CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

miércoles, 16 de junio de 2010

LA ORACIÓN DE CADA DÍA

Amar a Dios es...

aunque te vayan golpeado el alma cada día,
una y otra vez, decirle:
contigo, puedo.

Amar a Dios es...
no dar un buen consejo, sino amar
un poquito a quien necesita.

Amar a Dios es...
decirle cada día
dame fuerza para seguir.

Amar a Dios es...
descubrir que el tiempo es
demasiado importante,
para desperdiciarlo.
Amar a Dios es...
oír gritar silenciosamente,
como los demás piden amor.
Amar a Dios es...
Descubrir al mundo
que la mejor medicina es amar.
Y la mejor terapia el perdón.
Amar a Dios es...
Aprender a ser feliz,
a través del sufrimiento.

Amar a Dios es...
comprender que la distancia
entre un "si pero".
y un "si quiero"
es estar comprometidamente
enamorado.

Charo Sánchez

PERLAR DE PAGOLA PARA EL FINDE - AUDACIA



JOSÉ ANTONIO PAGOLA, -SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

Las primeras generaciones cristianas conservaron el recuerdo de este episodio evangélico como un relato de importancia vital para los seguidores de Jesús. Su intuición era certera. Sabían que la Iglesia de Jesús debería escuchar una y otra vez la pregunta que un día hizo Jesús a sus discípulos en las cercanías de Cesarea de Filipo: «Vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Si en las comunidades cristianas dejamos apagar nuestra fe en Jesús, perderemos nuestra identidad. No acertaremos a vivir con audacia creadora la misión que Jesús nos confió; no nos atreveremos a enfrentarnos al momento actual, abiertos a la novedad de su Espíritu; nos asfixiaremos en nuestra mediocridad.
No son tiempos fáciles los nuestros. Si no volvemos a Jesús con más verdad y fidelidad, la desorientación nos irá paralizando; nuestras grandes palabras seguirán perdiendo credibilidad. Jesús es la clave, el fundamento y la fuente de todo lo que somos, decimos y hacemos. ¿Quién es hoy Jesús para los cristianos?
Nosotros confesamos, como Pedro, que Jesús es el "Mesías de Dios", el Enviado del Padre. Es cierto: Dios ha amado tanto al mundo que nos ha regalado a Jesús. ¿Sabemos los cristianos acoger, cuidar, disfrutar y celebrar este gran regalo de Dios? ¿Es Jesús el centro de nuestras celebraciones, encuentros y reuniones?
Lo confesamos también "Hijo de Dios". Él nos puede enseñar a conocer mejor a Dios, a confiar más en su bondad de Padre, a escuchar con más fe su llamada a construir un mundo más fraterno y justo para todos. ¿Estamos descubriendo en nuestras comunidades el verdadero rostro de Dios encarnado en Jesús? ¿Sabemos anunciarlo y comunicarlo como una gran noticia para todos?
Llamamos a Jesús "Salvador" porque tiene fuerza para humanizar nuestras vidas, liberar nuestras personas y encaminar la historia humana hacia su verdadera y definitiva salvación. ¿Es ésta la esperanza que se respira entre nosotros? ¿Es ésta la paz que se contagia desde nuestras comunidades?
Confesamos a Jesús como nuestro único "Señor". No queremos tener otros señores ni someternos a ídolos falsos. Pero, ¿ocupa Jesús realmente el centro de nuestras vidas? ¿le damos primacía absoluta en nuestras comunidades? ¿lo ponemos por encima de todo y de todos? ¿Somos de Jesús? ¿Es él quien nos anima y hace vivir?
La gran tarea de los cristianos es hoy aunar fuerzas y abrir caminos para reafirmar mucho más la centralidad de Jesús en su Iglesia. Todo lo demás viene después. 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


martes, 15 de junio de 2010

EL SERVIDOR ATENTO

S.I.R. Georg Gänswein -Prelado de Honor de SS. Benedicto XVI-

Georg Gänswein nacio el 30 de julio de 1956, Riedern am Wald, Waldshut, Baden-Württemberg; es un sacerdote alemán de la Iglesia Católica, y el secretario personal del Papa Benedicto XVI. Conocido por los italianos como el Padre Georg o Bel Giorgio (Bello Jorge) debido a su atractiva figura.

Gänswein nació en un pequeño pueblo alemán, es el mayor de cinco hermanos e hijo de un herrero de séptima generación. En su juventud fue instructor de esquí, ávido deportista, futbolista, tenista y cartero. Estudiante de teología, fue ordenado sacerdote en 1984.
Desde su ordenación, Gänswein se dedicó con rigor a actividades académicas. Fue coadjutor de la catedral de Friburgo.
Recibió su doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Ludwig Maximilians en Múnich en 1993.
Ese mismo año llegó a Roma, y en 1995 se convirtió en oficial de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
En 1996 fue transferido a la Congregación para la Doctrina de la Fe por pedido del Cardenal Joseph Ratzinger obteniendo una cátedra de derecho canónico en la Pontificia Università della Santa Croce perteneciente al Opus Dei.

Desde 2003 es asistente personal del cardenal Ratzinger, cargo que se reconfirma el 19 de abril de 2005 cuando asume como Papa Benedicto XVI.
Recibe el título de Monseñor al ser honrado con el título de prelado de honor de Su Santidad en marzo de 2006.
El 14 de noviembre de 2006 protesta por la sátira de programas de televisión italianos donde se lo imita irreverentemente.
Donatella Versace inspiró su coleccion 2007 en la figura del padre Gänswein, y la revista Vanity Fair lo apodó Monseñor George Clooney.

AL MÁS GRANDE

Conocido animal: por ser para los tuyos el más grande fuiste Máximo, y por ello máximamente te añoran y recuerdan. ¿Sabes algo?, no me cabe duda de que en el mismo cielo prometido a las personas, nos encontraremos con todos los que como tu, fuisteis compañeros de alegrías e infortunios. ¡No puede ser de otra manera!. Si El que da la vida, nos promete un cielo a todos, incluso a los que dejamos demasiado baja la condición humana; ¿cómo os negará a vosotros un trozo de este cielo, cuando es tan reconocida vuestra vida y dejáis tan grande huella?. Algunos de vosotros salváis vidas humanas en catástrofes, otros con encomiable fidelidad guiáis a los invidentes por las calles, fidelidad que llega hasta la muerte…etc. En tu caso, como mi muy querida Ebra o mi fiel Marco Falco, fuisteis imprescindibles para los que en bastantes ocasiones vivimos la suerte o la desdicha –en ocasiones- de vivir en soledad. La fuerza de vuestras caricias, los ladridos de bienvenida, la sonrisa y viveza en vuestros ojos, siempre nos hicieron conscientes de vuestro cariño. Y por ello te añoramos. Cuando llegamos a tu casa eras considerado dueño y parte de ella… y ahora que físicamente no estás, puedes tener la seguridad de que Rocío y el niño siempre esperaran a que con tu paso torpe por los muchos años acudas a tomar el trozo de pan para comerlo poco a poco, o a “golismear” en el montón de gusanitos del paquete del niño derramado por el suelo. ¡¡Hasta siempre amigo!!, siempre nos tratamos con distancias. El olor contenido en mis pantalones era testigo de que en mi vida existen otros animales. Aun así, por ser como eres, por el respeto de tus muchos años y sobre todo por el cariño que mutuamente os profesabais tu dueña y tu, me despido con un hasta siempre. Descansa en paz, Maximo. Dale un ladrido de afecto a los muchos que como tú, se fueron al cielo de los animales, dejando en nuestros corazones una huella imborrable.
 
Poema a un perro
No temas mi señor: estoy alerta
Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.

Vendrá la aurora y te diré: “despierta,
Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.
  
Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.
  
Y si llega con paso taciturno
La muerte, con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!

lunes, 14 de junio de 2010

LA ORACIÓN DE CADA DÍA



"Cuando Dios parece ausente, 
sigue orando. 
La abundancia de luz 
puede cegar"

miércoles, 9 de junio de 2010

¿Hasta cuándo el nacionalcatolicismo?

En su visita de mañana al Vaticano, lo que tendría que plantear Zapatero es revisar los Acuerdos de 1979. Esto es lo que viene a decir Juan José Tamayo en este artículo que publica hoy en EL PAÍS y que nos ha enviado expresamente para su difusión y comentarios en ATRIO
En su visita al Vaticano, mañana día 10, el presidente del Gobierno español llega como un alumno aplicado con los deberes religiosos hechos, las promesas cumplidas y la cartera presidencial repleta de privilegios para la Iglesia católica (IC): económicos, políticos, educativos, culturales, fiscales, jurídicos e incluso militares. Es posible que comunique al Papa que no va a denunciar los Acuerdos de 1979 entre el Gobierno español y la Santa Sede y que la futura Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia no va a cambiar el trato de favor del que disfruta la Iglesia católica en España.
Lejos quedan en el imaginario social los tiempos en que los dirigentes eclesiásticos del Vaticano y del catolicismo español acusaban al Gobierno socialista de “laicismo agresivo” y “fundamentalista laicista” (cardenal Julián Herranz). O calificaban su política de “fobia religiosa” y declaraban sin rubor que el objetivo del Ejecutivo del PSOE era “desterrar los valores de la cultura católica de los corazones y de las mentes de las nuevas generaciones” y la “suplantación cultural del humanismo cristiano por un humanismo cívico y materialista que, bajo un ropaje democrático, oculta su totalitarismo de origen” (Juan del Río, hoy vicario general castrense).
De entonces para acá, el Gobierno socialista ha dado muestras de debilidad en materia religiosa, que la Santa Sede y los obispos católicos españoles han aprovechado para mantener intactos no pocos de los favores de la época del nacionalcatolicismo. Han conseguido mantener la oferta obligatoria de la religión y la moral católicas en todos los centros de enseñanza escolar, públicos y privados, subvencionados o no con fondos públicos, y el pago a los profesores y profesoras de catolicismo. Con la anuencia del Ministerio de Educación han adaptado la asignatura laica de Educación para la Ciudadanía al ideario de centro, convirtiéndola en una clase de religión católica bis.
El Gobierno ha movido ficha en todos los terrenos y ha hecho no pocas concesiones a la Iglesia católica. Esta, empero, no ha cumplido algunos de los compromisos adquiridos solemnemente en los Acuerdos de 1979. Por ejemplo, el de la autofinanciación que aparece en el Acuerdo Ecuménico: “La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades. Cuando fuera conseguido este propósito, ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera expresada en los párrafos anteriores de este artículo, por otros campos y formas de colaboración económica entre la Iglesia católica y el Estado” (artículo 2).
Han pasado 31 años de tan solemne compromiso, y ni la Iglesia ha logrado la autofinanciación, ni el Gobierno socialista la ha urgido a conseguirla. Todo lo contrario. En un intercambio de notas entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Nunciatura Apostólica se incrementó el coeficiente del IRPF en la asignación tributaria a la Iglesia católica del 0,52% al 0,70%, con carácter estable. Bueno es recordarlo en el tramo final de la declaración de la renta para visibilizar la discriminación a que se ven sometidas las demás religiones en un Estado no confesional. ¿O acaso España no es teóricamente un Estado no confesional, aunque es evidente que en la práctica conserva no pocos restos del multisecular nacionalcatolicismo? Si la dependencia económica de la Iglesia católica del erario público es un signo de minoría de edad de aquella, es también prueba de debilidad y de falta de coherencia por parte del Estado, que se convierte en recaudador de impuestos para la jerarquía y el clero católicos sin contraprestación alguna.
Para terminar, me gustaría mostrar a Rodríguez Zapatero dos contradicciones en las que, a mi juicio, está instalado el Gobierno que preside en su modo de proceder en materia religiosa.
1. Justifica la elaboración de una nueva Ley de Libertad de Religiosa y de Conciencia, 30 años después de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980, atendiendo a las profundas transformaciones sociorreligiosas producidas durante ese tiempo en la sociedad española. Si esa justificación es correcta, y lo es, me pregunto ¿por qué no aplica el mismo criterio para revisar los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede? ¿O es que esas transformaciones en nada afectan a la Iglesia católica? Claro que la afectan, y mucho. Así lo demuestran el fenómeno creciente de las apostasías, el descenso de la práctica religiosa católica, la pérdida de credibilidad de los dirigentes eclesiásticos en la sociedad española, el significativo descenso de la fe en la juventud española, hoy por debajo del 50%, etcétera, etcétera.
2. El Gobierno y otros cargos políticos han expresado en reiteradas ocasiones su voluntad de avanzar hacia la igualdad de todas las religiones eliminando las discriminaciones que todavía existen hoy. Sin embargo, la práctica política parece ir en dirección contraria, al dejar incólumes los privilegios de la Iglesia católica e incluso profundizar todavía más las diferencias en las materias antes indicadas. Es lo más parecido a la cuadratura del círculo. ¿O es que no hay voluntad de caminar hacia el Estado laico? En cuyo caso, ¿qué sentido tiene la futura Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia?
Juan José Tamayo-Acosta es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid.

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - Insondable


NO APARTAR A NADIE DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA-SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 11 Tiempo ordinario (C) Lucas 7, 36-8,3


Según el relato de Lucas, un fariseo llamado Simón está muy interesado en invitar a Jesús a su mesa. Probablemente, quiere aprovechar la comida para debatir algunas cuestiones con aquel galileo que está adquiriendo fama de profeta entre la gente. Jesús acepta la invitación: a todos ha de llegar la Buena Noticia de Dios.

Durante el banquete sucede algo que Simón no ha previsto. Una prostituta de la localidad interrumpe la sobremesa, se echa a los pies de Jesús y rompe a llorar. No sabe cómo agradecerle el amor que muestra hacia quienes, como ella, viven marcadas por el desprecio general. Ante la sorpresa de todos, besa una y otra vez los pies de Jesús y los unge con un perfume precioso.

Simón contempla la escena horrorizado. ¡Una mujer pecadora tocando a Jesús en su propia casa! No lo puede soportar: aquel hombre es un inconsciente, no un profeta de Dios. A aquella mujer impura habría que apartar rápidamente de Jesús.

Sin embargo, Jesús se deja tocar y querer por la mujer. Ella le necesita más que nadie. Con ternura especial le ofrece el perdón de Dios, luego le invita a descubrir dentro de su corazón una fe humilde que la está salvando. Jesús sólo le desea que viva en paz: «Tus pecados te son perdonados... Tu fe te ha salvado. Vete en paz».

Todos los evangelios destacan la acogida y comprensión de Jesús a los sectores más excluidos por casi todos de la bendición de Dios: prostitutas, recaudadores, leprosos... Su mensaje es escandaloso: los despreciados por los hombres más religiosos tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios. La razón es sólo una: son los más necesitados de acogida, dignidad y amor.

Algún día tendremos que revisar, a la luz de este comportamiento de Jesús, cuál es nuestra actitud en las comunidades cristianas ante ciertos colectivos como las mujeres que viven de la prostitución o los homosexuales y lesbianas cuyos problemas, sufrimientos y luchas preferimos casi siempre ignorar y silenciar en el seno de la Iglesia como si para nosotros no existieran.

No son pocas las preguntas que nos podemos hacer: ¿dónde pueden encontrar entre nosotros una acogida parecida a la de Jesús? ¿a quién le pueden escuchar una palabra que les hable de Dios como hablaba él? ¿qué ayuda pueden encontrar entre nosotros para vivir su condición sexual desde una actitud responsable y creyente? ¿con quiénes pueden compartir su fe en Jesús con paz y dignidad? ¿quién es capaz de intuir el amor insondable de Dios a los olvidados por todas las religiones?

 




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martes, 8 de junio de 2010

sábado, 5 de junio de 2010

LA OPINIÓN DEL CARTUJO

SEAMOS CHEF DE DIOS

Es curioso como en la primera lectura se denota la importancia –en aquella época-, de dar el diezmo al Señor. Oh sea, dar una de diez, o aquello minimo con lo que se puede vivir y el mínimo como limosna al que tiene bastante. En cualquier caso este Domingo es Domingo de pan. De pan y mucho mas. Es domingo para meterse en la cocina y cocinar para los hijos e hijas de Dios, tanto para los que sabes y se creen hijos e hijas, como para los que estando bajo el amparo de Dios, desconocen su dimensión paternal. Es en cualquier caso, el Domingo en el que se nos invita a ponernos manos a la obra. De meter los puños en la masa y realizar esa sustancia que conforma el pan, que bendecimo al reunirnos en la Eucaristía “Sacramento de la Fraternidad”. De esta manera entiendo yo la eucaristía, como mesa en la cual se comparte, lo poco o lo mucho, la alegría y la pena, la esperanza y la zozobra. Benditos seamos todos los que –además de orar y adorar- nos proponemos como Jesús, realizar obras dignas de hijos de un mismo Padre y hermanos entre sí. Un vez más y perdón por repetirme, seamos conscientes de que auténticamente somos hijos e hijas de Dios. Y tengamos en cuenta que nuestras obras y vida cristianas es el único Evangelio que mucha gente leerá en su vida. Por lo tanto, demos también nosotros de comer.
¡Feliz Domingo!

Laus Deo.


Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,11b-17):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» 
Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» 
Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. 
Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se echaron. 
Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor

jueves, 3 de junio de 2010

LA OPINIÓN DE MI AMIGO RAFA - CORPUS CHRISTI

Corpus Christi o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de la Iglesia Católica en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. Esta celebración se lleva a cabo el siguiente jueves de la celebración de la Santísima Trinidad. Hace algunos años que el Corpus no es fiesta oficial en España, por este motivo la Iglesia Católica decidió trasladar la celebración al domingo siguiente. Por eso, el próximo domingo día 6 celebraremos esta fiesta del Corpus Christi.
 
Mi reflexión va destinada a la primera fuente viva de adoración de la Presencia Real de Cristo, que es la Eucaristía, es decir la Misa y especialmente nuestra Misa dominical.
 
Es notorio, como los cristianos estamos abandonando la misa dominical, como estamos dejando que la misa " se pierda " sin que esto provoque ninguna reacción entre nosotros. Y la verdad, es que no lo entiendo, pues ¿ no es la eucaristía el centro de la vida cristiana ?. ¿ Cómo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna ?. ¿ Por qué la jerarquía permanece tan callada e inmóvil ?.
 
Por eso, en está semana de abundantes actos " eucarísticos ", conciertos, pregones, exposiciones, etc... Yo quisiera plantear las siguientes preguntas:
 
- ¿ No necesita la Iglesia una experiencia más viva de la Eucaristía, que la que ofrece la liturgia actual ?.
 
- ¿ Es la liturgia que venimos repitiendo desde siglos la que mejor puede ayudar en estos tiempos a los creyentes a vivir lo que vivó Jesús, y recapitular para que vivó y murió ?
 
- ¿ Estamos seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jesús quiso que hiciéramos en memoria suya ?
 
Pues lógicamente, no puedo entender como podemos adorar al Santísimo Sacramento en la procesión del Corpus Christi y no participar de su fuente de adoración en la Eucaristía.
 
R.G.M.

 


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miércoles, 2 de junio de 2010

LA ORACIÓN DE CADA DÍA




"La oración es nostalgia de nuestro verdadero hogar. 
Déjate conducir."

SEMBRAR FLORES EN LA OSCURIDAD

SOLO HACED CILC EN EL ESPACIO NEGRO.



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PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - Proyecto


Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (C) 1 Corintios 11, 23-26

HACER MEMORIA DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net

SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

Al narrar la última Cena de Jesús con sus discípulos, las primeras generaciones cristianas recordaban el deseo expresado de manera solemne por su Maestro: «Haced esto en memoria mía». Así lo recogen el evangelista Lucas y Pablo, el evangelizador de los gentiles.

Desde su origen, la Cena del Señor ha sido celebrada por los cristianos para hacer memoria de Jesús, actualizar su presencia viva en medio de nosotros y alimentar nuestra fe en él, en su mensaje y en su vida entregada por nosotros hasta la muerte. Recordemos cuatro momentos significativos en la estructura actual de la misa. Los hemos de vivir desde dentro y en comunidad.

La escucha del Evangelio. Hacemos memoria de Jesús cuando escuchamos en los evangelios el relato de su vida y su mensaje. Los evangelios han sido escritos, precisamente, para guardar el recuerdo de Jesús alimentando así la fe y el seguimiento de sus discípulos.

Del relato evangélico no aprendemos doctrina sino, sobre todo, la manera de ser y de actuar de Jesús, que ha de inspirar y modelar nuestra vida. Por eso, lo hemos de escuchar en actitud de discípulos que quieren aprender a pensar, sentir, amar y vivir como él.

La memoria de la Cena. Hacemos memoria de la acción salvadora de Jesús escuchando con fe sus palabras: "Esto es mi cuerpo. Vedme en estos trozos de pan entregándome por vosotros hasta la muerte... Éste es el cáliz de mi sangre. La he derramado para el perdón de vuestros pecados. Así me recordaréis siempre. Os he amado hasta el extremo".

En este momento confesamos nuestra fe en Jesucristo haciendo una síntesis del misterio de nuestra salvación: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús". Nos sentimos salvados por Cristo nuestro Señor.

La oración de Jesús. Antes de comulgar, pronunciamos la oración que nos enseñó Jesús. Primero, nos identificamos con los tres grandes deseos que llevaba en su corazón: el respeto absoluto a Dios, la venida de su reino de justicia y el cumplimiento de su voluntad de Padre. Luego, con sus cuatro peticiones al Padre: pan para todos, perdón y misericordia, superación de la tentación y liberación de todo mal.

La comunión con Jesús. Nos acercamos como pobres, con la mano tendida; tomamos el Pan de la vida; comulgamos haciendo un acto de fe; acogemos en silencio a Jesús en nuestro corazón y en nuestra vida: "Señor, quiero comulgar contigo, seguir tus pasos, vivir animado con tu espíritu y colaborar en tu proyecto de hacer un mundo más humano". 


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 




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