CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
Mostrando entradas con la etiqueta LA OPINIÓN DE MI AMIGO RAFA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA OPINIÓN DE MI AMIGO RAFA. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de agosto de 2011

ASUNTA AL... CIELO?

Por ser -además de una persona entrañable- una persona de pensamiento cercano, quiero cederle el testigo de la reflexión de hoy al amigo Rafa Armenta, pues sin lugar a dudas sus palabras nunca son relativas a un asunto baladí.


En el ecuador de este caluroso mes de agosto celebramos la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. María fue llevada al cielo ("asumida, asunta")en cuerpo y alma después de su paso por la tierra. Esta doctrina pertenece a la más antigua Tradición de las Iglesias Católica y Ortodoxa (que hablan de la "dormición de la virgen" o del "Tránsito de María") y fue declarado dogma de fe por el Papa Pio XII el 1 de noviembre de 1950 mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus.

Aunque la fe de los cristianos en la Asunción de María viene de los primeros siglos del cristianismo, la realidad es que tenemos pocos datos sobre María en los evangelios y cartas que componen el Nuevo Testamento, al igual que en los escritos apócrifos que tenemos.

Prescindiendo de cuestiones técnicas del pensamiento metafísico del alma y cuerpo y centrandonos en la festividad y sobre todo en el evangelio que nos presenta la liturgia de hoy. Yo creo que la devoción a la Virgen debe ser central en la vida del cristiano. Pero esa devoción, debe ser rectamente orientada, debe buscar no sólo la " protección " de María, sino antes que eso la " ejemplaridad " de María.

María tiene una gran experiencia de Dios. El Dios de María es, ante todo, un Dios misericordioso, bondadoso, cercano. No es el Dios lejano, terrible, amenazante, que muchos israelitas tenían en sus sentimientos religiosos; y que muchos de nuestros contemporáneos continuan teniendo.

Todo queda recogido cuando María hablo en el Magníficat, "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. "

Maria cuerpo y alma de la Iglesia.

Que María sea ejemplo también para la juventud, que mañana comienza sus jornAdas mundiales en Madrid. Feliz jornadas jovenes, mis reflexiones en los días siguientes serán para Uds.



Viene de: http://desdeelrincondemiclausura.blogspot.com/2011/08/hoy-15-de-agosto-solemnidad-de-la.html

sábado, 29 de enero de 2011

EL DIOS AL QUE QUEREMOS, ANTES QUE EL DIOS EN EL QUE CREEMOS

Sexta

EL DIOS AL QUE QUEREMOS, ANTES QUE EL DIOS EN EL QUE CREEMOS

Admito que quizás fue impulsado por un exacerbado consumismo, que hace muchos años compre un libro de Giovanni Martinetti titulado “¿Porqué creo en Dios?”.

Confieso que era demasiado profundo y complejo para mi joven entender. Pero pasado el tiempo, son ya numerosas las veces en las que he recurrido a su lectura y consulta, y reconozco que es esencial, para toda persona que se pregunta por la existencia de Dios, su realismo y eficiencia sobre nuestras vidas.

 

Curiosa la literatura que atesoro, pues frente a este libro nombrado, juntamente tengo “La humanización de Dios” de mi amigo y teólogo el Sr. Castillo, e influenciado por estos títulos y la formación a la que recurro; llego a la conclusión atendiendo al evangelio de este Domingo, de que a Dios hay que quererlo antes que creerlo.

Es difícil ver a Dios sobre ninguna base, y mas difícil aun el experimentar su presencia, pues quien no sabe nada de Dios, difícilmente podrá encontrar el camino, aun cuando sabemos y entendemos de la necesidad de Este –Dios- de darse a conocer.

Dios a lo largo de la historia se ha manifestado en muchísimas ocasiones por medio de “teofanías” en las cuales se ha revelado, hasta su última y más efectiva revelación en su hijo Jesús, nuestro hermano. Y puestos todos nuestros anhelos en este Jesús, hoy nos encontramos con el programa de mano de Jesús, en el sermón de la montaña, en cuya primera parte coloca Mateo las bienaventuranzas. Un  programa que nos invita a descubrir, a experimentar, a degustar a Jesús que es la revelación de Dios. Para llegados a un punto, en el cual le queramos y le sintamos como parte nuestra que es.

Jesús era un ser humano tan excepcional, que por tener cualidades, sabia interpretar la escritura que en Él se fundamentaba, e incluso sabia utilizar la escritura neotestamentaria para aplicarla actualizada, a la función propagandística del Reinado de Dios, instaurado por Él. Acordaros de aquella auto afirmación que realizó al leer en la sinagoga: “el espíritu santo está sobre mí…”. Hoy la escritura nos presenta a Jesús dándose a las personas, manifestando su objetivo –la gente- e intentando hacer didáctico el mensaje de Dios del cual Él es portador. Para plantear este programa de mano Jesús utiliza una formula contenida en Sirácida (eclesiastico) 25,7-11

“Nueve cosas he meditado en el corazón, que estimo dichosas, y una décima que voy a deciros. "El hombre que se goza en sus hijos, el que contempla en vida la caída de los enemigos". Feliz el que vive con mujer sensata, quien jamás se desliza con su lengua, quien no sirve a hombre inferior a él. Dichoso quien halla la prudencia y quien habla a oídos que le escuchan. ¡Qué grande es el que encuentra la sabiduría! Pero nadie aventaja al que teme al Señor. El temor del Señor sobrepasa a todo. El que lo posee, ¿a quién será comparado?”

Dichosos, bienaventurados, bendecidos, amados…etc seáis los que…

Y Jesús hace didáctico y evolucionado a la época concreta, las bases espirituales que deben adornar a aquellos que deseamos llegar al estado del Reino de Dios. Un estado no delimitado territorialmente, sino un estado de disposición, entrega y generosidad para con aquellos que junto a nosotros, son el objetivo de Dios, las personas, los humanos como humano fue Jesús. Hoy por casualidad –y aunque yo no creo en ella- me encuentro con un poema africano, citado en "Guía de las dificultades de la vida cotidiana" de Pierre Descouvemont; y en el cual se presenta una nueva actualización de las bienaventuranzas, como programa del reino de Dios.

Yo tenía hambre y vosotros fundasteis un club con objetivo humanitario donde discutisteis sobre mi hambre.
Os lo agradezco.
Yo estaba en prisión y vosotros corristeis a la iglesia para rezar por mi liberación.
Os lo agradezco.
Yo estaba desnudo y vosotros discutisteis seriamente sobre las consecuencias morales de mi desnudez.
Os lo agradezco.
Yo estaba  enfermo y caísteis de rodillas para agradecer a Dios que os hubiera dado la salud.
Yo no tenía ningún techo y vosotros me hablasteis de las ventajas del amor de Dios.
Parecíais tan piadosos... tan devotos... ¡tan cerca de Dios!
Pero yo... yo tenía hambre. Yo estaba solo, desnudo, enfermo, prisionero y sin techo.
Y... ¡tenía frío!

Igualmente mi amigo Rafa, desarrolla hoy las bienaventuranzas, acentuando en la necesidad que la comunidad cristiana tiene de –como hizo Jesús-, de actualizar el mensaje del reino en primer lugar desde la vida de cada uno. Dejándonos de tareas representativas y que no ayudan a nada. Dejémonos de representar una hora y los domingos que somos cristianos. ¡¡Vivamos el estado ilusionante y esperanzador de amar a Dios!!!, y seamos reflejo hasta en el último pliegue de nuestro rostro y nuestra piel, de la solidaridad, amor y sentido fraternal de Dios con nosotros.

Os dejo con las bienaventuranzas de Rafa, buen domingo. Laus Deo.

Dichosa la Iglesia “pobre de espíritu” y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.

Dichosa la Iglesia que “llora” con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.

Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.

Dichosa la Iglesia que tiene “hambre y sed de justicia” dentro de sí misma y en el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.

Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.

Dichosa la Iglesia de “corazón limpio” y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.

Dichosa la Iglesia que “trabaja por la paz” y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.

Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia, sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.

La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Sólo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.