad y vida. Te lo pedimos por ÉL, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Tras organizarse el cortejo junto a la reja de las hermanas clarisas, se inicia el viacrucis con la lectura de la primera estación que leerán las hermanas.

1 Estación: Jesús es condenado a muerte

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. (Jn 19,14-16)
Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Pilatos dijo a los judíos: –¡Aquí tenéis a vuestro rey! Pero ellos gritaban: –¡Muera! ¡Muera! ¡Crucifícalo! Pilatos les preguntó: –¿Acaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –¡No tenemos más rey que el césar! Entonces Pilatos le entregó a Jesús para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Te damos gracias, Padre, porque al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa Virgen santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte. (1R 23, 3)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
El camino de la cruz va precedido por la condena a muerte de Jesús. Una condena donde no solo es atropellada toda verdad y toda justicia, sino que es dirigida a aquél que no ha venido a condenar, sino a salvar. Él, que un día será juez de todo el mundo acepta ahora ser condenado porque entregando su vida nos traerá la salvación.
La condena de Jesús no solo es fruto de la maldad y el odio de unos, sino también de la falta de compromiso de muchos otros que por la presión social, por el miedo al “qué dirán” acabarán también pidiendo su muerte en la cruz.
Cuántas veces nosotros juzgamos y criticamos a los demás, cuando sabemos que sólo Dios puede ver el corazón y, por tanto, juzgar. Y cuántas veces somos incapaces por temor o vergüenza de cortar una crítica que se está haciendo ante nosotros.
Recordemos algo de lo que San Francisco nos dice en sus escritos: “Y no hablen mal de nadie; no murmuren ni difamen a otros, porque está escrito: Los murmuradores y difamadores le son odiosos a Dios” (cf. Rom 1, 29-30) (Regla no bulada XI, 7)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas, danos conciencia solidaria y fraterna, para no colaborar en las codenas que este mundo hace a tantas y tantas personas por su condición o circunstancias personales. Que imitando el ejemplo de Clara y Francisco, hagamos de la paz y el bien la norma de nuestra vida, para ser como tu hijo, CAMINO VERDAD Y VIDA.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


2 Estación: Jesús carga con la cruz sobre los hombros

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mat 27,27-31)
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Miremos atentamente al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución, en la vergüenza y en el hambre, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás, y por ello recibieron la vida eterna. (Adm. 6)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Vivimos en un mundo tremendamente violento. Niños que mueren sin oportunidades; niños abandonados y de la calle; niños soldados; jóvenes mutilados, explotados y violados; familias desunidas por falta de compresión y diálogo; familias destrozadas por las guerras; personas que mueren de hambre, que viven sin techo, sin dignidad; países en guerras;…
Y nuestras manos en muchos casos aún no están completamente llenas de amor y de justicia. Debemos de comenzar a transformar este mundo en un Hogar de Hermanos y para ello debemos de llenar nuestras manos. Llenarlas de sentido de fraternidad, de entrega, de libertad, de oración, de compromiso, de misión,… Y con las manos llenas ofrecer al mundo la Alegría y la Esperanza.
Es el momento Señor, de ser INSTRUMENTOS DE TU PAZ.   

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO…

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre Todobondadoso, que nos amas y nos buscas. Para muchas personas, la vida le puede ser mucho más  llevadera si entre todos compartimos la carga, nos acompañamos en dolor, somos esperanza en la tribulación y causa de la alegría de quienes caminan junto a nosotros. Danos entrañas de misericordia entrañable. Esa misma misericordia que en la cruz derrochó tu Hijo Jesús que pasó por el mundo curando y haciendo el bien.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

3 Estación: Jesús cae por primera vez 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 8,34-35)
Luego llamó Jesús a sus discípulos y a la gente, y dijo:
–El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y del evangelio, la salvará.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante Él vuestros corazones, humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él. Nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba el que todo entero se os entrega. En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén (CtaO 23)

REFLEXIÓN
En el seguimiento de Cristo son muchos los momentos de lucha, de tentación de tirar la toalla y de caídas… Cada uno podemos darle el nombre correspondiente. Cuando caigo Tú, Señor, como Francisco me habláis al corazón. En la caída te siento cercano, siento tu mano que me levanta. Sólo me pides que me vuelva a ti, que vaya a ti, que alce mis manos para que me puedas levantar de nuevo y siempre. Gracias por tus brazos siempre abiertos y dispuestos a levantarme. Nos enseña el Papa Francisco, que: “Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida. El otro no es más malo que tú o que yo. La misericordia supera todo muro, toda barrera, y te conduce a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, que puede regenerar a una persona y permitirle incorporarse de un modo nuevo en la sociedad”. (Catequesis del 10 de septiembre del 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh Padre, bueno y santo que nos amas y nos buscas; has enviado a tu Hijo como Luz del mundo y Palabra de Verdad, suscita en los jóvenes y en toda la comunidad eclesial el firme deseo de entregar su vida al servicio de la Iglesia y ser verdaderos testigos y anunciadores del Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







4 Estación: Jesús se encuentra con su Madre

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 2,34-35)
“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos»”.

REFLEXIÓN FRANCISCANA
Del saludo San Francisco a la Virgen María.
Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios María, que eres virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya; salve, vestidura suya; salve, sierva suya; salve, madre suya, y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los fieles, para que todos caminen hacia Dios.

REFLEXIÓN
Ciertamente, María es bienaventurada, por ser madre  y discípula de Jesús. Como nos dice nuestro padre san Francisco, todos estamos llamados a ser madres de nuestro Señor Jesucristo, y lo somos cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor divino y con una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo.
María, es la que acoge, cuida, escucha, comprende, se entrega, acompaña. La que sabe estar al lado del Hijo cuando éste la necesita, sobre todo en los momentos más difíciles. Es el mejor modelo para las madres. En el camino de la cruz Jesús estuvo rodeado de muchas personas; con seguridad todas indiferentes, excepto una: su Madre. Y es que todo puede fallar menos el amor de la madre. María tenía el corazón herido pero siempre fuerte para amar. Así mismo en el caminar de la vida hay personas que pasan a nuestro lado y somos indiferentes ante ellas y su realidad. ¿Si Jesús se entregó en la cruz por amor, como no poner tu esfuerzo por el bien de las personas del mundo y de la naturaleza? María, desde su ejemplo también nos enseña a hacer nosotros lo mismo, a ser madres para nuestros hermanos.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre santo, que nos amas y nos buscas, en María nos ofreces un hermoso ejemplo de tu maternidad. Ella es causa de nuestra alegría. Permítenos padre de amor, no dejar de contemplarla como la cumplidora por excelencia de las enseñanzas de su Hijo y hermano nuestro Jesucristo. Permítenos, junto a la Virgen María y nuestro Padre San Francisco, abrazarnos a la cruz, y dar testimonio en nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
5 Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,21)
“Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, que volvía del campo y pasaba por allí, fue obligado a cargar con su cruz”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas la energías, con todo el empeño, con todo el afecto, con todas la entrañas, con todos los deseos y quereres, al Señor Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos creó, nos redimió y por su misericordia nos salvará. (1R 23, 8)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Nadie puede negar la realidad del sufrimiento. Pero al mismo tiempo, nadie puede negar la maravillosa existencia de personas que ayudan con la cruz a sus hermanos. La cruz de la enfermedad pueden ser muchas y múltiples enfermedades que pueden ser mentales, físicas, sociales, morales y espirituales. Todos en la vida experimentamos alguna enfermedad o vivimos con la enfermedad de algún familiar o amigo cercano. Nos desanima y hasta nos desespera el sufrimiento; pero hay muchos gestos en los que se percibe la fe, el amor y la misericordia de una persona. Pero ciertamente la cercanía y la ayuda al que sufre y sobre todo en la enfermedad es discutiblemente un signo de misericordia. Que cada día el ejemplo del cirineo nos motive a ir siempre al encuentro del que sufre.
El Papa Francisco nos enseña, que: “Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aun cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido”. (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2016)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre de bondad, que nos amas y nos buscas y que quieres que todos los hombres se salven, te pedimos por todos los enfermos en el mundo entero para que encuentren consuelo y esperanza acompañándote en el dolor de cruz. Danos a todos nosotros un corazón misionero y misericordioso para que como buenos Cirineos acompañemos a todos los que sufren en la enfermedad llevándoles tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

6 Estación: La Verónica limpia la cara de Jesús

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 52, 14-15)
De la profecía de Isaías: “Del mismo modo que muchos quedaron asombrados al verlo –pues tan desfigurado estaba que no parecía un hombre, ni su apariencia era humana-, así se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues verán lo que nunca les contaron y descubrirán lo que nunca oyeron”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de santa Clara: Mira atentamente, considera, contempla, con el deseo de imitarle, a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho para tu salvación el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y azotado de mil formas en todo su cuerpo, y muriendo entre los sufrimientos de la cruz.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén (2CtaCl)

REFLEXIÓN
Limpiar el rostro de Jesús en la oración, limpiarlo de todo aquello que no nos deja transparentar la belleza que procede de Él en nosotros y en los hermanos, esa es la vida que nace en nosotros cuando nos dejamos hacer por la oración y contemplación. El Señor va trazando el camino para que en nosotros aparezca su imagen. Se necesita coraje y valentía para creer en Jesús y luchar junto a él frente al enemigo que intenta ocultar su rostro en nosotros y en el hermano.
Afirma el Papa Francisco: “Hoy existe una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, que nos piden a los cristianos que les demos de beber. Es una petición a la que no podemos sustraernos. En la llamada a ser evangelizadores, todas las Iglesias y Comunidades eclesiales encuentran un ámbito fundamental para una colaboración más estrecha. Para llevar a cabo este cometido con eficacia, se ha de evitar cerrarse en los propios particularismos y exclusivismos, así como imponer uniformidad según los planes meramente humanos” (Homilía domingo 25 de enero de 2015).

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Amor eterno y Padre Dios, que nos amas y nos buscas. En Jesucristo, Señor nuestro, concédenos que todos los bautizados te encontremos y acojamos en el rostro sufriente de nuestros hermanos que tienen sed física y espiritual; ayúdanos a ser misioneros de tu amor llevándoles tu amor que los saciará para siempre.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


7 Estación: Jesús cae por segunda vez 

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 9, 31-32)
“Les decía: ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres; lo matarán, más a los tres días de haber muerto resucitará. Pero los discípulos, que no entendían sus palabras, tenían miedo de preguntarle”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Paráfrasis de San Francisco de Asís: “pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti; buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, destinando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo al servicio de tu amor y no a otra cosa. (ParPN 5)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Esta segunda caída nos recuerda el sufrimiento insistente al que está expuesto cada ser humano; pero sobre todo nos revela la solidaridad permanente, profunda y generosa del ser humano por excelencia, Jesús. Cuando se acompaña a una persona para reconducir su camino por la vida, se está acompañando a Jesús mismo, que cayó al suelo pero se levantó. Esa es la grandeza de la vida, levantarse. Y acompañar es aconsejar es echar mano de esta sabiduría vivida, haciéndolo con humildad y sencillez. Es ofrecer y no imponer, es compartir y no pontificar. Se trata, a fin de cuentas de humanizar el trato personal.
El Papa Francisco nos advierte que: “Nadie camina solo y nadie de nosotros puede pensar que está solo: está siempre este compañero. Cierto, sucede que cuando no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, le decimos: “¡Bah desaparece!”. Pero poner de patitas en la calle al compañero de camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo: yo puedo aconsejar a otro, pero no aconsejarme a mí mismo”. (Homilía jueves 2 de octubre de 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios fuente de vida y misericordia que en la vida nos acompañas y nos buscas, por tu Hijo Jesucristo, te pedimos por quienes en el mundo ayudan, trabajan y testimonian para acompañar a personas perdidas por el camino nuevo de la ilusión, la salud y la esperanza. Que tu Iglesia sepa llevar el buen consejo al que necesita y cada día nos apoyemos unos a otros en la misericordia de tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


8 Estación: Jesús y las mujeres de Jerusalén

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,27-28)
“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Segunda Carta de Clara:
Si sufres con él, reinarás con él; llorando con él, gozarás con él; muriendo con él en la cruz del dolor, con él poseerás el cielo en el esplendor de los santos y tu nombre será escrito en el libro de la vida y será glorioso entre los hombres.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Leyendo con atención el Evangelio vemos cómo Cristo asigna a la mujer un puesto muy especial, junto a EL. La mujer junto a Cristo encuentra su dignidad, adquiere lo más importante para su vida: madurez y autonomía interior. Jesús en su Pasión se volvió hacia aquellas mujeres que se dolían y lamentaban por El. Volviéndose a ellas les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos”.(Lc 23, 28) Hoy ante tu cruz, Señor, ponemos el drama de la violencia de género y la falta de derechos de la mujer en muchos aspectos de la vida, domésticos y laborales. No somos objetos. No estamos nacidas para que se nos grite o utilice. ¡Somos personas con una dignidad igual a la del hombre, pues por amor nos creaste, Padre Bueno! Permita la conciencia humana trabajar, para que desde Jesús, sensible con las mujeres de su tiempo; todos trabajemos para aliviar sufrimientos y eliminar violencias de hogares y vidas de pareja. Recordamos aquí a las que murieron por la incomprensible violencia machista. Te pedimos por sus hijos huérfanos y te pedimos tu ayuda para concederle la redención a quienes les quitaron la vida.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Dios, que eres misericordia y perdón y nos amas y nos buscas. Jesús el Buen Pastor, entregó su vida por nosotros sus ovejas, te pedimos por las mujeres que sufren por las múltiples tristezas que hay en el mundo, para que no decaiga su fe en ti y su esperanza en la justicia. Por todas las que están sumidas en la tribulación y el desanimo. Ayúdanos a nosotros para ser tus instrumentos de amor y misericordia en todo lugar, denunciando la injusticia, anunciando tu esperanza y paz al que lo necesita.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 53,5)
“Más fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas”.

TEXTO FRANCISCANO
De las Alabanzas al Dios Altísimo de San Francisco:
Tú eres el amor, la caridad, Tú eres sabiduría, Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres la belleza, Tú eres la mansedumbre. Tú eres la seguridad, Tú eres el descanso, Tú eres el gozo, Tú eres nuestra esperanza y alegría, Tú eres la justicia, Tú eres la templanza, Tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción… Tú eres nuestra fe, Tú eres nuestra caridad, Tú eres nuestra dulzura, Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, Dios Omnipotente, misericordioso Salvador.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
A la tercera vez no es la vencida. El dolor es extremo. Casi no puede mantenerse en pié… pero vuelve a levantarse para culminar su llagada al patíbulo de la cruz. Este gesto de Jesús nos indica que –nuestro Dios- está con los que sufren. En las relaciones humanas y en la vida de pareja, una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos. La paciencia forma en nosotros un corazón compasivo que no se indigna ante los defectos de los demás, sino que mirando desde los ojos de Jesucristo, sabe soportar desde dentro y aguantar, porque es consciente de que todos somos débiles y de que nadie es perfecto. Un corazón así hace vida lo que San Pablo escribía en el himno a la caridad: «El amor es paciente, es bondadoso» (cf. 1 Co 13, 4). El franciscano Leonardo Boff nos enseña que cada experiencia de la vida, vivida desde Jesucristo puede ser un sacramento de vida. Apliquemos pues a nuestras relaciones personales la capacidad que tuvo Jesús, para tratar con quienes no entendían su mensaje. Que contemos hasta tres antes de dar una respuesta airada. Que vivamos constantemente la novedad de amar. Cristo se levantó por tercera vez, y muchas más nos tendremos que levantar cada uno de nosotros. Pero merecerá la pena si cada vez que nos levantamos, ponemos una intención más en vivir nuestras relaciones desde la entrega, el respeto y el servicio hacia mi pareja; junto al cual somos uno ante Dios.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Celestial que nos amas y nos buscas y envías a tu Unigénito para nuestra salvación, ponemos en tus manos nuestros corazones, para que día a día aumente en nuestro corazón la paciencia y la caridad para sobrellevar los defectos propios y los de los demás, haciendo crecer en nosotros la bondad y la perseverancia, siendo portadores de tu amor, a ejemplo de Cristo tu Hijo.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,24)
“Lo crucificaron y se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes, a ver qué se llevaba cada uno”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Segunda Carta a los Fieles de San Francisco:
La voluntad del Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio y que por nosotros nació, se ofreciese a sí mismo, por medio de su propia sangre, como sacrificio y ofrenda en el altar de la Cruz; no por sí, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvados y que lo recibamos con un corazón puro.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
En nuestra sociedad, el vestido tiene una función muy importante. Pero no solo para nosotros, claro. Son muchas las personas que ahora mismo, en las fronteras de Europa, México o frente a un oscuro mar que puede tragarse sus vidas con una simple marejada; pueden perder la vida. Los sistemas de gobierno injustos los han dejado sin ropa, sin papeles, sin dignidad y sin muchos seres queridos. Muchos de ellos tendrán frío, estarán mojados y pobremente vestidos. Ante este drama Dios se adolece. Y cada vez que un pobre de ellos muere ignorado por el mundo, el corazón de Dios se estremece. ¡¡SON PERSONAS HUIMANAS!! Los que tenemos posibilidades no debemos dejar que Cristo siga muriendo en tan malas circunstancias. Son dramas que están lejos, pero son situaciones que exigen de nosotros entrañas de misericordia, colaboración dentro de nuestras posibilidades y educar a nuestros pequeños y jóvenes, en que un mundo sin fraternidad franciscana está perdido, pues así mismo se perderá si no ve en el otro a un hermano o hermana.
Junto a la cruz de Jesús, símbolo de toda muerte injusta y de toda persona maltratada y con la dignidad vilipendiada, guardemos un momento de silencio por todas estas personas causa del dolor de Dios. (SILENCIO)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios Padre bueno que nos amas y nos buscas. Por lo mucho que amaste a tu hijo Jesús le lloraste hasta el extremo. Envíanos tu santo Espíritu, para que nuestra conciencia no nos permita pasar de largo ante los dramas sociales y migratorios de este momento. Que tengamos claro que vestir al desnudo es vestirte a ti mismo y que no existe otro modo de adoración a Ti, si no se parte de esta base.
Te lo pedimos por Jesús, un “sinpapeles” de aquel tiempo, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

11ª Estación: Jesús es clavado en la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,33)
“Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Primera Regla de San Francisco, 23:
Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna cosa queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios, que es el bien pleno, el todo bien, el total bien, el verdadero y sumo bien; que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, verdadero, santo y  recto; que es el solo inocente, puro; de quién y por quien nos viene y en quien está todo el perdón, toda la gracia, toda la gloria de todos los que hacen penitencia, de todos los justos que gozan en el cielo:
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Como humanos que somos, nunca podremos entender que a una persona justa se le violente, torture y asesine. Lleno está el mundo de mártires por la libertad y los derechos fundamentales de las personas. Recordamos aquí al beato Oscar Romero, obispo salvadoreño asesinado. Estos tuvieron ocasión de subir a la cruz de Jesús. Otros suben a la cruz en vida, desde la vida. No quieren compasión, ni llantos ni lloriqueos. Solo quieren vivir su vida de la manera más digna. Tienen derecho a su vida, al gozo, al placer, a la educación y a sentirse plenos hasta donde sus circunstancias personales les permitan llegar. Donde hay personas que se consideran con estrella, estos en ocasiones son consideraos estrellados. Pero nada más lejos de la realidad. Si Cristo muere en la cruz, lo hace para que nunca más una persona se quede sin oportunidades reales en la vida complicada que le ha tocado vivir. Y ahí, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad vital; pues cada uno de nosotros podemos ser caricia, bálsamo y ternura; para con aquellas personas con las que la naturaleza ha sido caprichosa. Hoy te miramos Jesús. Si tú pudiste, nosotros tenemos que poder. Francisco de Asís no se lo pensó dos veces y abrazó a aquel leproso al que todo el mundo rechazaba; y solo por aquella acción ya Dios le hubiera abierto las puertas del cielo.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor, te pedimos por la humanidad redimida por tu Hijo, que camina clavada en una cultura de muerte, para que concorde con lo que has impreso en su naturaleza, se comprometa con responsabilidad a vivir en plenitud. Para que todos vivamos a Dios de una experiencia gozosa y tierna, que nos haga ser merecedores del testimonio de la Cruz.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,33-34.38-39)
“Llegada la hora sexta, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: ‘Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?’, que quiere decir: ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?’ … Entonces el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: ‘verdaderamente este hombre era hijo de Dios”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Cuarta Carta de Santa Clara:
Contempla el gran amor con el que Cristo quiso padecer en el leño de la cruz y morir en Él la más infame de las muertes. Por eso, colgado en el árbol de la Cruz, amonestaba a los que pasaban sobre lo que allí habían de considerar, diciendo: “¡Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como mi dolor!” Respondamos a una voz, con un solo espíritu: ¡Lo tendré siempre en mi memoria, y mi alma se romperá dentro de mí!
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Sólo desde la intimidad con Dios se puede gritar la certidumbre en un Padre que, aunque en silencio aparente, nunca abandona porque tiene la última palabra y la pronuncia hecha Vida eterna. Desde la confianza queda sólo reposar en las manos de un Padre que ama siempre.
Fiarse de Dios, desvelado todopoderoso en la Cruz , es saborearlo hasta la hartura ( “Tú eres mi riqueza a saciedad” ); es saberlo crucificado sin querer conocerlo de otra manera; es sentirse firmemente cimentado ( “Tú eres mi seguridad“ ); es quedar marcado con la señal de la Cruz como manantial del servicio y de la fraternidad, de la obediencia y del desapropio, de la disponibilidad y del testimonio; es el grito del que ya experimenta la vida nueva y eterna; es celebrar la propia muerte como una pascua - el paso definitivo con Cristo hacia el Padre - y recibirla como hermana.
Jesús muerto en la Cruz es la lección a la que hacía alusión Francisco cuando decía a sus hermanos,  llorosos ante la muerte del que amaban: “Yo he cumplido mi parte, la vuestra os la enseñe Cristo”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y Padre que nos amas y nos buscas, tu Hijo ha muerto en la Cruz. Haz que seamos muchos los que tengamos un amor tan grande como el suyo, dispuestos a entregar el perdón y la propia vida por los hermanos en el mundo entero y por el anuncio del Evangelio de salvación.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

13ª Estación: Jesús es descendido de la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,38)
“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De los escritos de Clara:
Levantad los ojos al cielo, tomad la cruz y seguid a Cristo que nos precede; pues, después de muchas tribulaciones por él entraremos en su gloria. Amad de todo corazón a Dios y a Jesús, su Hijo, crucificado por nosotros pecadores y no se quite nunca de vuestra mente su recuerdo.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Este mundo, igual que el del tiempo de Jesús, nos exige “estar.” No estaban  todos en el momento clave; el miedo, la inseguridad, la debilidad, la dificultad,…, les hizo fallar o nos hace fallar. Los que gusten del espíritu franciscano, sea cual sea su condición o naturaleza, debemos de estar, sí estar allí donde haya tristeza, duda, ofensa, odio, error,… Allí donde esté presente el sufrimiento humano.
Ser cristiano y franciscano nos exige un compromiso de estar, es decir: “Vivir el Evangelio”. Este compromiso no debe ser en solitario, debe de ser en Familia, en el hogar, en el trabajo, en el medio natural.
Que la Virgen María nos sirva de guía y ejemplo en ese “estar”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y padre todobondadoso que eres amor infinito y en la vida nos amas y nos buscas. Gracias por las personas de bien, que como Clara y Francisco de Asís son fieles a su vocación religiosa y a su bautismo, aun a pesar de las dificultades. Jesús descendió a nuestro suelo, se quedó entre nosotros participando de nuestra humanidad hasta los tiempos presentes. Que su auxilio e intercesión no nos falten a nosotros ni a todas las personas consagradas a tu Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






14ª Estación: Jesús es depositado en el sepulcro

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,39-42)
“Fue también Nicodemo –aquel que anteriormente había ido a verle de noche-. Con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, pusieron a Jesús, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Del Oficio de la Pasión de San Francisco, 6:
“Y me llevaron al polvo de la muerte y aumentaron el dolor de mis heridas. Me dormí y desperté y mi Padre santísimo me acogió con gloria. Padre santo. Sostuviste mi mano derecha y me guiaste según tu voluntad y me acogiste en la gloria. ¿Qué hay para mí en el cielo? Y fuera de ti, ¿qué he querido en la tierra?. Mirad, mirad que yo soy Dios, dice el Señor, seré exaltado entre las gentes, seré alabado en la tierra”
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Y Dios envió a su Hijo al mundo, hasta el corazón de la tierra penetrando hasta la última soledad. La tierra fue por un momento un inmenso tabernáculo que guardó el tesoro más grande, al Hijo de Dios. Y a partir del depósito del cuerpo de Jesús en el sepulcro ningún sepulcro es ya lugar de la muerte y desesperanza; en cada sepulcro se nos recuerda que la muerte es una pérdida aparente; la muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo –aunque doloroso– de su plenitud. Los cristianos vemos de otro modo la muerte porque percibimos de manera plena la vida. La obra de sepultar a los difuntos es un evento que manifiesta con lucidez el sentido profundo de la muerte. Cristo se enfrenta con la “vieja enemiga” del género humano y triunfa sobre ella. La muerte retrocede ante Aquél que es «la resurrección y la vida» (Jn 11,25). A partir del gran acontecimiento de la Resurrección la relación entre los hombres y la muerte cambió. Quien cree en Cristo no tiene que temer a la muerte porque aunque muera vivirá (cf. Ibid). Esa es la ganancia que nos ofrece la fe.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos difuntos, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concédeles gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Te lo pedimos a ti que junto a Dios Padre que  nos ama y nos busca y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Al término de la oración 14 se introduce la ADORACIÓN DE LA CRUZ que se ha utilizado en el Vía Crucis.
Vamos a  venerar ahora la cruz del Señor. Quizás parezca bastante extraño, pero venerar la cruz no significa, llorar la muerte de Jesús. Es cierto, estamos tristes y afligidos porque parece que su ejemplo de vida se extingue; pero sin embargo hoy aclamamos y besamos la cruz, como el signo de la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte, y, por lo tanto, la cruz se convierte para nosotros en el signo de nuestra liberación. Jesús resucitó de entre los muertos y está vivo y resucitado. Por tanto, nosotros podemos resucitar espiritualmente y estar vivos para el perdón y la alegría, para la vida y la esperanza.
Los asistentes pasan a venerar la cruz mientras se canta algo apropiado.
Una vez realizada la adoración, se coloca la cruz tendida en el suelo y se procede a la lectura de la estación 15 y la conclusión del VIA CRUCIS FRANCISCANO.

15ª Estación: “Jesús resucitó a la vida plena”

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Cor 15,17. 19-20)
“Y si Cristo no resucitó, su fe es vana: siguen en sus pecados… Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron”
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Amigos y amigas, hemos acompañado a Cristo en su camino hacia la cruz. Hemos contemplado su muerte y debemos vivir su resurrección. ¡Qué sería de los cristianos sin la Pascua! La propia semana santa, este mismo viacrucis no tendría sentido. Ojalá el camino cuaresmal que nos queda por recorrer, lo vivamos desde la experiencia de la conversión. ¡Sal de tu tierra! dijo Dios a Abraham y a Moisés. Desprendámonos de todo lo que nos pueda alejar del sendero de la conversión y muramos a todo aquello que no nos hace personas dignas, para resucitar con Cristo a lo que podemos llamar una vida nueva y renovada. Recuperemos la espiritualidad, la observancia de la Palabra de Dios, para ser en el mundo las manos de Dios entre los hermanos.
Como decía nuestro seráfico padre san Francisco casi a las puertas de la muerte: “comencemos hermanos, porque hasta la presente poco o nada hemos hecho”. Así sea.

Padre nuestro que estás en el cielo…

ORACIÓN FINAL (con las manos extendidas)
Aumenta en nosotros Señor, el deseo de seguir tus huellas en cada una de las necesidades que hay en el mundo. Haznos testigos de tu amor, para ser en el mundo instrumentos de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

-Lectura de “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz…”
-Bendición franciscana final

-Agradecimientos y fin del viacrucis

miércoles, 10 de febrero de 2016

CUARESMA Y CORAZÓN = MISERICORDIA. Cuaresma 2016

Cuaresma y corazón = Misericordia
Una cuaresma más y una cuaresma menos, desde luego. Eso sí, como cristianos no debemos cejar en el empeño de hacerlo todo nuevo y vivir el presente como si el ayer no hubiese existido y el mañana estuviera por construir. Me decía esta mañana el amigo Antonio Alcaide de Écija, “te deseo una cuaresma especial, no un acto repetitivo, sino con el mismo Espíritu con el que Dios hace nuevas todas las cosas”. 
Ciertamente. Y es que comienza la cuaresma y da la sensación de que la iglesia se sumerge con especial devoción en los días que nos llevarán a la pasión del Señor, en detrimento de la alegría pascual; auténtico fundamento de la semana santa y culmen del camino cuaresmal. 

Nos afanamos en devociones, ritos, confesiones…etc, disfrutando de lo lindo y casi sin querer –en muchos casos- que pasen los días. Sí, bien. Yo mismo lo hago, pues soy asiduo a la liturgia de las horas u otras prácticas religiosas. Lo que ocurre es que no se debe confundir el divertimento que conlleva la cuaresma, con la práctica cuaresmal que nos lleva a vivir un tiempo determinado de desierto, donde encontrarnos fundamentalmente a nosotros mismos; y encontrarnos al Señor que desde el otro –que vive junto a nos, aunque no le veamos- nos exige como cristianos una respuesta determinada. 
“Señor, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Salmo 21, 1).Este grito de auxilio está presente en cada momento, pues son muchas las personas que viven y llegan a encontrarse al límite de sus fuerzas y de sus posibilidades. Ahí llegó a encontrarse Jesús (Mt27,46), encarnación del grito del salmista. Y desde muchos lugares, personas y circunstancias, cual si fuera el grito de los profetas del siglo XXI; se nos continúa demandando en cada época o momento de nuestras vidas, una respuesta generosa, amable y misericordiosa. 
Y se hace en nombre de Jesús. Ahora bien, hay que saber estar, oír y poner corazón a la vida; pues si no, es imposible que escuchemos las carencias humanas que pululan a nuestro alrededor. La cuaresma como desierto, es un espacio solicito para propiciar en encuentro con Jesús de Nazaret y con la circunstancia personal de cada uno. Digamos que es una dualidad inseparable, que parte de la base de que, ¿Dónde vas tú a ir a mostrar misericordia, si no tienes misericordia contigo mismo, o tus entrañas no son misericordiosas? “Rasgad los corazones, no las vestiduras” (Joel  2,12-18) dice el profeta. Y es que a Dios, que es padre y madre, le da igual la determinada práctica a la que nos sometamos. 
Lo que no le da igual es que tengamos un corazón de piedra que no deje traspasar el afecto y la fraternidad de manera reciproca. Bien supo nuestro padre Francisco de Asís, el gozo de ponerse al servicio de los humildes y pobres de este mundo: “El señor mismo me llevó entre ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo” (Testamento de San Francisco de Asís 2-3). 

Que este año en el que de manera especial el Papa Francisco nos anima a vivirlo todo desde la misericordia, no perdamos de vista nuestro ser cristiano, la propia esencia de nuestra vida que debe de constar en servir y dejarnos servir si fuera posible. Desde el respeto, la educación responsable en valores y derechos humanos y la NO exclusión de nadie, pues una iglesia de puertas abiertas es lo que necesita el mundo. 
Y si la persona no se siente demasiado en sintonía con la propia iglesia, tengamos en cuenta que hacen falta todas las manos posibles en este mundo para construir el Reino de Dios, y a Dios si le da igual de que clase de cultura, sexo, ideología, religión…etc, sea la persona; mientras tenga ánimo para trabajar a favor de la paz y el bien. Feliz camino por el desierto cuaresmal.
Atte. Floren.
Salmo de la coherencia de vivir

Te canto, Señor, agradecido
Por el ámbito caliente de mi intimidad,
Por el centro sagrado del alma
Donde alienta tu presencia, resuena tu voz

Y se gesta el valor de la conciencia.
Gracias por este cimiento sólido
En el que apoyo y construyo, día a día,
Mi identidad y la coherencia de vivir.

La bondad no será timidez ni cobardía,
La sinceridad un riesgo innecesario,
La libertad una trampa para el libertinaje,
El amor una amenaza constante de chantaje...

La gratuidad, hoy tan ausente,
Ha de ser lengua oficial de comunicación
Más allá del consumo fragmentador,
Y, también, valor de constante referencia.

Así será posible ver al otro:
El hermano, el amigo, el compañero
No como rival o competidor sino
Como persona con quien compartir.

¿Quién escribirá de otro modo
la parábola de la paternidad de Dios
haciéndola creíble y fascinante
si los hermanos no se tratan como hermanos?

Ya sé, Señor, que la comunión fraterna
Se hace con la aceptación de los diversos,
Y que toda fraternidad es gracia
De los unos para los otros:
Gracia de saberse don y acoger como don.

Señor de la pluralidad en unidad,
Enséñame la difícil lección, nunca sabida,
De que la diversidad no es consecuencia
De la limitación innata, sino don del Espíritu
Que nos ha creado diferentes

Pero nos quiere uno...

¡Que en el hogar del mundo
hay sitio y pan para todos!
Siempre las diferencias, por mínimas,
Son adjetivas: cuestión de cambio de plano,
Y las traducciones personales de la diversidad
En modo alguno son verdades absolutas.


(autor desconocido)