viernes, 18 de noviembre de 2011
JESÚS DE NAZARET, EL PRIMER INDIGNADO
jueves, 17 de noviembre de 2011
Y TÚ... ¿QUÉ HACES? - MENSAJE DOMINGO DE CRISTO REY
PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - LO DECISIVO
LO DECISIVO
Fiesta de Cristo Rey (A) Mateo 25, 31-46
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
El relato no es propiamente una parábola sino una evocación del juicio final de todos los pueblos. Toda la escena se concentra en un diálogo largo entre el Juez que no es otro que Jesús resucitado y dos grupos de personas: los que han aliviado el sufrimiento de los más necesitados y los que han vivido negándoles su ayuda.
A lo largo de los siglos los cristianos han visto en este diálogo fascinante "la mejor recapitulación del Evangelio", "el elogio absoluto del amor solidario" o "la advertencia más grave a quienes viven refugiados falsamente en la religión". Vamos a señalar las afirmaciones básicas.
Todos los hombres y mujeres sin excepción serán juzgados por el mismo criterio. Lo que da un valor imperecedero a la vida no es la condición social, el talento personal o el éxito logrado a lo largo de los años. Lo decisivo es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda.
Este amor se traduce en hechos muy concretos. Por ejemplo, «dar de comer», «dar de beber», «acoger al inmigrante», «vestir al desnudo», «visitar al enfermo o encarcelado». Lo decisivo ante Dios no son las acciones religiosas, sino estos gestos humanos de ayuda a los necesitados. Pueden brotar de una persona creyente o del corazón de un agnóstico que piensa en los que sufren.
El grupo de los que han ayudado a los necesitados que han ido encontrando en su camino, no lo han hecho por motivos religiosos. No han pensado en Dios ni en Jesucristo. Sencillamente han buscado aliviar un poco el sufrimiento que hay en el mundo. Ahora, invitados por Jesús, entran en el reino de Dios como "benditos del Padre".
¿Por qué es tan decisivo ayudar a los necesitados y tan condenable negarles la ayuda? Porque, según revela el Juez, lo que se hace o se deja de hacer a ellos, se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Dios encarnado en Cristo. Cuando abandonamos a un necesitado, estamos abandonando a Dios. Cuando aliviamos su sufrimiento, lo estamos haciendo con Dios.
Este sorprendente mensaje nos pone a todos mirando a los que sufren. No hay religión verdadera, no hay política progresista, no hay proclamación responsable de los derechos humanos si no es defendiendo a los más necesitados, aliviando su sufrimiento y restaurando su dignidad.
En cada persona que sufre Jesús sale a nuestro encuentro, nos mira, nos interroga y nos suplica. Nada nos acerca más a él que aprender a mirar detenidamente el rostro de los que sufren con compasión. En ningún lugar podremos reconocer con más verdad el rostro de Jesús.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
lunes, 14 de noviembre de 2011
¿HACIA EL CISMA DE LOS LAICOS?
Ideas convencionales, prejuicios y el soplo del Espíritu
IDEAS CONVENCIONALES, PREJUICIOS Y EL SOPLO DEL ESPÍRITU
LEIRE QUINTANA AYALA, leirearmenteira@gmail.com ARMENTEIRA (PONTEVEDRA).
Hace ya muchos años que empecé a percibir en mí un "feeling"especial, una atracción hacia la vida de silencio y contemplación. Esta sintonía era tan evidente que muchas veces pensé en la posibilidad de dedicar a ello mi vida, concretamente dentro de un monasterio de monjas contemplativas. Sin embargo en seguida chocaba con una pared invisible pero muy poderosa.
Me parecía que las monjas estaban ancladas en una religiosidad dogmática con la que yo sabía no sintonizaría. Por otro lado esa opción de vida suponía una ruptura con un estilo de vida flexible y autónomo en el que yo me encontraba muy a gusto.
La verdad es que las razones parecían sólidas y suficientes para una decisión aparentemente sensata: esa vida no es para mí.
Pero la cosa no es tan sencilla. Los prejuicios, incluso las ideas convencionales socialmente aceptadas, nos pueden llegar a esclavizar, a estrujar como personas si conciernen algo directamente relacionado con el ser, con el verdadero yo.
Y son siempre una elaboración egóica.
Hace año y medio la casualidad quiso que en un retiro de oración contemplativa celebrado en el centro de San Juan de la Cruz en Segovia, me encontrara con una monja cisterciense a la que ya conocía y admiraba. El resto vino rodado.
En diciembre de 2010 inicié una nueva etapa en mi vida en el Monasterio Cisterciense de Armenteira en Pontevedra.
De alguna manera este nuevo paso supone un sí a la acogida de un anhelo profundo, sí a una vida de silencio habitado, sí a una vida de alabanza y canto, sí a una vida sencilla y responsable, sí a una vida de escucha atenta de la Palabra, sí a una vida dinámica y creativa, sí a una vida comunitaria de servicio, sí a un vida en plenitud, consciente y amplia. Sí a la confianza.
Ahora me doy cuenta de cómo los estereotipos en torno a la vida monástica femenina perjudican. Estos prejuicios están vivos en la mente colectiva, con mayor o menor arraigo. Oigo a menudo a mujeres decir que les gustaría ser monjes pero no monjas.
"Porque las monjas son otra cosa". Observo que implícitamente estos y otros comentarios parecidos demuestran una falta de autoestima por el hecho de ser mujer. Las monjas no son otra cosa que mujeres. Sin embargo la vida monástica femenina es una vida bella, profunda, que humaniza y da vigor, que es amable con la creación, que invita a la unidad en la diversidad, que aviva las facultades y que está sin completar, está en proceso y por tanto viva.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Las mujeres tenemos que encontrar nuestra identidad propia y manifestarla con dignidad y amor.
La vida de una mujer, la vida de una monja es formidable.
Para más información: http://www.monasteriodearmenteira.org
sábado, 12 de noviembre de 2011
34 Y SUBIENDO
Si, perece exagerado. En cualquier caso en la misa conventual de esta mañana, daba gracias a Dios por todo lo que me ha permitido vivir, la amistad, el sentido de familia, la fraternidad, el amor y el desamor. Como dice el libro del Eclesiastes hay un tiempo para todo (capitulo 3) y creo que el tiempo que vivo es pleno en muchos sentidos.
Estoy soltero y así debo de seguir, según los consejos de los que me aman y respetan de manera más inmediata. Creo que de momento será así. Mis estudios poco a poco progresan y pronto estaré situado como dije a mi amigo y teólogo Antonio Duato, en la clase baja de la teología.
Intento ponerme en forma deportivamente y disfruto con ello. Realizo colaboraciones literarias y de opinión, creo que soy feliz, mis animales gozan de excelente salud y además hoy comienzo un libro apasionante, LA COMERCIANTE DE LIBROS.
Por todo esto y por mucho más, solicito tu oración o tus buenos deseos, ambas cosas son las mismas y son efectos propios de los llamados humanamente personas.
De retiro voy, como casi siempre.
Desde luego con los talentos.
¡ojo!
viernes, 11 de noviembre de 2011
TALENTOS PARA ORAR
PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - MIEDO AL RIESGO
MIEDO AL RIESGO
33 Tiempo ordinario (A) Mateo 25,14-30
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
La parábola de los talentos es muy conocida entre los cristianos. Según el relato, antes de salir de viaje, un señor confía la gestión de sus bienes a tres empleados. A uno le deja cinco talentos, a otro dos y a un tercero un talento: «a cada cual según su capacidad». De todos espera una respuesta digna.
Los dos primeros se ponen «enseguida» a negociar con sus talentos. Se les ve trabajar con decisión, identificados con el proyecto de su señor. No temen correr riesgos. Cuando llega el señor le entregan con orgullo los frutos: han logrado duplicar los talentos recibidos.
La reacción del tercer empleado es extraña. Lo único que se le ocurre es «esconder bajo tierra» el talento recibido para conservarlo seguro. Cuando vuelve su señor, se justifica con estas palabras: «Señor, sabía que eras exigente y siegas donde no siembras... Por eso, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo». El señor lo condena como empleado «negligente».
En realidad, la raíz de su comportamiento es más profunda. Este empleado tiene una imagen falsa del señor. Lo imagina egoísta, injusto y arbitrario. Es exigente y no admite errores. No se puede uno fiar. Lo mejor es defenderse de él.
Esta idea mezquina de su señor lo paraliza. No se atreve a correr riesgo alguno. El miedo lo tiene bloqueado. No es libre para responder de manera creativa a la responsabilidad que se le ha confiado. Lo más seguro es «conservar» el talento. Con eso basta.
Probablemente, los cristianos de las primeras generaciones captaban mejor que nosotros la fuerza interpeladora de la parábola. Jesús ha dejado en nuestras manos el Proyecto del Padre de hacer un mundo más justo y humano. Nos ha dejado en herencia el mandato del amor. Nos ha confiado la gran Noticia de un Dios amigo del ser humano. ¿Cómo estamos respondiendo hoy los seguidores de Jesús?
Cuando no se vive la fe cristiana desde la confianza sino desde el miedo, todo se desvirtúa. La fe se conserva pero no se contagia. La religión se convierte en deber. El evangelio es sustituido por la observancia. La celebración queda dominada por la preocupación ritual.
Sería un error presentarnos un día ante el Señor con la actitud del tercer empleado: "Aquí tienes lo tuyo. Aquí está tu Evangelio, aquí está el proyecto de tu reino y tu mensaje de amor a los que sufren. Lo hemos conservado fielmente. Lo hemos predicado correctamente. No ha servido mucho para transformar nuestra vida. Tampoco para abrir caminos de justicia a tu reino. Pero aquí lo tienes intacto".
jueves, 10 de noviembre de 2011
NOS BASTARÁ
lunes, 7 de noviembre de 2011
TU VOTO, MI VOTO, EL VOTO. ELECCIONES EL 20-N
Y entonces, llegado a este punto casi se me ocurre que seguiremos como estamos, hasta que de una manera global la crisis evolucione positivamente.
Por otro lado, sabemos que la iglesia desde el comienzo de su existencia, se ha dejado la piel por tres cosas fundamentales. 1ª, su supervivencia. 2ª, el poder sobre el otro. Y 3ª, la evangelización. Por ello, en una carta del papa Félix II al emperador Zenón, el 1 de Agosto del 484, este deja claro que “la iglesia –desde sus sacerdotes-, tiene el poder y la autoridad para ocuparse de lo divino y de las cosas del alma.”
Cada cual sobre estos temas, tenemos una conciencia determinada. Y seguro que más de uno estaremos dispuestos desde cada una de las orientaciones, a coger una pancarta y manifestarnos públicamente. Pero cojan el Catecismo de la Iglesia Católica y la “Nueva moral sexual” del amigo y teólogo Benjamín Forcano; y verán como definitivo en este mundo, es solamente el aire que respiramos.
SAN FLORENCIO
jueves, 3 de noviembre de 2011
José María Castillo publica "La religión de Jesús" (Desclée) Evangelio 2011/12
José María Castillo publica "La religión de Jesús" (Desclée)
Con el objetivo de poner el Evangelio en el centro de la vida cristiana
Los evangelios cuentan la historia de un conflicto mortal: el conflicto de Jesús con los dirigentes oficiales de la religión. Los sacerdotes del templo, y quienes pensaban como ellos, no pudieron soportar el Evangelio. Mientras este hecho asombroso estuvo vivo, la Iglesia fue admirada y creció.La Iglesia fue así esperanza para los que sufren. Hasta el día en que los "hombres de Iglesia" pensaron que era mejor hacer del cristianismo una religión: "la religión que el divino apóstol Pedro enseñó a los romanos" (Código de Teodosio [emperador], 16, 1, 2. Año 380).Así, la institución eclesiástica subvirtió el cristianismo, volviendo la espalda a la vida y al destino de Jesús, aunque el Evangelio se siga leyendo en todas las misas.Desde entonces, el Evangelio resulta incomprensible. Y hay quienes piensan que ni cuenta la verdad, ni lo que dice sirve para la vida. Por supuesto, no sirve para la vida que llevamos los que repasamos con más interés los números de la cuenta corriente del banco que el sentido que pueden tener ahora mismo las palabras de Jesús.PRESENTACIÓN
Es un hecho que, en la práctica diaria de la vida de la Iglesia y de la vida de los cristianos, se le concede más importancia al Catecismo que al Evangelio. Y prueba de ello es que a los cristianos -especialmente a los católicos- se les reconoce y se les identifica más por las ideas y las costumbres que han aprendido en el Catecismo, que por las convicciones, valores y pautas de conducta que puede deducir del Evangelio quien lo toma en serio y organiza su vida de acuerdo con sus exigencias.Los niños, en la escuela, aprenden antes el Catecismo que el Evangelio. Y si un sacerdote enseña a sus feligreses cosas que no están de acuerdo con
el Catecismo, seguramente recibirá una reprimenda del obispado. Pero si la vida de ese sacerdote tiene poco que ver con lo que dijo Jesús en el Sermón del Monte, lo más probable es que nadie le llame la atención.Este libro no pretende quitarle importancia al Catecismo. Lo que pretende es ayudar a los creyentes en Jesús a que se den cuenta -y
saquen las consecuencias que de ello se siguen- de que el Evangelio es central en el cristianismo. Porque en el Evangelio es donde descubrimos y aprendemos dónde está, lo que es y lo que representa el centro
mismo de la Iglesia y de la fe. Ese centro no es Dios.Ni es la religión. Ni la fe. No hay más centro que Jesús mismo. Porque en Jesús, tal como lo descubrimos en el Evangelio de cada día, es donde encontramos a Dios, donde nos enteramos de cómo es Dios y de lo que Dios quiere.Hay que decirlo sin miedo: la Iglesia pierde credibilidad, pierde fieles, pierde sacerdotes y vocaciones, pierde importancia. La Iglesia pierde
tantas cosas porque en la Iglesia se le tiene miedo al Evangelio. Es importante estudiar el Evangelio. Pero más apremiante es vivirlo. Ayudar a vivirlo es lo que pretende la breve reflexión que aquí se propone
sobre el relato evangélico de cada día.














