CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

sábado, 10 de marzo de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - La indignación de Jesús

LA INDIGNACIÓN DE JESÚS
3 Cuaresma (B) Juan 2,13-25
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

Acompañado de sus discípulos, Jesús sube por primera vez a Jerusalén para celebrar las fiestas de Pascua. Al asomarse al recinto que rodea el Templo, se encuentra con un espectáculo inesperado. Vendedores de bueyes, ovejas y palomas ofreciendo a los peregrinos los animales que necesitan para sacrificarlos en honor a Dios. Cambistas instalados en sus mesas traficando con el cambio de monedas paganas por la única moneda oficial aceptada por los sacerdotes.


Jesús se llena de indignación. El narrador describe su reacción de manera muy gráfica: con un látigo saca del recinto sagrado a los animales, vuelca las mesas de los cambistas echando por tierra sus monedas, grita: «No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».


Jesús se siente como un extraño en aquel lugar. Lo que ven sus ojos nada tiene que ver con el verdadero culto a su Padre. La religión del Templo se ha convertido en un negocio donde los sacerdotes buscan buenos ingresos, y donde los peregrinos tratan de "comprar" a Dios con sus ofrendas. Jesús recuerda seguramente unas palabras del profeta Oseas que repetirá más de una vez a lo largo de su vida: «Así dice Dios: Yo quiero amor y no sacrificios».


Aquel Templo no es la casa de un Dios Padre en la que todos se acogen mutuamente como hermanos y hermanas. Jesús no puede ver allí esa "familia de Dios" que quiere ir formando con sus seguidores. Aquello no es sino un mercado donde cada uno busca su negocio.


No pensemos que Jesús está condenando una religión primitiva, poco evolucionada. Su crítica es más profunda. Dios no puede ser el protector y encubridor de una religión tejida de intereses y egoísmos. Dios es un Padre al que solo se puede dar culto trabajando por una comunidad humana más solidaria y fraterna.


Casi sin darnos cuenta, todos nos podemos convertir hoy en "vendedores y cambistas" que no saben vivir sino buscando solo su propio interés. Estamos convirtiendo el mundo en un gran mercado donde todo se compra y se vende, y corremos el riesgo de vivir incluso la relación con el Misterio de Dios de manera mercantil.


Hemos de hacer de nuestras comunidades cristianas un espacio donde todos nos podamos sentir en la «casa del Padre». Una casa acogedora y cálida donde a nadie se le cierran las puertas, donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los hijos más desvalidos de Dios y no solo nuestro propio interés. Una casa donde podemos invocar a Dios como Padre porque nos sentimos sus hijos y buscamos vivir como hermanos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)





jueves, 8 de marzo de 2012

Centrar la mirada en las mujeres

CENTRAR LA MIRADA EN LAS MUJERES
Comunicado ante el Día de la Mujer Trabajadora

JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (www.joc.es) HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (www.hoac.es)

 

ECLESALIA,

 

En el año en que recordamos el 50 aniversario del Concilio Vaticano II traemos a la memoria un texto que se dirigió a las mujeres: «Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga» (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965).

Hoy, sin embargo, podemos denunciar que esa profunda mutación del papel de la mujer en la sociedad no se ha completado. Y, es más, está en peligro.

A los costes de la crisis económica que lleva instalada ya unos años en toda Europa, y que está sacudiendo de manera agresiva a las clases trabajadoras de nuestro país, hay que sumar el conjunto de políticas de ajustes y recortes que, como los propios gobiernos afirman, sin ningún pudor, están al servicio de los mercados. Queda por tanto abandonado todo principio de dignidad hacia las personas, especialmente de las más desfavorecidas y vulnerables. Y estos costes están recayendo de manera sangrante sobre las mujeres.

El año 2011 se cerró con una tasa de paro femenino del 23,32% (EPA). Pero los datos son espeluznantes entre los grupos de edad más jóvenes: la cifra de paro alcanza el 70% en las mujeres de entre 16 y 19 años, y es del 42% en las mujeres entre 20 y 24 años. Así, España es el país de Europa con más desempleo femenino.  La falta de oportunidades laborales, que se agrava en esta situación de crisis, afecta más a las mujeres. Esto está suponiendo un creciente aumento de la precariedad y el desempleo entre las mismas.

Resulta incomprensible, con este panorama, que la solución propuesta sea una receta de recortes sociales y rebajas salariales que afectan a las capas sociales más bajas. Prueba y consecuencia de ello, al mismo tiempo, es la brecha cada vez más grande que existe entre diferentes sectores de la ciudadanía. La desigualdad entre clases ricas y clases pobres está alcanzando sus cotas más altas con la crisis económica. Y este efecto desigualitario, en ocasiones  enmascarado, también afecta al diferente impacto que la crisis, las medidas y reformas aplicadas, están provocando entre los hombres y las mujeres.

La congelación del salario mínimo, a pesar de ser uno de los más bajos de Europa (solo por debajo de Eslovaquia o Portugal) perjudica considerablemente más a las mujeres, porque un 15,5% de ellas ganan menos del salario mínimo, frente a "solo" el 5,6% de los hombres, según la Encuesta de Estructura Salarial (2010). Además, la congelación del salario mínimo es especialmente perjudicial para algunos colectivos como las empleadas de servicio doméstico (90% son mujeres), cuyo salario se fija tomando a aquél directamente como referencia. También es negativa la congelación de plantillas en el sector público. Son los ámbitos más feminizados, sanidad y educación, los que están sufriendo recortes  más amplios. Y qué decir de la menor provisión de bienes públicos de atención y cuidado (guarderías, servicios de dependencia, etc.) que implicarán más horas de trabajo doméstico femenino y un retroceso en la igualdad y la corresponsabilidad. Además, la reciente reforma laboral aprobada afectará de manera más pronunciada a las mujeres.

La JOC y la HOAC hacemos, por todo ello, una llamada a la reflexión, la acción y el compromiso para lograr la igualdad entre mujeres y hombres en nuestra sociedad. Y también, recordando el Concilio Vaticano II en su 50 aniversario, una llamada para avanzar hacia la igualdad en el seno de nuestra Iglesia, a fin de que la aportación femenina enriquezca decididamente a la comunidad eclesial. 

 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

 

 
 

miércoles, 7 de marzo de 2012

DINAMIZAR LA FE

(Publicación en la revista de Semana Santa de Osuna, Sevilla)
Dinamizar la fe

 “Ahora que estamos solos, Cristo, te diré la verdad: Señor, no creo.
¿Cómo puedo creerme lo que veo si la fe es creer lo que no he visto?
 Si oigo tu voz en mí ¿cómo resisto?
 ¿Cómo puedo buscar, si te poseo, si te mastico, si te saboreo?
Esta es mi fe: Comulgo, luego existo.”

(J.L.Martín Descalzo)

Lejos quedo aquella insulsa definición de que fe, “es creer en lo que no se ve”. Esto se le decía en tiempos a las personas, que deseaban profundizar en el misterio de Dios y ante preguntas farragosas, se les cortaba el camino con la necesaria ceguera de la fe. Teólogos recientes la definen de la siguiente manera apoyándose en el texto de Is7,9c, “la fe es apoyarse en Dios mismo”. En la línea de Rudolf Bultmann se puede decir de manera aun mas actual que, “la fe es la recepción de la palabra de Dios”.
En estas definiciones y en las paralelas, se deja ver que en el campo de la fe, debe primar la receptividad. Explicado de otra manera, la fe consiste en recibir el don de Dios, su revelación y su gracia. Por lo tanto abrirse a Él, y a lo que Él –Dios- nos quiera decir. Lo que ocurre es que la fe, puede transmitirse desde el testimonio aportado a través de una evangelización primigenia o tardía. Un sujeto transmite la fe y otro sujeto, de variadas formas, asume la condición de persona creyente y de fe.
Pero esto no nos debe de llevar a los cristianos a incluir la fe, como condición básica de la construcción personal de cada individuo. Ya que éste, llegado a una edad madura, optará por la consecución de la creencia o su extinción. En Noviembre del 451, se dirigió una carta sinodal al papa León I, la cual comenzaba diciendo: “¿Qué hay, en efecto, más alto para la alegría de la fe?”. Pero entendiendo que la fe es sobrevalorada y ensalzada de una manera fundada como algo dado del cielo, no se puede imponer y aun menos privar a la persona de la libertad para rechazarla.
Por este motivo la Iglesia, iluminada por las escrituras, ha dejado constancia en su magisterio de la necesidad de la libertad que cada persona debe de tener, para confiar en Dios. Y por esta máxima, manifestar que la gracia de la fe como don, Dios lo presupuesta a la persona, “Volved a mí, y yo me volveré a vosotros, dice el Señor.” (Zac 1,3), y le concede voluntad para optar libremente (Cap 5, C.trento 13/01/1547 – “A ti, Señor, volveremos; renueva nuestros días como antaño”, Lam 5,21). Ahora bien, terminado el planteamiento general de la cuestión planteo dos preguntas. ¿En que base se cimenta nuestra fe?, y ¿qué proyección tiene nuestra fe en la actual situación social? “Pues al que tiene se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”(Mt 13,12).
Estas palabras planteadas al mundo sin una interpretación precisa, pueden ser consideradas legítimamente injustas. Pero Mateo aquí lo que pretende, es transmitirnos de parte de Jesús un mensaje, sobre lo que Él espera de nuestra fe. El sentido cristiano de la fe, Jesús lo dinamiza asemejándolo con el crecimiento de una planta. La cuidas, pues crece. O deja de interesarte y muere de inanición. Atendiendo a la definición de fe por parte del teólogo Bultmann y dando lectura a Mt 7,24-27, observamos que nuestra fe debe de estar cimentada sobre roca, y por ello atender a la Palabra de Dios eficazmente, poniéndola en práctica.
Es así de simple y a su vez, así de complejo. Porque la Palabra de Dios, jamás puede ser justificada, hay que tomarla o dejarla. Pero no puedes poner la mano en el arado o coger la Palabra con determinación y pedir una tregua temporal (Lc 9,62); porque dejaras de ser lo que eres, dejaras de ser una persona de fe que aspira a los bienes futuros del reino de Dios. Esta es la tendencia de la fe, el camino hacia la verdad absoluta que es Dios, que desde luego los cristianos no llegamos a ver con nitidez, ni lo vivimos en plenitud. “Omne verum, a quocumque dicatur a Spiritu Sancto est”, toda verdad, diga quien la diga, viene del Espíritu Santo. Solamente éste y solo este es el camino hacia una autentica vida de fe.
La orientaremos con más o menos piedad, pero el fundamento de ello debe de ser la verdad. Como dijo George Washington, “trabajemos para mantener viva en nuestro pecho, esa chispa de fuego celeste, la conciencia”. Porque ella es la que nos llama la atención. Desde Dios, la conciencia no nos deja descansar cuando hemos causado oprobio al prójimo o hemos creado infelicidad en lugar de amor. Respecto de la segunda pregunta planteada, antes de ver la proyección de nuestra fe en nuestro mundo, quizás conviene anotar brevemente uno de los problemas de la fe. Aunque los cristianos consideramos evidente la fe, esta no lo es.

Ni siquiera los padres de la iglesia lo afirmaron cuando afirmo Agustín de Hipona, “si no entiendes, cree. Entender es el fruto de la fe. Si no crees, no entenderás. Por tanto, no busques entender para creer, sino cree para entender”. A la tarea que todo creyente tiene para descifrar a Dios en su vida, existen otras barreras que impiden a las personas acercarse a la fe o desarrollar una vida desde la misma. Por un lado están aquellos que “sin culpa por su parte, no llegaron a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo, se esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una vida recta” (Lumen Gentium nn.16).
Estos, se fundamentan en la justicia interurbana y no son ajenos a los dones de Dios. Cada día intentan con tesón acercarse a Dios para crear con Él, una determinada intimidad, desde las luces con las que fueron educados. Por otro lado están aquellas personas, que afectadas por la dureza de la existencia (desesperanza, horizontes cerrados, dolencias físicas, causas pendientes de justicia…etc), se hallan en cierta manera en una posición que moralmente les imposibilita para creer, al menos durante ciertas etapas de sus vidas.
Desearían que Dios mostrara su omnipotencia y con un golpe de mano, solucionara sus problemas para demostrar -quizás- todo su poder. Esto les lleva en ocasiones, a enojarse aun más con Dios y alargar la distancia, con la que ellos se separan del creador. En ambos casos, la respuesta a dar, es la solución a nuestra segunda pregunta; la respuesta de mi fe en el mundo actual. Teniendo en cuenta que la fe no tiene barreras no se las puede poner, y dejando de lado la continua cantinela que algunos creyentes utilizan, para denunciar la persecución en nuestro país.
Digo que, tanto en nuestro país como fuera de él, el detonante de nuestra fe, debe ser la transmisión de la esencia de la misma, de sus valores y su fundamento. Por ello el titulo de dinamizar la fe. No podemos dar respuestas anticuadas, a problemas de actualidad. Si ahogamos a nuestros prójimos, presentándole antes que nada la dureza ocasional del magisterio de la iglesia o interpretaciones demasiado radicales sean progresistas o conservadoras; estaremos realizando una pastoral de exclusión y no de integración.
Lejos de esto, y para evitar el concepto eclesial que muchos alejados tienen de relacionar de una manera acertada o equivocada, a la comunidad con el poder político o religioso; cada uno de los creyentes tenemos un papel fundamental para, una vez sentadas las bases de nuestra propia fe, acercar nuestro testimonio y vivencias personales a otros, para mostrarles un camino que voluntariamente pueden seguir.
Un camino que antes que nada, les llevará a formar parte, tomar la opción de Jesús, el humano por antonomasia que por amor se entrego hasta la muerte, y cuyo testimonio traspaso sus umbrales, llegándonos hasta nuestros días de una manera esperanzada, siendo la vertebración de nuestra fe. Una fe, que iluminada desde el testimonio de la cruz, desvela a un Padre, que se sirve de nosotros para “ser, el Ser de cuanto Es” (José Arreguí) presencia actual y efectiva en el mundo.
El que ante la fe esta dubitativo, debiera de sentir en nuestros ojos la mirada de Dios. En nuestras manos la humanidad de Dios, de la que se sienten tan necesitados. En nuestra conversación, apreciar la importancia de ser personas que les importan a otras personas. En definitiva ser el rostro de Dios en el mundo en el que vivimos. Por ello, los tiempos litúrgicos si de algo sirven, son para continuamente levantarnos del letargo e impulsarnos con fuerza a evangelizar a las gentes, sin dejar de lado la enseñanza diaria del evangelio. "Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?”(Hch 1,11) 
Como en otras ocasiones he repetido, tengamos en cuenta que nuestra vida, es el único evangelio que mucha gente leerá. Esta máxima puede ser la clave para nuestra vida de fe. Saludos, amigos y amigas de Osuna.

Laus Deo.



Florencio Salvador Díaz Fernández

Estudiante de Teología Cristiana

martes, 6 de marzo de 2012

CARTA A LOS OBISPOS ANDALUCES ANTES LAS ELECCIONES DEL 25 DE MARZO


Carta a los obispos Andaluces con motivo de las elecciones del 25 de Marzo al Parlamento Andaluz

Señores obispos de nuestra comunidad autónoma andaluza:

Con detenimiento y respeto, he dado lectura a vuestra carta del 29 de Febrero, que con motivo de los próximos comicios andaluces, escriben a los cristianos católicos con derecho al voto, para aconsejar sobre este mismo derecho. Pues “todos los ciudadanos debemos recordar nuestro derecho y, al mismo tiempo, el deber de emplear el voto libremente para promover el bien común.” (Gaudium et Spes nn.75)

Yo, a su vez, deseo haceros unas consideraciones. De vuestra carta señores obispos, sobre todo me llama poderosamente la atención el interés que suscita para vuestras ilustrísimas las votaciones andaluzas, que como fiesta democrática celebramos en nuestra comunidad. Me llama la atención el que ustedes se pronuncien con tanto entusiasmo sobre el próximo proceso democrático, cuando en nuestra iglesia actual, precisamente no se observa el valor democrático como necesario para el funcionamiento de nuestra comunidad.

¿Es completamente improcedente, el que a una comunidad diocesana se le permita elegir personalmente su obispo? Entendemos aquello de la autoridad apostólica, que desde el solio pontificio deriva hacia vosotros y la constante asistencia del espíritu; pero por esa misma asistencia espiritual a la que todos estamos expuestos en igualdad de oportunidades, los cristianos andaluces podíamos elegir a nuestros obispos y que estos fueran hijos de nuestra tierra si lo consideramos oportuno. 

Lo democrático, señores obispos, no es contraproducente para la nueva evangelización a la que parece aspiráis vosotros nuestros pastores. Si lo es para la dogmatización –autentico objetivo de la iglesia desde mi punto de vista-, que es a lo que nos lleva los planes pastorales actuales. Pero la evangelización precisa de la responsable libertad de la persona, para estar y ser en el mundo la voz de Dios, en su medio social y su espacio vital.

Tenemos que aprender todos de la democracia, pues “entendemos democracia, como un clima de vida pública en que todos participan responsablemente de una obra común; […] podríamos decir que hay una tendencia que señala el espíritu democrático, como opuesto al totalitarismo”. (Pacem in terris nn.78) Y atiendan a un antiguo papa de nuestra Iglesia, “la forma democrática de gobierno adoptada por nosotros (republica de Italia) no es contraria en manera alguna a las máximas que voy a exponer; no repugna el Evangelio, sino que, por el contrario, exige esas virtudes sublimes que sólo se adquieren en la escuela de Jesucristo. La igualdad civil derivada del derecho natural, embellecida por la moral, establece la armonía del cuerpo político cuando cada cual coopera al bien de todos según la extensión de sus facultades físicas y morales” (Cardenal Chiaramonti obispo de Imola, luego S.S Pío VII).

Por otro lado, no advierto nada nuevo sobre vuestras indicaciones o las de la CEE ante otras elecciones. Matrimonios de una manera sí, matrimonios de otra no –esto es pastoral de exclusión-, y defensa de un concreto modelo de familia. Derecho a la vida, al menos a toda vida nacida bajo las expectativas eclesiásticas, trabajo para todos y derechos para las personas, desde la visión que ustedes tienen como derechos fundamentales. ¿Espero que en los derechos a la vida, incluyan la investigación con células madre, pues todos estos logros los anima el mismo Espíritu que les asiste a ustedes y a la comunidad?

Libertad religiosa, bien. Pero no pierdan de vista sus ilustrísimas que España es laica y hacia esa senda caminamos la sociedad. Quizás convendría un modelo educativo donde se incluyera historia de las religiones desde una antropología didáctica, y no una enseñanza católica a ultranza, dogmatizando a los maestros de religión por los colegios sobre lo que tienen que decir en las aulas.

Además de todo esto, inciden ustedes en la responsabilidad del voto, algo que ya tenemos asumido la ciudadanía, pues lo nuestro nos duele y lo local y autonómico, es lo que más de cerca nos afecta a los ciudadanos, como ustedes pueden entender. Pero, se dan ustedes cuenta de que se aprecia por vuestra parte una clara inclinación para votar a una determinada orientación política.

Esto es triste y sobre todo desalienta a muchos hijos e hijas de la iglesia. Y es triste, porque los esfuerzos de los obispos no son iguales en fuerza ni en maneras, pues están demasiado condicionados con la moral católico conservadora que impera en la iglesia española.

Hace unos días, leí una noticia de Latinoamérica muy curiosa que deseo comentaros para realizar una comparación aunque estas no sean deseables. En la región de Pasta de Conchos (México febrero de 2006), hubo una catástrofe minera, cuyo resultado se saldo con varias decenas de criaturas enterradas vivas y ya fallecidas. Se aprecia un conflicto para recuperar los cuerpos, y ha sido precisamente el obispo don Raul Vera, el que ha levantado su voz en una eucaristía para implorar la recuperación de estos cadáveres, para tranquilidad del dolor incesante de sus familias.

¿Quién de ustedes se ha manifestado de una manera contundente en favor de la recuperación de nuestros muertos de la guerra civil? El dolor no prescribe como ustedes saben, y además no es de izquierdas ni de derechas. La diferencia dolorosa, es que por un lado se han elevado a los altares a los que se ha considerado que lo merecían; y otros que fueron igualmente inocentes, están en las cunetas sepultados y merecen ser llorados por sus familiares en una sepultura digna. No les culpo del dolor pues sería una irresponsabilidad, pero si quisiera unos obispos más comprometidos con la sociedad y su pluralidad. Unos obispos, que además de escribir incesantes cartas pastorales –algunas de gran calidad-, tengan el valor evangélico de coger junto al pueblo una pancarta y estar adheridos a esa causa concreta que afecta a los derechos y la vida de las personas.

Comentan ustedes la necesaria austeridad y recuerdo la noticia de hace días, que informaba de vuestra critica en el pago del IBI. Si Cáritas generalmente se financia con la ayuda gubernamental que el estado le aporta directamente y las aportaciones de los fieles, ¿por qué no puede pagar la iglesia proporcionalmente sus impuestos como toda asociación de personas? Por otro lado, ¿darán ustedes muestras de austeridad por ejemplo bajándose el sueldo como Xavier Novell (obispo de Solsona), que lo ha hecho un 25%?

En resumidas cuentas, solo escribo estas líneas a título personal y como reflexión que nunca les enviaré directamente. Pero aquí están. Estas letras se escriben desde la fraternidad para con ustedes y desde el convencimiento, de que si de algo estamos necesitados en el mundo, es del testimonio contundente y la demostración de la solidad efectiva de los que decimos seguir a Cristo. Nos salvaremos si amamos, señores obispos. No si amamos de una concreta y determinada manera. Ya lo dijo Agustín de Hipona al que ustedes conocen mejor que yo, “AMA, Y HAZ LO QUE QUIERAS”.

En definitiva, somos un poco mayores, para que se nos oriente y casi se nos diga a quién votar, aunque sus palabras sean útiles para ciertos núcleos eclesiales.

Con mis mejores deseos para con vosotros, hermanos en la fe y obispos Andaluces del Sur.

Fdo. Florencio Salvador Díaz Fdez.

Estudiante de Teología Cristiana

Espiritualidad y depresión

ESPIRITUALIDAD Y DEPRESIÓN

MERCEDES NASARRE*, mnasarre@hotmail.com

HUESCA.

 

ECLESALIA, 06/03/12.- Hay momentos en los en los que la vida te desnuda de repente, la fragilidad y la indefensión emergen, todo desaparece y nuestro mundo se queda completamente vacío. Solo existe el silencio frío, cargado de inquietud y angustia que nos recuerda una y otra vez la pequeñez de nuestra existencia. Después el miedo toma posesión de nosotros, nos encoge, nos esclaviza, nos agita, nos desanima, nos paraliza.

Pero no importa haberlo pasado mal. La última libertad humana, la libertad esencial, esa que nada ni nadie nos puede arrebatar, es la de elegir nuestra actitud ante cualquier circunstancia. En última instancia, el ser humano se determina a sí mismo, no se limita a existir. Siempre puede decidir cómo será su existencia.

¿Qué es lo que nos sostiene ante lo aparentemente imposible de superar? Creo firmemente que la esencia y la salvación de la persona está el amor y a través del amor.

El amor a un ser amado, el amor a la familia, el amor a los amigos, el amor a una tarea, el amor a los necesitados, el amor a la vida por encima de todo, el amor al conocimiento, el amor de Dios para la persona creyente…Y digo " de Dios" porque sabemos que somos sostenidos, perdonados y amados gratuitamente.

En Psiquiatría, como en medicina, impera un pensamiento chato, materialista. Hasta hace pocos años se creía que nuestro cerebro tenía estructuras inamovibles. Ahora, recientes investigaciones demuestran lo contrario. El triángulo genes-cuerpo-mente es interdependiente y cada parte influye y depende de las otras. La materia viva es flexible y con capacidad de transformación. Cambiando nuestros pensamientos no solo se cambia la química cerebral, sino la propia estructura del cerebro: se desconectan antiguas conexiones neuronales y se crean otras nuevas. La biología puede responder al poder de la mente.

El depresivo ha perdido el sentido de su vivir. A veces ha habido agotamiento extremo; otras, una reacción anormal ante acontecimientos de la vida. En otras ocasiones existe enfermedad genética y cerebral. Y, a veces, una personalidad negativa que capta la realidad de forma muy sesgada.

La práctica espiritual puede conducir a sanar la actitud depresiva y a aceptar la enfermedad. Por supuesto que los psicofármacos aumentan las endorfinas. Pero los afectos, los paseos, el sol, la belleza o la vivencia de lo sagrado las aumentan mucho más.

Toda crisis es una etapa de oportunidad de cambio. Para reflexionar, meditar y tratar de encontrar el mensaje oculto que nos brinda la vida en esta situación.

Siempre hemos de hacernos esta pregunta: si de esta situación pudiera aprender algo positivo, que me hiciera crecer como persona, ¿qué sería?

La espiritualidad no es un atajo. No elimina la depresión. Pero puede enfrentarnos a ella y a nuestra actitud. Porque la verdadera espiritualidad es atreverse a transitar por la propia interioridad y dejarnos "tocar" allí precisamente. En ese lugar íntimo donde nos hemos encogido.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*Mercedes Nasarre es autora del libro "Un psiquiatra se pone a rezar" (ECLESALIA, 07/02/12) de la Editorial Pirineo

 

 
 

viernes, 2 de marzo de 2012

ORACIÓN CUARESMA "EL TESORO DEL ESCRIBA I" LA VIRTUD MORAL DE PERDONAR

El Tesoro del Escriba I

ORACIÓN CONTEMPLATIVA

Adoraras al Señor tu Dios y sólo a él le darás culto”

(Ex24,7b)

*HIMNO

ORAR A PIÉ DESCALZO


A pie descalzo, Señor.

De puntillas, no.

A pie descalzo, calcando la planta desnuda en la arena,

despojados de la sandalia,

así entramos en la aventura de orar, Señor, Jesús.

                        A pie descalzo, paso a paso,

                        como niños que comienzan a caminar,

                        así abrimos el camino, Señor.

A pie descalzo, despojados de todo lo que no somos,

así caminamos, Señor.

A pie descalzo,

humildemente,

desnudos de postizos,

con sencillez, sin hacer ruidos,

sin afán de dejar pisadas

para que otros nos sigan,

así caminamos, Señor Jesús.

            A pie descalzo, en la aventura de llegar a Dios,

de experimentarlo, de sentirlo cercano y amigo,

así caminamos Señor.

A pie descalzo, paso a paso,

ponemos en el camino de la oración nuestro ser de cristiano

porque queremos vivir el amor al Padre

como lo vivió Jesús, el Señor.

            Porque tú amabas, Jesús, amamos nosotros.

            Porque tú orabas, Jesús, oramos nosotros.

            Porque la humildad y sencillez eran tu estilo de vida,

            así queremos vivir y comportarnos nosotros.

A pie descalzo, con el corazón desnudo te decimos:

-Maestro, enséñanos a orar. ¡Oh, Maestro!.



*LITURGIA DE LA PALABRA

         Mateo 4,1-11 (Biblia Latinoamericana)

            El Espíritu  condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan. Pero Jesús le respondió: -Dice la escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del Templo. Y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues dice la escritura que Dios dará ordenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna. Jesús le replicó: -No tentarás al Señor tu Dios. A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. Y le dijo: -Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras. Jesús le dijo: Aléjate, Satanás, por que dice la escritura “Adora- ras al Señor tu Dios, y a El sólo servirás. Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle.                                       
Palabra del Señor



*MEDITACIÓN DE LA PALABRA

Plegaria de perdón


Oh Dios nuestro y de nuestros padres:


que nuestra oración llegue hasta Ti.

Ya lo ves, Señor,

no somos ni audaces ni endurecidos,

ni te diremos:

somos inocentes no tenemos pecados”

sino que confesamos:

hemos pecado:

somos de verdad culpables,

hemos sido rebeldes a tu voluntad,

hemos cometido abusos de confianza,

hemos blasfemado,

hemos incitado al mal,

hemos condenado al inocente,

hemos sido orgullosos,

hemos actuado con violencia,

hemos afirmado cosas falsas,

hemos dado malos consejos,

hemos engañado,

hemos despreciado cosas respetables,

hemos desobedecido,

hemos despreciado tus leyes,

hemos sido perversos,

hemos cometido injusticias,

hemos oprimido al prójimo,

hemos endurecido nuestro corazón,

nos hemos entregado a la corrupción,

hemos cometido acciones vergonzosas,

hemos seguido malos caminos,

hemos rechazado a nuestro prójimo,

hemos abandonado tus mandamientos.



Y Tú, tan justo en todo lo que sucede, has seguido siempre actuando con amor y fidelidad para con nosotros; pero nosotros te hemos desconocido y hemos pecado.

Ritual Hebreo.

*PARA COMPARTIR LAS ACTITUDES



DIEZ MANDAMIENTOS ACTUALIZADOS


         Escucha hijo mío:

            Yo soy tu Dios, el Padre de Jesús, tu único Señor.



1.Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón.

2.No adorarás ídolos: ni el Dinero, ni el Consumo, ni el Poder, ni el prestigio...

3.No tentarás el Señor tu Dios, ni le irritarás con descon- fianzas. No utilizarás a Dios ni le silenciarás.

4.Serás agradecido, respetuoso y servicial para quienes te dieron la vida. Serás responsable de la vida que has hecho nacer.

5.Respetarás y protegerás la vida de tus semejantes. No les harás daño ni les privarás de lo necesario para vivir.

6.Te ganarás el pan y servirás a tus hermanos con tu trabajo.

7. No abusarás sexualmente de ninguna persona. Serás fiel a tu cónyuge y a tus compromisos.

8.Serás justo con tus semejantes y respetarás sus derechos y sus bienes.

9.Serás buen ciudadano, respetuoso y colaborador con el bien de todos.

10.Dirás la verdad, respetando la intimidad. No engañarás ni mentiras.                                                                                                      



*CLAUSURA DE LA ORACIÓN

Tú nos bastas

Recibe, Señor, la alabanza de los hermanos.

En el camino de la vida nos atrevemos a gloriarnos

ante ti de nuestras debilidades

porque nos basta tu gracia.

Te lo decimos con voz muy queda:

a través de estos años de trato contigo

y trabajo por ti,

a través del desgaste de las horas y de las soledades.

Hemos comprobado que tú nos bastas

y que en nuestras carencias resplandece

con fuerza tu gracia.

Temerosos por la fragilidad de nuestro amor,

pero animados por tu divina Palabra,

nos atrevemos a decir que tú, Señor, nos bastas.

Parroquia de San Sebastián. 29.02.2004

Delegación de Liturgia

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - LIBERAR LA FUERZA DEL EVANGELIO

LIBERAR LA FUERZA DEL EVANGELIO 
 

2 Cuaresma (B) Marcos 9, 2-10

 

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

El relato de la "Transfiguración de Jesús" fue desde el comienzo muy popular entre sus seguidores. No es un episodio más. La escena, recreada con diversos recursos de carácter simbólico, es grandiosa. Los evangelistas presentan a Jesús con el rostro resplandeciente mientras conversa con Moisés y Elías.

Los tres discípulos que lo han acompañado hasta la cumbre de la montaña quedan sobrecogidos. No saben qué pensar de todo aquello. El misterio que envuelve a Jesús es demasiado grande. Marcos dice que estaban asustados.

La escena culmina de forma extraña: «Se formó una nube que los cubrió y salió de la nube una voz: Este es mi Hijo amado. Escuchadlo». El movimiento de Jesús nació escuchando su llamada. Su Palabra, recogida más tarde en cuatro pequeños escritos, fue engendrando nuevos seguidores. La Iglesia vive escuchando su Evangelio.

Este mensaje de Jesús, encuentra hoy muchos obstáculos para llegar hasta los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Al abandonar la práctica religiosa, muchos han dejado de escucharlo para siempre. Ya no oirán hablar de Jesús si no es de forma casual o distraída.

Tampoco quienes se acercan a las comunidades cristianas pueden apreciar fácilmente la Palabra de Jesús. Su mensaje se pierde entre otras prácticas, costumbres y doctrinas. Es difícil captar su importancia decisiva. La fuerza liberadora de su Evangelio queda a veces bloqueada por lenguajes y comentarios ajenos a su espíritu.

Sin embargo, también hoy, lo único decisivo que podemos ofrecer los cristianos a la sociedad moderna es la Buena Noticia proclamada por Jesús, y su proyecto de una vida más sana y digna. No podemos seguir reteniendo la fuerza humanizadora de su Evangelio.

Hemos de hacer que corra limpia, viva y abundante por nuestras comunidades. Que llegue hasta los hogares, que la puedan conocer quienes buscan un sentido nuevo a sus vidas, que la puedan escuchar quienes viven sin esperanza.

Hemos de aprender a leer juntos el Evangelio. Familiarizarnos con los relatos evangélicos. Ponernos en contacto directo e inmediato con la Buena Noticia de Jesús. En esto hemos de gastar las energías. De aquí empezará la renovación que necesita hoy la Iglesia.

Cuando la institución eclesiástica va perdiendo el poder de atracción que ha tenido durante siglos, hemos de descubrir la atracción que tiene Jesús, el Hijo amado de Dios, para quienes buscan verdad y vida. Dentro de pocos años, nos daremos cuenta de que todo nos está empujando a poner con más fidelidad su Buena Noticia en el centro del cristianismo.

 

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