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miércoles, 24 de junio de 2026

JUAN BAUTISTA EL ESENIO

Hoy es el día de San Juan Bautista, contemporáneo de Jesús de Nazaret y familiar suyo.
Pero hay otras curiosidades de este personaje bíblico que se considera el último profeta de la historia, pues le preparó el camino a Jesús anunciando su venida. Por ello el sobre nombre de precursor, unido al de bautista por el ritual que hacía en las aguas del río Jordán al sumergir a las personas que se arrepentían de sus pecados.



La inmersión en agua que dio lugar al -llamado- bautismo es una acción que se contempla desde tiempo inmemorial.
Naamán "el sirio" fue un general del ejército que según el 2 Libro de los Reyes (cap 5.ss) se bañó siete veces en el río y se curó de la lepra. Con lo cual este baño de una manera ritual fue considerado también como acto de limpieza corporal y moral, además de comienzo de una nueva etapa o andadura.
Pero, ¿bautiza Juan por indicación de alguien o por alguna circunstancia concreta?
Y ahí es donde quiero llegar.
Y es que cuando se profundiza en la figura de Juan el Bautista, es fácil darse con una palabra que define el origen de un pueblo o más bien una comunidad de personas extendida por Palestina y el desierto de Judea, los ESENIOS.
Era esta una comunidad de hombres ascetas que vivían en comunidad, y que prestaban a un modo de vida ejemplar ya que el propio nombre de ESENIO proviene de "santidad" u "hombre santo." El hecho es que eran personas de unas características excepcionales que vivían en pobreza, santidad, observancia de la ley y se prestaban al rasurado del cuerpo y los baños rituales, así como la frugalidad de la alimentación y el desarrollo de la agricultura para el sustento y la escritura para el conocimiento de los adultos e iniciados.
Son considerados secta pero no sectarios en sentido negativo, no. Sectarios en cuanto a lo hermético de su organización ya que tenían prohibido transmitir detalles de su vida así como detalles de su observancia de la ley.

¿Pudieran provenir los ESENIOS de Egipto como cultura en la que el baño ritual y el rasurado del cuerpo eran contemplados por toda la sociedad?

Es posible. Todo lo que sabemos de los ESENIOS es mucho, entre otras cosas por el cronista romano Flabio Josefo que –según- él llego a tratar con ellos.

Lo más significativo de los ESENIOS es que nos dejaron un legado memorable en los manuscritos llamados del Mar Muerto y encontrados allá por los años 60 del siglo pasado en la zona de Qumrám junto al mar muerto. Es posible que llegada de una de las invasiones romanas esta comunidad escondiera en vasijas de barro sus tesoros más preciados; miles de manuscritos originales de los libros sagrados de la biblia.

En una de las cuevas descubiertas se encontró uno de los hallazgos más formidables, el “rollo de cobre”. Un inventario de los tesoros del templo del rey Salomón con indicaciones de su ubicación, las cuales no han sido descifradas con exactitud.

En definitiva. Una formidable comunidad de varios miles de personas diseminadas por el ancho desierto de Judea y otras zonas y en cuya comunidad se cree a ciencia cierta que estuvo Juan el Bautista en las primeras etapas de su vida. Incluso los estudiosos del nuevo testamento ven en Jesús influencias esenias provenientes de su primo Juan.

Juan el Bautista. El único santo de la biblia cuyo nacimiento se conmemora con solemnidad y cuyo nombre proviene de Jonás o Jonathan, pues significan los mismo: “Dios es misericordia”. Un hombre formidable del que Jesús dijo: “no hay hombre mejor de los nacidos que Juan el Bautista”.

Ahí queda esta rápida reflexión fruto de mis años de estudio teológico.

Un abrazo para todas y todos y felicidades a las Juanas y Juanes.

Atte. Floren.


domingo, 29 de mayo de 2022

ASCENSIÓN, ASCENDER, SECUESTRO, ABDUCCIÓN.

Lo cierto es que antes de la fiesta de Pentecostés la liturgia nos ofrece esta bella fiesta de la Ascensión de Jesús. Si es un mito o una realidad que los discípulos vivieron físicamente lo podemos ver ahora a continuación. Pero profundicemos un poco en anteriores ascensiones. A pesar de los numerosos personajes que pueblan la biblia de los setenta y de las grandes personalidades que relatan, profetas, reyes, sacerdotisas, jueces, apóstoles, vírgenes...etc; solo tres personas de toda nuestra Biblia ascendieron al cielo.


Estos fueron el patriarca Enok (Enoc), el profeta Elías y Jesús de Nazaret. Hay una salvedad muy significativa y es que excepto Jesús que murió y resucitó, Enok y Elías fueron abducidos o secuestrados en vida. Es por ello que les buscaron en la tierra y sin haberlos encontrado, a Elías -por ejemplo- siempre se le esperó. 

Se le esperó e incluso se consideró que su espíritu era el de Juan el Bautista confundiéndole con él en una especie de reencarnación. Igualmente se llega a decir lo mismo de Jesús en comparación con Elías. Enok simplemente es arrastrado hacia el cielo. El relato de Elías es magnífico, ya que sube en el conocido carro de fuego dejando a su criado Eliseo como profeta heredero de su misión. 

Por el contrario la ascensión de Jesús solo la cuentan tres relatos, dos del mismo autor -Lucas- en el evangelio y en los Hechos de los Apóstoles y el tercero perteneciente a Marcos, el cual se sabe que fue incluido muy posteriormente como influencia de los relatos lucanos. Es muy significativo que el relato de la ascensión de Jesús no figure en ningún otro evangelio, aunque sí se haga alusión al hecho en las cartas de San Pablo y en alguna otra aunque sea sólo por alusión o suposición. 


Cierto es que Lucas elimina un último versículo al final de su evangelio, para no colocar la ascensión en el mismo momento o ligeramente posterior a la resurrección de Jesús. Es por ello que en Hechos vuelve a repetir el relato -ahora sí- para dejar claro que sucedió cuarenta días después. Cuarenta "quadraquinta" sabemos que en la biblia no tiene valor cuantitativo sino cualitativo. No es que fueran específicamente cuarenta días, sino que fue tras un largo periodo de tiempo el que los discípulos de Jesús y sus seguidores primigenios tuvieron que pasar para experimentar nuevamente a Jesús con una significación particular. Los "Hechos" lo presentan como un acto vivido y en el cual físicamente han visto a Jesús elevarse y ser tapado por una nube que -interpretan- lo sube al cielo. 

Hay que tener en cuenta que Jesús NO revivió -volver a la vida biológica y física-, sino que RESUCITÓ -vivir espiritualmente-. Por ello, considero que en realidad lo que vivieron los discípulos en el momento llamado de la ascensión, fue una nueva experiencia del resucitado como la transfiguración; en la cual se exalta el poder de Jesús que -como Dios- es llevado al cielo como anteriormente fueron llevados  Enok y Elías; por ser estos merecedores de la morada eterna al ser considerados semejantes a Dios por su ejemplaridad y santidad. 

En la ascensión de Jesús los discípulos conmemoran el gran tiempo de la espera como expresa magistralmente José Enrique Galarreta: "¡VOLVERÁ!" A nosotros vino y de aquí se marcha, pero volverá y nos enviará su espíritu. Y cuando lo tengamos, solo nos queda escuchar su Palabra. Creer en el Padre suyo y Padre nuestro, y perseverar en nuestras actitudes cristianas para ser merecedores de aquel principio por el que Lucas escribe su Evangelio y Hechos, LA MISIÓN. Id por el mundo y anunciad a Jesucristo. 


Jesús no volverá a nosotros en cuerpo, pero habita en nosotros por medio de su Espíritu que es el mismo Espíritu de Dios. Una fuerza defensora que iluminada con la luz de la conciencia a través del conocimiento de la Palabra de Dios, tiene que hacernos en el mundo instrumentos del Reino de Dios."Mirando al presente, porque la aceptación de Jesús es la aceptación de la misión. Todos los textos terminan, de una u otra forma, en la Misión. Para eso se nos manifiesta Jesús. El sentido de la vida de los cristianos es diferente: constituidos en el nuevo pueblo de Dios, han sido elegidos para la misión, para dar a conocer a todos lo que han recibido. Se puede no aceptar la misión. Se puede no ser cristiano. El que acepta, es para convertirse en mensajero de Jesús." (J.E.Galarreta)

Concluyo. No creo que Jesús subiera al cielo al más puro estilo de superman, no. Eso sería lo más fácil pues para Dios no hay nada imposible. Los discípulos lo expresaron a través del relato de la ascensión, contemplando esta como eclosión máxima de todo lo vivido junto a Jesús tras su resurrección y las muchas veces que le sintieron junto a ellos. De esta manera, lo complejo es glorificarlo con nuestra vida. Considerarlo excelso por su mensaje y obras y estar dispuestos a seguir sus huellas. Eso es lo complicado del asunto. Tras la misa del domingo el día que llamamos del señor, vienen seis días más en los cuales también somos del Señor. 

¿Qué hacemos en ese diario? ¿Pasamos de largo por el misterio continuo de un Dios que nos muestra en cada instante su rostro a través de Jesús resucitado? Ojalá aprendamos que más allá del culto externo, la magnificencia...etc, hay un capítulo muy importante en la vida del cristiano que es la interiorización. La profundización de la Palabra. Estamos viviendo una situación de furor hacia la celebración externa tras el rigor y el terror de la pandemia. 

Pero debiéramos de haber aprendido del silencio, de la búsqueda de Dios en lo cotidiano y en el susurro de su palabra diaria. Debemos ser merecedores del Espíritu de Jesús. Algo que no se nos dará por añadidura, sino por un motivo específico. Continuar con la MISIÓN profética de Jesús de ser en el mundo ejemplo e instrumento de PAZ Y BIEN.

Que tengáis un buen finde de la Ascensión.

Fraternalmente, Floren.

 

¡SALID, AMIGOS Y AMIGAS! (Florentino Ulibarri)

¡Salid, amigos y amigas!

Marchad sin miedo.

Vosotros sois mis testigos en medio del mundo.

¡Salid, amigos y amigas!

Marchad sin miedo.

Os esperan fuera vecinos y conciudadanos.

Sed expresión certera

de la ternura del Dios de la vida.

 

Ternura en vuestro rostro,

ternura en vuestros ojos,

ternura en vuestra sonrisa,

ternura en vuestras palabras,

ternura en vuestras obras,

ternura en vuestra lucha.

¡Salid, amigos y amigas!

Marchad sin miedo.

Vosotros sois mis manos

para construir un mundo nuevo

de fraternidad, libertad y justicia.

Vosotros sois mis labios

para anunciar a pobres y marginados

la buena noticia de la libertad y la abundancia.

Vosotros sois mis pies

para acudir al lado de los hombres y mujeres

que necesitan palabras y gestos de ánimo.

Vosotros sois mi pasión

para hacerme creíble en vuestras casas y ciudades

y lograr que todas las personas vivan como hermanos.

Vosotros sois mi avanzadilla

para lograr la primavera del Reino

y ofrecer las primicias a los que más lo necesitan.

¡Salid, amigos y amigas!

Derramad por doquier

ternura y vida.

¡Salid, amigos y amigas!

Marchad sin miedo.

Mirad toda esa multitud que os espera.

Marchad con alegría.

¡Yo voy con vosotros!

lunes, 1 de noviembre de 2021

SANT@S POR LA GRACIA DE DIOS

Hoy es día de todas las santas y de todos los santos. No es el día de los difuntos, ese día es mañana. Si mañana es día de tristeza, luto y memoria, hoy es día de gozo y de alabanza y gratitud por el testimonio –sobre todo- de todas las personas que de manera anónima, vivieron su vida de manera que les hizo alcanzar la santidad.

¿Qué es ser santo o santa? ¿Cómo se alcanza la santidad?


Desde luego, no proponiéndoselo como una meta para conseguir un mérito determinado. Y ahí es donde comenzó la subversión de este concepto desde que allá por el siglo III Cipriano de Cartago,  recomendara la máxima diligencia en la investigación de quienes se decía habían muerto por la fe. Ello se debió a que era el pueblo quien declaraba la santidad de cualquier persona como “santo súbito”. 

Pero la jerarquía católica nunca ha sido favorable al libre juicio del pueblo de Dios, y se arrogaron la potestad exclusiva de declarar lo que se llama la canonización. Proceso que hoy en día está más que cuestionado en procesos tales como los de José María Escribá de Balaguer fundador del instituto ultra conservador “Opus Dei” y la canonización de Juan Pablo II que protegió y silencio miles de casos de abusos sexuales en la iglesia de los que tenía conocimiento.

Cuestiones de importancia capital que impedirían la canonización de estas personas si no fuera por los intereses que se mueven en derredor y que son más políticos que otra cosa.

¿Cuánto se tardó en canonizar a Oscar Romero, mártir por la libertad del pueblo salvadoreño? Pues eso.

Volviendo al tema central. “Solus sanctus” proclama la liturgia a Dios, el solo santo. La santidad proviene de la expresión semítica “qôdes (elemento o cosa santa), derivada de una raíz que significa “cortar, separar” y pretende con su significado orientar la idea de alejar o separar de lo profano todo aquello que está revestido de un halo de pureza, luz o una característica trascendental.

La biblia tal y como la conocemos, asumió de las lenguas semíticas de próximo oriente esta expresión de “santidad” y la atribuyo a Dios –Yavhe- y todo lo que le rodea, estableciendo por medio de la fenomenología  un propio estatus de todo lo que es o puede llegar a ser santo.

Pero es muy curioso que toda la norma establecida para la santidad, Jesús la desmonta con un breve discurso a sus discípulos.

Sí. Sé que es una interpretación muy personal pero lo creo firmemente. Porque en el antiguo testamento la santidad se establece con unos parámetros determinados de ritos, purificaciones…etc. Luego la Iglesia lo estructura a través del código de derecho canónico y la sagrada congregación de los santos. Normativas, leyes, cánones…etc.

Pero Jesús de Nazaret nos muestra otro camino diferente. No digo que pase por encima de nada, pero nos ofrece –quizás- un camino más radical y más al alcance de la gente corriente. Jesús nos ofrece para alcanzar la santidad un camino de bienaventuranza.

Por favor, lee atentamente estas palabras de Jesús a sus discípulos:

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5,1-12)

Te has dado cuenta de que Jesús NO hace referencia a ninguna práctica religiosa concreta. Te has dado cuenta de que no te pide que reces o vayas a tal o cual sitio o asistas a misa o hagas lo que sea que hagas para alcanzar lo que TU consideras que es santidad.

No. Jesús nos muestra el camino de la santidad en tu propia vida, en mi propia vida. Es fácil, solo hay que ponerse en camino y trazar una senda de HUMANIDAD que nos lleve a parecernos a la revelación del “santo de los santos” (Dios”, Jesús de Nazaret el hijo de José y de María.

Termino. Recuerdo aquí unas palabras de Jon Sobrino en el diccionario teológico del amigo Juan José Tamayo Acosta en el capítulo “Practicar a Dios”. Dios es verdad, Dios es vida y en Jesús se hace humanidad.

Por ello, creo que deberíamos de seguir con toda práctica religiosa que nos apetezca, es algo que no tiene porqué restar yo mismo rezo a diario la liturgia de las horas. Pero proponiéndonos un objetivo no de santidad, pero sí de bienaventuranza, de dicha y de felicidad al saber que pasamos por el mundo haciendo el bien.

Jesús renunció a la realeza a la pompa. Devolvió la dignidad a la mujer y a los enfermos la salud. Fue ejemplo de amor y ternura. ¿Qué mejor testimonio podemos seguir?

Pues como él, muchas mujeres y hombres fueron bienaventurados en la obra, en el campo o en la ciudad. Sacando a su gente adelante como pudieron, guardando cuatro perras para que los hijos pudieran tener un porvenir y haciendo –como decimos en el pueblo- manguillos y capirotes para llevar adelante la vida de la mejor manera posible, amando y queriendo a la gente y siendo BUENOS desde el más absoluto anonimato.

Hace setenta años mi abuela Concha con hijos pequeños y uno de ellos minusválido, salía a coser a las casas de las señoras pudientes del pueblo. Le daban de merienda un trozo de pan y chocolate a media tarde. Ella se lo guardaba para sus hijos y le decía a la señora que se lo había comido allí en el trabajo. Hasta que la señora se dio cuenta y en adelante le daba la merienda para ella y otro tanto para sus hijos. Eso es santidad tanto por parte de la una como por parte de la otra.

Feliz día de todos los santos.

Fraternalmente, Floren.

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 5 de junio de 2021

CORPUS CHRISTI, CORPUS DE COVID-19

Ojo. Lo digo por la situación mundial, no por otra circunstancia.

El caso es que leyendo hace días a la apreciada teóloga Dolores Aleixandre[1], pensaba en lo que escribía sobre tragarnos a Jesús por el hecho de comulgar. Como bien dice ella solemos decir que “comulgamos con ruedas de molino” cuando nos vemos obligados a hacer algo. Y el hecho de comulgar bien parece ya que es un acto cultual más que un acto de fe, de unión y de participación con la comunidad eclesial donde están las personas que tragamos y las que NO TRAGAMOS.

Esa es la cuestión.

El hecho es que en cada conversación que tenemos solemos escuchar que del covid saldremos transformados, que nos está cambiando la vida, que los que hemos tenido la enfermedad –yo mismo- salimos de ella apreciando más las cosas… y, -siento generalizar- todo es una pura ambigüedad e incluso falsedad pues el ser humano solo aprende cuando quiere y en este caso como en otros, la humanidad en general no aprenderá.

La comunidad de los que siguen a Jesús pisando sus propias huellas son unos. Pero los cristianos (o católicos) que se consideren así por tradición cultural o por otra condición, quizás no quieren escuchar nada de que comulgar-tragar a Jesús es tragar-comulgar con el prójimo. Y prójimo es el que viene sin papeles a las costas queriendo lo mismo que tu y que yo, una vida digna y mejor, NO SER MANTENIDO.

Prójimo es la pareja de personas del mismo sexo cuyo amor es tan puro como el tuyo –heterosexual- pero que no alcanzan la bendición de una Iglesia que NO es auténticamente fraterna, guiada por un Papa que da al gremio una de cal y otra de arena. Ahora mismo estamos en la arena.

Prójimo es la persona encarcelada a la que hay que conceder la posibilidad de la reinserción. Prójimo es RESPETO con mayúsculas.

Prójimo es facilitar la vida a las mujeres. Sí, a ellas PORQUE LAS MATAN por cuestiones de género un 99% más que a los hombres, siendo nefasta toda violencia.

Prójimo es atención y ternura. Cariño, buenos días y consideración…etc.

Así que llegados a este punto, como cristiano convencido me reafirmo en que lo de menos es comulgar. Lo de menos es tragarte la forma, por muy sagrada que la consideres. Sí. Es así aunque te pueda resultar incómodo.

Dios, que es Padre y Madre no quiere ofrendas ni actos de piedad mientras realices acepción de personas o las clasifiques. Mientras justifiques con papeles la atención al inmigrante, mientras admitas que la mujer asesinada ella se lo habrá buscado, mientras consideres por defecto a los sin techo como delincuentes; o si consideras inmorales o enfermos a los transexuales entre otras identidades sexuales…etc.

Otra opción es ir a misa y comulgar. Y al hacerlo, estar convencido de que te sientes comprometido a servir y a construir el Reino de Dios. Un reino de paz y de justicia, un reino de vida y de verdad.

Ojalá este sea el talante de la persona cristiana hoy, comulgue o no comulgue. Pero si comulgas y no te movilizas y te sientes más cómodo con Jesús solo en el sagrario y no lo reconoces en la patera o en el rostro de la persona necesitada, que sepas que para ti la muerte de Jesús y su resurrección no te ha servido para nada; y no eres apto para la redención.

Me despido con una excelente frase de San Agustín de Hipona: “ama y haz lo que quieras”. Más claro, el agua.

Con todo respeto.

Fraternalmente, Floren.






[1] https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/12872-tragarse-a-jesus.html?fbclid=IwAR3HQGLaq-GRYN9wKKiL3vVlPLYMqZwcpM_qCMQpEZvApvGfoVLn-H-aaFg

jueves, 19 de marzo de 2020

SAN JOSÉ EN LA VIDA DE JESÚS.


“Salve, José amante y tierno padre.
Salve, guardián de nuestro redentor.
Esposo fiel de su bendita madre,
y salvador del mismo salvador” (Liturgia de las Horas)


Os aseguro que es una auténtica lástima que José haya sido borrado de un plumazo de las sagradas escrituras, simplemente porque desde tiempo inmemorial se le consideró un obstáculo difícil de resolver a la encarnación de la virgen María.

Algo que se sabe de la época en la que se configuraron las escrituras tal y como las conocemos hoy, más o menos durante los dos primeros siglos de nuestra era. A José bien se le puede aplicar aquello que en las cortes europeas se le denominaba, el manejo de los príncipes. O sea, se le da toda a autoridad y luego se le quita.

Más o menos, es lo que sucedió con José. Se le honra como lo que es, pero no se le acaba de reconocer todo su mérito junto a María, como “simples” padres de Jesús. Luego vuelvo sobre esto.

Solo comentar que desde los orígenes ha existido un interés primordial en ligar a Jesús con la casa real de David, rey de Israel. Es algo que Jesús no necesitaba, pues ciertamente como él admitió “su reino no es de este mundo”. Pero aun así, se establece una genealogía que no cuestiono sobre el parentesco putativo de José y Jesús, ya que según las escrituras José era su padrastro.

Cuidado sobre esto, que muchos somos de la opinión que se le escapa a San Pablo en su credo de la carta a los Romanos (1,3-4), en la cual afirma que la ascendencia real a Jesús se le confiere de manera carnal (Un judio marginal I, John P.Meier) con lo cual se puede interpretar que se deja una puerta abierta a la paternidad biológica de Jesús, sin menoscabo de la pureza inmaculada de su madre que de ninguna manera está ligada a la genitalidad; así como tampoco es en menoscabo de la acción del Espíritu que obra en todos y por todos.

Regreso sobre aquello de “simples padres” de Jesús.
Esta mañana temprano mientras reflexionaba sobre el evangelio de la fiesta de San José, me maravillo la reflexión de Julio Colomer Casanova (jesuita) sobre el papel de San José en la vida de Jesús. Partimos de la base de que Jesús en su crianza, no era un super niño ni nada por el estilo. En Jesús como crío hasta su vida adulta, se produjo un profundo proceso evolutivo en el cual fue asumiendo su vocación y posterior misión.

Pero es más que claro que ahí tuvo necesariamente que existir –y existió- una poderosa educación e influencia de unos padres José y María, que tuvieron la destreza de inculcar a Jesús; no la visión rígida que el judaísmo tiene de Dios. Sino que por el contrario, ellos supieron enseñar a su hijo Jesús una dimensión amable de Dios. 

Amable hasta el punto de hacerle considerar a Dios su propio Padre, así como a tratarlo con una familiaridad que a cualquier judío hubiera escandalizado, llamándole “papaíto” (abba). Pues así debía considerar Jesús a su padre José, como una persona llena de ternura, cariño y compasión.

“¿De donde aprendió Jesús esa visión tierna de Dios? Lo aprendió en Nazaret, en su casa, en el hogar de un carpintero que se llamaba José. Por la experiencia del padre que tenía, pudo y quiso Jesús hablar de Dios como Padre. José, su padre, fue una persona que impactó sobre Jesús. José, el justo, fue el hombre que le dio a Jesús la experiencia y los materiales para hablar de Dios como Padre.” (Julio Colomer reflexión de Mt 1,16.18-21.24a)


Permita la vida y la responsabilidad individual, que nos encontremos por la vida muchas personas con el talante de San José. Personas que creyentes o no creyentes, con fe o sin ella, apliquen la buena voluntad y la ternura a sus vidas. Personas que trabajen por el bien común y eduquen a los pequeños desde el respeto y la solidaridad coelctiva.

Hoy más que nunca hace falta este tipo de educación. Valores que en la difícil situación en la que vive la humanidad, nos haga sentirnos parte de esta gran comunidad de personas que juntas tiene que soportar el ataque de esta amenaza microscópica llamada “conoravirus”.

Una educación que no se fundamente en ideales radicales y fanáticos que separan, sino en el sentido más fraterno que conocemos de la palabra humanidad. Una palabra que es el eje de la vida y obras de Jesús de Nazaret, el cual rescató a los perdidos del camino de la vida y devolvió la dignidad a las personas a quienes la sociedad se la había arrebatado.

Bendito sea Jesús, su madre María y San José. Este anónimo personaje a quién María amó y de cuyo amor nació Jesús. Un hombre bueno que puede ser prefiguración de todos los hombres buenos que conocemos y que viven cerca de nosotros.

Por mi parte, tengo la familia plagada de “Joses”. Papá, hermano, sobrino y otros que no son “Joses” pero son padres. En mi padre, admito que veo una bondad sin límite. Pues si Dios tiene rostro, seguro que se parece a mi papá. El mejor hombre que parió madre.

Ánimo para todos y todas en los difíciles momentos que vivimos.

Cuidaros mucho, sobre todo los mayores y enfermos. Ahora toca estar en casa, ya hablaremos eso de que la feria en Septiembre dure veinte días… jajajaja; es broma.
Besos mil. Para todos y todas. Paz y bien.

Fraternalmente, Floren.

domingo, 12 de enero de 2020

EL BAUTISMO DE JESÚS, UN BAUTISMO DE HUMANIDAD


Hoy domingo y cuando acaba la Navidad, los cristianos celebramos el bautismo de Jesús. Uno de los curiosos acontecimientos en la vida del nazareno, un episodio que tiene algunas connotaciones importantes que desgrano brevemente para no robaros mucho tiempo.
Siempre me ha llamado la atención la influencia que Jesús tenía de su primo Juan el bautista, el último de los profetas –si a Jesús no lo consideramos como tal-. Hay muchísimos aspectos de la vida de Jesús que nos hacen saber que si no era esenio, simpatizaba absolutamente con esta secta ascética a la cual pertenecía Juan el hijo de Isabel y Zacarías, secta en la cual se cultivaba la cultura, la limpieza el dominio de sí y la espiritualidad.

Es por ello que el rio Jordán como el mar muerto u otros afluentes cercanos eran el sitio ideal para que los esenios se asentaran, y es en el río donde Juan Bautista pregona la llegada de todo lo nuevo que representa Jesús.
Evidentemente Jesús no necesita ser bautizado como tal y nadie necesita en sí mismo ser bautizado para ser considerado hija e hijo de Dios, ya que por el mero hecho de nacer a la vida, es entendido que Dios Padre nos otorga su propia dignidad.
Además el bautismo no salva como tal, nos salvamos en la tierra. O sea, lo diré más claro. El bautismo no es un comodín que se puede utilizar para ir al cielo si en la tierra hemos sido unos calaveras, no. Llegaremos a la plenitud de la vida en la resurrección tanto si estamos bautizados como si no. Y esto es así porque Dios en su ternura no hace acepción de personas. Quienes le adoran con el nombre de Alah o creen en Él antes que los cristianos, también alcanzarán su salvación.
El bautismo, por lo tanto, es solo un ritual por el cual su simbología nos enseña la posibilidad de nacer de nuevo, que quedar limpios de todo aquellos que nos dificulta para ser buenas personas, los apegos materiales, nuestra autosuficiencia, los egoísmos, la falta de humanidad y sensibilidad, nuestra negación al amor, nuestro exiguo respeto hacia los otros…etc.
Si dejamos atrás todo lo que nos lastra negativamente y nacemos a una nueva vida, seremos recién nacidos a la vida de Cristo y desde ahí podremos caminar junto Él, tengamos o no tengamos una partida de bautismo.
Otra cosa significativa es que Jesús llega al Jordán siendo bastante desconocido. Es por ello que el se acerca a su primo y establece un diálogo con él, pues Jesús aprovecha la coyuntura popular que asiste al bautista. Juan era considerado profeta, muy respetado incluso por el rey Herodes. El hecho de que Jesús llegue y Juan le reconozca de tal manera era importante para Jesús, que se presta a un bautismo simbólico al cual Él mismo le da completa verosimilitud.
La última cuestión que reseño es la entrada de Jesús en el barro del Jordán, en aquella rivera del río en la cual algunas personas hemos tenido la dicha de estar.
Es algo muy significativo pues Jesús entro como barro, masa moldeable en las manos del creador (Is 64,7), humano por excelencia y completamente sensible a las realidades de cada tiempo. Se prestó a ser uno más, para testimoniar con la verdad y con las obras de sus manos.
Sus palabras, modificaron el latir de los corazones de aquellos presentes y por ello le siguieron. De aquellas aguas Jesús salió como nuevo engendro, “tú eres mi hijo yo te he engendrado hoy” (Sal 2,7). Como una nueva criatura que de forma ilusionante -con la asistencia del Espíritu Santo- fue prototipo para todas las mujeres y hombres que vendrían tras él y que llegamos hasta nuestros días. Este Jesús, aquel Jesús de hoy y de siempre, solo desea que nos enfanguemos. Que nos metamos en el barro, de donde procede la vida.
Que bajemos hasta allí abajo, donde la humildad, la intransigencia o quizás la falta de higiene, hace preciso la presencia de una voz que revitalice la voz de Jesús al decir “bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).
Cuando testimoniemos y solo entonces –a ver si nos enteramos-, ofreceremos a quien esté a nuestro lado una razón contundente para ponerse en marcha, para vivir su bautismo de fe y decir “SI” estoy dispuesto.
A ponernos en camino, para construir junto al Espíritu de Jesús, la Cristiana Humanidad de los que nos reunimos en su nombre. Buena receta para este año.
Feliz domingo y continúo deseándoos un feliz año 2020.
Fraternalmente, Floren.

HIMNO DEL AMOR – Pedro Casaldáliga, Obispo.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras
y todos los tablados de rock del mundo entero
y los altares y cátedras y los parlamentos todos,
mas no tuviese Amor,
yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar
y el don de llenar estadios
y el don de hacer curaciones
y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña,
mas no tuviese Amor,
yo sólo sería un circo religioso.

Si yo distribuyese
los bienes que gané mal – quién sabe, quién no sabe-
en cestas de Navidad
y en aireados gestos caritativos
y fuese capaz de dar mi salud
en prisas y eficacias
más no tuviese Amor,
yo sólo sería imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno.
No tiene envidia ni se vanagloria.
No busca el interés como hacen los bancos:
sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.
No pacta nunca con la injusticia, nunca.
Hace fiesta de la Verdad.
Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.
El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.
En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,
inmadura la ley, juguete el dogma.
El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.
Ahora es un espejo la luz que contemplamos,
un día será el Rostro, cara a cara.
Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.

Ahora están las tres:
la fe, que es noche oscura,
la pequeña esperanza, tan persistente;
y él, el Amor, que es el mayor.
Un día, para siempre,
lejos de toda noche y toda espera,
ya sólo será el Amor.

viernes, 3 de enero de 2020

EL NOMBRE DE JESÚS


Nombre sobre todo nombre.
Jesús, delicia del Padre,

saboreo de su cielo
y de sus eternidades.

Jesús, gozo del Espíritu,
que por Él su luz expande
y embellece con su gloria
los espacios siderales.

Nombre sobre todo nombre.
Jesús, asombro del ángel,
embeleso de José,
amor de la Virgen Madre.

Jesús, Mesías divino,
Palabra clave, mensaje
que dice al hombre en la tierra
la voz que del cielo trae.

Nombre sobre todo nombre.
Jesús, lo más deseable,
hambre del hombre saciada,
que da deliciosa hambre.

Jesús, fuerza del humilde,
salvación en nuestros males,
aliento del corazón,
sola verdad de verdades.

Nombre sobre todo nombre.
Todos los seres lo canten,
animados del Espíritu,
en la presencia del Padre. Amén.

En el versículo treinta y uno del capítulo primero del evangelio de Lucas, queda claro que el mismo Gabriel de parte de Dios, le comunica a María que a su hijo ha de ponerle Jesús. Ante el gran proyecto en el que María se adentraba, con sus pros y sus contras, probablemente la joven Nazarena no presto importancia a la exigencia de Dios, de que su hijo se llamara de tal forma.

Sin embargo, “el nombre de una persona era, para los judíos, un asunto mucho más importante de lo que es para nosotros. No era la mera designación de la persona. Para los israelitas, el nombre de una persona expresaba lo que en realidad era aquella persona, su misión y su destino en la vida” (J.Mª.Castillo). Como todo en la biblia o -mejor dicho- como corresponde al criterio del creador; Dios le puso a su hijo el nombre de Jesús con un sobrado fundamento.
“El nombre de Jesucristo, ha venido a ser piedra angular, […] pues no se nos ha dado a los hombres ningún otro nombre debajo del cielo para salvarnos". (Hch 4,10-12) Aun a pesar de estas palabras, el nombre de Jesús era de uso corriente entre los judíos de entonces, que conservaron este nombre común hasta mediados del siglo II.de C. Sabemos este dato por las crónicas conservadas de Flavio Josefo, historiador judío nacido en el año 37 d.C, que anota en sus escritos al menos a veinte hombres con los nombres de Josué o Jesús.
El nombre de Jesús es una derivación hebrea del nombre de Josué –personaje histórico que acompaño a Moisés en la liberación de Israel en torno al 1370 a.C- y como tal significa lo mismo. “Yosue”, “Yeshúa”, “Yeshú”, Jesús. En su origen etimológico original significa “Yavhé ayuda” o “Yavhé ayude”, aunque la etimología popular de la biblia lo reinterpreto por “Yhavé salva” o “Dios salva”.
Este mensaje quedo igualmente plasmado en la comunicación del ángel a José, cuando en sueños le advirtió que Jesús sería el salvador de su pueblo (Mt 1,21). Desde esta perspectiva, es fácil entender que tanto Jesús como sus familiares, son bíblicamente asimilados por aquellos otros que conformaron el grupo por medio del cual Israel se salvo de la opresión.
En aquellos entonces se salvaron unos, y ahora son otros los salvados aunque del pecado. Y en esta nueva etapa inaugurada por Jesucristo, encontramos que hasta el siglo doce no tiene el nombre de Jesús, una evocación particular y establecida en la vida de la comunidad cristiana. Fue nuestro seráfico padre Francisco de Asís (s.XIII), el que comenzó la representación de los portales de Belén y así mismo, fue el precursor de la celebración del nombre de Jesús en la iglesia católica.
Aunque en las comunidades cristianas se veneraba el nombre de Jesús de manera común y privada, esta celebración llega a establecerse en la litúrgica católica en el 1530, cuando SS. Clemente VII concede por vez primera a la orden de frailes menores la celebración del Oficio propio del Santísimo Nombre de Jesús, los días tres del mes de Enero. Un nombre para celebrar que nos sabe a dulce.
Un nombre que pertenece a una insigne persona que si por algo llamo la atención de sus contemporáneos, fue precisamente por no ser insigne ni digno judío ni persona a considerar salvo por la revolución del amor; planteada como columna vertebral del Reino de Dios. Aun así, hijo predilecto y de Dios, ni más ni menos. Desde los orígenes de Jesús, se advierte la transformación a llevar a cabo por este en el judaísmo de entonces. Jesús advierte, te salvaras si amas y no si cumples la ley como anteriormente.
Jesús llama a Dios papá, y lo hace con una sensibilidad de hijo que está patente en las escrituras. Todas estas singularidades y muchísimas otras, hacían de Jesús una persona extraordinaria. Repito, una persona. Y como toda persona por su nombre se le conocía, junto al sobrenombre del origen del nacimiento que en el caso de Jesús fue la aldea de Nazaret.
Nadie llamaba a Jesús con títulos celestiales o estrafalarios. Jesús, ven o Jesús adiós. Era un hombre. Y para los que vivieron junto a él, una persona; excepcional, pero una persona. Sin embargo, lo que para nosotros hoy en día es corriente, respecto de la humanidad de Jesús –aunque nos cueste un poquito situarnos-, en otras épocas tuvo su controversia, ya que fueron muchos los que argumentaron en los primeros tiempos la única naturaleza divina de Jesús.
En el siglo V, nació el monofisismo; corriente absolutista en la iglesia que defendía el único origen divino de Jesús el hijo de Dios. El monje Eutiques fue el principal de sus impulsores, que llego a recibir personalmente y sus discípulos posteriormente, varios anatemas y escritos reprobando sus tesis absolutistas. Jesús es Hijo de Dios, pero vino al mundo como hombre en todos los sentidos excepto en el pecado original. Y esta dualidad “divinohumana”, es la que confesamos desde el concilio de Calcedonia (451 d.C), que sentó las bases del credo de Nicea.
El trece de Junio del año 449, se dicta una carta conciliar contra el monofisismo, enviada a Juliano de Cos en la cual se argumenta: “aunque fue concebido y nació sin concupiscencia, su carne -non alterius tamen naturae erat eius caro quam nostrae- no era de naturaleza distinta a la nuestra”. Por ello aquí nos podemos preguntar, al mirar los ojos de esa persona que alberga el Dulce Nombre; ¿qué me separa de ti, buen Jesús?, ¿qué dificultad encuentran mis oídos para que el susurro de tu palabra llegué a mí? ¿Acaso como el monje Eutiques me afano en mirar al cielo para pedir iluminación desde arriba, cuando tú estás cansado de pasar junto a mi lado, en esta humanidad que junto a nosotros compartes?
Mis muy queridos hermanos y hermanas, os aseguro que Jesús no nos dijo en balde aquello de: “el que dé de beber a uno de estos pequeñuelos tan sólo un vaso de agua fresca […], os aseguro que no perderá su recompensa" (Mt 10,42). Hagámonos dignos del nombre de Jesús.
Abrámonos a un nombre que “resuena en nuestro oídos como misericordia, perdón, porque su voz es dulce y su rostro bello. Es fundamento de la fe mediante el cual somos constituidos hijos de Dios” (San Bernardino de Siena, sermón 49).
Este nombre de Jesús nos crea compromiso, nos planta en un mundo en el que como cristianos seremos los ojos y manos de Dios ante muchos, que en nosotros debieran ver el rostro del Padre y el sentido fraternal, de aquella excelente persona que reina en los corazones y cuyo nombre sabe a dulce, ¡Jesús!.

lunes, 5 de agosto de 2019

TRANSFIGURACIÓN Y SALVADORES


Hoy es el día de los "Salvadores" y por ello es el día de la TRANSFIGURACIÓN del Señor. Así que también es mi medio día... jejeje, pero sobre todo es un día maravilloso para recordar a mi abuelo Salvador, un hombre cabal y generoso que fue un regalo de la vida para su familia y amigos, y que hace años que nos dejó.
La fiesta de la transfiguración de Señor es una más de las experiencias del resucitado que tuvieron los contemporáneos de Jesús. Las connotaciones de esta experiencia son formidables, en cuanto a que, desde el idílico lugar en el que sucede, contando con la asistencia de Moisés y Elias (profetas representantes del sacerdocio y la ley), la de los apóstoles y la voz del Padre que se manifiesta; hacen de este episodio de la vida de Jesús, quizás no un relato para creer a pies juntillas; pero si una hermosa alegoría sobre la que reflexionar y orar. Yo considero que el centro de este evangelio de Mateo (17,1-9) radica en la propia experiencia de Dios (Padre, Hijo y Espíritu).

La primera lectura de Daniel nos muestra una de esas experiencias que solemos llamar Teofanías (manifestaciones de Dios), contada al más puro estilo épico del momento en el que se vivió. Dios es considerado algo tremendo, formidable, temible, grandilocuente…etc.
Pero el evangelio nos muestra la otra cara de Dios, desde luego contextualizada por los hagiógrafos del momento. Mateo nos muestra un Jesús humano que se hace acompañar.
Desea mostrar a sus amigos la capacidad para buscar y asumir la Presencia de Dios. Y esta experiencia a la que se presta Jesús, para deleite de sus discípulos y amigos, es adornada con la presencia de Moisés y Elias, que están colocados ahí precisamente para testimoniar la conexión entre la antigua y la nueva economía de la salvación.
Antes, en época de Jesús y ahora, es posible la experiencia de Dios. Es posible y deseable. Dios se nos muestra en la magnificencia, en la quietud y en la crueldad de un mundo que reclama manos para trabajar y testimoniar. “Este es mi Hijo, escuchadle”, dice Dios desde la nube. ¡Si fuera tan fácil! Podemos decir. Pues no, fácil no es, pues al optar por algo hay que dejar cosas por el camino. Pero siempre se ganará en cuanto a la satisfacción del deber bien hecho y el testimonio realizado.
Por ello, busquemos el rostro del resucitado. Escuchemos y descifremos en el mundo y entre nuestros hermanos la voz de Dios, de la cual nos dice Pedro (1,16-19): “hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones”.
Nunca es tarde para optar por Jesús y su Palabra de Vida. Nunca es tarde para decidirse por el Reino de Dios (Salmo 96). Nunca es tarde para ayudar a transfigurar este mundo, en paz y fraternidad. 
Que tengáis una buena jornada.
Fraternalmente, Floren.
Lecturas en: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2017-08-06

domingo, 2 de junio de 2019

CAMINO, VERDAD Y VIDA. No hay otra opción


De las referencias más antiguas que hay de la ascensión de Cristo, una de ellas es una antiquísima confesión bautismal de la Iglesia Armenia. También el presbítero Hipólito de Roma hacia el año 215 escribió su “Traditio apostolica”, que era un credo en el cual se hace referencia a la ascensión. “Et ascendis in caelis et sedit ad dexteram Patrix” (y subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre) reza este credo de diecisiete siglos de edad que no es cualquier cosa. 
El caso es que no es un dogma la ascensión de Cristo sino que es algo que por hacer una referencia clara las escrituras, siempre se ha contemplado como un formidable episodio de la vida de Jesús de Nazaret.
Ahora bien. La ascensión como tal es una interpretación más, de las muchas que tuvo la primigenia comunidad cristiana junto con la transfiguración y todas las apariciones que se nos cuenta en los evangelios, hechos y cartas. No es casualidad que el tiempo pascual termine con tres fiestas tan grandilocuentes, Ascensión, Pentecostés y Trinidad. Sin duda es un efecto de la liturgia el hecho de concluir tan notable etapa pascual con esta trilogía de fiestas, aunque una de ellas (la Trinidad) se enmarque más como comienzo de la segunda etapa del Tiempo Ordinario (Per anun).
Lo cierto es que estas tres fiestas encierran un sencillo mensaje que es la clave para la vida de la persona cristiana. En la ascensión Jesús nos muestra el CAMINO al lanzar un claro mensaje de que es aquí en la tierra donde tenemos que dar la talla como hijos de Dios. “Id por todo el mundo anunciando la buena nueva”. O sea, ser mis continuadores pero en la tierra. Con las personas con las cuales debemos convivir y relacionarnos y que están esperando nuestra respuesta generosa y fraterna.
Pentecostés nos da de bruces con nuestra propia realidad revelándonos la VERDAD de nosotros mismos. Puede que ante el mundo quieras ser tal o cual cosa, pero ante Dios eres lo que eres. Y NO poseerás el Espíritu mientras “te cierres a tu propia carne”, mientas renuncies a lo que eres ante Dios; ante el cual no puedes mentir. Dios quiere veracidad a su servicio, no servilismo y maledicencia camuflada de abrazos a sueldo y medias sonrisas. Para dar fraternidad a medias te la guardas y así te ahorras de engañarte a ti y pretender engañar a Dios. Pero si eres de la VERDAD, “la verdad te hará libre” –dice la escristura-.
Y la fiesta de la Santísima Trinidad nos ofrece la posibilidad de reconocernos como hijos ante las tres dimensiones que tradicionalmente conocemos de Dios, aunque hay algunas más. Ante Dios Padre, Hijo y Espíritu se nos presenta la propia VIDA del mundo de la cual venimos, a la cual contribuimos y a la cual vamos. Por eso es tan importante que reconociéndonos como hijos e hijas de Dios, obremos según la responsabilidad que tenemos ante Él y ante los hermanos.
CAMINO, VERDAD Y VIDA. Y un mensaje claro de Jesús: “Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie va a al Padre sino es por mí”. Y el reflejo de Jesús de Nazaret es la persona que vive en el mundo, juntoa mí y que reclama derechos, libertades, humanidad y dignidad personal. Esto es lo importante, todo lo demás –fiestas incluidas- es accesorio. Puede que importante pero absolutamente accesorio. Como bien dijo el obispo Pedro Casaldáliga –apóstol de latoniamérica-, “todo es relativo menos Dios y el hambre”. Pues eso.
Que tengáis una buena conclusión del tiempo pascual entre ascensiones…etc. CAMINO VERDAD Y VIDA. No hay otra.
Fraternalmente, Floren.

viernes, 12 de abril de 2019

GRACIAS SEÑOR


“Hoy vengo a decirte gracias, gracias por todo Señor. Gracias Señor por la vida, gracias Señor por el sol, gracias Señor por mis padres, gracias por todo Señor”. La imagen de nuestro Padre Jesús, la Virgen de los Dolores y otras imágenes son lo que se llaman mediaciones de Dios. O sea, a través de ellas evocamos unos sentimientos, sensaciones pensamientos o desarrollamos determinadas acciones…etc. El hecho es que Jesús es Jesús. Señor de Estepa y algo que llevamos inculcado en nuestro ser desde el plano creyente, cultural…etc. Incluso un cristiano pragmático como yo no deja de estremecerse ante su imagen. Una de las cosas que conseguí hace tiempo es lograr centrarme en su cara y ver la de un hombre absolutamente destrozado, que por amor a la causa de la humanidad, por ternura hacia la mujer y el hombre de cada tiempo; se dejó la piel, NO en el intento, sino que puso el fermento de lo que sería un movimiento que -con sus luces y sombras a día de hoy- transformó el mundo, el REINO DE DIOS.
Hoy he ido a verle a Él, a Jesús y a su madre para darle gracias. A través de los acontecimientos que cada cual vive, la vida nos educa. Nos envuelve en sabiduría, nos hace responsables y nos lleva a priorizar lo que verdaderamente merece la pena. Siempre hay cosas, cada cual arrastra su cruz más o menos grande, pero no se me ocurrirá ir en busca del Señor para molestarle con “peleítas” de 3 al 4. Noo, eso ya se superó.

Rememoré en su presencia la canción con la que comienzo este pequeño artículo, “hoy vengo a decirte gracias”, enseñada a los peques de hace treinta años por nuestras muy queridas y recordadas monjas de la guardería, Rosa, Eloísa, Pastora, Concha, Victoria…etc. Nunca he olvidado la canción y hoy la canto a voz en grito. No es que me esté haciendo el machote –que lo soy, cuidado…jejeje-. Es que es una realidad. Me siento hombre libre, querido, muy muy respetado por las personas y apoyado desde muchas perspectivas y con UNA FE INQUEBRANTABLE.
Mi amor hacia Jesús Nazareno de Estepa es eterno, aunque nos veamos poco, aun a pesar de lo que pueda pasar. Y el rostro de su madre es el de mi propia madre, Epifanía cuya virgen es el amor de sus amores. Acabo. Recordaré aquí a mi querido Manuel Santos Ortega, que también amaba a la Virgen de los Dolores de Jesús y que le dedicó estos versos que expresan divinamente mis sentimientos.

“Que pura flor tu dolor,
madre mía de los Dolores.

Si mis penas son tus penas,
tus dolores mis dolores;
para ti son mis amores
mi virgen de gracias es plena.

De mi madre yo aprendí
el amor que te profeso.
Hoy mi homenaje es un beso,
para ella y para ti.

¡Ya te cantaré sin fin,
con tu cara me embeleso,
cara de nardo y rubí!

Y si alcanzo tus favores
que sepa sufrir contigo,
madre mía de los Dolores”.

Como dice mi papá: “bendito sea Dios que nos da pena, alegrías y nos da de todo”. Buena semana santa a todos/as, nos vemos en Pascua de Resurrección. Ahh y cuidado con las torrijas, que decís que no pero poco a poco os las coméis… jejejejeje.