CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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martes, 13 de febrero de 2024

LA CENIZA DE CUARESMA Y EL RITUAL DE LA VACA ROJA

LA CENIZA, COMO USO RELIGIOSO

Una cuaresma más y una cuaresma menos. Pero de todas formas, quienes seguimos a Jesús –o decimos seguirlo- no deberíamos de perder la meta de llegar a él y resucitar con él; aunque para ello debamos superar un proceso o seguir una detrrminada senda, que es la cuaresma; preparación NO para la semana santa, sino para el acontecimiento de la resurrección de Jesús. 


Como sabéis cuaresma se deriva de 40, ya que es el número teológico-litúrgico por antonomasia. Ni Jesús estuvo exactamente cuarenta días en el desierto ni el pueblo de Israel caminó 40 años por el desierto, en absoluto. Es una manera de expresar un proceso determinado, pues 40 hace referencia a un camino o a un prolongado espacio de tiempo.

Pero no un camino sin más, sino un camino en el que se llega a una profunda experiencia de fe, desde la relación con Dios y sus mediaciones.

Respecto de la ceniza y tras haber investigado hace años sobre el tema, pues deciros que su uso se origina en tiempos del rey David. Concretamente en un ritual llamado DE LA TERNERA (VACA) ROJA. No es broma, no.

En tiempos de Eleazar, libro de los Números capítulo19,1ss, se quemaba una vaca colorada o un cabestro.

“Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca las conservará para hacer el agua de purificación que usará la comunidad de los israelitas para hacer la expiación", dice la escritura.

Igualmente, tanto el sentarse en ella vestido de saco, o colocarse ceniza en la cabeza; desde siempre ha sido entendida como señal de luto, penitencia, tristeza. El mejor ejemplo de esto lo encontramos en el nombrado Rey David que se sentaba en ella en su arrepentimiento, o de Tamar que se roció la cabeza con ceniza. (2Sam 13,19)

Ya sabéis un poco más de este ritual, que se consolidó sobre el siglo IV y que en el Vaticano II (1965) por medio de la disposición conciliar “Sacrosantum concilium” (SC) capitulo 109 se nos recomendó de la siguiente manera:

“Puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para   que celebran el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia, dese particular relieve en la Liturgia y en la catequesis litúrgica al doble carácter de dicho tiempo. Por consiguiente: a) Úsense con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la Liturgia cuaresmal y, según las circunstancias, restáurense ciertos elementos de la tradición anterior.”

En esta cuaresma en la que nos adentramos y en la cual el ruido de las bombas y los estragos de la guerra tiñen –sobre todo- de sangre roja e inocente la tierra de Palestina y otros lugares del mundo; abramos nuestros corazones a la ternura, a la fraternidad y a la paz completa y sin reservas.

Jesús de Nazaret murió sin querer, fue matado por un proceso injusto. Y precisamente igual a él mueren una y otras miles de criaturas sin habar hecho daño a nadie y en la mayoría de los casos personas que han pasado por el mundo haciendo el bien.

Tengamos cuidado de no relativizar la muerte y sufrimiento de Cristo en un mero espectáculo cultural de semana santa. Cuidado. Porque en cierto modo educamos a nuestros pequeños acostumbrándose a ver una persona torturada y vilipendiada y siendo paseada por nuestras calles al son de música.

No digo que esté mal, en absoluto pues nos gusta y los disfrutamos. Pero hagamos una buena catequesis de esto y logremos educar en sensibilidad.

De corazón os lo deseo, ¡buena cuaresma, como camino a la Pascua, al YO renovado!

No abuséis de las ocasiones de "cenizas", Dios no quiere cambios exagerados, solo nos quiere como hijos, como lo que somos.

Abrazos, paz y bien y buenas noches.

Este escrito puede ser difundido y publicado indicando su autoría y procedencia.

viernes, 8 de febrero de 2019

AUN A PESAR DE TODO, CREO, SEÑOR.


Si, y cada vez más. He dicho recientemente que de dignidad, compromiso con la sociedad y fe en Dios; pues desde la base de la torre de la Victoria hasta la veleta, que creo van sobre unos sesenta y tres metros de todo ello. En varias ocasiones me he denominado un cristiano católico anotando “aun a pesar de los posibles naufragios”, porque por mucho que yo crea o por muy cristiano que me considere, no soy ni mejor ni peor que nadie.
Eso sí, el pragmatismo de mi vida aplicado a todo lo que soy, fe incluida, me lleva a no irme por las ramas en muchos aspectos de la vida y apostar por lo tangible. Recordaré aquí el proverbio árabe que dice: “ata tu camello y luego confía en Dios”; respecto de las posibilidades que Dios tiene, que son limitadas en el mundo si nosotros no le dejamos hacer a través nuestro.
Por eso digo que creo cada vez más en Dios. Además me fascina la dimensión maternal y paternal de Dios que nos ama y nos busca. Como comprenderéis los que de algo me conocéis, no soy un cristiano viejo pero mi espalda esta curtida en varias batallas. Todas esas experiencias acumuladas -de las cuales ninguna de ellas es despreciable- me llevan a centrar mi vida en la gente sean quienes sean, como objetivo primordial de lo que soy. O sea, desde el plano cristiano o político –socialdemócrata- tengo a la persona humana como el centro de mi vida y de mi ejemplo. Tengo claro que Jesús de Nazaret pasó por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. Esto quiere decir que Jesús si algo hizo de una manera notable, fue el recoger a la gente caída en los márgenes de los caminos.

Al hacerlo les restituía su dignidad, que es lo único que a una persona le queda cuando casi lo ha perdido todo. Y es esa dignidad inviolable la que todos nos debemos de afanar en salvaguardar, crea la persona en lo que crea o pertenezca a la raza, sexo o condición social que sea. Pues Jesús a nadie pregunto de donde venía.
Desde esta perspectiva de cristianismo humano y de calle que para nada excluye a la comunidad de los creyentes, me fascino hoy al tener en mis manos el libro “LA PASCUA DE JESÚS ORADA SEGÚN LOS EVANGELIOS” (*), un material que me he comprado para cuaresma. Es un libro del sacerdote jesuita Pedro Trigo en el que plasma una serie de reflexiones para caminar por la cuaresma hacia la pascua. Sin temor a mirar cara a cara al crucificado, pues desde mi perspectiva de fe y según la reflexión de Pedro Trigo, en ese crucificado me encontraré al “otro” y desde él, puede que vea mi propia falta de ternura y mis muchas posibilidades de resucitar.
Animo desde estas pequeñas letras a trazar una senda efectiva desde nuestra opción cristiana. Preparemos la pascua transitando por una cuaresma con los pies en el suelo, pues como dice esa frase tan tan certera, “TENGAMOS EN CUENTA QUE NUESTRA VIDA ES EL ÚNICO EVANGELIO QUE MUCHA GENTE LEERÁ”. Buenas tardes y paz y bien. Os dejo mi oración para esta cuaresma.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN DE CUARESMA ANTE JESÚS CRUCIFICADO
Señor Jesús, nuestro amigo y nuestro hermano.
Te veo crucificado y veo mi propia crucifixión,
mis fracasos, mi inconstancia, mi pasotismo evangélico,
mi cristianismo cómodo y hecho a medida.
Te veo crucificado y contemplo
a los crucificados del mundo.
Mujeres y hombres que no pueden evitar
 su fatal destino de injusticia, muerte sin fraternidad,
falta de derechos, explotación y el dolor de la tierra
que agoniza por el dolor de todos los seres vivos.
Miro ahora mis manos, Señor;
y sé que no las quieres crucificadas como las tuyas.
Las quieres abiertas a la vida, a la libertad,
a la acogida el respeto y la ternura.
Manos que sean sanadoras en el mundo
y ofrezcan paz y sosiego en la tribulación.
Ayúdame para que abra mis sentidos a tu Espíritu
para ser en el mundo luz y sal, donde haya que ponerlos.
Junto a ti Señor y nuestra Madre María Rocío de la Gracia,
ayúdame a convertir mis manos y mi vida en RESURRECCIÓN.
Así sea.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
(Se autoriza su difusión indicando la procedencia)
(*) https://gcloyola.com/es/pozo-de-siquem/3315-la-pascua-de-jesus-orada-segun-los-evangelios-9788429327960.html


viernes, 9 de marzo de 2018

OS LO REPITO, ¡ESTAD ALEGRES! (Filp 4,4b)




La Iglesia Católica no es una institución que se caracterice por la alegría, no. A lo largo del tiempo hemos confundido la seriedad del culto a Dios, con la condición de imbuirse de tristeza para entrar en el misterio, algo completamente erróneo. He escrito en más de una ocasión, que esta situación sobre todo se da en el tiempo litúrgico en el que estamos, la cuaresma. Siento generalizar, pero es un tiempo que se aprovecha más desde el plano cultural que el religioso.
Pero aun así son muchas las personas las que se privan de tal o cual alimento o acuden con más solicitud a las prácticas penitenciales. Bien, perfecto. Pero no debemos de dejar de lado, en primer lugar que por mucha seriedad que queramos aplicar en nuestro culto, o por mucho dolor que desprenda la representación de las imágenes de la semana santa, tanto de nuestro señor como de su madre, María; -digo que- no perdamos de vista que el encuentro con Dios (con el Señor) es siempre un encuentro gozoso. 

Recuerdo hace poco que mi sobrino Manolo vino conmigo a la ermita al rezo de la hora “Nona” a las tres y media. Cuando nos disponemos a leer los salmos tomamos asiento y él cruza su piernecita en una postura cómoda, no de desahogo. Me mira y al ver que no lo censuro me pregunta: -Tito, ¿por qué dicen que no se puede cruzar la pierna en la Iglesia? 
Yo le expliqué que desde luego que se puede cruzar la pierna, sí así se está más cómodo. Pero que lo que no debe perderse es la atención en el culto divino y desde luego el respeto. Y que desde luego a Dios le interesa mucho más nuestras buenas intenciones y nuestro deseo de “encuentro” que nuestra postura. 
Pues esta mañana en Laudes al leer el salmo 99 pensé en este tema, y en la necesidad que tenemos de contextualizarlo en nuestra vida de fe. Estamos en cuaresma, pero la cuaresma pasará. Nos alegraremos, pero la alegría no radicará en el encuentro con el Señor, sino en otros aspectos, necesarios pero que suponen una carencia notable para la vida del creyente. ¿El entusiasmo cuaresmal de creyentes y cofrades, se transformará en alegría pascual desbordante? Pues no sé, soy pesimista al respecto. 
Sí, lo siento. Es por ello que como servidor del altar en el Triduo Pascual (*), noto desde hace años una desvinculación total de los creyentes con estas celebraciones religiosas, primordiales para actualizar en nuestras vidas y en nuestras comunidades el paso del Señor por nuestras vidas (Éxodo 12.1-8.11-14). No sé si sabéis que en el Templo de Jerusalén existía un salterio, o sea, un compendio de Salmos organizados por temas, utilizados por los fieles según el estado de ánimo por el que acudían al Templo al encuentro con el Señor. 
“1 ¡Cantad al Señor con alegría, habitantes de toda la tierra! 2 Con alegría adorad al Señor; ¡con gritos de alegría venid a su presencia! 3Reconoced que el Señor es Dios; él nos hizo y somos suyos; ¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado! 4 Venid a sus puertas, entrad en su templo cantando himnos de alabanza y gratitud. ¡Dadle gracias, bendecid su nombre! 5 Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” 
(Salmo 99) La persona que escribe este salmo es alguien que por un largo periodo de tiempo no ha podido acudir al Templo, corazón del culto judaico, ni siquiera una vez al año como tiene prescrito. Quizás la distancia de su pueblo donde residía, circunstancias colaterales…etc. Lo cierto es que su anhelo se ve colmado al cruzar sus puertas. Su andar hasta el Templo es la culminación de un proceso evolutivo en el cual su fe se ha visto muy fortalecida. 
Es un salmo parecido a los llamados “cantos de las subidas”. Uno muy popular es, “que alegría cuando me dijeron…”. Ojalá nos prestemos a esta ansia del encuentro con el Señor. Ojalá participemos de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, pues su intensidad es tal, que difícilmente se comparan a otras celebraciones de la vida del creyente. 
El Señor dio un testimonio duro, contundente, llego de dolor y pasión; pero todo se tornó en gozo y felicidad. En gozo desbordante, en anhelo y acción de gracias. Así, queridos hermanos
y hermanas, aun a pesar de todas la posibles cosas, “os lo repito, ¡estad alegres!”.
Fraternalmente, Floren.
*Triduo Pascual: son las celebraciones litúrgicas que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Comienza el jueves santo con la misa “De la cena del Señor” y culmina con la Vigilia Pascual el Sabado Santo “De la Resurrección del Señor”.

sábado, 17 de febrero de 2018

LA CREACIÓN DE DIOS Y EL PECADO ORIGINAL


(Publicado en la Revista "Blanca y colorá" de la Hdad. del Dulce Nombre de Jesús de Estepa, Cuaresma 2018 nº 15)
Me acerco de puntillas a este tema tan recurrente en la cuaresma. ¿Seríamos capaces de estructurar una cuaresma sin el pecado y todo lo que representa? Quizás sería posible, pues en cuaresma a los cristianos se nos suele pasar por entre los dedos lo fundamental, que cuaresma es preparación para la Pascua, no preparación para la semana santa. Pero solemos hacer un uso desbordado del pecado, para circunvalar toda la cuaresma en torno a esta condición negativa. Está claro que, definamos el pecado de una manera u otra, este existe. Así es.


Y existe, no porque esta condición nos haga opositores a Dios, ni mucho menos (luego me explicaré), sino porque el pecado simplemente nos aparta de Dios. El origen del ser humano es algo sobre lo que mucha gente duda. Se nos mostró en la infancia el relato de Adán y Eva y se nos dio por bueno y absoluto, y eso es un error. Hay que partir de la base de que se tenga la opinión que sea al respecto, en toda la creación del mundo y la evolución humana está presente la mano de Dios que por amor nos crea. Las últimas investigaciones al respecto apuestan por el poligenismo (varios orígenes) de la evolución humana, con lo cual no podría ser verosímil la idea de dos únicos seres en el mundo, desde los cuales se expandió el ser humano.

Si bien es verdad que la antropología centra en el África Subsahariana el origen de la especie (Homo habilis), varios hallazgos importantes al respecto por todo el mundo, identifican la evolución humana como un hecho contrastado y factible. Prueba de ello son los descubrimientos de “Altamira” y los importantes hallazgos de la cueva “Denisova” en Siberia, además de otros. O sea, el ser humano emergió progresivamente en la tierra. Aun así, consideraremos siempre a Adán (que significa hombre) y a Eva (que significa vida) padres de la creación, pues en ellos está representado todo el género humano.

Ahora bien. El libro del Génesis, libro del origen de la creación, nos ofrece en su comienzo dos relatos de la creación. Uno a continuación del otro. Si bien es verdad que el primero (Gn 1,1-31.2,4) es el que se centra de una manera concreta en la creación de todas las cosas y seres, por parte de Dios; el segundo (Gn 2,4ss) igualmente explicita lo creado, pero ahondando de una manera relajada y extensa en la causa de la desobediencia del hombre y la mujer, constituyendo así lo que denominamos el “pecado original”. Es más, este segundo relato tiene como objetivo primordial el dejar claro por medio de la desobediencia, que el ser humano aunque es la obra prima de Dios y especie en la cual Dios mismo se nos revelará (Juan 1,1ss), está sujeto a la imperfección y por ello nunca se podrá igualar a Dios.

Es un relato que en absoluto es escrito en primer lugar en la biblia, sino que es escrito en el siglo X.aC, como resultado de las reflexiones de un grupo de sabios de la corte del rey Salomón, en una etapa de solidez para Israel. Por ello, es notable como los humanos arrastramos pesadamente nuestra condición pecadora, abundada de una manera machista por los hagiógrafos del Génesis, al situar a la mujer como causa y origen de la tentación. Nada más lejos de la realidad, pues como he dicho antes este relato no es histórico. Es lo que denominamos los estudiosos de la biblia un escrito “etiológico”, en cuanto a que perteneciendo al pasado puede dar respuesta al presente, con los conocimientos de hoy. Para contextualizar el pecado hoy, debemos partir de la consideración de dos aspectos primordiales.

El primero consiste en que es imposible ofender o pecar contra Dios. Imposible. Lo que el cristianismo arrastra de la tradición judaica junto al pensamiento clásico, nos hacen idealizar a Dios en el cielo, como recurso ante lo que nos supera y fundamentalmente manipulable hacia los intereses individuales o colectivos. Pensamos en Él como un anciano venerable de blanca barba. Alguien que nos abrazará el día de mañana en el otro mundo…etc. Y el que así lo piense mejor para él. Pero Dios es mucho más que todo eso. Dios es el TRASCENDENTE, el que nos supera desde todas las perspectivas posibles respecto a pensamiento, medida o percepción. Es inconmensurable pues todo lo puede, está en todo y por todo, pues es la causa de todo. Y como nos enseña la pneumatología, su esencia (partícula) está en todo lo solido, material o inmanente (relativo a espiritual) que puebla el universo.

El segundo aspecto importante, es que tal y como concebimos el pecado desde la antigüedad, en cierto modo el primer perjudicado por el pecado es Dios mismo. “Porque la imagen de Dios, que resulta del pecado y sus castigos, deforma la realidad de Dios hasta el punto de que se puede hablar de un auténtico esperpento” (J.Mª Castillo-Doctor en Teología). Y es precisamente la deformación clásica a la que ha sido sometida la imagen de Dios, la causante de que mucha gente se haya apartado de Él, cansados de rigorismos y de un Dios –que según nos han enseñado desde pequeños- parece que castiga más que ama. ¡No hagas tal o cual cosa, no te toques, no pienses, cumple la ley, no esto, no lo otro…etc, que te castiga Dios! O esa expresión tremenda ante las catástrofes: “esto lo manda Dios”.

Es cierto que en estos aspectos hay mucho de culpar a Dios porque no se puede culpar a nadie más, así como la nula explicación que tiene el origen del mal, otro tema recurrente. Lo cierto y verdadero es que desde tiempo inmemorial se ha asociado el mal con Dios y esto es un error no solo de forma, sino de fondo. Los estudiosos de la biblia sabemos que hay más de mil citas en las que Dios amenaza con muerte o destrucción. Y unas cien citas en las que Dios mismo ordena asesinatos incluso infanticidios (Jr 51,20-24), mostrando “Ein heiliger und gefährliger gott” (un Dios santo y peligroso) como afirmo el erudito teólogo y jesuita alemán que hemos leído, Raymund Schwager.

Esto es duro, sí. Lo es. Duro e injusto. Porque si bien la biblia entendemos es inspirada por Dios, también los acontecimientos narrados en el A.T. han sido sometidos a la interpretación humana y a su deformación, en muchos casos por justificar las acciones de Israel para legitimar sus ansias nacionalistas acontecidas a lo largo de la historia. Esto es así. El Nuevo Testamento y todo lo que representa, también se sustrae en muchos pasajes a la similitud de Dios=Venganza=Pecado. “Sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9-13). Poner esta cita en boca de Dios, es una autentica barbaridad, porque dinamita la dimensión paternal y maternal de Dios, que por pura gracia nos dio la vida. Pero es cierto que en el Nuevo Testamento sucede algo formidable, y es que se nos revela el autentico rostro de Dios mismo.

 Que no es solo el rostro de Jesús el carpintero de Nazaret, sino que el mismo Jesús, prefiguración del rostro de Dios, siendo humano encarna en sí mismo a todo el género humano que es objeto de la creación de Dios y por ende de su amor; así como también es el ser humano el objetivo primordial del mal, causado de manera individual y colectiva. Naturalmente desde este aspecto primordial si es posible, no ya ofender a Dios mismo; sino que le ofendemos en esa persona en la cual Él se encarna, constituyéndola portadora de la gracia, templo del espíritu santo y manos y rostro suyo. He dicho muchas veces que Jesús de Nazaret se pasó toda su vida pública abrazando a los que estaban al borde del camino, restaurándoles su dignidad. 


Por ello, todo debe ir acompañado de una praxis, de una buena acción. Todos conocemos el dicho de “obras son amores y no buenas razones”. ¿Dónde dejamos a Dios cuando violentamos, gritamos, despreciamos o insultamos a alguien? ¿Obtendremos el perdón? Sí, desde luego que sí. Si no nos perdonan en el confesionario acabaremos perdonándonos a nosotros mismo, aunque esta última opción sea equivocada, tanto en su forma como en su fondo. Lo es, porque el perdón tanto personal como eclesiástico jamás lleva consigo aparejada una amnistía general. Me explico.

El perdón jamás exonera de la responsabilidad del daño causado o la falta cometida. No puedes dejar ahí sin más esa situación convulsa que tú has creado. No puedes marcharte tras haber violentado a una persona con gritos o golpes. No. Si no actúas pero pides perdón, realizas una pantomima de primer orden. Aquí deben ir de la mano aquello de acción-reacción. ¿Cuánto cuesta restablecer la confianza? Una eternidad, pero hay que ponerse a ello y sembrar ocasiones de fraternidad, respeto y paz.

Nunca debemos olvidar que el Espíritu Santo antes de residir en nuestras iglesias, habita en la persona. En cada ser humano, sea creyente o no creyente, reside la esencia de Dios que hace del hombre y la mujer su último proyecto, perfeccionado en la persona de Jesús, el Hijo del Hombre, que por gratuidad nos ofrece su misma gracia, don de dones = JARIS. Pensemos pues, antes de tirar la piedra. Solo así seremos fraternos y misericordiosos y haremos gala de Seres Creados por Amor de Dios y para la vida del mundo. Feliz camino a través del desierto cuaresmal.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología y Sagrada Biblia

sábado, 1 de abril de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - DOMINGO V DE CUARESMA A

V DOMINGO DE CUARESMA A "Resurrección de Lázaro"

"hemos que resucitar nosotros, y a su vez debemos colaborar en que otros resuciten, recobren el ánimo, superen la tribulación, siendo causa de su alegría. Y todo esto debemos hacerlo testimoniando a Jesús"

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.» Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» [...]Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.» Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron: «Señor, ven a verlo.» Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!» Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?» Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa. Dice Jesús: «Quitad la losa.» Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.» Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.» Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.» Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor

REFLEXIÓN
Es importante no confundir el mensaje del evangelio, que no pretende hablarnos de la vida futura de los difuntos en el cielo, sino en la posibilidad de perder el rumbo de la vida aquí en la tierra y la opción de recuperar esa vida. Ojo. 


No debemos de esperar a tocar fondo en la vida, para pedir auxilio al Señor. Es cierto. ¿Cuándo valora el ser humano de una manera más autentica lo que tiene o lo que goza? Pues cuando lo pierde. En este caso del evangelio de este domingo de cuaresma, son dos cosas fundamentales las que se pierden. (1)Se pierde la vida de un ser humano –Lázaro- y (2)Jesús pierde un amigo, de cuya muerte se adolece hasta las lágrimas. Pero se recupera la vida. 
El fundamento de este texto sagrado, es que la humanidad de Jesús es causa de vida para el hombre y la mujer de cada tiempo. No hay barreras que Dios –desde Jesucristo- no pueda superar. Tal es así, que Lázaro es rescatado de las garras de una absoluta oscuridad para salir de nuevo a la luz, la misma luz de la que se nos hablaba el domingo pasado. 
Este evangelio tiene connotaciones muy importantes estando tan cerca la semana se pasión, pues en Jesús tenemos un ejemplo parecido al de este evangelio. Jesús resucita a Lázaro, y Jesús es igualmente resucitado por aquel que nos da la vida, Dios Padre. Verdaderamente, “es preciso que el grano de trigo muera para que de mas fruto y lo de en abundancia” (Jn 12,24). 
Todo esto se presta a una reflexión y oración oportunas, para poner en orden nuestro ser ante la semana santa, en la cual se conmemora el sacrificio de Jesucristo, que en la cruz murió por nosotros. El ya vive en cada uno de nosotros, en nuestro interior por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado. Pero es necesario expresarlo, vivirlo y testimoniarlo. 
Una creencia oculta de Jesús no es útil para la causa del Reino. Hoy ha resucitado Lázaro, en Pascua resucitará Jesús, junto a Él tenemos que resucitar nosotros; y nosotros a su vez debemos colaborar en que otros resuciten, recobren el ánimo, superen la tribulación, siendo causa de su alegría. 
Y todo esto debemos hacerlo testimoniando a Jesús aunque no sea lo que se estila o esté de moda. Apostemos por el triunfo de la vida de todas las vidas, superando la cruz. Feliz camino a la Pascua.

ORACION
Señor y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.
No dejes de mirarnos con entrañas amorosas,
no dejes de enviarnos tu Espíritu;
para que su fuerza iluminada desde nuestra conciencia cristiana, 
nos haga caminar hacia tu Luz,
la luz de tu Reino que es camino, verdad, vida y justicia.
Amén.

sábado, 25 de marzo de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - DOMINGO IV DE CUARESMA

IV DOMINGO DE CUARESMA A. Tus cinco minutos para el Señor.

"el evangelio es una llamada constante a ser luz"

¡Ama y haz lo que quieras!

Si callas, calla con amor.
       
Si gritas, grita con amor.
       
Si corriges, corrige con amor.
       
Si perdonas, perdona con amor.
       
Que el amor sea la raíz interior de tus obras.

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»

Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
Palabra del Señor

REFLEXIÓN
La ceguera es algo que no nos podemos imaginar los que tenemos la dicha de ver, aunque cerremos momentáneamente los ojos. Pero no debemos olvidar, que es posible andar por el mundo sin percibir muchas cosas que están en el mundo. De ahí que haya una ceguera inducida, que nos lleva pasar de largo ante en entorno en el que vivimos. 
Solo basta mirar las noticias para tener conciencia de lo que pasa en el mundo. ¿Qué papel juego yo en el cotidiano avatar del mundo? Pues eres ni más ni menos que esencial a los ojos de Dios. Este domingo el evangelio es una llamada constante a ser luz. LUZ para nosotros en nuestra vida, para que a su vez otros vean la luz a través nuestro. 
No es complicado, no. 
Solo hay que tener determinación, y saber que este mundo está perdido si en la vida no hay personas que se comprometan con la causa del ser humano y el respeto al medio natural. 
Tu juegas un papel determinante, pues los valores cristianos que nos enseña Jesús llegarán allí donde tú te propongas testimoniar. También esto es cuaresma. 
También esta percepción de la realidad es caminar; percibiendo todo lo que te rodea, y sin perder de vista la actitud con la que el Señor desea que actuemos, la pequeñez. 
Muchas veces hemos llamado a Dios “todopoderoso”, una palabra demasiado grande para el sentido con el que Él hace las cosas desde Jesús. No en balde eligió de entre toda una estirpe al más pequeño de una familia –David-, para hacerlo rey de su pueblo. 
En resumen: la pascua está cerca y en ella Jesús se nos presentara como Luz del mundo. Luz resucitadora. Pongamos las bases para ser participes de esa luz. En Francisco de Asís pobre entre los pobres, tenemos un bello ejemplo de entrega y sencillez.

fraternalmente, Floren


sábado, 18 de marzo de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - III DOMINGO CUARESMA A

III DOMINGO DE CUARESMA A. Breve reflexión del Evangelio del Domingo.

"Que importante es ver la vida desde el corazón, dejando de lado prejuicios que limitan la dignidad personal"
HIMNO
Me has llevado hasta tu encuentro para hablarme al corazón
y me persigue tu ALIENTO suave y fuerte como el VIENTO,
GOLPEANDO MI BALCÓN.

Tú que habitas el silencio de mi castillo interior,
me dices que abra las puertas... y mire a mi alrededor.
Si no estuvieran abiertas
¡que las derribe tu FUERZA tu impulso LIBERADOR!,
para que entre todo hermano que necesita mi mano,
mi mesa y mi corazón.

Tú que eres PADRE del POBRE de consuelo y paz DADOR,
me quieres anunciador de alegría y esperanza
para los pasos que avanzan débiles y con temor.
Pero si mi voz no fuera Gozosa y fiel mensajera,
¡ven con tus lenguas de FUEGO, tócame y hazme de nuevo
enviado del AMOR!

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Lectura del santo evangelio según san Juan (4,5-42):
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.» La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.» Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.» La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.»
Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.» En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»
Palabra del Señor

REFLEXIÓN
“Yo vengo a ti, Jesús, y te pido que me des de beber, a ti que tienes labios secos, para que sacies mi sed, a ti que mueres sediento, para que no muera yo también” (Cáritas). Cuando nos puede el desaliento experimentamos la autentica vulnerabilidad del ser humano. ¡Qué pequeños somos y que indefensos nos sentimos, cuando nuestro universo inmediato se nos derrumba o simplemente no se llega a cumplir aquello que deseamos causándonos frustración! 

Para muchos jóvenes lo inmediato es cotidiano, y por ello en ocasiones se exige demasiado aun cuando es poco lo que se da. La mujer con la que habla Jesús es una persona que ha pasado por mil batallas en la vida. Su “estilo” de vida no responde a lo que la sociedad exige de ella, pero a los ojos de Jesús todo es distinto. Que importante es ver la vida desde el corazón, dejando de lado prejuicios que limitan la dignidad personal y no ven más allá de las apariencias. No así Jesús. El sabe que esa mujer está necesitada de acogida y de esperanza. En el fondo de su corazón, reside el anhelo de aspirar a un “todo” que colme su malogrado interior. Y es precisamente Jesús, el que se postula en forma de manantial de agua que es vida y que hace vivir. El pueblo de Israel vivió en el Éxodo la frustración y el sentimiento de abandono por parte de Dios. Pero, ¿acaso el Señor no nos abandona, sino que somos nosotros quienes no prestamos atención a sus signos? El viene a nuestra búsqueda en la vida. El es el vivo rostro de aquellos necesitados y sedientos que están junto a nosotros. Él, que nos ama, es el “todo” que encuentra la mujer y al que debemos aspirar nosotros. Como brújula de nuestra vida, teniendo siempre un profundo sentido de pertenencia filial hacia Dios, que es nuestro Padre y Jesús nuestro hermano. Ellos junto con el Espíritu son el cauce del ánimo y la esperanza de nuestra vida. Ellos nos harán ser agua viva hasta la eternidad. Ojalá no dejemos de confiar en Dios y en nuestras propias posibilidades en el camino hacia la Pascua. Que Dios te guarde.

fraternalmente, Floren.


miércoles, 15 de marzo de 2017

VIA CRUCIS FRANCISCANO

(Se autoriza la difusión indicando su procedencia)
II Viacrucis Franciscano
Este VIA CRUCIS está organizado por la Comunidad Franciscana de Estepa. Realizado y comentado por Florencio Salvador Díaz Fernández, habiendo utilizado algunos textos del “Via Crucis de la Misericordia del Papa Francisco”, así como reflexiones de André Louf y el franciscano José Antonio Naranjo Oliva.
Fue realizado en la Iglesia de las Hermanas Clarisas de Estepa y fueron invitados ONGs, hermandades y asociaciones varias de nuestra ciudad de Estepa:
  1ª ESTACIÓN: HERMANAS CLARISAS
  2ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN HDAD. DE LAS ANGUSTIAS
  3ª ESTACIÓN: CONSEJO GRAL. DE HERMANDADES Y COFRADIAS
  4ª ESTACIÓN: CONFIRMANDOS ADULTOS DE ESTEPA (no asistieron)
  5ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE LUCHA CONTRA EL CÁNCER
  6ª ESTACIÓN: CARITAS (no asistieron)
  7ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “A.N.D.A.” ESTEPA
  8ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE AMAS DE CASA (no asistieron)
  9ª ESTACIÓN: EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA
10ª ESTACIÓN: GRUPO JÓVEN DEL CALVARIO
11ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN “ASEMI” DE ESTEPA
12ª ESTACIÓN: ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA
13ª ESTACIÓN: CORO DE “LA VERACRUZ”
14ª ESTACIÓN: ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
15ª ESTACIÓN: HERMANOS FRANCISCANOS

DESARROLLO DEL VIACRUCIS
Se comienza con la invocación:
+En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y se continúa dando la bienvenida:
Hermanas clarisas, hermanos y hermanas todos, sed bienvenidos en paz y bien.
Hoy nos reunimos para hacer el camino de Cristo durante su pasión. Por unos instantes, vamos a trasladarnos a las callejuelas de la ciudad vieja de Jerusalén y vamos a realizar el camino de la pasión del Señor, pasando por su condena, muerte y resurrección. Tendremos muy presentes a nuestros hermanos franciscanos de tierra santa, que desde hace siglos conservan los Santos Lugares bajo el auspicio de la Custodia Franciscana de Tierra Santa. En definitiva caminaremos con la cruz de Cristo.
Desde una visión puramente estática, la cruz puede ser solo un elemento decorativo o un patíbulo. Pero desde Jesucristo, la cruz es mucho más. No en balde se dice: -“Oh cruz, árbol único en nobleza; jamás el bosque dio mejor tributo, en hoja en flor y en fruto.” Esos frutos son los que se derivan del camino que hoy realizamos junto a la cruz de Jesús. Lo haremos caminando entre amigos, lo haremos caminando en fraternidad. Lo haremos caminando en silencio, llevando cada uno el bagaje de su vida, sus intenciones, las del grupo y ONG al que pertenece. Nos acordaremos de la parte del mundo que está olvidada y pondremos junto a la Cruz del Señor a aquellos de los que nadie se acuerda. Todo ello, hermanos y hermanas, sin perder de vista que Jesús de Nazaret nos reúne a todos junto a su cruz, para arrancarnos una promesa que conlleva un compromiso de vida. El hombre y la mujer de cada tiempo, junto al medio que les rodea, fueron el objetivo primordial del Reino de Dios, la causa por la que vino Jesús al mundo. Colaboremos con Jesús en hacer un mundo mejor. Hacedlo en memoria mía, nos pide a todos los cristianos. Conservemos ardiente la fe en Dios Padre, porque desde Jesús nos ofrece un mensaje y proyecto de vida siempre actualizado, ya que JESÚS ES CAMINO VERDAD Y VIDA.

Se guarda un momento de silencio y el padre guardián proclama la oración colecta con las manos extendidas.
Oremos.
Padre de bondad y creador del mundo; fieles al mensaje de Jesús que nos pidió que lo hiciéramos todo en conmemoración suya, te pedimos que hagas descender sobre nosotros tu santo Espíritu; para que abra nuestra conciencia a las duras realidades del mundo, para ser en la tierra bálsamo, abrazo, acogida, esperanza y sonrisa. Que el camino de la cruz que ahora comenzamos junto a tu Hijo y hermano nuestro Jesús, nos haga comprometernos con el mundo, ayudar a los demás a llevar su cruz y apostar por Cristo vivo que es camino verdad y vida. Te lo pedimos por ÉL, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Tras organizarse el cortejo junto a la reja de las hermanas clarisas, se inicia el viacrucis con la lectura de la primera estación que leerán las hermanas.

1 Estación: Jesús es condenado a muerte

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS. (Jn 19,14-16)
Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Pilatos dijo a los judíos: –¡Aquí tenéis a vuestro rey! Pero ellos gritaban: –¡Muera! ¡Muera! ¡Crucifícalo! Pilatos les preguntó: –¿Acaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –¡No tenemos más rey que el césar! Entonces Pilatos le entregó a Jesús para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Te damos gracias, Padre, porque al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa Virgen santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte. (1R 23, 3)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
El camino de la cruz va precedido por la condena a muerte de Jesús. Una condena donde no solo es atropellada toda verdad y toda justicia, sino que es dirigida a aquél que no ha venido a condenar, sino a salvar. Él, que un día será juez de todo el mundo acepta ahora ser condenado porque entregando su vida nos traerá la salvación.
La condena de Jesús no solo es fruto de la maldad y el odio de unos, sino también de la falta de compromiso de muchos otros que por la presión social, por el miedo al “qué dirán” acabarán también pidiendo su muerte en la cruz.
Cuántas veces nosotros juzgamos y criticamos a los demás, cuando sabemos que sólo Dios puede ver el corazón y, por tanto, juzgar. Y cuántas veces somos incapaces por temor o vergüenza de cortar una crítica que se está haciendo ante nosotros.
Recordemos algo de lo que San Francisco nos dice en sus escritos: “Y no hablen mal de nadie; no murmuren ni difamen a otros, porque está escrito: Los murmuradores y difamadores le son odiosos a Dios” (cf. Rom 1, 29-30) (Regla no bulada XI, 7)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas, danos conciencia solidaria y fraterna, para no colaborar en las codenas que este mundo hace a tantas y tantas personas por su condición o circunstancias personales. Que imitando el ejemplo de Clara y Francisco, hagamos de la paz y el bien la norma de nuestra vida, para ser como tu hijo, CAMINO VERDAD Y VIDA.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


2 Estación: Jesús carga con la cruz sobre los hombros

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mat 27,27-31)
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Miremos atentamente al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución, en la vergüenza y en el hambre, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás, y por ello recibieron la vida eterna. (Adm. 6)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Vivimos en un mundo tremendamente violento. Niños que mueren sin oportunidades; niños abandonados y de la calle; niños soldados; jóvenes mutilados, explotados y violados; familias desunidas por falta de compresión y diálogo; familias destrozadas por las guerras; personas que mueren de hambre, que viven sin techo, sin dignidad; países en guerras;…
Y nuestras manos en muchos casos aún no están completamente llenas de amor y de justicia. Debemos de comenzar a transformar este mundo en un Hogar de Hermanos y para ello debemos de llenar nuestras manos. Llenarlas de sentido de fraternidad, de entrega, de libertad, de oración, de compromiso, de misión,… Y con las manos llenas ofrecer al mundo la Alegría y la Esperanza.
Es el momento Señor, de ser INSTRUMENTOS DE TU PAZ.   

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO…

ORACIÓN FINAL
Señor y Padre Todobondadoso, que nos amas y nos buscas. Para muchas personas, la vida le puede ser mucho más  llevadera si entre todos compartimos la carga, nos acompañamos en dolor, somos esperanza en la tribulación y causa de la alegría de quienes caminan junto a nosotros. Danos entrañas de misericordia entrañable. Esa misma misericordia que en la cruz derrochó tu Hijo Jesús que pasó por el mundo curando y haciendo el bien.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

3 Estación: Jesús cae por primera vez 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 8,34-35)
Luego llamó Jesús a sus discípulos y a la gente, y dijo:
–El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y del evangelio, la salvará.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante Él vuestros corazones, humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él. Nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba el que todo entero se os entrega. En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén (CtaO 23)

REFLEXIÓN
En el seguimiento de Cristo son muchos los momentos de lucha, de tentación de tirar la toalla y de caídas… Cada uno podemos darle el nombre correspondiente. Cuando caigo Tú, Señor, como Francisco me habláis al corazón. En la caída te siento cercano, siento tu mano que me levanta. Sólo me pides que me vuelva a ti, que vaya a ti, que alce mis manos para que me puedas levantar de nuevo y siempre. Gracias por tus brazos siempre abiertos y dispuestos a levantarme. Nos enseña el Papa Francisco, que: “Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida. El otro no es más malo que tú o que yo. La misericordia supera todo muro, toda barrera, y te conduce a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, que puede regenerar a una persona y permitirle incorporarse de un modo nuevo en la sociedad”. (Catequesis del 10 de septiembre del 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh Padre, bueno y santo que nos amas y nos buscas; has enviado a tu Hijo como Luz del mundo y Palabra de Verdad, suscita en los jóvenes y en toda la comunidad eclesial el firme deseo de entregar su vida al servicio de la Iglesia y ser verdaderos testigos y anunciadores del Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







4 Estación: Jesús se encuentra con su Madre

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 2,34-35)
“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos»”.

REFLEXIÓN FRANCISCANA
Del saludo San Francisco a la Virgen María.
Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios María, que eres virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya; salve, vestidura suya; salve, sierva suya; salve, madre suya, y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los fieles, para que todos caminen hacia Dios.

REFLEXIÓN
Ciertamente, María es bienaventurada, por ser madre  y discípula de Jesús. Como nos dice nuestro padre san Francisco, todos estamos llamados a ser madres de nuestro Señor Jesucristo, y lo somos cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor divino y con una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo.
María, es la que acoge, cuida, escucha, comprende, se entrega, acompaña. La que sabe estar al lado del Hijo cuando éste la necesita, sobre todo en los momentos más difíciles. Es el mejor modelo para las madres. En el camino de la cruz Jesús estuvo rodeado de muchas personas; con seguridad todas indiferentes, excepto una: su Madre. Y es que todo puede fallar menos el amor de la madre. María tenía el corazón herido pero siempre fuerte para amar. Así mismo en el caminar de la vida hay personas que pasan a nuestro lado y somos indiferentes ante ellas y su realidad. ¿Si Jesús se entregó en la cruz por amor, como no poner tu esfuerzo por el bien de las personas del mundo y de la naturaleza? María, desde su ejemplo también nos enseña a hacer nosotros lo mismo, a ser madres para nuestros hermanos.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre santo, que nos amas y nos buscas, en María nos ofreces un hermoso ejemplo de tu maternidad. Ella es causa de nuestra alegría. Permítenos padre de amor, no dejar de contemplarla como la cumplidora por excelencia de las enseñanzas de su Hijo y hermano nuestro Jesucristo. Permítenos, junto a la Virgen María y nuestro Padre San Francisco, abrazarnos a la cruz, y dar testimonio en nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
5 Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,21)
“Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, que volvía del campo y pasaba por allí, fue obligado a cargar con su cruz”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de san Francisco: Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas la energías, con todo el empeño, con todo el afecto, con todas la entrañas, con todos los deseos y quereres, al Señor Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos creó, nos redimió y por su misericordia nos salvará. (1R 23, 8)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Nadie puede negar la realidad del sufrimiento. Pero al mismo tiempo, nadie puede negar la maravillosa existencia de personas que ayudan con la cruz a sus hermanos. La cruz de la enfermedad pueden ser muchas y múltiples enfermedades que pueden ser mentales, físicas, sociales, morales y espirituales. Todos en la vida experimentamos alguna enfermedad o vivimos con la enfermedad de algún familiar o amigo cercano. Nos desanima y hasta nos desespera el sufrimiento; pero hay muchos gestos en los que se percibe la fe, el amor y la misericordia de una persona. Pero ciertamente la cercanía y la ayuda al que sufre y sobre todo en la enfermedad es discutiblemente un signo de misericordia. Que cada día el ejemplo del cirineo nos motive a ir siempre al encuentro del que sufre.
El Papa Francisco nos enseña, que: “Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aun cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido”. (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2016)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre de bondad, que nos amas y nos buscas y que quieres que todos los hombres se salven, te pedimos por todos los enfermos en el mundo entero para que encuentren consuelo y esperanza acompañándote en el dolor de cruz. Danos a todos nosotros un corazón misionero y misericordioso para que como buenos Cirineos acompañemos a todos los que sufren en la enfermedad llevándoles tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

6 Estación: La Verónica limpia la cara de Jesús

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 52, 14-15)
De la profecía de Isaías: “Del mismo modo que muchos quedaron asombrados al verlo –pues tan desfigurado estaba que no parecía un hombre, ni su apariencia era humana-, así se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues verán lo que nunca les contaron y descubrirán lo que nunca oyeron”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De los escritos de santa Clara: Mira atentamente, considera, contempla, con el deseo de imitarle, a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho para tu salvación el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y azotado de mil formas en todo su cuerpo, y muriendo entre los sufrimientos de la cruz.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén (2CtaCl)

REFLEXIÓN
Limpiar el rostro de Jesús en la oración, limpiarlo de todo aquello que no nos deja transparentar la belleza que procede de Él en nosotros y en los hermanos, esa es la vida que nace en nosotros cuando nos dejamos hacer por la oración y contemplación. El Señor va trazando el camino para que en nosotros aparezca su imagen. Se necesita coraje y valentía para creer en Jesús y luchar junto a él frente al enemigo que intenta ocultar su rostro en nosotros y en el hermano.
Afirma el Papa Francisco: “Hoy existe una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, que nos piden a los cristianos que les demos de beber. Es una petición a la que no podemos sustraernos. En la llamada a ser evangelizadores, todas las Iglesias y Comunidades eclesiales encuentran un ámbito fundamental para una colaboración más estrecha. Para llevar a cabo este cometido con eficacia, se ha de evitar cerrarse en los propios particularismos y exclusivismos, así como imponer uniformidad según los planes meramente humanos” (Homilía domingo 25 de enero de 2015).

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Amor eterno y Padre Dios, que nos amas y nos buscas. En Jesucristo, Señor nuestro, concédenos que todos los bautizados te encontremos y acojamos en el rostro sufriente de nuestros hermanos que tienen sed física y espiritual; ayúdanos a ser misioneros de tu amor llevándoles tu amor que los saciará para siempre.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


7 Estación: Jesús cae por segunda vez 

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Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 9, 31-32)
“Les decía: ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres; lo matarán, más a los tres días de haber muerto resucitará. Pero los discípulos, que no entendían sus palabras, tenían miedo de preguntarle”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Paráfrasis de San Francisco de Asís: “pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti; buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, destinando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo al servicio de tu amor y no a otra cosa. (ParPN 5)
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco, Amén.

REFLEXIÓN
Esta segunda caída nos recuerda el sufrimiento insistente al que está expuesto cada ser humano; pero sobre todo nos revela la solidaridad permanente, profunda y generosa del ser humano por excelencia, Jesús. Cuando se acompaña a una persona para reconducir su camino por la vida, se está acompañando a Jesús mismo, que cayó al suelo pero se levantó. Esa es la grandeza de la vida, levantarse. Y acompañar es aconsejar es echar mano de esta sabiduría vivida, haciéndolo con humildad y sencillez. Es ofrecer y no imponer, es compartir y no pontificar. Se trata, a fin de cuentas de humanizar el trato personal.
El Papa Francisco nos advierte que: “Nadie camina solo y nadie de nosotros puede pensar que está solo: está siempre este compañero. Cierto, sucede que cuando no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, le decimos: “¡Bah desaparece!”. Pero poner de patitas en la calle al compañero de camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo: yo puedo aconsejar a otro, pero no aconsejarme a mí mismo”. (Homilía jueves 2 de octubre de 2014)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios fuente de vida y misericordia que en la vida nos acompañas y nos buscas, por tu Hijo Jesucristo, te pedimos por quienes en el mundo ayudan, trabajan y testimonian para acompañar a personas perdidas por el camino nuevo de la ilusión, la salud y la esperanza. Que tu Iglesia sepa llevar el buen consejo al que necesita y cada día nos apoyemos unos a otros en la misericordia de tu amor.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


8 Estación: Jesús y las mujeres de Jerusalén

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,27-28)
“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos”.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN FRANCISCANA
De la Segunda Carta de Clara:
Si sufres con él, reinarás con él; llorando con él, gozarás con él; muriendo con él en la cruz del dolor, con él poseerás el cielo en el esplendor de los santos y tu nombre será escrito en el libro de la vida y será glorioso entre los hombres.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Leyendo con atención el Evangelio vemos cómo Cristo asigna a la mujer un puesto muy especial, junto a EL. La mujer junto a Cristo encuentra su dignidad, adquiere lo más importante para su vida: madurez y autonomía interior. Jesús en su Pasión se volvió hacia aquellas mujeres que se dolían y lamentaban por El. Volviéndose a ellas les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos”.(Lc 23, 28) Hoy ante tu cruz, Señor, ponemos el drama de la violencia de género y la falta de derechos de la mujer en muchos aspectos de la vida, domésticos y laborales. No somos objetos. No estamos nacidas para que se nos grite o utilice. ¡Somos personas con una dignidad igual a la del hombre, pues por amor nos creaste, Padre Bueno! Permita la conciencia humana trabajar, para que desde Jesús, sensible con las mujeres de su tiempo; todos trabajemos para aliviar sufrimientos y eliminar violencias de hogares y vidas de pareja. Recordamos aquí a las que murieron por la incomprensible violencia machista. Te pedimos por sus hijos huérfanos y te pedimos tu ayuda para concederle la redención a quienes les quitaron la vida.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Dios, que eres misericordia y perdón y nos amas y nos buscas. Jesús el Buen Pastor, entregó su vida por nosotros sus ovejas, te pedimos por las mujeres que sufren por las múltiples tristezas que hay en el mundo, para que no decaiga su fe en ti y su esperanza en la justicia. Por todas las que están sumidas en la tribulación y el desanimo. Ayúdanos a nosotros para ser tus instrumentos de amor y misericordia en todo lugar, denunciando la injusticia, anunciando tu esperanza y paz al que lo necesita.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Is 53,5)
“Más fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas”.

TEXTO FRANCISCANO
De las Alabanzas al Dios Altísimo de San Francisco:
Tú eres el amor, la caridad, Tú eres sabiduría, Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres la belleza, Tú eres la mansedumbre. Tú eres la seguridad, Tú eres el descanso, Tú eres el gozo, Tú eres nuestra esperanza y alegría, Tú eres la justicia, Tú eres la templanza, Tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción… Tú eres nuestra fe, Tú eres nuestra caridad, Tú eres nuestra dulzura, Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, Dios Omnipotente, misericordioso Salvador.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
A la tercera vez no es la vencida. El dolor es extremo. Casi no puede mantenerse en pié… pero vuelve a levantarse para culminar su llagada al patíbulo de la cruz. Este gesto de Jesús nos indica que –nuestro Dios- está con los que sufren. En las relaciones humanas y en la vida de pareja, una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos. La paciencia forma en nosotros un corazón compasivo que no se indigna ante los defectos de los demás, sino que mirando desde los ojos de Jesucristo, sabe soportar desde dentro y aguantar, porque es consciente de que todos somos débiles y de que nadie es perfecto. Un corazón así hace vida lo que San Pablo escribía en el himno a la caridad: «El amor es paciente, es bondadoso» (cf. 1 Co 13, 4). El franciscano Leonardo Boff nos enseña que cada experiencia de la vida, vivida desde Jesucristo puede ser un sacramento de vida. Apliquemos pues a nuestras relaciones personales la capacidad que tuvo Jesús, para tratar con quienes no entendían su mensaje. Que contemos hasta tres antes de dar una respuesta airada. Que vivamos constantemente la novedad de amar. Cristo se levantó por tercera vez, y muchas más nos tendremos que levantar cada uno de nosotros. Pero merecerá la pena si cada vez que nos levantamos, ponemos una intención más en vivir nuestras relaciones desde la entrega, el respeto y el servicio hacia mi pareja; junto al cual somos uno ante Dios.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Padre Celestial que nos amas y nos buscas y envías a tu Unigénito para nuestra salvación, ponemos en tus manos nuestros corazones, para que día a día aumente en nuestro corazón la paciencia y la caridad para sobrellevar los defectos propios y los de los demás, haciendo crecer en nosotros la bondad y la perseverancia, siendo portadores de tu amor, a ejemplo de Cristo tu Hijo.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,24)
“Lo crucificaron y se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes, a ver qué se llevaba cada uno”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Segunda Carta a los Fieles de San Francisco:
La voluntad del Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio y que por nosotros nació, se ofreciese a sí mismo, por medio de su propia sangre, como sacrificio y ofrenda en el altar de la Cruz; no por sí, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvados y que lo recibamos con un corazón puro.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
En nuestra sociedad, el vestido tiene una función muy importante. Pero no solo para nosotros, claro. Son muchas las personas que ahora mismo, en las fronteras de Europa, México o frente a un oscuro mar que puede tragarse sus vidas con una simple marejada; pueden perder la vida. Los sistemas de gobierno injustos los han dejado sin ropa, sin papeles, sin dignidad y sin muchos seres queridos. Muchos de ellos tendrán frío, estarán mojados y pobremente vestidos. Ante este drama Dios se adolece. Y cada vez que un pobre de ellos muere ignorado por el mundo, el corazón de Dios se estremece. ¡¡SON PERSONAS HUIMANAS!! Los que tenemos posibilidades no debemos dejar que Cristo siga muriendo en tan malas circunstancias. Son dramas que están lejos, pero son situaciones que exigen de nosotros entrañas de misericordia, colaboración dentro de nuestras posibilidades y educar a nuestros pequeños y jóvenes, en que un mundo sin fraternidad franciscana está perdido, pues así mismo se perderá si no ve en el otro a un hermano o hermana.
Junto a la cruz de Jesús, símbolo de toda muerte injusta y de toda persona maltratada y con la dignidad vilipendiada, guardemos un momento de silencio por todas estas personas causa del dolor de Dios. (SILENCIO)

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios Padre bueno que nos amas y nos buscas. Por lo mucho que amaste a tu hijo Jesús le lloraste hasta el extremo. Envíanos tu santo Espíritu, para que nuestra conciencia no nos permita pasar de largo ante los dramas sociales y migratorios de este momento. Que tengamos claro que vestir al desnudo es vestirte a ti mismo y que no existe otro modo de adoración a Ti, si no se parte de esta base.
Te lo pedimos por Jesús, un “sinpapeles” de aquel tiempo, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

11ª Estación: Jesús es clavado en la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Lc 23,33)
“Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Primera Regla de San Francisco, 23:
Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna cosa queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios, que es el bien pleno, el todo bien, el total bien, el verdadero y sumo bien; que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, verdadero, santo y  recto; que es el solo inocente, puro; de quién y por quien nos viene y en quien está todo el perdón, toda la gracia, toda la gloria de todos los que hacen penitencia, de todos los justos que gozan en el cielo:
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Como humanos que somos, nunca podremos entender que a una persona justa se le violente, torture y asesine. Lleno está el mundo de mártires por la libertad y los derechos fundamentales de las personas. Recordamos aquí al beato Oscar Romero, obispo salvadoreño asesinado. Estos tuvieron ocasión de subir a la cruz de Jesús. Otros suben a la cruz en vida, desde la vida. No quieren compasión, ni llantos ni lloriqueos. Solo quieren vivir su vida de la manera más digna. Tienen derecho a su vida, al gozo, al placer, a la educación y a sentirse plenos hasta donde sus circunstancias personales les permitan llegar. Donde hay personas que se consideran con estrella, estos en ocasiones son consideraos estrellados. Pero nada más lejos de la realidad. Si Cristo muere en la cruz, lo hace para que nunca más una persona se quede sin oportunidades reales en la vida complicada que le ha tocado vivir. Y ahí, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad vital; pues cada uno de nosotros podemos ser caricia, bálsamo y ternura; para con aquellas personas con las que la naturaleza ha sido caprichosa. Hoy te miramos Jesús. Si tú pudiste, nosotros tenemos que poder. Francisco de Asís no se lo pensó dos veces y abrazó a aquel leproso al que todo el mundo rechazaba; y solo por aquella acción ya Dios le hubiera abierto las puertas del cielo.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Señor, te pedimos por la humanidad redimida por tu Hijo, que camina clavada en una cultura de muerte, para que concorde con lo que has impreso en su naturaleza, se comprometa con responsabilidad a vivir en plenitud. Para que todos vivamos a Dios de una experiencia gozosa y tierna, que nos haga ser merecedores del testimonio de la Cruz.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz 

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Mc 15,33-34.38-39)
“Llegada la hora sexta, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: ‘Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?’, que quiere decir: ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?’ … Entonces el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: ‘verdaderamente este hombre era hijo de Dios”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De la Cuarta Carta de Santa Clara:
Contempla el gran amor con el que Cristo quiso padecer en el leño de la cruz y morir en Él la más infame de las muertes. Por eso, colgado en el árbol de la Cruz, amonestaba a los que pasaban sobre lo que allí habían de considerar, diciendo: “¡Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como mi dolor!” Respondamos a una voz, con un solo espíritu: ¡Lo tendré siempre en mi memoria, y mi alma se romperá dentro de mí!
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Sólo desde la intimidad con Dios se puede gritar la certidumbre en un Padre que, aunque en silencio aparente, nunca abandona porque tiene la última palabra y la pronuncia hecha Vida eterna. Desde la confianza queda sólo reposar en las manos de un Padre que ama siempre.
Fiarse de Dios, desvelado todopoderoso en la Cruz , es saborearlo hasta la hartura ( “Tú eres mi riqueza a saciedad” ); es saberlo crucificado sin querer conocerlo de otra manera; es sentirse firmemente cimentado ( “Tú eres mi seguridad“ ); es quedar marcado con la señal de la Cruz como manantial del servicio y de la fraternidad, de la obediencia y del desapropio, de la disponibilidad y del testimonio; es el grito del que ya experimenta la vida nueva y eterna; es celebrar la propia muerte como una pascua - el paso definitivo con Cristo hacia el Padre - y recibirla como hermana.
Jesús muerto en la Cruz es la lección a la que hacía alusión Francisco cuando decía a sus hermanos,  llorosos ante la muerte del que amaban: “Yo he cumplido mi parte, la vuestra os la enseñe Cristo”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y Padre que nos amas y nos buscas, tu Hijo ha muerto en la Cruz. Haz que seamos muchos los que tengamos un amor tan grande como el suyo, dispuestos a entregar el perdón y la propia vida por los hermanos en el mundo entero y por el anuncio del Evangelio de salvación.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

13ª Estación: Jesús es descendido de la cruz.

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo
aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz
redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,38)
“Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
De los escritos de Clara:
Levantad los ojos al cielo, tomad la cruz y seguid a Cristo que nos precede; pues, después de muchas tribulaciones por él entraremos en su gloria. Amad de todo corazón a Dios y a Jesús, su Hijo, crucificado por nosotros pecadores y no se quite nunca de vuestra mente su recuerdo.
En alabanza de Cristo y de su sierva Clara. Amén.

REFLEXIÓN
Este mundo, igual que el del tiempo de Jesús, nos exige “estar.” No estaban  todos en el momento clave; el miedo, la inseguridad, la debilidad, la dificultad,…, les hizo fallar o nos hace fallar. Los que gusten del espíritu franciscano, sea cual sea su condición o naturaleza, debemos de estar, sí estar allí donde haya tristeza, duda, ofensa, odio, error,… Allí donde esté presente el sufrimiento humano.
Ser cristiano y franciscano nos exige un compromiso de estar, es decir: “Vivir el Evangelio”. Este compromiso no debe ser en solitario, debe de ser en Familia, en el hogar, en el trabajo, en el medio natural.
Que la Virgen María nos sirva de guía y ejemplo en ese “estar”.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Dios y padre todobondadoso que eres amor infinito y en la vida nos amas y nos buscas. Gracias por las personas de bien, que como Clara y Francisco de Asís son fieles a su vocación religiosa y a su bautismo, aun a pesar de las dificultades. Jesús descendió a nuestro suelo, se quedó entre nosotros participando de nuestra humanidad hasta los tiempos presentes. Que su auxilio e intercesión no nos falten a nosotros ni a todas las personas consagradas a tu Evangelio.
Te lo pedimos por Jesús, que por amor a la humanidad nos dio el testimonio de la Cruz y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






14ª Estación: Jesús es depositado en el sepulcro

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (Jn 19,39-42)
“Fue también Nicodemo –aquel que anteriormente había ido a verle de noche-. Con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, pusieron a Jesús, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca”.
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Del Oficio de la Pasión de San Francisco, 6:
“Y me llevaron al polvo de la muerte y aumentaron el dolor de mis heridas. Me dormí y desperté y mi Padre santísimo me acogió con gloria. Padre santo. Sostuviste mi mano derecha y me guiaste según tu voluntad y me acogiste en la gloria. ¿Qué hay para mí en el cielo? Y fuera de ti, ¿qué he querido en la tierra?. Mirad, mirad que yo soy Dios, dice el Señor, seré exaltado entre las gentes, seré alabado en la tierra”
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Y Dios envió a su Hijo al mundo, hasta el corazón de la tierra penetrando hasta la última soledad. La tierra fue por un momento un inmenso tabernáculo que guardó el tesoro más grande, al Hijo de Dios. Y a partir del depósito del cuerpo de Jesús en el sepulcro ningún sepulcro es ya lugar de la muerte y desesperanza; en cada sepulcro se nos recuerda que la muerte es una pérdida aparente; la muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo –aunque doloroso– de su plenitud. Los cristianos vemos de otro modo la muerte porque percibimos de manera plena la vida. La obra de sepultar a los difuntos es un evento que manifiesta con lucidez el sentido profundo de la muerte. Cristo se enfrenta con la “vieja enemiga” del género humano y triunfa sobre ella. La muerte retrocede ante Aquél que es «la resurrección y la vida» (Jn 11,25). A partir del gran acontecimiento de la Resurrección la relación entre los hombres y la muerte cambió. Quien cree en Cristo no tiene que temer a la muerte porque aunque muera vivirá (cf. Ibid). Esa es la ganancia que nos ofrece la fe.

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS...

ORACIÓN FINAL
Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos difuntos, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concédeles gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Te lo pedimos a ti que junto a Dios Padre que  nos ama y nos busca y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Al término de la oración 14 se introduce la ADORACIÓN DE LA CRUZ que se ha utilizado en el Vía Crucis.
Vamos a  venerar ahora la cruz del Señor. Quizás parezca bastante extraño, pero venerar la cruz no significa, llorar la muerte de Jesús. Es cierto, estamos tristes y afligidos porque parece que su ejemplo de vida se extingue; pero sin embargo hoy aclamamos y besamos la cruz, como el signo de la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte, y, por lo tanto, la cruz se convierte para nosotros en el signo de nuestra liberación. Jesús resucitó de entre los muertos y está vivo y resucitado. Por tanto, nosotros podemos resucitar espiritualmente y estar vivos para el perdón y la alegría, para la vida y la esperanza.
Los asistentes pasan a venerar la cruz mientras se canta algo apropiado.
Una vez realizada la adoración, se coloca la cruz tendida en el suelo y se procede a la lectura de la estación 15 y la conclusión del VIA CRUCIS FRANCISCANO.

15ª Estación: “Jesús resucitó a la vida plena”

INVOCACIÓN INICIAL (todos)
Te adoramos, santísimo señor  Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo,
y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Cor 15,17. 19-20)
“Y si Cristo no resucitó, su fe es vana: siguen en sus pecados… Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron”
Palabra de Dios

TEXTO FRANCISCANO
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor.
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.

REFLEXIÓN
Amigos y amigas, hemos acompañado a Cristo en su camino hacia la cruz. Hemos contemplado su muerte y debemos vivir su resurrección. ¡Qué sería de los cristianos sin la Pascua! La propia semana santa, este mismo viacrucis no tendría sentido. Ojalá el camino cuaresmal que nos queda por recorrer, lo vivamos desde la experiencia de la conversión. ¡Sal de tu tierra! dijo Dios a Abraham y a Moisés. Desprendámonos de todo lo que nos pueda alejar del sendero de la conversión y muramos a todo aquello que no nos hace personas dignas, para resucitar con Cristo a lo que podemos llamar una vida nueva y renovada. Recuperemos la espiritualidad, la observancia de la Palabra de Dios, para ser en el mundo las manos de Dios entre los hermanos.
Como decía nuestro seráfico padre san Francisco casi a las puertas de la muerte: “comencemos hermanos, porque hasta la presente poco o nada hemos hecho”. Así sea.

Padre nuestro que estás en el cielo…

ORACIÓN FINAL (con las manos extendidas)
Aumenta en nosotros Señor, el deseo de seguir tus huellas en cada una de las necesidades que hay en el mundo. Haznos testigos de tu amor, para ser en el mundo instrumentos de tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

-Lectura de “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz…”
-Bendición franciscana final

-Agradecimientos y fin del viacrucis