CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

viernes, 20 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 4.3 NECESIDAD DE ORAR


4. La oración en la historia de la salvación.

4.3 Necesidad de orar


 “Sabiendo que no la conseguiría si Dios no me la daba —y esto mismo era ya un acto de buen juicio: saber de quién venía este don—, acudí al Señor y le supliqué […] con toda mi alma.”
(Sab 8,21)

Aunque Dios concede a los hombres muchos bienes, sobre todo de orden natural, sin que se los pidan, hay muchos textos en la sagrada escritura que declaran la obligación moral de acudir a la oración para obtener las gracias de la salvación. 
Ya en el AT hay algunas indicaciones en este sentido Sab 8,21, pero es sobre todo en el NT donde se insiste de diversas maneras en esta necesidad de:

Lc 11,9 “Pues bien, yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque el que pide recibe; el que busca encuentra, y al que llama se le abre. Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden?".

y:      Mt 26,41 “Velad y orad para que no caigáis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

y:      Lc 21,36 ”Estad alerta y orad en todo momento para que podáis libraros de todo lo que ha de venir y presentaros ante el hijo del hombre”.

Por todo ello y aunque esta demostrado que en primer lugar la oración del creyente estuvo orientada exclusivamente a la recepción de un favor o lograr tal o cual cosa, se instala en la conciencia del creyente cada vez con más insistencia el valor de la oración como opción de silencio y meditación, como momento de encuentro sincero de la comunidad con Dios, con la misma comunidad y de cada individuo con Dios y consigo mismo.




Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

jueves, 19 de julio de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - LA MIRADA DE JESÚS


LA MIRADA DE JESÚS
16 Tiempo ordinario (B)Marcos 6, 30-34
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA)
Marcos describe con todo detalle la situación. Jesús se dirige en barca con sus discípulos hacia un lugar tranquilo y retirado. Quiere escucharles con calma, pues han vuelto cansados de su primera correría evangelizadora y desean compartir su experiencia con el Profeta que los ha enviado.
El propósito de Jesús queda frustrado. La gente descubre su intención y se les adelanta corriendo por la orilla. Cuando llegan al lugar, se encuentran con una multitud venida de todas las aldeas del entorno. ¿Cómo reaccionará Jesús?
Marcos describe gráficamente su actuación: los discípulos han de aprender cómo han de tratar a la gente; en las comunidades cristianas se ha de recordar cómo era Jesús con esas personas perdidas en el anonimato, de las que nadie se preocupa. “Al desembarcar, Jesús vio la multitud, se conmovió porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles con calma”.
Lo primero que destaca el evangelista es la mirada de Jesús. No se irrita porque han interrumpido sus planes. Los mira detenidamente y se conmueve. Nunca le molesta la gente. Su corazón intuye la desorientación y el abandono en que se encuentran los campesinos de aquellas aldeas.
En la Iglesia hemos de aprender a mirar a la gente como la miraba Jesús: captando el sufrimiento, la soledad, el desconcierto o el abandono que sufren muchos y muchas. La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren.
Desde esa mirada Jesús descubre la necesidad más profunda de aquellas gentes: “andan como ovejas sin pastor”. La enseñanza que reciben de los maestros y letrados de la ley no les ofrece el alimento que necesitan. Viven sin que nadie cuide realmente de ellas. No tienen un pastor que las guíe y las defienda.
Movido por su compasión, Jesús “se pone a enseñarles con calma”. Sin prisas, se dedica pacientemente a enseñarles la Buena Noticia de Dios y su proyecto humanizador del reino. No lo hace por obligación. No piensa en sí mismo. Les comunica la Palabra de Dios, conmovido por la necesidad que tienen de un pastor.
No podemos permanecer indiferentes ante tanta gente que, dentro de nuestras comunidades cristianas, anda buscando un alimento más sólido que el que recibe. No hemos de aceptar como normal la desorientación religiosa dentro de la Iglesia. Hemos de reaccionar de manera lúcida y responsable. No pocos cristianos buscan ser mejor alimentados. Necesitan pastores que les transmitan la enseñanza de Jesús.

LA ORACIÓN I. 4.2 NATURALEZA DE LA ORACIÓN EN LOS SALMOS

4. La oración en la historia de la salvación.



4.2 Naturaleza de la oración en los Salmos.

La constante más estable de las oraciones del AT es sin duda su relación con el plan salvífico de Dios: se ora a partir de lo que ha sucedido, de lo que sucede o para que suceda algo, a fin de que se dé a la tierra la salvación de Dios
El contenido de la oración de Israel la sitúa por tanto en la historia.

Por su parte la historia sagrada está marcada por la oración; es sorprendente observar cuantos grandes momentos de esta historia están señalados por la oración de los mediadores y del pueblo entero, que se apoyan en el conocimiento del designio de Dios para obtener su intervención en la hora presente.

Solo algunos ejemplos para iluminar esto, como por ejemplo del libro de los Salmos.

Es esta una colección de cantos que estaba destinada al culto del templo de Jerusalén según las indicaciones de títulos que los acompañaban, los cuales con frecuencia tienen un carácter melódico y litúrgico. Es difícil establecer cuando recibe el libro su forma actual, aunque en su conjunto esta confirmado que existía en el siglo III a.C, como parece confirmar:

1 Mac 7,17 "En torno a Jerusalén han esparcido las carnes de tus santos y su sangre, y no había quien los sepultara".

respecto de :
Sal 79,2-3 han dado el cadáver de tus siervos por comida a las aves de los cielos, la carne de tus fieles a las bestias de la tierra. Han vertido su sangre como agua por todo Jerusalén, y no hay quien los entierre.”

El libro de los Salmos es uno de los mas amplios de la Biblia y esta determinado por muchas experiencias orantes y de fe. Unificando estas dos expresiones en una sola, podemos ver que este libro contiene 150 plegarias e himnos de diversos tipos y géneros literarios y diversos autores, que dan un carácter único y personal al contenido  sagrado escritural. 

Como dijimos en otras ocasiones la Biblia es un camino, un camino de personas que en su vida tienes diversas experiencias de diversos tipos y condiciones diversas. 

Pero este libro de los Salmos engloba todo un hermoso elenco de expresiones verbales escritas, que dejan entrever la situación espiritual, social, de fe, afectiva, económica, de destierro, de limpieza de corazón…etc de la persona que dirigiéndose a Dios, le habla desde tal o cual posición.

Sus autores son variados aunque destacan las influencias de las corrientes escriturales Elohísta y Yahísta. Aunque respecto de sus autores destacamos a Coré, David, Asaf, salmos del reino (Salomón), salmos aleluyáticos, cantos de las subidas…etc.

En cada uno de ellos se ensalza a Dios, o se le pide, o se le declama algo, o simplemente se le expresa una intención, o se conversa con él, o se le reprocha algo.

Los salmos establecidos desde la antigüedad en el salterio=psaltérion, instrumento de cuerda que acompaña al canto, aparece en la Biblia en cinco libros cuyos bloques están delimitados por una doxología concreta exceptuando al último.

Cada uno de estos bloques se formo poco a poco, aunque fueron alterados en su orden al final de la composición del libro:

         Sal 72, “fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.”
        
Los salmos establecidos en los rituales eclesiásticos desde el siglo IV en las comunidades eclesiales y clericales, pueden ser leídos en la actualidad de tres formas concretas en el oficio divino o en la celebración de la iglesia:

a.          Forma responsorial, el salmo es recitado o cantado por solistas, y la asamblea interrumpe de vez en cuando repitiendo uno o algunos versículos.

b.        Forma continuada, el salmo es leído sin interrupciones, bien por el solista, coro o asamblea.

c.              Forma alternada, la asamblea distribuida en dos coros, canta o recita el salmo a dos coros alternando los versículos o estrofas.

Esenciales son las antífonas que anteceden y preceden al salmo, estas fueron establecidas para marcar el ritmo del canto litúrgico y las notas a seguir. En el oficio no cantado estas antífonas engloban la praxis del salmo en su totalidad, advirtiéndonos que expresa el escrito.

Aunque tienen un lugar esencial en la liturgia de la palabra dentro o fuera de la eucaristía, como nexo de unión entre al AT y el NT, en la mayoría de las ocasiones los salmos pasan desapercibidos en la celebración de la comunidad, siendo en ocasiones sustituidos por cantos que nada tienen que ver en la liturgia con el contexto del salmo. Al término de la lectura de un salmo debiéramos aclamar, ¡palabra de Dios!.

Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
Bibliografía:
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)



miércoles, 18 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 4. La oración en la historia de la salvación. 4.1 El origen semántico-bíblico de Oración

4. La oración en la historia de la salvación.


4.1 El origen semántico-bíblico de Oración.




"Hitpallel = Orar"


Hay tanto en el nuevo testamento como en el antiguo testamento, numerosas indicaciones que explican su naturaleza y propiedades, su necesidad, su eficacia y su práctica.
En el AT se utiliza con frecuencia el sustantivo tefillah (de hitpallel, “orar”) para indicar la oración litúrgica o privada.



Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
Bibliografía: 
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

LA ORACIÓN I. 3.3 EL JUDAISMO


3. La oración en las principales religiones.


3.3 EL JUDAISMO


En el judaísmo, la oración es tan importante como la Torá, a la que incluye. La oración judía en su cuerpo y en su forma es una recitación de pasajes de la Torá y por tanto una adhesión a la ley de Yahvé y una proclamación de la fe. Es también una presencia viva de Dios en la vida y toda la vida: individual y colectiva, los días ordinarios y los días de fiesta. Al mismo tiempo, la oración es sacrificio, que sustituye al del templo. Es decir, un momento, una parte del tiempo dado por Dios y que el hombre le devuelve. Precisamente la imposición obligatoria del talit, el chal de la oración de rallas negras y blancas, es para recordar al fiel que su vida está consagrada al servicio de Dios.



Hay tres oraciones que marcan los tres momentos principales de la jornada para los judíos:

-la oración de la mañana, Saharit, al comienzo del día o al amanecer.

-la oración del mediodía, o Minha, la ofrenda;

-la oración del atardecer, el Arbit.

Las tres tienen  su origen en los patriarcas, Abrahán, Isaac, Jacob y recuerdan las historias de las liberaciones y de las alianzas entre Dios y el pueblo judío. El saharit de la ma´ñana celebra la salida de e las tinieblas y del destierro. En el se proclama el Semá Israel. Las dieciocho bendiciones del medio día (Semoné Esré) son para dar gracias al Dios de Abrahán que libera, perdona y reina en la luz. Finalmente, la oración de la tarde hace entrar en la paz nocturna, que es también la de Dios.


El día del sábado, se añade a estas oraciones tradicionales la lectura de algunos pasajes de la Torá y algunos himnos. Habitualmente se rezan colectivamente en la sinagoga, pero también se las puede rezar en cualquier lugar, can tal que se haya constituido un grupo de diez hombres mayores de trece años (miniane).

Pero estas oraciones son siempre las de la comunidad. Se expresan siempre en plural. Cuando hay un oficiante, es él el que las recita, y el pueblo las ratifica con su “amin” (Amén), puntuando cada formula.
Es el rabino el que preside la oración comunitaria y el que comenta la Torá. Otra formula de formación en el mundo judío era la discusión de la ley.
Para ello los jóvenes judíos o aspirantes a rabinos discutían con un maestro sobre el Talmud y la ley escrita o resumida en el libro de Quoelet, nuestro Eclesiastés. Discutían sobre este libro que por estar fuera de la ley sagrada era interpretable, la Torá es sagrada e inapelable.

Por ello tenemos que tener en cuenta que de la misma manera que al estado de perfección superior se alcanza en muchas religiones por medio de la interiorización y meditación; los judíos piensan que lo primero para el creyente es el cumplimiento de la ley de Dios. Todo lo demás viene después. A esto Jesús de Nazaret le llamo la vieja economía de la salvación.


Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.

(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

EL PAN DE TU PALABRA

+ Juan 4
 
1 Los fariseos oyeron decir que Jesús tenía más seguidores y bautizaba más que Juana 2 (aunque en realidad no era Jesús quien bautizaba, sino sus discípulos). 3 Cuando Jesús se enteró de ello, salió de Judea para volver a Galilea.

4 En su camino tenía que pasar por la región de Samaria.b 5 Llegó así a un pueblo de Samaria llamado Sicar,c cerca del terreno que Jacob había dado en herencia a su hijo José.d 6 Allí estaba el pozo que llamaban de Jacob.e Cerca del mediodía, Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. 7-8 Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En esto una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le pidió:

–Dame un poco de agua. 9 Pero como los judíos no tienen tratof con los samaritanos, la mujer le respondió: –¿Cómo tú, que eres judío, me pides agua a mí, que soy samaritana?

10 Jesús le contestó: –Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. 11 La mujer le dijo: –Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva? 12 Nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo, del que él mismo bebía y del que bebían también sus hijos y sus animales. ¿Acaso eres tú más que él?

13 Jesús le contestó: –Los que beben de esta agua volverán a tener sed; 14 pero el que beba del agua que yo le daré, jamás volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré brotará en él como un manantial de vida eterna.
 
Hoy me desperté, con este texto en el pensamiento.
Samaría, tierra de indeseables para los judíos ortodoxos contemporáneos de Jesús.
Y por esta misma circunstancia, estos se convierten en el objeto de la enseñanza de Jesús. Digamos que, esta mujer con la que Jesús habla en el relato que nos ofrece la liturgia este “finde”; representa a todo lo que desconoce el mensaje del Reino de Dios. Pero esta mujer representa mucho más, porque se dignifica así misma y a sus raíces históricas y familiares ante Jesús.
Jesús le hace participe de su dignidad, le confiere la posibilidad de participar de su Reino –agua viva- sin necesidad de dejar de ser lo que es; mujer, samaritana, libre..etc. En definitiva amigos y amigas, lo que más me llama la atención de este evangelio es la gran capacidad que Jesús tiene de cambiar o modificar actitudes en las personas, por medio de la escucha de su Palabra.
Nadie queda impasible, cuando escucha atentamente la palabra de Jesús y la asume en su vida.
Transcribo para vosotros una bella oración sobre la Palabra de Pedro Trigo.
Este texto sin lugar a dudas, merece un paseo de varios kilómetros para asimilar su contenido cristiana y responsablemente.
 
Que paséis un buen día.
 
EL PAN DE TU PALABRA


Tu Palabra alimenta.
No te lo decimos, Señor, de oídas.
Nosotros hemos comido, nos hemos bebido tus palabras,
y nos han sabido a miel, bien sabrosas.
Te damos gracias, Señor, porque no nos falta tu Palabra.
Andamos escasos de pan. Pero por lo menos te tenemos a ti.
Tu Palabra nos fortalece para buscar el pan
y para no desmayar en el camino,
para luchar por la vida
y para no perder la dignidad en esa lucha;
y sobre todo hemos experimentado
que también tu Palabra da vida,
da un contento que contagia a todo el cuerpo
y lo reanima, como lo hacen los alimentos terrestres.
Tu Palabra no es una droga que nos saca de este mundo
y nos da un bienestar momentáneo que nos destruye.
Al contrario, el contento de tu Palabra
sólo viene después. Primero viene la llaga.
Es una espada que nos traspasa,
rompe defensas y máscaras,
nos desnuda y nos trae a la verdad.
Tu Palabra nos obliga a mirar
lo que no queremos ver.
Nos lleva más allá de frases hechas,
de la propaganda, de la doctrina oficial
y de nuestras explicaciones más socorridas.
Y no sólo eso, a veces en vez de responder
nos voltea la pregunta.
Gritamos pidiendo salvación,
y tu Palabra nos envía a liberar.
Pedimos luz, y ella nos pide explicación
y conversión.
Tu Palabra, Señor siempre nos saca de quicio.
Pero si la aceptamos, si aceptamos
la muerte que nos propone,
sentimos luego que ella nos da la vida verdadera,
esa que el mundo no puede dar ni quitar.
Señor, que no nos falte tu Palabra
y que cada día respondamos a ella un poco más.
Te lo pedimos por tu palabra,
Jesús, nuestro Señor,
que es ya para siempre nuestro hermano mayor. Amén.

(Pedro Trigo, Salmos de vida y de fidelidad, ed.S.Pablo 1988)
 

martes, 17 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 3.2 EL ISLAM


3. La oración en las principales religiones.

3.2 EL ISLAM

Aproximadamente en el año 570 de la era cristiana, nació en una familia numerosísima y perteneciente a la prestigiosa estirpe de los Koreich de la Meca el niño Mohammad, popularmente llamado Mahoma. Joven esteta, bohemio -y pastor según la tradición-, que vivió de manera plena la contemplación hasta que recibió en la cueva del monte Hirá las palabras sagradas que de parte de Dios le interpelaron para fundar la sagrada religión islámica:

¡Predica en el nombre de tu Señor que te creó! (...)¡Predica, pues tu Señor es  quién enseñó con el cálamo, enseñó al hombre lo que no conocía.” (Sagrado Corán,,XCVI,1-5) .

A pesar de estas letras y como todo es libremente cuestionado, puede que para muchas personas el Islam sea –equivocadamente- una religión de paganos. Sin embargo como escrita quedó la Biblia cristiana, aquellas enseñanzas de Mahoma quedarían inmortalizadas en el Corán, libro sagrado del Islam que llegaría a ser la columna vertebral de esta gran religión profesada por 550 millones de personas en el mundo,  y en cuyas enseñanzas al ser comparado con la Biblia se advierten grandes paralelismos.

Descendientes de Ismael:
Gn 17,20 "En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Yo le bendigo: Le haré fecundo y le multiplicaré inmensamente, engendrará doce príncipes, y yo haré de él un gran pueblo."

Gn 21,15-18 "Cuando se agotó el agua del odre, dejó al niño bajo un matorral y se sentó enfrente, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: "No puedo ver morir al niño". Y se sentó enfrente. El niño se puso a llorar a gritos. Dios oyó los gritos del niño, y el ángel de Dios llamó desde el cielo a Agar y le dijo: "¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído los gritos del pequeño desde el lugar en que está.  Levántate, coge al niño y tómalo de la mano, porque de él haré yo un gran pueblo".

Es exclusivo de la clase pudiente e incluso de la nobleza, el acceso a las madrazas o centros en enseñanza por parte del pueblo islámico. Las enseñanzas giran en cuanto al dogma del profeta y las manifestaciones de coranistas y pensadores de esta religión. Pero, aunque en cada familia se educa con una conciencia fundamentada en el culto a Dios, expresado por medio de un ritual “salat” durante cinco veces al día en el cual se ora la sahada:  …

         “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es el profeta de Alá”

…y van acompañadas de gestos significativos, el primero es una actitud de ruptura con las ocupaciones y preocupaciones habituales, para dirigirse a Dios. El fiel mira a la Meca, luego ahce unas abluciones con agua y arena y finalmente realiza varias inclinaciones totales asimilando su cuerpo al ritmo de la oración.

Otra practica común es la observancia del Ramadan, (noveno mes del año lunar dedicado a Dios por medio de la oración y el ayuno y en el cual conmemoran la revelación a Mahoma, se obtiene por su cumplimiento el perdón de los pecados); la mayoría de los creyentes asimilan los fundamentos de su fe a rasgos generales, y dan culto a Dios como les es mandado. 

Pero no entra en sus pensamientos el interpretar la palabra. No existe posibilidad alguna de creer en Allah y considerar otra opción de discernimiento o planteamiento sobre tal o cual cosa. En este sentido son una religión cerrada en cuanto que no dan opción al creyente para que encuentre su camino. El pueblo como la mayoría de las religiones, tienen en la peregrinación un exponente máximo de devoción ancestral.



Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

domingo, 15 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 3.1 EL BUDISMO


3. La oración en las principales religiones.

3.1 EL BUDISMO

Nacido en una aldea llamada Kapilavastu en los confines de Nepal hacia el 560 a.C y descendiente de casta de guerreros, Gautama Siddharta (el que ha conseguido su objetivo), es criado como un hijo predilecto por su padre y su tía. Casado como convenía a la tradición del lugar, hasta los 29 años lleva una vida de auténticos placeres, y es entonces cuando al encontrarse con un monje, un enfermo y un anciano, experimenta una cierta conversión que le lleva a realizar una profunda reflexión sobre la vida, su origen y su fin. 

Después de dar descendencia a su clan, escapa de su vida marital y conducido por su caballo hata la profundidad de un bosque, cambia sus vestidos y sedas por unos pobres harapos y se introduce en un mundo de silencio durante siete años. ¿Es que sólo en el silencio y desprendimiento se encuentra a Dios?.

Gautama llega a la perfección del entendimiento se su cuerpo y de su alma, se llega a afirmar: “Yo no enciendo fuego para el altar, avivo una llama que hay dentro de mí. Mi corazón es la hoguera”.
Alcanzado el nivel máximo del ascetismo se rodeo de discípulos que encontró con deseos de seguirle en un parque de Benarés. Durante 44 años recorrió el país y localidades circundantes acrecentando el número de discípulos. 

Rodeado de estos murió el 480 a.C pidiéndoles como última enseñanza que no le llorasen sino que vieran en su muerte la liberación definitiva que les espera a ellos también, si permanecían fieles a su enseñanza.

Por ello el budismo, mas que una religión de uno o varios dioses, tenemos que definirla como religión del camino. Esta perfección y caracteres personales de Gautama fueron reconocidos por sus discípulos en compañeros de religión, reconociendo que estos eran prefiguración de la nueva presencia de Gautama entre ellos. Por este motivo se establece la reencarnación como elemento esperanzador y fundamental, que hace de cada vida y de cada forma de vida, una posibilidad de reencarnación. 

Su doctrina se establece por medio del aprendizaje de memoria de los mantras o enseñanzas de Buda y los grandes maestros lamaistas, y la perfección del espíritu por el camino tántrico. Como en todas las religiones existe una parte culta y otra popular o ajena al conocimiento. En la parte culta están los integrantes del clero o lamaserias y los monjes de los monasterios. 

(Lasa, palacio del Potala el fondo, antigua resicendia del Dalay Lama)

Ellos como aspiración suprema son introducidos en los monasterios por sus familias como aspiración suprema de todo el clan al que representan. Ellos acceden al conocimiento de las enseñanzas de Buda, con la convicción de que una vida es poco tiempo para asimilar todo el conocimiento a recibir, pero mantienen la esperanza de que en la próxima reencarnación se les conceda la oportunidad en otro humano.

El pueblo por otro lado, ignora por completo la enseñanza de buda aunque a grandes rasgos desea alcanzar la perfección de este. Por ello el devoto budista emplea el peregrinar hacia el lugar santo como acto de acercamiento, por medio del cual a cada tres pasos y humillación, alcanza el favor de Buda. La oración del pueblo es expresada de forma curiosa. 

Estos, incultos en la mayoría, no rezan sino que por el contrario llevan consigo unos molinos de oración. Estos junto al deambulatorio por Lhasa, pagodas o lugares santos, y el encendido de antorchas con grasa de Yacs, es la expresión máxima de la devoción popular budista.





Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
(Este material puede ser difundido o utilizado, indicando su autoría y procedencia)

viernes, 13 de julio de 2012

PRESENTACIÓN DEL CARTEL DE LAS GLORIAS DE MARÍA. ESTEPA (Sevilla)

Presentación del Cartel de las Glorias de María.
Intervención de la Hermandad del Carmen de Estepa.


Señor presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, estimado Hermano Mayor de mi Hermandad del Carmen, Estimado Ginés párroco nuestro, Hermanos Mayores y representaciones de Hermandades de Estepa, Señor Pregonero de la Semana Santa de Estepa, amigos y miembros del Pueblo Santo de Dios, presente aquí, Paz y Bien.


Para esta hermandad del Carmen, es un motivo de completa alegría, el poder presentar este cartel conmemorativo de las Glorias de la Virgen María en nuestra Ciudad de Estepa. Grandes y dignos de alabanza, fueron todos y cada uno de los episodios de la vida de la Virgen María de Nazaret. Y las ocasiones de gloria, en las cuales contemplamos a esta Madre y Señora, son dignas de celebrar y tener en cuenta, por medio de acontecimientos como el que aquí nos reúne.

Ante vosotros, el Cartel de las Glorias de María. Nos presenta inmortalizado por mano de mi hermano José María Díaz Fernández, el emocionante encuentro de la Señora con su pueblo de Estepa. Conmovedora imagen, por su belleza y por su marco barroco andaluz tallado en piedra. Conmovedora igualmente, por la circunstancia que aquí se detalla, ya que es la última salida de la Virgen desde su casa en 2010.


Conmovedora imagen, pues junto a ella esta presente -como aquí ahora- nuestro hermano Rafael Juarez (D.E.P.); que ya navega junto a la Virgen del Carmen en ese monte celestial y bendito del Carmelo. Un Carmelo, como el Carmelo "estepeño" por el que tanto trabajó en su mantenimiento y sostenimiento.

Desde aquí, en nombre de mi hermandad del Carmen y en el mío propio, animamos a todos a la colaboración continuada para la conclusión de la obra de la Iglesia del Carmen. Esta noble tarea de restauración emprendida por nuestro párroco, no puede culminarse sin el grano de arena de todos, los que de una manera particular, profesamos nuestra devoción a la Virgen del Carmen y nos regocijamos en la belleza de su templo.

El cartel que a Estepa hoy se presenta, detalla la imagen de la salida de la Virgen del Carmen engalanada, para visitar las calles de Estepa. En su mirada, la señora consentirá con amor de madre, que se posen todas las miradas de aquellos que en sus ojos desean encontrar el anhelo, la esperanza, la ilusión recobrada. Atenta siempre a los deseos de sus hijos como en Caná de Galilea, solo espera que atendamos sus enseñanzas, las pongamos por la obra y hagamos vida el Evangelio de su hijo Jesús.

Ella, nos llama a todos a participar de la grandeza y de la belleza de su monte Carmelo, solaz de paz y sosiego del espíritu, donde crecen las más bellas flores que en el Carmelo y junto a ella se han merecido crecer; en aquella bendita tierra marrón y carmelitana, que como su santo escapulario, nos asiste y protege.

Nuestro Señor bendiga, por medio de su Santa Madre la Virgen del Carmen, nuestras personas y nuestras hermandades de pasión y gloria de Estepa. Estas, como las familias, dan vida y sentido a la autentica Iglesia Doméstica, en la cual deben enseñarse a los pequeños, jóvenes y adultos, que solo el camino de la verdad, la fraternidad y la solidaridad efectivas, van hacia Dios. Los esfuerzos de todos por conformar sus hermandades como núcleos de sana amistad, el esfuerzo por dar lugar y sentido a los jóvenes, que a vuestras puertas llaman esperando un sentido a sus vidas, por medio de incentivos musicales y otras iniciativas solidarias; hacen que verdaderamente tengamos encauzado el camino que Jesús nos marcó en aquella Galilea de los gentiles.

Con la ayuda e intercesión de nuestra Madre del Cielo, todo será llevado poco a poco a buen puerto.

Y no me extiendo más. En nombre de todos los hermanos y hermanas de esta Hermandad del Carmen, gracias a los que han hecho posible este acontecimiento, que a todos los hijos e hijas de la Virgen del Carmen, nos llena de una profunda y solemne alegría.



Madre del Carmelo.

En tan fausto día,

se abrirán todas las flores

entonarán los cantores

un concierto de alegría.



Al mirar tus ojos mansos

nos sentimos comprendidos

y todo el que está perdido

encuentra en Ti su descanso.



Tus brazos están abiertos

esperando con paciencia

hasta que tus hijos vuelvan

a cobijarse en tu pecho.



Levanta Madre al caído,

salva al enfermo y al niño

mantén nuestros ojos alerta

y derrama tu cariño

sobre este pueblo de Estepa.



Estepa, en Viernes 13 de la Novena de Julio de 2012, a la Virgen del Carmen.

Florencio Salvador Díaz Fernández.

(Estudiante de Teología Cristiana y miembro de la hermandad)

jueves, 12 de julio de 2012

LA ORACIÓN I. 2. ¿QUE ES ORAR?


2 ¿Qué es orar?

La oración en todas las religiones, es la expresión espontánea y común de cualquier forma de comunicación humana con la divinidad. De manera que es impensable la existencia de una persona que se considere religiosa, pero que no practique ninguna forma de oración. En este sentido podemos afirmar, sin exageraciones, que la oración pertenece a la esencia misma de la experiencia religiosa autentica.

¿Es adecuada y definitiva esta definición?
Es difícil establecer una definición especifica que explicite en cada creencia lo que es oración, -aquí lo vemos a grandes rasgos-. Se ha dicho que la oración consiste en la decisión humana que toma posición, mediante palabras, ante la otra posición que ocupa la voluntad superior y/o divina. Pero ocurre que la oración presenta mucha diversidad de acentos y variantes, desde la amenaza hasta la humildad más sumisa, desde la suplica angustiada y temblorosa hasta la absoluta confianza del corazón.

Pero en todo caso, cuando el hombre ora, se dirige a una voluntad que el ser humano sabe que existe por encima de la voluntad humana y de la que la persona espera una respuesta. En este sentido, la oración en esencialmente un diálogo. Normalmente, este diálogo apunta a un objetivo muy concreto: se reza –ora- para obtener algo. 

A veces, sin embargo, en la oración no hay sino el simple desahogo de la disposición íntima de la persona orante, disposición íntima, piadosa, deferente, amistosa o caracterizada por cualquier otro sentimiento que pueda tener una persona determinada, sea cuales fueren sus circunstancias.

Por ello y aunque la oración pueda ser entendida generalmente como un diálogo, en realidad cualquier ser humano vive experiencias de autentica comunicación con Dios que no se pueden considerar propiamente como un diálogo. Es más, pueden producirse situaciones de lucha o sufrimiento en las que una persona expresa ante Dios lo que siente, que puede ser incluso la desesperación y, a veces, la maldición de la hora en que vino a este mundo.

Los Salmos, el libro de Job y otros escritos del Antiguo testamento abundan en ejemplos de este tipo. Nadie pondrá en duda que estas formas de expresión son de igual manera una oración, aunque el orante viva situaciones o experiencias que difícilmente se pueden entender como una relación correcta con Dios.

Sal 13,3 ¿Hasta cuándo tendré desazón en mi alma, y en mi corazón tristeza día y noche? ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo sobre mí?.

Sal 116,3 Me cercaron los lazos de la muerte, me sorprendieron las redes del abismo, me hundí en la angustia y la tristeza[…]

Las múltiples experiencias religiosas conocidas en la humanidad, tienen tres manifestaciones predominantes o incluso funda-mentales:

a.     la adoración
b.    la acción de gracias
c.     la súplica

En el primer caso el orante se relaciona con Dios como misterio, y se trata de una experiencia desde la divinidad de Dios, al ser reconocida por la persona que se sitúa en el papel de creada por él o descendiente suya.
En el segundo caso, el ser humano se relaciona con Dios como bondad suprema, es decir, como origen último de todo lo bueno que los humanos recibimos en este mundo.
Finalmente en la súplica, la petición o la demanda del orante se relaciona con Dios como poder infinito al que acudimos para pedir auxilio en las incontables carencias que experimentamos en la vida.

Pero, además de estas tres formas fundamentales de oración, tenemos que destacar también el reconocimiento de las propias faltas –llámese pecados-, como expresión cualificada de la oración. De hecho, así se manifiesta en bastantes religiones antiguas y actuales, como ha demostrado el investigador G. Widengren. En el presente caso el ser humano relaciona el natural sentimiento de culpa con el Ser trascendente y por eso, recurre a Él en demanda de perdón o indulto, para contrarrestar el desorden interior que experimenta y así recuperar la paz interior.

Como es fácil de comprender, al ser nosotros mismos creyentes y personas de fe; en cada una de las circunstancias vistas anteriormente hay un denominador común, y es que la oración brota, como practica natural que deriva de la vivencia de experiencias humanas y de situaciones concretas que vivimos los mortales: debilidad, necesidad, admiración, satisfacción por haber conseguido algo que se deseaba, culpa que se siente después de haber hecho cosas que vivimos y sentimos como maldad. 

En todos estos casos, son muchas las personas que reaccionan –de una manera más o menos consciente- recurriendo a un ser supremo, a un algo o alguien que nos trasciende y al que denominamos Dios, para expresarle lo que experimentamos, incluso en los casos en los que la experiencia que se vive es alguna forma de frustración o hasta de sentimientos o resentimientos por el dolor profundo que nos causa el abandono o la soledad en que nos dejan los demás y que nos impulsan, más que a la suplica, a la protesta.

Esto nos quiere decir que, por más que intentemos elaborar una exacta teología sobre la oración, tengamos en cuenta que no hay un resultado preciso, ya que la experiencia nos enseña que la oración es una expresión espontánea y racional. Es decir, nadie se pone a rezar porque llega a esa conclusión como fruto de un discurso o fruto de unos argumentos o de unas verdades bien demostradas. 

Los seres humanos rezamos porque nos sentimos débiles, necesitados, agradecidos, culpables…etc y sobre estas experiencias los teólogos, entendidos, pensadores y conocedores de estos campos podrás elaborar teorías teológicas y religiosas factibles y bien fundadas. Pero debe quedar claro que, si la gente reza, no es porque se ha aprendido la completa teología existente sobre la oración. La gente reza porque es propio del ser humano experimentar sus limitaciones. 

Y a partir de tales limitaciones, quienes tienen creencias religiosas acuden al Misterio Trascendente, sea cual sea la idea que cada uno tenga a ese respecto, sea cual sea el nombre adjudicado al Misterio, o sea cual sea el camino de formación o devoción concretas.

Por ello oración y religión están esencialmente conectadas, ya que lo primero que ha de tener resuelto una persona que quiere sinceramente hacer oración es vivir sinceramente una experiencia religiosa autentica. Quien no tiene debidamente resuelto el asunto de la religión y la religiosidad, difícilmente podrá poner en practica y vivir la oración con la debida coherencia y sin caer en peligrosas situaciones de auto-engaño.



Autor: Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología Cristiana.
Bibliografia: 
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