CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

lunes, 12 de noviembre de 2018

FLOREN, ESE SOY YO


Ayer domingo estando celebrando la vida y tras el gozo de la mesa compartida en el almuerzo con familia y amigos, paseando con los queridos Pepe Diáñez y José Antonio hablábamos de nuestras cosas. Y como otras veces ha sucedido, ellos señalaron el tesoro que para mí supone mi familia y mis amigos, pues es cierto que quien me quiere es porque me quiere bien. No, no es un juego de palabras. Con mis luces y mis sombras todo el que me conoce sabe quién soy y como soy. Me entrego con pasión y puedo llegar a retirarme con la misma determinación con la que me doy, pero soy claro, preciso y no me gusta repetir las cosas dos veces. 
Ante todo mis padres y la familia. Mis padres han sido un regalo del cielo y yo un regalo para ellos, así me lo han demostrado mil veces. Si me querían siendo niño o joven, tras sincerarme con ellos respecto de mi sexualidad pues me quisieron mucho más. Y la familia y los amigos de verdad, pues son un colchón en el que –aunque nos relacionemos más o menos unos con otros- uno descansa y por el que estoy dispuesto a entregarme en el momento en el que se me necesite tanto en cuerpo como en alma.
 “[…]Amar para el amor que está abrasando/ de vida y de ilusión donde yo muero, amando en el amor que me estás dando. Amores de un amor siempre sincero/ vivido por amor, vivir amando… que amando y por amor la vida espero.” Escribió mi hermano José en el poema AMOR que me dedicó en su libro RIMARIMANDO. Y es que a veces se preocupa uno demasiado de algunas cosas y se me olvida amar. Os confieso que cuando estudiaba teología me daba la sensación de que podía conocer a Dios mejor que a las personas; pero afortunadamente caí en la cuenta de que es una incongruencia absoluta el pretender eso, pues Dios mismo es amor y reside en cada uno de nuestros corazones.
Hoy es día de bendecir la vida. 41 años es una buena cifra que siempre nos recordará en casa la película BENHUR, pues 41 era el número de remero que tenía Judá en la galera romana al que le condenó el malvado Mesala. 41 años como digo con luces y posibles sombras, pero pidiendo al Señor que la sombra la torne luz para alumbrar a quien se relacione conmigo. Nací a la hora de la merienda, a las cinco. Será por eso que tanto me gusta una magdalena “mojá” en café con leche.
Activista por los derechos civiles, creyente progresista, florista y enamorado de mi profesión, deportista y amante de mis animales y la naturaleza, ocasional maestro litúrgico de ceremonias, cuasi-teólogo, político de bajo rango (jajaja), descuidado en el vestuario, estuve enganchado a la avellanitas, convencido de no volver a tener flequillo jamás y bromista hasta el punto de reírme hasta de mi sombra. Y seguro que tú puedes añadir algo más.
Lo dicho, ¡gracias a la vida que me ha dado tanto! Gracias a quienes formáis parte de mi vida y a quienes quiero de corazón. ¡¡GRACIAS!!