Dinamizar la fe
miércoles, 7 de marzo de 2012
DINAMIZAR LA FE
Dinamizar la fe
martes, 6 de marzo de 2012
CARTA A LOS OBISPOS ANDALUCES ANTES LAS ELECCIONES DEL 25 DE MARZO
Espiritualidad y depresión
MERCEDES NASARRE*, mnasarre@hotmail.com
HUESCA.
ECLESALIA, 06/03/12.- Hay momentos en los en los que la vida te desnuda de repente, la fragilidad y la indefensión emergen, todo desaparece y nuestro mundo se queda completamente vacío. Solo existe el silencio frío, cargado de inquietud y angustia que nos recuerda una y otra vez la pequeñez de nuestra existencia. Después el miedo toma posesión de nosotros, nos encoge, nos esclaviza, nos agita, nos desanima, nos paraliza.
Pero no importa haberlo pasado mal. La última libertad humana, la libertad esencial, esa que nada ni nadie nos puede arrebatar, es la de elegir nuestra actitud ante cualquier circunstancia. En última instancia, el ser humano se determina a sí mismo, no se limita a existir. Siempre puede decidir cómo será su existencia.
¿Qué es lo que nos sostiene ante lo aparentemente imposible de superar? Creo firmemente que la esencia y la salvación de la persona está el amor y a través del amor.
El amor a un ser amado, el amor a la familia, el amor a los amigos, el amor a una tarea, el amor a los necesitados, el amor a la vida por encima de todo, el amor al conocimiento, el amor de Dios para la persona creyente…Y digo " de Dios" porque sabemos que somos sostenidos, perdonados y amados gratuitamente.
En Psiquiatría, como en medicina, impera un pensamiento chato, materialista. Hasta hace pocos años se creía que nuestro cerebro tenía estructuras inamovibles. Ahora, recientes investigaciones demuestran lo contrario. El triángulo genes-cuerpo-mente es interdependiente y cada parte influye y depende de las otras. La materia viva es flexible y con capacidad de transformación. Cambiando nuestros pensamientos no solo se cambia la química cerebral, sino la propia estructura del cerebro: se desconectan antiguas conexiones neuronales y se crean otras nuevas. La biología puede responder al poder de la mente.
El depresivo ha perdido el sentido de su vivir. A veces ha habido agotamiento extremo; otras, una reacción anormal ante acontecimientos de la vida. En otras ocasiones existe enfermedad genética y cerebral. Y, a veces, una personalidad negativa que capta la realidad de forma muy sesgada.
La práctica espiritual puede conducir a sanar la actitud depresiva y a aceptar la enfermedad. Por supuesto que los psicofármacos aumentan las endorfinas. Pero los afectos, los paseos, el sol, la belleza o la vivencia de lo sagrado las aumentan mucho más.
Toda crisis es una etapa de oportunidad de cambio. Para reflexionar, meditar y tratar de encontrar el mensaje oculto que nos brinda la vida en esta situación.
Siempre hemos de hacernos esta pregunta: si de esta situación pudiera aprender algo positivo, que me hiciera crecer como persona, ¿qué sería?
La espiritualidad no es un atajo. No elimina la depresión. Pero puede enfrentarnos a ella y a nuestra actitud. Porque la verdadera espiritualidad es atreverse a transitar por la propia interioridad y dejarnos "tocar" allí precisamente. En ese lugar íntimo donde nos hemos encogido.
*Mercedes Nasarre es autora del libro "Un psiquiatra se pone a rezar" (ECLESALIA, 07/02/12) de la Editorial Pirineo
viernes, 2 de marzo de 2012
ORACIÓN CUARESMA "EL TESORO DEL ESCRIBA I" LA VIRTUD MORAL DE PERDONAR
ORAR A PIÉ DESCALZO
Plegaria de perdón
Oh Dios nuestro y de nuestros padres:
DIEZ MANDAMIENTOS ACTUALIZADOS
Delegación de Liturgia
PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - LIBERAR LA FUERZA DEL EVANGELIO
2 Cuaresma (B) Marcos 9, 2-10
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
El relato de la "Transfiguración de Jesús" fue desde el comienzo muy popular entre sus seguidores. No es un episodio más. La escena, recreada con diversos recursos de carácter simbólico, es grandiosa. Los evangelistas presentan a Jesús con el rostro resplandeciente mientras conversa con Moisés y Elías.
Los tres discípulos que lo han acompañado hasta la cumbre de la montaña quedan sobrecogidos. No saben qué pensar de todo aquello. El misterio que envuelve a Jesús es demasiado grande. Marcos dice que estaban asustados.
La escena culmina de forma extraña: «Se formó una nube que los cubrió y salió de la nube una voz: Este es mi Hijo amado. Escuchadlo». El movimiento de Jesús nació escuchando su llamada. Su Palabra, recogida más tarde en cuatro pequeños escritos, fue engendrando nuevos seguidores. La Iglesia vive escuchando su Evangelio.
Este mensaje de Jesús, encuentra hoy muchos obstáculos para llegar hasta los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Al abandonar la práctica religiosa, muchos han dejado de escucharlo para siempre. Ya no oirán hablar de Jesús si no es de forma casual o distraída.
Tampoco quienes se acercan a las comunidades cristianas pueden apreciar fácilmente la Palabra de Jesús. Su mensaje se pierde entre otras prácticas, costumbres y doctrinas. Es difícil captar su importancia decisiva. La fuerza liberadora de su Evangelio queda a veces bloqueada por lenguajes y comentarios ajenos a su espíritu.
Sin embargo, también hoy, lo único decisivo que podemos ofrecer los cristianos a la sociedad moderna es la Buena Noticia proclamada por Jesús, y su proyecto de una vida más sana y digna. No podemos seguir reteniendo la fuerza humanizadora de su Evangelio.
Hemos de hacer que corra limpia, viva y abundante por nuestras comunidades. Que llegue hasta los hogares, que la puedan conocer quienes buscan un sentido nuevo a sus vidas, que la puedan escuchar quienes viven sin esperanza.
Hemos de aprender a leer juntos el Evangelio. Familiarizarnos con los relatos evangélicos. Ponernos en contacto directo e inmediato con la Buena Noticia de Jesús. En esto hemos de gastar las energías. De aquí empezará la renovación que necesita hoy la Iglesia.
Cuando la institución eclesiástica va perdiendo el poder de atracción que ha tenido durante siglos, hemos de descubrir la atracción que tiene Jesús, el Hijo amado de Dios, para quienes buscan verdad y vida. Dentro de pocos años, nos daremos cuenta de que todo nos está empujando a poner con más fidelidad su Buena Noticia en el centro del cristianismo.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
miércoles, 29 de febrero de 2012
UN MINUTO DE PAZ
Un Minuto de PAZ
Quizás, es lo único a lo que aspiró Job en su desdicha, a un minuto de paz al menos. Pero este hombre, fue elegido por los hagiógrafos bíblicos, para hacerle paradigma de fidelidad a Dios en la adversidad. Por ello, este libro de Job escrito hacia el
Lo planteo desde mí mismo. ¿Busco paz para encontrar la paz? El camino hacia la paz autentica es la paz interior, la paz consigo mismo; en el interior de cada uno y donde habita su propia conciencia, voz de Dios en nuestras vidas (Lc 2,14). Y el sendero de la paz, pasa en primer lugar, por tomar conciencia de quien se es como persona y la propia aceptación de uno mismo y sus circunstancias. Quien no esta en paz consigo mismo, no hallará paz entre los demás. Porque su lucha interior, le impedirá ejercer responsablemente su libertad, al estar coaccionado por las aptitudes de sí mismo. Y desde luego, a una persona que no se acepte, ni vea en sí mismo la propia dignidad de Dios que nos creó (Gen 1,26); ni si quiera le hace falta la sociedad que le condene por tal o cual cosa, sino que previamente se auto condenará. Es un decir.
Un orden que nos dispone –por decirlo de alguna manera-, a llegarnos ante la presencia de Dios, tras haber cumplido con los requisitos establecidos por este. ¿Qué nos contestaría Dios sobre esta cuestión, de llegarnos ante su presencia? La respuesta la encontramos en el Salmo 14(15). “El que vive sin tacha y practica la justicia; el que dice la verdad […]y no habla mal de nadie; el que no hace mal a su hermano ni difama a su vecino; el que desprecia al criminal y honra a los que temen al Señor; el que es persona de palabra y no se deja sobornar. […]El que hace todo esto jamás perecerá.” lunes, 27 de febrero de 2012
VIEJA MONTAÑA - CARMEN DE ALMENDRALEJO
Sobre tu ladera quedó el camino
de piedras, sin hierba y seco
sin el musgo que dan verdor
a tu ladera
estrecho e indócil hecho
a la medida de dos huellas.
La vieja montaña no sabe
de asfalto tampoco de pisadas
en manada,
quiere un tú a tú de pisadas
silenciadas
sin charlatanerías
que hablan y hablando
decir no dicen nada.
La vieja montaña ofrece
Silencio, pulcro silencio
oración sin viejas palabras
en unidad total entorno
e infinito toda ella
en imagen nos habla,
para que pases
sin tomar nada, sin retocar
nada
sin llevarte nada
para que cargues tu mochila
cargada de ese todo…
para ser ella quien contigo
parta
¡Para que sientas a tus pies
aquellas alas en sus huellas
asfixiadas !
Cuando abajo en ese mundanal
ruido del viejo y enladrillado
precipicio contaminado
de nafta,
tus oídos en las bulliciosas
palabras vuelvan a la rutina
a escuchar decir,
que no dicen nada solo ladran…
se perdió el ¡hola! de antaño
mientras dos personas
no eran extrañas,
el adiós altruista y sin prisas
sin ego, de hormas ambiciosas
estériles y autómata,
robot caminantes sin almas,
sin tus alas, vieja montaña.
¡Quizás! Sin ti vieja montaña
Sin tu camino de piedra,
Sin tu ladera de musgo
Y sin tu pico de aguja nevada
hayamos perdido ese olor
de la tierra a musgo
el olor al viento diciéndote
qué traerá mañana,
sus nubes jaspeadas,
ruborosas, las marañadas…
Nubes incontaminadas cargadas
de agua de tus ricos y cascadas
de tus manantiales que buscan
la sal del agua.
¡Quizás!
En tu punta de aguja vieja montaña
¡Quizás! Sea donde yo ayer
quedé mi vieja alma,
mis huellas sin alas.17.2.2012
Carmen H.R








