El mundo celebró.
Hubo brindis.
Hubo estruendo.
En otra parte,
alguien cuidó.
Sin aplausos.
Mientras el cielo explotaba en luces,
una vela quedó encendida.
La fe no gritó.
No hubo cuenta regresiva.
Solo respiración.
Y vigilia.
La Navidad no compite
con el espectáculo.
Permanece.
¿Dónde estás
cuando todos celebran
y alguien necesita cuidado?
FUENTE: FACEBOOK "TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN" El blog de Bernabé.