CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

martes, 24 de agosto de 2010

LA ORACIÓN DE CADA DÍA



"Si comienzas a creerte experto en los caminos de la oración, recapacita. 
La vida de Dios fluye a mayor profundidad que tus sentimientos y experiencias"

AMANECER (POESÍA Y PROSA)





Los albores más fecundos
donde los tiempos gravitan,
descienden de lo sublime
entre nubes cristalinas,
el sol que nace de nuevo
baña de oro las herrizas,
deshilacha los espartos,
vierte en agua mil pupilas
que brillan como diamantes
entre las hojas de encina,
el campo se despereza
y a cada bostezo grita
desgarros de tierra amarga
que fecunda sus heridas.

Amanece la mañana
nace de nuevo la vida,
y el sol que busca a la luna
despertará un nuevo día.

Helicón


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Publicado por José María Díaz Fernández para RIMARIMANDO el 8/23/2010 08:48:00 PM

lunes, 23 de agosto de 2010

Resentimiento, teología y telebasura

José Mª Castillo, 16-Agosto-2010
 El Diccionario de María Moliner dice que el resentimiento es: “Sentimiento penoso y contenido del que se cree maltratado, acompañado de enemistad u hostilidad hacia los que cree culpables del mal trato”. Algo muy feo e inconfesable debe tener el resentimiento cuando sabemos que es rarísimo encontrar a alguien que vaya por ahí diciendo que él es un resentido.
      Y sin embargo, los resentidos somos legión en este mundo. Lo que pasa es que, como eso es tan feo, los resentidos vamos por la vida haciendo esfuerzos titánicos para ocultar nuestros resentimientos. Más aún, no sólo intentamos “ocultar” que somos unos resentidos, sino que además pretendemos “justificar” el resentimiento. Y para ello, echamos mano de toda clase de argumentos: la justicia, el derecho, el amor, la familia, la muerte y la vida… Y hasta de Dios –sobre todo de Dios– nos acordamos, para dejar claro que nuestros resentimientos no son malos. Es más, que son inevitables, que son necesarios, que son buenos, y que son hasta meritorios.
      No exagero. Santo Tomás de Aquino, el patrono de todos los teólogos cristianos, dejó escrito: “para que la bienaventuranza de los santos les satisfaga más, y por ella den gracias más rendidas a Dios, se les concede que vean perfectamente la pena de los impíos” (Sum. Theol. Supl., q. 94, a. 1). Y mucho antes que Tomás de Aquino, Tertuliano (s. III) se regodeaba describiendo el juicio final: “¡Qué espectáculo tan grandioso entonces! ¡Allí gozaré! ¡Allí me regocijaré…! ¡Viendo cómo los presidentes perseguidores del nombre del Señor se derriten en llamas más crueles que aquellas con que ellos mismos se ensañaron contra los cristianos!” (De Spect., c. 29). Estamos, no ya ante la “justificación”, sino ante la “divinización” misma del resentimiento. Nietzsche, que cita estos textos en La genealogía de la moral (I, 15), nos recuerda un principio tan determinante como terrible: “Ver sufrir produce bienestar; hacer sufrir, más bienestar todavía – ésta es una tesis dura, pero es un axioma antiguo, poderoso, humano, demasiado humano” (II, 6).
      Y, ¡por favor!, que nadie me venga diciendo que todo esto son cosas de locos, ideas cocidas y recocidas en mentes perturbadas. Nada de eso. Lo estamos oyendo (y lo estamos viendo) todos los días y hasta televisado en directo. Sí, televisado, en programas de mucha audiencia. La telebasura, que tanta gente se chupa, y que tanta gente aplaude cada día, en las horas de mayor audiencia, cuando hasta los niños te dicen quién es quién en cada momento. Pues bien, sepamos todos que eso que llaman el “morbo”, en gran medida está montado, no tanto sobre los chismes de lo que dijo o hizo fulano contra mengano, cuando se pensaban que nadie los veía. Eso es cierto. Pero el andamiaje que sostiene la telebasura es, sobre todo, la justificación y la apología del resentimiento. Un amasijo turbio y pútrido de experiencias, historias y sentimientos malolientes, que sin embargo interesan tanto y tienen tal reclamo, que se pagan a precio de oro. Hasta el extremo de que hay gente que vive de eso. Y vive bien, en estos tiempos de crisis.
      Es verdad que el resentimiento fue siempre el mejor caldo de cultivo en el que se cocieron las pócimas envenenadas que rompieron familias y destrozaron las mejores relaciones humanas, tanto en la mal llamada “alta sociedad” como en los peor llamados “patios de vecinas”. Esto fue así toda la vida. Pero lo nuevo ahora es que el resentimiento se exhibe, se paga, se aplaude y hasta se nos propone como espejo en el que los aspirantes a “famosillos” de tres al cuarto se miran y remiran porque representa un futuro apetecible y no sé si hasta una carrera “dignísima” para gentes que uno no sabe si producen vergüenza o lástima.
      Todo esto, creo yo, es un síntoma. Un síntoma alarmante. Una sociedad, en la que cada día es más difícil encontrar en los medios propuestas serias de buen nivel intelectual, al tiempo que con demasiada frecuencia te das de bruces con desperdicios que viven del resentimiento, sin duda alguna, es una sociedad en cuyo subsuelo ocurre algo muy preocupante. Los valores que se han difundido –y también los que se han ocultado– nos han metido de lleno en un auténtico proceso de descomposición.

 viene de WWW.ATRIO.ORG

viernes, 20 de agosto de 2010

LOS OTROS HERMANOS QUE NOS RODEAN Y QUE JUNTO A NOSOTROS COMPARTEN EL MUNDO

Frente a los desastres que en la actualidad pueblan el mundo, reconozco que es casi pecado el admitir que estoy triste porque uno de mis animales, mi perro Fernando, esta muy enfermo. Aunque no se debe de poner a ninguna persona después de un animal, créanme que cuesta de veras. Cuando crías a un animal y te conviertes en su madre y padre, y le das calor y cariño y el te retribuye con coletazos, saltos y mucha fidelidad, creanme que se llegan a formar parte de la familia como les pasa a mis perros Fernando y Vela.
Por ello, como tengo al animal en mi cabeza y no me lo quito de ella, hoy rezo por el y por todos los animales. Los abandonados y destronados de sus casas. Los dejados de la mano del cariño, por causa de unas simples vacaciones. Ellos, -los animales- son criaturas de Dios, y como tales merecen nuestro sincero respeto y consideración.

Oraciones franciscanas para los animales

Bendito seas, Dios Todopoderoso,
creador de todos los seres vivos.
En el quinto y sexto días de la creación,
Tú creaste peces en los mares,
aves en el aire y animales en la tierra.
Tú inspiraste a San Francisco para que considerara a todos los animales
como sus hermanos y hermanas.
Te pedimos que bendigas a Fernando,
y por el poder de Tu amor,
restáurale su salud y fuerzas
para que el animal viva según Tu deseo.
Por ello, y por otras muchas cosas que de ti recibimos,
siempre serás alabado
por toda la belleza de Tu creación.
¡Bendito seas, Dios Todopoderoso, en todas Tus criaturas! Amén.

jueves, 19 de agosto de 2010

Asunción: Icono liberador

Conecto por el ordenador la tele en español y me encuentro con que el locutor habla de la Asunción. Se quiere apuntar un tanto a favor de su cultura religiosa y comete una errata que pone en evidencia sus lagunas en la materia. “Este año, dice, el 15 de agosto cae en Domingo. No podemos decir como nuestras abuelas: tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la… Asunción” (Risas por mi parte ante el gazapo del locutor. ¿Se habrá dado cuenta el público telespectador?).

En mi infancia nos enseñaron en la catequesis que no es lo mismo Ascensión que Asunción. Asciende Jesús a los cielos, nos decían, por su propio poder. Es ascendida o asunta María a los cielos, por el poder divino.
Tenía yo nueve años cuando Pío XII proclamó que, tras consumar María el curso de su vida terrena, su persona entera entró asumida en la vida definitiva divina.
Los hermanos maristas, fuertes en mariología, nos lo explicaron bien en la clase de “ingreso”:
  • 1) la tradición de la dormición es una equivocación piadosa: María no se duerme, sino muere de veras, como murió su hijo.
  • 2) La tradición de los “ángeles aviadores” trasportando un cadáver para reanimarlo sobre las nubes es otra piadosa equivocación: la Asunción no es la reanimación de un cadáver.
  • 3) Asunción viene de asumir. María es asumida y absorbida por la vida divina.
Unos años después, en cuarto de bachillerato, el mismo Papa anunció el Año mariano (de 1953 al 54) y los que éramos filatélicos nos apresuramos a coleccionar la serie de vírgenes completa, que todavía conservo íntegra en el álbum sin matasellos. En el círculo de estudios de los aspirantes de Acción Católica, me tocó explicar la encíclica Fulgens corona: lo que ocurre con María es símbolo del destino a que estamos llamados, María esicono de esperanza.
A la hora de diseñar un cartel mural dudábamos entre varias imágenes de la Asunción. El consiliario atinó sugiriendo:
–Sois murcianos, poned la Dolorosa de Salzillo.
–Pero eso es más propio de Semana Santa, objetamos.
–No habéis entendido. La Asunción es la Dolorosa, como el Resucitado es el Crucificado.
Recordé esta escena años más tarde, al estudiar teología: Stabat mater... Estaba de pie, aguantando cruz (Jn 19, 25), la que se pondrá de pie al resucitar de la muerte cuando escuche la voz del que Vive, diciéndole como a la hija de Jairo: “Ponte de pie” (Mc 5, 41). Ponerse en pie es el icono del Resucitado que “se deja ver estando en pie en medio de los discípulos a puertas cerradas” (Jn 20, 26).
Este año proyectaré en Japón con el power point un altorrelieve del santuario de la Fuensanta, de Murcia, que es para mi gusto la mejor representación de la Asunción.
El escultor murciano Juan González Moreno (1908-1996) logró, en los altorrelieves del crucero una interpretación atinada de la Asunción como icono del renacer a nueva vida. El imaginero de Aljucer acertó a conjugar en una misma imagen la muerte y la nueva vida, la transformación de la crisálida en mariposa.
En la Semana Santa murciana se ofrendan capullos [de gusanos de seda] amarillos a Jesús Nazareno. “Anacrónico y no apropiado para el Via crucis”, protestaba un teólogo, sin comprender el arraigo de la religiosidad huertana entre las barracas del país ya desde antiguo, cuando aún no se hablaba de “inculturación de la fe”.
En el lienzo blanco en torno a la cabeza y el amplio paño que envuelve el cuerpo de María se solapa la imagen de los restos de un sudario con la de un manto alado. Demasiado abierto para ser sudario. Demasiado flotante para ser manto. Más bien alas. El artista captó, en la metamorfosis de sudario en manto, el tránsito de la crisálida a la mariposa, de muerte a vida. La metáfora del gusano de seda le ganó la partida a la teología para hacer hermenéutica del símbolo de la Asunción.
Asunción e Inmaculada, como metáforas de fe, son algo así como en matemáticas el cero y el infinito: expresiones simbólicas de los límites de nacimiento y muerte y de su trascendencia en el horizonte de la vida eterna…
Porque Asunción no es eludir la muerte (como creyeron algunas tradiciones extraviadas sobre la “dormición”), sino ser recreada y transformada tras morir del todo, para renacer a la vida que no muere.
Asunción no es transportar míticamente un cadáver por los aires para reanimarlo en lo alto de los cielos, sino pasar por la muerte y dejarse absorber por el Espíritu, –asumida y transformada– en el seno de la Vida de la vida.
Asunción es nacer muriendo. Si pudiéramos contemplar el nacimiento de una criatura desde el interior del seno materno, el vídeo proyectaría la imagen de alguien que desaparece por un túnel de muerte. Vista desde la dimensión de la vida eterna, desde la salida del túnel, la muerte será un nacimiento. Más exactamente, un renacer y una nueva creación.
La Asunción no es un privilegio excepcional de María, sino el símbolo de nuestro propio destino. Como dijo Pío XII al proclamarla, “lo esencial del mensaje es reavivar la esperanza en la propia resurrección”, que no consiste en revolotear por las nubes un alma separada, ni en reanimar un cadáver o dejar una tumba vacía o volver a esta vida, sino en ser asumida la persona entera en el seno del misterio original de toda vida. Por eso la fiesta de la Asunción es nuestra fiesta, anticipo simbólico del destino último de nuestro cuerpo-espíritu.
Para que estas convicciones creyentes no degeneren en escapismo y evasión, habrá que ser consecuente con ellas y comprometerse a convertir en vida liberada y ascendente tantas y tantas vidas dolientes, oprimidas, explotadas, marginadas y crucificadas. Si creer en la Asunción alimenta la esperanza, practicarla fomenta la liberación. Porque el Resucitado es el Crucificado y quien es Asunta es la Dolorosa.

sábado, 14 de agosto de 2010

LA OPINIÓN DE MI AMIGO RAFA


 EVANGELIO DOMINGO 15 DE AGOSTO. SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE MARIA.
 
Evangelio según San Lucas 1, 39-56.
 
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

- ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
María dijo:
- Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
 
COMENTARIO.-
 
En el ecuador de este caluroso mes de agosto celebramos la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. María fue llevada al cielo ("asumida, asunta")en cuerpo y alma después de su paso por la tierra. Esta doctrina pertenece a la más antigua Tradición de las Iglesias Católica y Ortodoxa (que hablan de la "dormición de la virgen" o del "Tránsito de María") y fue declarado dogma de fe por el Papa Pio XII el 1 de noviembre de 1950 mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus.
 
Aunque  la fe de los cristianos en la Asunción de María viene de los primeros siglos del cristianismo, la realidad es que tenemos pocos datos sobre María en los evangelios y cartas que componen el Nuevo Testamento, al igual que en los escritos apócrifos que tenemos.
 
Prescindiendo de cuestiones técnicas del pensamiento metafísico del alma y cuerpo y centrandonos en la festividad y sobre todo en el evangelio que nos presenta la liturgia de hoy. Yo creo que la devoción a la Virgen debe ser central en la vida del cristiano. Pero esa devoción, debe ser rectamente orientada, debe buscar no sólo la " protección " de María, sino antes que eso la " ejemplaridad " de María.
 
María tiene una gran experiencia de Dios. El Dios de María es, ante todo, un Dios misericordioso, bondadoso, cercano. No es el Dios lejano, terrible, amenazante, que muchos israelitas tenían en sus sentimientos religiosos; y que muchos de nuestros contemporáneos continuan teniendo.
 
Todo queda recogido cuando María hablo en el Magníficat, "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. "

 
Maria cuerpo y alma de la Iglesia.
 
Rafael González Martín. Écija ( Sevilla ). DIFUNDID EL EVANGELIO.
 
DESDE MI RINCON DE CLAUSURA. http://desdeelrincondemiclausura.blogspot.com 

 


miércoles, 11 de agosto de 2010

INTERESANTE REFLEXIÓN

http://desdeelrincondemiclausura.blogspot.com/2010/08/suspenso-las-autoridades-religiosas.html

NUESTRA MADRE SANTA CLARA

"Gracias Señor, porque me creaste"
(Clara de Asís)

Nada posee clara,
nada le pertenece;
como lirio del huerto
libre respira y crece.

Nada coge en su mano,
nada que aquí fenece;
pobre, en la cruz se abraza
con Cristo que padece.

Nada de lo que fluye
su párpado estremece;
Clara mira y escucha
al Verbo que acontece. Amén.

martes, 10 de agosto de 2010

SOR LUCIA CARAM, COMUNICADORA SIN IGUAL

LIBRO DE FERIA DE ESTEPA 2010. Por necesidad o vocación, costureras

POR NECESIDAD O VOCACIÓN, COSTURERAS

Cuando se profundiza en la historia de nuestra ciudad y se comparan situaciones diversas. Se advierte toda clase de cambios y diversidad de tareas. Pero es cierto que en cada época, la persona se ha afanado en su trabajo, para de una manera u otra, con más o menos dificultades llevar el sustento a casa. Respecto del trabajo femenino, advierto que hoy en día proliferan las peluqueras como las setas en los humedales. Y antes, hace muchos años el empleo en boga para la mujer era -en muchos casos- el de costurera. Corrían tiempos difíciles en los que junto a las reminiscencias de la revolución industrial y la guerra civil, se hizo imprescindible que todos los miembros de las familias acudieran al trabajo, comenzando por el padre y la madre y continuando por los pequeños a la edad de doce años. Aun a pesar de la necesidad, el trabajo de la mujer no era bien visto según se desprende de estas letras siguientes a favor de los derechos de los trabajadores, ya que la cultura machista imperaba por entonces. “hay que dar al obrero un salario justo que sea suficiente para sustentar a su familia […], es un crimen abusar de la edad infantil y de la debilidad de la mujer que en casa debe desarrollar su labor. Por ello es gravísimo que la madre por causa de la escasez del trabajo del padre, se vea forzada a ejercer fuera de las paredes domésticas trabajos productivos…” (Quadragesimo anno 1922).

Aun a pesar de la justificada preocupación de S.S. Pío XI, fueron muchas mujeres las que se vieron obligadas más por obligación que por vocación a ser costureras. Estepa, pueblo artesano y laborioso, siempre ha tenido en su haber grandes costureras, cuya labor ha pasado de maestras a discípulas a lo largo de los años. Por la situación ya nombrada, el sigo pasado fue esencial para el desarrollo de la costurería. A principios de siglo XX, muy nombrada y maestra de maestras fue Concha la Coraje, la cual enseño a María y Conchita la de Juan Manuel, a mi abuela Concha Pérez y a Dolores la de Rosa, que a su vez enseño a Epifanía, mi madre. Concha la Coraje, fue costurera de señoras de medio pelo, a la cuales tomaba medidas y probaba en las casas de las clientas. Junto a estas nombramos a algunas de ellas como las Corberas, Carmelita la de Coleto, Isabel Marchan, Ángeles Marchan, la Callaita y las Trompitas que eran camiseras…etc. Y de caballeros nombramos a Dolorsitas la Floria, Remedios la Patalante, Conchita la Tacona, la Paterná, la Carpichita, Lorenzo Molleja, Asunta la Corretora…etc. El ser costurera era considerado en aquel tiempo como algo a tener en cuenta tanto en la familia como en la sociedad local de entonces. No en balde el refranero popular decía que: “una costurera es una carrerita en la casa de un pobre”. Además como de los pueblos de alrededor venían a que se les cosiera, ser costurera era considerado empleo de cierta clase. Esta consideración ante el pueblo valió para que en carnaval les compusieran la siguiente copla: “Os vamos a referir lo que son las costureras, que de ciento sale una que tenga buena pechera. El otro día una niña veréis lo que le paso. Le saltaron los corchetes, ¡osu que vergüenza lo que se le vio!. Y de pechera llevaba el forro de un pantalón, las sabanas de su madre y mangas de un camisón; una olla y un anafe y el canasto del carbón, y después tuvo un chiquillo y tubo que criarlo con un biberón”.

La confección de ropa de calle por entonces era algo exclusivo de las personas pudientes y las menos pudientes se conformaban con si acaso, un traje al año y una vuelta del revés a un abrigo de buen paño, que probablemente era heredado. La labor fundamental de las costureras era la ropa y prendas de andar por casa como batas y delantales enormes. Para la mujer que cosía en su casa la jornada laboral era permanente y eterna. La jornada en casa ajena era de al menos diez horas en las cuales se podía ganar en aquella época la friolera de cinco duros (25 pesetas), teniendo en cuenta que el pan costaba 24 pesetas. Por ello en casa de mi abuela Concha se compraba pan cada tres días como bien escaso aunque existente. Hubo algunas que por valientes y justificadas por la carestía de entonces, se lanzaron a coser haciendo cortes a paños buenos, manchando telas o entregando ropa sin quitarle los hilvanes ni hilachas. Por ello como hoy, era necesaria la formación. En las casas donde se aprendía este oficio de costureras se requerían unos seis o siete años de formación, durante los cuales la maestra iba encomendando tareas de responsabilidad a las aprendices según avanzaban y se desenvolvían. En torno a la gran mesa de costura se sentaban ocho o diez mujeres entre las cuales se trababa conversación según el tiempo y las circunstancias. Era un gran momento cuando la maestra consideraba oportuno el dejar marchar a una costurera o el mantenerla junto a ella como trabajadora de pleno derecho. Pero aun así, las mesas de las costurerías siempre serían un buen recuerdo, para las que forjaron un futuro para ellas y su gente.

De mujeres grandes está plagado el mundo, y muchas de ellas con hernias de disco y los dedos doloridos puntada a puntada dejándose la vista, consiguieron sentadas en una silla baja de enea sin dejar de trabajar, doloridas las espaldas y atendiendo la casa cuando todos dormían para gozar de una relativa tranquilidad, que en los tiempos dificilísimos no faltaran los alimentos necesarios. Ni magdalenas por pascua ni natillas en los bautizos. Y que los rosquitos y dulces aunque un poco duros, fueran frescos y no supieran a cajón de la cómoda donde eran fieramente administrados. Como digo, grandes mujeres que siendo aprendices, en las mesas camilla de trabajo aprendieron junto a dobladillos, sisas, piqués, fallas y terciopelos gastados, a ser educadas sensatas y responsables para labrarse un futuro. Un futuro que nada sería y nada será, sin la edificación que sobre nuestras vidas ejerce lo mucho que de nuestros antepasados aprendimos y a los cuales debemos nuestra Estepa. Para tantas y tantas mujeres de antes y de ahora, valientes, libres, entregadas y trabajadoras, mi beso y mi reconocimiento. Hasta siempre Concha Pérez, hasta luego mama.

Florencio Salvador Díaz Fernández
Estudiante de Teología Cristiana

lunes, 2 de agosto de 2010

MEDITACIÓN

DIARIO DE UN DOMINGO CONTEMPLATIVO. 1 DE AGOSTO DE 2010

Diario de Domingo.

LAUDES - 8.30 horas
Excepcionalmente hoy no he puesto el despertador. No exagero al afirmar que el despertar en mi vida es generalmente demasiado temprano como para confiar en la intuición propia al levantarme. Es por aquello de no sufrir el síndrome de: “se me han pegado las sabanas”. El caso es que aun a pesar de no tener el rigor del móvil despertador, a las siete desperté. Conseguí dormir un poco más hasta las ocho y media. Hora en la cual me dispuse al aseo personal –ducha no incluida- y recién aseado ya tenia a la puerta de la celda a mis perros Vela y Fernando, solícitos a ver que está dispuesto ha hacer un servidor. Ellos son demasiado inteligentes para ser canes, y por ello saben descifrar los tiempos y los elementos con suspicacia. Saben que la correa es paseo, pero igualmente saben que el breviario en la mano es igualmente paseo. Lo que pasa es que en este caso paseamos más de tres. Los dos animales, un servidor, y aquel que es el Padre de los pobres. Aquel que regala los dones para el servicio. Aquel que enciende la lumbre en los corazones. Comienzo a caminar con el sonido de los pájaros como banda sonora personalizada. Entre los olivos, surgen los rayos del sol, que hacen del olivar una pura filigrana plateada imposible de mirar fijamente. Me siento dichoso aspirando el frescor de la mañana y degustando una quietud, que casi se pudiera cortar con unas tijeras. ¡Ay Señor, eres el colmo de grande y de perfecto!. Exclamo al aire. Miro la montaña del “Hacho” cercana y pienso que en cuento refresquen los días tengo que subir al amanecer –como otrora hiciera- para decirle a Dios buen día desde la altura y llorar de emoción como aquella vez. En fin, comienzo laudes con el himno que nuestra madre la liturgia nos propone y me hace pensar las frases:
            …misioneros de la alegría,
            de la esperanza y del amor,
            mensajeros del evangelio,
            somos testigos del Señor… (de eso se trata el fin)
Junto a los salmos 150 y al Cántico de Daniel, doy gracias a Dios por el día de ayer. Fue una celebración entrañable y bonita. Un bautizo con sentido de la familia y de la fraternidad. Todo estuvo bien, ya que rito y celebración respecto de comensalía fu todo una misma cosa. Todo es sacramento eucarístico, pues todo es acción de gracias que se celebra y por ello se expresa. Gracias a Dios que nos unió. Gracias a la familia que nos reunió. Gracias al dueño de la casa que cual franciscano, dispone lo propio al servicio de los demás. Gracias a los que ayer se amaron e incluso respetaron –que no es poco-. Gracias Dios por la presencia del padrino de 95 años y bisabuelo del niño, y al que tanto amamos. Gracias por la risa y el jaleo de los niños. Gracias por las gambas…jaja. No pretendo ser irreverente, pero fue un gran cúmulo de cosas entre las que brillo Manuel Santiago, el neófito –antes catecúmeno-, y que junto a todo fue digno de celebrar.
Las preces de las Laudes las improviso por intenciones generales y propias, sobre todo por la memoria del abuelito Florencio que en la paz del Señor descansa desde hace siete años. ¡Como pasa el tiempo!.

Al regresar de Laudes, desayuno con fruta tostadas, pozo de café con leche –para los que me conoces no es una novedad-, galletas…etc. Luego limpieza general de mi celda con sacudido de techos, fregado de muebles…etc. Vamos tres horas de trabajo mas las dos de ayer tarde, en la cual limpié los inmensos ventanales.
Para los despistados os digo. Mi casa es una celda o la llamo Celda. Según la categoría de los cenobios e independiente de los que la habiten, estos como primera fundación son Celda, pasan a Priorato, luego Monasterio y finalmente Abadía que es el grado superior. Pero Celda como tal, no se reduce a una habitación. En el mundo Cartujo Celda es el inmueble que integra, sala de estudio, oratorio, dormitorio, cocina, baño y jardín pequeño. Como esas con las características de mi casita del campo, la llamo Celda o eremitorio.

SEXTA – 13.00 horas
Extenuado por la limpieza de casa y el fortísimo calor, antes de Sexta me refresco un poco en la  piscina e incluso me da tiempo para ojear un poco la revista “Mi csa”, de decoración e interiores. Cambiado de ropa, camino hasta la cercana ermita de San Isidro, donde después de recoger los siempre presentes insectillos muertos, dispongo a preparar la hora intermedia. Cuando me coloco ante el atril de coro, me encuentro mas estimulado que en otros sitios. Es bueno prepararse un sitio en el que sentirse cómodo sin despistarse del fundamento del acto. Y esta pequeña iglesia, desnuda, blanca, de campo; -digo que- me inspira la quietud necesaria para acudir en busca del Señor, y en busca de mi mismo. La hora del Hijo, la dedico a los que viajan. En ella me siento muy cercano con todos aquellos que viajan en busca de vacaciones merecidas o inmerecidas. Sea cual fuere el sentido de las mismas. Permita Dios que regresen bien y renovados los ánimos y las sensaciones estresantes. Soy consciente de las dificultades de varios matrimonios y ruego a Dios con el corazón, para que el viaje que realizan con esperanzas de retornar el amor, este asistido por el espíritu. ¡Asistido de veras!. No me importa hasta donde sea capaz de colarse el Espíritu Santo. Mientras más se integre en nuestras vidas, mas fruto veremos.
Regreso a casa a preparar al almuerzo, que consta de fritada de chipirones una gran ensalada y yogur griego, pero de los baratos que igualmente esta bueno.
Mientras almuerzo veo en televisión un reportaje del camino de Santiago. El año que viene si Dios quiere seremos peregrinos y caminaremos un grupo de estepeños a Santiagos. Ante las reliquias de Patrón de Estepa y de España, nos postreremos pidiendo protección y sentido de la responsabilidad, pero eso será el año que viene. Por cierto, mientras almuerzo anoto en un papel una frase de una peregrina, que a su vez lee de un libro de firmas en una ermita del camino: “libre es quien dice no, sin necesidad de dar explicaciones”. Interesante pensamiento.

NONA – 15.30 horas
Esta hora del Espíritu es la más deseada. Permitidme la broma pero es la que antecede al descanso de la siesta –que hoy promete-. Acudo a la ermita ante la impasibidad de algunos vecinos. No es que pasen de mí, ni yo de ellos pues hay buena comunicación. Lo que pasa es que ellos ya están acostumbrados a verme ir cada pocas horas a la ermita en busca de la quietud del pequeño templo para orar. Nona es la hora del Espíritu por antonomasia.
            “Fundamento de todo lo que existe,
            de tu pueblo elegido eterna roca,
            de los tiempos Señor, que prometiste
            dar tu vigor al que con fe te invoca”.
La lectura de Colosenses de hoy me ayuda a ser consiente que Pablo se refiere en sus recomendaciones, no a la sociedad en general, sino a la desvirtuada comunidad cristiana de colosas. Pedieron los moldes por así decirlo. ¿Y nosotros que?. ¿Acaso yo igualmente en ocasiones, no colaboro en hacer del reino de Dios casi un campo de batalla?. Por ello me avergüenzo y pongo interés en actuar responsablemente. “No todo el que me dice Señor, Señor; entrará en el reino de los cielos”. Obras, es lo que hacen falta. No obras de ladrillo, sino obras fraternas. Y poco me importa a mi lo que haga el otro. En cuanto a meterme en su vida, claro. No quiero ni pensar perder el sentido de comunidad. Pero ante Dios estamos solos. Solos y somos nuestros propis abogados. Ante Él no valen los: es que yo….

ESTUDIO - 17.30h
No os cansaré con esto porque casi me cansa a mí. Pero mañana presento examen y me tengo que preparar el formulario. LA INCREENCIA es el tema. Y las vías por medio de las cuales podemos ir en busca del Señor. Santo Tomas de Aquino detalla cinco, pero yo creo que es una sola… la sinceridad.

EUCARISTÍA – 19.00h
Santa Clara de Estepa, es siempre como un oasis ante el calor del verano. Y el canto de sus hijas es frescor que alegra el alma de los que celebramos junto a ellas la resurrección de Jesús. El buen pastor. El que nos anima a dejar la vaciedad por aquello que auténticamente merece la pena, lo que nos ayuda a formar comunidad y hacer en el mundo las obras que Dios desea.

VISPERAS – 20.15H
No es la primera vez que rezo vísperas de memoria. Son ya muchos años con la liturgia de las horas. En esta ocasión me encamino hacia el cortijo “La huerta Peña”, que dista de mi aldea unos seis o siete kilómetros. ¡luego hay que volver claro!. Pero el camino es muy, pero que muy reconfortante. Duro, pero continuo. Largo, pero esperanzador. Después de las vísperas rezadas de memoria e incluso cantadas al viento, doy lectura a un documento que me llevo, y en el cual se habla de la soledad. Los beneficios de la soledad y la responsabilidad de ponerse ante Dios. Con lo que uno es. Sin engaños ni falsas apariencias. Con la propia conciencia como juez y sin dejar de lado el sentido de la cominidad que a todos los embarga. Estar solo –desde luego- no es inhibirse de la realidad propia o ajena, al contrario. La persona contemplativa se presenta ante Dios con la obligación de ser y construir de una manera coherente. Pero hay que saber que llega el momento determinado de las relaciones personales. Es entonces cuando hay que poner en practica aquello que se oró ante Dios. La soledad es beneficiosa, para el que sea ser auténticamente sí mismo y dejar de lado el “sin el otro”.

DESCANSO – 24.00h
Me retiro hoy un poco tarde, pero una conversación de vecinos me ha retenido mas de lo esperado en la calle de la aldea. Termino dando lectura al Informe san Marcos. El libro que me leo y del cual estoy hasta el gorro. Pero me costo 20.00€ y hay que leerlo por narices.
Hasta mañana. Hoy ha sido un buen día.
Laus Deo

ORA ET LABORA