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domingo, 5 de abril de 2020

APROVECHAR LA OPORTUNIDAD - SEMANA SANTA EN CASA


Son increíbles los términos nuevos con los que nos hemos acostumbrado a convivir y cuyos datos nos estremecen cada mañana, tales como prima de riesgo, Euribor…etc. Y el nuevo es el que ha tenido la facultad –si es que puede calificarse así- de paralizar el mundo y condicionar la vida de los seres humanos, el virus denominado COVI-19. Un ser microscópico que se difunde como arde la pólvora y que tiene en jaque al mundo entero. 


Sabíamos que la globalización implicaría muchos aspectos y este es uno de ellos, la difusión entre los humanos de todo lo bueno y lo menos bueno que es capaz de crear, bien el ser humano o por desarrollo caprichoso de la naturaleza. Esta circunstancia de confinamiento en la que nos vemos obligados a estar nos viene ya pesando, pues allá por el día “veintitantos” la población demuestra su determinación de cumplir las reglas y no relacionarse con nadie de manera personal, exceptuando lo estrictamente necesario.

Esto nos ha llevado a quedarnos sin semana santa. Algo tan de nosotros, tan tradicional, tan inculcado en nuestra cultura y algo tan vivido para nosotros, bien desde el plano de los cortejos procesionales así como desde la vivencia particular que la comunidad cristiana hace en estos días; en los que de manera específica de conmemora la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, el hombre que pasó por el mundo haciendo el bien.

Este año será una semana santa particular porque a diferencia de las anteriores y siempre vividas, este año no acompañaremos nosotros al Señor, sino que será Él mismo el que saldrá a nuestro encuentro para acompañarnos. “Id al pueblo que está enfrente y encontraréis un asna y un pollino con ella, desatadlos y traédmelos y si alguien os pregunta decid que el Señor los necesita pero os lo devolverá enseguida” (Mateo 21,2-3).
Es cierto que tanto para las personas que gustan de las procesiones como para el amplio sector que se beneficia de la semana santa –los floristas entre ellos-, el panorama es absolutamente desolador, pues muchas personas a nuestros cuarenta y tantos años jamás hubiéramos pensado vivir una circunstancia tan penosa, particular y peligrosa; pues son muchas las personas fallecidas por este nuevo virus.

Pero aun a pesar de todo esto que es tremendo, la comunidad cristiana tiene la oportunidad de vivir de una manera más intensa quizás, la pasión, muerte y resurrección de Cristo. No debemos olvidar que la semana santa es vivida por las personas mayoritariamente desde las mediaciones. Me explico. Una mediación es algo que te lleva a…, es algo que te vehicula un pensamiento o sentimiento para trasponer nuestra mente hacia otra dimensión, intención o cualquier otra vivencia. Por ejemplo, una imagen o una cruz –que son mediaciones- nos llevan a Cristo pues su contemplación nos evoca al mismo hijo de Dios sufriente por las calles de nuestro pueblo.

Bien. El riesgo de las mediaciones para el creyente, es que nos suponga una visión estática que nos impida el ir más allá de lo que representa su significado real en la vida del mundo. Me explico. Podemos quedarnos ensimismados ante la belleza de una imagen, pero para la persona creyente esa visión de Cristo tallado en madera así como de su cruz, nos deberían ayudar a ser conscientes de la autentica pasión de Jesús, así como de su mensaje de amor para con la humanidad, con el hombre y la mujer de cada tiempo.

Es por ello, que opino que no deberíamos de desaprovechar la oportunidad, pues este año y sin ver imágenes de Jesús por la calle, tenemos la ocasión propicia para leer detenidamente su pasión en la Palabra de Dios, ser conscientes de su testimonio de vida y tener conciencia para discernir las implicaciones que la pasión, muerte y resurrección de Jesús tienen en mi vida. Porque las tienen.

Dice la liturgia de la Palabra este domingo de ramos: “trajeron el asna y el pollino los discípulos le echaron sus mantos y él se sentó encima. La gente extendió sus mantos por el camino así como ramas de árboles y gritaban ¡hosanna al hijo de David! Y al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió”. (Mateo 21,7-10a) Sí, Jesús era de cuerpo a cuerpo. Lo era de tal manera que se arriesgó a un final fatal con tal de ser coherente con la misión que asumió como hijo de Dios y valedor de Su Reino.

Un reino de paz y de justicia, un reino de vida y de verdad. Ese fue Jesús. Por ejemplo, uno de los personajes históricos más antiguos que se atrevió de restituir la dignidad perdida a una mujer anónima de aquel tiempo (Marcos 5,25-34), a admitir que su causa principal eran los pobres y los sencillos, que se sentaba a la mesa de quienes la sociedad judía y ultra-ortodoxa de entonces tenía en entredicho y que manifestaba que los vulnerables de este mundo son los auténticos herederos del Reino de Dios.

Aprovechemos la oportunidad de vivir en casa estos acontecimientos que nos viene a contar en la calle la semana santa, cual bonita catequesis. Hagamos oración interioricemos las tremendas causas que le hicieron a Jesús perder la vida por un sistema poderoso e injusto, como los hay hoy en día en muchos lugares del mundo, privando a las personas de libertad y dignidad.

Jesús este año vendrá a nuestras casas, a nuestras familias y hogares. Vendrá para que junto a él, sintamos el dolor de tanta pasión de Cristo desbordada en tanto dolor como sufre el mundo por tantos enfermos, fallecidos en dolorosas circunstancias y en muertos a los que nadie puede velar. Mujeres maltratadas, niños sin derechos, ideologías que pretenden limitar nuestros derechos y libertades. Ahí tenemos que estar. En casa, pero pensando en estas circunstancias especiales que nos puede evocar la futura resurrección cuando podamos volver a salir al campo para abrazar y besarnos de nuevo, habiendo salido de esta crisis de salud mundial matriculados en HUMANIDAD y ECOLOGÍA.

Ojalá esto nos sirva no solo para frenar el virus y los contagios, sino que también nos ayude para poner en alza los valores humanos del aprecio, la ternura solidaridad y cariño. Apreciar los esfuerzos de todas las personas que trabajan para que tengamos alimento, orden y derechos. Apreciar como un tesoro nuestra sanidad pública y sus trabajadores. Y dar un margen amplio de confianza a nuestros gobernantes, pues ninguno de nosotros creo que estaría dispuesto a ponerse en su piel y gestionar algo que nadie fue capaz de prever.

Ánimo, gente. Abramos las puertas de nuestro corazón para que entre el Señor y con amabilidad y compromiso humano digámosle: ¡¡HOSANNA AL HIJO DE DAVID!!

Feliz semana santa 2020, en casa.
Fraternalmente, Floren.

viernes, 8 de febrero de 2019

AUN A PESAR DE TODO, CREO, SEÑOR.


Si, y cada vez más. He dicho recientemente que de dignidad, compromiso con la sociedad y fe en Dios; pues desde la base de la torre de la Victoria hasta la veleta, que creo van sobre unos sesenta y tres metros de todo ello. En varias ocasiones me he denominado un cristiano católico anotando “aun a pesar de los posibles naufragios”, porque por mucho que yo crea o por muy cristiano que me considere, no soy ni mejor ni peor que nadie.
Eso sí, el pragmatismo de mi vida aplicado a todo lo que soy, fe incluida, me lleva a no irme por las ramas en muchos aspectos de la vida y apostar por lo tangible. Recordaré aquí el proverbio árabe que dice: “ata tu camello y luego confía en Dios”; respecto de las posibilidades que Dios tiene, que son limitadas en el mundo si nosotros no le dejamos hacer a través nuestro.
Por eso digo que creo cada vez más en Dios. Además me fascina la dimensión maternal y paternal de Dios que nos ama y nos busca. Como comprenderéis los que de algo me conocéis, no soy un cristiano viejo pero mi espalda esta curtida en varias batallas. Todas esas experiencias acumuladas -de las cuales ninguna de ellas es despreciable- me llevan a centrar mi vida en la gente sean quienes sean, como objetivo primordial de lo que soy. O sea, desde el plano cristiano o político –socialdemócrata- tengo a la persona humana como el centro de mi vida y de mi ejemplo. Tengo claro que Jesús de Nazaret pasó por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. Esto quiere decir que Jesús si algo hizo de una manera notable, fue el recoger a la gente caída en los márgenes de los caminos.

Al hacerlo les restituía su dignidad, que es lo único que a una persona le queda cuando casi lo ha perdido todo. Y es esa dignidad inviolable la que todos nos debemos de afanar en salvaguardar, crea la persona en lo que crea o pertenezca a la raza, sexo o condición social que sea. Pues Jesús a nadie pregunto de donde venía.
Desde esta perspectiva de cristianismo humano y de calle que para nada excluye a la comunidad de los creyentes, me fascino hoy al tener en mis manos el libro “LA PASCUA DE JESÚS ORADA SEGÚN LOS EVANGELIOS” (*), un material que me he comprado para cuaresma. Es un libro del sacerdote jesuita Pedro Trigo en el que plasma una serie de reflexiones para caminar por la cuaresma hacia la pascua. Sin temor a mirar cara a cara al crucificado, pues desde mi perspectiva de fe y según la reflexión de Pedro Trigo, en ese crucificado me encontraré al “otro” y desde él, puede que vea mi propia falta de ternura y mis muchas posibilidades de resucitar.
Animo desde estas pequeñas letras a trazar una senda efectiva desde nuestra opción cristiana. Preparemos la pascua transitando por una cuaresma con los pies en el suelo, pues como dice esa frase tan tan certera, “TENGAMOS EN CUENTA QUE NUESTRA VIDA ES EL ÚNICO EVANGELIO QUE MUCHA GENTE LEERÁ”. Buenas tardes y paz y bien. Os dejo mi oración para esta cuaresma.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN DE CUARESMA ANTE JESÚS CRUCIFICADO
Señor Jesús, nuestro amigo y nuestro hermano.
Te veo crucificado y veo mi propia crucifixión,
mis fracasos, mi inconstancia, mi pasotismo evangélico,
mi cristianismo cómodo y hecho a medida.
Te veo crucificado y contemplo
a los crucificados del mundo.
Mujeres y hombres que no pueden evitar
 su fatal destino de injusticia, muerte sin fraternidad,
falta de derechos, explotación y el dolor de la tierra
que agoniza por el dolor de todos los seres vivos.
Miro ahora mis manos, Señor;
y sé que no las quieres crucificadas como las tuyas.
Las quieres abiertas a la vida, a la libertad,
a la acogida el respeto y la ternura.
Manos que sean sanadoras en el mundo
y ofrezcan paz y sosiego en la tribulación.
Ayúdame para que abra mis sentidos a tu Espíritu
para ser en el mundo luz y sal, donde haya que ponerlos.
Junto a ti Señor y nuestra Madre María Rocío de la Gracia,
ayúdame a convertir mis manos y mi vida en RESURRECCIÓN.
Así sea.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
(Se autoriza su difusión indicando la procedencia)
(*) https://gcloyola.com/es/pozo-de-siquem/3315-la-pascua-de-jesus-orada-segun-los-evangelios-9788429327960.html


miércoles, 6 de febrero de 2019

PLEGARIA DE UN CRISTIANO LIBRE


Dios y Padre bueno,
que nos amas y nos buscas.

Queremos bendecirte Señor,
con la alegría que brota de nuestros corazones,
al saber que al morir en la cruz,
borraste de nuestro camino
los rígidos cánones de las leyes;
y nos llamaste a vivir en la libertad. ¡Bendito seas!

De los jóvenes cristianos y no tan jóvenes,
quieres que seamos unas personas sin jaula,
un grupo sin más constitución que la del amor,
el respeto y la solidaridad.
Quieres que seamos una especie cuya única norma
sea vivir con intensidad la vida.
En Ti y de Ti, Dios sin fronteras,
amor sin límites, vida oceánica,
aprendemos a caminar sin senda prefijada,
a vivir sin más ley que el amor libremente querido.

Unidos al rumor de los que nos narran su liberación
y esperando llegar al mundo prometido,
te aclamamos como Dios de nuestros corazones,
y solicitamos la asistencia de tu Espíritu
que es nuestro Espíritu,
pues nos alienta y anima a vivir una rebeldía espiritual
basada en la negación de lo preestablecido
y que subyuga las conciencias.

Somos muchas personas, Dios y Padre;
los que estamos hastiados
de ser el objetivo de las reprimendas magisteriales
de los hombres vestidos de negro.
Demasiados siglos lleva nuestra iglesia católica,
haciendo del negro su bandera,
aun cuando en tu resurrección,
nos entregaste un sin fin de colores
fantásticos y llenos de energía,
para que cada cual eligiera el suyo
y así pudiera sentirse
efectivamente miembro de la comunidad cristiana.

Una comunidad con la cual soñamos,
y en la que jamás se vuelva a señalar al pecador con el dedo.
Ni se defienda al potentado,
ni se callen voces en pro de la buena diplomacia,
ni se pese al amor de unos en detrimento del de otros.

Una comunidad en la cual toda familia pueda integrarse,
teniendo el amor por bandera.
Una comunidad eclesial en la cual junto al evangelio,
podamos ser tolerantes y democráticos
en la libre elección de nuestros pastores o representantes.

Una comunidad donde cada mujer
pueda llegar donde puede llegar un hombre;
y aun mas alto.
Una comunidad sin magisterios obsoletos,
ni “monituns” recriminatorios
hacia teólogos de libre pensamiento.

Una comunidad en la que se abrace
al que te adora –Dios de amor-,
con otro nombre u otra forma,
sin hacer acopio de verdades incontestables.
Una comunidad en la cual se tenga más en cuenta
el latido de nuestros corazones,
que la letra de la ley.

Esta es la comunidad que queremos,
Padre bueno y santo.
Y junto a nuestra admiración por Ti,
queremos manifestarte nuestra determinación
por seguir gritando a favor del reconocimiento
de la autentica persona de tu hijo,
Jesús de Nazaret.

Pues entregado hasta la muerte,
dio cumplimiento a la ley y los profetas
y acabó con la esclavitud de los mandamientos.
No antepuso norma alguna, por muy sagrada que fuera,
a los dictados de su fe.
Por lo cual, muchos se escandalizaron de Él,
porque no era esclavo de preceptos,
ni se sujetó a la letra de la ley,
sino que se embarcó en la aventura de ser fiel al Espíritu.

Que este mismo Espíritu
que insufla valor al hombre y a la mujer
desde el comienzo de los tiempos,
nos ayuden a todos a ser
verdaderamente comunidad cristiana,
de los que se reúnen en tu nombre y aman sin reservas.
Así sea.

(Oración realizada utilizándose trazos de algunas plegarias de Jesús Burgaleta)

miércoles, 10 de octubre de 2018

ORACIÓN PARA EL SÍNODO DE LOS JÓVENES LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

Otra Oración para el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional



Oh Dios y Padre bueno que nos amas y nos buscas.
¡Bendito sea tu nombre! Alá, Yavhé, Señor,
Adonai o cualquier nomenclatura por la que
la persona te invoque y te busque.

Bendito seas por la vida y por nuestras obras,
en las cuales los hermanos deben experimentar
la realización del proyecto de Jesús, tu Reino.
Un Reino de amor y justicia, Reino de vida y verdad.
¡Tu Reino Señor!
Un reino que se afana en buscar nuestra Iglesia
y en la cual los jóvenes deben (debemos) tener
un papel primordial, levantando la voz
y siendo escuchados con respeto y fraternidad.

Envía tu santo Espíritu para que cubra  
cada partícula de nuestro ser y nuestro entendimiento.
Para que desde el más humilde de tus hijos e hijas
hasta nuestro Papa Francisco, todos entendamos
que Evangelio es vida fundamentalmente vivida,
alejado de rigorismos y anatemas.

Envía tu Espíritu para que nuestra Iglesia

se abra a la claridad de sus obras y a la justicia del mundo.
Para que se reconozca el amor entre las personas
sin absurdos condicionantes que Jesús no nos impuso,
para que reconociéndonos todos como
auténticos hermanos y hermanas,
ofrezcamos oportunidades reales a las mujeres
y hombres con necesidad de abrazo.

Desborda Señor y Padre bueno a tu iglesia con tu gracia,
para que deje de excluir a la mujer del ministerio sacerdotal.
Danos a todos entrañas de humana misericordia
ante los flujos migratorios, el avance del fanatismo
que no entiende de solidaridad
y fundamenta nuestras vidas en la paz y el bien.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

viernes, 7 de julio de 2017

FLORECER EN GRATITUD - XIV DOMINGO T.O. A

Aun recuerdo con no poca nostalgia, aquel paisaje de una dehesa poblada de margaritas cuya frase rezaba: “donde Dios nos sembró, es preciso saber florecer”. Absolutamente cierto. Hay quien admira la capacidad humana para adaptarse a las circunstancias y simplemente lo aplica al destino. Pero nosotros, incluso con aquellos que no se consideran como tales, somos hijos e hijas de Dios. 
Él ha puesto en nuestros corazones la llama de su amor que es aliento de vida y plenitud (Rom 8,9.11-13), constituyéndonos como obra suya y templos de su Espíritu. Un Espíritu que tras semanas de pentecostés se nos hace necesario y preciso para captar toda la dimensión de Dios, entre la que destaca su ternura infinita (Salmo 144). 
¿Cómo no reconocer todo lo que Dios nos ofrece, aun a pesar de la adversidad de la vida? Incluso los que se fueron de nuestro lado siguen siendo don, pues al estar junto a Dios forman parte de Él y de nosotros. “Alégrate, canta, mira a tu Dios”, nos anima Zacarías (9,9-10). 
Para este profeta la vida no fue fácil, pero fue capaz de vivirla en plenitud desde la gratitud de sentirse protegido, querido y mimado por Dios junto al pueblo de Israel. Si se contempla la anchura del mundo, somos bien poca cosa en el ruido de la vida y en el giro del planeta tierra. 
¿A quién le importamos? A Dios, a nuestro Padre, el que nos creó. El se fijó en nosotros y nos puso en el mundo a través del amor de nuestros padres, para ser fermento y sal, luz y vida; y todo ello desde la sencillez del mundo y al estilo de Jesús (Mateo 11,25-30). 
¡Así le pareció mejor al Señor! Desde Jesús nos ofrece un camino de héroes, cuyo merito radica no en construir edificios o hacer hazañas reconocidas mundialmente y siendo protagonistas de tal o cual cosa. Un vaso de agua le basta al Señor, para enorgullecerse de tus obras. Un vaso de agua dado a un sediento, por medio del testimonio de tu vida cristiana. 
Por lo tanto, afanémonos en vivir agradecidos por lo que somos, por lo que seremos y por lo que de otros recibimos. Todo ello se lo debemos a la bondad de Dios, que en la vida nos ama y por medio de los acontecimientos nos busca.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN DE LA SENCILLEZ DE LA VIDA
Señor y Padre bueno,
que nos amas y nos buscas.
¡Gracias por la vida!

No sabíamos de la grandeza de las obras sencillas,
hasta que comprendimos a la hermana abeja.
Ella surca los vientos y las laderas
hasta encontrar flores sencillas y bellas.
¿Sabe ella que al obtener el polen,
también lo dispersa y poliniza otras flores
colaborando en la rueda de la vida,
para la obtención de los frutos?
Nosotros, que somos tus hijos
y te queremos como Padre,
te llamamos abba -“papaíto”-,
y te damos enormes gracias por la vida.
Gracias por mostrarnos el camino de la sencillez
como senda primordial para servir en tu Reino.
Ante tu presencia no cabe ni el dorado ni los galones,
solo manos abiertas y ganas de abrazar y de servir.

Que sembremos bondad y vida, alegría y plenitud.
Que seamos dignas obras de tus manos
y personas en las cuales habite tu Santo Espíritu.

Te lo pedimos por Jesús,
que por la vida pasó haciendo el bien
y siendo causa de alegría de muchos
y vive y reina junto a Ti y el Espíritu,

por los siglos de los siglos. Así sea.

(se autoriza la difusión indicando su procedencia)

viernes, 30 de junio de 2017

LOS FRUTOS DE LA FRATERNIDAD. DOMINGO XIII T.O. A

Los frutos de la fraternidad. Domingo XIII. T.O. A
“Comienza haciendo lo necesario; luego haz lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible” (San Francisco de Asís). Lo que nos viene a decir Francisco es que quizás en la vida, lo mejor es dejarse llevar por la bondad del corazón desde la disponibilidad. 
Si estamos de acuerdo en que la vida es un continuo aprendizaje, sin que tenga nada que ver la edad del sujeto, sea joven o adulto; lo cierto es que debemos estar abiertos a toda consideración que nos pueda ayudar a la construcción de un mundo mejor, desde la realidad de nuestro primer mundo. Aquel en el que vivimos. 
Eso sí, sin algaradas ni parafernalias ninguna. Todo al estilo de Jesús. Y Jesús, aunque exige en el evangelio una fidelidad hacia Él que no puede superar la estima que a los familiares se les tiene, lo que nos viene a reseñar es que en la vida la armonización de todo y el equilibrio justo, puede ser la esencia para una vida conforme a sus pasos. Me explico brevemente. 
No se nos puede pedir que establezcamos una categoría en el amar, pero es posible amar de tal manera que lo amemos todo; y que en el amor que profesemos a familiares, amigos y/o pareja, descubramos la propia esencia de Dios; para amarle a Él –y a Jesucristo- con ellos, por ellos y desde ellos. Partiendo de esa base del amor reciproco, como decía antes debemos abrirnos a otras posibilidades de ser cordiales y fraternos con quienes están distantes de nosotros, para también con ellos y por ellos amar a Dios. 
Las palabras claves de la Liturgia de la Palabra de este Domingo son: Seguimiento, fraternidad, luz y vida. El SEGUIMIENTO es la determinación con la que decimos creer en Jesús de Nazaret (Mateo 10,37-42) y todo lo que representa. La FRATERNIDAD es la acogida al desconocido sin condiciones, sabiendo que en él puedes acoger a Jesús. Teniendo en cuenta que desde la fraternidad engendras fraternidad y vida, como la mujer de la lectura  (2 Reyes 4,8-11.14-16a). Aspiramos a obtener la LUZ de Dios para irradiarla a los demás como personas nuevas:    “dichoso el pueblo que camina, oh Señor, a la luz de tu rostro” (Salmo 88). ¿Para qué pretender llevar a cabo todo esto? 
Pues para experimentar junto a Pablo de Tarso la grandeza del Resucitado y ser conscientes de lo que puede ser la VIDA vivida desde la plenitud, y no desde los estereotipos que la sociedad nos impone (Romanos 6,3-4.8-11). 
En un mundo en el que se cierran fronteras y elevamos muros entre las personas –incluso en el nombre de Dios-, se hace urgente una llamada a la fraternidad, a la acogida, a la hospitalidad. Si amamos sentiremos la satisfacción del trabajo bien hecho, y Dios que nos ama desde el otro nos lo recompensará.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN POR LA FRATERNIDAD
Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.

En aquella persona a la cual retiré la mirada
porque no la consideré digna de mí,
en ella estaba tu Hijo Jesús.
Es lamentable, pero es así.
Hago memoria y reconozco
en aquellos ojos hambrientos
la hondura de los ojos del galileo.
En sus manos agrietadas veo la sequedad
de un caminar en la vida en el que no se le ofrece ni agua.
En su cansancio pude ver el desprecio de la sociedad instalada,
de carros de la compra llenos y tecnologías de todo tipo.
¿Dónde queda mi fraternidad, Padre?
No dejes de mostrarnos la realidad de la vida
con la fuerza de tu Santo Espíritu.
No dejes de darnos lecciones de grandeza
y humildad desde los otros ante los cuales
no te reconocemos.
No dejes de restregarnos por la cara
que un día sin amor ni fraternidad,

es un día de sepulcro y no de resurrección. Amén.

(se autoriza su difusión indicando su procedencia)

viernes, 23 de junio de 2017

LA ESTUPIDEZ TIENE SUS CONSECUENCIAS

"¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un Todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre?"
Usted que lee estas letras, ¿es posible que crea una ofensa a la ciudadanía, a Dios, su Madre o lo que sea; el hecho de que una comunidad musulmana se reúna en la calle para rezar? Sí, para rezar. No se reunieron para poner una bomba, molestar ni nada por el estilo. Sino para hacer una de las cosas más inofensivas que hay en el mundo, orar. 

El problema –que puede ser un problema social para algunos- es que los que rezaban eran musulmanes y el sitio donde rezaban llevaba el nombre de la virgen, como muchas calles de nuestros pueblos. Pues esto ha sucedido hace unas semanas en Granada[1]. Y para colmo del asunto, un grupo de católicos que no quiero calificar, hicieron una convocatoria para rezar un rosario de desagravio en el lugar donde antes rezaron los musulmanes. 
Una acción de desagravio tiene lugar cuando hay una ofensa o se ha producido una situación violenta o de otra índole que ha perturbado el sentido del lugar, la paz social…etc; pero insisto, los musulmanes lo que hicieron fue rezar. Hay que reseñar que el arzobispado de Granada se desvinculó de este rezo del rosario de desagravio, menos mal[2]. 
Lo que está claro es que hay personas, aunque no demasiadas gracias a Dios, con capacidad para crispar y hacer de su creencia un vehículo a través del cual politizar situaciones. ¿Acaso el espacio público solo lo pueden ocupar las procesiones de nosotros los católicos? ¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre? ¿Cuándo nos vamos a convencer de que no es posible dar culto a Dios si no se antepone a cualquier situación el respeto y la dignidad humana? 
Para eso vino Jesús al mundo como la revelación de Dios, para ser carne de nuestra carne y uno de los nuestros a todos los efectos. Lo preocupante de estas cosas es que pueden dar lugar a situaciones desagradables aunque sean aisladas, por suerte. Hoy es noticia la agresión a una religiosa en la misma ciudad de Granada. La mujer iba de seglar, o sea no iba vestida de monja pero el agresor pudo conocerla. La agredió “por ser monja”. Nunca el fin justifica los medios y menos aun si la situación es violenta. 
No sé por qué este hombre actuó así con esta mujer inocente e indefensa, pero cuando los ánimos están crispados puede que haya personas que pretendan tomarse la revancha de esta manera deplorable e injusta, haciendo pagar justos por pecadores, como pasa casi siempre. Insisto en algo, el catolicismo tiene que convivir en paz y armonía con otras confesiones religiosas. Se terminaron los tiempos de conquista y consagraciones de pueblos y ciudades. Cada cual debe actuar desde el respeto y el bien común, y ya esto es motivo suficiente para que todos –creamos en lo que creamos- tengamos un punto de encuentro. Trabajemos por la paz, sobre todo por la paz interior. Fraternalmente, Floren.
p.d. al final del artículo en el enlace de ATRIO, se encuentra una manifiesto muy interesante de las COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE GRANADA

ORACIÓN DESDE EL RESPETO A LA FE
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas;
nos afanamos en ponerte nombres,
Señor, Yahvé, Allah, Dios, Jehovah;
en invocarte de tal o cual manera,
pero Tú siempre estás ahí, junto a todos.
Tu bondad de Padre nos hace ser conscientes
de lo que verdaderamente merece la pena en la vida.
Que nuestro afán por adorarte se traduzca
en servicio y fraternidad a la comunidad humana,
tal y como nos lo enseñó tu Hijo Jesús.
Que en sus ojos encontremos
el camino hacia la sinceridad, la bondad
y la entrega por la causa de tu Reino,
respetando siempre a los hermanos y hermanas
que pertenecen a otras confesiones religiosas.
Mantenlos a ellos también ante tu mirada
y concédenos a todos tu Santo Espíritu
para que nunca dejemos de trazar senderos de paz, amén.

miércoles, 15 de marzo de 2017

VIA CRUCIS FRANCISCANO

(Se autoriza la difusión indicando su procedencia)
II Viacrucis Franciscano
Este VIA CRUCIS está organizado por la Comunidad Franciscana de Estepa. Realizado y comentado por Florencio Salvador Díaz Fernández, habiendo utilizado algunos textos del “Via Crucis de la Misericordia del Papa Francisco”, así como reflexiones de André Louf y el franciscano José Antonio Naranjo Oliva.
Fue realizado en la Iglesia de las Hermanas Clarisas de Estepa y fueron invitados ONGs, hermandades y asociaciones varias de nuestra ciudad de Estepa:
  1ª ESTACIÓN: HERMANAS CLARISAS
  2ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN HDAD. DE LAS ANGUSTIAS
  3ª ESTACIÓN: CONSEJO GRAL. DE HERMANDADES Y COFRADIAS
  4ª ESTACIÓN: CONFIRMANDOS ADULTOS DE ESTEPA (no asistieron)
  5ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER
  6ª ESTACIÓN: CARITAS (no asistieron)
  7ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “A.N.D.A.” ESTEPA
  8ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE AMAS DE CASA (no asistieron)
  9ª ESTACIÓN: EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA
10ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN DEL CALVARIO
11ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “ASEMI” DE ESTEPA
12ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA
13ª ESTACIÓN: CORO DE “LA VERACRUZ”
14ª ESTACIÓN: ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
15ª ESTACIÓN: HERMANOS FRANCISCANOS

DESARROLLO DEL VIACRUCIS
Se comienza con la invocación:
+En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y se continúa dando la bienvenida:
Hermanas clarisas, hermanos y hermanas todos, sed bienvenidos en paz y bien.
Hoy nos reunimos para hacer el camino de Cristo durante su pasión. Por unos instantes, vamos a trasladarnos a las callejuelas de la ciudad vieja de Jerusalén y vamos a realizar el camino de la pasión del Señor, pasando por su condena, muerte y resurrección. Tendremos muy presentes a nuestros hermanos franciscanos de tierra santa, que desde hace siglos conservan los Santos Lugares bajo el auspicio de la Custodia Franciscana de Tierra Santa. En definitiva caminaremos con la cruz de Cristo.
Desde una visión puramente estática, la cruz puede ser solo un elemento decorativo o un patíbulo. Pero desde Jesucristo, la cruz es mucho más. No en balde se dice: -“Oh cruz, árbol único en nobleza; jamás el bosque dio mejor tributo, en hoja en flor y en fruto.” Esos frutos son los que se derivan del camino que hoy realizamos junto a la cruz de Jesús. Lo haremos caminando entre amigos, lo haremos caminando en fraternidad. Lo haremos caminando en silencio, llevando cada uno el bagaje de su vida, sus intenciones, las del grupo y ONG al que pertenece. Nos acordaremos de la parte del mundo que está olvidada y pondremos junto a la Cruz del Señor a aquellos de los que nadie se acuerda. Todo ello, hermanos y hermanas, sin perder de vista que Jesús de Nazaret nos reúne a todos junto a su cruz, para arrancarnos una promesa que conlleva un compromiso de vida. El hombre y la mujer de cada tiempo, junto al medio que les rodea, fueron el objetivo primordial del Reino de Dios, la causa por la que vino Jesús al mundo. Colaboremos con Jesús en hacer un mundo mejor. Hacedlo en memoria mía, nos pide a todos los cristianos. Conservemos ardiente la fe en Dios Padre, porque desde Jesús nos ofrece un mensaje y proyecto de vida siempre actualizado, ya que JESÚS ES CAMINO VERDAD Y VIDA.

Se guarda un momento de silencio y el padre guardián proclama la oración colecta con las manos extendidas.
Oremos.
Padre de bondad y creador del mundo; fieles al mensaje de Jesús que nos pidió que lo hiciéramos todo en conmemoración suya, te pedimos que hagas descender sobre nosotros tu santo Espíritu; para que abra nuestra conciencia a las duras realidades del mundo, para ser en la tierra bálsamo, abrazo, acogida, esperanza y sonrisa. Que el camino de la cruz que ahora comenzamos junto a tu Hijo y hermano nuestro Jesús, nos haga comprometernos con el mundo, ayudar a los demás a llevar su cruz y apostar por Cristo vivo que es camino verdad y vida. Te lo pedimos por ÉL, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Tras organizarse el cortejo junto a la reja de las hermanas clarisas, se inicia el viacrucis con la lectura de la primera estación que leerán las hermanas.

1 Estación: Jesús es condenado a muerte

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. (Jn 19,14-16)
Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Pilatos dijo a los judíos: –¡Aquí tenéis a vuestro rey! Pero ellos gritaban: –¡Muera! ¡Muera! ¡Crucifícalo! Pilatos les preguntó: –¿Acaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –¡No tenemos más rey que el césar! Entonces Pilatos le entregó a Jesús para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Te damos gracias, Padre, porque al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa Virgen santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte. (1R 23, 3)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
El camino de la cruz va precedido por la condena a muerte de Jesús. Una condena donde no solo es atropellada toda verdad y toda justicia, sino que es dirigida a aquél que no ha venido a condenar, sino a salvar. Él, que un día será juez de todo el mundo acepta ahora ser condenado porque entregando su vida nos traerá la salvación.
La condena de Jesús no solo es fruto de la maldad y el odio de unos, sino también de la falta de compromiso de muchos otros que por la presión social, por el miedo al “qué dirán” acabarán también pidiendo su muerte en la cruz.
Cuántas veces nosotros juzgamos y criticamos a los demás, cuando sabemos que sólo Dios puede ver el corazón y, por tanto, juzgar. Y cuántas veces somos incapaces por temor o vergüenza de cortar una crítica que se está haciendo ante nosotros.
Recordemos algo de lo que San Francisco nos dice en sus escritos: “Y no hablen mal de nadie; no murmuren ni difamen a otros, porque está escrito: Los murmuradores y difamadores le son odiosos a Dios” (cf. Rom 1, 29-30) (Regla no bulada XI, 7)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas, danos conciencia solidaria y fraterna, para no colaborar en las codenas que este mundo hace a tantas y tantas personas por su condición o circunstancias personales. Que imitando el ejemplo de Clara y Francisco, hagamos de la paz y el bien la norma de nuestra vida, para ser como tu hijo, CAMINO VERDAD Y VIDA.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


2 Estación: Jesús carga con la cruz sobre los hombros

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mat 27,27-31)
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Miremos atentamente al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución, en la vergüenza y en el hambre, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás, y por ello recibieron la vida eterna. (Adm. 6)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Vivimos en un mundo tremendamente violento. Niños que mueren sin oportunidades; niños abandonados y de la calle; niños soldados; jóvenes mutilados, explotados y violados; familias desunidas por falta de compresión y diálogo; familias destrozadas por las guerras; personas que mueren de hambre, que viven sin techo, sin dignidad; países en guerras;…
Y nuestras manos en muchos casos aún no están completamente llenas de amor y de justicia. Debemos de comenzar a transformar este mundo en un Hogar de Hermanos y para ello debemos de llenar nuestras manos. Llenarlas de sentido de fraternidad, de entrega, de libertad, de oración, de compromiso, de misión,… Y con las manos llenas ofrecer al mundo la Alegría y la Esperanza.
Es el momento Señor, de ser INSTRUMENTOS DE TU PAZ.   

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO…

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre Todobondadoso, que nos amas y nos buscas. Para muchas personas, la vida le puede ser mucho más  llevadera si entre todos compartimos la carga, nos acompañamos en dolor, somos esperanza en la tribulación y causa de la alegría de quienes caminan junto a nosotros. Danos entrañas de misericordia entrañable. Esa misma misericordia que en la cruz derrochó tu Hijo Jesús que pasó por el mundo curando y haciendo el bien.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

3 Estación: Jesús cae por primera vez 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 8,34-35)
Luego llamó Jesús a sus discípulos y a la gente, y dijo:
–El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y del evangelio, la salvará.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante Él vuestros corazones, humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él. Nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba el que todo entero se os entrega. En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén (CtaO 23)

REFLEXIÓN
En el seguimiento de Cristo son muchos los momentos de lucha, de tentación de tirar la toalla y de caídas… Cada uno podemos darle el nombre correspondiente. Cuando caigo Tú, Señor, como Francisco me habláis al corazón. En la caída te siento cercano, siento tu mano que me levanta. Sólo me pides que me vuelva a ti, que vaya a ti, que alce mis manos para que me puedas levantar de nuevo y siempre. Gracias por tus brazos siempre abiertos y dispuestos a levantarme. Nos enseña el Papa Francisco, que: “Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida. El otro no es más malo que tú o que yo. La misericordia supera todo muro, toda barrera, y te conduce a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, que puede regenerar a una persona y permitirle incorporarse de un modo nuevo en la sociedad”. (Catequesis del 10 de septiembre del 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh Padre, bueno y santo que nos amas y nos buscas; has enviado a tu Hijo como Luz del mundo y Palabra de Verdad, suscita en los jóvenes y en toda la comunidad eclesial el firme deseo de entregar su vida al servicio de la Iglesia y ser verdaderos testigos y anunciadores del Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







4 Estación: Jesús se encuentra con su Madre

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 2,34-35)
“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos»”.

REFLEXIÓN FRANCISCANA
Del saludo San Francisco a la Virgen María.
Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios María, que eres virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya; salve, vestidura suya; salve, sierva suya; salve, madre suya, y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los fieles, para que todos caminen hacia Dios.

REFLEXIÓN
Ciertamente, María es bienaventurada, por ser madre  y discípula de Jesús. Como nos dice nuestro padre san Francisco, todos estamos llamados a ser madres de nuestro Señor Jesucristo, y lo somos cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor divino y con una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo.
María, es la que acoge, cuida, escucha, comprende, se entrega, acompaña. La que sabe estar al lado del Hijo cuando éste la necesita, sobre todo en los momentos más difíciles. Es el mejor modelo para las madres. En el camino de la cruz Jesús estuvo rodeado de muchas personas; con seguridad todas indiferentes, excepto una: su Madre. Y es que todo puede fallar menos el amor de la madre. María tenía el corazón herido pero siempre fuerte para amar. Así mismo en el caminar de la vida hay personas que pasan a nuestro lado y somos indiferentes ante ellas y su realidad. ¿Si Jesús se entregó en la cruz por amor, como no poner tu esfuerzo por el bien de las personas del mundo y de la naturaleza? María, desde su ejemplo también nos enseña a hacer nosotros lo mismo, a ser madres para nuestros hermanos.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre santo, que nos amas y nos buscas, en María nos ofreces un hermoso ejemplo de tu maternidad. Ella es causa de nuestra alegría. Permítenos padre de amor, no dejar de contemplarla como la cumplidora por excelencia de las enseñanzas de su Hijo y hermano nuestro Jesucristo. Permítenos, junto a la Virgen María y nuestro Padre San Francisco, abrazarnos a la cruz, y dar testimonio en nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
5 Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,21)
“Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, que volvía del campo y pasaba por allí, fue obligado a cargar con su cruz”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas la energías, con todo el empeño, con todo el afecto, con todas la entrañas, con todos los deseos y quereres, al Señor Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos creó, nos redimió y por su misericordia nos salvará. (1R 23, 8)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Nadie puede negar la realidad del sufrimiento. Pero al mismo tiempo, nadie puede negar la maravillosa existencia de personas que ayudan con la cruz a sus hermanos. La cruz de la enfermedad pueden ser muchas y múltiples enfermedades que pueden ser mentales, físicas, sociales, morales y espirituales. Todos en la vida experimentamos alguna enfermedad o vivimos con la enfermedad de algún familiar o amigo cercano. Nos desanima y hasta nos desespera el sufrimiento; pero hay muchos gestos en los que se percibe la fe, el amor y la misericordia de una persona. Pero ciertamente la cercanía y la ayuda al que sufre y sobre todo en la enfermedad es discutiblemente un signo de misericordia. Que cada día el ejemplo del cirineo nos motive a ir siempre al encuentro del que sufre.
El Papa Francisco nos enseña, que: “Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aun cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido”. (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2016)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre de bondad, que nos amas y nos buscas y que quieres que todos los hombres se salven, te pedimos por todos los enfermos en el mundo entero para que encuentren consuelo y esperanza acompañándote en el dolor de cruz. Danos a todos nosotros un corazón misionero y misericordioso para que como buenos Cirineos acompañemos a todos los que sufren en la enfermedad llevándoles tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

6 Estación: La Verónica limpia la cara de Jesús

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 52, 14-15)
De la profecía de Isaías: “Del mismo modo que muchos quedaron asombrados al verlo –pues tan desfigurado estaba que no parecía un hombre, ni su apariencia era humana-, así se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues verán lo que nunca les contaron y descubrirán lo que nunca oyeron”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de santa Clara: Mira atentamente, considera, contempla, con el deseo de imitarle, a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho para tu salvación el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y azotado de mil formas en todo su cuerpo, y muriendo entre los sufrimientos de la cruz.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén (2CtaCl)

REFLEXIÓN
Limpiar el rostro de Jesús en la oración, limpiarlo de todo aquello que no nos deja transparentar la belleza que procede de Él en nosotros y en los hermanos, esa es la vida que nace en nosotros cuando nos dejamos hacer por la oración y contemplación. El Señor va trazando el camino para que en nosotros aparezca su imagen. Se necesita coraje y valentía para creer en Jesús y luchar junto a él frente al enemigo que intenta ocultar su rostro en nosotros y en el hermano.
Afirma el Papa Francisco: “Hoy existe una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, que nos piden a los cristianos que les demos de beber. Es una petición a la que no podemos sustraernos. En la llamada a ser evangelizadores, todas las Iglesias y Comunidades eclesiales encuentran un ámbito fundamental para una colaboración más estrecha. Para llevar a cabo este cometido con eficacia, se ha de evitar cerrarse en los propios particularismos y exclusivismos, así como imponer uniformidad según los planes meramente humanos” (Homilía domingo 25 de enero de 2015).

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Amor eterno y Padre Dios, que nos amas y nos buscas. En Jesucristo, Señor nuestro, concédenos que todos los bautizados te encontremos y acojamos en el rostro sufriente de nuestros hermanos que tienen sed física y espiritual; ayúdanos a ser misioneros de tu amor llevándoles tu amor que los saciará para siempre.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


7 Estación: Jesús cae por segunda vez 

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 9, 31-32)
“Les decía: ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres; lo matarán, más a los tres días de haber muerto resucitará. Pero los discípulos, que no entendían sus palabras, tenían miedo de preguntarle”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Paráfrasis de San Francisco de Asís: “pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti; buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, destinando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo al servicio de tu amor y no a otra cosa. (ParPN 5)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Esta segunda caída nos recuerda el sufrimiento insistente al que está expuesto cada ser humano; pero sobre todo nos revela la solidaridad permanente, profunda y generosa del ser humano por excelencia, Jesús. Cuando se acompaña a una persona para reconducir su camino por la vida, se está acompañando a Jesús mismo, que cayó al suelo pero se levantó. Esa es la grandeza de la vida, levantarse. Y acompañar es aconsejar es echar mano de esta sabiduría vivida, haciéndolo con humildad y sencillez. Es ofrecer y no imponer, es compartir y no pontificar. Se trata, a fin de cuentas de humanizar el trato personal.
El Papa Francisco nos advierte que: “Nadie camina solo y nadie de nosotros puede pensar que está solo: está siempre este compañero. Cierto, sucede que cuando no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, le decimos: “¡Bah desaparece!”. Pero poner de patitas en la calle al compañero de camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo: yo puedo aconsejar a otro, pero no aconsejarme a mí mismo”. (Homilía jueves 2 de octubre de 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios fuente de vida y misericordia que en la vida nos acompañas y nos buscas, por tu Hijo Jesucristo, te pedimos por quienes en el mundo ayudan, trabajan y testimonian para acompañar a personas perdidas por el camino nuevo de la ilusión, la salud y la esperanza. Que tu Iglesia sepa llevar el buen consejo al que necesita y cada día nos apoyemos unos a otros en la misericordia de tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


8 Estación: Jesús y las mujeres de Jerusalén

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,27-28)
“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Segunda Carta de Clara:
Si sufres con él, reinarás con él; llorando con él, gozarás con él; muriendo con él en la cruz del dolor, con él poseerás el cielo en el esplendor de los santos y tu nombre será escrito en el libro de la vida y será glorioso entre los hombres.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Leyendo con atención el Evangelio vemos cómo Cristo asigna a la mujer un puesto muy especial, junto a EL. La mujer junto a Cristo encuentra su dignidad, adquiere lo más importante para su vida: madurez y autonomía interior. Jesús en su Pasión se volvió hacia aquellas mujeres que se dolían y lamentaban por El. Volviéndose a ellas les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos”.(Lc 23, 28) Hoy ante tu cruz, Señor, ponemos el drama de la violencia de género y la falta de derechos de la mujer en muchos aspectos de la vida, domésticos y laborales. No somos objetos. No estamos nacidas para que se nos grite o utilice. ¡Somos personas con una dignidad igual a la del hombre, pues por amor nos creaste, Padre Bueno! Permita la conciencia humana trabajar, para que desde Jesús, sensible con las mujeres de su tiempo; todos trabajemos para aliviar sufrimientos y eliminar violencias de hogares y vidas de pareja. Recordamos aquí a las que murieron por la incomprensible violencia machista. Te pedimos por sus hijos huérfanos y te pedimos tu ayuda para concederle la redención a quienes les quitaron la vida.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Dios, que eres misericordia y perdón y nos amas y nos buscas. Jesús el Buen Pastor, entregó su vida por nosotros sus ovejas, te pedimos por las mujeres que sufren por las múltiples tristezas que hay en el mundo, para que no decaiga su fe en ti y su esperanza en la justicia. Por todas las que están sumidas en la tribulación y el desanimo. Ayúdanos a nosotros para ser tus instrumentos de amor y misericordia en todo lugar, denunciando la injusticia, anunciando tu esperanza y paz al que lo necesita.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 53,5)
“Más fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas”.

TEXTO FRANCISCANO
De las Alabanzas al Dios Altísimo de San Francisco:
Tú eres el amor, la caridad, Tú eres sabiduría, Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres la belleza, Tú eres la mansedumbre. Tú eres la seguridad, Tú eres el descanso, Tú eres el gozo, Tú eres nuestra esperanza y alegría, Tú eres la justicia, Tú eres la templanza, Tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción… Tú eres nuestra fe, Tú eres nuestra caridad, Tú eres nuestra dulzura, Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, Dios Omnipotente, misericordioso Salvador.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
A la tercera vez no es la vencida. El dolor es extremo. Casi no puede mantenerse en pié… pero vuelve a levantarse para culminar su llagada al patíbulo de la cruz. Este gesto de Jesús nos indica que –nuestro Dios- está con los que sufren. En las relaciones humanas y en la vida de pareja, una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos. La paciencia forma en nosotros un corazón compasivo que no se indigna ante los defectos de los demás, sino que mirando desde los ojos de Jesucristo, sabe soportar desde dentro y aguantar, porque es consciente de que todos somos débiles y de que nadie es perfecto. Un corazón así hace vida lo que San Pablo escribía en el himno a la caridad: «El amor es paciente, es bondadoso» (cf. 1 Co 13, 4). El franciscano Leonardo Boff nos enseña que cada experiencia de la vida, vivida desde Jesucristo puede ser un sacramento de vida. Apliquemos pues a nuestras relaciones personales la capacidad que tuvo Jesús, para tratar con quienes no entendían su mensaje. Que contemos hasta tres antes de dar una respuesta airada. Que vivamos constantemente la novedad de amar. Cristo se levantó por tercera vez, y muchas más nos tendremos que levantar cada uno de nosotros. Pero merecerá la pena si cada vez que nos levantamos, ponemos una intención más en vivir nuestras relaciones desde la entrega, el respeto y el servicio hacia mi pareja; junto al cual somos uno ante Dios.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Celestial que nos amas y nos buscas y envías a tu Unigénito para nuestra salvación, ponemos en tus manos nuestros corazones, para que día a día aumente en nuestro corazón la paciencia y la caridad para sobrellevar los defectos propios y los de los demás, haciendo crecer en nosotros la bondad y la perseverancia, siendo portadores de tu amor, a ejemplo de Cristo tu Hijo.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,24)
“Lo crucificaron y se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes, a ver qué se llevaba cada uno”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Segunda Carta a los Fieles de San Francisco:
La voluntad del Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio y que por nosotros nació, se ofreciese a sí mismo, por medio de su propia sangre, como sacrificio y ofrenda en el altar de la Cruz; no por sí, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvados y que lo recibamos con un corazón puro.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
En nuestra sociedad, el vestido tiene una función muy importante. Pero no solo para nosotros, claro. Son muchas las personas que ahora mismo, en las fronteras de Europa, México o frente a un oscuro mar que puede tragarse sus vidas con una simple marejada; pueden perder la vida. Los sistemas de gobierno injustos los han dejado sin ropa, sin papeles, sin dignidad y sin muchos seres queridos. Muchos de ellos tendrán frío, estarán mojados y pobremente vestidos. Ante este drama Dios se adolece. Y cada vez que un pobre de ellos muere ignorado por el mundo, el corazón de Dios se estremece. ¡¡SON PERSONAS HUIMANAS!! Los que tenemos posibilidades no debemos dejar que Cristo siga muriendo en tan malas circunstancias. Son dramas que están lejos, pero son situaciones que exigen de nosotros entrañas de misericordia, colaboración dentro de nuestras posibilidades y educar a nuestros pequeños y jóvenes, en que un mundo sin fraternidad franciscana está perdido, pues así mismo se perderá si no ve en el otro a un hermano o hermana.
Junto a la cruz de Jesús, símbolo de toda muerte injusta y de toda persona maltratada y con la dignidad vilipendiada, guardemos un momento de silencio por todas estas personas causa del dolor de Dios. (SILENCIO)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios Padre bueno que nos amas y nos buscas. Por lo mucho que amaste a tu hijo Jesús le lloraste hasta el extremo. Envíanos tu santo Espíritu, para que nuestra conciencia no nos permita pasar de largo ante los dramas sociales y migratorios de este momento. Que tengamos claro que vestir al desnudo es vestirte a ti mismo y que no existe otro modo de adoración a Ti, si no se parte de esta base.
Te lo pedimos por Jesús, un “sinpapeles” de aquel tiempo, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

11ª Estación: Jesús es clavado en la cruz.

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,33)
“Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Primera Regla de San Francisco, 23:
Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna cosa queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios, que es el bien pleno, el todo bien, el total bien, el verdadero y sumo bien; que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, verdadero, santo y  recto; que es el solo inocente, puro; de quién y por quien nos viene y en quien está todo el perdón, toda la gracia, toda la gloria de todos los que hacen penitencia, de todos los justos que gozan en el cielo:
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Como humanos que somos, nunca podremos entender que a una persona justa se le violente, torture y asesine. Lleno está el mundo de mártires por la libertad y los derechos fundamentales de las personas. Recordamos aquí al beato Oscar Romero, obispo salvadoreño asesinado. Estos tuvieron ocasión de subir a la cruz de Jesús. Otros suben a la cruz en vida, desde la vida. No quieren compasión, ni llantos ni lloriqueos. Solo quieren vivir su vida de la manera más digna. Tienen derecho a su vida, al gozo, al placer, a la educación y a sentirse plenos hasta donde sus circunstancias personales les permitan llegar. Donde hay personas que se consideran con estrella, estos en ocasiones son consideraos estrellados. Pero nada más lejos de la realidad. Si Cristo muere en la cruz, lo hace para que nunca más una persona se quede sin oportunidades reales en la vida complicada que le ha tocado vivir. Y ahí, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad vital; pues cada uno de nosotros podemos ser caricia, bálsamo y ternura; para con aquellas personas con las que la naturaleza ha sido caprichosa. Hoy te miramos Jesús. Si tú pudiste, nosotros tenemos que poder. Francisco de Asís no se lo pensó dos veces y abrazó a aquel leproso al que todo el mundo rechazaba; y solo por aquella acción ya Dios le hubiera abierto las puertas del cielo.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor, te pedimos por la humanidad redimida por tu Hijo, que camina clavada en una cultura de muerte, para que concorde con lo que has impreso en su naturaleza, se comprometa con responsabilidad a vivir en plenitud. Para que todos vivamos a Dios de una experiencia gozosa y tierna, que nos haga ser merecedores del testimonio de la Cruz.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,33-34.38-39)
“Llegada la hora sexta, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: ‘Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?’, que quiere decir: ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?’ … Entonces el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: ‘verdaderamente este hombre era hijo de Dios”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Cuarta Carta de Santa Clara:
Contempla el gran amor con el que Cristo quiso padecer en el leño de la cruz y morir en Él la más infame de las muertes. Por eso, colgado en el árbol de la Cruz, amonestaba a los que pasaban sobre lo que allí habían de considerar, diciendo: “¡Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como mi dolor!” Respondamos a una voz, con un solo espíritu: ¡Lo tendré siempre en mi memoria, y mi alma se romperá dentro de mí!
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Sólo desde la intimidad con Dios se puede gritar la certidumbre en un Padre que, aunque en silencio aparente, nunca abandona porque tiene la última palabra y la pronuncia hecha Vida eterna. Desde la confianza queda sólo reposar en las manos de un Padre que ama siempre.
Fiarse de Dios, desvelado todopoderoso en la Cruz , es saborearlo hasta la hartura ( “Tú eres mi riqueza a saciedad” ); es saberlo crucificado sin querer conocerlo de otra manera; es sentirse firmemente cimentado ( “Tú eres mi seguridad“ ); es quedar marcado con la señal de la Cruz como manantial del servicio y de la fraternidad, de la obediencia y del desapropio, de la disponibilidad y del testimonio; es el grito del que ya experimenta la vida nueva y eterna; es celebrar la propia muerte como una pascua - el paso definitivo con Cristo hacia el Padre - y recibirla como hermana.
Jesús muerto en la Cruz es la lección a la que hacía alusión Francisco cuando decía a sus hermanos,  llorosos ante la muerte del que amaban: “Yo he cumplido mi parte, la vuestra os la enseñe Cristo”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y Padre que nos amas y nos buscas, tu Hijo ha muerto en la Cruz. Haz que seamos muchos los que tengamos un amor tan grande como el suyo, dispuestos a entregar el perdón y la propia vida por los hermanos en el mundo entero y por el anuncio del Evangelio de salvación.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

13ª Estación: Jesús es descendido de la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,38)
“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De los escritos de Clara:
Levantad los ojos al cielo, tomad la cruz y seguid a Cristo que nos precede; pues, después de muchas tribulaciones por él entraremos en su gloria. Amad de todo corazón a Dios y a Jesús, su Hijo, crucificado por nosotros pecadores y no se quite nunca de vuestra mente su recuerdo.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Este mundo, igual que el del tiempo de Jesús, nos exige “estar.” No estaban  todos en el momento clave; el miedo, la inseguridad, la debilidad, la dificultad,…, les hizo fallar o nos hace fallar. Los que gusten del espíritu franciscano, sea cual sea su condición o naturaleza, debemos de estar, sí estar allí donde haya tristeza, duda, ofensa, odio, error,… Allí donde esté presente el sufrimiento humano.
Ser cristiano y franciscano nos exige un compromiso de estar, es decir: “Vivir el Evangelio”. Este compromiso no debe ser en solitario, debe de ser en Familia, en el hogar, en el trabajo, en el medio natural.
Que la Virgen María nos sirva de guía y ejemplo en ese “estar”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y padre todobondadoso que eres amor infinito y en la vida nos amas y nos buscas. Gracias por las personas de bien, que como Clara y Francisco de Asís son fieles a su vocación religiosa y a su bautismo, aun a pesar de las dificultades. Jesús descendió a nuestro suelo, se quedó entre nosotros participando de nuestra humanidad hasta los tiempos presentes. Que su auxilio e intercesión no nos falten a nosotros ni a todas las personas consagradas a tu Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






14ª Estación: Jesús es depositado en el sepulcro

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,39-42)
“Fue también Nicodemo –aquel que anteriormente había ido a verle de noche-. Con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, pusieron a Jesús, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Del Oficio de la Pasión de San Francisco, 6:
“Y me llevaron al polvo de la muerte y aumentaron el dolor de mis heridas. Me dormí y desperté y mi Padre santísimo me acogió con gloria. Padre santo. Sostuviste mi mano derecha y me guiaste según tu voluntad y me acogiste en la gloria. ¿Qué hay para mí en el cielo? Y fuera de ti, ¿qué he querido en la tierra?. Mirad, mirad que yo soy Dios, dice el Señor, seré exaltado entre las gentes, seré alabado en la tierra”
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Y Dios envió a su Hijo al mundo, hasta el corazón de la tierra penetrando hasta la última soledad. La tierra fue por un momento un inmenso tabernáculo que guardó el tesoro más grande, al Hijo de Dios. Y a partir del depósito del cuerpo de Jesús en el sepulcro ningún sepulcro es ya lugar de la muerte y desesperanza; en cada sepulcro se nos recuerda que la muerte es una pérdida aparente; la muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo –aunque doloroso– de su plenitud. Los cristianos vemos de otro modo la muerte porque percibimos de manera plena la vida. La obra de sepultar a los difuntos es un evento que manifiesta con lucidez el sentido profundo de la muerte. Cristo se enfrenta con la “vieja enemiga” del género humano y triunfa sobre ella. La muerte retrocede ante Aquél que es «la resurrección y la vida» (Jn 11,25). A partir del gran acontecimiento de la Resurrección la relación entre los hombres y la muerte cambió. Quien cree en Cristo no tiene que temer a la muerte porque aunque muera vivirá (cf. Ibid). Esa es la ganancia que nos ofrece la fe.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos difuntos, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concédeles gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Te lo pedimos a ti que junto a Dios Padre que  nos ama y nos busca y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Al término de la oración 14 se introduce la ADORACIÓN DE LA CRUZ que se ha utilizado en el Vía Crucis.
Vamos a  venerar ahora la cruz del Señor. Quizás parezca bastante extraño, pero venerar la cruz no significa, llorar la muerte de Jesús. Es cierto, estamos tristes y afligidos porque parece que su ejemplo de vida se extingue; pero sin embargo hoy aclamamos y besamos la cruz, como el signo de la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte, y, por lo tanto, la cruz se convierte para nosotros en el signo de nuestra liberación. Jesús resucitó de entre los muertos y está vivo y resucitado. Por tanto, nosotros podemos resucitar espiritualmente y estar vivos para el perdón y la alegría, para la vida y la esperanza.
Los asistentes pasan a venerar la cruz mientras se canta algo apropiado.
Una vez realizada la adoración, se coloca la cruz tendida en el suelo y se procede a la lectura de la estación 15 y la conclusión del VIA CRUCIS FRANCISCANO.

15ª Estación: “Jesús resucitó a la vida plena”

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Cor 15,17. 19-20)
“Y si Cristo no resucitó, su fe es vana: siguen en sus pecados… Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron”
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Amigos y amigas, hemos acompañado a Cristo en su camino hacia la cruz. Hemos contemplado su muerte y debemos vivir su resurrección. ¡Qué sería de los cristianos sin la Pascua! La propia semana santa, este mismo viacrucis no tendría sentido. Ojalá el camino cuaresmal que nos queda por recorrer, lo vivamos desde la experiencia de la conversión. ¡Sal de tu tierra! dijo Dios a Abraham y a Moisés. Desprendámonos de todo lo que nos pueda alejar del sendero de la conversión y muramos a todo aquello que no nos hace personas dignas, para resucitar con Cristo a lo que podemos llamar una vida nueva y renovada. Recuperemos la espiritualidad, la observancia de la Palabra de Dios, para ser en el mundo las manos de Dios entre los hermanos.
Como decía nuestro seráfico padre san Francisco casi a las puertas de la muerte: “comencemos hermanos, porque hasta la presente poco o nada hemos hecho”. Así sea.

Padre nuestro que estás en el cielo…

ORACIÓN FINAL (con las manos extendidas)
Aumenta en nosotros Señor, el deseo de seguir tus huellas en cada una de las necesidades que hay en el mundo. Haznos testigos de tu amor, para ser en el mundo instrumentos de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

-Lectura de “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz…”
-Bendición franciscana final

-Agradecimientos y fin del viacrucis