CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 8 de septiembre de 2011

XXXI CONGRESO TEOLOGÍA "LOS FUNDAMENTALISMOS"

Visitantes del blog, desde hoy hasta el Domingo 11, asistiré al XXXI Congreso de Teología organizado en Madrid por la Asociación de Teólogos Juan XXXIII. En el trataremos el tema de los fundamentalismos desde muchas variantes determinadas.
Intervendrán Arreguí, Tamayo, Pastor, Forcano, Franzoni…etc.
Permita el Espíritu que nos anima y la solicitud de cada uno, que los resultados y conclusiones sean satisfactorios, responsables y ayuden con una responsable auto-crítica a la difusión de los auténticos valores del Reino de Dios.
Sed buenos y buenas, y no preocupaos demasiado por el mañana.
Hoy Dios te asiste, quien sabe si mañana le asistirás tu a Él.
Abrazos pues. Paz y bien.

http://www.congresodeteologia.info/?XXXI-CONGRESO-DE-TEOLOGIA


Oración para el XXXI Congreso de Teología

“Todobondadoso” Padre,
que en el mundo nos amas y nos buscas.
¿Cuántas veces a través de la historia,
te has manifestado a la mujer y al hombre de cada época,
como Amor entregado, generoso, libre y solidario?
Frente a esta máxima tuya y de tu Hijo Jesús,
el egoísmo globalizado nos aboca a la agresividad,
que brota de mentes fundamentalistas;
las cuales solo desean que su verdad sea reconocida,
desde áreas gubernamentales,
diversas ideologías represivas,
e incluso desde las diversas religiones existentes.
¿Será posible, Padre de Amor,
que en cada área de la vida humana,
se establezca el diálogo cordial,
como empleo para una buena convivencia
humana y pacifica?
Los que nos reunimos en este congreso teologal,
creemos en el poder del Amor,
que tu hijo Jesús nos transmitió
a través de los diversos evangelizadores
y profetas de todo tiempo –reconocidos o no reconocidos-.
Por intercesión de este mismo Jesús nacido en Nazaret
y criado en una familia humana y sencilla,
te pedimos que tu Espíritu nos asista,
para que los que nos reunimos en su nombre
y de forma pacifica,
lleguemos a conclusiones edificantes
para el fundamento y difusión de los valores de tu Reino,
tanto en el núcleo social en el que cada uno vivimos,
como en nuestras vidas personales.

Te lo pedimos por Jesús,
tu hijo y hermano nuestro. Así sea.

martes, 6 de septiembre de 2011

DIOS EN DANZA - TERESA FORCADES

TERESA FORCADES, MONJA BENEDICTINA

Dios en danza

Teresa Forcades es monja benedictina, médica y teóloga. Tiene un doctorado en salud pública y otro en teología fundamental sobre la trinidad y el concepto de persona. Se hizo muy conocida hace un par de años por sus opiniones críticas sobre la gripe A, pero ése es sólo uno de los temas sobre los que resulta fascinante hablar con ella. Entre sus publicaciones recientes, Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas (Cuadernos CiJ 141), La Trinitat, avui (Abadía de Montserrat, 2005) y La teología feminista en la historia(Fragmenta, 2007).
Vicepresidenta de la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica (ESWTR) (www.eswtr.org/es), es un referente en teología feminista, que “no es un subapartado: o toda la teología es liberación, o no es teología. O es feminista -entendiendo feminista como una identidad, para hombres y mujeres, a imagen de Dios, sin quedar coartada por ningún estereotipo-, o no es teología”. Cuando tenemos esta conversación, se prepara la conferencia bianual de la ESWTR, celebrada en Salamanca a finales de agosto sobre La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural.
Las aportaciones de Teresa son conocidas en sus escritos y en su accesible –y muy recomendable- web (http://www.benedictinescat.com/mont...). Esta tranquila conversación en su monasterio de Montserrat trata de algunas de ellas.
Me resulta especialmente interesante que comience el libro señalando que la teología feminista nace de una experiencia de contradicción. Es decir, algo que no queda fuera de la persona, lo que viene a significar que esta teología cuestiona tanto el objeto de estudio como quien estudia.
Me gusta que lo plantees así, porque lo que menos me gusta es lo políticamente correcto, que significa “esto ya me lo sé, ya sé lo que tengo que decir y lo que tengo que hacer”. Creo que esto, en cualquier ámbito, es lo contrario de lo que tenemos que hacer. Lo que yo aprendo en la experiencia monástica es a vivir de este inédito de Dios. En palabras de Santa Teresa, son esas moradas, en cuyo centro está la cámara nupcial, imagínate, ¿qué es eso? Es el encuentro interpersonal, el encuentro amoroso; sólo puedes entrar allí si das el todo. Y si haces eso, las cosas cambian. Precisamente hoy nos dice el Evangelio que los zorros tienen madriguera, los pájaros tienen nidos, el hijo del hombre no tiene donde reposar la cabeza. Siguiendo esto, que cuando hagamos teología no sea desde ningún tipo de dogmatismo, sino desde la autenticidad de la experiencia. Creo que la teología feminista –y toda la teología de la liberación- es exactamente eso: poner en el centro la persona con su experiencia única.
Quiero decir que, en tanto que experiencia, es algo que le afecta personalmente.
Claro. Escribir este libro me costó lágrimas. Por ejemplo, cuando ves que Gregorio de Nacianzo denunciaba con enorme clarividencia algunos aspectos de la situación de las mujeres en el siglo IV que siguen igual en el XXI, como si Dios hubiera asignado a las mujeres unos roles que en realidad les ha adjudicado una evolución social de un determinado tipo. Esa percepción de que ha habido en la historia, generación tras generación, mujeres que se han sentido limitadas en su desarrollo personal a causa de estos estereotipos causa pena y congoja.
Junto a esto, causa gozo ver que, también generación tras generación, a lo largo de la historia también ha habido personas que no se conforman ante esta situación. Aunque hay una reacción constante contra este anhelo, aunque muchas de estas experiencias acaban mal, el anhelo surge y tampoco cesa, porque mientras haya mujeres existirá este anhelo de ser lo que te parezca que tienes que ser, lo que Dios te dé a entender que tienes que ser.
En más de una ocasión dice y escribe–la traducción en términos simples es mía- que la sociedad patriarcal no es cosa sólo de hombres. Entiendo que esto significa que usted no asigna a las mujeres un papel de víctimas, sino de sujetos. ¿Es esto lo que distingue la teología femenina –hecha por mujeres- de la feminista?
Yo suelo explicar esto diciendo que para mí el patriarcado no es la sociedad que han hecho los varones en contra de las mujeres, sino la sociedad que hemos construido y mantenemos aún hoy, mujeres y varones, en tanto que vivimos nuestra vida adulta en continuidad con el patrón de subjetivación infantil, que tiene como referente la figura materna. A mí me convencen las teorías que sostienen que los niños y las niñas tienen género; y eso no se debe sólo a la cultura, es que lo tienen, porque tienen en su punto de mira de referente subjetivo a una figura que es la madre. Si soy niño, me percibo como distinto; si soy niña, soy como ella. Creo que esto es la base de la subjetivación infantil. La subjetivación plena, que es la adulta, no te viene dada desde fuera, sino que tienes que adquirirla desde la libertad. Da igual cómo empieces, pero si en la edad adulta vives aún con el referente materno, tienes mujeres que hacen de mamá a los hombres –en el trabajo, a su marido, al jefe, a quien sea, a todo el mundo- y hombres que “se dejan querer” y se aprovechan de esta situación en la que se sitúa la mujer, no sólo por presión social, aunque está claro que la sociedad puede ayudar –a hombres y mujeres- a superar el patrón infantil, o puede dificultarte muchísimo esta liberación. Esta perspectiva saca a las mujeres del rol de víctimas, en cuanto rol. Esto no significa que no haya mujeres víctimas de abusos que hay que denunciar. Eso es distinto que colocar a las mujeres en la sociedad patriarcal en un rol que no tiene en cuenta su papel activo. Es bastante común entre las mujeres preferir varones en los roles de autoridad, lo que debería hacernos reflexionar a las que queremos pensar desde categorías feministas. No para frustrarnos, sino para ser conscientes de que la fuerza que crea y sostiene la sociedad patriarcal no es coyuntural, sino que está enraizada en la propuesta de crecimiento personal. Y el precio es, en palabras de Fromm, el miedo a la libertad. Es muy bonito hablar de libertad cuando estás en tu sillón tranquilita, pero en la vida real, cuando te encuentras en una situación en la que no sabes qué hacer, te retrotraes al patrón infantil: tú haces de mamá y el otro se deja querer, que es donde encontramos una seguridad afectiva superficial, ficticia, que no satisface a la persona adulta.
La teología, que es una reflexión sobre Dios, creo que enlaza muy bien con esta propuesta del feminismo porque es exactamente eso lo que el Evangelio nos dice: “Deja al padre y a la madre; si no odias al padre y a la madre, tú no puedes venir conmigo. Deja ya a la familia y mírame a mí, que soy amor y libertad total y absoluta y camina sobre las aguas”. Eso es fascinante cuando lo oyes, pero en la vida real quiere decir “atrévete a dar pasos que no sabes cómo van a acabar”. Eso creo que le da a la vida un dinamismo, un interés, al mismo tiempo que el miedo este.
"La teología feminista -y toda la teología de la liberación- consiste en poner en el centro a la persona"
Seguir los caminos trazados tampoco garantiza no equivocarte…
Claro, pero te parece que sí.
En último término, el patriarcado es una cuestión de poder, de manera que supongo que la propuesta de la teología feminista, en cuanto teología de liberación, no es –dicho vulgarmente- de “darle la vuelta a la tortilla”, que el poder cambie de manos, sino cambiar dominio por comunión.
Esto es fundamental. El reino de lo humano no podrá existir hasta que no estemos juntos hombres y mujeres. Este reino de lo humano no es el de los varones al que las mujeres solicitamos entrada. Yo no quiero ir a tu reino, que es un reino en el que tú has aceptado que la mitad de la humanidad esté por debajo. ¿Cómo va a ser eso el reino de lo humano? El reino de lo humano está allí y, si quieres, caminamos como compañeros a ver si llegamos, pero mi llegada feminista no será una llegada hacia ti, como varón, a ver si te alcanzo. Eso sería el feminismo burgués -o ni eso- y a mí no me interesa para nada.
Mi idea no es pensar que hay un espacio de poder que ya está ocupado y vamos a ver si conseguimos meternos ahí dentro. Eso no me interesa para nada. Yo quiero vivir de otra manera; creo que esa utopía real está ahí, más adelante y es Cristo que nos precede a la Galilea, el Cristo resucitado que nos desconcierta, que dice “os encontraré en Galilea”, y ahí vamos con lo que tenemos, con nuestras dificultades, pero de ninguna es algo que ya sabemos lo que es, sino que lo vivimos en la medida en que lo experimentamos. No es que lo piensas primero y lo vives después, sino que es vivir desde la confianza, desde la fe.
¿Enlaza esto con otro tema muy suyo, la trinidad? Más allá de las “explicaciones” intelectuales y oscuras de la trinidad, nuestra experiencia humana es que, allá en el centro, somos irreductiblemente una, así que qué gusto ser esencialmente comunidad. Una sociedad, una historia, unas relaciones humanas construidas no sobre el dominio, sino sobre la comunión sí que serían imagen de Dios. No sé si se me va la olla relacionando temas…
Para mí son temas muy cercanos. El cristiano, la cristiana adulta, hace de su referencia central no la madre, que ya hizo su trabajo y hay que dejarla descansar, sino un Dios que es comunión. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que la diversidad no es sub-óptima. Muchas filosofías, la más conocida de las cuales es el platonismo, han sostenido y sostienen que la unidad es óptima, la diversidad es sub-óptima; es la multiplicidad del mundo caído: nos diversificamos cuando estamos por debajo de la perfección; cuando llegas al uno, eso es monolitico.
Pero el dios cristiano dice que no es así, porque ese uno es una falacia, es una quimera para el mundo cristiano, porque en el centro de la inteligibilidad de todo lo que existe coloca un dinamismo, una danza de tres irreductibles, por encima de los cuales no hay nada. Por lo tanto, la diversidad es óptima, es máxima, no hay unidad que la supere; lo que no niega la unidad, porque lo que ocurre es que no opone diversidad/unidad; formula una unidad que sólo es posible desde y en la diversidad: más unida, más diversificada. Y creo que esto no es una afirmación vana, sino que es la experiencia que hace todo el mundo cuando se siente amado. En una relación de amor no sabes dónde acabas tú y dónde empieza la otra persona, a la vez que potencia que seas tú misma. Son dos dimensiones que se viven simultáneamente. Que Dios es amor no es una metáfora, es una vivencia.
La experiencia humana va por ahí y más iría si cambiáramos “o” por “y”, la adversativa por la coordinada, si cambiáramos el régimen de incompatibilidad de la libertad kantiana (tu libertad acaba donde empieza la mía) por la experiencia elemental de que los demás hacen posible nuestra libertad; las otras personas, de hecho, no son rivales, sino posibilidades.
Claro, esta es una libertad capitallista: somos rivales; mientras más tengas tú, menos tengo yo, en las antípodas de la frase de Rosa Luxemburgo -“la libertad es siempre la libertad de quien piensa distinto”- o el ideal anarquista de que nadie será libre hasta que todos seamos libres.
“El reino de lo humano no es el de los varones, al que las mujeres solicitamos entrada”.
Volvamos a la Trinidad…
¿En qué sentido es sacramento el matrimonio? A veces he desarrollado esta idea para argumentar teológicamente la posibilidad del matrimonio homosexual bendecido por la Iglesia, que creo que no es contradictorio con nada de la teología. Soy consciente de que el magisterio actual no va en este sentido, pero la teología, como yo la comprendo en su profundidad no contradice eso.
Respecto al matrimonio cristiano como sacramento, algunas personas consideran el punto capital de esa unión la complementariedad. Sin embargo, si decimos que es sacramento será porque es signo de algo, que es el amor de Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu y esos tres no se complementan para nada. El Padre no le dice al Hijo “eres lo que me falta”. Esto no va así en la trinidad: el Padre le ama gratuitamente -no porque le falte nada- y esto es lo esencial de este amor. Eso es lo esencial de ese amor, como todo amor; si no, es una mercancía, un mercadeo. Es un amor que no puedes razonar. ¿Por qué amas a esa persona así? ¿Porque es rubia? ¿El día que se tiña, se acabó? Eso es una tontería. “Porque me hace sentir bien” Pues el día que esté de malas, tú ya puedes empezar a hacer aguas. No, es otra cosa. Las personas somos capacidad de ser y cuando tú te unes a otra con esa voluntad de caminar juntos, el camino queda abierto. Eso no quiere decir, por supuesto, que tengas que soportar una situación de abuso, pero eso es otra cosa.
Esta visión de complementariedad creo que pone en cuestión la teología del matrimonio como sacramento, porque tiene que ser signo de algo y ese algo es el amor de Dios, tanto el intratrinitario como el amor hacia nosotros, que no es nunca de complementariedad. Esa es una de las afirmaciones de la teología cristiana, en contra de otras teologías y filosofías que vienen a decir que a Dios le falta algo y por eso nos crea. La teología cristana desde el principio dice que a Dios no le falta nada; es una creación gratuita, es puro amor. Esto es fundamental entenderlo. Eso no significa que, en lo concreto, uno tenga un don y otro tenga otro y que se complementen, pero eso es otro nivel, no es lo fundamental. Lo fundamental es que se reconozca un yo y un tú como distintos y al mismo tiempo capaces de unirse de una forma que va más allá de lo que podemos formular con palabras. Por tanto, lo esencial de ese amor sacramental, matrimonial cristiano, de pareja, como quieras llamarlo, es esa capacidad de reconocer en el otro a un tú irreductible y de tratarlo con respeto, para ser libertad humana, con que se tratan Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lo que es sacramental en las relaciones, sean de pareja sean de comunidad - nuestra comunidad, como cualquier comunidad cristiana también es en sí sacramento de ese amor- lo que las constituye como sacramento es esa dinámica del dar y el recibir: si tú tienes algo para dar, pues das y si no tienes, no pasa nada. Si se establece esa dinámica, tienes un entorno de compartir.
Esto se contrapone a lo que podríamos llamar teología o antropología capitalista, en la que lo bueno es tener; si tengo para dar, soy y si no tengo para dar, no soy. Por tanto los pobres, ya se sabe que se quedan a la cola de todo. Es esa dinámica la que hace decir a Teresa “¿Qué queréis, Señor, de mí? (…) sea viña fecunda o estéril…” Si tienes algo para dar, das; si no, pides. Eso es lo que pasa en la trinidad, porque el Padre lo da todo y el Hijo lo recibe, y no está acomplejado. Lo dice claramente en Juan, 10: “Yo todo lo he recibido del Padre”. Pues vaya niñato, ¿no? Al menos que diga que tiene algo suyo. Y te miraría diciendo “Pues claro que no tengo mío, pero me lo da el Padre y yo lo acepto y en ese acto de aceptación me constituyo como sujeto en la relación”.
Ahí hay mucho contenido, porque lo femenino normalmente se postula como receptivo y lo receptivo se subordina a lo activo, cuando lo receptivo puede ser más activo a veces porque supone la capacidad tal vez más profunda de activarse como sujeto receptor. Porque dar puede ser un acto externo a la persona. Dios es amor, estamos hechos para el amor y en cualquier situación que nos encontremos podemos amar, porque el amor no se va a adulterar. Recibir es compartir. Podemos dar porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Padre (padre-madre, no es el nombre); podemos recibir porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Hijo; podemos compartir porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es Espíritu. Entonces, en cualquier stuación en la que estés es posible cumplir la voluntad de Dios -que es amar- y en alguna de esas tres modalidades siempre lo puedes hacer.
Por eso digo que la teología de la liberación, o la feminista, no es un subapartado: o toda la teología es liberación, o no es teología. O es feminista, entendiendo feminista como hemos dicho: una identidad, para hombres y mujeres, a imagen de Dios, sin quedar coartada por ningún estereotipo, o toda la teología es feminista, o no es teología. Puesto que el patriarcado es violencia, ¿la telogía feminista es en algún sentido teología pacifista?
Yo creo que sí, por la falta de violencia intrínseca. Eso me remite a lo que Lacan y otros dicen: que el patriarcado tiene no sólo una violencia explícita, sino que tiene una implícita, que es encasquillar a la gente en unos roles que son externos. Y eso no puede ser, no queremos imaginar la posibilidad de crecimiento, de educación, de sociedad en la que los roles no permitan que cada cual se determine desde su interioridad. Dios nos deja hacer, aunque a veces nos determinemos de formas que Dios debe decir ¡qué desastre! Pero de ahí aprendemos la paciencia del amor, que acompaña sin suplantar, porque si suplantas, dónde queda el otro. En ese sentido profundo, dejar espacio.
Hay una palabra muy bonita, técnica, que se usa en teología para referirse al amor trinitario, descrito como relaciones pericoréticas. Coreo es “espacio” y peri, “alrededor”; pericoreo significa “alrededor de”. Coreo es danza; coreografía, por ejemplo. Pericorético es, pues, un amor que no invade, te deja sitio, es el amor que dice “yo te amo en tanto te hago espacio para que tú seas. No te ato. Soy feliz si tú eres feliz, no si estás ahí mirándome, en función mía”. Eso no significa distancia ni contradice el amor erótico y ahí está el Cantar de los cantares. En el mismo fuego, la misma unión amorosa es amor pericorético. Es esa capacidad de respirar, de dejar espacio, de no anular al otro. Es fascinante que Dios nos enseñe amar así.
¿Cuál es la respuesta de la academia a sus propuestas?
Hay dos niveles. Uno serían las facultades de teología, que en España, donde predomina la teología católica, son eclesiásticas y no pertenecen a la universidad civil. Aquí hay una dificultad clarísima -un recelo- y tendría que usar un término más fuerte: hay un espanto. Es una especie de reacción alérgica, un rechazo visceral, un miedo de estereotipos, de prejuicios arrastrados… En cambio -y por suerte- hay otros ámbitos, como la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica, de la que ahora soy vicepresidenta, que en agosto hacemos el congreso este, que también es un ámbito de teología académica. No quiere decir que no tenga sus problemas, en el ámbito protestante y demás, pero da una posibilidad de diversificar lo que llamamos teología académica en el hecho de que haya facultades no controladas por el estamento eclesiástico, con lo que implica como ámbito de pensamiento libre, porque si no es libre no es pensamiento. Evidentemente, a mí, como teóloga católica y dentro de la Iglesia católica, no me resulta problemática mi responsabilidad de estar al día del magisterio, de tenerlo en cuenta.
Creo que es fundamental entenderse en esta 'casa común', que tiene muchas habitaciones y tienes que dar espacio a cada cual
¿Qué significa para mí que haya magisterio, cómo entiendo yo la función magisterial? La entiendo como función de unidad. Todo lo que hemos hablado del amor, del sacramento y de la plenitud cobra sentido en el seno de un todo, que no es uniforme, que es extraordinariamente diverso, pero que no se fragmenta en guetos. Creo que es fundamental entenderse en esa casa común, que tiene muchas habitaciones y tienes que dar espacio a cada cual. Yo ya no puedo pensar mi vida dejando de lado a las otras personas que no piensan como yo y eso es para mí la actualización del magisterio de unidad. De mi comunidad me gusta que pensamos todas diferente, lo que resulta problemático cuando tenemos reuniones, pero es esencial porque, si no, seríamos un grupo de amigas o un grupo que se ha autoseleccionado por tendencia ideológica; aquí hay gente de derechas, de izquierdas, feministas, no feministas, etc., pero vivir juntas en serio es un reto. En ese sentido, creo que cuando cada cual va por su lado nos perdemos algo. A mí me parece importante que exista el magisterio como función de consenso, como función de unidad, donde las afirmaciones que se hacen sobre el sentido de la vida sean afirmaciones que no salgan del magín peculiar y particular de un señor inspirado o una señora, sino que recojan todo un diálogo con Dios de siglos y yo a eso le tengo mucho respeto.
Dice que “si la mayoría lo quisiéramos de verdad, la jerarquía sería diferente”.
Me refiero a esta postura de “cuando el obispo quiera”. Oiga, no; si usted espera a que el obispo quiera para dar el paso, ya le digo yo que no va a dar ni uno, porque las cosas no van de arriba abajo, Claro que algunas van así, pero esas no son las que nos interesan; las que nos interesan no han ido nunca de arriba abajo, no ha habido ninguna revolución de arriba abajo, son todas de abajo arriba. El cristianismo va de abajo arriba y empieza donde empieza y Jesús se encarna como se encarna. No se encarna emperador, que hubiera sido más fácil: se encarna emperador y decide cómo tiene que ir todo. Pero se encarnó en el pueblucho ese, en la punta esa colonizada: un desastre a ojos humanos, pero ese es el reto a nuestra manera de pensar. En fin, que no estoy yo para quejarme de qué obispos tenemos, sino para ver cómo vivimos nuestro cristianismo de tal manera que todo tenga que cambiar necesariamente, pero para eso tenemos que estar todos en la onda.
En algún sitio he leído, con perplejidad, que en algún momento de su vida había querido ser cura.
Pues yo nunca he dicho eso, pero sé que alguien lo puso en mi boca en algún momento.
Lo borro
Sí, sí. Sí, sí.
¿Por qué las religiones, que tienen un mensaje de liberación, resultan tan patriarcales, incluso más que la sociedad?
Tengo interés en ir estudiando más esto y no digo que no sea así, pero no me gustaría aceptarlo de entrada sin haber profundizado más. Yo tengo que oponer ahí mi propia experiencia. He encontrado unos espacios en lo que podemos llamar el ámbito religioso mucho más liberadores o al menos patriarcales en su día a día que en otros espacios, como por ejemplo la universidad y el hospital, donde las relaciones laborales son un desastre. Ahí las vacas sagradas son las vacas sagradas que, por supuesto, siempre son toros y el “niña” y las bromitas están al orden del día y lo que significa tener que aprender a hacer, dónde se toman las decisiones, por qué hay más estudiantes de medicina que “estudiantos” pero el porcentaje de catedráticas es un ridículo 1%. Que el discurso de la Iglesia está, digamos demodé, que a veces sale con unas cosas que mira tú y que el discurso de la sociedad parece súper, pero que a la hora de la verdad quienes se operan son las mujeres, quienes sufren por no dar la imagen como objeto de deseo son las mujeres, etc., pues no sé si menos que otras generaciones. Me interesa este estudio crítico de nuestra sociedad contemporánea como sociedad más liberada para la mujer, que en algunas cosas es obvio, pero en otras tal vez no tanto. No digo esto para hacer apologética, que es algo que a mí no me interesa, sino para intentar ver dónde está el problema.
Por ejemplo, este monasterio tiene desde el siglo XIII una tradición ininterrumpida de mujeres viviendo solas, con un archivo que deja constancia de ello. El feminismo en general se queja de que se rompe la tradición, que tenemos que reinventar la rueda cada vez; bueno, pues hay ciertos ámbitos, no solo en la Iglesia católica, también, por ejemplo, en el budismo, donde ha sido posible crear estas tradiciones, claro que con dificultades y límites, pero en la sociedad secular esto en la historia no tiene un paralelo claro. Hoy en día el lenguaje no parece que salga del siglo pasado y no es muy apropiado, pero la realidad del respeto con el que te puedes sentir tratada en ciertos ámbitos, desde luego yo con estos monjes de aquí [Monserrat], mejor que con los compañeros de la universidad.
Los monasterios tienen una historia como espacios de libertad (¿qué habría sido de sor Juana Inés o de Teresa de Ávila fuera de un monasterio?), pero la realidad de los cristianos comunes no es esa.
Sé bien que hay parroquias en las que el párroco hace y deshace, pero la gente que no le gusta, se va. Tengo que decir que mi experiencia de comunidad parroquial también ha sido mejor que los ambientes laborales que antes decía.
A mi esto me vale para plantear bien el problema y no quedarme en lo que es más visible. Intento no asociar Iglesia con jerarquía; no prescindo ni miro para otro lado, está ahí, pero eso no es para mí lo más importante de la Iglesia. Cuando, por ejemplo, miro grupos de base, no sólo en la Iglesia católica, veo que la gente que profundiza en su relación con Dios crece como persona y se ayudan mutuamente. Y suerte hemos tenido de que existan grupos como los cuáqueros, tan importantes, con Margaret Fell, que me dejaron muy fascinada cuando los conocí, cómo ya en el siglo XVII y con continuidad hasta hoy siguen con ese modelo no jerárquico, con una igualdad de género que casi dan ganas de hacerse cuáquera.
Me llama la atención que cuando le preguntan dónde nació, una mujer de mirada tan amplia, respondes con el barrio. Sí, sí, así es: nací en Gracia [Barcelona]. Como me dijo una vez un amigo mío, también teólogo, nací en el barrio de Gracia, en la calle Libertad, que es exactamente mi tesis doctoral: solamente en el “barrio” de la gracia se puede vivir la libertad personal máxima.
Parece que este año no ha habido gripe A. ¿En qué ha quedado todo aquel barullo?
La supuesta vacuna de la gripe A se ha incorporado a la vacuna de la gripe estacional, pero lo que está claro es que esa pandemia terrible, asociada al miedo, no se aguantaba sobre ninguna base. Hubo muchos médicos y médicas que no lo siguieron, que yo creo que es lo que tenemos que hacer, tener siempre sentido crítico, con lo que regresamos al inicio de la entrevista: la experiencia de contradicción que no tiene por qué darnos miedo. Vivir es luchar, no en el sentido de violencia, sino no entender la vida diciendo “¿cómo es que no me sale todo bien?”. ¿A qué te crees que has venido?
Una historia budista –contada en versión rápida- habla de un maestro que a quienes venían a consultarle, les decía “Mire, no me cuente su problema, porque usted viene a contarme un problema y yo quizá le pueda ayudar, pero luego le vendrá otro, porque todo el mundo tiene que tener 83 problemas, y yo con esos no tengo nada que hacer; yo sólo puedo hacer algo con el 84”. “¿Y cuál es ese?”, pregunta su interlocutor. “El problema 84 es que nos creemos que no tenemos que tener problemas”. Esta es la experiencia de contradicción, que creo que también es una manera contemporánea de expresar la humildad: pensar que es normal que tengas problemas, de modo que, cuando te viene uno, en lugar de poner el grito en el cielo, empieces a ver cómo se soluciona, sin quedarte en el lamento de ¡cielos, tengo un problema!

lunes, 5 de septiembre de 2011

GENERACIÓN SIN FUTURO


En el último número de Le Monde Diplomatique encontramos este excelente artículo de Ignacio Ramonet. Creeemos que puede ser una buena reflexión para comprender lo que de común tienen los movimientos  de los jóvenes indignados que están brotando no sólo en España sino en todo el mundo. El artículo es encabezado por esta cita:
El mundo será salvado, si puede serlo, sólo por los insumisos“. André Gide
Primero fueron los árabes, luego los griegos, a continuación los españoles y los portugueses, seguidos por los chilenos y los israelíes; y el mes pasado, con ruido y furia, los británicos. Una epidemia de indignación está sublevando a los jóvenes del mundo. Semejante a la que, desde California hasta Tokio, pasando por París, Berlín, Madrid y Praga, recorrió el planeta en los años 1967-1968, y cambió los hábitos de las sociedades occidentales. En una era de prosperidad, la juventud pedía paso entonces para ocupar su espacio propio.
Hoy es diferente. El mundo ha ido a peor. Las esperanzas se han desvanecido. Por vez primera desde hace un siglo, en Europa, las nuevas generaciones tendrán un nivel de vida inferior al de sus padres. El proceso globalizador neoliberal brutaliza a los pueblos, humilla a los ciudadanos, despoja de futuro a los jóvenes. Y la crisis financiera, con sus “soluciones” de austeridad contra las clases medias y los humildes, empeora el malestar general. Los Estados democráticos están renegando de sus propios valores. En tales circunstancias, la sumisión y el acatamiento son absurdos. En cambio, las explosiones de indignación y de protesta resultan normales. Y se van a multiplicar. La violencia está subiendo…
Aunque, en concreto, el formato mismo del estallido no es semejante en Tel Aviv y Santiago de Chile o Londres. Por ejemplo, la impetuosa detonación inglesa se ha distinguido, por su alto grado de violencia, del resto de las protestas juveniles, esencialmente no violentas (aunque no hayan faltado los enfrentamientos puntuales en Atenas, Santiago de Chile y varias capitales).
Otra diferencia esencial: los amotinados ingleses, quizás por su pertenencia de clase, no supieron verbalizar su desazón. Ni pusieron su furor al servicio de una causa política. O de la denuncia de una iniquidad concreta. En su guerrilla urbana, ni siquiera saquearon con ira sistemática los bancos… Dieron la (lamentable) impresión de que sólo las maravillas de los escaparates atizaban su rabia de desposeídos y de frustrados. Pero, en el fondo, como tantos otros “indignados” del mundo, estos revoltosos expresaban su desesperación, olvidados por un sistema que ya no sabe ofrecerles ni un puesto en la sociedad, ni un porvenir.
Un rasgo neoliberal que, de Chile a Israel, irrita particularmente es  la privatizacion de los servicios públicos. Porque significa un robo manifiesto del patrimonio de los pobres. A los humildes que no poseen nada, les queda por lo menos la escuela pública, el hospital público, los transportes públicos, etc. que son gratuitos o muy baratos, subvencionados por la colectividad. Cuando se privatizan, no sólo se le arrebata a la ciudadanía un bien que le pertenece (ha sido costeado con sus impuestos) sino que se desposee a los pobres de su único patrimonio. Es una doble injusticia. Y una de las raíces de la ira actual.
A este respecto, para justificar la furia de los insurrectos de Tottenham, un testigo declaró: “El sistema no cesa de favorecer a los ricos y de aplastar a los pobres. Recorta el presupuesto de los servicios públicos. La gente se muere en las salas de espera de los hospitales después de haber esperado a un médico una infinidad de horas…” (1).
En Chile, desde hace tres meses, decenas de miles de estudiantes, apoyados por una parte importante de la sociedad, reclaman la desprivatización de la enseñanza (privatizada bajo la dictadura neoliberal del general Pinochet, 1973-1990). Exigen que el derecho a una educación pública y gratuita de calidad sea inscrito en la Constitución. Y explican que “la educación ya no es un mecanismo de movilidad social. Al contrario. Es un sistema que reproduce las desigualdades sociales” (2). A fin de que los pobres sean pobres para la eternidad…
En Tel Aviv, el 6 de agosto pasado, al grito de “¡El pueblo quiere la justicia social!”, unas 300.000 personas se manifestaron en apoyo al movimiento de los jóvenes “indignados” que piden un cambio en las políticas públicas del gobierno neoliberal de Benyamin Netanyahou (3). “Cuando a alguien que trabaja –declaró una estudiante– no le alcanza ni siquiera para comprar de comer es que el sistema no funciona. Y no es un problema individual, es un problema de gobierno”(4).
Desde los años 1980 y la moda de la economía reaganiana, en todos estos países –y singularmente en los Estados europeos debilitados hoy por la crisis de la deuda–, las recetas de los gobiernos (de derechas o de izquierdas) han sido las mismas: reducciones drásticas del gasto público, con recortes particularmente brutales de los presupuestos sociales. Uno de los resultados ha sido el alza espectacular del paro juvenil (en la Unión Europea: 21%; en España: ¡42,8%!). O sea, la imposibilidad para toda una generación de entrar en la vida activa. El suicidio de una sociedad.
En vez de reaccionar, los gobiernos, espantados por los recientes derrumbes de las Bolsas, insisten en querer a toda costa satisfacer a los mercados. Cuando lo que tendrían que hacer, y de una vez, es desarmar a los mercados (5). Obligarles a que se sometan a una reglamentación estricta. ¿Hasta cuándo se puede seguir aceptando que la especulación financiera imponga sus criterios a la representación política? ¿Qué sentido tiene la democracia? ¿Para qué sirve el voto de los ciudadanos si resulta que, a fin de cuentas, mandan los mercados?
En el seno mismo del modelo capitalista, las alternativas realistas existen. Defendidas y respaldadas por expertos internacionalmente reconocidos. Dos ejemplos: el Banco Central Europeo (BCE) debe convertirse en un verdadero banco central y prestarle dinero (con condiciones precisas) a los Estados de la eurozona para financiar sus gastos. Cosa que le está prohibida al BCE actualmente. Lo que obliga a los Estados a recurrir a los mercados y pagar intereses astronómicos… Con esa medida se acaba la crisis de la deuda.
Segundo: dejar de prometerlo y pasar a exigir ya la Tasa sobre las Transacciones Financieras (TTF). Con un modesto impuesto de un 0,1% sobre los intercambios de acciones en Bolsa y sobre el mercado de divisas, la Unión Europea obtendría, cada año, entre 30.000 y 50.000 millones de euros. Suficiente para financiar con holgura los servicios públicos, restaurar el Estado de bienestar y ofrecer un futuro luminoso a las nuevas generaciones.
O sea, las soluciones técnicas existen. Pero ¿dónde está la voluntad política?
NOTAS:
(1) Libération, París, 15 de agosto de 2011.
(2) Le Monde, París, 12 de agosto de 2011.
(3) Según una encuesta de opinión, las reivindicaciones de los “indignados” israelies cuentan con la aprobación del 88% de los ciudadanos. (Libération, op. cit.)
(4) Le Monde, París, 16 de agosto de 2011.
(5) Léase Ignacio Ramonet, “Desarmar a los mercados”, Le Monde diplomatique en español, diciembre de 1997.
http://www.atrio.org/2011/09/generacion-sin-futuro/

El altar vacío, ¿ateos o creyentes?

EL ALTAR VACÍO, ¿ATEOS O CREYENTES?

JAUME PATUEL i PUIG, jpatuel@copc.es MATARÓ (BARCELONA).

 

El título del presente artículo es la conjunción de dos títulos de libros que acabo de leer El primero, de forma novelada, es la vida de una persona ordenada de sacerdote, la cual pasa al estado laico o secularizado. Esta novela es como un paradigma que incluye muchas experiencias de diversas personas en una sola. Vicisitudes, frustraciones, indecisiones enfrontadas, en primer lugar, con su interior para poder mantener una coherencia donde el Espíritu tiene que estar por encima las leyes, las normas. En segundo lugar, frente a la institución donde el derecho canónico, los dogmas pueden, no siempre, ahogar la capacidad de los que gobiernan, los cuales actúan de acuerdo con aquello que piensan que con lo que sienten y son. La narración es un buen reflejo de esta contradicción en el interior de la institución. Dicho con otras palabras, refleja la lucha de las personas que han de tomar una decisión vital que les obliga a renunciar a una dimensión por derecho canónico y no por el valor evangélico: el ejercicio de una alteridad en tanto que responsables de una comunidad, pero compartida con otra persona. Esta mentalidad eclesiástica que no eclesial hace –y es la realidad que se contempla hoy en día- que los altares se vayan vaciando. De aquí "el altar vacío", el título del libro.

Un indicador claro, a mi entender, del final de un paradigma o modelo religioso. Final de la Edad Media. Sea el estilo románico, la inmanencia. Sea el estilo gótico, la transcendencia. Sean las iglesias actuales donde continúan habiendo rejas aunque invisibles, separando el alar del pueblo, el altar está vacío. Este paradigma ha perdido su valor sagrado y simbólico. Es arte. No en vano, se pueden contemplar iglesias recicladas en bibliotecas o museos o mercados o restaurantes o lugares administrativos o cerradas y estropeándose. Además, estas gran obras de arte, patrimonio del pueblo, piden un mantenimiento y restauración ya que son monumentos y momentos de la historia humana.

Expresan la vivencia de la Comunidad. Pero, sea el que sea, el tiempo lo dirá, el valor simbólico del altar es vigente. Puede haber un altar vacío material, pero el altar interior, vacío o lleno, está en manos de cada persona. Un altar interior, un lugar interior. Esta dimensión interior que todo ser humano tiene. Y la tiene para vivirla. La realización o vivencia total de una persona. El altar es la dignidad interior de todo ser humano. Altar que ha de ser respetado. Y como dice un pensador, parece que a partir del 1989, en practicar la idea de la globalización, este valor ha estado sierpe ignorado. No ha entrado en la consideración globalizante.

Y esta ambivalencia de ser o no ser la dignidad, todavía comporta un diálogo entre ¿Ateos o creyentes? Título de un libro donde hay el diálogo entre tres filósofos: Vattimo, Onfray, D'Arcais. Diálogo que tiene razón de ser en función de un altar vacío de una iglesia, pero no de la vida del ser humano. A mi entender, también es un diálogo de la Edad Media. Altar lleno, ¿hay Dios? Altar vacío, no hay Dios. El diálogo debe ir en pro de la dignidad humana. Todo ser humano tiene esta dimensión profunda gratuita, pero necesaria. No es una creencia. Es un dato antrópica. Existencial. Constatada. Las neurociencias dan fe de esta dinámica en el cerebro de toda persona que medita, reza, silencia su mundo interior. No es cuestión de creerlo o no: ateo o creyente. Es ponerse para vivirlo. La poesía, la música, el arte pueden dar lugar a muchas discusiones teóricas e incluso científicas. Pero, ¿dejará o no de existir la poesía, el arte o la música? La realidad estética continuará siendo una dimensión gratuita, pero necesaria para una antropología integral. Hoy en día, en otro modelo o paradigma, la dignidad humana tiene que ser el nuevo altar. En el mundo globalizado el valor más alto o básico para construir más que nuevos edificios, dinámicos, de transición, debiera ser el que todo ser humano pueda vivir, ser libre y ser respetado.

Pero, probablemente, o sin tan probablemente, aún estamos en una encrucijada donde cabalgan modelos diferentes y a veces opuestos. Y en nombre del "altar vacío" o de ausencia de diálogos, y de hecho es así, se impone una visión única para la nueva construcción del mundo. Un poder familiar, social, civil, administrativo, político, eclesiástico y no digamos económico (un altar vacío) que no busca la verdad, sino imponer una verdad, la suya, como la sola y única válida. Una época de total de Edad media y moderna (¿ateos o creyentes?)

Por lo tanto, para adentrarnos en un nuevo paradigma humano donde no preocupe ni el altar vacío ni el diálogo racionalista sino encontrar el lugar del nuevo altar y dialogar razonablemente en pro de su libertad existencial: la dignidad humana. Libertad que está totalmente amenazada por los nuevos poderes en nombre de los sistemas religiosos como de los cientificotécnicos donde se intenta que todo ser humano sea "un hombre técnico" o "informático", es decir, mucha información pero sin formación, sin propio pensar. Muchas creencias cerradas y mucha técnica, pero en ningún momento un hombre de símbolos, pensamiento y lenguaje personales. Una liberad para una creatividad, innovación, nuevos conocimientos y considerando el ser humano en su dignidad, profundidad y singularidad. 


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para comentar: atrio.org "El altar vacío, ¿ateos o creyentes?"

 http://www.eclesalia.net


jueves, 1 de septiembre de 2011

Septiembre, mes de la Biblia en EDITORIAL VERBO DIVINO



Septiembre, mes de la Biblia

Durante todo el mes de septiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia. La intención es que durante este mes, en todas las comunidades cristianas, se desarrollen actividades que permitan acercarnos mejor y conocer más la Palabra de Dios.

Con este motivo Editorial Verbo Divino sugiere tanto a
parroquias y comunidades como a las librerías la realización de una serie de actividades:

-Actividades propuestas para parroquias y comunidades: http://www.verbodivino.es/web/Anuncios%20portada/ENCUENTROS%20CON%20JESÚS.%20Fichas%201-2-3-4.pdf
-Actividades propuestas para librerías: http://www.verbodivino.es/web/Anuncios%20portada/Propuesta%20de%20actividad,%20librerías.pdf

Igualmente brinda 4 fichas sobre el
ENCUENTRO CON JESÚS que serán de gran interés para la animación bíblica de la pastoral:
-Fichas: http://www.verbodivino.es/web/Anuncios%20portada/ENCUENTROS%20CON%20JESÚS.%20Fichas%201-2-3-4.pdf

Encontrará más información en www.verbodivino.es


Atentamente,


PENSAMIENTO DEL HERMANO ROGER PARA HOY

"Nada más tenaz que el recuerdo de las humillaciones y heridas del pasado. Llega a mantener la sospecha, a veces, incluso, de generación en generación. El perdón del evangelio nos permite pasar más allá del recuerdo.
¿Seremos nosotros de los que reúnen sus energías para poner freno a las desconfianzas, antiguas o muy recientes?"

lunes, 29 de agosto de 2011

PAN DE ÁNGELES

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, Trino y entero,
en cualquier migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.

(Fray Luis de León)

sábado, 27 de agosto de 2011

SOY COMO SOY

Entiendo –por comentar brevemente Mt 16,21-27-, que el seguimiento de Jesús tras las enseñanzas y exigencias de su reino, no es cosa de tomar a la ligera, ni desde luego es un camino de rosas. Lo que Jesús nos deja claro es que debe ser algo a lo que uno se adentra ligero de equipaje y siendo muy, pero que muy consciente de lo que se es. Porque, no quiere Jesús tras suyo a seguidores desfigurados. Cada uno somos obra de Dios. A perfeccionar, pero obras de su amor y por ello ante Él, debemos presentarnos tal y como somos, con nuestra autenticidad.

Hoy y por casualidad –aunque yo no creo en ella-, repasando un temario de hace dos años me encuentro con este poema de Carchenilla. Es maravilloso para ponerse ante Dios y decirle: ¡aquí estoy Señor!.
Buen fin de semana, sed felices y no complicaos demasiado la vida.

“SOY COMO SOY”
(Maximino Carchenilla)

Quiero hacer un poema
a la esperanza,
a lo que soy y a lo que tengo;
sin altanería,
sin presunción,
con la sencillez de reconocer lo que soy.

Siento que soy:
Como el trigo
verde de primavera
y lleno de fruto en verano.

Como la flor
que, día a día,
va abriendo sus pétalos
para regalar su perfume y su color.

Como el canto del gorrión
que alegra la mañana.

Como el sol
que despierta por la mañana
iluminando del mundo.

Como la nube
que descarga la lluvia sobre la tierra
para que se empape y pueda dar fruto.

Como la fuente
que, sin esperar y generosamente,
va entregando su agua
a quien se acerca.

Siento que soy:
Como la noche
que encierra todo lo que existe
con su manto de silencio.

Como el día
que vuelve a nacer
ofreciendo una nueva vida.

Como el fuego
que calienta y da luz,
que funde el hielo y el metal,
que se gasta
ofreciendo lo mejor que tiene.

Como la nieve
siempre blanca
y subida en lo más alto de la montaña.

Como la tierra
repleta de energía
por todos los rincones,
llena de vida
en cada palmo de quien piso.

Como el cielo
inmenso,
todo azul,
sin límites,
donde es posible la libertad,
donde es posible soñar y volar.

Así soy yo
y así quisiera seguir siendo:
mitad cabeza y corazón,
mitad querer y poder,
mitad fuerza y sentimiento.

Doy gracias a la vida
por ser lo que soy
y por ser como soy.

Quiero aceptarme así,
quiero superarme día a día,
hasta llegar a ser
lo que Dios y la vida
han querido que sea:
hombre.

miércoles, 24 de agosto de 2011

RUEGO OPINIONES PARA CONFIGURAR: "DEJADLE QUE AMASE A DIOS"

Pretendo en este escrito, tratar el tema del Teísmo o Ateísmo. La increencia en definitiva. Pero no como fenómeno condenatorio por parte del catolicismo o causa sobre la que lamentarse o echarle la culpa a otro/s. 
Vista la cada vez mas clara, ruptura de lo religioso y lo social, pretendo colocar el tema como un presupuesto para una libre percepción de Dios. Y por ello, quiero considerar las posibilidades que los cristianos tenemos, para hacer descubrir a los que no creen la presencia y actuación de Dios.
De una manera responsable. Me explico.
Es poco probable que a Dios podamos llevarlo al que no cree, envuelto en nuestros estereotipos celestiales, parafernalias, inciensos o promesas de que te pondrás bueno. Prestarse a eso hoy en día es una ingenuidad. ¿Acaso Dios debemos presentarlo, no como Dios sino como experiencia trascendental? Los que sabéis algo de fenomenología sabéis a que me refiero. En cualquier caso, evangelizar como cristianos. No como el colonizador Colón, a modo de: "¡Hay que creer en Cristo, si o sí!". Sino desde el igual que le habla al igual, y con la conciencia plenamente clara de que a nadie le vamos a descubrir las américas.

Lo titularé:
DEJADLE QUE AMASE A DIOS

Pido la colaboración de los visitantes a este humilde blog y por ello les pregunto sobre dos cuestiones:

1. Evalúe el ateísmo (la increencia) y manifieste la causa principal de su origen a su criterio.

2. ¿Que acciones consideras más oportunas, para ofrecer a los ateos una posibilidad de percibir a Dios o llegarse a tener una experiencia religiosa del tipo que sea?

Podéis enviarme vuestras respuestas a: flordeestepa@gmail.com

Gracias por colaborar.
atte. Floren



martes, 23 de agosto de 2011

LA ORACIÓN DE CADA DÍA

"Si comienzas a creerte experto en los caminos de la oración, recapacita. 
La vida de Dios fluye a mayor profundidad que tus sentimientos y experiencias."

lunes, 22 de agosto de 2011

PAULA, BIENVENIDA A LA VIDA


Estimada Paula, bienvenida a la vida.

Eres aun muy pequeña para saber de estas palabras, pero como la vida es tan azarosa, ¿quién sabe si algún día las leerás o te las leerán?
El caso es que llevo unos días pendiente de tu llegada, y cumplido el tiempo te hayas aquí en el mundo de los humanos y haciéndote poco a poco un pequeño hueco en el mundo y entre tu familia.

Suerte tienes de que durante un tiempo, tus preocupaciones solo sean las de vivir. Lo único que te importará realmente es la percepción del olor de tu madre que te ha parido, y la temperatura del agua en el baño. De los biberones ni te preocupes pues ya casi se hacen solos.

Lo cierto Paula, es que llegas a un mundo maravilloso y gris según se mire.
Tu recibes la vida a estrenar, y muchos recién estrenándola la habrán perdido. En la mayoría de los casos la culpa la tenemos los mayores. Disputas por dinero, guerras por territorios, hombres y mujeres de negras intenciones que parecen disfrutan haciendo daño a los demás.
¿Quizás es que estos nunca disfrutaron de una autentica paz y serenidad, como el estado en el que tu te encuentras?

Tu familia esta lejos de esos horizontes.
Con la ayuda de tus padres y de tu hermano, que cada día te querrá un poco más; irás dando pasos hasta que estos se conviertan en pasos de mujer gigante, comparados con tus diminutos piececitos. Suerte tienes de llegar a la familia que llegas Paula. Tienes dos abuelas y dos abuelos, que a buen seguro enloquecerán un poco más por la dicha de ver sus vidas prolongadas en el tiempo y en la historia un poco más en ti. 
Y tienes un papa bueno y trabajador, y una madre que es un primor de mujer y de persona, y un hermano que es el terror de las cortinas pues le encanta esconderse tras ellas. Y tienes una cohorte de primos con los que jugar y caerte y llorar, y hacer travesuras a cual más endiablada.
En fin Paula, que ya estás en la vida del mundo.
¿Sabes que tu vida no es una casualidad? Algún día entenderás que desde la eternidad estabas en la mente de Dios, hasta que el quiso que por medio de la asistencia de su Espíritu Santo y del amor de tus padres te configuraras en lo que hoy eres, una personita preciosa y encantadora.

De Dios no te preocupes demasiado, pues hasta yo que lo estudio no tengo demasiado claro donde vive. Pero si espero que llegado el momento, sientas su amor y su protección como yo lo siento. Sentirás que no solo te protegieron aquellos que te querían, sino que ese misterio insondable de bondad y de ternura que lleva y trae a las personas de este mundo al otro, estableció por amor traerte al mundo como una esperanza para la humanidad.

¿Qué será de tu vida, pequeña Paula?
Pues será lo que este mismo Dios y Padre nuestro, que en la vida nos ama y nos busca, disponga hacer de ti. Junto a ti tienes a unos padres que saben ya lo que es trabajar, luchar y sortear dificultades hasta el límite en la vida. Por ello pequeña Paula, tengo la seguridad de que serás bien educada y llegaras a ser una persona de la cual tenga que enorgullecerse la humanidad entera.

Duerme y descansa, y no llores mucho por la noche que aun es verano.
Y ten la seguridad, de que entre los cafés de la Jefa medio fríos a medio día, será un placer verte crecer en salud y gracia ante nosotros y ante Dios.

Un beso Paula.

Atte. Floren.
p.d. Por cierto, ¿sabes que tu abuela materna el martes va a los mantecados?