CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
Mostrando entradas con la etiqueta Humanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Humanidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de junio de 2021

CORPUS CHRISTI, CORPUS DE COVID-19

Ojo. Lo digo por la situación mundial, no por otra circunstancia.

El caso es que leyendo hace días a la apreciada teóloga Dolores Aleixandre[1], pensaba en lo que escribía sobre tragarnos a Jesús por el hecho de comulgar. Como bien dice ella solemos decir que “comulgamos con ruedas de molino” cuando nos vemos obligados a hacer algo. Y el hecho de comulgar bien parece ya que es un acto cultual más que un acto de fe, de unión y de participación con la comunidad eclesial donde están las personas que tragamos y las que NO TRAGAMOS.

Esa es la cuestión.

El hecho es que en cada conversación que tenemos solemos escuchar que del covid saldremos transformados, que nos está cambiando la vida, que los que hemos tenido la enfermedad –yo mismo- salimos de ella apreciando más las cosas… y, -siento generalizar- todo es una pura ambigüedad e incluso falsedad pues el ser humano solo aprende cuando quiere y en este caso como en otros, la humanidad en general no aprenderá.

La comunidad de los que siguen a Jesús pisando sus propias huellas son unos. Pero los cristianos (o católicos) que se consideren así por tradición cultural o por otra condición, quizás no quieren escuchar nada de que comulgar-tragar a Jesús es tragar-comulgar con el prójimo. Y prójimo es el que viene sin papeles a las costas queriendo lo mismo que tu y que yo, una vida digna y mejor, NO SER MANTENIDO.

Prójimo es la pareja de personas del mismo sexo cuyo amor es tan puro como el tuyo –heterosexual- pero que no alcanzan la bendición de una Iglesia que NO es auténticamente fraterna, guiada por un Papa que da al gremio una de cal y otra de arena. Ahora mismo estamos en la arena.

Prójimo es la persona encarcelada a la que hay que conceder la posibilidad de la reinserción. Prójimo es RESPETO con mayúsculas.

Prójimo es facilitar la vida a las mujeres. Sí, a ellas PORQUE LAS MATAN por cuestiones de género un 99% más que a los hombres, siendo nefasta toda violencia.

Prójimo es atención y ternura. Cariño, buenos días y consideración…etc.

Así que llegados a este punto, como cristiano convencido me reafirmo en que lo de menos es comulgar. Lo de menos es tragarte la forma, por muy sagrada que la consideres. Sí. Es así aunque te pueda resultar incómodo.

Dios, que es Padre y Madre no quiere ofrendas ni actos de piedad mientras realices acepción de personas o las clasifiques. Mientras justifiques con papeles la atención al inmigrante, mientras admitas que la mujer asesinada ella se lo habrá buscado, mientras consideres por defecto a los sin techo como delincuentes; o si consideras inmorales o enfermos a los transexuales entre otras identidades sexuales…etc.

Otra opción es ir a misa y comulgar. Y al hacerlo, estar convencido de que te sientes comprometido a servir y a construir el Reino de Dios. Un reino de paz y de justicia, un reino de vida y de verdad.

Ojalá este sea el talante de la persona cristiana hoy, comulgue o no comulgue. Pero si comulgas y no te movilizas y te sientes más cómodo con Jesús solo en el sagrario y no lo reconoces en la patera o en el rostro de la persona necesitada, que sepas que para ti la muerte de Jesús y su resurrección no te ha servido para nada; y no eres apto para la redención.

Me despido con una excelente frase de San Agustín de Hipona: “ama y haz lo que quieras”. Más claro, el agua.

Con todo respeto.

Fraternalmente, Floren.






[1] https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/12872-tragarse-a-jesus.html?fbclid=IwAR3HQGLaq-GRYN9wKKiL3vVlPLYMqZwcpM_qCMQpEZvApvGfoVLn-H-aaFg

domingo, 12 de enero de 2020

EL BAUTISMO DE JESÚS, UN BAUTISMO DE HUMANIDAD


Hoy domingo y cuando acaba la Navidad, los cristianos celebramos el bautismo de Jesús. Uno de los curiosos acontecimientos en la vida del nazareno, un episodio que tiene algunas connotaciones importantes que desgrano brevemente para no robaros mucho tiempo.
Siempre me ha llamado la atención la influencia que Jesús tenía de su primo Juan el bautista, el último de los profetas –si a Jesús no lo consideramos como tal-. Hay muchísimos aspectos de la vida de Jesús que nos hacen saber que si no era esenio, simpatizaba absolutamente con esta secta ascética a la cual pertenecía Juan el hijo de Isabel y Zacarías, secta en la cual se cultivaba la cultura, la limpieza el dominio de sí y la espiritualidad.

Es por ello que el rio Jordán como el mar muerto u otros afluentes cercanos eran el sitio ideal para que los esenios se asentaran, y es en el río donde Juan Bautista pregona la llegada de todo lo nuevo que representa Jesús.
Evidentemente Jesús no necesita ser bautizado como tal y nadie necesita en sí mismo ser bautizado para ser considerado hija e hijo de Dios, ya que por el mero hecho de nacer a la vida, es entendido que Dios Padre nos otorga su propia dignidad.
Además el bautismo no salva como tal, nos salvamos en la tierra. O sea, lo diré más claro. El bautismo no es un comodín que se puede utilizar para ir al cielo si en la tierra hemos sido unos calaveras, no. Llegaremos a la plenitud de la vida en la resurrección tanto si estamos bautizados como si no. Y esto es así porque Dios en su ternura no hace acepción de personas. Quienes le adoran con el nombre de Alah o creen en Él antes que los cristianos, también alcanzarán su salvación.
El bautismo, por lo tanto, es solo un ritual por el cual su simbología nos enseña la posibilidad de nacer de nuevo, que quedar limpios de todo aquellos que nos dificulta para ser buenas personas, los apegos materiales, nuestra autosuficiencia, los egoísmos, la falta de humanidad y sensibilidad, nuestra negación al amor, nuestro exiguo respeto hacia los otros…etc.
Si dejamos atrás todo lo que nos lastra negativamente y nacemos a una nueva vida, seremos recién nacidos a la vida de Cristo y desde ahí podremos caminar junto Él, tengamos o no tengamos una partida de bautismo.
Otra cosa significativa es que Jesús llega al Jordán siendo bastante desconocido. Es por ello que el se acerca a su primo y establece un diálogo con él, pues Jesús aprovecha la coyuntura popular que asiste al bautista. Juan era considerado profeta, muy respetado incluso por el rey Herodes. El hecho de que Jesús llegue y Juan le reconozca de tal manera era importante para Jesús, que se presta a un bautismo simbólico al cual Él mismo le da completa verosimilitud.
La última cuestión que reseño es la entrada de Jesús en el barro del Jordán, en aquella rivera del río en la cual algunas personas hemos tenido la dicha de estar.
Es algo muy significativo pues Jesús entro como barro, masa moldeable en las manos del creador (Is 64,7), humano por excelencia y completamente sensible a las realidades de cada tiempo. Se prestó a ser uno más, para testimoniar con la verdad y con las obras de sus manos.
Sus palabras, modificaron el latir de los corazones de aquellos presentes y por ello le siguieron. De aquellas aguas Jesús salió como nuevo engendro, “tú eres mi hijo yo te he engendrado hoy” (Sal 2,7). Como una nueva criatura que de forma ilusionante -con la asistencia del Espíritu Santo- fue prototipo para todas las mujeres y hombres que vendrían tras él y que llegamos hasta nuestros días. Este Jesús, aquel Jesús de hoy y de siempre, solo desea que nos enfanguemos. Que nos metamos en el barro, de donde procede la vida.
Que bajemos hasta allí abajo, donde la humildad, la intransigencia o quizás la falta de higiene, hace preciso la presencia de una voz que revitalice la voz de Jesús al decir “bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).
Cuando testimoniemos y solo entonces –a ver si nos enteramos-, ofreceremos a quien esté a nuestro lado una razón contundente para ponerse en marcha, para vivir su bautismo de fe y decir “SI” estoy dispuesto.
A ponernos en camino, para construir junto al Espíritu de Jesús, la Cristiana Humanidad de los que nos reunimos en su nombre. Buena receta para este año.
Feliz domingo y continúo deseándoos un feliz año 2020.
Fraternalmente, Floren.

HIMNO DEL AMOR – Pedro Casaldáliga, Obispo.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras
y todos los tablados de rock del mundo entero
y los altares y cátedras y los parlamentos todos,
mas no tuviese Amor,
yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar
y el don de llenar estadios
y el don de hacer curaciones
y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña,
mas no tuviese Amor,
yo sólo sería un circo religioso.

Si yo distribuyese
los bienes que gané mal – quién sabe, quién no sabe-
en cestas de Navidad
y en aireados gestos caritativos
y fuese capaz de dar mi salud
en prisas y eficacias
más no tuviese Amor,
yo sólo sería imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno.
No tiene envidia ni se vanagloria.
No busca el interés como hacen los bancos:
sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.
No pacta nunca con la injusticia, nunca.
Hace fiesta de la Verdad.
Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.
El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.
En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,
inmadura la ley, juguete el dogma.
El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.
Ahora es un espejo la luz que contemplamos,
un día será el Rostro, cara a cara.
Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.

Ahora están las tres:
la fe, que es noche oscura,
la pequeña esperanza, tan persistente;
y él, el Amor, que es el mayor.
Un día, para siempre,
lejos de toda noche y toda espera,
ya sólo será el Amor.

miércoles, 24 de julio de 2019

TODOS/AS SOMOS SEMBRADORES/AS


El evangelio de hoy (Mateo 13, 1-9) nos ofrece el texto del sembrador. Una narración épica en la cual se simboliza la productividad del mensaje de Jesús de Nazaret, en función del lugar (tierra) en el que caiga. Se va tirando la semilla y en unos sitios es fecunda, en otros medio fecunda y en otros no lo es en absoluto. 

Lo que más me interesa de este texto es la universalidad que representa, pues debemos tener algo muy claro, sobre todo los cristianos que puedan considerar que tienen la patente exclusiva de Cristo. Y es que Dios, nuestro Padre, al revelarse en Jesús se hace vida en el hombre y la mujer de cada tiempo y eso significa que el mensaje de Jesús no solo es de plena actualidad, sino que como tirada es  la semilla para que pueda ser fecunda, el mensaje de Jesús es ofrecido al mundo por medio de la Palabra de Dios. Se le puede acoger y se le puede negar y lo que se haga estará bien, aunque consideremos muy positivo para la vida del mundo, el mensaje de Jesús sin desvirtuar ni un ápice. SERVICIO, ACOGIDA, RESPETO, AMOR Y PAZ, por ejemplo.
Me maravillo leyendo a José Antonio Pagola y ver que no estoy loco del todo al considerar junto a este doctor en Sagrada Escritura que es muy posible participar de la expansión de los valores del Reino de Dios, siendo cristiano, participando de otra religión e incluso sin participar en creencia concreta; esa es la universalidad del mensaje de Jesús, pues bien dice Pagola que “el Evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir”. El evangelio es un movimiento universal que impulsa al hombre y la mujer de cada tiempo a hacer lo mejor que sabe hacer en favor de la comunidad –humana-.
Las religiones tienen demasiadas cosas accesorias, como otros tantos ámbitos de la vida. Ojalá vayamos al meollo de la cuestión, nos centremos en mejorar la vida de la gente sin pasar ni de largo ni por encima de nada. Cualquier día se invierten los papeles y podemos ser nosotros el objeto de la consideración de los demás, y seguro que nos gustaría ser bien tratados. Esa es o puede ser la cuestión. Paz y bien. Abanico, gazpacho y hacer el bien, casi ná. Buenas tardes.
Fraternalmente, Floren.

jueves, 31 de enero de 2019

NO SE CANSE USTED DE REZAR, POR FAVOR - Jornada de la Vida Consagrada


"La oración que sale del corazón tiene que ser forzosamente bondadosa"

Una tarde de la pasada Navidad la dediqué a visitar personas enfermas conocidas. Un pequeño regalo, un cafelito y una buena tertulia es la mejor receta para estas visitas además de ternura y compasión. Y es curioso como muchas personas sin tener mucho, dan demasiado. Me explico. 

Me dijo una mujer que rezaba mucho y me preguntó si rezar tanto sería malo. Me sonreí emocionado y le cogí las manos diciéndole: “por amor de Dios, no se canse usted de rezar”. Doy forma a este artículo porque he visto en redes que el día dos de febrero es el día de la vida consagrada. 
Evidentemente de las personas consagradas que viven en monasterios, conventos o que se dedican de una manera orgánica y espiritual a la vida religiosa. Pero la oración es una dimensión de la persona creyente tan amplia, que puede ser llevada a cabo de una manera más o menos fecunda por cualquier persona. Rectifico. Más o menos fecunda NO. La oración siempre es fecunda. 
Por eso me conmovió las palabras de esta mujer que decía rezar tanto. Una mujer que se sentía adolecida por la gente que ve en televisión en caravanas intentando llegar a EE.UU., o los ahogados en el estrecho o las lágrimas de las madres y padres en los campos de refugiados al no tener oportunidades de dar a sus hijos una vida mejor porque el primer mundo les cierra -les cerramos- nuestras fronteras; aunque luego muchos se consideren los salvaguardas de las tradiciones cristianas que en muchos casos nada tienen que ver con la humanidad de Jesús de Nazaret. 
La oración de esta mujer mayor que tanto reza, como la del niño antes de acostarse y como la de cualquier persona EN CUYO CORAZÓN ANIDE LA COMPASIÓN –ojo-, es de los mejores sentimientos que una persona puede tener. Un rezo mecánico nos puede llevar a la inconsciencia y a la sensibilidad, se lo que hablo pues he caído en ese error. Pero lo que sale del corazón tiene que ser forzosamente bondadoso. 
Ese sentimiento noble nos solidariza, nos acerca. Y os voy a decir algo desde el pragmatismo de mi cristianismo: ¡creo en el poder de la oración! Porque nos sana, nos hace humanos y nos acerca al suelo donde pisamos y que toda persona pisa siendo hijo e hija de Dios y en igualdad de dignidad tenga en esta vida el cargo, responsabilidad o los dineros que tenga o sin tener nada más que su propia vida. Felicidades a los que rezan desde el corazón. No se cansen de rezar.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN POR LO QUE REZAN
Dios y Padre bueno que nos amas y nos buscas,
desde la sencillez de mi vida aquí está mi oración.

Pongo mi mente en aquellas personas
que por el mundo gritan
justicia, paz y misericordia.
Envía tu Espíritu Santo
sobre todas las personas que rezamos,
para que nuestra oración
nos acerque al necesitado,
auxilie al abatido y nos solidarice
con quien lo pasa mal.
Protege a la comunidad creyente
para que cada cual trace sendas de paz
desde su opción religiosa.
Que nos mueva siempre la compasión
y el anhelo de lograr un mundo mejor
en el que siempre reine tu Hijo Jesús:
amor, ternura y misericordia sin fin.

Por Él te lo pedimos, que junto a ti
y la Virgen María Rocío de la Gracia
vivís y reináis por lo siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL RIESGO DE SENTIR


Le vio venir por la calle y sus miradas se cruzaron. Fue un instante. Pero suficiente como para saber que su alma, no necesitaba de aquel encuentro que le heriría. Pero la vida es tan maravillosa y fatal a su vez. 

Durante las fracciones de segundo en las que duró aquella experiencia, instintivamente extendió el brazo hacia la persona que venía en su busca aunque en una trayectoria distinta. Fue un riesgo considerable el que asumió. Pero aquella persona tan distinta, también extendió su brazo y sus dedos se tocaron con la yema frugalmente mientras se cruzaban. 
Sus ojos eran de un azul intenso como un mar embravecido que no se quiere calmar. Apasionado, arrollador, desatado… pero ajeno. Su mundo se desestabilizó y una grieta enorme se abrió por en medio de su ordenada y solitaria existencia. Se detuvo en silencio. Miró hacia atrás. Hacia aquella persona que se alejaba sin volver la mirada y con los bucles de su pelo ondeando al viento. 
Quizás era una persona sin rumbo, pero al menos tenía la certeza de que los planes de ambos no coincidían. Detenido entre aquella vorágine de peatones que poblaban la acera cada cual hacia su estresante destino, recordó la obertura de la obra musical “El lago de los cisnes” de Tchaikovsky, interpretada por la orquesta sinfónica de Radio Hamburgo; y aquel espectacular salto del cisne que se interpretaba en la danza de la misma pieza. 

Pensó en si su vida hubiera sido distinta si se hubiera atrevido a dar saltos como el del cisne. Saltos decididos, sin premeditación, saltos que hubieran podido salir bien o mal. ¿Escribimos nuestro destino o nos lo escriben? Decidió seguir caminando como solía hacerlo con un destino establecido. 
Intentaría estar expectante a cada mirada, a cada sonrisa, a cada caricia si la hubiera; pero con la certeza de que sus pasos continuarían perdiéndose en la corriente de la vida sin una relevancia determinada. 
Pero viviría en plenitud. ¡Vaya si lo haría! 
Y sabiendo quien era, que no es poca cosa.


viernes, 8 de junio de 2018

QUE NUESTRO CORAZÓN BOMBEE AL RITMO DEL CORAZÓN DE DIOS


Jesús tuvo un corazón, con todas sus válvulas, ventrículos, miocardio y arterias propias de la construcción cardiovascular. Un corazón que latió durante una treintena de años -desde la 5ª semana de embarazo de María- y que se paró en el instante en el que aquella lanza del soldado, le causó aquella herida mortal. No podemos saber si la herida profundizo en el corazón, pero fue una herida de mortal necesidad.
El caso es que ese corazón, el de Jesús de Nazaret, latió como el tuyo y como el mío. Se aceleró por muchos motivos y se ralentizó en su tensión arterial en otras tantas ocasiones. ¿Qué tensión arterial produce cada circunstancia de la vida? Pues a eso mismo estuvo sujeto Jesús de Nazaret. Esto es así, es real y absolutamente plausible. Y lo sagrado, lo divino y lo celestial que sobre este corazón se dice o se hace; es algo que sirve fundamentalmente para rendir culto divino y exclusivamente para observar a Jesús desde una distancia prudencial, desde donde les gusta a muchos creyentes contemplarlo. 

En los documentos más antiguos del magisterio de la iglesia, se anatematiza la sola contemplación de la dimensión humana de Jesús eximiéndole la condición divina. Por otro lado Eutiques, el promotor del “monofisismo” afirmaba que era al contrario, que Jesús solo era absolutamente divino. Como comprenderás, cada cual se quede con lo que quiera. Pero una cosa está clara desde mi punto de vista, y es que Dios –nuestro Padre-, nos sale al encuentro cada día a cada hora y en una “multiformidad” que en ocasiones es complicado descifrar. Pero en la esencia misma de la vida.
Por ello, ahí tenemos que estar atentos y dispuestos a dar la talla sin demasiadas complicaciones. A mí me gusta esta fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Me alegra y estimula mi fe el hecho de que el hijo de Dios hubiera sido un humano como tú y como yo, y esa es mi meta. Un Dios que se nos revela como amor en la segunda lectura de hoy. Un Dios que en Deuteronomio (7,6-11) nos sale al encuentro en nuestra vida, como he dicho antes.
Un Dios que desde el evangelio apuesta por la vida sencilla y el elogio de la sencillez. Y un Dios que como canta el salmista de hoy (Salmo 102), es compasivo y misericordioso. Considero por tanto, que solo el cuerpo a cuerpo nos puede hacer mensajeros de este amor que emana Jesús. Y creo que solo lo lograremos acercándonos sin miedo ni escrúpulos ninguno, a aquellos corazones que necesitan calor, efectividad, respeto y sobre todo, los corazones que tienen quebrantada su dignidad.
Para hacer esto hay que ser bastante poco en la vida, pero hay que ser humano sobre todo y llevar humanidad por el mundo. Orar, pues la oración nos ayuda a ponernos en la piel del otro, ya que la oración “es un grito que se lanza al cielo para que nos sea devuelto humanizado”.
Reseño algo. Si algo es auténticamente preciso, son corazones que se estremezcan ante la injusticia humana, la pérdida de derechos libertades y las burlas hacia los desfavorecidos que causan los poderes dominantes –eclesiásticos incluidos-.
Jesús no pasó de largo ante ninguna injusticia, ni causó escándalos considerables. Su apuesta fue la HUMANIDAD y por ello perdió el pellejo. Ojalá esta fiesta nos sirva para rendir culto al Corazón de Jesús, adorándole en aquellos corazones que necesitan sanación de humanidad y MISERICORDIA. Ojalá sepamos descubrir nuestro autentico papel de hijos e hijas de Dios, sientiendo el amor del creador. Sin perder de vista el ejemplo de servicio y entrega amorosa que nos dio Jesús de Nazaret y que conmemoramos al compartir la vida en su nombre. Ojalá estemos dispuestos a que la Gracia de Dios –sacramento del Espíritu Santo- bombee por nuestras arterias impulsadas por el corazón de Dios. Amén.
Fraternalmente, Floren.

sábado, 17 de febrero de 2018

LA CREACIÓN DE DIOS Y EL PECADO ORIGINAL


(Publicado en la Revista "Blanca y colorá" de la Hdad. del Dulce Nombre de Jesús de Estepa, Cuaresma 2018 nº 15)
Me acerco de puntillas a este tema tan recurrente en la cuaresma. ¿Seríamos capaces de estructurar una cuaresma sin el pecado y todo lo que representa? Quizás sería posible, pues en cuaresma a los cristianos se nos suele pasar por entre los dedos lo fundamental, que cuaresma es preparación para la Pascua, no preparación para la semana santa. Pero solemos hacer un uso desbordado del pecado, para circunvalar toda la cuaresma en torno a esta condición negativa. Está claro que, definamos el pecado de una manera u otra, este existe. Así es.


Y existe, no porque esta condición nos haga opositores a Dios, ni mucho menos (luego me explicaré), sino porque el pecado simplemente nos aparta de Dios. El origen del ser humano es algo sobre lo que mucha gente duda. Se nos mostró en la infancia el relato de Adán y Eva y se nos dio por bueno y absoluto, y eso es un error. Hay que partir de la base de que se tenga la opinión que sea al respecto, en toda la creación del mundo y la evolución humana está presente la mano de Dios que por amor nos crea. Las últimas investigaciones al respecto apuestan por el poligenismo (varios orígenes) de la evolución humana, con lo cual no podría ser verosímil la idea de dos únicos seres en el mundo, desde los cuales se expandió el ser humano.

Si bien es verdad que la antropología centra en el África Subsahariana el origen de la especie (Homo habilis), varios hallazgos importantes al respecto por todo el mundo, identifican la evolución humana como un hecho contrastado y factible. Prueba de ello son los descubrimientos de “Altamira” y los importantes hallazgos de la cueva “Denisova” en Siberia, además de otros. O sea, el ser humano emergió progresivamente en la tierra. Aun así, consideraremos siempre a Adán (que significa hombre) y a Eva (que significa vida) padres de la creación, pues en ellos está representado todo el género humano.

Ahora bien. El libro del Génesis, libro del origen de la creación, nos ofrece en su comienzo dos relatos de la creación. Uno a continuación del otro. Si bien es verdad que el primero (Gn 1,1-31.2,4) es el que se centra de una manera concreta en la creación de todas las cosas y seres, por parte de Dios; el segundo (Gn 2,4ss) igualmente explicita lo creado, pero ahondando de una manera relajada y extensa en la causa de la desobediencia del hombre y la mujer, constituyendo así lo que denominamos el “pecado original”. Es más, este segundo relato tiene como objetivo primordial el dejar claro por medio de la desobediencia, que el ser humano aunque es la obra prima de Dios y especie en la cual Dios mismo se nos revelará (Juan 1,1ss), está sujeto a la imperfección y por ello nunca se podrá igualar a Dios.

Es un relato que en absoluto es escrito en primer lugar en la biblia, sino que es escrito en el siglo X.aC, como resultado de las reflexiones de un grupo de sabios de la corte del rey Salomón, en una etapa de solidez para Israel. Por ello, es notable como los humanos arrastramos pesadamente nuestra condición pecadora, abundada de una manera machista por los hagiógrafos del Génesis, al situar a la mujer como causa y origen de la tentación. Nada más lejos de la realidad, pues como he dicho antes este relato no es histórico. Es lo que denominamos los estudiosos de la biblia un escrito “etiológico”, en cuanto a que perteneciendo al pasado puede dar respuesta al presente, con los conocimientos de hoy. Para contextualizar el pecado hoy, debemos partir de la consideración de dos aspectos primordiales.

El primero consiste en que es imposible ofender o pecar contra Dios. Imposible. Lo que el cristianismo arrastra de la tradición judaica junto al pensamiento clásico, nos hacen idealizar a Dios en el cielo, como recurso ante lo que nos supera y fundamentalmente manipulable hacia los intereses individuales o colectivos. Pensamos en Él como un anciano venerable de blanca barba. Alguien que nos abrazará el día de mañana en el otro mundo…etc. Y el que así lo piense mejor para él. Pero Dios es mucho más que todo eso. Dios es el TRASCENDENTE, el que nos supera desde todas las perspectivas posibles respecto a pensamiento, medida o percepción. Es inconmensurable pues todo lo puede, está en todo y por todo, pues es la causa de todo. Y como nos enseña la pneumatología, su esencia (partícula) está en todo lo solido, material o inmanente (relativo a espiritual) que puebla el universo.

El segundo aspecto importante, es que tal y como concebimos el pecado desde la antigüedad, en cierto modo el primer perjudicado por el pecado es Dios mismo. “Porque la imagen de Dios, que resulta del pecado y sus castigos, deforma la realidad de Dios hasta el punto de que se puede hablar de un auténtico esperpento” (J.Mª Castillo-Doctor en Teología). Y es precisamente la deformación clásica a la que ha sido sometida la imagen de Dios, la causante de que mucha gente se haya apartado de Él, cansados de rigorismos y de un Dios –que según nos han enseñado desde pequeños- parece que castiga más que ama. ¡No hagas tal o cual cosa, no te toques, no pienses, cumple la ley, no esto, no lo otro…etc, que te castiga Dios! O esa expresión tremenda ante las catástrofes: “esto lo manda Dios”.

Es cierto que en estos aspectos hay mucho de culpar a Dios porque no se puede culpar a nadie más, así como la nula explicación que tiene el origen del mal, otro tema recurrente. Lo cierto y verdadero es que desde tiempo inmemorial se ha asociado el mal con Dios y esto es un error no solo de forma, sino de fondo. Los estudiosos de la biblia sabemos que hay más de mil citas en las que Dios amenaza con muerte o destrucción. Y unas cien citas en las que Dios mismo ordena asesinatos incluso infanticidios (Jr 51,20-24), mostrando “Ein heiliger und gefährliger gott” (un Dios santo y peligroso) como afirmo el erudito teólogo y jesuita alemán que hemos leído, Raymund Schwager.

Esto es duro, sí. Lo es. Duro e injusto. Porque si bien la biblia entendemos es inspirada por Dios, también los acontecimientos narrados en el A.T. han sido sometidos a la interpretación humana y a su deformación, en muchos casos por justificar las acciones de Israel para legitimar sus ansias nacionalistas acontecidas a lo largo de la historia. Esto es así. El Nuevo Testamento y todo lo que representa, también se sustrae en muchos pasajes a la similitud de Dios=Venganza=Pecado. “Sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9-13). Poner esta cita en boca de Dios, es una autentica barbaridad, porque dinamita la dimensión paternal y maternal de Dios, que por pura gracia nos dio la vida. Pero es cierto que en el Nuevo Testamento sucede algo formidable, y es que se nos revela el autentico rostro de Dios mismo.

 Que no es solo el rostro de Jesús el carpintero de Nazaret, sino que el mismo Jesús, prefiguración del rostro de Dios, siendo humano encarna en sí mismo a todo el género humano que es objeto de la creación de Dios y por ende de su amor; así como también es el ser humano el objetivo primordial del mal, causado de manera individual y colectiva. Naturalmente desde este aspecto primordial si es posible, no ya ofender a Dios mismo; sino que le ofendemos en esa persona en la cual Él se encarna, constituyéndola portadora de la gracia, templo del espíritu santo y manos y rostro suyo. He dicho muchas veces que Jesús de Nazaret se pasó toda su vida pública abrazando a los que estaban al borde del camino, restaurándoles su dignidad. 


Por ello, todo debe ir acompañado de una praxis, de una buena acción. Todos conocemos el dicho de “obras son amores y no buenas razones”. ¿Dónde dejamos a Dios cuando violentamos, gritamos, despreciamos o insultamos a alguien? ¿Obtendremos el perdón? Sí, desde luego que sí. Si no nos perdonan en el confesionario acabaremos perdonándonos a nosotros mismo, aunque esta última opción sea equivocada, tanto en su forma como en su fondo. Lo es, porque el perdón tanto personal como eclesiástico jamás lleva consigo aparejada una amnistía general. Me explico.

El perdón jamás exonera de la responsabilidad del daño causado o la falta cometida. No puedes dejar ahí sin más esa situación convulsa que tú has creado. No puedes marcharte tras haber violentado a una persona con gritos o golpes. No. Si no actúas pero pides perdón, realizas una pantomima de primer orden. Aquí deben ir de la mano aquello de acción-reacción. ¿Cuánto cuesta restablecer la confianza? Una eternidad, pero hay que ponerse a ello y sembrar ocasiones de fraternidad, respeto y paz.

Nunca debemos olvidar que el Espíritu Santo antes de residir en nuestras iglesias, habita en la persona. En cada ser humano, sea creyente o no creyente, reside la esencia de Dios que hace del hombre y la mujer su último proyecto, perfeccionado en la persona de Jesús, el Hijo del Hombre, que por gratuidad nos ofrece su misma gracia, don de dones = JARIS. Pensemos pues, antes de tirar la piedra. Solo así seremos fraternos y misericordiosos y haremos gala de Seres Creados por Amor de Dios y para la vida del mundo. Feliz camino a través del desierto cuaresmal.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología y Sagrada Biblia

jueves, 7 de diciembre de 2017

MALIKA MALUC – Una Inmaculada del siglo XXI


Se llama Malika Maluc y es de Senegal, de la zona de Palmarín en África. Tiene diecinueve años y es una chica muy guapa, de pelo negro zaino muy rizado y ojos de un verde intenso. Tan intenso, que su madre siempre le decía: -hija mía, en tus ojos se siente la fuerza de la vida y de la selva. Es hija de pescadores, aunque su padre murió hace muchos años por causa de la picadura de una serpiente. Ella no recuerda su rostro, aunque, como siempre su madre le habló de él, Malika tiene un recuerdo muy afectuoso de su padre; al cual reza siempre mirando a la inmensidad del océano Atlántico Norte. 
Ese océano al cual ella se lanzó con un grupo de cuarenta y siete personas en un cayuco de mala muerte, capitaneado por un pirata de Gambia, al cual tuvo de darle sus ahorros de toda una vida, para aceptarla en semejante aventura. Malika Maluc viajó sola, sin nadie de su poblado o región. Quiso hacer la travesía hacia España, porque España era futuro, al igual que Europa. Y si bien es verdad que muchos morían, también tenían noticias de aquellos que lograban llegar sanos y salvos sin ser interceptados por los guardacostas, y conseguían alcanzar un nuevo destino donde había futuro en sus vidas. 
Malika tiene muchos motivos para lanzarse a esta terrorífica aventura. Su poblado es constantemente asaltado por bandas que secuestran a las chicas para esclavizarlas en trabajo o sexo, y a duras penas pueden repeler los ataques de estas mafias. Además, ella sabe que no tiene futuro en su país. África es un continente rico, pero sin posibilidades de futuro pues la riqueza de la tierra se la quedan unos pocos, además de las multinacionales igualmente explotadoras. 

A todo esto se le une una circunstancia que le dio el empujón definitivo para hacer la travesía. Está embarazada. Y el padre de su bebé, murió ahogado en una travesía como la de ella. Cuando supieron del embarazo, Sambeé, su pareja, decidió hacer primero la travesía a España, ganar dinero y mandar todo lo posible a casa; hasta que pudiera tener la seguridad de ofrecer un hogar a Malika y a su hijo. Porque él, sabía que sería un niño y le pondría de nombre Martin, por Martin Luther King. 
El caso es que cuando llegó a su familia la zozobra de la barcaza en la que viajaba Sambeé, Malika –rota de dolor- tuvo el convencimiento de que debía hacer ella misma la travesía en solitario. Se lo debía en primer lugar a su bebé, y se lo debía a su querido Sambeé; el hombre de su vida cuyo amor, respeto y caricias de ébano que nunca jamás olvidaría. Lo que Malika Maluc no podía saber al embarcarse en aquel cayuco, es que por causa de una temible tempestad y un mar picado, veinte millas antes de la costa de la isla española de El Hierro; su cayuco naufragaría y todos sus ocupantes serían arrojados al vacio por un golpe de mar, sin chalecos salva vidas y sin posibilidad ninguna de pedir auxilio. Lo último que Malika pudo ver cuando se hundía en la oscuridad del inmenso Atlántico, era la luna llena. Preciosa. Como preciosos seguían siendo, sus ojos verdes. Fin.

Malika Maluc era una chica de una pureza de virtudes enorme y un corazón de bondad inconmensurable. Chica modelo en su poblado, responsable y afanada en las tareas propias de quienes sienten la obligación de alimentar a los suyos. Cuando conoció a Sambeé, supo que el como hombre era un regalo del cielo, en una cultura donde la mujer siempre tiene las de perder. No hubo nada más bonito para ella que entregarse a él. Lo hizo consciente de lo que hacía. Se querían y querían dar vida, y la dieron. Aunque por desgracia ni su vida ni la vida del nonato, tenían futuro en nuestro mundo.

El Espíritu que animó el amor de Malika y Sambeé, el Espíritu que llenó de vida sus vidas con la ilusión de aquel embarazo, es el mismo Espíritu por el que María y José concibieron a Jesús de Nazaret, el salvador del mundo y cuya venida esperamos. Eso si, esperamos su venida porque sabemos que no va a venir; pero ¿somos conscientes de que José y María llaman constantemente a nuestras puertas, que traen al Salvador consigo? Lo somos, pero miramos para otro lado. Desde la perspectiva de la pureza del corazón e intenciones, Malika es igual a María la madre de Dios. Pero Malika maluc es una amenaza para nosotros, para nuestro estado del bienestar. ¿Cómo rendir culto a María Inmaculada, si hay mujeres de semejante pureza a la de esta y son asesinadas por sus parejas, humilladas en sus trabajos, mal pagadas, o apartadas de nuestras costas porque no son de los nuestros?

Esta es la cuestión, lector. Esta es la cuestión que tenemos tendiente hoy en día los cristianos del siglo XXI. Adoramos a Cristo y a su Madre porque sabemos que NO VAN A VENIR.
Si vinieran de veras, otro gallo cantaría.

Siento la dureza de este escrito, pero me desgarra el alma tantas vidas perdidas en la mayor fosa común del universo y de todos los tiempos; el Estrecho de Gibraltar. Abramos, ¡por amor de Dios! Abramos nuestras mentes y corazones a la fraternidad. Sanemos heridas, alimentemos al abatido y hambriento. Ahí está Jesús. Esa es tu navidad y la mía.

Fraternalmente, Floren. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿DÓNDE UBICAREMOS EL REINO DE DIOS - Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

¿Dónde ubicaremos el Reino de Dios?
Es un tema, más que elocuente para el cristiano de cada tiempo. Aun lo es más ahora, en este tiempo de absoluta deslocalización. Hemos celebrado la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Una fiesta con la cual eclosiona y finaliza el año litúrgico, para dar paso al año nuevo con la esperanza del Adviento. El Reino de Dios es en ocasiones confundido por muchas personas. Se le confunde con la morada de los difuntos, o con la casa de Dios. Se le relaciona con la autoridad de Dios y su omnipotencia, o con ese paraje eterno y paradisiaco que el Señor nos promete constantemente en su vida púbica…etc. 

Pues ni lo uno ni lo otro. El Reino de Dios, como tal o dicho así, es absolutamente inmaterial. Precisamente por esa cuestión, la mayoría del pueblo judío no alcanzo a reconocer al Salvador e Hijo de Dios, Jesucristo. El pueblo judío –nuestros hermanos mayores en la fe- esperaron la instauración divina de un estado político o algo parecido, que en primer lugar acabara con la dominación de Roma durante tantos años. Pero este modelo de Reino de Dios, tampoco era el Reino que enseñaba Jesús. Sabemos que Jesús testimoniaba el Reino de Dios y que esperaba en él. 
Eso sí, desde dos perspectivas claramente diferenciadas. Una de ellas es relativa a una apoteosis realizada por Dios, mediante la cual Dios mismo se dará nuevamente a conocer a través de Él mismo, el Hijo. Jesús “anuncia esta portentosa venida del Reino de Dios, al menos en cinco ocasiones en sus evangelios, aunque en las dos últimas veces hace referencia a la imprecisión de su consecución (John P.Meier).
 Puede ser pronto o puede ser tarde, pero no sabemos cuándo será; y por eso mismo nos llama Jesús tanto la atención sobre la necesidad de “estar alerta”. Por ello, la segunda perspectiva cristológica de la venida del Reino apuesta por la instauración del mismo, desde las obras de nuestras manos; y ahí es donde los cristianos de hoy en muchos casos damos palos de ciego. 
No se puede decir que donde esté nuestro corazón, ahí está el Reino de Dios, en absoluto. Porque la mente y el corazón, podemos tenerlos en ocasiones en lugares absolutamente distintos a los valores enseñados por Jesús. 
Decía antes de la inmaterialidad del Reino de Dios y creo que digo bien, aunque admitiendo la repercusión emotiva, psicológica y física, que tiene sobre el otro (quienes viven junto a nosotros) la implantación del Reino de Dios, o el comportarse conforme a lo testimoniado por Jesús. 
Este nos anima a una praxis determinante que tiene como objetivo primordial toda la creación de Dios, colocando al ser humano en el centro de todo. Incluso, relativizando las mediaciones (sagradas en muchos casos) que nos llevan a Jesús, a Dios o a otras figuras que veneramos en el catolicismo. 
¿Qué quiero decir con esto? Pues por duro que sea de entender para algunos, todo el culto que podamos brindar a Cristo (oraciones, rituales, veneración de imágenes, misas…etc), este no lo acepta o no lo tiene en cuenta, si lo anteponemos a la fraternidad y las buenas relaciones con las personas, sean sujetos colectivos o individuales (Mateo 5,23-24). 

Lo diré aun más claro, quien ofende la dignidad de una persona antes de ir en busca de Dios que se quede en su casa y trabaje por la restitución de esa dignidad perdida. Para algunas personas este planteamiento es molesto, si. 
Creen que a golpe de confesión lo podemos arreglar todo, que burla.
Pero Dios conoce nuestra masa y desde Jesucristo plantea sus prioridades. Y la prioridad de Dios es SU CREACIÓN, toda ella hombres, mujeres y todo ser vivo. Ojalá nuestras prácticas religiosas no nos apartes de la autenticidad del Reino. Un reino que como canta la copla, es reino de paz y justicia, reino de vida y de verdad. Otras posibilidades son una quimera. Atentos al Adviento.

Fraternalmente, Floren.

domingo, 18 de junio de 2017

PRIORIDAD, REVITALIZAR LA EUCARISTÍA

En la ciudad belga de Lieja se celebró en 1246 la primera procesión de Corpus Christi; ya que ese mismo año el papa Urbano IV promulgo el 11 de agosto su bula “Transiturus de hoc mundo”, por el que alentaba la muestra pública de la Eucaristía a través de un cortejo procesional. 305 años más tarde sería el papa Julio III el que en la decimo tercera sesión conciliar confirmara el 11 de Octubre de 1551 el decreto de Trento, por el que se regula el culto y la veneración del santísimo sacramento. A esto dio pié la tan controvertida herejía del  suizo Johannes Œcolampadius (S.XV) ilustre teólogo protestante contemporáneo de Martín Lutero, que disputó con el catolicismo cuestiones fundamentales sobre la eucaristía. 

La creación del Corpus Christi no deja de ser paradójica, en cuanto que allá por el siglo VIII se quiso realzar y ensalzar el misterio eucarístico, cuando se le había cerrado al pueblo las puertas a este mismo misterio; por medio de la misa en silencio y de espaldas al pueblo, en lengua extranjera y un ritual cerrado en el cual las personas solo acuden y –si acaso- contestan. Estamos casi en las mismas hoy por hoy. 
La misa es una cosa y puede que en ocasiones esté exenta de misterio eucarístico. Sí, porque cuando se establece un ritual cerrado, un ritual denso solemne y solo para unos pocos que puede que lo entiendan; se encarece la significación de la Eucaristía que Jesús nos enseñó a celebrar, en la cual prima la actitud de servicio y el compartir, por encima de todas las cosas. Yo celebro la eucaristía en cuanto que asisto a ella junto a la comunidad cristiana, y reconozco en ese trozo de pan fino y blanco la Presencia de Jesucristo, al igual que reconozco la misma Presencia en cualquier alimento que es vivido y compartido en su Nombre y entre Hermanos. 

“Eucaristía es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia con trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días”
En actitud de servicio de entrega, se sinceridad y autenticidad. “La Eucaristía es la fuente y cima de toda la evangelización” (Presbyterorum Ordinis - Vaticano II. 7-12-1965). Hoy por hoy, considero que esta máxima es cierta pero incompleta si se mira desde el prisma eclesial. La eucaristía es fuente y puede ser cima y cumbre, pero tal y como la tenemos enfocada en nuestros días es absolutamente inservible para la nueva evangelización. Una evangelización cuya esperanza radica en los jóvenes, en aquellos que tienen el mundo en sus manos y que están ávidos de enseñanzas, de principios y de liderazgo. ¿Cómo es posible que la Iglesia en cada una de sus parroquias –y siento generalizar-, no consiga revitalizar el rostro de Jesús de Nazaret y lo haga atrayente a los ojos de todas las personas, como por ejemplo hace el papa Francisco? 
Para ello sería muy necesario la apertura y la diversificación en cuanto a las responsabilidades pastorales entre el pastor y los agentes de pastoral y los laicos. Y creedme que se de lo que hablo. Las parroquias están muy necesitadas de democracia, sí. No tiene porqué ser esto un término o principio ajeno a la iglesia, cuando se solicita por activa y por pasiva sentido de comunidad, congregación, unidad…etc. Para ello, lo primero que habría que hacer es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia pero con un trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días (Mc 9,40). 

“El apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana nunca puede faltar en la Iglesia (Proemio de la Apostolicam Actusitatem, Vaticano II. 18-11-1965). Pero hay que dejarles trabajar, hay que dejar terreno de actuación, y sobre todo hay que saber acercar la eucaristía a las personas. Pero no haciendo una procesión cada vez más pomposa -y vive Dios que me refiero a la generalidad-, que era útil hace 800 años y cuyo misterio y esencia hoy es absolutamente desconocido para la mayoría del pueblo. Por cierto, no me gusta hablar de misterio respecto de lo indescifrable cuando hablo de eucaristía. 
Yo la considero un misterio, pero un misterio a descifrar a desvelar. Porque no hay eucaristía sin persona humana, sin humanidad. Y la Eucaristía tiene tantas facetas y posibilidades de relevarles y mostrarse maravillosa, fraternal, enriquecedora, sensible, cercana…etc; tantas como personas hay en el mundo y somos muchas. Para sintetizar todo esto acabo citando al apreciado amigo José Antonio Pagola, al cual nunca le falta una pizca de razón: “la preocupación por defender y precisar la presencia del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía, ha podido llevarnos inconscientemente a olvidar la presencia viva del Señor Resucitado en el corazón de toda la comunidad cristiana”. 
Si no actualizamos y revitalizamos la eucaristía, se nos perderá entre los varales del palio de respeto. Esperemos que no ocurra y que todos colaboremos en ello. Abrazos fraternos.


Fraternalmente, Floren.

miércoles, 15 de marzo de 2017

VIA CRUCIS FRANCISCANO

(Se autoriza la difusión indicando su procedencia)
II Viacrucis Franciscano
Este VIA CRUCIS está organizado por la Comunidad Franciscana de Estepa. Realizado y comentado por Florencio Salvador Díaz Fernández, habiendo utilizado algunos textos del “Via Crucis de la Misericordia del Papa Francisco”, así como reflexiones de André Louf y el franciscano José Antonio Naranjo Oliva.
Fue realizado en la Iglesia de las Hermanas Clarisas de Estepa y fueron invitados ONGs, hermandades y asociaciones varias de nuestra ciudad de Estepa:
  1ª ESTACIÓN: HERMANAS CLARISAS
  2ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN HDAD. DE LAS ANGUSTIAS
  3ª ESTACIÓN: CONSEJO GRAL. DE HERMANDADES Y COFRADIAS
  4ª ESTACIÓN: CONFIRMANDOS ADULTOS DE ESTEPA (no asistieron)
  5ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER
  6ª ESTACIÓN: CARITAS (no asistieron)
  7ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “A.N.D.A.” ESTEPA
  8ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE AMAS DE CASA (no asistieron)
  9ª ESTACIÓN: EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA
10ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN DEL CALVARIO
11ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “ASEMI” DE ESTEPA
12ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA
13ª ESTACIÓN: CORO DE “LA VERACRUZ”
14ª ESTACIÓN: ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
15ª ESTACIÓN: HERMANOS FRANCISCANOS

DESARROLLO DEL VIACRUCIS
Se comienza con la invocación:
+En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y se continúa dando la bienvenida:
Hermanas clarisas, hermanos y hermanas todos, sed bienvenidos en paz y bien.
Hoy nos reunimos para hacer el camino de Cristo durante su pasión. Por unos instantes, vamos a trasladarnos a las callejuelas de la ciudad vieja de Jerusalén y vamos a realizar el camino de la pasión del Señor, pasando por su condena, muerte y resurrección. Tendremos muy presentes a nuestros hermanos franciscanos de tierra santa, que desde hace siglos conservan los Santos Lugares bajo el auspicio de la Custodia Franciscana de Tierra Santa. En definitiva caminaremos con la cruz de Cristo.
Desde una visión puramente estática, la cruz puede ser solo un elemento decorativo o un patíbulo. Pero desde Jesucristo, la cruz es mucho más. No en balde se dice: -“Oh cruz, árbol único en nobleza; jamás el bosque dio mejor tributo, en hoja en flor y en fruto.” Esos frutos son los que se derivan del camino que hoy realizamos junto a la cruz de Jesús. Lo haremos caminando entre amigos, lo haremos caminando en fraternidad. Lo haremos caminando en silencio, llevando cada uno el bagaje de su vida, sus intenciones, las del grupo y ONG al que pertenece. Nos acordaremos de la parte del mundo que está olvidada y pondremos junto a la Cruz del Señor a aquellos de los que nadie se acuerda. Todo ello, hermanos y hermanas, sin perder de vista que Jesús de Nazaret nos reúne a todos junto a su cruz, para arrancarnos una promesa que conlleva un compromiso de vida. El hombre y la mujer de cada tiempo, junto al medio que les rodea, fueron el objetivo primordial del Reino de Dios, la causa por la que vino Jesús al mundo. Colaboremos con Jesús en hacer un mundo mejor. Hacedlo en memoria mía, nos pide a todos los cristianos. Conservemos ardiente la fe en Dios Padre, porque desde Jesús nos ofrece un mensaje y proyecto de vida siempre actualizado, ya que JESÚS ES CAMINO VERDAD Y VIDA.

Se guarda un momento de silencio y el padre guardián proclama la oración colecta con las manos extendidas.
Oremos.
Padre de bondad y creador del mundo; fieles al mensaje de Jesús que nos pidió que lo hiciéramos todo en conmemoración suya, te pedimos que hagas descender sobre nosotros tu santo Espíritu; para que abra nuestra conciencia a las duras realidades del mundo, para ser en la tierra bálsamo, abrazo, acogida, esperanza y sonrisa. Que el camino de la cruz que ahora comenzamos junto a tu Hijo y hermano nuestro Jesús, nos haga comprometernos con el mundo, ayudar a los demás a llevar su cruz y apostar por Cristo vivo que es camino verdad y vida. Te lo pedimos por ÉL, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Tras organizarse el cortejo junto a la reja de las hermanas clarisas, se inicia el viacrucis con la lectura de la primera estación que leerán las hermanas.

1 Estación: Jesús es condenado a muerte

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. (Jn 19,14-16)
Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Pilatos dijo a los judíos: –¡Aquí tenéis a vuestro rey! Pero ellos gritaban: –¡Muera! ¡Muera! ¡Crucifícalo! Pilatos les preguntó: –¿Acaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –¡No tenemos más rey que el césar! Entonces Pilatos le entregó a Jesús para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Te damos gracias, Padre, porque al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa Virgen santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte. (1R 23, 3)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
El camino de la cruz va precedido por la condena a muerte de Jesús. Una condena donde no solo es atropellada toda verdad y toda justicia, sino que es dirigida a aquél que no ha venido a condenar, sino a salvar. Él, que un día será juez de todo el mundo acepta ahora ser condenado porque entregando su vida nos traerá la salvación.
La condena de Jesús no solo es fruto de la maldad y el odio de unos, sino también de la falta de compromiso de muchos otros que por la presión social, por el miedo al “qué dirán” acabarán también pidiendo su muerte en la cruz.
Cuántas veces nosotros juzgamos y criticamos a los demás, cuando sabemos que sólo Dios puede ver el corazón y, por tanto, juzgar. Y cuántas veces somos incapaces por temor o vergüenza de cortar una crítica que se está haciendo ante nosotros.
Recordemos algo de lo que San Francisco nos dice en sus escritos: “Y no hablen mal de nadie; no murmuren ni difamen a otros, porque está escrito: Los murmuradores y difamadores le son odiosos a Dios” (cf. Rom 1, 29-30) (Regla no bulada XI, 7)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas, danos conciencia solidaria y fraterna, para no colaborar en las codenas que este mundo hace a tantas y tantas personas por su condición o circunstancias personales. Que imitando el ejemplo de Clara y Francisco, hagamos de la paz y el bien la norma de nuestra vida, para ser como tu hijo, CAMINO VERDAD Y VIDA.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


2 Estación: Jesús carga con la cruz sobre los hombros

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mat 27,27-31)
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Miremos atentamente al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución, en la vergüenza y en el hambre, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás, y por ello recibieron la vida eterna. (Adm. 6)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Vivimos en un mundo tremendamente violento. Niños que mueren sin oportunidades; niños abandonados y de la calle; niños soldados; jóvenes mutilados, explotados y violados; familias desunidas por falta de compresión y diálogo; familias destrozadas por las guerras; personas que mueren de hambre, que viven sin techo, sin dignidad; países en guerras;…
Y nuestras manos en muchos casos aún no están completamente llenas de amor y de justicia. Debemos de comenzar a transformar este mundo en un Hogar de Hermanos y para ello debemos de llenar nuestras manos. Llenarlas de sentido de fraternidad, de entrega, de libertad, de oración, de compromiso, de misión,… Y con las manos llenas ofrecer al mundo la Alegría y la Esperanza.
Es el momento Señor, de ser INSTRUMENTOS DE TU PAZ.   

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO…

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre Todobondadoso, que nos amas y nos buscas. Para muchas personas, la vida le puede ser mucho más  llevadera si entre todos compartimos la carga, nos acompañamos en dolor, somos esperanza en la tribulación y causa de la alegría de quienes caminan junto a nosotros. Danos entrañas de misericordia entrañable. Esa misma misericordia que en la cruz derrochó tu Hijo Jesús que pasó por el mundo curando y haciendo el bien.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

3 Estación: Jesús cae por primera vez 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 8,34-35)
Luego llamó Jesús a sus discípulos y a la gente, y dijo:
–El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y del evangelio, la salvará.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante Él vuestros corazones, humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él. Nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba el que todo entero se os entrega. En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén (CtaO 23)

REFLEXIÓN
En el seguimiento de Cristo son muchos los momentos de lucha, de tentación de tirar la toalla y de caídas… Cada uno podemos darle el nombre correspondiente. Cuando caigo Tú, Señor, como Francisco me habláis al corazón. En la caída te siento cercano, siento tu mano que me levanta. Sólo me pides que me vuelva a ti, que vaya a ti, que alce mis manos para que me puedas levantar de nuevo y siempre. Gracias por tus brazos siempre abiertos y dispuestos a levantarme. Nos enseña el Papa Francisco, que: “Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida. El otro no es más malo que tú o que yo. La misericordia supera todo muro, toda barrera, y te conduce a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, que puede regenerar a una persona y permitirle incorporarse de un modo nuevo en la sociedad”. (Catequesis del 10 de septiembre del 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh Padre, bueno y santo que nos amas y nos buscas; has enviado a tu Hijo como Luz del mundo y Palabra de Verdad, suscita en los jóvenes y en toda la comunidad eclesial el firme deseo de entregar su vida al servicio de la Iglesia y ser verdaderos testigos y anunciadores del Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







4 Estación: Jesús se encuentra con su Madre

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 2,34-35)
“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos»”.

REFLEXIÓN FRANCISCANA
Del saludo San Francisco a la Virgen María.
Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios María, que eres virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya; salve, vestidura suya; salve, sierva suya; salve, madre suya, y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los fieles, para que todos caminen hacia Dios.

REFLEXIÓN
Ciertamente, María es bienaventurada, por ser madre  y discípula de Jesús. Como nos dice nuestro padre san Francisco, todos estamos llamados a ser madres de nuestro Señor Jesucristo, y lo somos cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor divino y con una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo.
María, es la que acoge, cuida, escucha, comprende, se entrega, acompaña. La que sabe estar al lado del Hijo cuando éste la necesita, sobre todo en los momentos más difíciles. Es el mejor modelo para las madres. En el camino de la cruz Jesús estuvo rodeado de muchas personas; con seguridad todas indiferentes, excepto una: su Madre. Y es que todo puede fallar menos el amor de la madre. María tenía el corazón herido pero siempre fuerte para amar. Así mismo en el caminar de la vida hay personas que pasan a nuestro lado y somos indiferentes ante ellas y su realidad. ¿Si Jesús se entregó en la cruz por amor, como no poner tu esfuerzo por el bien de las personas del mundo y de la naturaleza? María, desde su ejemplo también nos enseña a hacer nosotros lo mismo, a ser madres para nuestros hermanos.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre santo, que nos amas y nos buscas, en María nos ofreces un hermoso ejemplo de tu maternidad. Ella es causa de nuestra alegría. Permítenos padre de amor, no dejar de contemplarla como la cumplidora por excelencia de las enseñanzas de su Hijo y hermano nuestro Jesucristo. Permítenos, junto a la Virgen María y nuestro Padre San Francisco, abrazarnos a la cruz, y dar testimonio en nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
5 Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,21)
“Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, que volvía del campo y pasaba por allí, fue obligado a cargar con su cruz”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas la energías, con todo el empeño, con todo el afecto, con todas la entrañas, con todos los deseos y quereres, al Señor Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos creó, nos redimió y por su misericordia nos salvará. (1R 23, 8)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Nadie puede negar la realidad del sufrimiento. Pero al mismo tiempo, nadie puede negar la maravillosa existencia de personas que ayudan con la cruz a sus hermanos. La cruz de la enfermedad pueden ser muchas y múltiples enfermedades que pueden ser mentales, físicas, sociales, morales y espirituales. Todos en la vida experimentamos alguna enfermedad o vivimos con la enfermedad de algún familiar o amigo cercano. Nos desanima y hasta nos desespera el sufrimiento; pero hay muchos gestos en los que se percibe la fe, el amor y la misericordia de una persona. Pero ciertamente la cercanía y la ayuda al que sufre y sobre todo en la enfermedad es discutiblemente un signo de misericordia. Que cada día el ejemplo del cirineo nos motive a ir siempre al encuentro del que sufre.
El Papa Francisco nos enseña, que: “Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aun cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido”. (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2016)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre de bondad, que nos amas y nos buscas y que quieres que todos los hombres se salven, te pedimos por todos los enfermos en el mundo entero para que encuentren consuelo y esperanza acompañándote en el dolor de cruz. Danos a todos nosotros un corazón misionero y misericordioso para que como buenos Cirineos acompañemos a todos los que sufren en la enfermedad llevándoles tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

6 Estación: La Verónica limpia la cara de Jesús

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 52, 14-15)
De la profecía de Isaías: “Del mismo modo que muchos quedaron asombrados al verlo –pues tan desfigurado estaba que no parecía un hombre, ni su apariencia era humana-, así se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues verán lo que nunca les contaron y descubrirán lo que nunca oyeron”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de santa Clara: Mira atentamente, considera, contempla, con el deseo de imitarle, a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho para tu salvación el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y azotado de mil formas en todo su cuerpo, y muriendo entre los sufrimientos de la cruz.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén (2CtaCl)

REFLEXIÓN
Limpiar el rostro de Jesús en la oración, limpiarlo de todo aquello que no nos deja transparentar la belleza que procede de Él en nosotros y en los hermanos, esa es la vida que nace en nosotros cuando nos dejamos hacer por la oración y contemplación. El Señor va trazando el camino para que en nosotros aparezca su imagen. Se necesita coraje y valentía para creer en Jesús y luchar junto a él frente al enemigo que intenta ocultar su rostro en nosotros y en el hermano.
Afirma el Papa Francisco: “Hoy existe una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, que nos piden a los cristianos que les demos de beber. Es una petición a la que no podemos sustraernos. En la llamada a ser evangelizadores, todas las Iglesias y Comunidades eclesiales encuentran un ámbito fundamental para una colaboración más estrecha. Para llevar a cabo este cometido con eficacia, se ha de evitar cerrarse en los propios particularismos y exclusivismos, así como imponer uniformidad según los planes meramente humanos” (Homilía domingo 25 de enero de 2015).

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Amor eterno y Padre Dios, que nos amas y nos buscas. En Jesucristo, Señor nuestro, concédenos que todos los bautizados te encontremos y acojamos en el rostro sufriente de nuestros hermanos que tienen sed física y espiritual; ayúdanos a ser misioneros de tu amor llevándoles tu amor que los saciará para siempre.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


7 Estación: Jesús cae por segunda vez 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 9, 31-32)
“Les decía: ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres; lo matarán, más a los tres días de haber muerto resucitará. Pero los discípulos, que no entendían sus palabras, tenían miedo de preguntarle”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Paráfrasis de San Francisco de Asís: “pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti; buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, destinando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo al servicio de tu amor y no a otra cosa. (ParPN 5)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Esta segunda caída nos recuerda el sufrimiento insistente al que está expuesto cada ser humano; pero sobre todo nos revela la solidaridad permanente, profunda y generosa del ser humano por excelencia, Jesús. Cuando se acompaña a una persona para reconducir su camino por la vida, se está acompañando a Jesús mismo, que cayó al suelo pero se levantó. Esa es la grandeza de la vida, levantarse. Y acompañar es aconsejar es echar mano de esta sabiduría vivida, haciéndolo con humildad y sencillez. Es ofrecer y no imponer, es compartir y no pontificar. Se trata, a fin de cuentas de humanizar el trato personal.
El Papa Francisco nos advierte que: “Nadie camina solo y nadie de nosotros puede pensar que está solo: está siempre este compañero. Cierto, sucede que cuando no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, le decimos: “¡Bah desaparece!”. Pero poner de patitas en la calle al compañero de camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo: yo puedo aconsejar a otro, pero no aconsejarme a mí mismo”. (Homilía jueves 2 de octubre de 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios fuente de vida y misericordia que en la vida nos acompañas y nos buscas, por tu Hijo Jesucristo, te pedimos por quienes en el mundo ayudan, trabajan y testimonian para acompañar a personas perdidas por el camino nuevo de la ilusión, la salud y la esperanza. Que tu Iglesia sepa llevar el buen consejo al que necesita y cada día nos apoyemos unos a otros en la misericordia de tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


8 Estación: Jesús y las mujeres de Jerusalén

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,27-28)
“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Segunda Carta de Clara:
Si sufres con él, reinarás con él; llorando con él, gozarás con él; muriendo con él en la cruz del dolor, con él poseerás el cielo en el esplendor de los santos y tu nombre será escrito en el libro de la vida y será glorioso entre los hombres.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Leyendo con atención el Evangelio vemos cómo Cristo asigna a la mujer un puesto muy especial, junto a EL. La mujer junto a Cristo encuentra su dignidad, adquiere lo más importante para su vida: madurez y autonomía interior. Jesús en su Pasión se volvió hacia aquellas mujeres que se dolían y lamentaban por El. Volviéndose a ellas les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos”.(Lc 23, 28) Hoy ante tu cruz, Señor, ponemos el drama de la violencia de género y la falta de derechos de la mujer en muchos aspectos de la vida, domésticos y laborales. No somos objetos. No estamos nacidas para que se nos grite o utilice. ¡Somos personas con una dignidad igual a la del hombre, pues por amor nos creaste, Padre Bueno! Permita la conciencia humana trabajar, para que desde Jesús, sensible con las mujeres de su tiempo; todos trabajemos para aliviar sufrimientos y eliminar violencias de hogares y vidas de pareja. Recordamos aquí a las que murieron por la incomprensible violencia machista. Te pedimos por sus hijos huérfanos y te pedimos tu ayuda para concederle la redención a quienes les quitaron la vida.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Dios, que eres misericordia y perdón y nos amas y nos buscas. Jesús el Buen Pastor, entregó su vida por nosotros sus ovejas, te pedimos por las mujeres que sufren por las múltiples tristezas que hay en el mundo, para que no decaiga su fe en ti y su esperanza en la justicia. Por todas las que están sumidas en la tribulación y el desanimo. Ayúdanos a nosotros para ser tus instrumentos de amor y misericordia en todo lugar, denunciando la injusticia, anunciando tu esperanza y paz al que lo necesita.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 53,5)
“Más fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas”.

TEXTO FRANCISCANO
De las Alabanzas al Dios Altísimo de San Francisco:
Tú eres el amor, la caridad, Tú eres sabiduría, Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres la belleza, Tú eres la mansedumbre. Tú eres la seguridad, Tú eres el descanso, Tú eres el gozo, Tú eres nuestra esperanza y alegría, Tú eres la justicia, Tú eres la templanza, Tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción… Tú eres nuestra fe, Tú eres nuestra caridad, Tú eres nuestra dulzura, Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, Dios Omnipotente, misericordioso Salvador.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
A la tercera vez no es la vencida. El dolor es extremo. Casi no puede mantenerse en pié… pero vuelve a levantarse para culminar su llagada al patíbulo de la cruz. Este gesto de Jesús nos indica que –nuestro Dios- está con los que sufren. En las relaciones humanas y en la vida de pareja, una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos. La paciencia forma en nosotros un corazón compasivo que no se indigna ante los defectos de los demás, sino que mirando desde los ojos de Jesucristo, sabe soportar desde dentro y aguantar, porque es consciente de que todos somos débiles y de que nadie es perfecto. Un corazón así hace vida lo que San Pablo escribía en el himno a la caridad: «El amor es paciente, es bondadoso» (cf. 1 Co 13, 4). El franciscano Leonardo Boff nos enseña que cada experiencia de la vida, vivida desde Jesucristo puede ser un sacramento de vida. Apliquemos pues a nuestras relaciones personales la capacidad que tuvo Jesús, para tratar con quienes no entendían su mensaje. Que contemos hasta tres antes de dar una respuesta airada. Que vivamos constantemente la novedad de amar. Cristo se levantó por tercera vez, y muchas más nos tendremos que levantar cada uno de nosotros. Pero merecerá la pena si cada vez que nos levantamos, ponemos una intención más en vivir nuestras relaciones desde la entrega, el respeto y el servicio hacia mi pareja; junto al cual somos uno ante Dios.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Celestial que nos amas y nos buscas y envías a tu Unigénito para nuestra salvación, ponemos en tus manos nuestros corazones, para que día a día aumente en nuestro corazón la paciencia y la caridad para sobrellevar los defectos propios y los de los demás, haciendo crecer en nosotros la bondad y la perseverancia, siendo portadores de tu amor, a ejemplo de Cristo tu Hijo.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,24)
“Lo crucificaron y se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes, a ver qué se llevaba cada uno”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Segunda Carta a los Fieles de San Francisco:
La voluntad del Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio y que por nosotros nació, se ofreciese a sí mismo, por medio de su propia sangre, como sacrificio y ofrenda en el altar de la Cruz; no por sí, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvados y que lo recibamos con un corazón puro.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
En nuestra sociedad, el vestido tiene una función muy importante. Pero no solo para nosotros, claro. Son muchas las personas que ahora mismo, en las fronteras de Europa, México o frente a un oscuro mar que puede tragarse sus vidas con una simple marejada; pueden perder la vida. Los sistemas de gobierno injustos los han dejado sin ropa, sin papeles, sin dignidad y sin muchos seres queridos. Muchos de ellos tendrán frío, estarán mojados y pobremente vestidos. Ante este drama Dios se adolece. Y cada vez que un pobre de ellos muere ignorado por el mundo, el corazón de Dios se estremece. ¡¡SON PERSONAS HUIMANAS!! Los que tenemos posibilidades no debemos dejar que Cristo siga muriendo en tan malas circunstancias. Son dramas que están lejos, pero son situaciones que exigen de nosotros entrañas de misericordia, colaboración dentro de nuestras posibilidades y educar a nuestros pequeños y jóvenes, en que un mundo sin fraternidad franciscana está perdido, pues así mismo se perderá si no ve en el otro a un hermano o hermana.
Junto a la cruz de Jesús, símbolo de toda muerte injusta y de toda persona maltratada y con la dignidad vilipendiada, guardemos un momento de silencio por todas estas personas causa del dolor de Dios. (SILENCIO)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios Padre bueno que nos amas y nos buscas. Por lo mucho que amaste a tu hijo Jesús le lloraste hasta el extremo. Envíanos tu santo Espíritu, para que nuestra conciencia no nos permita pasar de largo ante los dramas sociales y migratorios de este momento. Que tengamos claro que vestir al desnudo es vestirte a ti mismo y que no existe otro modo de adoración a Ti, si no se parte de esta base.
Te lo pedimos por Jesús, un “sinpapeles” de aquel tiempo, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

11ª Estación: Jesús es clavado en la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,33)
“Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Primera Regla de San Francisco, 23:
Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna cosa queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios, que es el bien pleno, el todo bien, el total bien, el verdadero y sumo bien; que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, verdadero, santo y  recto; que es el solo inocente, puro; de quién y por quien nos viene y en quien está todo el perdón, toda la gracia, toda la gloria de todos los que hacen penitencia, de todos los justos que gozan en el cielo:
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Como humanos que somos, nunca podremos entender que a una persona justa se le violente, torture y asesine. Lleno está el mundo de mártires por la libertad y los derechos fundamentales de las personas. Recordamos aquí al beato Oscar Romero, obispo salvadoreño asesinado. Estos tuvieron ocasión de subir a la cruz de Jesús. Otros suben a la cruz en vida, desde la vida. No quieren compasión, ni llantos ni lloriqueos. Solo quieren vivir su vida de la manera más digna. Tienen derecho a su vida, al gozo, al placer, a la educación y a sentirse plenos hasta donde sus circunstancias personales les permitan llegar. Donde hay personas que se consideran con estrella, estos en ocasiones son consideraos estrellados. Pero nada más lejos de la realidad. Si Cristo muere en la cruz, lo hace para que nunca más una persona se quede sin oportunidades reales en la vida complicada que le ha tocado vivir. Y ahí, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad vital; pues cada uno de nosotros podemos ser caricia, bálsamo y ternura; para con aquellas personas con las que la naturaleza ha sido caprichosa. Hoy te miramos Jesús. Si tú pudiste, nosotros tenemos que poder. Francisco de Asís no se lo pensó dos veces y abrazó a aquel leproso al que todo el mundo rechazaba; y solo por aquella acción ya Dios le hubiera abierto las puertas del cielo.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor, te pedimos por la humanidad redimida por tu Hijo, que camina clavada en una cultura de muerte, para que concorde con lo que has impreso en su naturaleza, se comprometa con responsabilidad a vivir en plenitud. Para que todos vivamos a Dios de una experiencia gozosa y tierna, que nos haga ser merecedores del testimonio de la Cruz.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,33-34.38-39)
“Llegada la hora sexta, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: ‘Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?’, que quiere decir: ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?’ … Entonces el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: ‘verdaderamente este hombre era hijo de Dios”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Cuarta Carta de Santa Clara:
Contempla el gran amor con el que Cristo quiso padecer en el leño de la cruz y morir en Él la más infame de las muertes. Por eso, colgado en el árbol de la Cruz, amonestaba a los que pasaban sobre lo que allí habían de considerar, diciendo: “¡Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como mi dolor!” Respondamos a una voz, con un solo espíritu: ¡Lo tendré siempre en mi memoria, y mi alma se romperá dentro de mí!
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Sólo desde la intimidad con Dios se puede gritar la certidumbre en un Padre que, aunque en silencio aparente, nunca abandona porque tiene la última palabra y la pronuncia hecha Vida eterna. Desde la confianza queda sólo reposar en las manos de un Padre que ama siempre.
Fiarse de Dios, desvelado todopoderoso en la Cruz , es saborearlo hasta la hartura ( “Tú eres mi riqueza a saciedad” ); es saberlo crucificado sin querer conocerlo de otra manera; es sentirse firmemente cimentado ( “Tú eres mi seguridad“ ); es quedar marcado con la señal de la Cruz como manantial del servicio y de la fraternidad, de la obediencia y del desapropio, de la disponibilidad y del testimonio; es el grito del que ya experimenta la vida nueva y eterna; es celebrar la propia muerte como una pascua - el paso definitivo con Cristo hacia el Padre - y recibirla como hermana.
Jesús muerto en la Cruz es la lección a la que hacía alusión Francisco cuando decía a sus hermanos,  llorosos ante la muerte del que amaban: “Yo he cumplido mi parte, la vuestra os la enseñe Cristo”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y Padre que nos amas y nos buscas, tu Hijo ha muerto en la Cruz. Haz que seamos muchos los que tengamos un amor tan grande como el suyo, dispuestos a entregar el perdón y la propia vida por los hermanos en el mundo entero y por el anuncio del Evangelio de salvación.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

13ª Estación: Jesús es descendido de la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,38)
“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De los escritos de Clara:
Levantad los ojos al cielo, tomad la cruz y seguid a Cristo que nos precede; pues, después de muchas tribulaciones por él entraremos en su gloria. Amad de todo corazón a Dios y a Jesús, su Hijo, crucificado por nosotros pecadores y no se quite nunca de vuestra mente su recuerdo.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Este mundo, igual que el del tiempo de Jesús, nos exige “estar.” No estaban  todos en el momento clave; el miedo, la inseguridad, la debilidad, la dificultad,…, les hizo fallar o nos hace fallar. Los que gusten del espíritu franciscano, sea cual sea su condición o naturaleza, debemos de estar, sí estar allí donde haya tristeza, duda, ofensa, odio, error,… Allí donde esté presente el sufrimiento humano.
Ser cristiano y franciscano nos exige un compromiso de estar, es decir: “Vivir el Evangelio”. Este compromiso no debe ser en solitario, debe de ser en Familia, en el hogar, en el trabajo, en el medio natural.
Que la Virgen María nos sirva de guía y ejemplo en ese “estar”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y padre todobondadoso que eres amor infinito y en la vida nos amas y nos buscas. Gracias por las personas de bien, que como Clara y Francisco de Asís son fieles a su vocación religiosa y a su bautismo, aun a pesar de las dificultades. Jesús descendió a nuestro suelo, se quedó entre nosotros participando de nuestra humanidad hasta los tiempos presentes. Que su auxilio e intercesión no nos falten a nosotros ni a todas las personas consagradas a tu Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






14ª Estación: Jesús es depositado en el sepulcro

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,39-42)
“Fue también Nicodemo –aquel que anteriormente había ido a verle de noche-. Con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, pusieron a Jesús, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Del Oficio de la Pasión de San Francisco, 6:
“Y me llevaron al polvo de la muerte y aumentaron el dolor de mis heridas. Me dormí y desperté y mi Padre santísimo me acogió con gloria. Padre santo. Sostuviste mi mano derecha y me guiaste según tu voluntad y me acogiste en la gloria. ¿Qué hay para mí en el cielo? Y fuera de ti, ¿qué he querido en la tierra?. Mirad, mirad que yo soy Dios, dice el Señor, seré exaltado entre las gentes, seré alabado en la tierra”
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Y Dios envió a su Hijo al mundo, hasta el corazón de la tierra penetrando hasta la última soledad. La tierra fue por un momento un inmenso tabernáculo que guardó el tesoro más grande, al Hijo de Dios. Y a partir del depósito del cuerpo de Jesús en el sepulcro ningún sepulcro es ya lugar de la muerte y desesperanza; en cada sepulcro se nos recuerda que la muerte es una pérdida aparente; la muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo –aunque doloroso– de su plenitud. Los cristianos vemos de otro modo la muerte porque percibimos de manera plena la vida. La obra de sepultar a los difuntos es un evento que manifiesta con lucidez el sentido profundo de la muerte. Cristo se enfrenta con la “vieja enemiga” del género humano y triunfa sobre ella. La muerte retrocede ante Aquél que es «la resurrección y la vida» (Jn 11,25). A partir del gran acontecimiento de la Resurrección la relación entre los hombres y la muerte cambió. Quien cree en Cristo no tiene que temer a la muerte porque aunque muera vivirá (cf. Ibid). Esa es la ganancia que nos ofrece la fe.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos difuntos, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concédeles gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Te lo pedimos a ti que junto a Dios Padre que  nos ama y nos busca y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Al término de la oración 14 se introduce la ADORACIÓN DE LA CRUZ que se ha utilizado en el Vía Crucis.
Vamos a  venerar ahora la cruz del Señor. Quizás parezca bastante extraño, pero venerar la cruz no significa, llorar la muerte de Jesús. Es cierto, estamos tristes y afligidos porque parece que su ejemplo de vida se extingue; pero sin embargo hoy aclamamos y besamos la cruz, como el signo de la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte, y, por lo tanto, la cruz se convierte para nosotros en el signo de nuestra liberación. Jesús resucitó de entre los muertos y está vivo y resucitado. Por tanto, nosotros podemos resucitar espiritualmente y estar vivos para el perdón y la alegría, para la vida y la esperanza.
Los asistentes pasan a venerar la cruz mientras se canta algo apropiado.
Una vez realizada la adoración, se coloca la cruz tendida en el suelo y se procede a la lectura de la estación 15 y la conclusión del VIA CRUCIS FRANCISCANO.

15ª Estación: “Jesús resucitó a la vida plena”

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Cor 15,17. 19-20)
“Y si Cristo no resucitó, su fe es vana: siguen en sus pecados… Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron”
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Amigos y amigas, hemos acompañado a Cristo en su camino hacia la cruz. Hemos contemplado su muerte y debemos vivir su resurrección. ¡Qué sería de los cristianos sin la Pascua! La propia semana santa, este mismo viacrucis no tendría sentido. Ojalá el camino cuaresmal que nos queda por recorrer, lo vivamos desde la experiencia de la conversión. ¡Sal de tu tierra! dijo Dios a Abraham y a Moisés. Desprendámonos de todo lo que nos pueda alejar del sendero de la conversión y muramos a todo aquello que no nos hace personas dignas, para resucitar con Cristo a lo que podemos llamar una vida nueva y renovada. Recuperemos la espiritualidad, la observancia de la Palabra de Dios, para ser en el mundo las manos de Dios entre los hermanos.
Como decía nuestro seráfico padre san Francisco casi a las puertas de la muerte: “comencemos hermanos, porque hasta la presente poco o nada hemos hecho”. Así sea.

Padre nuestro que estás en el cielo…

ORACIÓN FINAL (con las manos extendidas)
Aumenta en nosotros Señor, el deseo de seguir tus huellas en cada una de las necesidades que hay en el mundo. Haznos testigos de tu amor, para ser en el mundo instrumentos de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

-Lectura de “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz…”
-Bendición franciscana final

-Agradecimientos y fin del viacrucis