CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 26 de abril de 2012

LLAMADA DE "SOS RACISMO"

¿Está la humanidad de la persona en peligro? Se anuncian recortes brutales, se traspasan líneas rojas. Se legisla y deniega la sanidad publica a los extranjeros en situación irregular, pero dicen que los atenderán. De quien nos fiamos?
Este cartujo con licencia propia, se hace eco de este mensaje que envia Isabel Sánchez, todo es preciso y la sanidad publica y universal lo es.

Sobre la restricción en el acceso a la sanidad…


22 abril, 2012. Publicado en: comunicados
Comunicado de la federación estatal de SOS RACISMO sobre la restricción en el acceso a la sanidad a los inmigrantes en situación irregular
En el Congreso de Ministros del día 20 de abril de 2012 se ha presentado el proyecto de Decreto Ley de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud en el que se contempla una modificación de la actual Ley de Extranjería a fin de introducir como requisito para el acceso a la sanidad la necesidad de estar en situación de residencia legal.
Sin perjuicio de conocer más detalles sobre la propuesta que ha sido adelantada por la Ministra de Sanidad en comparecencia posterior al Consejo de Ministros, todo parece indicar que tomando como excusa la limitación de lo que se conoce como “turismo sanitario” que afecta sobre todo a ciudadanas y ciudadanos de la Unión Europea, el gobierno pretende llevar a cabo un retroceso en el derecho a la sanidad para la población inmigrante en situación irregular.
El derecho a la sanidad en su actual configuración procede de la vigente Ley de Extranjería, (Ley Orgánica 4/2000) y supuso la plasmación legal del acceso a la salud como derecho universal al margen de la situación administrativa de las personas. Tras la desaparición hace un mes del Fondo de apoyo a la Acogida e Integración de Inmigrantes señalábamos nuestro temor a que esta medida no fuera un capitulo aparte sino el comienzo de una serie de limitaciones en el acceso a derechos sociales que no harán sino alejar a los inmigrantes de la integración entendida como igualdad de derechos. Por todo ello, desde la Federación estatal de SOS RACISMO consideramos que la restricción en el acceso a la sanidad a los inmigrantes en situación irregular:
  1. Supone un grave retroceso en la conquista de derechos sociales por parte de la población inmigrante de este país.
  2. Es una medida inconstitucional a la luz de la sentencias que el Tribunal Constitucional dictó en el año 2007 contra un intento similar por parte del partido popular de restringir el acceso a derechos fundamentales para el colectivo de inmigrantes en situación irregular.
  3. La crisis económica, a pesar de su crudeza, no puede ser excusa para vaciar de derechos a las personas migrantes con lo que ello conlleva de fractura en los principios de universalidad e igualdad que deben presidir el acceso a derechos fundamentales, como el del acceso a la sanidad.
  4. Esta medida unida a otras coloca al actual gobierno en la ola de otros países europeos de populismo y racismo institucional que dejará un rastro de excusión social y conflictividad que terminará “mojándonos” a todas y todos.

Donostia San Sebastian / Madrid
20 de abril de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - VA CON NOSOTROS

VA CON NOSOTROS

4 Pascua (B) Juan 10, 11-18

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

El símbolo de Jesús como pastor bueno produce hoy en algunos cristianos cierto fastidio. No queremos ser tratados como ovejas de un rebaño. No necesitamos a nadie que gobierne y controle nuestra vida. Queremos ser respetados. No necesitamos de ningún pastor.

 

No sentían así los primeros cristianos. La figura de Jesús buen pastor se convirtió muy pronto en la imagen más querida de Jesús. Ya en las catacumbas de Roma se le representa cargando sobre sus hombros a la oveja perdida. Nadie está pensando en Jesús como un pastor autoritario dedicado a vigilar y controlar a sus seguidores, sino como un pastor bueno que cuida de ellas.

 

El "pastor bueno" se preocupa de sus ovejas. Es su primer rasgo. No las abandona nunca. No las olvida. Vive pendiente de ellas. Está siempre atento a las más débiles o enfermas. No es como el pastor mercenario que, cuando ve algún peligro, huye para salvar su vida abandonando al rebaño. No le importan las ovejas.

 

Jesús había dejado un recuerdo imborrable. Los relatos evangélicos lo describen preocupado por los enfermos, los marginados, los pequeños, los más indefensos y olvidados, los más perdidos. No parece preocuparse de sí mismo. Siempre se le ve pensando en los demás. Le importan sobre todo los más desvalidos.

 

Pero hay algo más. "El pastor bueno da la vida por sus ovejas". Es el segundo rasgo. Hasta cinco veces repite el evangelio de Juan este lenguaje. El amor de Jesús a la gente no tiene límites. Ama a los demás más que a sí mismo. Ama a todos con amor de buen pastor que no huye ante el peligro sino que da su vida por salvar al rebaño.

 

Por eso, la imagen de Jesús, "pastor bueno", se convirtió muy pronto en un mensaje de consuelo y confianza para sus seguidores. Los cristianos aprendieron a dirigirse a Jesús con palabras tomadas del salmo 22: "El Señor es mi pastor, nada me falta... aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo... Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida".

 

Los cristianos vivimos con frecuencia una relación bastante pobre con Jesús. Necesitamos conocer una experiencia más viva y entrañable. No creemos que él cuida de nosotros. Se nos olvida que podemos acudir a él cuando nos sentimos cansados y sin fuerzas o perdidos y desorientados.

 

Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, confesado solo de manera doctrinal, un Jesús lejano cuya voz no se escucha bien en las comunidades..., corre el riesgo de olvidar a su Pastor. Pero, ¿quién cuidará a la Iglesia si no es su Pastor?

 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

 

 

 

miércoles, 25 de abril de 2012

¿ESTAMOS PARA REIR? BIENAVENTURADOS LOS LLENOS DE HUMOR


¿Es un día propicio para reír?

Las noticias hoy son catastróficas como las de siempre, tengo algún que otro frente abierto que con la ayuda del Señor y una poquita de buena voluntad por parte de tal o cual se solucionará, una amiga enfermó hoy y su situación casi me quita el sueño.

¿Es un día propicio para reír? Pregunto nuevamente.

Y me contesto que no, y quien conoce al que escribe, sabe que suelo reírme hasta de mi sombra en situaciones insospechadas. Pero todo tiene su toque, y su de reír no tenemos ganas pues somos humanos, al menos si podemos tomárnoslo todo con un toque de buen humor socarrón y casi satírico que nos lleve a mirar las cosas desde otro punto de vista, o con miras a otras perspectivas.

Todo se solucionará. Mientras vivamos, podremos alcanzar la solución. Al final de todo, queda ese espacio personal que se desea como el oro más preciado. Ese espacio donde cada cual somos nosotros y sin máscaras. Cada cual elige el suyo. El mío es un lugar fresco, bajo un gran árbol. Allí me siento con mi ropa cómoda. Rezo, leo, estudio. Sobre todo leo. A Peter Berling en esta ocasión feliz en la que comienzo “Los hijos del grial”.

Y sabéis que? Cuando estoy en ese espacio que me equilibra, me serena y en el que me siento más yo; recuerdo escritos y autores y llego a la conclusión de que con buena voluntad, una pizca de esperanza y un toque de humanidad, todo se arreglará.

Que acabéis bien el miércoles y os cunda el jueves. Abrazos a todos y a todas.

Atte. Floren.

BIENAVENTURADOS LOS LLENOS DE HUMOR



Bienaventurados los que saben reírse de sí mismos,    

porque siempre encontrarán apoyo.

Bienaventurados los que pueden distinguir una montaña

de un montón de arena,

porque se ahorrarán muchos enfados.

Bienaventurados los capaces de descansar y dormir

sin buscar disculpas para hacerlo,

porque llegarán a sabios.

Bienaventurados los que saben escuchar y callar,

porque aprenderán muchas cosas nuevas.

Bienaventurados los que son bastante inteligentes

para no tomarse en serio a sí mismos,

porque serán valorados por los demás.

Bienaventurados los que saben sonreír sin poner mala cara,

porque serán luminosos.

Bienaventurados los que aprenden a tomar en serio

las cosas pequeñas y ven con tranquilidad las cosas serias,

porque llegarán muy lejos en la vida.

Bienaventurados los que piensan antes de actuar

y rezan antes de pensar,

porque se ahorrarán muchas tonterías.

Bienaventurados los que pueden callar y reír

aunque se les quite la palabra y se les aparte,

porque están muy cerca del espíritu del Evangelio.

Bienaventurados los que reconocen

y aman al Señor en todas las cosas,

porque irradiarán luz, bondad y alegría.



(De la revista “Alandar”)

sábado, 21 de abril de 2012

PENSAMIENTOS MATUTINOS DEL AMIGO ANTONIO ALCAIDE

La ventaja de levantarse a las 6 de la mañana, estriba en encontrar ese silencio que nos reconcilia con lo más profundo de nuestro ser. Es entonces cuando los sentidos se agudizan y se afilan para disfrutar fragmentos como este... Aún a esta hora tengo un regusto especial en el alma
 
"En definitiva, en la profundidad de lo Real hay un darse qué engendra la forma que somos, esa forma que recibimos con el don de la vida y de nuestra individualidad concreta y que estamos llamados a entregar para regresar al Origen que nos engendra. Estamos creados desde esa profundidad. Cuando se capta este misterio, todo se abre y se descubre la Presencia que está ofreciéndose, aquí y ahora, en cada instante. Las religiones son modos de religarse a este movimiento del Ser en el que somos siempre, en todo momento y lugar, en el fundamento de todo tiempo y de todo lugar. <<Dios es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia es ninguna>>, dice una sentencia del S.XII. Abrirse a esta comprensión de lo Real es a lo que hoy se nos invita"
                                                                                                                                                                                                                                                                JAVIER MELLONI S.J.
 
Un abrazo desde el coirazón, reflejo de ese otro Corazón que nos enamora
 
 
 

martes, 17 de abril de 2012

VIOLENCIA DE GENERO DE CERCA


Es un día extraño y triste. Profundamente triste.

Mi pequeña ciudad de Estepa, puede ser conocida por sus productos artesanos, su aceite o sus monumentos; pero los vecinos de este pacifico pueblo, no nos hacemos a la idea de ser noticia hoy por causa de una muerte producida por la violencia de género.

Ana María Tenia veinti tantos años. Joven, muy joven y con ganas de estrujar la vida y vivirla en ocasiones hasta el mismo límite. No sabemos si ella desde su responsabilidad juvenil, supo poner coto a la libertad con que nos dota a todos el estado de derecho. El caso es que junto a su pareja, considero que el asunto se les fue de las manos.

La causa ha sido horrible, asesinada presuntamente a manos de su acompañante sentimental con el que –según los medios de comunicación-, no se tiene claro qué clase de relación tenía.

Al fin y al cabo, ella y solo ella es la que ha perdido. Sus restos ya descansan para siempre, en el lugar de la eterna memoria. Pero lo que esta joven se deja atrás, es un panorama tan triste, casi como las mismas causas de la muerte. El estigma del asesinato se irá diluyendo poco a poco entre la ciudad y sus vecinos, los comentarios vecinales darán paso a otros temas de mas o menos importancia; pero hoy una familia de Estepa duerme en casa sabiendo que su hija mayor ha sido arrojada de la vida de una manera brutal. Y además de los aditivos macabros de los hechos, el afrontar la ausencia de esta joven, se hace para su familia el escalón mas grande a superar en estos momentos.

Resulta curiosa la vida. Que lejanas nos parecen las cifras de muertos en la carreteras, cuando ni nos rozan los dramas concretos. Que cerca nos tocan las cifras y las noticias, cuando puedes ponerle rostro, físico y hasta calor humano a las personas que sufren el drama de esta muerte.

Soy amigo de su familia de la fallecida. Mis padres son íntimos de su madre, concretamente.

¿Qué decir? ¿Cómo afrontar esto?

En el trajín de mi trabajo, llevo todo el día en un mudo diálogo con el Señor. Y aunque como nos dijo Queiruga hace días: los –casi- teólogos modernos no creemos en los milagros; no os niego que hoy he preguntado a Dios porqué.

La respuesta me ha venido igualmente de la mano de la pregunta.

Esta joven ha sido asesinada. El asunto se les fue de las manos. Vidas juveniles, demasiado inmaduras como para hacerse cargo de responsabilidades concretas. ¡Cuidado, no responsabilizo exclusivamente a esta pareja de la muerte de ella, ni mucho menos! Voy un poco más lejos. ¿Tenemos todos responsabilidad es esto? ¿Cómo educamos?

¿Educamos a nuestros hijos e hijas en el rol de masculino = dominación, poder, autoridad; femenino = casamiento, sumisión, casa, hijos, mantecados (trabajo)?

La sociedad es insaciable respecto de los consumos, las modas y las orientaciones. Y por encima del entendimiento que tengamos unos y otros de la religión o del mismo Dios, por encima de leyes, dictámenes y historias, somos personas con unos derechos, unos deberes y una capacidad reconocida para actuar libremente.

Ayer, tras hablar del tema con un amigo, pasé a recomendarle un libro de mi apreciado José Antonio Pagola, y sin intención alguna lo abrí por una página concreta. Es el libro de Lucas, y lo abrí por la página 125. Al ver el titulo del texto evangélico desarrollado por Pagola, dije a mi amigo: “el Señor no tiene arreglo, pues pone en nuestras manos constantes respuestas que hay que saber interpretar”. El titulo era: NO LLORES. Y desarrollando el evangelio de la pérdida del hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17), nos dice Pagola ante la pérdida de un ser querido.

“Que transformación cuando la persona descubre que a Dios lo único que le interesa somos nosotros; que no piensa en sí mismo, sino en nuestro bien, que lo único que le da gloria es nuestras vida vivida en plenitud. […]

Ante la perdida de un ser querido, lo primero es recordar que liberarnos del dolor no quiere decir olvidar al ser querido […]. La ausencia del ser querido nos pesa demasiado, y la pena se apodera de nosotros una y otra vez. Puede ser el momento de acudir a la propia fe.

Desahogarnos con Dios no es pecado. Dios no rechaza las quejas. Las entiende. Jesús se encuentra con la viuda en la pequeña aldea de Naín y simplemente de sus labios salen dos palabras que hemos de escuchar desde lo más hondo de nuestro ser como venidas del mismo Dios: “No llores”. Dios nos quiere ver disfrutando por toda la eternidad a quienes la muerte nos ha separado.” (José Ant.Pagola “El camino abierto por Jesús – Lucas” pag 125)

Con esto me despido. Oremos al Señor, para que esta familia encuentre en nosotros la discreción necesaria, la palabra oportuna y el apoyo silencioso necesario para superar la ausencia. Aprendamos todos de estos dramas, fijemos nuestra mirada en la plenitud de nuestra felicidad y alejémonos del dolor y la infelicidad.

Uno solo es el camino, que en la vida merece la pena.

Si ese camino pasa por Jesús como así lo creo, confío que desde esa dimensión del corazón del Padre, Jesús guíe a Ana María y abrace constantemente por medio de nosotros a sus padres, hermana y familia.

Abrazos.  

sábado, 14 de abril de 2012

ENTREVISTA A Andrés Torres Queiruga - EL PAIS

"Los que me acusan deberían salir a la luz del diálogo público”


El teólogo Andrés Torres Queiruga (Ribeira, A Coruña, 1940) ya estaba avisado. En 2009, la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe —el antiguo Santo Oficio— había filtrado que iba a condenar la obra del pensador gallego. Tardó tres años, pero lo hizo a conciencia en un documento publicado el pasado 30 de marzo. “Fue una pena que la Conferencia Episcopal diese un paso tan innecesario y sin fundamento objetivo”, declara a este periódico vía correo electrónico. Exige conversar por escrito para que nadie "malinterprete un tema tan delicado".

Pregunta. Entre las críticas que la Conferencia Episcopal dedica a su trabajo, ¿hay alguna que merezca la pena refutar?

Respuesta. Puede parecer orgullo, pero creo que ninguna. Todas esas críticas están hechas sin entrar de verdad en el dinamismo vivo de mi propuesta y se limita a una lectura limitada de mis obras, con mentalidad más bien escolástica. Hermenéuticamente, el documento es un pequeño desastre. Creo que una lectura atenta y perspicaz del texto, con las citas literales de mi obra, constituye la mejor defensa.

P. ¿Qué cree que quieren decir los obispos cuando afirman que usted reduce la fe cristiana "a las categorías de la cultura dominante"?

R. Ese sería el caso si se interpreta "actualizar" como "reducir". Pero una de mis preocupaciones fundamentales es siempre la de un cuidado exquisito en la diferenciación de los planos de pensamiento. Lo indican los títulos de mis obras: repensar los conceptos desde la cultura actual para recuperar la experiencia originaria y fundante.

P. ¿El cristianismo ha perdido esa experiencia originaria y fundante?

R. No se ha perdido. Pero la experiencia solo se tiene como ya siempre interpretada. Mantener la misma interpretación cuando cambia la cultura tiende a hacer incomprensible la experiencia y matar su vitalidad. Por ejemplo, Jesús habló en arameo y desde la cultura bíblica, pero los evangelios los tenemos en griego y desde la cultura helénica. Sin esta reinterpretación, sería ininteligible para aquel mundo y ni siquiera llegaría a nosotros. Pues bien, nosotros vivimos después de la modernidad y si no logramos repensar la experiencia originaria en ese nuevo paradigma cultural, corre el riesgo de no ser verdaderamente comprendida.

P. La jerarquía católica ataca su idea del “pluralismo asimétrico” de religiones. El catolicismo ¿niega la diversidad de religiones?

R. La teología todavía no dispone de categorías adecuadas para enfrentarse al diálogo de religiones, que se presenta con una trascendencia impensable antes de la globalización. Yo intenté buscar alguna categoría y “pluralismo asimétrico”, junto a otras, me parece la más acertada. Tanto la teología actualizada como la realidad viva de muchísimos hombres y mujeres creyentes practica ese diálogo e intenta una nueva y fraterna convivencia.

P. Usted rechaza “los milagros e incluso la resurrección de Jesucristo como milagro susceptible de pruebas empíricas”. ¿Su pensamiento continúa dentro del cristianismo?

R. Sin duda. Como yo piensan hoy la mayoría de los teólogos actualizados. La crítica bíblica demuestra que de los llamados milagros de los evangelios apenas quedan algunas curaciones. Y la nueva visión del funcionamiento autónomo del mundo, proclamado solemnemente por el Vaticano II, Dios es presencia activa y promueve el mundo desde dentro. Igual que sucede con la existencia de Dios, pedir pruebas empíricas para poder aceptarla es tan absurdo como negarse a admitir la existencia de un sonido si no se demuestra su peso en kilos.

P. Tras la condena episcopal, usted afirmó que “en ninguna otra nación europea con seria tradición teológica” se cuestionaría su obra.

R. No hablo de la jerarquía católica española, sino de un grupo muy concreto y de unos teólogos afines. Aclarado esto, esa afirmación es cierta.

P. ¿Quién forma ese grupo?

R. No quiero entrar en un juego tan oscuro e irresponsable, cuando mi pensamiento ya ha sido suficientemente calumniado. Por espíritu eclesial y honestidad, deberían ser esas personas las que saliesen a la luz del diálogo público, se abriesen a la empatía de la comprensión y buscasen la fuerza de las razones.

P. El catolicismo español ¿permite la libertad individual?

R. Dentro del catolicismo, a pesar de este episodio, hay mucha libertad, más de la que el ambiente creado por las manifestaciones oficiales parece indicar. La vida de los grupos activos en la comunidad eclesial no le tiene miedo a la libertad. Mi ordenador echa humo con mensajes individuales y colectivos que me llegan de todas partes, animados de libertad evangélica.

LA PASCUA - JOSÉ ARREGUI (TEÓLOGO)

La Pascua



No sé qué es la Pascua para ti, pero déjame escribirlo con mayúscula y decirte lo que es para mí.
La Pascua es la bondad y la belleza como origen de cuanto es a pesar de todo. Todo está bañado en gracia, aunque no lo parezca, como esta mañana azul y verde. El azul del cielo más arriba de todas las nieblas. El verde de la vida que florece en la tierra sin ningún por qué: en el chopo junto al Narrondo, en el diente de león, las prímulas y las margaritas, llamadas también belloritas o pascuetas (¿a quién se le ocurrió este nombre?). La belleza y la bondad en todo: eso es Dios, es la Pascua florida. Abre los ojos y mira: todo vive y es milagroso, ¿no lo ves?
La Pascua es el “primer verdor” de la vida en la primavera. Desde hace diez mil años, los agricultores y los pastores lo han celebrado. El cereal crecía en los campos, los corderos corrían en los prados, la vida volvía, poderosa y bella. Todo era regalo bueno del Cielo y de la Tierra, de Dios o del Misterio, y había que agradecerlo. Los agricultores lo celebraron amasando el pan nuevo sin levadura vieja; los pastores, comiendo el primer cordero del rebaño (¡pobre corderillo, que a todos nos recuerda que solo es justo vivir si estamos dispuestos a dar, incluso hasta morir!).
La Pascua es la fiesta de la libertad, siempre en camino. Hace más de tres mil años, un grupo de hebreos, esclavos del faraón egipcio Ramsés II, rompieron el yugo de la servidumbre. Y se pusieron en camino a través del desierto hacia la tierra soñada. Y desde entonces cada año, en la primera luna llena de la primavera, han celebrado el recuerdo de la liberación y el sueño de la tierra comiendo pan sin levadura y carne de cordero. “Pascua” en hebreo significa “paso”: paso de la muerte a la vida, de la servidumbre a la libertad, del exilio a la tierra. Pero es una tierra que ha sido prometida a todos y que nadie ha de conquistar a costa de otros. Una tierra que aún no hemos alcanzado.
La Pascua es la memoria de Jesús, el profeta de la gracia y de la libertad, que pasó la vida curando y librando, y arriesgando la vida. Los poderes de la religión y del imperio tuvieron miedo. Y en la víspera de la pascua judía del año 30 lo mataron cruelmente, clavándolo en una cruz. Pero la libertad no la clavaron. La vida no la mataron. La bendita luz azul y verde, que emanaba de su cuerpo llagado, no la apagaron. La presencia de Jesús, nueva como la primavera, no la sepultaron. La bondad de Jesús no la pudieron vencer. La esperanza de la tierra sin males no la pudieron enterrar.
Muchas discípulas y discípulos lo siguieron amando. Y dijeron: “Ha resucitado”. Pero, tenlo por seguro, esa confesión nada tuvo ni tiene que ver con sepulcros milagrosamente vacíos ni con milagrosas apariciones físicas, diga lo que diga la Comisión episcopal española para la Doctrina de la Fe en su Notificación, tan antipascual, contra el gran teólogo Torres Queiruga. ¿A qué llamáis “milagro”, hermanos obispos? ¿Y a qué llamáis “Pascua”? Preguntad a los discípulos de Emaús cómo les ardió el corazón en el camino de la vida con todas sus decepciones. Preguntad a María de Magdala cómo vieron al Viviente los ojos de su amor, en la luz de sus lágrimas. Eso es la Pascua.

               PARA ORAR

Yo dancé al amanecer, al empezar el mundo,
y dancé en la luna y en las estrellas y en el sol,
y bajé del cielo y bailé en la tierra:
nací en Belén.

ESTRIBILLO:“Danza, pues, dondequiera que estés.
Yo soy el Señor de la Danza”, dijo Él.
“Os ayudaré a todos, dondequiera que estéis,
y a todos os sacaré a danzar”, dijo Él.

Yo dancé para el escriba y el fariseo,
pero ellos no quisieron danzar y no quisieron seguirme.
Dancé para el pescador, para Santiago y Juan:
ellos vinieron conmigo y danzamos. (
Estribillo…)
Yo dancé en sábado y curé al paralítico.
La gente santa dijo que era una vergüenza.
Me azotaron y me desnudaron y me colgaron,
y me dejaron morir allá en la cruz.
(Estribillo…)

Yo dancé el viernes, cuando el cielo se volvió negro.
Es difícil danzar con el demonio detrás.
Sepultaron mi cuerpo y pensaron que había acabado,
pero yo soy la danza y todavía sigo. (Estribillo…)


Ellos me tumbaron, pero yo salté.
Yo soy la vida que nunca, nunca muere.
Viviré en vosotros, si vivís en mí.
“Yo soy el Señor de la Danza”, dijo Él. (Estribillo…)

(Sydney Carter, traducido del inglés)

jueves, 12 de abril de 2012

LOSAS, PASCUA Y VIDA

La Salada, VÍSPERAS del Domingo de Resurrección.

Losas, Pascua y Vida

“En un mundo con tanta capacidad de muerte como el nuestro, anunciar la resurrección de Jesús significa proclamar que Dios no está con los que fabrican o bendicen muerte, sino con los que dan por amor la vida para que sean posibles la felicidad y la vida.”

(Rafael J. García Avilés)
Bueno, en esta tarde de domingo, segundo a segundo recupero el sosiego que tanto necesito, tras la dura campaña de la semana santa. Uno es florista de profesión, hay que trabajar para comer, afanarse en hacerlo lo mejor posible –profesionalmente hablando-; y en términos generales, pues todo ha salido bien gracias al altísimo y a alguna que otra ayuda.
Ayer celebré doblemente la alegría pascual de la resurrección de Jesús, pues como asistente litúrgico celebré en ambas vigilias de mis muy estimadas hermanas de la cruz y hermanas clarisas; y desde medio día pues ya estoy en mi retiro, entre mis animales, familia –aunque ya se marcharon- y algún que otro café en casa de tal vecino.

Dicho esto: ¡¡¡RESUCITO!!!

Sí, es así y casi no hay que darle demasiadas vueltas. Resucito Jesús, no revivió. No volvió a sus discípulos entonces, ni volverá físicamente, en cuanto a presencia palpable que nos pueda dar las buenas tardes o los buenos días. Pero este planteamiento no anula ni un ápice, la grandeza de este misterio, que es misterio porque a nosotros se nos da, se nos muestra cual hermosa y propicia teofanía, que nos predispone a la posibilidad de resucitar junto a Jesús en este memorial que hemos celebrado durante todo el triduo pascual.

Las lecturas de ayer noche fueron reveladoras desde la primera hasta la novena, pues en ellas advertimos responsablemente como efectivamente, todo este misterio pascual es teofanía que cada cual tiene que descubrir desde la propia realidad de su vida, y las luces con las que Dios le ha adornado.
Es teofanía, en la cual Dios muestra su opción por el hombre y la mujer desde el instante en el que el sujeto se pregunta por la existencia de él, el Trascendente. Y Dios no vacila. Atiende, escucha, alienta los corazones por medio de su espíritu; modela las conciencias, hasta llegarse a la plenitud del entendimiento que nos llega con Jesús, el último pero no definitivo revelador del Padre.

Porque en Jesús vemos al padre, y desde el hombre y la mujer de cada tiempo de este tiempo, vemos a Jesús el hijo de Dios. Y llegado a este punto, quiero referirme brevemente a la vida. Mi vida y tu vida. Haz con ella lo que quieras que ya me ocupo yo de mi mismo.
Pero no anulemos el sentido de comunidad humana por comunidad cristiana, ni lo ahoguemos con en aborrecible paternalismo que desde los pulpitos se desprende hacia la comunidad creyente. Jesús ha resucitado en mi vida. Jesús resucita en tu vida. Él es el primero que te anima y casi te empuja, a quitarte de encima esa pesada losa que oprime tu libertad y tu propio ser.

Y esa losa en ocasiones, parecemos no tener bastante con que nos la pongan encima, sino que incluso favorecemos era ocasión de aplastamiento, al mostrarnos solícitos a la opresión.

¿Aprenderemos los cristianos algún día, que el camino tras las huellas de Jesús, no tiene que ser necesariamente un camino de tristeza, ceniza, confesión clerical y penitencias obsoletas?
¿Utilizamos el prisma de la alegría, para enfocar oportunamente la semana santa, camino a la pascua? ¿O quizás incluso encendiendo el cirio pascual –presencia viva del resucitado- estamos a Dios rogando y con el mazo dando?

Llegado a este punto, creo que debiéramos centrarnos los hijos e hijas de Dios -e incluso aquellos que tienen dudas de su vinculo comunitario con la católica iglesia-, en seguir fundamentalmente las huellas de Jesús de Nazaret que nos conducen a la esperanzada y alegre resurrección. A la posibilidad de encauzar el rumbo de la vida, enfocarla desde la básica esperanza y el básico amor, sin demasiados aditivos.
A este planteamiento desde luego, no ayudan arengas políticas proclamadas desde los pulpitos por obispos que pertenecen a otros siglos, contra toda vida que no se acomoda a lo que ellos entienden por vida. Contra toda sexualidad que no se adapta a la vida entendida por estos obispos y muchos sacerdotes, célibes para el absurdo más extremo y homosexuales reprimidos en otros casos para el colmo del asunto.
¿Resulto crudo? Sí, puede. Pero yo escribo desde la vida, desde mi vida. Esa vida que cualquier mitrado considera oportuno pisotear. ¿Para que predican si demuestran ser personas exentas de autentica vida testimonial cristiana? –Siento generalizar-. Digo que, si intentan pisotearme, si intentan pisotearte, por ser tal o por ser cual, por vivir por H o vivir por B, se consciente de que son ellos los que pisotean a Dios, al pisotear el sentido resucitador que Jesús nos trae junto al mensaje pascual.
No resucites de mano de uno de estos personajes. Resucita de la mano de quienes viven junto a ti. Resucita junto a aquellos que te aman y amas. Resucita para aquellos para los que estas sepultado y resucita para los que tras el recodo, esperan de ti la fraterna y efectiva solidaridad. Solo a este sentido resucitador, yo me apunto.

¡¡FELIZ TIEMPO PASCUAL, DE NUEVO!!

JUSTICIA HUMANA, CIVIL O DIVINA?

Me acabo de sobrecoger al ver la salida de los juzgados, de Sor María Gómez Valbuena, hija de la caridad (?), y supuestamente responsable del robo de bebés en aquellos años difíciles.

Me sobrecojo por dos motivos, por ella misma ahora en su ancianidad, y por la responsabilidad que se le imputa, y de la es víctima al menos dos personas; la madre robada y la propia niña desaparecida.

Ver ahora a esta señora salir del juzgado con su hábito puesto, anciana y protegida por la policía casi da pena; sobre todo porque la han insultado duramente una vez montada en el coche, y eso es tan deleznable como el crimen que se le atribuye.

¿Hubiera esperado esta mujer que de aquellos hechos ahora por demostrar, tendría que rendir cuentas ante la justicia de los hombres?

¿Cómo mitigó las decisiones tomadas entonces? ¿Con la confesión ante un sacerdote?

Está claro que tuvo que tener su escrúpulo al participar de aquellos actos, pero no está claro el nivel moral de su mente, para desarrollar semejante ética.

A la próxima que tengas, también te la voy a quitar por adultera. Le dijo esta monja a la mujer que le acusa de robarle a su hija.

En definitiva, la justicia de los hombres no pasa por caminos distintos a la justicia de Dios. ¿Cuál será la opinión de los obispos y de la jerarquía eclesiástica española?

¿Pensará el obispo de Alcalá –que excepto a sí mismo, a todos nos puso a caldo el viernes santo- que de estas monjas tendría que tener la iglesia varios millones, para ser flagelo del pecado?

Señores obispos, amigos todos, todo es animado por el espíritu, todo.

No utilicemos al espíritu y a la norma para lo que exclusivamente nos conviene.

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - RECORRIDO HACIA LA FE


RECORRIDO HACIA LA FE
2 Pascua (B) Juan 20, 19-31
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
Estando ausente Tomás, los discípulos de Jesús han tenido una experiencia inaudita. En cuanto lo ven llegar, se lo comunican llenos de alegría: "Hemos visto al Señor". Tomás los escucha con escepticismo. ¿Por qué les va creer algo tan absurdo? ¿Cómo pueden decir que han visto a Jesús lleno de vida, si ha muerto crucificado? En todo caso, será otro.

Los discípulos le dicen que les ha mostrado las heridas de sus manos y su costado. Tomás no puede aceptar el testimonio de nadie. Necesita comprobarlo personalmente: "Si no veo en sus manos la señal de sus clavos... y no meto la mano en su costado, no lo creo". Solo creerá en su propia experiencia.

Este discípulo que se resiste a creer de manera ingenua, nos va a enseñar el recorrido que hemos de hacer para llegar a la fe en Cristo resucitado los que ni siquiera hemos visto el rostro de Jesús, ni hemos escuchado sus palabras, ni hemos sentido sus abrazos.

A los ocho días, se presenta de nuevo Jesús a sus discípulos. Inmediatamente, se dirige a Tomás. No critica su planteamiento. Sus dudas no tienen nada de ilegítimo o escandaloso. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le entiende y viene a su encuentro mostrándole sus heridas.

Jesús se ofrece a satisfacer sus exigencias: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano, aquí tienes mi costado". Esas heridas, antes que "pruebas" para verificar algo, ¿no son "signos" de su amor entregado hasta la muerte? Por eso, Jesús le invita a profundizar más allá de sus dudas: "No seas incrédulo, sino creyente".

Tomás renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo experimenta la presencia del Maestro que lo ama, lo atrae y le invita a confiar. Tomás, el discípulo que ha hecho un recorrido más largo y laborioso que nadie hasta encontrarse con Jesús, llega más lejos que nadie en la hondura de su fe: "Señor mío y Dios mío". Nadie ha confesado así a Jesús.

No hemos de asustarnos al sentir que brotan en nosotros dudas e interrogantes. Las dudas, vividas de manera sana, nos salvan de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, sin crecer en confianza y amor. Las dudas nos estimulan a ir hasta el final en nuestra confianza en el Misterio de Dios encarnado en Jesús.

La fe cristiana crece en nosotros cuando nos sentimos amados y atraídos por ese Dios cuyo Rostro podemos vislumbrar en el relato que los evangelios nos hacen de Jesús. Entonces, su llamada a confiar tiene en nosotros más fuerza que nuestras propias dudas. "Dichosos los que crean sin haber visto". 

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RESUCITO Y NOS PRECEDE AL MUNDO ENTERO

¡¡¡feliz Pascua de Resurrección, amigos y amigas!!!




lunes, 9 de abril de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - Misterio de esperanza

 

MISTERIO DE ESPERANZA


Domingo de Resurrección (B) Juan 20, 1-9

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

ECLESALIA,

Creer en el Resucitado es resistirnos a aceptar que nuestra vida es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándonos en Jesús resucitado por Dios, intuimos, deseamos y creemos que Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el anhelo de vida, de justicia y de paz que se encierra en el corazón de la Humanidad y en la creación entera.

Creer en el Resucitado es rebelarnos con todas nuestras fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños, que solo han conocido en esta vida miseria, humillación y sufrimientos, queden olvidados para siempre.

Creer en el Resucitado es confiar en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podremos ver a los que vienen en pateras llegar a su verdadera patria.

Creer en el Resucitado es acercarnos con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, discapacitados físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión, cansadas de vivir y de luchar. Un día conocerán lo que es vivir con paz y salud total. Escucharán las palabras del Padre: "Entra para siempre en el gozo de tu Señor".

Creer en el Resucitado es no resignarnos a que Dios sea para siempre un "Dios oculto" del que no podamos conocer su mirada, su ternura y sus abrazos. Lo encontraremos encarnado para siempre gloriosamente en Jesús.

Creer en el Resucitado es confiar en que nuestros esfuerzos por un mundo más humano y dichoso no se perderán en el vacío. Un día feliz, los últimos serán los primeros y las prostitutas nos precederán en el Reino.

Creer en el Resucitado es saber que todo lo que aquí ha quedado a medias, lo que no ha podido ser, lo que hemos estropeado con nuestra torpeza o nuestro pecado, todo alcanzará en Dios su plenitud. Nada se perderá de lo que hemos vivido con amor o a lo que hemos renunciado por amor.

Creer en el Resucitado es esperar que las horas alegres y las experiencias amargas, las "huellas" que hemos dejado en las personas y en las cosas, lo que hemos construido o hemos disfrutado generosamente, quedará transfigurado. Ya no conoceremos la amistad que termina, la fiesta que se acaba ni la despedida que entristece. Dios será todo en todos.

Creer en el Resucitado es creer que un día escucharemos estas increíbles palabras que el libro del Apocalipsis pone en boca de Dios: "Yo soy el origen y el final de todo. Al que tenga sed, yo le daré gratis del manantial del agua de la vida". Ya no habrá muerte ni habrá llanto, no habrá gritos ni fatigas porque todo eso habrá pasado.

 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).