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sábado, 17 de febrero de 2018

LA CREACIÓN DE DIOS Y EL PECADO ORIGINAL


(Publicado en la Revista "Blanca y colorá" de la Hdad. del Dulce Nombre de Jesús de Estepa, Cuaresma 2018 nº 15)
Me acerco de puntillas a este tema tan recurrente en la cuaresma. ¿Seríamos capaces de estructurar una cuaresma sin el pecado y todo lo que representa? Quizás sería posible, pues en cuaresma a los cristianos se nos suele pasar por entre los dedos lo fundamental, que cuaresma es preparación para la Pascua, no preparación para la semana santa. Pero solemos hacer un uso desbordado del pecado, para circunvalar toda la cuaresma en torno a esta condición negativa. Está claro que, definamos el pecado de una manera u otra, este existe. Así es.


Y existe, no porque esta condición nos haga opositores a Dios, ni mucho menos (luego me explicaré), sino porque el pecado simplemente nos aparta de Dios. El origen del ser humano es algo sobre lo que mucha gente duda. Se nos mostró en la infancia el relato de Adán y Eva y se nos dio por bueno y absoluto, y eso es un error. Hay que partir de la base de que se tenga la opinión que sea al respecto, en toda la creación del mundo y la evolución humana está presente la mano de Dios que por amor nos crea. Las últimas investigaciones al respecto apuestan por el poligenismo (varios orígenes) de la evolución humana, con lo cual no podría ser verosímil la idea de dos únicos seres en el mundo, desde los cuales se expandió el ser humano.

Si bien es verdad que la antropología centra en el África Subsahariana el origen de la especie (Homo habilis), varios hallazgos importantes al respecto por todo el mundo, identifican la evolución humana como un hecho contrastado y factible. Prueba de ello son los descubrimientos de “Altamira” y los importantes hallazgos de la cueva “Denisova” en Siberia, además de otros. O sea, el ser humano emergió progresivamente en la tierra. Aun así, consideraremos siempre a Adán (que significa hombre) y a Eva (que significa vida) padres de la creación, pues en ellos está representado todo el género humano.

Ahora bien. El libro del Génesis, libro del origen de la creación, nos ofrece en su comienzo dos relatos de la creación. Uno a continuación del otro. Si bien es verdad que el primero (Gn 1,1-31.2,4) es el que se centra de una manera concreta en la creación de todas las cosas y seres, por parte de Dios; el segundo (Gn 2,4ss) igualmente explicita lo creado, pero ahondando de una manera relajada y extensa en la causa de la desobediencia del hombre y la mujer, constituyendo así lo que denominamos el “pecado original”. Es más, este segundo relato tiene como objetivo primordial el dejar claro por medio de la desobediencia, que el ser humano aunque es la obra prima de Dios y especie en la cual Dios mismo se nos revelará (Juan 1,1ss), está sujeto a la imperfección y por ello nunca se podrá igualar a Dios.

Es un relato que en absoluto es escrito en primer lugar en la biblia, sino que es escrito en el siglo X.aC, como resultado de las reflexiones de un grupo de sabios de la corte del rey Salomón, en una etapa de solidez para Israel. Por ello, es notable como los humanos arrastramos pesadamente nuestra condición pecadora, abundada de una manera machista por los hagiógrafos del Génesis, al situar a la mujer como causa y origen de la tentación. Nada más lejos de la realidad, pues como he dicho antes este relato no es histórico. Es lo que denominamos los estudiosos de la biblia un escrito “etiológico”, en cuanto a que perteneciendo al pasado puede dar respuesta al presente, con los conocimientos de hoy. Para contextualizar el pecado hoy, debemos partir de la consideración de dos aspectos primordiales.

El primero consiste en que es imposible ofender o pecar contra Dios. Imposible. Lo que el cristianismo arrastra de la tradición judaica junto al pensamiento clásico, nos hacen idealizar a Dios en el cielo, como recurso ante lo que nos supera y fundamentalmente manipulable hacia los intereses individuales o colectivos. Pensamos en Él como un anciano venerable de blanca barba. Alguien que nos abrazará el día de mañana en el otro mundo…etc. Y el que así lo piense mejor para él. Pero Dios es mucho más que todo eso. Dios es el TRASCENDENTE, el que nos supera desde todas las perspectivas posibles respecto a pensamiento, medida o percepción. Es inconmensurable pues todo lo puede, está en todo y por todo, pues es la causa de todo. Y como nos enseña la pneumatología, su esencia (partícula) está en todo lo solido, material o inmanente (relativo a espiritual) que puebla el universo.

El segundo aspecto importante, es que tal y como concebimos el pecado desde la antigüedad, en cierto modo el primer perjudicado por el pecado es Dios mismo. “Porque la imagen de Dios, que resulta del pecado y sus castigos, deforma la realidad de Dios hasta el punto de que se puede hablar de un auténtico esperpento” (J.Mª Castillo-Doctor en Teología). Y es precisamente la deformación clásica a la que ha sido sometida la imagen de Dios, la causante de que mucha gente se haya apartado de Él, cansados de rigorismos y de un Dios –que según nos han enseñado desde pequeños- parece que castiga más que ama. ¡No hagas tal o cual cosa, no te toques, no pienses, cumple la ley, no esto, no lo otro…etc, que te castiga Dios! O esa expresión tremenda ante las catástrofes: “esto lo manda Dios”.

Es cierto que en estos aspectos hay mucho de culpar a Dios porque no se puede culpar a nadie más, así como la nula explicación que tiene el origen del mal, otro tema recurrente. Lo cierto y verdadero es que desde tiempo inmemorial se ha asociado el mal con Dios y esto es un error no solo de forma, sino de fondo. Los estudiosos de la biblia sabemos que hay más de mil citas en las que Dios amenaza con muerte o destrucción. Y unas cien citas en las que Dios mismo ordena asesinatos incluso infanticidios (Jr 51,20-24), mostrando “Ein heiliger und gefährliger gott” (un Dios santo y peligroso) como afirmo el erudito teólogo y jesuita alemán que hemos leído, Raymund Schwager.

Esto es duro, sí. Lo es. Duro e injusto. Porque si bien la biblia entendemos es inspirada por Dios, también los acontecimientos narrados en el A.T. han sido sometidos a la interpretación humana y a su deformación, en muchos casos por justificar las acciones de Israel para legitimar sus ansias nacionalistas acontecidas a lo largo de la historia. Esto es así. El Nuevo Testamento y todo lo que representa, también se sustrae en muchos pasajes a la similitud de Dios=Venganza=Pecado. “Sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9-13). Poner esta cita en boca de Dios, es una autentica barbaridad, porque dinamita la dimensión paternal y maternal de Dios, que por pura gracia nos dio la vida. Pero es cierto que en el Nuevo Testamento sucede algo formidable, y es que se nos revela el autentico rostro de Dios mismo.

 Que no es solo el rostro de Jesús el carpintero de Nazaret, sino que el mismo Jesús, prefiguración del rostro de Dios, siendo humano encarna en sí mismo a todo el género humano que es objeto de la creación de Dios y por ende de su amor; así como también es el ser humano el objetivo primordial del mal, causado de manera individual y colectiva. Naturalmente desde este aspecto primordial si es posible, no ya ofender a Dios mismo; sino que le ofendemos en esa persona en la cual Él se encarna, constituyéndola portadora de la gracia, templo del espíritu santo y manos y rostro suyo. He dicho muchas veces que Jesús de Nazaret se pasó toda su vida pública abrazando a los que estaban al borde del camino, restaurándoles su dignidad. 


Por ello, todo debe ir acompañado de una praxis, de una buena acción. Todos conocemos el dicho de “obras son amores y no buenas razones”. ¿Dónde dejamos a Dios cuando violentamos, gritamos, despreciamos o insultamos a alguien? ¿Obtendremos el perdón? Sí, desde luego que sí. Si no nos perdonan en el confesionario acabaremos perdonándonos a nosotros mismo, aunque esta última opción sea equivocada, tanto en su forma como en su fondo. Lo es, porque el perdón tanto personal como eclesiástico jamás lleva consigo aparejada una amnistía general. Me explico.

El perdón jamás exonera de la responsabilidad del daño causado o la falta cometida. No puedes dejar ahí sin más esa situación convulsa que tú has creado. No puedes marcharte tras haber violentado a una persona con gritos o golpes. No. Si no actúas pero pides perdón, realizas una pantomima de primer orden. Aquí deben ir de la mano aquello de acción-reacción. ¿Cuánto cuesta restablecer la confianza? Una eternidad, pero hay que ponerse a ello y sembrar ocasiones de fraternidad, respeto y paz.

Nunca debemos olvidar que el Espíritu Santo antes de residir en nuestras iglesias, habita en la persona. En cada ser humano, sea creyente o no creyente, reside la esencia de Dios que hace del hombre y la mujer su último proyecto, perfeccionado en la persona de Jesús, el Hijo del Hombre, que por gratuidad nos ofrece su misma gracia, don de dones = JARIS. Pensemos pues, antes de tirar la piedra. Solo así seremos fraternos y misericordiosos y haremos gala de Seres Creados por Amor de Dios y para la vida del mundo. Feliz camino a través del desierto cuaresmal.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología y Sagrada Biblia

sábado, 18 de marzo de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - III DOMINGO CUARESMA A

III DOMINGO DE CUARESMA A. Breve reflexión del Evangelio del Domingo.

"Que importante es ver la vida desde el corazón, dejando de lado prejuicios que limitan la dignidad personal"
HIMNO
Me has llevado hasta tu encuentro para hablarme al corazón
y me persigue tu ALIENTO suave y fuerte como el VIENTO,
GOLPEANDO MI BALCÓN.

Tú que habitas el silencio de mi castillo interior,
me dices que abra las puertas... y mire a mi alrededor.
Si no estuvieran abiertas
¡que las derribe tu FUERZA tu impulso LIBERADOR!,
para que entre todo hermano que necesita mi mano,
mi mesa y mi corazón.

Tú que eres PADRE del POBRE de consuelo y paz DADOR,
me quieres anunciador de alegría y esperanza
para los pasos que avanzan débiles y con temor.
Pero si mi voz no fuera Gozosa y fiel mensajera,
¡ven con tus lenguas de FUEGO, tócame y hazme de nuevo
enviado del AMOR!

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Lectura del santo evangelio según san Juan (4,5-42):
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.» La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.» Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.» La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.»
Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.» En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»
Palabra del Señor

REFLEXIÓN
“Yo vengo a ti, Jesús, y te pido que me des de beber, a ti que tienes labios secos, para que sacies mi sed, a ti que mueres sediento, para que no muera yo también” (Cáritas). Cuando nos puede el desaliento experimentamos la autentica vulnerabilidad del ser humano. ¡Qué pequeños somos y que indefensos nos sentimos, cuando nuestro universo inmediato se nos derrumba o simplemente no se llega a cumplir aquello que deseamos causándonos frustración! 

Para muchos jóvenes lo inmediato es cotidiano, y por ello en ocasiones se exige demasiado aun cuando es poco lo que se da. La mujer con la que habla Jesús es una persona que ha pasado por mil batallas en la vida. Su “estilo” de vida no responde a lo que la sociedad exige de ella, pero a los ojos de Jesús todo es distinto. Que importante es ver la vida desde el corazón, dejando de lado prejuicios que limitan la dignidad personal y no ven más allá de las apariencias. No así Jesús. El sabe que esa mujer está necesitada de acogida y de esperanza. En el fondo de su corazón, reside el anhelo de aspirar a un “todo” que colme su malogrado interior. Y es precisamente Jesús, el que se postula en forma de manantial de agua que es vida y que hace vivir. El pueblo de Israel vivió en el Éxodo la frustración y el sentimiento de abandono por parte de Dios. Pero, ¿acaso el Señor no nos abandona, sino que somos nosotros quienes no prestamos atención a sus signos? El viene a nuestra búsqueda en la vida. El es el vivo rostro de aquellos necesitados y sedientos que están junto a nosotros. Él, que nos ama, es el “todo” que encuentra la mujer y al que debemos aspirar nosotros. Como brújula de nuestra vida, teniendo siempre un profundo sentido de pertenencia filial hacia Dios, que es nuestro Padre y Jesús nuestro hermano. Ellos junto con el Espíritu son el cauce del ánimo y la esperanza de nuestra vida. Ellos nos harán ser agua viva hasta la eternidad. Ojalá no dejemos de confiar en Dios y en nuestras propias posibilidades en el camino hacia la Pascua. Que Dios te guarde.

fraternalmente, Floren.


martes, 28 de febrero de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - MIÉRCOLES DE CENIZA CUARESMA

Hoy que sé que mi vida es un desierto,

en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.
.Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.
.Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.
.Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.
.
Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón.

Lectura de la profecía de Joel (2,12-18)
"convertíos a mí de todo corazón [...]rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos"
Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17
"Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme"
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18)
"Sed sinceros, auténticos, misericordiosos y sencillos; y siendo así vuestro Padre del cielos, os lo premiará"

REFLEXIÓN
“El valor de la vida no depende de la aprobación de los demás o del éxito, sino de cuanto tenemos dentro” (Papa Francisco)

Como todos los años, la cuaresma llega a nuestras vidas con las connotaciones propias del tiempo que antecede a la semana santa, algo muy celebrado por muchas personas, desde el punto de vista festivo. Sin embargo, para el creyente es una poderosa llamada de atención fundamentalmente para ponerse en camino, para realizar un éxodo personal que culminará en la Pascua. 
Para algunos creyentes una cuaresma más puede llegar a ser irrelevante. Es fundamental que tanto si eres joven como adulto, tengas conciencia del paso del tiempo pues el Señor no deja de llamarnos la atención sobre la necesidad de no perder el tiempo, para ser participes del Reino de Dios. Es por eso que nos llama al cuidado, nos da un toque de atención sobre las actitudes que nos precipitan lejos de su mirada. Si se vive una vida normal, no es preciso privarse de nada, pues lo que al Señor importa en que tengamos un corazón humano, sensible, justo y fraterno.
Es fundamental que descubramos nuestro “ser” en el mundo con Jesucristo. Por eso Jesús nos invita a ser nosotros mismos, “se tú” el que hagas del evangelio una vivencia que acoja, abrigue y abrace fraternalmente. Se tú el que sirvió, pacificó y dio testimonio. Sin alardes ni vanidades, solo con un profundo sentimiento de fraternidad comunitaria, que te llevará como María la hermana de Lázaro, a descubrir algo que uno se afana en no perder. Para estas actitudes es fundamental la interiorización. 
Hemos dicho camino, ponerse en marcha, desprenderse e interiorizar. Durante ese camino hay que ser Cristo mismo dándose a los demás. Y eso hay que llevarlo a cabo desde el desierto personal por medio del silencio, la oración y la interiorización de la Palabra de Dios –elemento clave en la cuaresma-. ¿Quién no se arregla para un evento concreto? Trajes, alguna joya, maquillaje. ¿Y tu interior? ¿Lo prepararas para la Pascua? No olvides que Cristo cuenta contigo con la hondura de tu corazón  y no le debes de fallar. Feliz camino a través del desierto cuaresmal.
.
ORACIÓN FINAL
Oh Dios, Y Padre nuestro que nos amas y nos buscas:
Tú sabes con qué frecuencia intentamos caminar por nuestros senderos egoístas.
No nos permitas vivir y morir sólo para nosotros mismos
o cerrar nuestros corazones a los otros.

Que nos afanemos en nuestra vida sencilla.
Ayúdanos a vernos a nosotros mismos y a la vida como dones tuyos.
Haznos receptivos de tu palabra y de tu vida y haznos crecer en la mentalidad y actitudes
de Jesucristo nuestro Señor, que pasó por el mundo haciendo el bien.

Así sea.

miércoles, 10 de febrero de 2016

¡MISERICORDIA, POR AMOR DE DIOS!

¡Misericordia, por amor de Dios!
Florencio Salvador Díaz Fernández (Titulado en Teología)

En el día de hoy, cuando escribo estas letras, una mujer me abordó esta mañana en una tienda de Estepa. Yo la conozco, y al ver su mirada de desasosiego le pregunté qué tal estaba. Confieso que la respuesta me hizo sentir terror y frío en la espalda. Me contó que estaba mal, muy mal. Sus circunstancias personales y familiares son lamentables y de necesidad extrema. Su vida ahora carece de sentido, solo quiere cerrar los ojos y quitarse la vida. 

Llego a la siguiente conclusión; esta mujer está así porque con ella no han tenido misericordia. Y no sabéis lo significativo que es el proponerte escribir sobre algo, aunque sea brevemente, teniendo ante ti la mirada de una persona, que como aquel herido junto al camino, nadie echaba cuenta. Una mujer con su dignidad adolecida y quebrantada. Una mujer ante la cual nadie puede, ni debe pasar de largo, si se considera seguidor de Jesús de Nazaret. Una mujer ante la cual recordé inmediatamente aquello de Mateo (5,5): “bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. 
Cómo no nombrar aquí el año de la misericordia. La misericordia es una de las dimensiones de Dios, más extendidas y anunciadas y predicadas a lo largo del tiempo. Sabemos que desde un plano cristológico, la misericordia tiene su mayor exponente en la imagen del samaritano con el herido en los hombros (Lc 10,25-37). Además el icono del año jubilar de la misericordia, responde a esta parábola de Jesús. Pero, la misericordia está también presente en toda la escritura veterotestamentaria, de la cual es ejemplo el segundo libro de las Crónicas (28,12-15), solo cito esto para no extenderme. 
La misericordia es un sentimiento o más bien una actitud, que late en el tejido eclesial, ya que Dios es misericordioso porque ama sin medida y perdona sin medida, y todo todo, lo hace desde la amorosidad del que se compadece de su creación. La Iglesia no ha sabido sustraerse a esta amable dimensión de Dios, y desde los primeros tiempos ha tenido en cuenta el favor de Dios con la especie humana, sus hijos e hijas. 
Una de las primeras referencias que se hace en el magisterio de la Iglesia hacia la misericordia de Dios, deriva de la gratuidad de Este para enviarnos a su hijo, solo por nuestra salvación. Y se hace en un credo de la iglesia egipcia, contenido en un Canon de Confesiones de fe del año 380 aproximadamente: “crees en el Señor nuestro Jesucristo, Hijo único de Dios Padre, que admirablemente se hizo hombre por nosotros”. 

"misericordia es un sentimiento o más bien una actitud, que late en el tejido eclesial, ya que Dios es misericordioso porque ama sin medida y perdona sin medida, y todo todo, lo hace desde la amorosidad del que se compadece de su creación"

Tengamos en cuenta que el concepto de misericordia ha evolucionado en nuestra Iglesia a través de los siglos, pues llega a reconocerse la salvación incluso para los que no están en la Iglesia, ya que el amor de Dios supera toda barrera y toda estructura organizativa y toda posible jerarquía. “En efecto, los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón, e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna.” (Pablo VI. Lumen Gentium.2-16). 
Tras este acelerado repaso de la misericordia a través de las escrituras y el magisterio eclesiástico, volvemos a la realidad. Esta realidad en la que está toda persona que considere seguir los pasos de Jesús. Y la vuelta a la realidad se hace ineludible para todo cristiano, pues las obras de cada uno, son las que dan un auténtico testimonio de la calidad de nuestro servicio cristiano. Me resultó muy curioso saber de un anuncio publicitario anónimo que una persona pagó en el periódico francés “Le Monde” (Feb-1983nº5), el cual decía: “¿Cuántos sacrificios son necesarios todavía, hasta qué punto deben deteriorarse aún las cosas para que creamos en Jesucristo, el Hijo de Dios?”. Es este un llamamiento profético de los de ahora. 

No vayamos a pensar que el sentido profético, la capacidad de denuncia de la injusticia por parte de Dios está agotada o apagada por el ruido de nuestro mundo o las nuevas tecnologías, no. Solo basta estar expectantes y tener un mínimo sentido de la contemplación para advertir los gritos que se suceden en el mundo. Gritos de ámbito extendido, y gritos que se nos presentan en la vida a nivel particular, como el de esta mujer nombrada al principio a la cual no le merece la pena vivir. 

"esta mujer está así porque con ella no han tenido misericordia"

“El Padre, Dios del universo, que está lleno de longanimidad, de misericordia y de piedad, ¿acaso no sufre de alguna manera? […] ¿Acaso el Padre es impasible? Si se le suplica, tiene piedad y compasión. Sufre una pasión de amor” (Orígenes S.II, citado en “La Souffrance de Dieu). Pero no podemos olvidar que tu y yo, si decimos seguir a Jesucristo tenemos que ser sus manos en el mundo. Y tenemos que hacerlo desde un plano igualitario, respecto del que tiene la dignidad quebrantada o no tiene que comer. No valen aquí juicios propios o criterios fundamentados en tal o cual cosa que nos llevarán a la justificación de nuestras injustificadas acciones, rotundamente no.
“Todo es relativo, menos Dios y el hambre” (Pedro Casaldáliga, Obispo). Dicho de otra manera, nada importa excepto Dios y la persona humana, con su hambre de alimento y de dignidad. Y que a nadie se le ocurra anunciar a Jesucristo sin un pan bajo el brazo, porque de buena voluntad está lleno el mundo pero sin soluciones. Quiero decir que de la grandeza de nuestro corazón, habla nuestra boca (Mt 12,43b). 
Queridos hermanos, por amor de Dios tengamos hambre de la Palabra de Dios (Amós 8,11b). Por amor de Dios, seamos sensibles a las realidades que nos rodean. Por amor de Dios, tengamos la osadía de preguntarnos quien es nuestro prójimo en la vida (Lc 10,29b). Por amor de Dios, seamos respetuosos y humanos como Jesucristo. 
¡¡Por amor de Dios, tengamos entrañas de MISERICORDIA!! 

“Señor, que no apaguemos el corazón,
no permitas que la vida nos lo apague.
Sin un corazón palpitante, ¿cómo corresponder a tu amor?
Sin una ternura profunda, ¿cómo servirte en los hermanos?
Señor, que eres comunidad con Jesús y el Santo Espíritu,
que eres amor que hace a los otros distintos
y los mantiene unidos sin confusión,
danos sentir tu amor como sol
que encienda nuestra tierra,
como lluvia que empape,
como viento que la esponje y estremezca.
Danos un corazón de carne,
aunque muera de dolor, de ansias o de desprecios.
Te pedimos, Señor, que no cometamos el sacrilegio
de emplear tus leyes para amordazar el corazón,
para neutralizarlo con códigos,
para sustituirlo con ritos y ceremonias,
para canjearlo por un poco de poder,
para venderlo a cambio de vivir asegurados.
En esta hora de lobos en que manda la ley
de la lucha por la vida y el dominio del más fuerte,
tú nos ofreces proseguir la misión que encargaste a tu Hijo:
“Liberar a los oprimidos”.
Para esta sagrada misión te pedimos, Señor,
que transformes nuestro corazón de piedra en un corazón de carne.
Te pedimos, Padre, el Espíritu Santo de la solidaridad. Amén.”


(Salmos de vida y fidelidad, Pedro Trigo. Teólogo jesuita)

martes, 2 de febrero de 2016

SOY COMO SOY - Maximino Carchenilla

“SOY COMO SOY”

(Maximino Carchenilla)

Quiero hacer un poema
a la esperanza,
a lo que soy y a lo que tengo;
sin altanería,
sin presunción,
con la sencillez de reconocer lo que soy.

Siento que soy:
Como el trigo
verde de primavera
y lleno de fruto en verano.

Como la flor
que, día a día,
va abriendo sus pétalos
para regalar su perfume y su color.

Como el canto del gorrión
que alegra la mañana.

Como el sol
que despierta por la mañana
iluminando del mundo.

Como la nube
que descarga la lluvia sobre la tierra
para que se empape y pueda dar fruto.

Como la fuente
que, sin esperar y generosamente,
va entregando su agua
a quien se acerca.

Siento que soy:
Como la noche
que encierra todo lo que existe
con su manto de silencio.

Como el día
que vuelve a nacer
ofreciendo una nueva vida.

Como el fuego
que calienta y da luz,
que funde el hielo y el metal,
que se gasta
ofreciendo lo mejor que tiene.

Como la nieve
siempre blanca
y subida en lo más alto de la montaña.

Como la tierra
repleta de energía
por todos los rincones,
llena de vida
en cada palmo de quien piso.

Como el cielo
inmenso,
todo azul,
sin límites,
donde es posible la libertad,
donde es posible soñar y volar.

Así soy yo
y así quisiera seguir siendo:
mitad cabeza y corazón,
mitad querer y poder,
mitad fuerza y sentimiento.

Doy gracias a la vida
por ser lo que soy
y por ser como soy.

Quiero aceptarme así,
quiero superarme día a día,
hasta llegar a ser
lo que Dios y la vida
han querido que sea:

hombre.

CELEBRACIÓN DE LA PENITENCIA CRISTIANA - CELEBRACIÓN DE LA CONFESIÓN

La penitencia cristiana
+En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

“Si confesamos nuestros pecados, Él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos salvará los delitos”   (1Jn 1,9)

(y todos  dan lectura al himno introductorio)  
HIMNO
         Señor Dios todopoderoso,
         perdona a tu Iglesia
         su riqueza entre los pobres,
         su miedo ante los injustos,
su cobardía entre los oprimidos.

Perdónanos a nosotros, tus hijos,
nuestra falta de confianza en ti,
nuestra falta de esperanza en tu reino,
nuestra falta de fe en tu presencia,
nuestra falta de confianza en tu misericordia.
        
Restablécenos en tu alianza con tu pueblo;
condúcenos a un arrepentimiento verdadero;
enséñanos a aceptar el sacrificio de Cristo;
danos fortaleza con la ayuda de tu Santo Espíritu.
                  
Quebrántanos cuando somos orgullosos;
haznos de nuevo cuando somos débiles;
humíllanos cuando confiamos en nosotros mismos;
danos un nombre cuando
nos encontremos perdidos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

*LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIASTICO 4,20-31.
Ten en cuenta las circunstancias y guárdate del mal, y no tendrás que avergonzarte de ti mismo._
Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y hay otra que es gloria y favor._
No guardes miramientos con otros en perjuicio tuyo, no te avergüences para tu ruina._
No dejes de hablar cuando sea necesario, pues en el discurso se deja ver la sabiduría y en la respuesta la instrucción._
No contradigas la verdad, avergüénzate de tu ignorancia._
No te avergüences de confesar tus pecados, ni te opongas a la corriente del río._
No te sometas al estúpido, ni guardes miramientos con el poderoso._
Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Señor Dios luchará por ti._
No seas insolente en tu lenguaje, perezoso y remiso en tus obras._
No seas como león en tu casa, ni altanero con tus criados._
No sea tu mano abierta para recibir y cerrada para dar.
Palabra de Dios_


* Salmo 50: salmo para pedir perdón.
(*)Sálvanos Señor, por amor a tu pueblo.
51,3 Ten compasión de mí, oh Dios, por tu misericordia, por tu inmensa ternura borra mi iniquidad._
51,4 Lávame más y más de mi delito y purifícame de mi pecado._
(*)
51,5 Reconozco mi iniquidad, tengo siempre delante mi pecado._
51,6 Contra ti, contra ti solo pequé y he hecho lo que tú no puedes ver. Por eso tu sentencia es justa y eres recto en el juicio._
(*)
51,7 Ya nací en la culpa, y en el pecado me concibió mi madre._
51,8 Tú quieres la verdad en el centro del alma y en el centro del corazón me enseñas la sabiduría._
(*)
51,11 Aparta tu rostro de mis faltas, cancela mis pecados._
51,12 Oh Dios, crea en mí un corazón puro, implanta en mis entrañas un espíritu nuevo;_
(*)
51,14 dame la alegría de tu salvación y que el espíritu generoso me mantenga firme._
51,17 Señor, abre mis labios, y mi boca anunciará tu alabanza.
(*)_


+LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 16,19-31
16,19 "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba a diario espléndidamente._
16,20 Un pobre, llamado Lázaro, cubierto de úlceras, estaba sentado a la puerta del rico;_
16,21 quería quitarse el hambre con lo que caía de la mesa del rico; hasta los perros se acercaban y le lamían sus úlceras._
16,22 Murió el pobre, y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico, y lo enterraron._
16,23 Y estando en el infierno, entre torturas, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro a su lado._
16,24 Y gritó: Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro para que moje en agua la yema de su dedo y refresque mi lengua, porque me atormentan estas llamas._
16,25 Abrahán repuso: Hijo, acuérdate que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, por el contrario, males. Ahora él está aquí consolado, y tú eres atormentado._
16,26 Y no es esto todo. Entre vosotros y nosotros hay un gran abismo, de tal manera que los que quieran ir de acá para allá no puedan, ni los de allí venir para acá._
16,27 El rico dijo: Entonces, padre, te ruego que le envíes a mi casa paterna,_
16,28 pues tengo cinco hermanos, para que les diga la verdad y no vengan también ellos a este lugar de tormentos._
16,29 Abrahán respondió: Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que los escuchen!_
16,30 Pero él dijo: No, padre Abrahán; que si alguno de entre los muertos va a verlos, se arrepentirán._
16,31 Abrahán contestó: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto".
Palabra del Señor.
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EXAMEN DE CONCIENCIA
Ahora conviene que reconozcamos todo el bien que en nuestra vida hemos dejado de realizar y nos reconciliemos de una manera consciente con Dios nuestro Padre, por medio de los hermanos. Escuchamos en silencio el examen de conciencia:

¿necesito yo, conversión?, ¿necesito reconciliarme con Dios Padre?
¿de qué tengo yo que convertirme, si yo no robo ni mato a nadie?

Tienes necesidad de convertirte de orgulloso en persona sencilla,
de una lengua mordaz a la palabra agradable,

                del rostro crispado a la sonrisa confortante,

                de la ambición desmesurada a la generosidad sin límites,

                de la justicia a la rectitud,

                del comer y divertirme, a la Palabra de Dios.




Debes convertirte de vengativo en comprensivo,
                de mentiroso en persona veraz,
                de temeroso de qué dirán en confesor de la VERDAD,
                de oportunista y holgazán en trabajador
para el Reino de Dios y su justicia.

Urge que te conviertas de la agresividad,
a la mansedumbre a la bondad,
                de la comodidad al servicio desinteresado,
                de resentido y envidioso en magnánimo,
                de egoísta en preocupado por hacer el bien,
                del odio que todo lo destruye al amor que todo lo edifica,
de los criterios del mundo a la manera de pensar y actuar de Cristo,
de creernos el ombligo del mundo a la palabra de Cristo:
 “Sin mí no podéis hacer nada”.(pequeño silencio y seguimos)
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PETICIONES DE PERDÓN
         A cada invocación respondemos diciendo:
         “Señor, te pedimos perdón”:

-Por no haber encontrado tiempo para orar; por haber rezado únicamente por costumbre o de un modo fugaz...
-Por no haberte buscado en medio de las dificultades de la vida...
         -Por haber construido nuestra vida fuera de Ti...
-Por quedarnos satisfechos superficialmente, sin profundizar seriamente en nuestra fe...
-Por no haber tenido caridad ni haber fomentado la unidad y la solidaridad...
-Por no haber sabido perdonar y olvidar el mal que nos han hecho...
         -Por no haber sido testigos de la fe...
         -Por transigir demasiado fácilmente, sin esforzarnos en nada...
-Por nuestras omisiones, por nuestros: “paso de todo”; por no ser fieles a cualquier compromiso dado...

            ORACIÓN
Escucha Padre, el clamor de tus hijos que te ruegan confiados que acojas su perdón en tu misericordioso corazón. Atiende nuestros ruegos y danos coherencia y responsabilidad para dar cuenta entre nuestros hermanos, de lo que ante ti nos comprometemos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.



PROPUESTA DE CONFESIÓN

         “No he venido a invitar a la conversión a los justos, sino a los pecadores”, dice el Señor. (lc5,32). Reconozcamos delante de Dios y de los hermanos nuestros pecados. (y comienzan las confesiones)

LECTURA PRIVADA
         (una vez que estés confesado/a y te hayas reconciliado con Dios, lee en silencio procurando que nada te distraiga)
               
Si no busco el poder,
         ningún poderoso podrá hacerme daño.

Si no ambiciono riquezas,
jamás me sentiré amenazado por la miseria.

         Si no corro tras los honores,
         convertiré toda humillación en humildad.

Si no me comparo con nadie,
seré feliz con lo bueno que hay en mí mismo.

         Si no me dejo invadir por la prisa,
         encontraré tiempo para todo lo necesario.

Si no soy esclavo de la eficacia,
daré el fruto que los demás esperan de mí.

         Si no me enredo en la competitividad,
         entraré en comunión con lo bueno que hay en todo.

Si vivo a fondo el momento presente,
seré el dueño absoluto del pasado y del futuro.

         Si acepto el fracaso de mi vida,
         habré librado mi vida de toda frustración.

Si vivo para el AMOR,
el AMOR estará siempre vivo para mí.
           (Antonio López Baeza)


(una vez que todos están confesados se da lectura al padre nuestro)
PADRE NUESTRO
Como hijos que se reconcilian con su padre nos atrevemos a decir: Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu...



ORACIÓN FINAL
Padre de todos, que nos has transformado por tu perdón en imágenes vivas de tu Hijo, concédenos que, después de haber sido objeto de tu misericordia, seamos signos de tu amor en el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

BENDICIÓN Y DESPEDIDA.




Se bendice al pueblo con las siguientes palabras del sacerdote que preside:
El Señor este con vosotros...

El Dios, que en su providencia amorosa
quiso salvar al género humano
enviando a su Hijo al mundo
para que el mundo se salve por él,
os bendiga y os guarde.
         Amén.
Que os acompañe siempre la protección de la Virgen,
por quien habéis recibido al autor de la vida,
y modelo de cristiana que siempre se mantuvo junto al Señor
         Amén.
Y a todos vosotros,
reunidos hoy para reconciliaros con Dios, Padre;
se os conceda la paz interior y alegría del Espíritu
y los bienes de su reino.
         Amén.
Y la bendición de Dios Todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
         Amén.
El Sacerdote despide a la asamblea deseándole la paz:
Glorificad al Señor con vuestra vida. Podéis ir en paz.
Y el pueblo responde:
Demos gracias a Dios.

Final de la celebración penitencial.

Año 2006  Parroquia de San Sebastián

Liturgia y Catequesis