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jueves, 15 de junio de 2017

40 AÑOS NO SON NADA - XL Aniversario de la Democracia Española

En cuarenta años da lugar de muchas cosas. De nacer, de vivir el primer amor, de no vivirlo. De sentir sensaciones de todo tipo, fundar una familia, vivir en pareja, disfrutar y viajar, tener hijos, enterrarlos, quizás ser abuelo, morirse…etc. Pero cuando uno ve esta cifra “40” desde la perspectiva democrática, puede que caigamos en la cuenta de que 40 años en democracia no son casi nada. 

"que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal"

Comparada con otras cifras de fechas históricas, 40 años son demasiado pocos. Quizás tan pocos, que en ocasiones tengamos la sensación –yo la tengo al menos- de que todo se pueda romper por cuestiones políticas y fracturas de la convivencia por cuestiones ideológicas, no me refiero aquí al asunto catalán aunque preocupa entre otras lides. 
Escuchaba la radio esta mañana y me estremecía oyendo a personas que fueron apresadas en el régimen de Franco por ser homosexuales, aplicándoseles la ley de maleantes y desordenes públicos. Un chico de aquel entonces y hoy con cincuenta y siete años se sinceró con su familia. Era gay. Su madre superada por la revelación acude a unas monjas a pedir consejo o no sé qué. Y la monja denuncia al hijo que acabó en la cárcel sin derechos de ningún tipo y torturado porque la dictadura nos consideraba enfermos. 
Ojo, aun hoy hay quienes nos consideran como tal. Ellos allá, aunque el estado democrático es una de nuestras garantías. 

Pues precisamente expreso este ejemplo para atestiguar la fragilidad de aquello que es la perla de la corona, la democracia y todo lo que trajo respecto de derechos y libertades. Con la llegada de la democracia fue despenalizada la homosexualidad, la prostitución y la carta de derechos y libertades que se implantó en España, daba posibilidades de que todos pudiéramos vivir nuestro propio espacio en un respeto y orden mutuo, legislado por ley. 
Otra cosa que me impresiona a mis casi cuarenta años, es el hecho del esfuerzo de todas las fuerzas políticas de entonces hicieron para establecer la Carta Magna como código primordial de la convivencia española. Hoy da la sensación de que todo está tan absolutamente polarizado, que es inconcebible ceder ni siquiera un palmo de sitio al otro, aunque el fin primordial sea el interés público o ciudadano. 
Ojalá gobierne quien gobierne, nunca se fracture de manera notable el sentido democrático que caracteriza nuestra sociedad. Yo quiero un estado laico, sin privilegios para nadie. Donde la justicia sea absolutamente independiente, donde todos los políticos tengan limitado su mandato y donde se inhabilite de por vida al que robe dineros del erario público. Donde se prime la atención a los mayores y personas desfavorecidas. Donde la libertad sea la bandera de nuestra convivencia y los derechos fundamentales se contemplen por ley. 
Quiero un estado y un mundo que apueste por las energías renovables y cuide la naturaleza de manera efectiva. Quiero responsabilidad en los políticos de hoy. Quisiera que no dejaran de mirar a los de aquellos años, pues con sus luces y sus sombras dieron pasos de gigante para llegarnos a lo que hoy llamamos en estado del bienestar. Quiero que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal. 
Ojalá vivamos muchos años más de democracia y libertad. Ojalá prime siempre el bien común, lo público y los derechos de las personas. Gracias a quienes hicieron posible la democracia y ánimo a los que tenemos la maravillosa tarea de revitalizarla y hacerla cumplir.

Fraternalmente. Floren.

jueves, 16 de marzo de 2017

¿NOS ESTAMOS PELEANDO EN EL PSOE?

Lo planteo desde luego a nivel general o nacional. Y creo que sí, que nos podemos estar sumergiendo en una absurda disputa. Los candidatos y sus militantes afines parece que participamos en una guerra fría, en la cual hay que demostrar el montón de plataformas y perfiles en redes sociales de cada opción, el apoyo de tal o cual personalidad, el llenado de los locales hasta completar los aforos, autobuses llenados en ocasiones casi a la fuerza…etc. 

 Digo pelea aunque convengo en que no es la mejor palabra para definir la vorágine en la cual se encuentra el partido en este momento. Eso sí, y sinceramente, no me gustaría que entre los militantes se  consolidara esta batalla no declarara por el candidato de cada uno. Todos tenemos nuestra opción. Es así y debe verse como algo natural y absolutamente respetuoso. Pero los militantes de a pié, “Patxistas”, “Susaniticos” o “Pedristas”, debiéramos de no dejar sacar los pies del agua fría, pues en muchos casos podemos salir escaldados de esta refriega de primarias socialistas, dejándonos la piel en el intento para que luego venga tal o cual se cuelgue la medalla y si te vi, pues no acabo de acordarme. No digo que no nos entreguemos, que lo vivamos con pasión y que propaguemos todo lo posible aquello en lo que participan nuestros candidatos afines. Pero sin permitir que esto sea lo que parece, una guerra de trincheras socialistas. Señalo algo con lo que estoy de acuerdo y que dijo Iñaki Gabilondo en su opinión de hace días, que ninguno de los que se presentan o dicen presentarse, representan por sí solos una opción absolutamente integradora. Así que no dejemos de lado la necesaria mesura –y mirad quien lo dice-, por si se da el caso de que nuestros candidatos particulares no ganen las primarias y tengamos que asumir otra opción contraria a nuestro parecer. La persona que milita en el PSOE debe mirar en lontananza incluso por encima de las tres opciones que parecen formalizarse. Debe mirar sin perder de vista el ideal socialista, pues eso es lo que nos salvará como personas que compartimos un ideal socialdemócrata, absolutamente necesario en la sociedad actual llena de desigualdades, precariedad salarial y derechos que se fraccionan. Cuando apoyemos una de las tres candidaturas, tengamos la certeza de que no apoyamos solo al sujeto y líder político, sino un ideario político-programático que se sustente en las bases de nuestro partido. Esa puede ser la fuerza que nos una a todos, la preocupación por la necesidad imperiosa de implantar en la sociedad un ideario socialista que sea respetuoso con la ciudadanía ampliando derechos y no restringiendo libertades. En nuestro partido la militancia ha tenido que soportar que se nos pase por encima el órgano de gobierno del PSOE como una apisonadora. Entre la militancia se mezcla esta frustración con la vorágine de primarias. Las asambleas se copan de desacuerdos manifiestos al respecto. Y mientras, a todos los niveles unos y otros se frotan las manos pues van a estar gobernando –aun a pesar de su incapacidad- hasta que san Juan baje el dedo. Particularmente creo que no estoy dispuesto a que como militante y ciudadano, ni si siquiera desde el PSOE se deje de considerar que somos todos iguales. Si no se parte de esa base, puede que no escuche a ninguna de las opciones. ¿Cuál es la tuya?

Un saludo compañer@s.

miércoles, 25 de enero de 2017

EL DERECHO AL PATALEO. ART, 170

El derecho al pataleo. Art. 170
“Todos los ciudadanos o personas físicas sin condición de ciudadanía estatal, sin menoscabo de sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales, raza, sexo, edad, condición social y/o económica, tienen derecho –sin que ejerzan ningún tipo de violencia- a quejarse, manifestarse o derecho al llamado “pataleo”, cuando se vieran ofendidos o ultrajados en su dignidad personal, e incluso cuando por el derecho democrático establecido, se vieran gobernados por personas ajenas a su simpatía política; con el agravante de que sean gobernados en detrimento de sus derechos civiles y humanos, libertades y respeto al medio ambiente.” 
No busque usted este artículo en ninguna constitución, porque me lo acabo de inventar. Pero oye, no estaría mal. Porque estoy un poco cansado de actitudes que muestran, que como personas tan poderosas como Donald Trump han llegado al poder, pues ya ni siquiera las buenas intenciones sirven para remediar nada. 
Hay que callar y tragar, porque como ha sido elegido democráticamente. Pues no, mire usted. ¡¡NO!! Las personas tenemos derecho al pataleo y tenemos derecho a manifestarnos con contundencia por los ideales a los que somos fieles. En estos días ha habido un “tuit” que ridiculizaba a Pedro Sánchez, porque este manifestaba que las fuerzas progresistas pueden frenar ideologías ultraderechistas de las que Trump es máximo exponente. 
Y se le ridiculizaba argumentando que: “cómo va a frenar él a Trump, si no puede frenar a Susana Diaz”. Twitter es lo que es y punto, ok. Pero volviendo a lo real y tangible, hoy escucho en Cadena SER a la señora Dilma Rousseff [1](expresidenta de Brasil), diciendo que: "Aparecerán muchos Donald Trump si hay desigualdad" en el mundo. Lo dice esta mujer que ha reducido la pobreza en Brasil en más del 75%. Esta mujer hoy es una persona de renombre, pero ha sido depuesta de su cargo por un llamado golpe de estado parlamentario, pues nunca se le ha acusado de corrupción. 
El caso es que me parece muy oportuno y justo, que personas de renombre o personas individuales y desconocidas uniéndose a otras personas en una masa manifiesta y elevando la voz con pancartas o lo que sea, expresen tu malestar o manifiestan de manera pacífica sus intenciones en contra o a favor dé. 
Reconozco mi absoluta preocupación por la llegada del Sr. Trump a la presidencia de Estados Unidos. Un hombre con una falta de coherencia tal, que admite que ningún ciudadano de EE.UU. se quedará sin médico y el primer día de mandato deroga la reforma sanitaria de Barack Obama, llamada “Obamacare” [2]por la cual se universaliza la sanidad en Estados Unidos. 
Eso solo un ejemplo de EE.UU., porque si miramos para adentro de nuestro país, de los 66815 millones de €uros que dejó el presidente Zapatero en el fondo de las pensiones[3], solo quedan 15915 millones. Rajoy, ha sacado en cinco años 50900 millones, concretamente en 2016 la astronómica cifra de 19200 millones de €uros. Por lo que el fondo por sí solo y a día de hoy, solo podría hacer frente a las pagas de dos meses. 
Visto lo cual, Rajoy nos va a dejar de paga a muchos, un “blíster” de jamón cocido y un bote de corega para la dentadura. ¿Escandaloso? Sí, pero es lo que han votado los ciudadanos por mayoría. Y esa mayoría no puede impedir que los que estamos en desacuerdo lo digamos y lo manifestemos. 

El peor mal que puede atacar a una persona es la opción a resignarse. NO!! Porque si te resignas te das por vencido, te entristeces, dejas que te pasen por encima y eso es tu propio final. Hay que revelarse en la vida, pacíficamente pero con contundencia. Han sido muchas las personas que han revolucionado el mundo solo con sus palabras y su testimonio, y eran gente desconocida o corriente allí donde vivieron. Son muchos los ejemplos. 
Y en muchos casos, desde el punto de vista político, social, laboral o religioso; se produjo una revulsión de ideales o comportamientos, causados por palabras, simples palabras o por la revolución del amor y la fraternidad, como puede ser el mejor ejemplo para mí, el de Jesús de Nazaret. 
Por lo tanto, creo que la mejor receta es la esperanza desde la lucha. Desde la más absoluta convicción de que si soy humano y respetuoso, nunca saldré en los medios de comunicación; pero para mi primer mundo donde vivo y me relaciono, estoy dando un testimonio que causa su efecto y educa en muchos casos. No dejemos de levantar la voz, si no estamos muertos.
Fraternalmente, Floren.

jueves, 18 de agosto de 2016

¿CUANTAS ABSTENCIONES NECESITA RAJOY?

¿Cuántas abstenciones necesita Rajoy?
Tiempo desde luego, lo que se dice tiempo, se está tomando todo el necesario; tanto como necesitar una semana con cada uno de sus siete días y noches, para explorar la viabilidad de las propuestas del Sr. Rivera (Ciudadanos). El apreciado periodista Antón Losada[1], experto en la estrategia política de Rajoy, admite en los medios que la estrategia del presidente en funciones ante cualquier cosa, es la inmovilidad, dejando que los propios acontecimientos le indiquen el camino hasta que los vientos le sean favorables. 

Inmovilidad y sobre todo dramatización de las circunstancias, para pasar la tensión al bando contrario y forzar el apoyo que este necesita para la investidura, aplicando el lema del anuncio de la famosa marca de cosméticos LOREAL: “porque yo lo valgo”, y a ser posible “gobernar sin oposición” como dijera Pedro Sánchez [2]. 
De todas formas, vaya por delante que mi intención al escribir no es molestar a nadie, pues tengo amigos y conocidos en la facción conservadora de la política y ellos saben lo que respeto toda opción que sea así mismo respetuosa. Mi intención es hacer una sola reflexión sobre los acontecimientos presentes; teniendo en cuenta que hoy mismo tenemos fecha para la investidura, 30 de Agosto [3]
Lo cierto es que hay mucho interés por parte del PP y de Ciudadanos de colocar la llamada patata caliente, en el tejado del PSOE; pues según parece sin los apoyos de estos últimos no es posible la investidura. Ojo, cuesta creerlo, teniendo en cuenta que la Sra. Pastor es presidenta del Congreso de los Diputados sin el apoyo del PSOE; lo cual ya deja entrever que la cuestión no es falta de apoyos (pues los hay en el conservadurismo) sino incapacidad del postulado a presidente para someterse a la exigencias de unos y otros para alcanzar nuevamente la Moncloa. 
Quien escribe, a pesar de mis posibles naufragios ideológicos del partido se considera socialista, y desde luego socialdemócrata. Yo voté a Pedro Sánchez, aunque no le aburriré aquí con los motivos. Le voté en cada una de las elecciones, y aunque quizás no despliegue todo el carisma propio del sur de España o de otras tierras; es un hombre con perfil de estado, en el cual tengo mi complacencia. 
Junto a todo esto, admito que soy de los socialistas que daría a Rajoy mi abstención en la 2ª votación de investidura, para que así alcanzara la presidencia y llegarnos a lo que se llama ahora la estabilidad de un gobierno. Algo que no es del todo cierto, pues España con un gobierno en funciones y unas capacidades limitadas, es absolutamente capaz de ser gobernada, pues legisla la Cámara Baja, o sea el Congreso de los Diputados que es donde se aprueban las leyes. 
Dicho lo cual, señalo aquí que el PSOE ha presentado ya 15 iniciativas legislativas y de impulso a la acción del gobierno, además de dos solicitudes de comparecencia, y la propuesta de creación de una Comisión de Investigación. [4] Sigo con el planteamiento sobre la abstención y voy al meollo de la cuestión. Daría mi abstención para hacer a Rajoy presidente del gobierno, si. En esto convengo con Felipe González y otros políticos del PSOE. Pero el apoyo puntual a Rajoy en una investidura, no puede de ninguna manera suponer ni un chantaje al supuesto sentido de la gobernabilidad, ni siquiera una hipoteca durante cuatro años; en virtud de la cual cada vez que el PSOE niegue el apoyo a Rajoy le vamos a escuchar a todos salir con la cantinela del desastre, la falta de gobierno, inversiones y lo que te rondaré morena. 

Si esto fuera así, ¿Cuántas abstenciones necesitará Rajoy para gobernar cuatro años? Porque los socialistas no hemos votado para que Rajoy gobierne. ¿Me sigue usted? Yo apoyaría a Rajoy para ser presidente, Ok. Pero nunca le aprobaría unos presupuestos que no observen la justicia social, o nunca le volvería a dar mi apoyo mientras leyes como la ley mordaza, o supresiones del presupuesto como el de sanidad, que desde 2013 reduce un 28%[5] la financiación de programas de prevención del sida. 
Otro dato significativo es el saqueo al Fondo de Reserva de las Pensiones, o el que cada año más de cien mil personas (100.000) que habían solicitado las prestaciones por dependencia, a las que el gobierno reconoció su derecho, fallecieron sin recibir un solo euro…etc. Y lo cierto y verdadero, es que lo fácil es ocupar la presidencia, lo difícil es gobernar; porque de ahora en adelante hay que hacerlo por consenso, y el consenso es lo más necesario y lo más difícil en política. 
Ahora bien, no espero encontrar en el Sr. Rajoy el espíritu del consenso, pues debe ser difícil dialogar para quien ha estado gobernando con mayoría absoluta, haciendo de su capa un sayo. Acabo. Diálogo, diálogo y diálogo. En Madrid, en Andalucía y en Estepa –mi pueblo-, pues la ausencia de esta premisa tan necesaria para la política, hace que se enturbien las relaciones amistosas y se enquisten los proyectos. A nivel local, no se entiende que aun no haya presupuestos para 2016 en Estepa[6]
Si, escuchó usted bien. Estamos en agosto pero aun no tenemos presupuestos, teniendo en cuenta que la mayoría en el pleno municipal la tiene el gobierno tripartito. ¿Qué deja esto entrever? Pues que el desacuerdo es manifiesto, y así no se puede gobernar. En definitiva, ojalá se configure un gobierno sólido que atienda las necesidades del estado, fundamentalmente la atención a los desfavorecidos, la igualdad, apueste por lo público, la justicia social y aspirando por la fraternidad en la totalidad del vasto territorio español. Buen verano.

Respetuosa y fraternalmente, Floren.




“Entre las propuestas registradas, Batet ha destacado la subida del salario mínimo interprofesional, la aprobación de un ingreso mínimo vital, derogar la Reforma Laboral, derogar y paralizar la LOMCE, un pacto de Estado contra la violencia de género, impulsar una Ley para combatir la pobreza energética, así como la derogación de la Ley mordaza y de la Reforma Local.”

martes, 2 de agosto de 2016

LA DEMOCRACIA Y SUS ESCLAVOS - JOSÉ MARÍA CASTILLO, TEÓLOGO

                
LA DEMOCRACIA Y SUS ESCLAVOS
                José M. Castillo

                Nuestra democracia está poniendo en evidencia, ahora quizá más que nuca, sus contradicciones y su debilidad. No hay manera de poner de acuerdo a los líderes políticos para la formación de un nuevo gobierno. Y en estos casos – ya se sabe – se suele echar mano de la ambición de unos, de la incompetencia de otros o del fanatismo de muchos, para llegar a donde hemos llegado: a esta especie de callejón sin salida, que nos enfrenta a un futuro cada día más inseguro y más incierto.    

                Sería una ingenuidad ponerse aquí a ofrecer soluciones, en un asunto tan complicado y al que los muy expertos no le encuentran fácil solución. Por lo demás, de sobra sabemos que el “voluntarismo” o la “moralina” no sirven para mucho en estos casos. Resolver, “por puños” o por decisiones (casi heroicas) de “generosidad”, situaciones en las que cada uno de los actores ve que el problema está causado por la ambición de poder o de protagonismo que tienen otros, es un asunto seguramente más difícil de resolver que todo cuanto podamos imaginar.
                Por esto yo me pregunto, ¿No sería necesario ir más al fondo del problema, a las raíces de esta situación que estamos viviendo? Estamos soportando una de las dificultades típicas que provoca el sistema democrático. La democracia de la que nos sentimos satisfechos y orgullosos, como el sistema político más perfecto que, hasta ahora, han inventado los ciudadanos de este mundo. Y es verdad que la democracia es el sistema que, en principio al menos, mejor garantiza los derechos y libertades de los ciudadanos que pueden gozar de los beneficios que tal sistema suministra.
                Pero lo que mucha gente no advierte es que los derechos y libertades de la democracia no llegan a todos los ciudadanos por igual. Y en esto – me parece a mí – está el nudo del problema. La democracia, como es sabido, la inventaron los griegos. Pero también sabemos que no todos los atenienses de la Antigua Grecia eran considerados ciudadanos de pleno derecho. O sea, ciudadanos demócratas. Ciudadanos, por tanto, con los mismos derechos y las mismas libertades. Ni las mujeres, ni los esclavos podían participar en la toma de decisiones. Y lo más terrible de este doloroso hecho es que, en su base fundamental y en su poder destructivo, es un hecho que sigue en pie. Con todos los cambios legales y camuflajes que sabemos y que hacen posible su pervivencia. Pero la durísima realidad es que, en España, en Europa, en el Mundo, las desigualdades en derechos y libertades siguen adelante, haciendo así posible que sigan adelante también las democracias, con sus “Estados de Derecho” y de bienestar, que disfrutan satisfechos los que tienen la suerte (o la astucia) de ser los beneficiarios del sistema democrático. No nos engañemos. Por más que a muchos les duela, el análisis marxista dio en el clavo al explicarnos que las democracias han existido porque han existido esclavos que las han hecho posibles. Una democracia sin productividad no se mantiene. Pero de sobra sabemos que la productividad se mantiene en la medida en que hay mano de obra barata. O sea, en la medida en que hay esclavitud. Por eso, para que haya productividad, tiene que haber “recortes”, es decir, “esclavos” que se nos imponen desde Bruselas y de acuerdo con lo que interesa a quienes mandan “de facto” en la UE. Así, tenemos democracia, Estado de derecho, sociedad del bienestar. Todo eso, por supuesto, a base de tener y soportar una buena dosis de esclavos.
                Al decir esto, no pretendo ni insinuar que tenemos que acabar con la democracia. Lo que tenemos que hacer es gestionar la democracia de menara que no sean necesarios los esclavos para mantenerla. Aquí y en esto es donde está la clave del problema. Y, por lo tanto, la clave también de la solución.

                El papa Francisco ha dicho, en Polonia, que el caos de guerras, violencias e injusticias, que estamos viviendo y soportando, sólo tiene una solución: “la fraternidad”. No sólo como criterio religioso o como proyecto moral. Esto, por supuesto. Pero, sobre todo, la fraternidad en su sentido y en su alcance total: la fraternidad como igualdad para todos y como libertad de todos. El día que la fraternidad, entendida y gestionada así, se imponga – y en la medida en que se imponga así -, ese día empezaremos a ser verdaderamente demócratas. Y no nos veremos de nuevo metidos en  callejones sin salida. Como lo que tenemos ahora mismo. En España, en la UE y en el Mundo.  

jueves, 23 de junio de 2016

BREXIT O EL DESAMOR BRITÁNICO HACIA EUROPA

Brexit, o el desamor Británico hacia Europa
Lo primero que he hecho para opinar al respecto es informarme de lo que significa esa palabra que llevamos meses escuchando en prensa, radio y televisión; BREXIT. [1] Brexit es una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Se ha convertido en la palabra más pronunciada al hablar del referéndum, aunque solo se refiere a una de las dos opciones del mismo. La otra alternativa del sí, es BREMAIN (Britain y Remain: permanecer), pero no ha tenido el mismo éxito mediático. 

Desde un plano general y desde la perspectiva de un humilde y pequeño ciudadano, me pregunto muchas cosas al uso del referéndum de hoy, y una de ellas es a quien perjudica fundamentalmente la salida de Inglaterra de la Unión Europea. Porque es tanto lo que se nos ha argumentado sobre muchas cosas que en absoluto interfieren en la vida de los ciudadanos de a pié, que somos los que conformamos la Unión Europea; que hay ciertas cosas que ya es imposible de creer. Parto de la base de que respecto de Inglaterra y Cataluña, considero que estamos mejor juntos; pero igualmente admito la imposibilidad de que en el tiempo se eternice un anhelo que se modifica en conflicto y afecta a la convivencia de todo el estado. Quiero que Cataluña forme parte de España porque así lo siento, y creo que Inglaterra hace bien en estar en la Unión Europea (aunque sea a medias); pero si mayoritariamente quieren fracturar la permanencia, creo que es algo que no se puede evitar. Volviendo al Brexit, quiero anotar las enormes concesiones que Europa ha realizado para con Inglaterra, siempre que han amenazado con marcharse de la Unión Europea. La clave –como siempre- es Alemania y los dineros y divisas que se mueven a través de las ondas del canal de la mancha. ¿Cabe en cabeza alguna que se permita tanta concesión a Inglaterra cuando aun no tienen la moneda común, pues mantienen la Libra? José Luis Rodríguez Zapatero impulsó en la UE una iniciativa pionera que gravaba las transacciones económicas entre países con pingües beneficios para cada país por donde circulara el dinero. Esa tasa se llamó tasa TOBIN [2], o ITF (Impuesto a las transacciones financieras), que era un tipo de tasa que fue propuesta por el economista estadounidense James Tobin. La idea era muy simple: se aplicaría, en cada cambio de una moneda en otra, un pequeño impuesto -digamos un 0,5% del volumen de la transacción-. Lo que permitiría, digamos que un tributo de grandes fortunas a su paso por los distintos países. El primer país que puso el grito en el cielo fue el Reino Unido y Alemania, que son los principales beneficiados de los movimientos de dividendos y monedas. Respecto de Europa y dejando de lado la economía, ¿qué es lo que verdaderamente se juega Europa en este asunto? Europa tras las últimas políticas de refugiados nos ha dejado claro a muchos millones de €uropeos que el ser humano en sí mismo le importa un rábano. Pues se cierran las fronteras y se da millones de €uros a países no democráticos como Turquía, que en lugar de garantizar la dignidad humana de los que llaman a la puerta de Europa, se limitan a cerrarla, a enviarlos de vuelta tratándolos como ganado y encima quedándose en sus propios bolsillos con un reguero de millones de euros insoportable de digerir para una ciudadanía europea donde tanta tanta exclusión e injusticia hay. Acabo. Si Inglaterra no quiere ser Europa, Bruselas se tendrá que plantear dos cuestiones: 1. Que se ha dejado en el camino hacia la construcción de una gran potencia comunitaria (y fraterna). 2. Si la prioridad son las personas o los €uros.




[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36484790
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Tasa_Tobin

lunes, 30 de mayo de 2016

EL COMPLEJO MARIDAJE DE POLÍTICA Y RELIGIÓN

Al uso del comentario de Dimas Reina sobre esta imagen proveniente de Facebook y que figura al final del artículo.
Fuente: https://www.facebook.com/1485940215060789/photos/a.1485940305060780.1073741826.1485940215060789/1628455804142562/?type=3&theater

ES CUESTIÓN DE CONTEXTUALIZAR LA COSA
Dimas, mi más sincera enhorabuena por tu opinión.
Con todo respeto realizo la siguiente aportación.

Es cierto que esta imagen, cuanto menos es curiosa, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en un país laico; y laico no significa contrario a la religión.
Es más, el termino laico “laikos” –en griego-, es relativo al pueblo, a la generalidad de la gente. Jesús de Nazaret era un laico, con eso se dice todo.
Muchas personas hacia estos actos religiosos, esgrimen el argumento de que las instituciones deben de colaborar al máximo, pues el catolicismo es la religión principal. Ojo, seguro que de la población estepeña, quien acudió a esta procesión fue una parte pequeña, en comparación con los 12000 habitantes de Estepa. Lo cual quiere decir que mayoritariamente, fueron más los que no acudieron que los que acompañaron a la custodia.
Otro tema es si las personas que acuden, lo hacen por devoción o por obligación; pero como digo esta consideración no cabe aquí.
Volviendo al tema. El ayuntamiento es el lugar donde reside la soberanía popular. El lugar donde están representados todos los ciudadanos que residen en el término municipal de Estepa.
¿Debe facilitar el ayuntamiento estas expresiones de devoción pública? Creo que sí. Pero sin perder de vista la imparcialidad que debe de asistir a los gobernantes de un estado como el nuestro.
En Estepa hay personas de muchas confesiones religiosas, que por ser minoría no son desdeñables. ¿Qué hará el Ayuntamiento cuando llegue el mes de sagrado Ramadán, y la fiesta del cordero? ¿Decorará la fachada de la casa consistorial con letras árabes que alaben a Mahoma, la paz sea con él?
Al uso de esto último. Creo que la comunidad islámica de Estepa tiene un local alquilado en la avenida, donde se reúnen para rezar y dar culto. ¿Se le ha ocurrido a alguien del Ayuntamiento o de alguna otra organización cristiana, facilitar a estas personas –muchas de ellas en riesgo de exclusión social- un local o espacio público, para realizar sus prácticas religiosas o un espacio polivalente para ellos?
¡Ojo, todos somos Estepa!
Concluyo.
Ya mismo termina el curso escolar y comienza el verano en Estepa. El fracaso escolar es una tónica en muchos hogares, sobre todo en aquellos que están desestructurados. Me parece que sería una propuesta más que justa, que el Ayuntamiento de Estepa con ayuda de otras organizaciones locales, religiosas, laicas y/o supramunicipales; organizara una escuela de verano donde los niños y niñas de familias en riesgo de exclusión pudieran tener clases gratuitas de apoyo escolar con profesorado(*). Así se reforzaría el conocimiento, se ayudaría a superar las asignaturas pendientes para septiembre, y se prestaría una ayuda más que justa a los necesitados de Estepa. ESTO SÍ ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO. Además se responde con ello al principio básico de la Doctrina Social de la Iglesia.
Como dijo Pedro Casaldáliga, “todo es relativo, menos Dios y el hambre”.
Un saludo cordial.

(*)Prestaré mi ayuda, al respecto de la propuesta educativa que he realizado. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

RENUNCIA AL PODER - JOSÉ Mª CASTILLO

                              RENUNCIA AL PODER

                                     José M. Castillo
  
        Hace poco más de tres años, el 11 de febrero de 2013, el papa Benedicto XVI presentó, inesperadamente y de forma irrevocable, su renuncia al poder supremo en la Iglesia. Joseph  Ratzinger comunicó su decisión, en un consistorio rutinario, o sea en un acto público, para que la voluntad papal quedara patente ante la Curia y el Estado de la Ciudad del Vaticano, ante la Iglesia universal y ante el mundo entero. La determinación del papa, por tanto, no tenía vuelta atrás.

        ¿Por qué Joseph Ratzinger decidió renunciar al poder? Sencillamente porque aquel papa se dio cuenta de dos cosas: 1ª) Porque vio que la Iglesia estaba profundamente herida por causa de problemas de extrema gravedad; 2ª) Porque él se sintió incapaz de resolver tales problemas. Como he recordado recientemente en este mismo blog, pocos días antes de la renuncia papal, el 3 de febrero, un alto mandatario de la Iglesia en Roma, me decía: “la Iglesia está tan dañada, que más bajo no puede caer”. Era urgente ponerle remedio a la situación. Y el papa Benedicto XVI tuvo la libertad y la humildad necesarias para asumir, ante el mundo entero, una decisión así.

        Y aquella decisión marcó un antes y un después, un acontecimiento decisivo de inflexión, que abrió horizontes de futuro y de esperanza, para la Iglesia y para el mundo. Con todas las limitaciones, que se le quieran poner al papa Francisco, es evidente que el papado ha emprendido un giro nuevo. Un giro que a mucha gente le ha devuelto la esperanza. Una esperanza y un futuro que han nacido de una renuncia al poder.

        Un tema capital y decisivo ahora mismo en España. Este país está metido en un atolladero del que no tenemos salida, si no hay personas y grupos políticos que tengan la libertad y la humildad de renunciar a un poder, que podrían empeñarse en soportar y mantener porque tienen derecho para hacerlo. Pero el derecho no puede prever todas las situaciones posibles. El derecho va siempre detrás de la historia. Primero, se nos presentan las situaciones y los problemas. Después, se dictan las leyes que regulan los derechos y los deberes de los ciudadanos.  Una situación, como la que estamos viviendo ahora mismo en España, no tiene salida si no hay hombres con grandeza y humildad para renunciar a los derechos y poderes que les asisten. Porque esta situación no estaba prevista en nuestra ordenamiento constitucional. Por eso, a no ser que nos empeñemos en que “el Parlamento siga siendo el peor enemigo de sí mismo” (M. Dogliani), no tenemos otra salida.


        El día que Benedicto XVI vio con claridad que la Iglesia no tenía otra solución que su propia renuncia, renunció al poder, a todos sus poderes. Porque lo primero no era, ni es, el papa. Es el pueblo creyente y el bien de la humanidad. Pues bien, ha llegado el día en que nuestros gobernantes tienen que aprender de un obispo, de un papa, la lección que más nos apremia a todos. Esto no tiene otra salida que la grandeza y la humildad de quienes, por fin, toman conciencia de que la situación en que vivimos no tiene la salida “ideal” de la mejor situación que cada uno ve. Sino la situación que consiste en renunciar a derechos y poderes que les asisten, pero que son derechos y poderes que nunca pudieron prever el atasco en que estamos metidos .     

miércoles, 2 de marzo de 2016

LA LAICIDAD DEL ESTADO - José María Castillo Sánchez


                        LA LAICIDAD DEL ESTADO

                                     José M. Castillo
  
        En estos días, se está difundiendo una noticia de largo alcance. El papa Francisco, en su visita a Brasil, en un encuentro con la clase dirigente en Río de Janeiro, dijo lo siguiente: “La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad”.

 Para comprender el significado y consecuencias de esta afirmación del papa, es necesario tener presente que no es lo mismo hablar de “laicismo” que hablar de “laicidad”. Una distinción que ha reconocido el Diccionario de la RAE en su última y reciente edición. El laicismo rechaza toda influencia o presencia religiosa en los individuos o en las instituciones, sean públicas o privadas. La laicidad admite esta influencia o presencia. Pero, en este caso, dado que el hecho religioso no es único, sino que las confesiones religiosas son muchas, la laicidad es la posición del Estado que no acepta como propia una sola confesión, sino que las respeta a todas por igual. Por tanto, la laicidad del Estado consiste en que la Constitución acepta el hecho religioso, pero respeta la diversidad de confesiones y sus diversas manifestaciones. Lo que exige, por ejemplo, que las autoridades civiles no deben presidir, como tales, actos religiosos (misas, procesiones, actos oficiales...). Ni los signos propios del catolicismo (crucifijos, imágenes, determinadas fiestas...) tienen que verse y vivirse como festividades obligatorias para toda la población.

        En la medida en que el Estado acepta una confesión religiosa como propia y oficial, en esa misma medida rompe la igualdad de todos los ciudadanos. Y falta al respeto a quienes legítimamente difieren en sus creencias y prácticas religiosas.


        Si nos remontamos a los orígenes del cristianismo, lo que encontramos en los evangelios es que Jesús tuvo mejores relaciones con extranjeros, samaritanos y galileos que con las autoridades religiosas del templo de Jerusalén, con los maestros de la Ley y con los observantes religiosos del partido fariseo. Sin duda alguna, de la misma manera que podemos y debemos hablar de la laicidad del Estado, podemos referirnos a la laicidad del Evangelio. Un tema sobre el que, con este mismo título, he publicado recientemente un libro. El papa Francisco tiene toda la razón del mundo. Y da en la clave de uno de los factores más determinantes para que haya paz entre las religiones y los pueblos. En todo caso, la violencia religiosa no acabará mientras no tomemos en serio lo que ha dicho el papa Francisco sobre este problema capital.       

viernes, 22 de enero de 2016

CRISTIANOS CON MIEDO

Florencio Salvador Díaz Fernández. (Diplomado superior en Teología I.I.TUP.Comillas)
“Hay significatividad donde hay eficacia. Quiero decir, una cosa puede ser muy verdadera, pero si no sirve para nada, no interesa. Sencillamente porque es algo que no tiene un significado concreto y práctico”.
(El proyecto de Jesús. J.Mª Castillo-J.A.Estrada)


Todos asistimos expectantes a la posible configuración del nuevo gobierno de nuestro país. Las quinielas están abiertas y aunque no hay nada claro, cada día la prensa nos ofrece un nuevo titular que prefigura la orientación de ese posible gobierno, en función de las posibilidades que unos y otros tengan para gobernar. Muchos apuestan por la gran coalición PP – PSOE, que es para muchos signo de estabilidad, y es lo que desean los llamados mercados y la “Troika”. 

Indudablemente otra posibilidad es la de un gobierno progresista o socialdemócrata, lo que conllevaría el acuerdo entre PSOE, PODEMOS, y algunos otros partidos de representación minoritaria. A esta hora de la tarde en que escribo, esta última opción es la que tiene más relevancia. ¿Por qué cuento todo esto? Hace un rato estaba yo rezando el oficio de lectura y como lectura posterior de reflexión, he estado leyendo el libro al que pertenece el texto de la cabecera. Y el pensamiento me ha derivado a la inquietud que hay dentro de algunos grupos o sectores cristianos, ante la posibilidad de un gobierno en el que estén partidos como PODEMOS. 

"probablemente lo que más perjudique a nuestra iglesia no sea lo que pueda venir de afuera, sino lo que se puede cocer en su interior"

Yo no he votado a este partido, y engañaría si no admito que participo de esa inquietud y de la expectación ilusionante que me causa esta posibilidad de gobierno a partes iguales. Y sea cual fuere el resultado de las distintas negociaciones abiertas, mi pregunta en esta tarde, la pregunta que me hago a mí mismo, es: ¿tiene el cristiano motivos para tener miedo ante la posibilidad de un gobierno progresista en el que participe PSOE-PODEMOS? Parto de la base –lo digo con amplia experiencia- de que muchísimas personas cristianas religiosas y seculares, admiten que a la iglesia católica le ha ido siempre bien con gobiernos del PSOE, en términos generales. 
Pero PODEMOS significa para muchos el comienzo de algo desconocido y algo de lo que tenemos información, pero nada basado en la práctica pues están recién llegados, como quien dice. Es incontestable el apoyo ciudadano que tienen a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, y eso es ya de por sí, algo a tener en cuenta y desde luego reconocer y respetar. Centrándome en la pregunta que hago, sinceramente creo que en función de lo que una persona priorice en su vida cristiana, pues considero que puede tener motivos para tener miedo o no tenerlo. 
Parto de la base de que el miedo, siendo un sentimiento no deseable para nadie; no es absolutamente negativo para el cristiano. Porque el miedo nos coloca en una disyuntiva, que esa sí, es preciso dirimir reaccionando debidamente (Lucas 12,49). Ante el miedo una persona puede estar a la defensiva o a la ofensiva. Si se muestra defensivo se dedica a defenderse exclusivamente acusando los golpes o imprecaciones recibidos, lo cual puede llevar al sujeto a una situación de colapso estático. Pero si afrontamos el miedo desde la ofensiva, lo que estaremos haciendo es avanzar hacia el contrincante, buscando el choque con él y planteando alternativas. 
Partiendo de la base de que todos los partidos plantean la ampliación de derechos y libertades y no su reducción, por ese lado se puede estar tranquilo. Ahora bien, lo que es la estructura eclesiástica y jerárquica, considero que si tiene motivos para estar preocupada ante cambios que le pueden sobrevenir de manera precipitada, pues le cogerán con los deberes sin hacer; ya que son muchos los privilegios ante los cuales nuestra Iglesia no se ha sabido sustraer. 
Ante todos estos planteamientos que es muy probable afecten al orden jerárquico, los cristianos debemos tener una sola tranquilidad, y es que el Reino de Dios no se sustenta en ninguna casa, o estructura jerárquica de más o menos volumen o documentación concreta magisterial, exceptuando el Evangelio de Jesucristo y las Escrituras. 
Dios desde Jesucristo nos enseña lo primordial del proyecto del Reino de Dios, que se fundamenta en la persona, en el sujeto individual con su propia dignidad que Dios le confiere al ser creado. Y todo el que relativice esto por su posición concreta o su estatus, ante pone su beneficio al de los demás e interfiere seriamente en el desarrollo que el Reino de Dios debe tener en la vida de un creyente de Jesús de Nazaret. 
Por muchos cambios que pueda haber, ¿quién nos puede apartar del amor de Dios? (Romanos 8,35-39). 

Somos muchos en la Iglesia los que antes de preocuparnos por lo venidero, estamos preocupados por el desarrollo que nuestra iglesia hace de la “pastoral de la obligatoriedad”, que por decirlo de manera coloquial, viene a establecer la orden episcopal de que “sí o sí” tienes que confirmarte, por ejemplo. Esto es pastoral de reduccionismo, pues es algo que será flor de un día ante la perspectiva pastoral que la iglesia en España tiene, al no dar respuesta alguna a los nuevos desafíos que se le planean. 
Quiero decir con esto que probablemente lo que más perjudique a nuestra iglesia no sea lo que pueda venir de afuera, sino lo que se puede cocer en su interior. Porque en el mundo, donde habitan los desheredados de la tierra y de nuestra ciudades y pueblos, donde casi no se conocen estatus jerárquicos ni los índices diarios de la bolsa; hay hambre, y necesidades, y personas que acoger, y eucaristía que compartir, y dignidades que restituir (Sal 8,6) y abrazos que dar. Y todo eso, no podemos olvidar que lo podemos hacer en el nombre del Señor. 
Y que al hacerlo estaremos construyendo el Reino de Dios y haciendo cristianismo desde una ofensiva fraternal. No quiero el oprobio de nadie, ni siquiera de aquellas personas con las que dentro de la Iglesia estoy en desacuerdo; pero celebraría la autenticidad por encima del cristianismo inmóvil, de la careta y de la mera representación. Así que cuando nos asalte el miedo más o menos justificado o injustificado, basta con darnos un breve paseo por la primera carta de Juan (4,7s) y descubriremos que nuestra grandeza no es otra que la de ser amados por Dios, y hacer que otros se sientan amados por Él. 
Un saludo cordial desde Estepa, Andalucía.

martes, 3 de noviembre de 2015

CARTA ABIERTA AL CONSEJERO DE SALUD DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Carta abierta al Ilmo. Sr. Consejero de Salud de la Junta de Andalucía, Don Aquilino Alonso Miranda
Señor Consejero, muy buenas tardes desde Estepa (Sevilla)

Quien le escribe es alguien que observa el mundo desde la pequeñez de su vida, desde la cotidianeidad y el quehacer de su pueblo. Y en la sucesión de los días y las horas, tiene uno en ocasiones la oportunidad de palpar con su propia mano las alegrías y sinsabores que la vida proporciona a cada persona, en función de sus circunstancias concretas.


Hoy he sido testigo de la desesperación de una mujer, que desde hace años solicita una ayuda concreta para que su marido “gran dependiente” tenga una vida lo más digna posible y la ayuda no acaba de llegar. La espera –como dice la señora- no es que se pueda llamar larga, sino que es lo siguiente. Ella admite que desde que la solicitó, por Estepa han pasado tres alcaldes, por la Junta han pasado dos presidentes, por España han pasado dos reyes y por Roma han pasado tres Papas.

Puede que suene a broma, pero el caso es serio. No tengo los pormenores del caso de esta señora y su marido dependiente; pero me dirijo a usted para que tenga la bondad de interesarse por el caso y se haga cargo de esta necesidad concreta, porque la realidad indiscutible es que esa ayuda tan necesaria no llega.

Sr. Consejero, le planteo esto no porque estemos en pre-campaña electoral, no. Aunque todos somos conscientes de que para el pueblo nunca llueven los jamones como en campaña. Le escribo porque soy consciente de que esta familia lo está pasando mal. Y por muchas que sean las necesidades en los 87.268 km² que abarca nuestra comunidad autónoma, debemos de hacer todo lo posible para que la vida de los andaluces y andaluzas sea lo más digna posible.

Le pido esto como ciudadano y como socialista, pues nada podemos prometer si dejamos a la gente al borde del camino que supone la prolongación en el tiempo de una resolución o ayuda concreta mientras la gente vive a trancas y barrancas e incluso muere esperando. Espero que usted y nuestro gobierno autónomo tengan la suficiente sensibilidad como para ayudar a una familia concreta; lo cual supondrá un orgullo para los que en ustedes pusimos nuestra confianza.

Un saludo cordial desde Estepa (Sevilla)

Fdo. Florencio Salvador Díaz Fernández.

P.D. La carta ha sido enviada al Consejero a las 18:45h del día de la publicación en este blog.

martes, 25 de agosto de 2015

LA DECADENCIA DEL CAFÉ MADRID

LA DECADENCIA DEL CAFÉ MADRID
Cuando cerró hace años el café Madrid, se acabó en el pueblo la única tertulia de cultos e intelectuales que había en la localidad. Desde entonces, Roberto Albéniz solía tomar su café mañanero en el “Bellavista”, justo en el centro del pueblo. Albéniz, como le conocían en el pueblo, era un señor demasiado mayor para parecer joven. 
A decir verdad su edad era un enigma, pues entre sus secretos inconfesados estaba el de su edad. Pero era un señor peculiar. En verano se dejaba ver por las mañanas en el pueblo, pues tras comprar la prensa se sentaba en la terraza del “Bellavista” a tomar su café mañanero acompañado de un tocinillo de las monjas. 

Vestido casi siempre que el tiempo lo permitía con una pescadora blanca de jaretas y tocado con un sombrero de estilo Panamá en la cabeza, era el prototipo de un hombre culto y respetable que desdeña las tertulias futboleras y otro tipo de banalidades.
Vino del extranjero por diversas circunstancias y se quedó anclado en el pueblo como un barco varado demasiado viejo. Pero hablaba un mal castellano que se le entendía bastante bien. Conchita la camarera siempre le atendía con mucha generosidad e incluso cariño, y Albéniz recibía el trato de mil amores pues creía que le recordaba a la camarera uno de sus abuelos. 
Sentado en la terraza leyendo el periódico matinal, gustaba de formarse una opinión sobre la actualidad nacional mientras veía pasar a los vecinos del pueblo camino del mercado, que estaba de manera provisional en la plaza del Salón –como era llamado el centro del pueblo-. Albéniz levantó la vista del diario y mirando la gente pasar cayó en la cuenta de que algo iba mal desde hacía meses. 
Algunos comercios del centro del pueblo habían cerrado pues una calle central para comunicar con el casco histórico estaba cerrada por peligro de derrumbe. El peligro en cuestión lo representaba una esquina de la plaza de Abastos, que según decían hacia aguas por el interior con el consecuente debilitamiento de la cimentación. 
Albéniz pensó que aunque en las elecciones municipales algunos se las prometían de todos los colores, llevada la vida política al día a día quizás era posible un esfuerzo más significativo por parte de las autoridades, por lo menos para comunicar a vecinos y afectados el estado de la situación y el posible  comienzo de las obras. Albéniz pensó si verdaderamente los políticos eran capaces de ponerse en la piel de la gente afectada y que se adolecía de este trastorno para la circulación de vehículos. 
Ciudadanos particulares, vehículos de reparto y sobre todo los negocios del centro del pueblo eran los afectados y ya damnificados por esta situación. Y es que lo mismo que cerró el café Madrid por ausencia de gente y por falta de público, si no se apuesta por el centro del pueblo, por su gente y se fortalece el comercio del interior, los pueblos mueren por sectores poco a poco como se muere un anciano en estado de abandono; por muchas fiestas que se hagan y por muchos alumbrados que se cuelguen -aunque todo sea necesario-. 
Albéniz de todas formas era un hombre que confiaba en la buena disposición de la gente, quizás incluso en la bondad de los desconocidos; y por ello creyó en la posibilidad de que los políticos del pueblo se pusieran de acuerdo, estuvieran a la altura de las circunstancias y apostaran por la vida del pueblo y no dejaran que cayera en la misma decadencia del café Madrid.

Florencio Salvador Díaz Fernández


(El autor ha querido realizar una crítica constructiva sobre el estado del centro de Estepa. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) 

jueves, 30 de julio de 2015

RECONSTRUIR LA DEMOCRACIA ¿DESDE DONDE?

Evaristo Villar http://www.redescristianas.net
Desde los últimos, desde los hambrientos es la respuesta más acertada. A pesar de que una forma de mística cristiana haya podido despistar a alguna persona incauta. El que el evangelio proclame “bienaventurados a los pobres” —Dios sabe bien cómo— no impide que, cuando la realidad del hambre se impone, ya no es posible la democracia y la ética del mismo evangelio lleva a enfrentar este castigo, probablemente el mayor que se impone a un ser humano.

1. Con el fin de tomar conciencia y hacerse cargo de esta plaga que está afectando a las capas más débiles y desprotegidas de la sociedad madrileña, se celebró en Madrid el 10 de abril del año en curso la I Conferencia contra el Hambre. Más de 45 instituciones de ámbito local y estatal han elaborado una Carta contra el Hambre y han exigido a las candidaturas políticas que se disputan la hegemonía en el Ayuntamiento y en la Comunidad el compromiso firme de asumir este asunto entre sus objetivos prioritarios. Con excepción del PP, todas las demás candidaturas que aspiran al gobierno de la ciudad y de la comunidad han firmado un documento contra la pobreza y el hambre en los siguientes términos: 1º hacer un diagnóstico a fondo de la realidad y de las raíces de la malnutrición y desnutrición que está afectando a más de 300.000 personas en la Comunidad, así como de la capacidad de las instituciones públicas para hacer frente a este problema; 2º dedicarle una partida específica desde los presupuestos oficiales; 3º dar entrada a la participación ciudadana (y, principalmente, a las personas afectadas) en la coordinación, evaluación y seguimiento de esta partida; y 4º coordinados por la Comunidad Autónoma, la gestión correrá a cargo de los Ayuntamientos, que son la administración más inmediata.
Las 45 instituciones impulsoras de esta acción contra el hambre son conscientes de que esta no es la solución definitiva del problema; la solución está en el trabajo digno y en la creación de fuentes de recursos para todos los hogares. Pero, en situaciones de emergencia alimentaria como esta, las instituciones públicas no pueden desentenderse del problema, dejando que todo el peso recaiga sobre los hombros del voluntariado y de la caridad. Es un reto que nos afecta a toda la sociedad.
2. En un contexto como este —no exclusivo, por desgracia, de Madrid y su Comunidad Autónoma— ¿qué pensar de nuestra democracia?
José Vidal-Beneyto, por la década de los 90 del pasado siglo catedrático de sociología en la Universidad Complutense y director de Educación y Cultura del Consejo de Europa, dejó en su libro póstumoi una reflexión muy interesante al respecto. Advierte de las disfunciones y contradicciones sustantivas de la democracia. Según Vidal-Beneyto, están revelando “la inadecuación radical de la actual forma política de la democracia a la realidad presente”.
Las diez paradojas o contradicciones que describe le llevan a concluir que las que aparentemente se consideran causas de la desintegración de la democracia —entre las que señala la voracidad de los partidos políticos, la corrupción en las instituciones públicas y privadas o el desapego de la ciudadanía por la política, etc. — son, en realidad, efectos de esa inadecuación a una realidad que ha cambiado profundamente en la últimas décadas. Los descubrimientos científicos y desarrollos tecnológicos, la planetarización de la economía, la generalización y masificación de los medios de comunicación, la emergencia mundial de las sociedades civiles, la explosión demográfica son, entre otros, algunos parámetros que hacen inviable una articulación democrática pensada para sociedades de hace más de un siglo. En consecuencia, piensa Vidal-Beneyto, la forma actual de la democracia es incapaz de poner en práctica los valores que la fundan.
En estos mismos días, Carlos Fernández Liria, catedrático de filosofía de la Complutense, en un reciente y denso artículo, La ética en la democracia capitalista, escrito para la revista Éxodoii, llega a la conclusión de que la democracia es imposible, a la vista de que sus valores fundantes gozan de muy pocas posibilidades en el actual sistema capitalista de producción y distribución. Por encima de los mismos valores, antagónicos y contrarios, sus lógicas respectivas se repelen mutuamente y acaba imponiéndose, sobre la misma buena voluntad de los individuos, la lógica antidemocrática del capitalismo que es la más fuerte. “En un mundo como este, escribe Fernández Liria refiriéndose al sistema, no hay manera de ser buena persona”. Porque como afirma certeramente Eduardo Galeano refiriéndose a América Latica, “para dar libertad al dinero, se encarcela a las personas”. Difícil encontrar una mayor negación de la democracia, cuya única posibilidad a nuestro alcance para salvarla está en cambiar de tablero de juego: “No se puede intentar ganar al parchís en el tablero del ajedrez. Hay veces que no basta con ganar o perder, escribe Fernández Liria. Hay veces que no hay más remedio que cambiar de juego. Con el capitalismo pasa eso. El problema no es quién gana cada partida, sino el juego al que se está jugando. Lo malo no es perder, lo malo es jugar, porque el juego mismo es un juego nefasto”.
Zygmunt Bauman, catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Varsovia, mira con honda preocupación la creciente división que está abriendo el neoliberalismo económico y político en las sociedades mundiales actuales. Y, ante la brecha que se agranda a diario, se hace la siguiente pregunta, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?iii La cuestión va como un dardo directamente dirigida al núcleo del liberalismo económico, tan en boga en nuestros días. El cuestionamiento de Bauman, que nace de una visión clarividente de la realidad, debería inquietar no solo a los políticos neoliberales, que —como aquellos de la parábola del evangelio— son “legión”, sino a los nuevos conversos a la filosofía de la mano invisible y de la libertad, sin control, de los mercados.
El hecho es que con el neoliberalismo económico rampante “en casi todas las partes del mundo la desigualdad está creciendo rápidamente, escribe Bauman, y esto significa que los ricos, y especialmente los más ricos, son cada vez más ricos, mientras que los pobres, y especialmente los muy pobres, son cada vez más pobres” (22). Y trae a colación una institución mundialmente reconocida: “La Organización Internacional del Trabajo estima que 3.000 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza, establecido en 2 dólares al día” (19).
Más cerca de nosotros, según el sociólogo José Ramón González, de la Red de Investigación y Observatorio de la Solidaridad, especialista en cooperación y desarrolloiv, el hambre, en gran medida consecuencia directa de los últimos recortes, está afectando a 11 millones de españoles con una renta anual de un 60% por debajo de la renta media nacional. Entre los afectados por este fenómeno hay 700.000 familias en España que no cuentan con ningún ingreso, lo que castiga de modo especial, según el último informe de Caritas, al 26,7% de los niños que padecen malnutrición. España tiene el triste honor de ocupar el segundo puesto en la UE tanto en la división por renta básica como en el ranking de la desnutrición infantil.
Con una población de unos 6.400.000 personas, en la Comunidad de Madrid, según datos de Carlos Pereda, del Colectivo IOÉv, están en riesgo de pobreza (es decir por debajo del 60% de la mediana de ingresos de los hogares españoles) 854.466 personas y en pobreza severa (es decir, por debajo del 30%), 299.701. Y en Madrid ciudad, con una población de 3.200.000 personas, están en riesgo de pobreza 428.618 y en pobreza severa 150.336 personas.
En definitiva, el dogma tan socorrido de que el enriquecimiento de los ricos acaba revirtiendo en la sociedad no es más que una mezcla de mentira intencionada y de forzada ceguera moral. Mentira porque, como modelo de producción y distribución de riqueza, nunca se ha cumplido; y de ceguera moral porque, al mercantilizarlo todo, ha fracasado y no alcanza a distinguir “entre las cosas de comer, de usar y de mirar; entre un niño y una máquina, entre la guerra y la paz, entre una montaña y un tanque”vi (Santiago Alba, 47). Tenían razón los indignados de 15 M cuando gritaban: “la llaman democracia y no lo es”.
3. ¿Por dónde comenzar la democracia para que pueda ser democracia? Indudablemente por abajo, desde los últimos, los excluidos y los hambrientos. Es el único ángulo desde donde poder ver con perspectiva la globalidad de un proyecto económico, social y políticamente humano. Como dejó dicho Gandhi, la pobreza que produce hambre “constituye un insulto; es una pobreza que envilece, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu…, cuando no la propia alma; es la forma de violencia más asesina que existe” (Boff 29)vii. Mientras exista hambre, no es posible hablar de igualdad, libertad ni solidaridad entre los humanos y, por tanto, no es posible hablar de democracia. Mientras exista esa división tan brutal entre el 1% que hace y dirige su historia y el 99% restante que no le queda otro papel que el de espectador y víctima de lo que otros deciden, no se puede afirmar honradamente que estamos, como soñaba Abraham Lincoln, en un “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”…
Pero no todo está perdido, hay salidas. Y es posible, sin violencias estériles, ir construyendo otra democracia. No es difícil encontrar, en este contexto de neoliberalismo económico ciego y fracasado —que con violentos recortes está castigando las frágiles espaldas de las clases populares—, fórmulas alternativas para ir superando el empobrecimiento, la quiebra de la democracia y la destrucción del planeta a la que nos está llevando una política económica, ejemplar en el sometimiento a los poderes fácticos y ramplona con la ciudadanía. Existen suficientes experiencias y sólidas propuestas que apuestan por la recuperación del protagonismo social, por el surgimiento de un nuevo sujeto colectivo capaz de poner, como imperativo político y ético, el cuidado de la vida. Las plataformas alternativas al sistema neoliberal, los movimientos ciudadanos y las mareas son un buen ejemplo de una gran militancia social que lucha por poner al servicio de las personas, no del capital privado ni de las multinacionales explotadoras, la producción y distribución de los recursos del Planeta. Estos nuevos actores en el ámbito de lo público y colectivo son un buen ejemplo de la inversión de valores que se está dando en nuestros días y del sometimiento de la economía a la política y de esta a la ética. En suma, una forma de economía y de política social, regida siempre por la ética, que surge desde la necesidad de integrar a los/as diferentes y excluidos/as en la coexistencia o, mejor, en la convivencia social. Una forma social y jurídica de articulación de la ciudadanía al servicio de la que deben estar todas las instituciones de la colectividad.
Todas las religiones, desde las distintas culturas en que se encarnan, apuestan, en el fondo (a no ser que las deforme el fanatismo), por esta forma asociada, donde el núcleo lo constituye la centralidad de la vida.
Aún rebasando el espacio asignado a esta colaboración, me permito traer como epílogo dos parábolas de comensalidad que representan el horizonte utópico hacia donde apunta realmente la democracia. En Occidente, se trata del Banquete, que representa el Reino de Dios, al que todo el mundo está invitado independientemente de su situación moral: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda… y les dijo: “Id a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda”. Salieron los siervos a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales” (Mt 22, 2 y ss.).
En Oriente, comer juntos/as representa el cielo y comer sin contar con los demás es el infierno. (Como se puede sobreentender fácilmente la primera parte de la parábola, presento solo la segunda, más ilustrativa para nuestro propósito): “Un discípulo preguntó al Vidente: “Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo, la comensalidad de los hijos e hijas de Dios, y su contrario?” Y el Vidente respondió: “Es una diferencia muy pequeña, pero de muy serias consecuencias… Vi también una escena maravillosa, en la que unas personas estaban sentadas a una mesa en la que había asimismo una gran cantidad de arroz humeante. Todos estaban hambrientos, pero, ¡oh maravilla!, cada uno tomaba el arroz con sus palillos y lo acercaba a la boca del otro. Unos y otros se servían mutuamente con enorme cordialidad. Juntos y solidarios. Todos tratando de que se saciaran los demás y sintiéndose como hermanos y hermanas en torno a la gran mesa del Tao. Aquello era el cielo, la plena comensalidad de los hijos e hijas de la Tierra”viii
—————-
I José Vidal-Beneyto, La corrupción de la democracia, Catarata 2010.
II Carlos Fernández Liria, La ética en la democracia capitalista, Éxodo128, abril 2015.
III Zygmunt Bauman, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, Paidós 2013.
IV José Ramón González Parra, Emergencia alimentaria. Grecia, Portugal, España
V Cfr. http://barometrosocial.es.
VI Santiago Alba Rico, ¿Podemos seguir siendo de izquierdas? (Panfleto en sí menor), Pol-len editions 2013.
VII Leonardo Boff, Virtudes para otro mundo posible, III. Comer y bebr juntos, y vivir en paz, Sal Terrae 2007, p. 29.
VIII Ibídem, pp. 16-17-