CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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jueves, 4 de febrero de 2016

AMAR A DIOS ES...

*AMAR A DIOS ES... 

Amar a Dios es...
aunque te vayan golpeado el alma cada día,
una y otra vez, decirle:
contigo, puedo.

Amar a Dios es...
no dar un buen consejo, sino amar
un poquito a quien necesita.

Amar a Dios es...
decirle cada día
dame fuerza para seguir.

Amar a Dios es...
descubrir que el tiempo es
demasiado importante,
para desperdiciarlo.

Amar a Dios es...
oír gritar silenciosamente,
como los demás piden amor.

Amar a Dios es...
Descubrir al mundo
que la mejor medicina es amar.
Y la mejor terapia el perdón.

Amar a Dios es...
Aprender a ser feliz,
a través del sufrimiento.

Amar a Dios es...
comprender que la distancia
entre un "si pero",
y un "si quiero"
es estar comprometidamente
enamorado.

(Charo Sánchez)

martes, 2 de febrero de 2016

SOY COMO SOY - Maximino Carchenilla

“SOY COMO SOY”

(Maximino Carchenilla)

Quiero hacer un poema
a la esperanza,
a lo que soy y a lo que tengo;
sin altanería,
sin presunción,
con la sencillez de reconocer lo que soy.

Siento que soy:
Como el trigo
verde de primavera
y lleno de fruto en verano.

Como la flor
que, día a día,
va abriendo sus pétalos
para regalar su perfume y su color.

Como el canto del gorrión
que alegra la mañana.

Como el sol
que despierta por la mañana
iluminando del mundo.

Como la nube
que descarga la lluvia sobre la tierra
para que se empape y pueda dar fruto.

Como la fuente
que, sin esperar y generosamente,
va entregando su agua
a quien se acerca.

Siento que soy:
Como la noche
que encierra todo lo que existe
con su manto de silencio.

Como el día
que vuelve a nacer
ofreciendo una nueva vida.

Como el fuego
que calienta y da luz,
que funde el hielo y el metal,
que se gasta
ofreciendo lo mejor que tiene.

Como la nieve
siempre blanca
y subida en lo más alto de la montaña.

Como la tierra
repleta de energía
por todos los rincones,
llena de vida
en cada palmo de quien piso.

Como el cielo
inmenso,
todo azul,
sin límites,
donde es posible la libertad,
donde es posible soñar y volar.

Así soy yo
y así quisiera seguir siendo:
mitad cabeza y corazón,
mitad querer y poder,
mitad fuerza y sentimiento.

Doy gracias a la vida
por ser lo que soy
y por ser como soy.

Quiero aceptarme así,
quiero superarme día a día,
hasta llegar a ser
lo que Dios y la vida
han querido que sea:

hombre.

jueves, 10 de diciembre de 2015

POEMA DEL DOLOR - NUNCA PODRÁS, DOLOR, ACORRALARME

Nunca podrás, dolor, acorralarme


Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

***************

(Del libro "Testamento del Pájaro Solitario" Autor: José Luis Martín Descalzo )

miércoles, 6 de febrero de 2013

DIOS PASA

Un bello poema con el que comenzar este día. Las noticias no son demasiado alagüeñas, pero la gracia de Dios se desborda sobre nosotros, si afrontamos el día y la vida con un corazón generoso, abierto, humano y desprendido.
Os ofrezco este precioso texto, que a su vez nos ofrece el buen amigo y hermano Nando.

Adelanta tu paso
Para lo que viene

Me encontrarás allí
Dónde brilla tu miseria

Donde se esconden tus lágrimas
Es ahí dónde me tienes
Es ahí dónde te sostengo

Cuando el ahogo domina
Sentirás pasar la brisa
Verás agrietar las angustias
Yo soy ese aire
El soplo que pasa
A través de las sombras

Entra en el baile
Entra en la noche
Ven a poner lo que eres
Ven a sacar lo que Yo soy
Cuando el artificio es abandonado
Cuando la humildad deja el orgullo
Estate seguro(a)
Dios pasa.

*
Isabelle Gerber

jueves, 20 de octubre de 2011

NO OS OLVIDÉIS LA VIDA - Para orar

NO OS OLVIDÉIS LA VIDA


Cuando vengáis, no os olvidéis la vida,
mantenida caliente entre los brazos.
No seáis espectadores. A retazos
no la desparraméis por la avenida.


Traedla tal cual es, vida vivida:
doblegada de viento y de zarpazos
arañada; tiesa también con lazos
de paz, de amor, de júbilo prendida.
Venid sin maquillar. Portad la duda,
el desencanto, el grito de protesta.
Vestíos de todo aquello que hoy se lleva.
Pero llegue vuestra alma bien desnuda,
con hambre de banquete, ansia de fiesta,
de par en par abierta a vida nueva
(Jorge Blajot)
Del amigo José Arregui y desde Atrio

lunes, 7 de marzo de 2011

MIÉRCOLES DE CENIZA - CELEBRACIÓN - GUIÓN DRAMATIZADO PARA NIÑOS

Esta celebración puede hacerse igualmente sin la presencia del sacerdote, basta modificar el guión y destacar el que preside o coordinador de la celebración. Aunque sin la presencia del sacerdote no puede darse la bendición, aunque si realizar cada uno sobre sí mismo la bendición de s.Fco. Igualmente puede realizarse esta celebración dentro de los oficios de Laudes o Vísperas. Solo hay que seguir el ritmo de los oficios dentro de la eucaristía y modificar el acto de contricción por los salmos y el cántico del oficio.
En ausencia de sacerdote no se bendice la ceniza.

CELEBRACIÓN PARA IMPONER LA CENIZA A LOS NIÑOS AL COMIENZO DE LA CUARESMA.

GUIÓN DE LA CELEBRACIÓN

Canto de entrada y seguidamente el sacerdote comienza la celebración diciendo:
(+), En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la fuerza del Espíritu Santo estén con todos vosotros…

seguidamente monición introductoria de un  catequista.
Queridos niños, paz y bien:
¡Mirad!, sabéis que Jesús de Nazaret el Hijo de Dios era un hombre muy bueno que no solo comía, vestía y respiraba el mismo oxigeno que nosotros; cuando era niño jugaba a la pelota y acudía a las enseñanzas de la Biblia (el libro sagrado) como ustedes asisten a la catequesis. A medida que Jesús se hacía mayor no dejaba el buen camino trazado por su Padre, Dios; si no que intentaba buscar momentos y situaciones en las que encontrarse con Dios. En una ocasión estuvo 40 días en el desierto para prepararse al encuentro con Dios, su Padre y nuestro Padre.
Los cristianos de la misma manera que Jesús también tenemos que prepararnos para la gran fiesta de la resurrección de Jesús al final de la Semana Santa y lo hacemos de una manera especial durante 40 días anteriores al Domingo de Ramos a los que llamamos Cuaresma. Con el gesto de la ceniza que realizaremos en esta celebración nos adentramos en la cuaresma y nos ponemos en contacto y sintonía con nuestro Padre Dios porque a pesar de ser sus hijos, también tenemos que pedirle perdón de los fallos cometidos en nuestra vida y demostrarle que somos capaces de cambiar.

+sigue el sacerdote dando la bienvenida a los niños, resaltando la importancia de su presencia como miembros y esperanza de la parroquia.
        
*y sigue el sacerdote diciendo:
Y ahora niños conviene que nos pongamos en las manos de Dios nuestro Padre y nos arrepintamos de los fallos que tengamos en nuestro corazón. (momento de silencio)
Yo confieso ante Dios todopoderoso...    
        
*Sacerdote: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Y los niños cantan un cántico de perdón.
Oremos (breve silencio y lee la oración colecta):
Concede Padre de bondad,
 a los niños y mayores que nos hemos reunido
entorno a ti en este primer día de cuaresma,
aprender a dejar todo lo que nos aparta de ti
y acercarnos a tu presencia
por el buen hacer de nuestras obras
imitando así a tu hijo Jesús.
Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
        

         LITURGIA DE LA PALABRA
LECCIONARIO PROPIO DEL MIÉRCOLES DE CENIZA

 2ª Lectura de la Carta de San Pablo
a los fieles de Corinto 5,20-21

Hermanos, seamos, amigos de Jesús, como si Dios
Hablase a los demás por medio de nosotros.
En nombre de Jesús de Nazaret os pido:
¡Amad a Dios de corazón y pedidle perdón!
Porque el es vuestro Padre y os quiere mucho.
De esta manera nos dice las sagradas escrituras,
”Dios nos ama y nos busca para que enseñemos
a los demás todo lo bueno que Él quiere que hagamos.
Por lo tanto pedid perdón y amaos.
Siendo, pues, colaboradores, os exhortamos a no recibir
en vano la gracia de Dios. Porque él dice: En el
tiempo propicio te escuché y en el día de la salvación te
ayudé. Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de la
salvación. 
PALABRA DE DIOS

Salmo Responsorial Sal 51,3-4
* Abrazanos Señor; con tu amor.
Ten compasión de mí, oh Dios, por tu amora,
por tu inmensa ternura borra mi pecado.
Lávame más y más de mi delito
y purifícame de mi pecado.
*
Reconozco mi falta,
tengo siempre delante mi pecado.
A ti solo, a ti solo ofendí
y he hecho lo que tú no quieres
*
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
Pon en mi corazón intenciones buenas;
Que yo te ame por siempre,
Y que tu santo espíritu habite en mi;
*

 Monición al evangelio (niño): ahora vamos a leer un trozo del evangelio de San Lucas en el que se nos cuenta como Jesús por medio de sus obras y su buena voluntad es capaz de transformar el corazón de una persona por muy apartado que se encuentre de Dios. Escuchamos atentamente la historia de Zaqueo.
(un catequista explica los personajes)

-Sacerdote:  (+) Lectura del Evangelio según San Lucas.
-Lector:
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Jericó era una ciudad enorme. Y se armo mucho revuelo cuando se enteraron de que Jesús pasaría por allí. Un hombre llamado Zaqueo, recaudador de impuestos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura.
Además Zaqueo no era honrado porque exigía a la gente mas de lo que correspondía, para quedarse él con el dinero. Por eso cuando se acercó al grupo de gente que esperaba a ver a Jesús le gritaron.

Pueblo: ¡ladrón, ladrón, eres un ladrón!

Narrador: Y el les respondía:

Zaqueo: ¡callaos, callaos, que sois unos charlatanes!

Narrador: Pero Zaqueo empujaba y empujaba a la gente para poder ver a Jesús. Y la gente le seguía gritando:

Pueblo: ¡Que no se acerque Zaqueo a Jesús, porque es un ladrón y un mal hombre.

Narrador: Pero Zaqueo, corrió más adelante y se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar Jesús por allí.
(Zaqueo se sube en alto)

Narrador: Cuando Jesús llegó, junto a la higuera, se paro debajo levanto los ojos y dijo gritando a Zaqueo para que todo el mundo se enterara:

Jesús: ¡Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que comer y dormir en tu casa!.
(y Zaqueo baja de donde se encuentra)-
Narrador: Él bajó enseguida y lo recibió muy contento.
(baja Zaqueo y de rodillas  le da la mano a Jesús)

Narrador: Al ver esto, todos murmuraban diciendo:

Fariseo: ¡Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador, y Jesús no debe de comer en casa de un ladrón!

Narrador: Pero Zaqueo se puso en pié y dijo al Señor con la mano en el corazón.

Zaqueo: Mira, Señor, por la bondad que has tenido de querer estar en mi casa, me arrepiento de mi vida pasada. Y la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.

Lector: Jesús le contesto.

Jesús: Hoy ha sido la salvación de esta casa, porque este es un autentico hijo de Dios. Porque el Hijo de Dios ha venido a perdonar y a amar a todos sin distinción.

Narrador: Y el pueblo entero aplaudió porque estabas asombrados del arrepentimiento de Zaqueo.

Lector: Palabra del Señor...

*el sacerdote les dirige unas palabras de fácil lenguaje y comprensión animándoles a ser conscientes de su pecado por pequeño que sea, y a tener actitud de humildad. Hacer hincapié en que Jesús siempre nos perdona y abraza como a Zaqueo. Pero para eso hay que hacercarse a Él con sincero corazón.

IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

-Monición a la ceniza: (niño)
Ahora que hemos reconocido ante el Señor nuestro pecado, nos van a marcar la cabeza con ceniza como símbolo de nuestra pequeñez ante Dios Todopoderoso. Reconocemos nuestros fallos y nos comprometemos  a comenzar una nueva etapa en la que intentaremos vivir haciéndole un sitio al Señor en nuestro corazón.

*(el sacerdote bendice la ceniza diciendo con las manos extendidas).
Oremos, hermanos, con humildad a Dios nuestro Padre, para que se digne bendecir estas cenizas que vamos a imponer en nuestras cabezas en señal de penitencia:
(y con las manos sobre la ceniza dice:)
Dios de misericordia que te dejas vencer por el que se humilla y encuentras agrado en quién se arrepiente, escucha benignamente nuestras súplicas y derrama tu bendición
(+ hace la señal de la cruz sobre la ceniza)
sobre estos hijos tuyos que van a recibir la ceniza, para que, fieles a la exigencia cuaresmal, puedan celebrar con fruto el misterio pascual de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. (y asperja la ceniza con el agua bendita y se impone la ceniza)


PRECES DE LOS FIELES

-Comienza el sacerdote con la invocación inicial:
Escucha Padre de bondad la oración de estos niños e hijos tuyos que te ruegan confiados diciendo:

1.Por la Iglesia de Dios, para que las personas que la formamos, seamos verdaderos hermanos y nos queramos de verdad, roguemos al Señor...
  
2.Por las personas mayores de nuestra sociedad, para que el Señor les ilumine en su comportamiento y nosotros tomemos ejemplo de sus buenas obras, roguemos al Señor...

 3.Por los niños del mundo, para que tengamos siempre presente que además de nuestros padres que vienen con nosotros, tenemos un Padre que además es Dios y que nos quiere con locura, roguemos al Señor...
  

4.Por las personas mayores o niños que lo pasan mal es el mundo por causa del hambre, la enfermedad, la salud o la discriminación, para que seamos conscientes de que con nuestra pequeña ayuda podemos cambiar poco a poco el mundo, roguemos al Señor...

  
5.Por nuestros, padres, catequistas, párroco y maestros que se dedican a nuestra educación, para que atendamos a lo que nos enseñan con alegría y entusiasmo, roguemos al Señor...
  
6.Para que en este tiempo de cuaresma no nos apartemos del Señor que tanto nos quiere, roguemos al Señor...
  
7.Por las personas que un día el Señor llamo para que se fueran con él al cielo, para junto a nuestro Padre Dios estén alegres y contentos, roguemos al Señor...
   
*el sacerdote sigue diciendo:
Y como hijos de un mismo Padre, cogidos de la mano en señal de amistad y fraternidad, nos atrevemos a decir: PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO...


         Después el Sacerdote con las manos extendidas dice:
         Señor Jesucristo,
que dijiste a los apóstoles:
“la paz os dejo, mi paz os doy”,
no tengas en cuenta nuestros pecados ,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
        
Junta las manos y sigue diciendo
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

El pueblo responde:
Amén.

El sacerdote, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con vosotros.

El pueblo responde:
Y con tu espíritu.

Uno de los sacerdotes concelebrantes o en su defecto el que preside añade:
Como hijos de Dios y hermanos de Jesús,
daos fraternalmente la paz.

Y todos se dan la paz.

 El sacerdote para finalizar la ceremonia nos bendice diciendo:
Dios de todos, haz que la señal de la ceniza
recibida en nuestras frentes al comenzar la cuaresma,
nos ayude a vivir cristianamente este santo tiempo,
con una mayor atención a tu palabra,
una apertura generosa a los hermanos
y un firme propósito de orar con mas intensidad.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso
(+), Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre vosotros. Amén.

¡niños!, que seáis unos Buenos Hijos de Dios; podéis ir en paz.

Esta celebración fue realizada en 2006, por la Delegación de Liturgia y Catequesis, de la Parroquia de San Sebastián de Estepa.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Plegaria del IV Domingo. Adviento. A.

Plegaria del IV Domingo. Adviento. A.


Dios, y Padre Santo que nos amas y nos buscas;
te bendecimos,  y te damos gracias
porque nos permites vivir en la cercanía
de la venida de tu Hijo.
Adviento y Navidad son los tiempos santos
para recordar ese advenimiento del Mesías, de tu Ungido,
que empieza con el nacimiento de Jesús,
pero sólo terminará el día de su venida última y gloriosa.

Gracias porque nos has enviado al Salvador,
porque con su envío alientas en nosotros la esperanza:
una esperanza de redención
que ya nunca desaparecerá del mundo.
Es la persona de Jesús, la historia de su vida y de su muerte
la que hace firme nuestra confianza expectante.
No sólo desde el momento de su muerte y su resurrección
sino desde el instante de su concepción y nacimiento.

El es nuestro Mesías, el Mesías de la humanidad,
el que nos salva y nos libera.
Gracias, Padre nuestro,
porque en medio de nuestras luchas y nuestras crisis
nos haces descubrir en tu unigénito Jesucristo,
el hombre singular que nos inspira una fe firme
en el logro último de nuestro destino colectivo e individual.

Por eso recitamos gozosos y alegres
La oración que Jesús nos enseñó:
PADRE NUESTRO QUE…

Ahora queremos contemplar al que viene en nombre tuyo
y poner su vida ante nuestros ojos
como el centro de nuestra reunión y nuestra plegaria.
Jesús, tu Ungido, nuestro Mesías,
es nuestro hermano, hombre como nosotros
y, a la vez, tu Hijo, diferente de toda la humanidad.

Nacido de María, hijo de José,
procede de una vieja familia judía
de raíces ancestrales,
que se hunden en el pasado de un pueblo milenario.
Jesús es el hombre que viene de lejos,
en el que culminan largos siglos de anhelos y luchas.

Pero su nacimiento virginal nos significa
la vertiente más oculta y misteriosa de su persona,
siempre sustraída a nuestra mirada inmediata.
Jesús no tiene padre terreno, porque te tiene a Ti, Señor,
como Padre único y directo.
Por eso le llamamos Emanuel, Dios con nosotros:
porque a través de su persona
te has acercado más que nunca a la familia humana.

Dios, Señor nuestro: Tú estás unido a Jesús
como el Padre al hijo, de modo entrañable y radical.
Cuando Cristo da su vida por los hombres,
eres Tú quien en El te nos das
y en El te entregas a nosotros,
sellando con sangre de la propia estirpe
la nueva alianza.

Haciendo ahora memoria de tu Hijo,
significada en la palabra Sagrada
te ofrecemos su testimonio
de amor hasta la muerte
y te pedimos el envío de su Espíritu sobre la Iglesia.
Haz que la comunidad de los creyentes
sea, como María, una señal,
un signo de esperanza redentora para todos,
la madre que está encinta
y da a luz al Dios con nosotros.
Que tu Iglesia sea la mediadora
entre los hombres que te buscan,
y signo liberador de tu autentica humanidad.

Por Xto, nuestro Señor, Amén.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Plegaria del 3 (III) Domingo Adviento A.

(Esta plegaria puede leerse tras las preces en la liturgia de las horas ya que en ella se incluye el espacio para el padre nuestro. Es útil para dinamizar los oficios litúrgicos en los tiempos fuertes como el presente Adviento)
Plegaria del 3 (III) Domingo Adviento A.
                               
Dios, Padre Santo,
que nos amas y nos buscas.
Te damos gracias,  
porque en el adviento de este año,
que termina según el calendario de los hombres
y que empieza según la tradición cristiana,
seguimos esperando.
Te bendecimos, porque gracias a tu Espíritu
deseamos someternos a la voz de tus profetas,
para que en nuestros oídos
resuene la Buena Nueva,
el anuncio de la liberación.
Nos cuesta compartir el pan,
hospedar a los pobres,
reconocernos hambrientos de luz,
ser centinelas de tu Aurora.

Gracias, Padre,
porque siempre que recurrimos a Ti
nos dices: “Aquí estoy”.
Bendito seas por las palabras de los profetas
que diste a los hombres,
para que las comunicasen a los hermanos,
a través de la esperanza de tu Reino
y de la buena noticia de tu amor.
Por esa palabra hecha carne en Jesucristo,
Entonamos aquella oración que Jesús nos enseño:
Padre nuestro que esta en el cielo…

Te bendecimos por Jesucristo,
imagen tuya y semejanza nuestra,
que tuvo un corazón lleno de dichas y de penas,
de alegrías y de angustias.
Te damos gracias,
porque tu Hijo Jesucristo se unió en el Jordán
al pequeño resto de los pobres
y compartió con ellos la esperanza.
Repartió con el pueblo su túnica;
invitado por los ricos a su mesa
los interpeló con libertad y con amor;
no extorsionó a nadie
y aceptó la paga de nuestros pecados.

Su bautismo de sangre y de Espíritu,
en el agua de su costado,
es nuestro bautismo de salvación.
Testimonio que nos dejó,
la víspera de su comunicación total
y de su entrega,
para que la muerte no tuviese ya
los triunfos en la mano,
para que la libertad no fuese meta inalcanzable,
para que en una misma mesa
se reuniesen los pobres de todos los tiempos.

Ahora nosotros, Padre,
recordamos aquel gesto del Señor,
su pasión y glorificación,
su advenimiento pleno al final de la historia.
Por eso nos hemos congregado en torno a Ti,
y aceptamos, gozosos y llenos de miedo,
aquel encargo,
dispuestos a comunicarnos,
a liberar a los hombres de la esclavitud
que tejen los poderosos del dinero o de la política
y a sobrepasar los obstáculos que se oponen
a nuestra libertad: el miedo y el orgullo.

Acepta, Padre, nuestra buena voluntad
como aceptaste el sacrificio de tu Hijo.
Que podamos ser llamados por Ti hijos tuyos,
porque somos comunidad en tu amor;
que seamos hermanos unos de otros,
para que brille la luz de las tinieblas
y la oscuridad se vuelva mediodía
con la Buena Noticia del evangelio de Jesucristo.
                                               
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.