CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

martes, 10 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 1.2 RELIGION

1 Un breve repaso a Fenomenología y Eucología

1.2 Religión


El latinazgo del cual nos viene esta palabra es (religĭo,-ōnis) relación del hombre. Religión es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. En un primer momento el termino fue utilizado por los romanos al designar la “observancia” referida al culto de los dioses religio, palabra que deriva de relegere (Cicerón), de la cual entendida como la religación con una realidad superior deriva religare de Lactancio.

Existen desde luego otras acepciones en la RAE: Religión es también virtud que mueve a dar a Dios el culto debido, profesión y observancia de la doctrina religiosa, obligación de conciencia, cumplimiento de un deber…etc.

Sin lugar a dudas como ya vimos de paso en Mariología, el hombre desde el comienzo de la civilización siente la necesidad de crear un ser superior, celeste y excepcional, en el cual poner todo aquello que le supera, no posee o no controla por sus medios humanos.

El termino “religión” significaba en el lenguaje teológico durante toda la época del pensamiento cristiano la relación del ser humano con la divinidad superior y la virtud por la que aquel tributa a Dios el culto y la adoración que le son debidos. Este sentido ha perdurado hasta hace solo unas décadas en la teología católica.

En la época moderna del pensamiento, y sobre todo a partir del nacimiento y la extensión, desde la segunda mitad del siglo XX, de la ciencia de las religiones, el termino “religión” designa el hecho religioso, es decir, ese aspecto del fenómeno humano que ha acompañado al hombre a lo largo de toda su historia y que constituye el objeto de la historia de las religiones.

El hecho religioso denominado con el termino “religión” aparece en la historia humana bajo las formas múltiples y extraor-dinariamente variadas de las diferentes religiones atestiguadas en la historia de la humanidad.
Las formas concretas que reviste son tan numerosas y tan diversas entre sí que no faltan autores que se preguntan si resulta operativo y suficientemente riguroso el utilizar el mismo término para designar hechos tan diversos como las actividades-mágico-religiosas atestiguadas por los documentos mudos de la prehistoria.

La vida toda ella impregnada de la sacralidad pero mezclada también de ribetes mágicos o animistas (creencia que considera que cualquier elemento u objeto posee espíritu y fuerza propias) de las poblaciones pre-literarias, los mitos y cultos politeístas de las grandes culturas de la antigüedad y las grandes religiones surgidas, siguen orientando la vida de millones de seres humanos en la actualidad.

Incluso ateniéndonos a estas últimas, las diferencias entre hechos como el budismo y el hinduismo, por una parte, y el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, por otra, son tan importantes que cabe preguntarse si es posible sin peligro de incertidumbres el designarlos con el término religión.

Es sabido además, que cada una de estas religiones es comprendida por los individuos que las integran, con una terminología propia que –en muchos casos- dista mucho del termino religión. Por ejemplo: –“Sanatana Dharma (hinduismo), Dhamma (budismo), Ciao (China), etc- que orientan hacia significados que no se identifican con los atribuidos por romanos y cristianos al termino religión.

En la mayoría de los casos estas religiones de magia y extraños rituales, utilizan el Dios como deidad que protege, pero no es objeto de los miembros de estos grupos el “religarse” el relacionarse íntimamente con el Dios y  ni mucho menos el anhelar estar junto a Él o llegarse a Él.

Reconociendo la enorme variedad de formas religiosas presentes en la historia humana, podemos decir con convicción que esas formas comparten suficientes elementos comunes como para que las consideremos realizaciones concretas, diferenciadas por las circunstancias históricas, sociales y culturales, de un hecho humano dotado de una estructura común.

Este hecho humano primigenio es el que designa la palabra “religión”. Con ella designamos fundamentalmente la estructura significativa y peculiar presente en todas las religiones y realizada de formas diferentes en cada una de ellas. Esa estructura le da al hecho religioso su propia personalidad frente a otros aspectos del fenómeno humano, como pueden ser lo social, lo ético, lo político, etc… estrechamente ligados con él, condicionados por él a los largo de la historia y que a su vez lo han condicionado.

Al decir estructura nos referimos a los elementos comunes a todas las formas religiosas, los rasgos permanentes y la relación que todos sus elementos mantienen entre sí, respecto de la organización a la que representan.

Partes de esta estructura son:

El ámbito de lo sagrado.

El Misterio, realidad que determina la aparición del ámbito de lo sagrado.

La actitud religiosa

Mediaciones en que hace presente el misterio y actitud religiosa.

Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

lunes, 9 de julio de 2012

LA ORACION I. FENOMENOLOGÍA Y EUCOLOGÍA


1 Un breve repaso a Fenomenología y Eucología

        1.1 Fenomenología y Eucología

         1.2 Religión

         1.3 Dios

1.1 Fenomenología y Eucología

Fenomenología es un movimiento filosófico del siglo XX caracterizado por su pretensión de radical fidelidad a lo dado, a lo que realmente se ofrece a la experiencia, para describir los rasgos esenciales, las esencias de las distintas regiones de la realidad que en esta actitud se muestran”.

El lema de este movimiento es el plegarse a las cosas mismas, el ser fiel a lo que realmente se experimenta, de ahí que propugne la intuición como instrumento funda­mental de conocimiento. La intuición es la experiencia de conocer en la cual el objeto conocido se nos hace presente, se nos muestra “en persona”, experiencia opuesta al mentar o referirse a un objeto con el pensamiento meramente conceptual.
(Ejercita la mente. Ejercicio al alumnado: ¿que se te viene a la cabeza en el preciso instante en que ves esta imagen? ¿A qué te mueve? ¿Hacia donde te traspone?
A diferencia de las corrientes que se fundamentan en lo estricto y tangible, la fenomenología no limita la intuición al mundo de lo que se ve o percibe sino que acepta varias formas de darse las cosas, varias formas de intuición: cada objetividad se muestra de distinto modo a la conciencia, en función de su propio ser o esencia: las cosas físicas se hacen presentes a nuestra conciencia de otro modo que los objetos matemáticos, las leyes lógicas, los valores estéticos, los valores éticos, o las propias vivencias.
La virtud del buen fenomenólogo es su perfección en el mirar, el saber disponer adecuadamente su espíritu para captar cada tipo de realidad en lo que tiene de propia.

      Junto con esta tesis, es común al movimiento fenomenológico la idea de que en el mundo hay hechos, pero también esencias.
Esas esencias, que parten desde un elemento o sentimiento al considerar otro elemento o presencia –Dios-, son examinadas desde el punto de vista de la Eucología. Eucología / euché-lógos que significa oración en discurso, es la ciencia que propiamente se dedica al estudio de las oraciones como expresiones de devoción y la formulación que se utiliza en las mismas.
En este sentido todo el desarrollo de este tema en gran medida, lo enfocaremos desde la visión más primigenia de la oración, su origen en la humanidad total, en las principales religiones y concretamente en el cristianismo.

Bibliografia:

LA ORACIÓN - INDICE TEMATICO Y BIBLIOGRAFÍA

A lo largo de dieciséis capítulos, ofrezco a los que le pudiera interesar, el temario que elaboré en la etapa en la que fui profesor de esta asignatura en una escuela diocesana de teología.
Sirva decir, que creo que aprendí yo, más que mis propios alumnos pues durante meses investigué y me preparé a conciencia para disertar sobre este tema de capital importancia, para la vida del Cristiano.

(Este material puede ser utilizado y publicado indicando su autoría y procedencia)

LA ORACIÓN I

1.   Un breve repaso a Fenomenología y Eucología

2.   ¿Qué es orar?

3.   La oración en las principales religiones.

4.   La oración en la historia de la salvación.

5.   La oración en la regla de San Benito.

6.   La oración como centro de la vida.

7.   ¿Cómo reza usted?

8. Oración de conclusión. “LA HUMILDAD, CAMINO DE ADVIENTO”     

LA ORACIÓN II

1. ¿Qué mueve la expresión orante de la persona cristiana?.

2. Disposiciones para orar.


        2a Llamada


        2b Disposición

                2c. Camino

3. Oración comunitaria.

4. Concepciones erróneas de la oración.

5. La experiencia de Dios.

6. Situación para orar.

7. La expresión orante del cristiano actual.

8. Siglo XXI, un reto de oración.

9. Oración de conclusión. “Tu Reino”.

* Bibliografía utilizada para realizar este trabajo:

Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée

Diccionario de Liturgia. Ed. S.Pablo

Diccionario de Pastoral. Casiano Floristan.

Nuevo Diccionario de Teología, Tamayo Acosta. Ed. Trotta.

Vocabulario General Biblico. 6 tomos.

Vocabulario Teología Bíblica. León-Dufour. Ed. Herder.

ENCHIRIDION “El Magisterio de la Iglesia”, Ed. Herder.

Historia Ilustrada de la Iglesia, Georges de Plinval. Ed Epesa.1966

Salmos I. Luis A. Schökel. Evd.

Es la hora de la experiencia de Dios. P.L. Arróniz.

Para comprender las religiones antiguas. EVD.

El proyecto de Jesús. José Mª Castillo y J.A. Estrada

Tomo I. Liturgia de las Horas. Aut. Cristianos.

El Mundo de las Religiones. 6tomos. Ed.Marín-R.Cerni Bisbal

Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández. Diplomado en Introducción a la Teología. Estudiante de Teología Cristiana.

viernes, 6 de julio de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EN FINDE - RECHAZADO ENTRE LOS SUYOS

RECHAZADO ENTRE LOS SUYOS
14 Tiempo ordinario (B) Marcos 6, 1-6

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, Jesús no es un sacerdote del Templo, ocupado en cuidar y promover la religión. Tampoco lo confunde nadie con un maestro de la Ley, dedicado a defender la Torá de Moisés. Los campesinos de Galilea ven en sus gestos curadores y en sus palabras de fuego la actuación de un profeta movido por el Espíritu de Dios.

Jesús sabe que le espera una vida difícil y conflictiva. Los dirigentes religiosos se le enfrentarán. Es el destino de todo profeta. No sospecha todavía que será rechazado precisamente entre los suyos, los que mejor lo conocen desde niño.

El rechazo de Jesús en su pueblo de Nazaret era muy comentado entre los primeros cristianos. Tres evangelistas recogen el episodio con todo detalle. Según Marcos, Jesús llega a Nazaret acompañado de un grupo de discípulos y con fama de profeta curador. Sus vecinos no saben qué pensar.

Al llegar el sábado, Jesús entra en la pequeña sinagoga del pueblo y “empieza a enseñar”. Sus vecinos y familiares apenas le escuchan. Entre ellos nacen toda clase de preguntas. Conocen a Jesús desde niño: es un vecino más. ¿Dónde ha aprendido ese mensaje sorprendente del reino de Dios? ¿De quién ha recibido esa fuerza para curar? Marcos dice que todo “les resultaba escandaloso”. ¿Por qué?

Aquellos campesinos creen que lo saben todo de Jesús. Se han hecho una idea de él desde niños. En lugar de acogerlo tal como se presenta ante ellos, quedan bloqueados por la imagen que tienen de él. Esa imagen les impide abrirse al misterio que se encierra en Jesús. Se resisten a descubrir en él la cercanía salvadora de Dios.

Pero hay algo más. Acogerlo como profeta significa estar dispuestos a escuchar el mensaje que les dirige en nombre de Dios. Y esto puede traerles problemas. Ellos tienen su sinagoga, sus libros sagrados y sus tradiciones. Viven con paz su religión. La presencia profética de Jesús puede romper la tranquilidad de la aldea.

Los cristianos tenemos imágenes bastante diferentes de Jesús. No todas coinciden con las que tenían los que lo conocieron de cerca y lo siguieron. Cada uno nos hacemos nuestra idea de él. Esta imagen condiciona nuestra forma de vivir la fe. Si nuestra imagen de Jesús es pobre, parcial o distorsionada, nuestra fe será pobre, parcial o distorsionada.

¿Por qué nos esforzamos tan poco en conocer a Jesús? ¿Por qué nos escandaliza recordar sus rasgos humanos? ¿Por qué nos resistimos a confesar que Dios se ha encarnado en un Profeta? ¿Tal vez intuimos que su vida profética nos obligaría a transformar profundamente su Iglesia?

jueves, 5 de julio de 2012

COMENTARIO DEL TEOLOGO JOSE Mª CASTILLO A ¿MURIO LA HIJA DE JAIRO?

Mi querido amigo Floren:
Gracias por tu correo y tus buenos deseos para este verano. Lo mismo te deseo yo a ti.

Es interesante la interpretación, que me mandas, sobre la resurrec ción de la hija de Jairo. Lo que pasa es que eso es una más, de las diversas lecturas que se hacen de ese relato. El autor que mejor ha estudiado todo lo de los milagros de Jesús, John P. Meier, hace notar, con razón, que en los tres relatos de resurrección, que hay en los evangelios (Lázaro, la hija de Jairo, el hijo de la ciuda de Naím) nadie le pide a Jesús la resurrección del difunto.
La lectura más plausible es que fueron originalmente "curaciones", que evolucionaron en la trasmisión y en la redacción definitiva se relataron como "resurrecciones". Otra cosa es la "lectura teológica" que se puede hacer de cada caso.

Nada más por hoy. Buen verano.
atte. José María Castillo



lunes, 2 de julio de 2012

¿MURIÓ LA HIJA DE JAIRO?


¿Murió la hija de Jairo? Mc 5,21-43

Tengo por costumbre los viernes dar lectura al evangelio del domingo, para así llegar a una interpretación propia, antes de leer las reflexiones de unos y otros.

El evangelio es ya conocido para los que los estudiamos y sobre ellos oramos. Además, es claro en el planteamiento, Jesús asiste a cada mujer –a cada persona- en cada etapa de su vida. Por cierto, el número doce es determinante para la actuación del maestro.

Por un lado está la hemorroisa, mujer marcada por la sociedad religiosa del momento como impura. Creció sabiendo que era impura y como impura la tenían todos sus congéneres. Además, su enfermedad era de las enfermedades que se adolecen en silencio por la repercusión que tienen en aspectos fundamentales de la persona. La enfermedad de la hemorroisa, es una enfermedad que le afecta a su sexualidad, le impide el contacto físico y el desarrollo de su femineidad, como interpreta Pagola.

Ella confía, y Jairo el poderoso jefe de la sinagoga también confió. No sé hasta qué punto podemos igualar los conceptos fe y confianza. Lo digo porque el sábado asistí a misa participando de la eucaristía, y un sacerdote contextualizo bien la situación de ambas mujeres, pero no supo –o no quiso- llegar al capítulo central de este evangelio, la exclusión de la persona por su género o por su concreta situación. Se quedó en la fe, recurso último que a todo sacerdote enseñan en el seminario, para no resbalar en el intento.

“Mirad a los ojos a Jesús y confiad”, dijo el cura. Además se apasionó, sí. Pero cuando hablaba a la comunidad reunida, yo pensaba en la enseñanza de la metafísica de los griegos que estudié de pasada hace unos años, y en un aforismo árabe que tengo muy en cuenta en mi vida y que dice al uso: “ata tu camello, luego confía en Dios”.

Creo que es importante la fe. Lo recalco, importantísima. Que me lo digan a mí. De no tener mi fe fundamentada, en el momento en que recibo una reprimenda del arzobispo de Sevilla por mi pensamiento teológico, quizás estuviera desesperado. Como digo no es el caso, pues la fe cimentada efectivamente no puede mover montañas pero hace inamovibles la firmeza de los corazones humanos y el libre pensamiento.

Con fe nos podemos morir esperando. Por ello, yo apuesto más por la confianza, ya que al confiar eres consciente de que se va a actuar en tu vida de una manera determinante, como actúa Jesús. El toca y se deja tocar –Mc 5,30-. Y al realizar el contacto físico, devuelve la dignidad y el lugar que le corresponde a la persona denostada.

Que me voy por las ramas. ¿Murió la hija de Jairo? Entendamos que esta niña tenía doce años. A nuestros ojos una niña, a los ojos de su cultura de entonces una mujer con edad casadera. Los doce años en la cultura judía, era la edad propia o aconsejada, para desposar a los hijos. Desposar no era casar o realizar la ceremonia del matrimonio. El desposorio consistía en que la mujer en plena adolescencia, abandonaba para siempre el hogar familiar y se marchaba a la casa de los padres del novio, para vivir todos en comunidad. Esta situación podía prolongarse durante años. Aunque la relación intima y la cohabitación se celebrara posteriormente por medio de la introducción de los esposos en el tálamo –habitación conyugal- por parte de los amigos y familiares; la ruptura de la futura esposa con su familia carnal era determinante para la vida de estas mujeres.

Les arrebataban la infancia casi a los doce o catorce años. Se les acababa la vida en un matrimonio concertado desde pequeños, en el cual primaban las alianzas entre clanes familiares. Jairo, el poderoso jefe de la sinagoga de Cafarmaum –sig. Aldea de Naum o lugar de consuelo-, tuvo que vivir un momento terrible de presión. Como responsable de hacer cumplir las tradiciones, por un lado estaba obligado a llevar a cabo la alianza establecida con su hija y otro clan familiar; y como padre, se adolecía en la desesperación sabiendo que su hija deliraba por otra vida, vivida quizás sin los matices esclavizantes que en muchos casos impone la cultura del lugar.

Un drama familiar, tenía que tener lugar en casa de Jairo y desesperado, acude a Jesús; alguien a quien él está obligado a despreciar pues se proclamaba hijo de Dios. Volvamos al evangelio. Dos mujeres desesperadas. Una por la esperanza de su dignidad vivida hasta el momento de su muerte. Otra por la dignidad de su joven vida, que están a punto de arrebatarle.

¿Institución o vida, funcionario o padre? En esto se dirime el mensaje del evangelio por parte de Rafael J. García Aviles. Y dice más: “Levántate, le dijo a la niña. LEVANTATE. La vida no se impone; se ofrece y hay que acogerla y cuidarla –encargó que le dieran de comer- y dejar que madure hasta que sea capaz de entregarse para dar más vida. Jairo y su hija –y también la mujer con flujo de sangre- representan la misma realidad: el conjunto de hombres y mujeres, que son unas veces víctimas y otras cómplices de un sistema religioso que, en lugar de contribuir a la felicidad del ser humano, tiene como único objetivo el perpetuarse a sí mismo, y , pervirtiendo su función, acaba por impedir la relación de la criatura con su creador, del viviente con la fuente de vida, del hombre libre con el Dios liberador […], la institución religiosa y la ley, convertidas en absolutos, en fin en sí mismas, habían condenado a estas mujeres a la infecundidad y a la muerte, tuvieron que romper con la ley y abandonar la institución para poder encontrarse con Jesús, para quien el hombre está por encima de toda ley y de toda institución. Y el encuentro con Jesús les devolvió la salud y vida, dignidad y esperanza.

Acabo esta reflexión con las últimas palabras de R.J García Aviles. “Y salió de aquel lugar”. “No se queda a reformar una institución que se había aliado con la muerte, que ya no tenía arreglo; pero antes… Jesús insiste: Levántate, muchacha; levántate, pueblo: acepta la vida y construye tu libertad”.

Como comprenderéis, mi sorpresa al encontrar esta reflexión fue mayúscula. Ya somos dos los que pensamos que la hija de Jairo no estaba muerta, ni murió físicamente. La estaba matando el sistema cultural y sobre todo religioso. Sepamos poner por encima de todo nuestro SER LIBRE Y RESPONSABLE. Jesús, está por encima de toda institución y de todo poder preestablecido. Ambas mujeres, experimentaron la asistencia del Espíritu del resucitado. Saludos desde la calurosa Andalucía.

Floren de Estepa. Estudiante de teología cristiana.

viernes, 29 de junio de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - LA FE D ELA MUJER

LA FE DE LA MUJER

13 Tiempo ordinario (B) Marcos 5, 21-43
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

La escena es sorprendente. El evangelista Marcos presenta a una mujer desconocida como modelo de fe para las comunidades cristianas. De ella podrán aprender cómo buscar a Jesús con fe, cómo llegar a un contacto sanador con él y cómo encontrar en él la fuerza para iniciar una vida nueva, llena de paz y salud.

A diferencia de Jairo, identificado como "jefe de la sinagoga" y hombre importante en Cafarnaún, esta mujer no es nadie. Solo sabemos que padece una enfermedad secreta, típicamente femenina, que le impide vivir de manera sana su vida de mujer, esposa y madre.

Sufre mucho física y moralmente. Se ha arruinado buscando ayuda en los médicos, pero nadie la ha podido curar. Sin embargo, se resiste a vivir para siempre como una mujer enferma. Está sola. Nadie le ayuda a acercarse a Jesús, pero ella sabrá encontrarse con él.

No espera pasivamente a que Jesús se le acerque y le imponga sus manos. Ella misma lo buscará. Irá superando todos los obstáculos. Hará todo lo que puede y sabe. Jesús comprenderá su deseo de una vida más sana. Confía plenamente en su fuerza sanadora.

La mujer no se contenta solo con ver a Jesús de lejos. Busca un contacto más directo y personal. Actúa con determinación, pero no de manera alocada. No quiere molestar a nadie. Se acerca por detrás, entre la gente, y le toca el manto. En ese gesto delicado se concreta y expresa su confianza total en Jesús.

Todo ha ocurrido en secreto, pero Jesús quiere que todos conozcan la fe grande de esta mujer. Cuando ella, asustada y temblorosa, confiesa lo que ha hecho, Jesús le dice: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud". Esta mujer, con su capacidad para buscar y acoger la salvación que se nos ofrece en Jesús, es un modelo de fe para todos nosotros.

¿Quién ayuda a las mujeres de nuestros días a encontrarse con Jesús? ¿Quién se esfuerza por comprender los obstáculos que encuentran en la Iglesia actual para vivir su fe en Cristo "en paz y con salud"? ¿Quién valora la fe y los esfuerzos de las teólogas que, sin apenas apoyo alguno y venciendo toda clase de resistencias y rechazos, trabajan sin descanso por abrir caminos que permitan a la mujer vivir con más dignidad en la Iglesia de Jesús?

Las mujeres no encuentran entre nosotros la acogida, la valoración y la comprensión que encontraban en Jesús. No sabemos mirarlas como las miraba él. Sin embargo, con frecuencia, ellas son también hoy las que con su fe en Jesús y su aliento evangélico sostienen la vida de nuestras comunidades cristianas.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

jueves, 28 de junio de 2012

UN MOTIVO DE ORGULLO PARA SER IGLESIA


Un motivo de orgullo para ser Iglesia

 “Hay en el orgullo una paradoja; hace ridículos a algunos hombres, pero impide que otros lleguen a serlo” (Charles C. Colton). 28 de Junio, día del orgullo gay. Bueno, es más que un día del orgullo, es un día que merece la pena celebrarse por muchos motivos, ya que aun a pesar de la negatividad de las noticias y de que no hay un parto sin dolor, pues podemos afrontar la vida con renovada esperanza; viviendo el hoy caluroso y sin preocuparnos por el incierto mañana.
Como cristianos que somos, tenemos un motivo de ejemplaridad para afrontar este día y todos los días, Jesucristo. ¿Sabía Jesús de sexualidad? Claro que supo de sexualidad. La sexualidad está en la mente y en la propia esencia del ser humano, y como humano que era “Jesús tuvo que tener deseo sexual” (José Mª Castillo). Ojo, hablo de deseo no de relaciones sexuales. De esas cosas personales respecto de Jesús, el evangelio no dice nada aunque si las hubiera tenido, su mensaje, persona y la obra de la redención hacia nosotros, no queda invalidada desde ningún punto de vista, pues todo lo ánima el Espíritu Santo de Dios como aliento de vida (Jürgen Moltmann).
Lo que es una autentica lastima, es que centrándose Jesús en la necesidad de la felicidad para el ser humano, en el interés que tuvo por la salud de las personas y su propia vida afectiva, desarrollando lazos sensibles de autentica fraternidad comunitaria como autentica táctica para la evangelización; nuestra Iglesia Católica se afane constantemente en denostar a los homosexuales y demás grupos de género.
Al no acoger a ciertos sectores, la jerarquía debiera darse cuenta de que devalúan plenamente el sentido de comunidad, realizan una acepción de personas denunciada por Jesús y encima pierden un motivo ejemplar para estar orgullosos de sí mismos como pastores. Y es que, todo lo que para los obispos no es normal, está intrínsecamente desordenado. Todo lo que no es conforme a su opinión sobre cualquier cosa, está apartado de la comunión de la iglesia.
¿Cómo así somos Iglesia? Esta es ya una guerra declarada y defendida por los obispos, en pro de un magisterio que es causa interpretativa de la Palabra de Dios realizada por hombres. Y esta ofensiva episcopal en contra de la libertad sexual, se pone en estos días de nuevo en marcha para defender el mal llamado único modelo de familia heterosexual, cuando debiera llamarse único modelo de familia ultraconservadora. Hay dos noticias recientes que les ponen nerviosos.
Por un lado el anuncio de Hollande el presidente de la Republica Francesa, que admite que para el año que viene el matrimonio homosexual será una realidad en su país. Por otro lado, la R.A.E. de la Lengua que admite la acepción de unión del mismo sexo, para la definición de la palabra “Matrimonio”. Está claro, que la sociedad española en su mayoría, ha somatizado estos modelos de vida que siempre han existido.
(Monseñor Raul Vera de Mexico, es de los pocos obispos que han celebrado en comunidad el día del orgullo Gay)

Y si ahora existen con mayor relieve, es porque podemos hacer un uso particular de la libertad, aunque la jerárquica iglesia solo considere libertad a la suya, la llamada libertad responsable, que descansa en el principio anunciado por Alfonso Guerra, de que “quien se mueva no sale en la foto”. Me duelen las personas y me duele la iglesia. Me duele que algunos quieran esgrimir la Biblia al pié de la letra para condenar por ejemplo la homosexualidad; y no cojamos el pié de la letra otros pasajes para defender aquello en lo que jamás debiera de convertirse la Iglesia de Jesús.
La mayoría de pasajes que en la Biblia condenan la homosexualidad, condenan de fondo la infidelidad a Dios, valga el ejemplo de las enfermedades consideradas causa de castigo. Lo de David y Jonathan es algo que no tiene vuelta de hoja, se amaron y punto. Pero, ¿cómo interpretamos Mateo 23? Este capitulo es el que la liturgia debiera mandar leer, en el ritual de la ordenación de los sacerdotes y obispos. Porque esta iglesia jerárquica a la que a lo largo de los siglos, todos hemos colaborado en dar forma, está más que censurada por Jesús, ya que “la iglesia como institución, encarna todos los defectos que Jesús criticó en la religión de su tiempo” (Francisco Asensi).
“Obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra” (Mt 23,3). Vamos que de coherencia evangélica, como que nada de nada. Siento que haya quienes se molesten por estas palabras, incluso que las utilicen en mi contra. En igualdad de oportunidades, podemos discutir sobre ello. Para terminar, solo dar un mensaje esperanzador.
Los que en Jesús tenemos puesta nuestra mirada y nos tratamos de manera fraternal y solidaria, seremos Iglesia aun a pesar de los que piensan que no los somos. Aquellos que pasaron de largo ante el hombre herido en el camino (Lc 10, 31-32), no se pararán en el camino ante nuestra necesidad. Dios Padre, bondadoso es harina de otro costal.
Este, en Jesús y por Jesús -su revelador-, renueva nuestra esperanza en la superación diaria de obstáculos y controversias. De sus labios recibimos un apoyo, para dejar caer la cabeza en su hombro para poder reír y llorar. La amplitud de su corazón, en Dios se hace acogida total, pues con el profeta nos dice: “¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15).
Floren de Estepa (Estudiante de teología cristiana)

PADRE NUESTRO, DE TODOS LOS AMORES

Padre nuestro y padre de todos.

De los altos y los bajos,

de los hambrientos y los hastiados,

de los tradicionalmente casados,

y padre también de los homosexuales.

Como me siento hijo/a  tuyo/a, te digo

que quiero vivir en ese reino que prometes

y que día a día esperamos.

Queremos repartirnos entre todos

el pan, las flores, el tiempo y el trabajo.

Equitativamente y sin desigualdades,

ya que todos, ¡todos somos imagen y semejanza tuya!

Espero de ti el perdón tan necesario,

para ofrecerlo a aquellos que nos ofenden

con teorías sobre nuestra sexualidad,

que se basan en la muerte y la degradación;

Ese perdón que nos haga vivir serenamente el futuro.

También nosotros queremos perdonarnos,

colaborando a levantar un mundo derruido,

Un mundo que se atreve a pesar el amor

para separar el legítimo del ilegitimo.

Como si todo el amor no proviniera de ti.

Queremos aportar nuestra fuerza en la lucha,

del odio egoísta,

de la boca soberbia,

de la ciega violencia,

de la sexofobia bendecida,

de los deseos que esclavizan,

de toda individualidad que excluya.

Tentaciones que cada día nos acosan

como a Jesús un día le acosaron.

Con su fuerza, que es la tuya,

queremos rechazarlas

y bendecirte por nuestro amor y sexualidad.

Quiero ser fuerte para rechazar,

todo aquello que lastre mi dignidad personal,

y convencido/a  de la enormidad de tu corazón

poder decirte:

PADRE NUESTRO.



(Adaptación del P.N. de Arbeloa)

viernes, 22 de junio de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - ¿PORQUÉ TANTO MIEDO?

 POR QUÉ TANTO MIEDO?
12 Tiempo ordinario (B) Marcos 4, 35-41

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

La barca en la que van Jesús y sus discípulos se ve atrapada por una de aquellas tormentas imprevistas y furiosas que se levantan en el lago de Galilea al atardecer de algunos días de verano. Marcos describe el episodio para despertar la fe de las comunidades cristianas que viven momentos difíciles.

El relato no es una historia tranquilizante para consolarnos a los cristianos de hoy con la promesa de una protección divina que permita a la Iglesia pasear tranquila a través de la historia. Es la llamada decisiva de Jesús para hacer con él la travesía en tiempos difíciles: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?".

Marcos prepara la escena desde el principio. Nos dice que "era al atardecer". Pronto caerán las tinieblas de la noche sobre el lago. Es Jesús quien toma la iniciativa de aquella extraña travesía: "Vamos a la otra orilla". La expresión no es nada inocente. Les invita a pasar juntos, en la misma barca, hacia otro mundo, más allá de lo conocido: la región pagana de la Decápolis.

De pronto se levanta un fuerte huracán y las olas rompen contra la frágil embarcación inundándola de agua. La escena es patética: en la parte delantera, los discípulos luchando impotentes contra la tempestad; a popa, en un lugar algo más elevado, Jesús durmiendo tranquilamente sobre un cojín.

Aterrorizados, los discípulos despiertan a Jesús. No captan la confianza de Jesús en el Padre. Lo único que ven en él es una increíble falta de interés por ellos. Se les ve llenos de miedo y nerviosismo: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?".

Jesús no se justifica. Se pone de pie y pronuncia una especie de exorcismo: el viento cesa de rugir y se hace una gran calma. Jesús aprovecha esa paz y silencio grandes para hacerles dos preguntas que hoy llegan hasta nosotros: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?".

¿Qué nos está sucediendo a los cristianos? ¿Por qué son tantos nuestros miedos para afrontar estos tiempos cruciales, y tan poca nuestra confianza en Jesús? ¿No es el miedo a hundirnos el que nos está bloqueando? ¿No es la búsqueda ciega de seguridad la que nos impide hacer una lectura lúcida, responsable y confiada de estos tiempos? ¿Por qué nos resistimos a ver que Dios está conduciendo a la Iglesia hacia un futuro más fiel a Jesús y su Evangelio? ¿Por qué buscamos seguridad en lo conocido y establecido en el pasado, y no escuchamos la llamada de Jesús a "pasar a la otra orilla" para sembrar humildemente su Buena Noticia en un mundo indiferente a Dios, pero tan necesitado de esperanza.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


ENTREVISTA A FRANCISCO ASENSI

Recuerdo un libro del señor Asensi, "La sibila de delfos", magnifico por cierto.
Esta entrevista en religión digital, no solo nos muestra la versión de un hombre conocedor de todos los entresijos de la Iglesia, sino que igualmente nos muestra a un hombre de fe en Jesús y de esperanza en los cristianos.

Merece la pena verla y oirla.

EL SAGRADO CORAZÓN, HOY


El Sagrado Corazón, hoy.


Toda la teología de esta fiesta impulsada por Inocencio III, tiene su fundamento en Juan 19,34. Literalmente dice el evangelista: “Sin embargo, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua”.   Sin lugar a dudas, el acto es explicado como la certificación de la muerte de Jesús y lo que posteriormente vendría, la vida ulterior. Como detalles del asunto, denotar que en la biblia griega, se nos dice que “un soldado, con su lanza, le abrió (aperuit) el costado”; mientras que la Vulgata se apoya en antiguos códices y afirma que el soldado (huoixeu) atravesó, según el verbo griego más probable, correspondiente al del texto profético de Zacarías, entonces mirarán al que traspasaron, y harán duelo y llorarán por él como por la muerte del hijo único o del hijo primogénito” (Zac 12,10).

Y toda esta fiesta, radica en la contemplación de la muerte de Cristo por amor a nosotros. Un amor, que nace del corazón; símbolo desde tiempo inmemorial de los sentimientos de la persona y su alto valor amoroso.

Reinaré, reza aun en esa plaquita esmaltada que con el corazón de Jesús en el centro, aun se encuentra en la parte superior de muchas casas en el pueblo. La piedad popular, siempre ha favorecido la contemplación de estos misterios, y es algo muy valioso, porque al menos pone al sujeto en contacto con la sensibilidad humana de Jesús, el hijo de Dios.

Pero, esta fiesta quedó estática, como exclusiva de la veneración de este misterio. A día de hoy, somos bastantes los que consideramos que entre las muchas interpretaciones posibles, está la de ver en ese corazón de Jesús, en primer lugar el corazón de cada hombre y cada mujer, que se entrega constantemente por una noble causa. Jesús nos ama, sí. Nos asiste con su Espíritu y desea que demos cumplimiento a ese amor que de él se deriva.

Hacer la vida más fácil a la gente, no atormentar con legalismos y piedras de molino insoportables hasta para nosotros mismos, aplicar la amorosidad y el sentimiento humano a cada momento de la vida. Es lo principal, todo lo demás es añadidura que se puede vivir con más o menos fervor.

Quien no sea hospitalario, fraterno y comprensivo, que no pretenda venerar este misterio humano, del amor que Jesús nos tiene.