CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

sábado, 24 de mayo de 2014

DESENTENDERSE HOY, ES SER CÓMPLICE DE LA MUERTE DE CRISTO - DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA


"Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros." 
(Juan 15,18)



Lo deseable es que no haya odio entre los humanos, que no crezca y cunda la maledicencia. Pero puede convertirse este anhelo en una utopía. Y la verdad es que hay personas que no son tratadas dignamente, no ya porque participen en tal o cual conflicto de intereses , sino que son maltratadas por su orientación sexual.
Quiero dejar aquí constancia de la Oración que celebramos el sábado pasado día 17 de Mayo en una parroquia de Málaga, el grupo y amigos y familiares que componen la comunidad M.A.R.
Fue algo muy profundo y muy compartido, porque junto a la escucha de la Palabra, fuimos desgranando el testimonio vital y de vida, de personas a las que les ha costado la vida su orientación sexual.
Al respecto, los cristianos tenemos que estar ahí, frente a toda injusticia con actitud de denuncia. De denuncia silente o a voz en grito, pero con el convencimiento de que Cristo es clavado en una cruz, tanto cuando muere un niño de hambre, cuando una mujer es asesinada o una persona LGTB vilipendiada, torturada, vejada o asesinada.
Espero de esta comunidad virtual, la solidaridad y sensibilidad necesarias para atender en la oración y en actitud de vida, este grito que se hace por "estos que son de Cristo, y que son apartados y odiados como Cristo lo es con ellos"; para que no se les odie sino que se les respete. Para que la actitud de la sociedad y sobre todo la actitud de la Iglesia, sea una actitud humana, inclusiva y fraterna, pues todos somos piedras vivas del templo de Cristo.
Abrazos, mi felicitación a los organizadores de Málaga y a l@s herman@s de Sevilla y ánimo en la lucha.
Acabo con una frase que tiene su aquel: "DESENTENDERSE HOY, ES SER CÓMPLICE DE LA MUERTE DE CRISTO"
atte. Floren.

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

6 Pascua (A) Juan 14, 15-21
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, 
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA21/05/14.- Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé“otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor... que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.
Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.
Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.
Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad...
¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza? 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

miércoles, 21 de mayo de 2014

HERALDOS DEL INFORTUNIO AJENO

Heraldos del infortunio ajeno

Hace unos días concretamente este fin de semana pasado, recibí una decena de whatsapp relativos a una imputación de tres políticos de Estepa. Tres políticos a los cuales yo no les enmendaré la plana, pues considero muy cuestionable su manera de gobernar y sobre todo la manera con que han tratado a muchas personas en cuanto a contrataciones y sobre todo despidos. Entiendo que tantos mensajes por el whatsapp, responden a la facilidad que las nuevas tecnologías nos ofrecen para transmitir en tiempo real y a un gran número de personas, una determinada información o mensaje. 

Y está bien informar y difundir cosas. Pero junto a esto me pregunto, ¿hay en esa difusión una clara intencionalidad por difundir el infortunio ajeno? Todos de alguna manera somos voceros –o podemos serlo-, de causas o noticias concretas que se refieren a personas y cuyas circunstancias no son felices. Pero como he dicho en otras ocasiones, en un pueblo como es Estepa los ciudadanos tenemos que vernos todos los días, tratarnos, hay vinculos familiares entre personas de distinto color político; nos tratamos de vecinos en muchos casos etc…; y por ello considero que merece la pena ser sensibles a la realidad de cada cual, sin que por ello haya que exonerarlo de la responsabilidad jurídica, civil y social. Cuando difundimos mensajes de este tipo, ¿nos hemos puesto en el papel del protagonista y que a buen seguro lo estará pasando mal? Llegado a este punto y por mi condición cristiana, me atrevo a reseñar un pasaje del Evangelio de Mateo (7,12a): “Así pues, haced con los demás lo mismo que queréis que los demás hagan con vosotros”. ¿Qué quieres tú para ti? No, no me estoy yendo por las ramas, que luego todos vamos a la iglesia cuando nacemos y nos morimos. Yo no puedo apartar mi condición cristiana de mi pensamiento político, van de la mano en un maridaje estupendo que intento vivir con coherencia y mucha gratitud. Y es por eso que siendo consciente de esta enseñanza de Jesús, se me ocurre pensar hoy que si por causa de un error o una equivocación yo fuera el imputado en tal o cual cosa, y si tuviera una familia y unos amigos que se adolecen de mi infortunio; me gustaría al menos que se me tratara con respeto –y quizás con sensibilidad-, se observara mi presunción de inocencia y se me diera la oportunidad de explicarme. Insisto en algo, en este escrito insisto en la moral y no exonero a nadie de su responsabilidad. Quien cometa una ilegalidad, la justicia caiga sobre él. Quien robe dinero, que lo devuelva hasta el último €uro. Y con el que no paga, ¡¡que pague!! Ya dijo Dios en el libro del Deuteronómio (cap.24,15): "Al trabajador, págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal; de otra manera clamará al Señor y serás culpable de pecado."

jueves, 15 de mayo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - EL CAMINO

5 Pascua (A) Juan 14, 1-12
EL CAMINO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro lo negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertado y abatidos. ¿Qué va ser de ellos? 

Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos:”Que no se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”. Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”. No lo han de olvidar nunca.
“Yo soy el camino”. El problema de no pocos no es que viven extraviados o descaminados. Sencillamente, viven sin camino, perdidos en una especie de laberinto: andando y desandando los mil caminos que, desde fuera, les van indicando las consignas y modas del momento.
Y, ¿qué puede hacer un hombre o una mujer cuando se encuentra sin camino? ¿A quién se puede dirigir? ¿Adónde puede acudir? Si se acerca a Jesús, lo que encontrará no es una religión, sino un camino. A veces, avanzará con fe; otras veces, encontrará dificultades; incluso podrá retroceder, pero está en el camino acertado que conduce al Padre. Esta es la promesa de Jesús.
“Yo soy la verdad”. Estas palabras encierran una invitación escandalosa a los oídos modernos. No todo se reduce a la razón. La teoría científica no contiene toda la verdad. El misterio último de la realidad no se deja atrapar por los análisis más sofisticados. El ser humano ha de vivir ante el misterio último de la realidad
Jesús se presenta como camino que conduce y acerca a ese Misterio último. Dios no se impone. No fuerza a nadie con pruebas ni evidencias. El Misterio último es silencio y atracción respetuosa. Jesús es el camino que nos puede abrir a su Bondad.
“Yo soy la vida”. Jesús puede ir transformando nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el mismo fondo de nuestro ser, nos infunde un germen de vida nueva.
Esta acción de Jesús en nosotros se produce casi siempre de forma discreta y callada. El mismo creyente solo intuye una presencia imperceptible. A veces, sin embargo, nos invade la certeza, la alegría incontenible, la confianza total: Dios existe, nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna. Nunca entenderemos la fe cristiana si no acogemos a Jesús como el camino, la verdad y la vida. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

SAN ISIDRO LABRADOR, LA SALADA. ESTEPA Año 2014


jueves, 8 de mayo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - NUEVA RELACIÓN CON JESÚS

4 Pascua (A) Juan 1, 1-10
NUEVA RELACIÓN CON JESÚS 

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.
Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No con fundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.
Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.
Es decisivo “seguir“ a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.
Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.
Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.
Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo, la fe se está reavivando o se va extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.
La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza, o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el Papa Francisco ha reconocido que “necesitamos crear espacios motivadores y sanadores... lugares donde regenerar la fe en Jesús”. Hemos de escuchar su llamada. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miércoles, 7 de mayo de 2014

1000 BESOS

Ayer me tropecé con un escrito de 2008, titulado "1000 BESOS". Os lo ofrezco con toda la generosidad del mundo, pues lo escribí la noche que falleció mi abuela Remedios Reina Luque. Una mujer que marcó mi vida y a la cual recuerdo cien veces cada día, tanto por su persona en sí, como por el amor tan grande que le tenía. ¿Sabéis qué? Cuando voy al cementerio no tengo conciencia de que ella está allí. Allí está su cuerpo, o lo que quede de él. Pero ella esta vida, en mi vida, en mí.
Un saludo a todos/as y feliz día.


“Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir” (Thomas Campbell) El otro día cuando hacía deporte con la bici, me vino a la cabeza unos datos curiosos de esos que dan los medios de comunicación, cuando no existen noticias relevantes y tiran de estadísticas o efemérides. Decía que España envejece con gran rapidez y en el año 2050 será el tercer país más viejo de la OCDE. Informaba que en esta fecha un 35% de sus habitantes seremos mayores de 65 años, según la estadística consultada. ¡Vamos que España será en el 2050 el tercer país más viejo de una larga lista de treinta estados!. Al menos nos puede quedar el consuelo de que son datos que los gobiernos admiten, y realizan políticas que palian la atención a los mayores de la sociedad. Aunque desde luego para los de a pié todo es poco. Al uso del comienzo yo en mi transitar sobre ruedas pensaba sobre esto y contaba los niños y los ancianos que veía, y la verdad es que entre el traqueteo de las bandas reductoras de velocidad del camino de Roya y los rigores del trafico, pues se me iba el sermón. Pero mi sermón no estaba perdido, porque aquel pensamiento de los mayores hizo eco en mi cabeza, ya que por las fechas estaba en casa mi anciana abuela materna. Y desde luego serán muchos y muchas las que sentirán estas palabras suyas al hablar de alguna persona mayor que dependiente y en su totalidad, vive con nosotros en casa. La vida no pasa en balde, y por ello el cuerpo humano se deteriora y degenera hasta poder llegar a convertirnos en una rara estampa de lo que fuimos. Esto se dice a quien no lo pasa y puede que la persona amiga se haga eco de tu sentir y el de tu familia. Un ánimo, un abrazo, un tortazo en la espalda para infundir fuerza, un ¡llámame si te hace falta algo!...etc. Todo bondad y buenas intenciones de parte de quienes sienten reciproca la amistad y el cariño. Pero cuando llegas a casa eres consciente de que aquello es tuyo y de tu familia. Sabes que a cada persona hay que ponerla en su sitio, y por esa humana y moral convicción estás dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para dignificar la vida de la persona mayor que vive en tu casa. Se tienen facilidades y por parte de la administración pública de ofrece una amplia carta de disposiciones que aunque sea a costa de meses de papeleo e infinidad de visitas al “Niño Anselmo”, pueden merecer la pena. Pero uno siente esa disposición gubernamental y ve como los ancianitos son paseados por la avenida para que les dé el sol y el aire, y como se incentivan la construcción de residencias y centros de día, y como de perfila la ley de la Dependencia para utilizarla como arma afectiva contra las desatenciones a los mayores. Pero mientras todo esto se perfecciona, a los de casa nos toca atender al enfermo con las manos y los medios de los que disponemos. ¡No siempre serán los mejores!, pero serán los que se utilizan desde la capacidad que dicta el corazón. Y es que al ver a mi anciana abuela en casa y en las circunstancias físicas en las que estaba, a uno se le rompe el alma al comprobar cómo se le va la vida a una persona, sin que por tu parte puedas hacer casi nada más que lavarla y atenderla. Todos los ángeles de la noche que durante su última y penosa etapa la han atendido en casa, lo hicieron poniendo su corazón en las manos. Y con aquellas manos que ella dio a luz, se le lavo, se le enjugo, se le alimentó y se le beso. Todo con sumo cuidado, todo con miras a preservar su salud y su seguridad. Abordando cosas tan penosas como tener que limitar sus movimientos por miedo a caídas e infortunios, que a esas edades son terriblemente dolorosas. Y un día y otro día, y una noche y otra noche…etc. Y la verdad es que siempre el cuidador o cuidadora no tiene ganas de sonreír. Se pierde la paciencia, decae la alegría, se asume la desesperanza y cunde la lágrima y el desanimo. Un ¡ay Dios acuérdate de ella porque esto no es vida!, y un día y otro día y cuando miras el almanaque o celebras un bautizo en familia, caes en la cuenta de que han pasado seis años o mas aun. Que dura es la vida, y a la vez que magnifica. Digo magnifica porque en ella y al presentarse estas pruebas duras, la persona demuestra en muchos casos lo mucho que es capaz de dar de sí. Se pierde asta en sentido del asco cuando atiendes las necesidades humanas de aquello que es tuyo, porque te parió o te crió. Te aflora de nuevo un amplio sentido maternal porque por intuición tienes que casi adivinar la necesidad de la enferma. Y al ver que la vida se va, te entran ganas de abrazarla fuertemente y sin romperla, porque sabes que queda poco de aquella vida que todos hemos recibido de ella. Yo por mi parte admito que nunca pensé que las arrugas pudieran tener tanta belleza. Nunca imaginé la tersura de la piel a lo largo de casi un siglo de existencia. Nunca creí que fuera capaz de dar tantos besos a una persona. No se los que fueron, puede que mil. Pero en cada momento y a pesar de que la senilidad se apoderó de su mente, ante la cara de su nieto difícilmente se incorporaba y me daba un sonoro beso en la mejilla. Por ello me enorgullezco al pensar que mi abuela no perdió la sensibilidad con las personas que la queremos. La queremos sí, y lo digo en presente porque tardarán bastantes años hasta que sea olvidada y deje de ser querida. Puede que esto último no suceda jamás. Porque cuando es tanto el roce, cuando es tanta la vida, cuando es tanto el servicio que nos ha dado y tantísimo el cariño ofrecido y los arroces en amarillo cocinados; nunca se tiene suficiente tiempo para dejar de querer y dejar de recordar. Lo que dejamos en el cementerio tiene poco sentido. Lo que nos queda en el corazón es la esencia misma de Remedios Reina, la del Horno de Carmen Luque. Una gran mujer digna de ser amada y querida. Dejad que brame el mar y el estruendo de las olas, dejad que suene el viento y arrecie contra nuestra casa; por muy fuerte que todo esto sea, aun es más fuerte tu recuerdo y tus amores. Todos los que te profesé y dedique. Aquellos mil besos que junto a tus hijas y nietos te di… solamente tengo la dicha de saber que los recibiste de buen grado. ¡Nunca morirás en mi alma!, ¡siempre vivirás en mis entrañas, porque te quise como a muy pocas personas en el mundo! ¡Un eterno beso de, tu Florencio!

domingo, 4 de mayo de 2014

JESÚS EN CONSERVA, COMO EL ATÚN

Jesús en conserva, como el atún
Desde la pequeñez de mi cristianismo, admito que el papa Francisco no deja de sorprenderme. Hoy leo un titular suyo en el que le dice a los miembros de acción católica y a todos los cristianos del mundo: “Hay que dejar las puertas abiertas de las parroquias, al menos para que salga Jesús". 

La frase como todo lo que dice o hace Francisco, tiene su aquel. Es determinante y desde luego aunque puedan ser variadas las interpretaciones, esta afirmación del papa da por hecho que Jesús hay que llevarlo y hay que dejarlo llevar; y que guardarlo para sí y como si lo tuviéramos en conserva, no tiene sentido o tiene poco sentido, si se reduce la pastoral al perímetro del inmueble parroquial y sus aledaños. 
Todo esto me lleva a pensar en la tan necesaria descentralización de las parroquias. Aviso para navegantes. Esta afirmación –en negrita- suele suscitar incomodidad respecto de aquellos que ven en este planteamiento un atentado contra la autoridad presbiteral. La autoridad determinante de la que hacen uso los curas en las parroquias es algo más que contraproducente para la iglesia, pero ese es otro tema. Volviendo a la descentralización de las parroquias, recuerdo hace años que opiné al respecto de este planteamiento tan poco compartido por la mayoría de los párrocos, y sobre todo por los jóvenes curas recién salidos de los seminarios. 
Estas personas, salen de sus centros de formación con una deformación religiosa instala en su intelecto; la inamovible determinación de que la relación de cada persona individual con Dios pasa necesariamente por ellos. Nada más lejos de la realidad. Recuerdo al anterior papa cuando escribió que: “No hay prioridad más grande que ésta: abrir de nuevo al hombre –y a la mujer- de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante”  (Benedicto XVI, VD 2); es más que oportuna para denotar la innata vocación a la que es llamada la Iglesia de Jesucristo, desde su colectividad. 
Lo que me inquieta es si precisamente nuestra iglesia, está descifrando correctamente los signos de los tiempos y se deja imbuir del mismo Espíritu qua anima a Francisco, para alcanzar esa iluminación que le predisponga a indicar a otros cual es el camino oportuno o determinado para acceder a Dios y lo que entendemos por voluntad de Este. Con motivo de la semana santa he leído atentamente muchas cosas relativas a la pastoral, algunas de ellas escritas por laicos comprometidos. Bien por ellos y por su compromiso. 
Pero tengamos en cuenta que Pastoral no es algo estático en la iglesia, ni es algo relativo al estrato eclesiástico y jerárquico, pues el peor pastor es el que confunde la evangelización con la gobernabilidad. La pastoral es “eclesial”, relativa a la comunidad y por ello no solo está en movimiento, sino que está viva pues reside por sí misma en cada una de las personas que pueden sentir la necesidad de anunciar a Cristo desde su vida, privada o comunitaria. Lo que he leído de pastoral en publicaciones locales me inquieta un poco porque define ampliamente un “concepto de pastoreo –rebaño-“ que sinuosamente conduce en la mayoría de los casos a que el trabajo duro se les da a los laicos, mientras que la programación, evaluación…etc, es cosa de uno o se les da a las personas listo para ser degustado. 
Lamentablemente estas deficiencias que yo aprecio son insalvables en muchos casos, mientras la labor misionera de la Iglesia este erradicada en la pastoral de la obligatoriedad sacramental y burocrática. La iglesia es su gente, la gente de los pueblos y de las comunidades –no solo los que siempre están o cumplen y comulgan-, y en muchos casos considero que Jesús de Nazaret nos invita a poner pies en polvorosa y caminar al fin y al cabo. 
Quizás alejarnos de lo siempre conocido y aventurarnos a brujulear por los caminos de la fe y la vida. Caminar como aquellos de Emaús, que se alejaban de Jerusalén. No está puesta Jerusalén en el evangelio por casualidad, no. 

El evangelista nos anima a marchar, a dejar de lado lo institucional si este ámbito ahoga nuestras posibilidades expansivas de evangelizar. Emaús nos anima en primer lugar a caminar y conocernos a nosotros mismos, aceptándonos de corazón como obra de Dios, pues “somos lo que somos ante Dios”. Por ese sendero encontraremos personas sencillas, corrientes. 
Personas que no se dedican a la adulación mediática que tanto lastra la sinceridad, sino que viven y se relacionan con normalidad con sus luces y sus sombras. Hay que resucitar ahí precisamente, sea cual sea el medio que nos rodea. Con cada uno de ellos y ellas. Junto a sus vidas y sus costumbres, sus ídolos, sus temores y alegrías, sus grandezas y miserias. 
Esa es la humanidad y ahí esta el Señor. 
Una humanidad que tras vivirla nos anima a comer, y ahí también está el maestro, en ese alimento vivido y compartido. Serán naranjas, pan de molde o de hogaza, un vino tinto, un sorbo de agua compartido entre ciclistas, unas cañas, un abrazo “apretao”. Caminemos pues, y sobre todo dejemos la puerta abierta. Quién sabe, quizás algún día dejamos de tener guardadito y en conserva al Señor.  Feliz tarde.

Atte, y desde la ya calurosa Andalucía. Floren.

jueves, 1 de mayo de 2014

PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES PARA TRABAJOS BASURA - 1 MAYO DÍA DEL TRABAJO DIGNO

Prevención de riesgos laborales para trabajos basura

Si, el titulo es más que elocuente en el momento en el que vivimos. Cuando una persona accede a un trabajo, lo primero que tiene que hacer es un curso sobre riesgos laborales. Está bien sí, pero se da la paradoja de que el propio trabajo obtenido y la retribución que conlleva, pueden ser ya un riesgo en sí mismos sin necesidad de que el trabajador sufra un accidente. 

Hoy 1 de Mayo es el día del trabajo según lo estableció la Segunda Internacional Socialista. Es día de manifestaciones por el trabajo y la dignidad de trabajadores y trabajadoras. Y no solo por estos, sino también por aquellos que buscan un trabajo y por los que lo han perdido. Es un día que yo particularmente dedico de una manera especial a esta causa, dedicándome a la lectura sobre el tema y a la reflexión y el estudio. Si uno abre los diarios escritos o los de internet, se degustará de un baile de titulares y de cifras que oscilan entre la dicotomía de ver la botella medio vacía o medio llena, en función de si los medios consultados son progresistas o conservadores respectivamente. 

"Hay que votar para exigir luego. Hay que votar, porque el voto es el grito silencioso de los inconformistas"

El paro actual en España es de 5.933.300 personas demandando empleo, y aun que desciende de manera muy suave y casi imperceptible, el empleo que se crea es precario, está mal retribuido y no es empleo fijo en la mayoría de las contrataciones. Pero como soy amigo de dejar de lado las cifras llamadas “macro…tal”, o “macro…cual”, les invito a que vayamos a la vida a nuestra vida, para reflexionar con conocimiento de causa. Ayer realizaba yo un trabajo floral en una hermandad cristiana y de raíces obreras. Mire usted por dónde, mientras yo realizaba los centros de flores varias personas estaban enzarzados en una tertulia sobre trabajo. Hablaron de despidos recientes en el pueblo y como se les hecha a la calle a la gente como un plato de agua. Hablaron de tal y de cual, pero me llamó la atención la mención que una persona hizo, lamentándose porque le habían ofrecido un trabajo en la construcción pagándole la hora a 5€uros. ¡5,00€! Si una mujer limpiando en la calle cobra sobre 8 €uros la hora, podemos deducir que hay empresarios que se aprovechan de la situación límite de muchos, para encontrar obreros que se venden por dos cuartos a la desesperada. En mi opinión esta situación habría que perseguirla y penalizarla, pues solo conduce a que la clase obrera quede absolutamente vilipendiada y desprestigiada, pues está claro que la políticas de hoy en España favorecen al que crea empleo por muy precario que este sea. Es catastrófico el índice de 34,94% de parados en nuestra Andalucía. Y si bien es verdad que es la comunidad con mayor población, creo que es la comunidad que tiene más derecho a pedir al gobierno de la nación un plan determinante para el empleo en las zonas rurales, que son las más deprimidas. Igualmente a esto, se necesita una apuesta determinante en Europa por el empleo juvenil. Necesitamos ya que se impulse –con la determinación que se impulsa la inyección de millones de €uros a los bancos- ese cacareado plan “GARANTIA JUVENIL” para apostar por el empleo juvenil en Europa.

"La oferta de trabajo precario habría que perseguirla y penalizarla, pues solo conduce a que la clase obrera quede absolutamente vilipendiada y desprestigiada"

Necesitamos que la mujer esa equiparada totalmente en sus derechos laborales respecto de los hombres. Necesitamos un plan para ayudar a los millones de familias europeas que tiene todos sus miembros en paro, y para ello necesitamos impulsar una “Renta Básica”, con la que hacer frente a lo más básico la comida, pues los pobres crecen en nuestra vieja Europa como las setas en los bosques. Siempre ha habido problemas y conflictos en el plano laboral, sino el libro Bíblico del Deuteronomio no recogería máximas como esta: "No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal" (Dt 24). Y por elocuente que sea o por muy de moda que esté, también el papa Francisco ha dejado ya perlas en este sentido al admitir que: “Donde no hay trabajo, falta la dignidad. Y esto (…) es consecuencia de una elección mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia; un sistema económico que tiene en el centro un ídolo, que se llama dinero.” (Encuentro con el mundo del trabajo en Cagliari, 22-9-2013) Pero no puede ser así, de ninguna de las maneras. En más de una ocasión he reivindicado la rebeldía ante los mercados, el consumismo y esta cultura de la intolerancia a los derechos de los ciudadanos. Es importante prestar la voz y la intención de voto para revertir las políticas que dejan de lado a los desfavorecidos. Como dije en otra ocasión, es importante poder decir alto y claro “NO” en mi nombre, y apostar por ideologías que opten de una manera clara y concisa por los derechos de los ciudadanos de a pié y la prevalencia de lo público como garantía del estado del bienestar o más bien del Digno Estado de Vida. Un Digno Estado de Vida, que bombardean constantemente los gobiernos que se atreven a pedir más sacrificios a las clases bajas o medias que más sufren los envites de la crisis. Estemos unidos pues, en este día. Estemos atentos, sopesemos las políticas y su orientación pues pronto deberemos de optar por la gobernanza europea y desentenderse hoy, es ser cómplice del desastre del mundo. Hay que votar para exigir luego. Hay que votar, porque el voto es el grito silencioso de los inconformistas. Feliz día del trabajo.

jueves, 24 de abril de 2014

EL QUE NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS, ESTÁ A FAVOR NUESTRO. Sobre las hermandades civiles.

El que no está contra nosotros, está a favor nuestro (Mc 9,40) 


Como dice el titular del un periódico digital, proliferan las hermandades y cofradías civiles, tanto en los barrios de las ciudades como en los pueblos. El ejemplo más cercano lo tenemos en Lora de Estepa, donde aun sale a la calle una imagen de Jesús Cautivo popularmente llamado “el Zoilo”. Parece ser que en Sevilla hay varias en circulación, y que incluso entre sus fines se encuentran el de la ayuda al necesitado. Son imágenes que procesionan de la manera más digna, en cuanto que salen a la calle en sus pasos, adornados con flores, banda de música, cortejo de hombre y mujeres de chaqueta y mantilla respectivamente…etc. Y lo más significativo es que son imágenes que veneran los cristianos, pues representan como otra cualquiera a nuestro Señor y su Madre. Lo que ocurre es que estas agrupaciones o “hermandades civiles”, como suelen ser llamadas, no tienen encaje jurídico en la Iglesia Católica ni están respaldadas, y ni siquiera animadas por el obispo del lugar. Son hermandades ácratas, en cuanto que no están incardinadas canónicamente en ningún territorio eclesiástico. Las personas que mueven estas agrupaciones religioso-civiles, son gente creyente y personas corrientes que en muchos casos se encuentran de frente con la dureza de la burocracia episcopal, para llevar a buen puerto la constitución de su hermandad en la Iglesia Católica. Y esto les desanima, pues el camino burocrático es parecido al desierto en el cual cunde la desesperanza y no se dejan de sortear dificultades. Y van caminando como pueden con sus luces y sus sombras, sin dejar de tener en ciernes el continuo anatema de la oficialidad cofrade diocesana. Déjeme que le muestra un pasaje del Evangelio al uso del tema: “Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; pero se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. Jesús contestó: –No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a nuestro favor. El que os dé aunque solo sea un vaso de agua por ser vosotros de Cristo, os aseguro que tendrá su recompensa.” (Marcos 9, 38-40) Respecto del texto de Marcos, la cosa está clara. Los que creemos en Cristo, tenemos la premisa de sumar y hacer comunidad sin tener en cuenta los orígenes de tal y cual. En demasiadas ocasiones respecto de la separación con otras iglesias, se ha dicho que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Y sin embargo continuamos demonizando al distinto, o al que cogió un camino alternativo para llegar al mismo lugar que nosotros, LA SALVACIÓN. Por ello, con toda la serenidad del mundo me pregunto. Este asunto de las hermandades religioso-civiles y la negación absoluta a su integración en la Iglesia Católica facilitándoles el camino, ¿es una cuestión religiosa o es una cuestión de poder? Creo que es más bien lo segundo, y lo lamento. Lo lamento mucho porque me duele la iglesia, en cuanto que me duelen las personas, la gente. Y “nuestra amada e imperfecta iglesia”, como decía San Francisco, no deja de ponernos la ley antes que la vida y la norma jurídica antes que las personas. Lo diré una vez más aunque nadie me escucha, ESTE NO ES EL CAMINO. Por un lado el obispo de Málaga echa a la calle a un hermano mayor divorciado, y por otro lado el Papa Francisco dice a una divorciada qye al comulgar no hace daño a nadie. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Acaso tenemos desvirtuado el evangelio de Jesús? Respecto del tema tratado aquí, no hay atajos posibles; El que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Hagamos por tanto la vida lo más fácil posible a las personas, pues de no ser así de poco nos servirá la “otra caridad oficializada y bendecida”. Laus Deo.

viernes, 4 de abril de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - UN PROFETA QUE LLORA

5 Cuaresma (A) Juan 11, 1- 45
UN PROFETA QUE LLORA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

Jesús nunca oculta su cariño hacia tres hermanos que viven en Betania. Seguramente son los que lo acogen en su casa siempre que sube a Jerusalén. Un día Jesús recibe un recado: nuestro hermano Lázaro, “tu amigo”, está enfermo. Al poco tiempo, Jesús se encamina hacia la pequeña aldea.

Cuando se presenta, Lázaro ha muerto ya. Al verlo llegar, María, la hermana más joven, se echa a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver llorar a su amiga y también a los judíos que la acompañan, Jesús no puede contenerse. También él “se echa a llorar” junto a ellos. La gente comenta: “¡Cómo lo quería!“.
Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo más íntimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir. ¿Por qué hemos de morir? ¿Por qué la vida no es más dichosa, más larga, más segura, más vida?
El hombre de hoy, como el de todas las épocas, lleva clavada en su corazón la pregunta más inquietante y más difícil de responder: ¿Qué va a ser de todos y cada uno de nosotros? Es inútil tratar de engañarnos. ¿Qué podemos hacer? ¿Rebelarnos? ¿Deprimirnos?
Sin duda, la reacción más generalizada es olvidarnos y “seguir tirando”. Pero, ¿no está el ser humano llamado a vivir su vida y a vivirse a sí mismo con lucidez y responsabilidad? ¿Solo a nuestro final hemos de acercarnos de forma inconsciente e irresponsable, sin tomar postura alguna?
Ante el misterio último de nuestro destino no es posible apelar a dogmas científicos ni religiosos. No nos pueden guiar más allá de esta vida. Más honrada parece la postura del escultor Eduardo Chillida al que, en cierta ocasión, le escuché decir: “De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la razón me dice que es limitada”.
Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la Bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y, sin verlo aún, le damos nuestra confianza.
Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Sólo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto?”. Recientemente, Hans Küng, el teólogo católico más crítico del siglo veinte, cercano ya a su final, ha dicho que para él morirse es “descansar en el misterio de la misericordia de Dios”. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miércoles, 26 de marzo de 2014

SAGRADA INFANCIA

Sagrada Infancia
A las personas que les sea complicado relacionar el paso de misterio del Dulce Nombre por las calles de Estepa (niño perdido en el templo), con los hechos dolorosos vividos por Jesús en su pasión; no les será tan complicado relacionarlo, con los valores que predicó Jesús en su vida adulta y de cuyo resultado sufrió la muerte injusta e ignominiosa, cuyo resultado se conmemora en Semana Santa. 

Es por ello, que el Dulce Nombre de Jesús tiene un indiscutible lugar tanto en nuestra semana santa, como en el sentir de nuestra pequeña ciudad. Pero el misterio que representa el Dulce Nombre, como el niño perdido en el Templo y ante los doctores de la ley, tiene una hondura profética y evangélica que bien podemos centrar en él, la misma esencia de la vivencia del cristianismo. 
El niño perdido representa en sí mismo, algo que Jesús en su vida adulta tuvo muy en cuenta, la INFANCIA. No tanto como estado de vida, sino como predisposición de la persona que se acerca o quiere relacionarse con Dios con aptitudes propias de un niño. Por hacer una brevísima anotación de la infancia en tiempos de Jesús, decir que el estado de vida infantil estaba reglado en el siglo I por el Derecho Romano y las disposiciones culturales judías. 
En general, el niño era el ser sin derechos. No era modelo de nada. En las culturas mediterráneas del siglo I, no era extraño que hubiera gente que a los niños los eliminaba de manera sistemática, por ser una carga más que una esperanza para la prole. Eran eliminados en la cultura judaica –y aun hoy en algunas tribus de centro África-, si al nacer presentaban alguna peculiaridad en su cuerpo, como ser albinos, deformaciones…etc; ya que eran casos considerados castigos de Dios no solo al recién nacido, sino a sus padres y familiares. 
Así lo refleja Juan 9,1-2, cuando los discípulos preguntan a Jesús respecto de un hombre ciego, si pecó él o sus padres. Aquí se evidencia la costumbre Judía de que los pecados de los padres son castigados sobre sus hijos, y que arranca en los remotos siglos de la historia del pueblo de Israel (Números 14,18), donde se fundamentan graves deformaciones que arrastran hasta el día de hoy muchas religiones. Aun a pesar del poco interés que suscitaba un niño en la época antigua, es curioso que Dios considere al pueblo naciente de Israel como un niño (Oseas 11,1-4).
 Le protege sus derechos como huérfano (Éxodo 22,21), permite a los niños acceder al culto divino (Joel 2,16), y expresa de manera maternal que el abandono en el Señor, debe hacerse de manera confiada “como un niño recién amamantado en los brazos de su madre” (Sal 131,2). Otro dato a tener en cuenta es la cantidad de personas relevantes, en las que Dios se fijo siendo niños. Tales como José hijo de Jacob, hombre grande en Egipto. Moisés, el libertador de Israel. 

David, ungido rey de Israel siendo un pequeño pastor de ovejas. El gran profeta Samuel. Daniel, el profeta del exilio y otros ejemplos bíblicos. Y tras siglos de vicisitudes en Israel, Dios nos envía a su hijo en la indefensión de un recién nacido para volver a demostrar lo que le interesa realmente a Él, en la vida de una persona. Hago un pequeño paréntesis, porque me parece importante anotar algo relativo al misterio del niño perdido. 
Como dije al principio, estoy convencido de la hondura que atesora esta escena de la vida de Jesús, que nos muestra la semana santa de Estepa. Sabemos ya que los evangelios fueron escritos durante algunas etapas, y por un grupo de personas denominadas hagiógrafos, los escritores de la Palabra Inspirada por Dios. 
Al acercarnos a la Palabra de Dios, nunca debemos de olvidar que en muchos casos, el texto que estamos leyendo es propiamente una interpretación que hacen los mismos hagiógrafos, sobre hechos de la vida de Jesús. Digamos que si nosotros interpretamos la Palabra, hacemos una interpretación sobre la interpretación original. Y es justo que la hagamos, pero de una manera responsable situando los acontecimientos bíblicos que se narran en el contexto histórico, y sobre todo alumbrándolos con los textos del Ant. Testamento en clave cristológica. 
Por ejemplo, no podemos demostrar la realidad histórica del niño Jesús entre los doctores de la ley. Eran fariseos, pertenecían a una alta clase social, e incluso tenían sitio reservado en el Templo para no contaminarse con el pueblo. 
Es muy poco probable, que se prestaran a escuchar el discurso de un niño, y menos aun un niño del que se sabe que es de una familia pobre y sin estudios que le acrediten (Juan 7,15). Con esta explicación, ni mucho menos admito que este pasaje del niño perdido no tenga fundamento, en absoluto. Por el contrario, admito la hondura que nos señala el texto y mi particular interpretación de Lucas 2, 41-49. Sinceramente creo que lo que el evangelista Lucas pretende –como en otras ocasiones-, es hacer una exaltación de los valores del Reino que Jesús representa, frente a la legalidad farisaica, que oprime a las personas y las subyuga. 
El lugar ya impone por sí mismo. 
Es el Templo de Jerusalén, centro económico y religioso de toda la región judía. Enorme, bellísimo, impenetrable, sagrado…etc. Allí está Jesús niño, presentándose a sí mismo como Templo vivo del Espíritu. Un Templo humano que Jesús considera, está por encima del mismo Templo construido de obra (Juan 2,19). En otro plano están los doctores de la ley: supremos, con autoridad religiosa y jurídica, fariseos y todopoderoso. Y curiosamente el evangelista eleva el estrato de Jesús niño, sobre el de los doctores y lo simboliza con la circunstancia de que el niño, pregunta e instruye a los doctores. 
Si damos lectura a Isaías 9,6 entendemos fácilmente en clave cristológica, que el hijo de Dios viene para instaurar un orden nuevo: “Se sentará en el trono de David; lo restaurará y consolidará por el derecho y la justicia, hasta la eternidad”. Y según el mismo Isaías (7,14),  este pequeño situado en el Templo ante los hombres de la ley es “una señal, porque el nacido de la Virgen será nombrado como Emanuel –Dios con nosotros-“. 

Es por ello que se da la curiosa paradoja, de que los mismos fariseos y doctores de la ley que estaban ante el niño, y que esperaban como judíos la venida del mesías, no son capaces de reconocerle (Juan 1,11); ya que la disposición de ellos religiosamente hablando, estaba estructurada de una manera orgánica y no desde el plano humano y sensible que inaugura Jesús de Nazaret. Admiremos aquí la grandeza de Dios, que una vez más deja claro que “Él elije a lo que no cuenta para anular a lo que cuenta” (1Cor 1,27). 
Y lo hace en la figura de un niño, por la hondura de humanidad y sensibilidad que entraña la infancia. “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mt 18, 1-4). Afirmación de Jesús, que nos interpela no para el momento cercano a la muerte. Al contrario, nos invita a desde ya a optar por los valores que representa Él mismo como infante o cualquier niño, respecto de la sencillez, confianza, amorosidad, humildad, limpieza de corazón, y sobre todo la capacidad para desde esa limpieza hacerlo todo nuevo. 
Cuántas veces hemos visto en televisión a niños que tras una catástrofe natural, consiguen jugar y volver a su mundo de infancia aun a pesar de las pérdidas ocasionadas. Los adultos nos agarramos con determinación a nuestras seguridades y nos cuesta desprendernos, y no debiéramos de perder de vista que la limpieza de corazón es algo que está a nuestro alcance, pues puede hacernos testigos de los valores que atesora ese niño cuyo nombre es dulce y que se perdió en el Templo. 
Por lo tanto, recordando al teólogo frances Jean-FranÇois Six, dejadme que os diga que “lo esencial es ser limpios de corazón y limpios de manos, dejando de lado toda prescripción religiosa relativa a alimentos o cuestiones de poco calado. Corazón y manos significaban para los judíos el pensamiento y la acción. 
Y la hipocresía consiste precisamente en disociar lo uno de lo otro (Mt 15,17-20)”. 
Es por ello, que el niño perdido en el Templo, luego en las bienaventuranzas nos confirmará una de las cosas más necesarias para la vida de un cristiano: “dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). 
Estimados hermanos y hermanas de esta hermandad, de nosotros depende que el testimonio de aquel niño exaltando los valores del Reino de Dios, no caiga en el olvido. De nosotros depende hacer un constante memorial de actualización, pues con nuestras acciones demostraremos que la sensibilidad y la humanidad pueden más que las prescripciones y pueden levantar un Templo de vida –que somos nosotros-, asistidos por el Espíritu Santo. 
Todo ello sirva para engrandecer el Dulce Nombre de Jesús, ante la serena mirada de Nuestra Madre de la Paz. Feliz camino por el desierto cuaresmal. Laus Deo.

Florencio Salvador Díaz Fernández.

Bachiller en Teología Cristiana.
* Publicado en la revista cuaresmal "BLANCA Y COLORÁ" nº 11. Año 2014.

domingo, 23 de marzo de 2014

PLEGARIA DEL ESPÍRITU DE CHIPIONA


Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.
Te queremos. Te queremos y nos sentimos queridos.
Somos obra tuya, causa de tu creación y tenemos la certeza
de que jamás nos abandonas a nuestra suerte.
Prueba de ello es aquel Arco Iris de colores,
que mostraste a Noé como fidelidad de amor
al hombre y a la mujer de cada tiempo (Gn 9,13).
La persona es tu fascinación, Padre de amor.
La persona, su dignidad y su vida.
Por ello, llegado el momento nos enviaste a tu hijo Jesús,
que culminaría con un testimonio de vida y obras,
el amor que sientes por el mundo y por la gente.
Jesús nos mostró el vivo rostro de la misericordia,
del perdón sin fin.
Fue el vivo rostro de la amorosidad entregando amor en tu nombre,
restaurando la dignidad perdida, atendiendo a los desestimados,
calmando las ansias de venganza; y mostrando a todos
que es posible ser las manos de Dios, siendo fraternos,
respetuosos y comprensivos.
Cuando Jesús estaba reunido con sus discípulos,
nos envió su Santo Espíritu.
Como fuerza renovadora.
Como ánimo perenne para continuar viviendo esperanzados
en el sentido comunitario del cristianismo y sus valores.
Por este mismo Espíritu te damos gracias Padre.
Porque lo sentimos cerca, en nuestra vida.
Y porque este Espíritu lo sentimos de manera especial en Chipiona,
junto a nuestra madre la Virgen María Regla y fundamento de nuestra fe.
Que tu Hijo Jesús nos siga animando con este Espíritu
que se nos ha entregado y por el que vivimos.
Que por intercesión de la Virgen María, Regla y amparo de nuestra fe,
 todos continuemos sintiéndonos herman@s
y abrazados por el amor de Jesucristo. Amén.


Floren Salvador Díaz Fernández.

viernes, 21 de marzo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - A GUSTO CON DIOS

3 Cuaresma (A) Juan 4, 5-42
A GUSTO CON DIOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA19/03/13.- La escena es cautivadora. Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob. Pronto llega una mujer a sacar agua. Pertenece a un pueblo semipagano, despreciado por los judíos. Con toda espontaneidad, Jesús inicia el diálogo. No sabe mirar a nadie con desprecio, sino con ternura grande. “Mujer, dame de beber”.
La mujer queda sorprendida. ¿Cómo se atreve a entrar en contacto con una samaritana? ¿cómo se rebaja a hablar con una mujer desconocida?. Las palabras de Jesús la sorprenderán todavía más: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría del agua de la vida”.
Son muchas las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios, sin apenas advertir lo que realmente estaba ocurriendo en su interior. Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Todo lo que está relacionado con él, les parece vacío y sin sentido: un mundo infantil, cada vez más lejano.
Los entiendo. Sé lo que pueden sentir. También yo me he ido alejando poco a poco de aquel “Dios de mi infancia” que despertaba dentro de mí tantos miedos desazón y malestar. Probablemente, sin Jesús nunca me hubiera encontrado con un Dios que hoy es para mí un Misterio de bondad: una presencia amistosa y acogedora en quien puedo confiar siempre.
Nunca me ha atraído la tarea de verificar mi fe con pruebas científicas: creo que es un error tratar el misterio de Dios como si fuera un objeto de laboratorio. Tampoco los dogmas religiosos me han ayudado a encontrarme con Dios. Sencillamente me he dejado conducir por una confianza en Jesús que ha ido creciendo con los años.
No sabría decir exactamente cómo se sostiene hoy mi fe en medio de una crisis religiosa que me sacude también a mí como a todos. Solo diría que Jesús me ha traído a vivir la fe en Dios de manera sencilla desde el fondo de mi ser. Si yo escucho, Dios no se calla. Si yo me abro, él no se encierra. Si yo me confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta.
Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos como una “presencia salvadora”. Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos, y nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz, difícilmente abandonará la fe. Muchas personas están hoy abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

viernes, 14 de marzo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - ESCUCHAR A JESUS

2. Cuaresma (A) Mateo 17, 1-9
ESCUCHAR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.
Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.
Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?
Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.
Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.
Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.
En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).