CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

martes, 20 de octubre de 2015

LA DESPEDIDA DE MARISA - Día de Lucha Contra el Cáncer de Mama

La despedida de Marisa
El viento arreciaba en el espigón, ¡y de qué manera! La agencia estatal de meteorología anunció el paso de una buena tormenta y las autoridades municipales habían acordonado el paseo marítimo, para que nadie se acercara de manera irresponsable a la zona del puerto. Pero para cualquiera que pasara por la carretera adyacente, era más que visible la solitaria figura de una persona en la parte final del espigón, entre la bruma y el golpeteo de las olas. Nadie podría advertir si era un hombre o una mujer. 

De constitución delgada y casi sin pelo, esta persona estaba vestida con unos vaqueros rojos un poco desteñidos, y un anorak corto con capucha para protegerse de la ventisca. Con la mano derecha sujetaba con determinación un papel arrugado que igualmente era azotado por el viento. Su nombre era Marisa. A sus cuarenta y dos años, no estaba allí en el espigón por casualidad sino por necesidad. La necesidad imperiosa de despedirse. ¿Cuántas noches de despertares inquietos? ¿Cuántos días en los que se preguntó el porqué a ella? ¿Cuántas veces se preguntó si Víctor la seguiría amando con aquella cicatriz en el lugar del seno? Noches de hospital, tratamientos agresivos, sus padres desvelados y sin vida; la caída de sus bonitos rizos pelirrojos… y la incertidumbre de si tendría vida al día siguiente. Sus pretensiones en la vida nunca fueron notables, pues era de carácter humilde. “Con que poco te conformas hija”, le decía siempre su madre. Siempre destacó en los estudios siendo niña, cosa que demostraría en la universidad de filología hispánica. Se licenció y comenzó a trabajar en una academia de apoyo a la enseñanza donde conoció a su pareja Víctor, con el cual tuvo lo mejor de su vida, su hija Elena. Todo ese mundo casi perfecto o al menos equilibrado, se tambaleó el día en el que acudió al médico y comenzó el calvario de la lucha contra el Cáncer. Cáncer –se decía Marisa-, una palabra con la cual todo el mundo se siente solidario pero la cual hace que en tu mundo se cree un agujero negro sobre el que caben todas tus futuras expectativas acabando incluso con tus ilusiones. Sin embargo en el grupo de apoyo de la asociación aprendió a afrontar la enfermedad y a nombrar la temida palabra sin susto, Cáncer. Aprendió que si algo es vital para superar la enfermedad es hacerle frente con determinación, el tener todas las prestaciones sanitarias posibles. E imprescindible para enfermo y familiares es la humanidad de todos los que se rodean. Ningún camino es fácil en la vida –se dijo Marisa-, pero es más llevadero cuando la persona confía en sí misma y no cede a la fuerza con la que en ocasiones se presenta la enfermedad. Estando allí en aquel espigón, azotada por la brisa de las olas y calada hasta los huesos, y haciendo balance de los últimos meses; Marisa reconoció que no todo fue fruto de la casualidad. Los tratamientos que te envenenan y te curan, las enfermeras –convertidas en familia-, la oración y el apoyo Del de arriba, el cariño de la familia y la continua sonrisa de Víctor diciéndole tras el cristal del aislamiento: “te quiero, tú puedes”. Los dibujos de su hija Elena dibujando a mama sin pelo pero muy guapa leyendo bajo el manzano… y el deseo de vivir y ser feliz. Por todo lo pasado, pero sobre todo por lo que estaba por llegar, estaba allí Marisa. Tenía que despedirse. Tenía que decir adiós a aquella etapa que la hundió y de la cual resucitó. Tenía que estar allí por ella y por las que no superaron la enfermedad pero dejaron un reguero de amor y de testimonio imborrable. Cuando creyó llegado el momento de decir adiós levantó el brazo y soltó el papel que tenía en la mano. Era el documento donde el hospital le comunicaba hace siete meses su diagnostico fatal. El documento voló azotado por el viento y cayó al agua donde las olas lo tragaron hasta el infinito. De su bolsillo vaquero saco poco a poco un pañuelo rosa de vivos colores. Lo sujetó con ambas manos y lo besó con lágrimas en los ojos. Ese fue su colorido pelo durante semanas; pero demasiado doloroso para conservarlo. Lo dejó volar y emprendió el vuelo. Ella contemplo ensimismada como el trozo de tela colorida subía y subía hasta el cielo, donde comenzó a confundirse entre la ventisca que caía. Cuando se perdió de vista le vinieron a la mente dos personas que conformaban los cimientos de su existencia, Víctor y Elena. Le esperaban, y ella no estaba dispuesta a perderse ni un minuto más de sus vidas. Empapada y con una tímida sonrisa en los labios emprendió el camino, de regreso a casa.


Con un día de retraso, dedico este relato a todas las mujeres del mundo, enfermas y sanas, esperanzadas y sin esperanza. Permita Dios, la vida, la medicina y la humanidad; que todo colabore y favorezca la extinción de esta tremenda enfermedad y su superación. He tenido la oportunidad de ver este año el Cáncer –sea el que sea- de cerca en la vida de unos amigos, de ver el desgaste que causa en el ser humano; he sonreído y he llorado y os aseguro que todo es más llevadero cuando uno se implica, se hace vida y compañía desde la amistad.

Un beso a todas las mujeres del mundo, Octubre Mes de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Año 2015. atte. Floren.

domingo, 11 de octubre de 2015

EL NIÑO DE LA MIRADA TRISTE - Auswitch Birkenau (Polonia)

El niño de la mirada triste

Auswitch Birkenau (Polonia) – 25 de Septiembre de 2015

La realidad es la certeza de vivir algo, de contemplarlo con los propios ojos, de contextualizarlo. En este caso, fue algo que sentí e incluso pude oler. Cuando se habla de este lugar y de otros similares en documentales o libros, puede creerse con más o menos fiabilidad lo que aquí sucedió. 

Pero cuando estás ante su puerta, la realidad se apodera de ti y te devuelve a aquellos años cuarenta del siglo XX. Sientes que la tristeza y el dolor poco a poco se impregnan en tu piel y te calan, hasta sentirlos con la fuerza de millón y medio de seres humanos que aquí perdieron la vida o se la arrebataron. Los raíles del tren están fríos, demasiado fríos para el otoño polaco. A ello se suma el silencio de los que nos adentramos por sus puertas, junto al arco de ladrillo visto de la portada principal que como una hosca boca, se abre para engullir la alegría y la ilusión al menos hasta que acabe la visita de este lugar de muerte. Nada más entrar se hiela la piel ante las dimensiones del terreno en el que se instaló la maquinaria de la muerte nazi. Solo hace falta poner un poco de imaginación, cerrar levemente los ojos y ver aquel lugar habitado de inhumanidad por aquellos entonces. Cuando lo hice, pude verle con claridad. Era Isaac, un niño de mirada vacía. Un niño sin infancia.

Varsovia (Polonia) – 25 de Septiembre de 1943

Isaac Ibrahim Bau Goldstein era un niño de trece años. Desde siempre vivió en Nadarzyn con su familia. Era este un pequeño pueblo al sureste de Varsovia habitado mayormente por familias judías.
Si algo recordaba con alegría era el trayecto que hacía en el carro con el abuelo Ibrahim desde Nadarzyn hasta Varsovia para llevar los paños de rezo al examen del rabino y posteriormente al mercado de la comunidad. Su hermana Rebecca era demasiado pequeña para acompañarle y una vez que lo hizo, salió revoloteada del carro en el primer bache del camino. Siempre se quedaba en casa con su inseparable amiga Henia. 
Todo fue así hasta que el abuelo Ibrahim sufrió una apoplejía y la familia se vio obligada a trasladarse a Varsovia por razones prácticas. Desde que le sobrevino la enfermedad al abuelo el relevo de la familia lo tomó la abuela Cecilia. Ella era la encargada de supervisar la tarea de tejer los paños de rezo popularmente llamados “Talit”. Józef Bau su padre, era mecánico en una fábrica de las afueras y era el hombre más inteligente que Isaac conocía.  Su madre Anna Goldstein trabajaba en el taller con las demás obreras y cuando tenían confeccionados una veintena de “Talit”, era ella la que los llevaba a la sinagoga del barrio para que el rabino Josef Scharf los declarara aptos o no aptos para la oración.

Generalmente todos pasaban el examen del rabino, aunque en una ocasión en que una de las trabajadoras  Mila Pfefferberg vecina de casa estuvo toda la mañana manejando la máquina con fiebre alta, las características rallas negras salieron con ondulaciones y esa fue de las pocas veces en las que hubo que desechar un manto. En otra ocasión fue otro el desechado porque los nudos no estaban bien hechos. Pero generalmente los paños de rezo Goldstein eran los mejores de toda Varsovia y sus alrededores. Generalmente se hacían de lana pues otros materiales eran caros para la economía familiar.

Sin embargo cuando en Junio de aquel año se disponía a celebrar la fiesta de su “Bar Mitzvah”, lo que significaría el reconocimiento legal como judío mayor de edad ante la comunidad y el derecho a leer la Toráh en la Sinagoga, en aquella ocasión los Goldstein no repararon en gastos y tejieron con una seda especial, un Talit de lujo para Isaac Ibrahim. Aquello le colmo de gozo por muchos motivos.

Y es que Isaac estaba seguro de que todos los niños y niñas judíos habían sido creados con el convencimiento de eran unos desheredados de la tierra. No acababa de entender porque siempre –desde que eran pequeños- les hablaban de su salida apresurada de Egipto, de su peregrinaje por el desierto y el sentimiento de sentirse un pueblo sin patria. Por mucho que se esforzaba, ni entendía a donde les llevaba aquel sentimiento de tristeza continua, ni entendía esa enseñanza con la realidad que vivían en Varsovia. El y su hermana Rebecca eran nacidos en Nadarzyn.


Los maestros de la escuela decían que eran alemanes aunque jamás se mezclaron con ellos en Varsovia. Pero la abuela Cecilia decía otra cosa, que eran polacos. Y si la abuela Cecilia decía aquello pues eran polacos y punto. Vivían bien allí, en aquel barrio llamado “Towarzystwa” cuyo nombre le daba la gran sinagoga de la comunidad. Cerca de allí hacia el noroeste estaba el parque “Królewski” cerca de un afluente del Vístula, donde solían jugar los niños del barrio y se unían un centenar de ellos.

Otro lugar que hacia las delicias de Isaac era la librería que Efroin Bleiweiss tenía en “Ulica Księgarz” (calle de las librerías). Había muchas otras librerías, pero la de Efroin era especial. En aquel sitio se podía encontrar casi de todo y a Isaac le gustaba mirarlo todo, incluso los libros que no eran aprobados por los rabinos. Efroin siempre estaba en la librería con su amigo Natan Brauer, su amigo inseparable. Le llamaban mucho la atención aquellos hombres casi ancianos, que se trataban el uno al otro con los mismos gestos de afecto con que sus padres se demostraban el cariño. 

Isaac no acababa de entender si en esos gestos había algo de lo que tuviera que huir, porque su madre le insistía en que no visitara aquella tienda, aunque su padre siempre le quitaba hierro al asunto admitiendo que los “Bleiweiss” –como les llamaban- eran personas dignas. Y era cierto, pues los libreros eran buenos y educados, entendían de casi todo, eran amables y siempre premiaban su rato de lectura con un caramelo de guirlache y almendras, ¡todo un lujo!

Su hermana Rebecca era una negada tanto para la escuela como para la lectura y no le gustaba consultar los libros. Pero su amiga la pequeña Henia Bernstein solía venirse con él caminando poco a poco con su bastoncito desde el parque, pues tenía una piernecita más corta que otra y además solía llevar un corsé de hierro rodeándosela. Algunas cosas le costaba entenderlas a Henia y se las tenía que explicar mucho. Uno de los libreros decía que podía ser disléxica, pero a Isaac le encantaba explicárselo todo pues se sentía como el profesor de escuela superior que estaba llamado a ser.

No recordaba exactamente el día en que comenzó a ponerse el cielo gris en Varsovia y todo lo que era vida para Isaac Ibrahim perdió su color. Siempre pensó que sus padres, sus abuelos y quienes le rodeaban intentaron siempre mantenerle aparte de la desgracia que se cernía sobre ellos; pero Isaac se dio cuenta de que algo no andaba bien cuando me entero en el parque “Królewski” de que habían detenido a Miriam Dresner, una judía de origen gitano que vestía con llamativos trajes y solía cantar coplas en el parque por las que cobraba algunos “złotys” (moneda polaca aun en curso) para ganarse la vida. El día en que se enteró de la desaparición de Miriam la gitana fue a comunicárselo a Henia la amiga suya y de su hermana.

Henia vivía cerca de allí, en un ático junto a la casa del rabino. Cuando llamó a la puerta la madre le dijo entre lágrimas que Rebecca no estaba, que había sido premiada por el gobierno de Varsovia con un tratamiento médico para curarle la piernecita. Le extraño mucho que Rebecca no le dijera nada ni a su hermana ni a él, pero mucho más le inquietó la cara de su madre y de la abuela Cecilia cuando se lo contó. Aquella noche su hermana Rebecca estuvo llorando la ausencia de su amiga hasta que le venció el cansancio y se durmió.

Ni si quiera él echó de menos la campana del tranvía que dejó de sonar aquella noche. No sabía que era toque de queda, pero padre le dijo que era algo así como la obligación de no salir de noche. ¿Y a donde iban a ir de noche si no había Talit que entregar, el parque “Królewski” estaba a oscuras y la librería Bleiweiss estaba cerrada? De todas formas no durmió bien aquella noche. Le despertaron algunas sacudidas y pasos apresurados por el pasillo de casa. La abuela Cecilia suponiendo que estaba despierto le dio un vaso de leche caliente y volvió a dormirse, pero soñó con terremotos, roturas de cristales y la caída de una gran torre al suelo.


 Tres días después la inquietud se mascaba por las calles del barrio judío de Varsovia. Su madre le había obligado a jurar sobre el nombre del profeta Moisés que iría a casa directamente desde la escuela del barrio; pero le pudo la devoción por los libros y corrió todo lo que pudo hasta la calle de los libreros. Lo que vio le dejó sin habla. Toda “Ulica Księgarz” estaba sembrada de páginas y libros desparramados por el suelo. Los cristales de la librería de los dos ancianos estaban rotos y había señal de fuego apagado en los bastidores de las ventanas de arriba. La verja de la entrada estaba cerrada y con pintura blanca habían pintado la estrella de David y la palabra “Żydzi zainwestował” (Judios Invertidos). No sabía qué significado tenia aquello en la librería y casa de aquellos dos hombres amables, pero sabía que fuera lo que fuera él no lo creería.

Cuando regresó a su casa, su madre y su abuela estaban tan asustadas que incluso dejaron pasar la regañina por la tardanza. Estaban cosiendo a máquina unos trozos de tela blanca que había que llevar en el brazo y a los que le habían cosido la estrella de David. Recordó en aquel momento a su padre Józef Bau en el pueblo, cuando los fines de semana marcaba a fuego la pierna de los corderos para que supieran de la pertenencia a su familia. Eso significaba aquellos brazaletes. Ellos sabían que eran judíos y estaban orgullosos de ello, pero ¿qué necesidad había de que los demás lo supieran? Que cada cual sea lo que quiera, pensó Isaac.

Después de aquello la desgracia sucedió a otra desgracia más grande. Les obligaron a cargar con lo que pudieron y a trasladarse a un barrio de Varsovia que no era conocido por él al que llamaban “Gueto” y en el que vivieron en una casa con veinticinco personas desconocidas y un solo cuarto de baño. Los alimentos escasearon hasta el punto de alimentarse con sopa de las mondas de las patatas. La familia había tenido que renunciar a los ingresos que tenían por el abandono de los telares y en el aquel barrio todo costaba hasta quince veces más de su precio normal. Isaac llevo en el bolsillo de su pantaloncito varios de los caramelos que le regalaban los libreros y los comieron a trocitos entre los suyos.

Su padre administraba el poco dinero del que la familia podía disponer allí y solía salir por aquel barrio atestado de gente a buscar no sabía qué, pero por lo mucho que tardaba y las miradas de su madre, Isaac suponía que los trapicheos de su padre incluían el robo de algunos alimentos para la familia. Quizás fue eso lo que los mantuvo con vida mucho tiempo más que a otras familias que morían como perros, y quizás fue eso también lo que le pudo costar la vida a su padre de su alma.

Supo después que aquel día había sido el día definitivo. Era martes por la mañana y un frío gélido atravesaba las paredes de aquel piso en el que ya vivían la mitad de los que entraron el día de la ocupación. La gente moría de hambre y de frío. La abuela Cecilia estaba sacándole con agua helada y una minúscula pastilla de jabón cera de los oídos. 

Estaban en el lavadero de casa, donde otra mujer de una familia desconocida lavaba un pobre trozo de tela que en su día pudo ser una falda. Entonces sonó un disparo atronador en la calle y todos corrieron a asomarse a las ventanas. Lo que vio lo dejó sin habla y la vida para Isaac se paró en seco. Su padre yacía en el suelo y cuando vio una pareja de guardias alemanes que se alejaba por la calle, supo que le habían disparado. Su abuela intento sostenerlo pero bajó las escaleras y al punto estuvo en la calle donde pudo ver a su padre aun con vida rodeado por la multitud que caminaba por la calle y que tan acostumbrada estaba a aquellos asesinatos.

¡¡Papa, papa!! Solo pudo oír tres palabras susurradas en la boca de su padre: -Isaac, se libre. Y murió. 

Se aferro al cuerpo inerte de su padre sabiendo que la vida le había abandonado y llegó a pensar si el ya estaría en aquella tierra prometida donde quizás estaban ya el abuelo Ibrahim y otros muchos. Su madre desde aquel día perdió el norte y la razón. Ella y su padre habían sido el uno para el otro y ni siquiera sus dos hijos fueron motivo de lucha para ella. La depositaron en el carro que pasaba todas las tardes y recogía a las personas fallecidas para enterrarlos en alguna fosa común a las afueras de Varsovia. Una familia tan feliz, tan alegre y numerosa; en aquellos momentos se reducía a la abuela Cecilia, su hermana Rebecca y él como el hombre de la casa.

En eso si tenía razón la abuela. Su madre se fue de este mundo porque no tuvo sentido la vida sin su marido, pero él dejó de ser un niño en día en que sostuvo a su padre muerto entre sus brazos en los raíles del tranvía de aquella calle del Gueto de Varsovia donde los habían hacinado para morir.

El día en que los sacaron del Gueto, nadie creyó el argumento de los soldados alemanes de que les llevaban a un lugar mejor en el que tendrían hogar y trabajo. Pero los llevaron a “Umschlagplazt”, donde los obligaron a subir a un tren de vagones de ganado donde llegaron a meter a casi ochenta personas hacinadas en aquella sauna insoportable a pesar del frío exterior. 

En aquella multitud ellos formaban un grupito que se mantenía unido. Estaba la abuela Cecilia con su característico pañuelo en la cabeza para protegerse del fría, también estaban Misha y Jacob dos de los hijos de una familia que compartió con nosotros el piso en el Gueto, mi hermanita Rebecca sin zapatos y yo. Yo llevaba siempre al cuello colgado un jarrito de zinc pues mi padre decía que era algo necesario para mantenerse con salud y no utilizar utensilios de personas enfermas. Así que la abuela y mi hermana usaban el jarrito también.

Seis días duro el interminable trayecto al lugar hacia el que se dirigía el tren. Seis días en que la poca dignidad personal que teníamos se nos escapó por entre las manos, al ser tratados peor que los animales. Al hedor insoportable, la falta de agua y la dificultad para respirar, se sumaban los muertos que descansaban inertes ya en las paredes del vagón.  Cuando al amanecer de no sabía qué día el tren ralentizo la marcha y se detuvo, nos hicieron bajar casi tirándonos del vagón. Junto a aquella multitud que bajaba de dos trenes paralelos estábamos nosotros cinco y yo con el jarrito al cuello. Llevábamos pocas cosas pues la abuela Cecilia nos dijo desde primera hora que íbamos a nuestra liberación final. Estábamos en un campo de trabajo y de no sabía que más. Les hicieron caminar a una zona arbolada donde esperaron unas dos horas. Toda la multitud que iba delante desaparecía en filas de hombres y mujeres por unas escaleras subterráneas y nadie les vería salir por ningún lado.

Se aferro muy fuerte al brazo de la abuela Cecilia y a la mano de su hermanita descalza, que con un dedo metido en la nariz no dejaba de mirar aquellas cinco gigantescas chimeneas de los edificios que tenían ante ellos, y que despedían un humo nauseabundo y dejaban caer sobre ellos como unas pequeñas escamas grisáceas.

La liberación, pensó Isaac. En ese momento lo supo. Sabía que iba a ser libre aunque el modo en que lo iba a conseguir le heló la sangre. Lo supo el día en que perdió la infancia con su padre -la persona a la que más quiso en el mundo- muerto entre sus brazos. Muy poco a poco miró a la abuela Cecilia. La anciana se llevó un dedo a la boca pidiéndole silencio, pero una lágrima descendía por su ajada mejilla.


Cuando el grupo pudo ponerse en marcha y comenzaron a separarlos diciéndoles que solo se ducharían se abrazaron fuertemente, ya desde la otra fila les lanzo un último beso al aire. Estaba decidido y llegó a sentir tranquilidad. Pensó que quizás la tierra prometida por Moisés pudiera ser más apacible que el modo en el que se había convertido su existencia. Y pensó en el momento en el que su mundo se volvió gris. Pensó en la gitana Miriam Dresner, en su maestra Helena Hirsh, en los libreros Efroin Bleiweiss y Natan Brauer. Recordó a Henia Bernstein disminuida y amiga de su hermana. Recordó al abuelo Ibrahim a su madre Anna Goldstein y su muy querido padre Józef Bau, y a Rebecca y la abuela que se iban por otra escalera y tantos otros y otras con sus vidas y sus historias, a los que les arrebatarían la vida por una sin razón.

En su último pensamiento Isaac pidió al Dios de sus padres para que aquello no volviera a suceder. Para que ninguna vida sea eliminada, ni mancillada ni vejada. Todos eran hijos e hijas de la tierra, y toda persona merecía un futuro sobre el que construir su vida con ilusión y lucha. Fin.

Auswitch Birkenau (Polonia) – 25 de Septiembre de 2015

Nota del autor: La asociación entre imágenes, nombres y lugares no es real en algunos casos. Pero los nombres son reales pertenecientes a judíos exterminados o supervivientes como la abuela Cecilia Goldstein, Helena Hirsch o Josef Bau. Las calles nombradas y las imágenes son reales pertenecientes al holocausto y/o tomadas de originales en mi viaje a Polonia en este Septiembre de 2015.




En Auswitch Birkenau, donde murieron más de millón y medio de personas entre judíos, comunistas, gitanos, homosexuales y enfermos y disminuidos; quise dejar esta rosa con un beso y un sentido homenaje por todas estas vidas perdidas. También dejé escrito un grito: ¡¡NUNCA MÁS!!

Florencio Salvador Díaz Fernández.

Datos recientes del holocausto:
Auschwitz y el gueto de Varsovia han simbolizado tanto el Holocausto que ha habido poco esfuerzo de memoria colectiva sobre los miles de pequeños lugares donde el nazismo también llevó a cabo sus planes de aniquilación humana. Los centros de exterminio en masa están bien documentados, pero faltaba aplicar el microscopio. Eso es lo que está haciendo el Holocausto Memorial Museum de Washington con su proyecto de «Enciclopedia de Campos y Guetos».
El resultado, hasta la fecha, es un mapa de 42.500 campos de concentración, guetos, factorías de trabajos forzados y otros lugares de detención extendidos a lo largo de buena parte de Europa, de Francia a Rusia. En total, entre 15 y 20 millones de personas murieron o estuvieron internadas en esos centros, en su mayoría judíos, pero también integrantes de los otros grupos perseguidos por el nazismo, como gitanos y homosexuales, así como otra población de vastas zonas de Polonia, países bálticos y la URSS.
«Las cifras son más altas de lo que originalmente pensamos. Ya de antes sabíamos qué horrible era la vida en los campos y guetos, pero los números son increíbles», asegura Hartmut Berghoff, director del German Historical Institute de Washington, donde un foro académico se hizo eco de las nuevas investigaciones, avanzadas por el «New York Times».
Las cifras, fruto de aportaciones de más de cien historiadores locales, rastreadas a partir de testimonios de víctimas, hablan por sí solas: 30.000 campos de trabajo forzado (los «esclavos» del nazismo), 1.150 guetos judíos, 980 campos de concentración, 500 burdeles de prostitución obligada, y miles de centros para practicar la eutanasia sobre personas dementes y mayores o forzar abortos.

jueves, 17 de septiembre de 2015

FRANCISCO SIGUE VIVO. SAN FRANCISCO Y LA IMPRESIÓN DE LAS LLAGAS DE CRISTO

Hoy la familia franciscana celebra la impresión de las llagas de Cristo. Es un bonito oficio litúrgico que se ofrece a los fieles y especialmente a la familia franciscana, de la que no soy miembro nominal pero sí espiritual. 

En Laudes y Vísperas -pues tengo el oficio común de la OFM- he tenido muy presente este acontecimiento de la impresión de las llagas a Francisco de Asís, aunque hoy por hoy puede considerarse algo trasnochado que algo así pueda pasar.
Según contemporáneos de la época está documentado las llagas de Francisco, y que las recibió por la intimidad con la que a Cristo se unió. Yo contemplo este misterio e intento trasponerlo al día de hoy, momento en el cual San Francisco está de plena actualidad por muchos motivos y por ello "su espíritu sigue muy vivo y de plena actualidad".

Francisco sigue vivo porque cada día hay personas que se aferran a su vida o a la vida de su prójimo, haciendo amor cada gesto y cada palabra, derramándose y entregándose al servicio de tal manera; que se convierten en Cristos vivos en medio de la sociedad.

Francisco sigue vivo porque cada día hay heridas -como las de Cristo- causadas por la entrega, el testimonio, la misión, y el servicio humanitario. Y de esas heridas que testimonian tenemos todos/as que aprender para seguir los pasos de la entrega absoluta desde la fraternidad y la acogida.

Francisco sigue vivo porque es representado en cada persona indigente y sin recursos que llama a nuestra puerta o a la puerta de nuestro país, y como Francisco cuando experimentó la perfecta alegría al no ser acogido por sus propios hermanos -que le confundieron con un pobre- son el vivo reflejo de cristo sufriente que espera aunque sea un vaso de agua.
Francisco sigue vivo porque hay llagas como las suyas que necesitan curación, procesos personales llenos de tribulación que necesitan compañía; necesidades concretas que solo pueden sanarse desde la sensibilidad y la contemplación de la esperanza como la mejor medicina, desde la amistad y la amorosidad.

Francisco sigue vivo porque el mundo se desangra desde sus recursos naturales por la brutal deforestación y las continuas agresiones a la naturaleza. Una naturaleza que como madre nos llama al "cuidado de la casa común" (Francisco Papa).

Francisco sigue vivo porque tenemos que educar una sociedad en la cual sean respetados los animales y cuidados como seres vivos que adornan la vida y nos sirven para el sustento de una manera responsable.

Francisco sigue vivo porque hay un hombre que lleva su nombre, que nos ha demostrado como el seráfico padre de Asís que es posible reconstruir nuestra amada e imperfecta iglesia.

Francisco sigue vivo mientras haya hijos e hijas que estén dispuestos a arriesgarse y poner su pié en su misma huella.

Francisco sigue vivo siempre que en el mundo haya necesidad de PAZ y BIEN.

¡Feliz día a toda la familia franciscana!
¡¡¡¡¡ aprendamos de Francisco de Asís !!!!!!





lunes, 14 de septiembre de 2015

35 CONGRESO DE TEOLOGÍA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII. MENSAJE

"El asilo es un derecho humano, que a nadie se le puede negar"

(Mensaje del 35 Congreso de Teología).- Del 10 al 13 de septiembre de 2015 hemos celebrado el 35 congreso de teología, que ha reunido a personas procedentes de los diferentes países, continentes, culturas y religiones para reflexionar sobre "las religiones, violencia y caminos de paz" y contribuir a la construcción de un mundo más justo, pacífico y solidario. 
1. En el mundo existen hoy 42 conflictos armados, a los que hay que sumar la violencia de no pocos Gobiernos y de organizaciones terroristas contra la población civil. Estos conflictos están provocando destrucción de vidas humanas, deterioro de la naturaleza, eliminación de manifestaciones culturales milenarias, éxodos, desplazamientos y migraciones masivas, así como persecución de las minorías culturales y religiosas. En 2015 se han producido cerca de 3000 muertos en el Mediterráneo por las condiciones inhumanas en que centenares de miles de personas hacen la travesía, mientras que los capitales no tienen fronteras, circulan libremente y bajo la protección de los Gobiernos.
2. En dichos conflictos intervienen factores económicos y políticos y juegan un papel importante, a veces decisivo, las religiones, que se convierten en fuente de violencia o, al menos, en justificación y vehículo de la misma. Una parte nada desdeñable de responsabilidad le corresponde a la globalización neoliberal, que se comporta de manera agresiva, e incluso violenta, con las identidades culturales y religiosas subalternas, cuyas tierras explotan las multinacionales en su propio beneficio con grave deterioro del medio ambiente y de la vida de las comunidades autóctonas.
3. La violencia va unida estrechamente a la corrupción, la explotación de los seres humanos, la injusticia estructural y el incremento de las desigualdades. En Europa 123 millones de personas viven en situación de pobreza, mientras que hay 342000 millonarios. El 1% por ciento más rico tiene un tercio de la riqueza de todo el continente. El 30% de niñas y niños europeos viven por debajo del umbral de la pobreza. España es el cuarto país más desigual de la Unión Europea. Las situaciones de pobreza y desigualdad son más acusadas todavía en los continentes africano y latinoamericano. Es la violencia del sistema.

"La jerarquía católica ejerce la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales"

4. La violencia tiene muchos rostros y un sinnúmero de manifestaciones. La más extrema es la violencia de género, instrumento permanente de poder y de dominación del patriarcado contra las mujeres, que desemboca en feminicidios masivos. En España, en los últimos trece años, se han producido 790 feminicidios. La violencia patriarcal está muy extendida entre los adolescentes y los jóvenes, en el mundo laboral, en la infancia, donde se produce de forma persistente y oculta. Hemos prestado especial atención a las niñas y los niños robados con la complicidad directa de instituciones católicas. A estas manifestaciones hay que sumar la violencia contra los homosexuales, bisexuales y transexuales.
5. El feminismo responde a la violencia de género con un discurso crítico de la discriminación de las mujeres y unas prácticas fundadas en la igual dignidad de los seres humanos. La jerarquía católica, sin embargo, lejos de condenar la violencia patriarcal y homófoba, tiende a guardar silencio y lo que condena es la teoría de género. Ella mismaejerce la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales al negarles el acceso al ministerio ordenado, excluirlas de los ámbitos de responsabilidad, negarles los derechos sexuales y reproductivos e imponerles una moral represiva.
6. Como respuesta a las distintas formas de violencia creemos necesario un cambio de paradigma de las religiones con estas características: opción por las personas, colectivos, pueblos y continentes empobrecidos y discriminados; trabajo por la justicia y defensa de los derechos humanos, especialmente de las personas a quienes se les niegan dichos derechos; igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida religiosa; reconocimiento de las diferentes identidades sexuales; respeto al otro, a la otra, a las diferencias étnicas, culturales y religiosas; diálogo intra- e interreligioso; sostenibilidad, cuidado de la casa común y defensa de la biodiversidad; construcción de una cultura de paz a través de la colaboración en los acuerdos de paz y en la respuesta negociada a los conflictos; hospitalidad. Sólo así dejarán de ser fuentes de violencia y se convertirán en caminos de paz.
7. Pedimos a los Estados el desarme militar y el rearme moral, la sustitución de la carrera armamentística y del comercio de armas por políticas de cooperación con los países del Sur, la superación del etnocentrismo y el desarrollo de políticas de solidaridad y de acogida, la apertura de fronteras a todas las personas inmigrantes, refugiadas y desplazadas por el hambre, la intolerancia religiosa y la persecución política. El asilo es un derecho humano, que a nadie se le puede negar.
8. Pedimos a las religiones y a sus dirigentes que eliminen las fronteras religiosas que separan y a veces desembocan en guerras de religiones, elaboren discursos y prácticas de solidaridad, superen la endogamia y desarrollen un macro-ecumenismo de la no violencia activa, la hospitalidad y la lucha por la justicia.
9. Valoramos positivamente la sensibilidad del papa Francisco hacia los inmigrantes y refugiados, sus denuncias contra la insolidaridad de Europa ante este drama y sus llamadas a hospitalidad. En coherencia con dicha actitud, le pedimos que abra las puertas del Estado Vaticano a las personas que vienen a nuestros países en busca de mejores condiciones de vida y huyendo de la violencia. Así tendrán credibilidad sus denuncias.
10. Nos comprometemos a luchar contra el modelo económico neoliberal injusto y violento en su raíz, a colaborar en la acogida de inmigrantes y refugiados y refugiadascon las organizaciones que trabajan en esa dirección, a abrirles las puertas de nuestras casas y de nuestras comunidades y a destinar una parte de la colecta del Congreso a este fin.
Madrid, 13 de septiembre de 2015
Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2015/09/13/el-asilo-es-un-derecho-humano-que-a-nadie-se-le-puede-negarse-religion-iglesia-comunicado-final-congreso-teologia.shtml

miércoles, 2 de septiembre de 2015

OTRA BOFETADA DE LA IGLESIA A UN HIJO DE DIOS

"Yo la fe la voy a seguir aparte, tal y como se debe, amando a las personas y tal como son, no prohibiéndoles estar en una iglesia porque sean gays, lesbianas o transexuales" (Alex Salinas)

Alex es un chico transexual al que el obispado de Cádiz le dijo en primer lugar que no podía ser padrino de un sobrino por su sexualidad, por "su modo de vida". Después de la repercusión en los medios de comunicación el obispo dio marcha atrás y le dijo que "SI". Y hoy dan otra vez marcha atrás y definitivamente le dicen que no, pues según declaraciones del obispo la orden ha venido desde Roma. ¿El papa sabe esto? Va a ser que no. 

Reflexionemos hoy sobre esto, reflexionemos porque en primer lugar esto hace un daño a la iglesia tremendo. Esa amada e imperfecta iglesia -como decía nuestro padre San Francisco de Asís-, que continua realizando una absoluta acepción de personas apartando a un lado a los cristianos de primera y a otro lado a los cristianos de segunda. 
Esto hace daño a todos los niveles incluso a nivel local. ¿O que pueden pensar los jóvenes cuando vean semejante órdago? ¿SE van a apuntar a catequesis por voluntad propia? ¡Irán Obligados como a casi todo, sino no funciona el chiringuito! O dirán que "no quieren saber nada de la Iglesia" como afirma este chico, que también confirmó que el niño no se bautizará por el malestar creado a toda la familia.
¡¡Es de película pero de la edad media!!
No dejan a este chico ser padrino por "su modo de vida". ¿Cómo vive usted, don Rafael Zornoza Boy señor obispo de Cádiz? ¿Tiene usted problemas para llegar a fin de mes? ¿Le alcanza el sueldo para el transporte público? ¿Se tiene usted que defender constantemente de la sociedad por considerarlo ciertos sectores anti-natural? ¿Se apunta usted a la cola del paro?
No. seguro que el obispo vive en otra onda y en otro espacio palaciego donde estas cosas dirá que le duele, que reza por ellas y bla bla bla, bla.
Precisamente este obispo y todos y todas las personas que piensan como el, ¿son conscientes de que esta iglesia que ellos hacen no tiene nada que ver con la comunidad creyente que impulso e inauguró Jesús de Nazaret?

Entonces visto lo visto, ¿con que nos quedamos? nos podemos preguntar.
Pues quedémonos con el gozo de quien se siente hijo e hija de Dios, pues por amor nos creó. Quedémonos con esa OTRA IGLESIA NO INSTITUCIONALIZADA ni sacralizada donde se vive y se deja vivir, sintiendo el amparo mutuo de la solidaridad efectiva y la fraternidad.
Quedémonos con ESA IGLESIA DEL PAPA FRANCISCO donde a todos se nos abraza en nombre de Jesús, sin interesarse por los ceros de nuestra cuenta corriente o nuestra genitalidad. 
Quedémonos con el Espíritu que nos anima desde la familia, amigos y los que se alegran y adolecen con nosotros. Ese Espíritu que es aliento, sabiduría, saber estar, comunión, derecho y democracia.
Quedémonos con Dios y con la vida, y sacudámonos el polvo de los sitios donde al rechazarnos a nosotros, rechazan al mismo Jesucristo (Mateo 10,14).
Ánimo para Alex y a todos paz y bien.

La imagen de Alex viene de: http://cadenaser.com/programa/2015/09/02/hoy_por_hoy/1441171062_228275.html?ssm=14092012-Ser-rs-1-Fb

sábado, 29 de agosto de 2015

26 AÑOS Y UN SUEÑO

26 años y un sueño

Cuando pudo mirar por el rabillo del ojo el reloj que había colgado a su derecha detrás de ella, supo que estaban a punto de dar las doce. Instintivamente dirigió su mirada hacia la ventana, y puntual como todos los días excepto los domingos, pudo ver en la lejanía un avión que volaba muy bajito con la panza pintada de naranja. El aeropuerto estaba cerca del hospital y aunque formaba parte de aquella inacabable rutina, era de las cosas que le gustaban. 

Pensaba en la gente que viajaba en su interior por diversos motivos, puede que todos los motivos no fueran alegres; pero seguro que había gente de vacaciones o que cambiaban de vida o de destino. Y por instinto y aunque ella sabía que era un argumento infantil, se imaginaba que ese avión y todos los que venían detrás dispuestos al aterrizaje o al despegue, se llevaban sus problemas muy lejos o muy muy alto, para dejarlos allí, claro. 
A los cinco minutos más o menos llegó la enfermera a cambiarle el suero e inyectarle un “Dogmatil” para mitigar las nauseas que tenía desde por la mañana. Gracias Paqui, le dijo a la chica. Era una auxiliar de un pueblo cercano pero trabajaba en el hospital general de la capital, y la verdad es que la muchacha era un ángel. 
Cuando cerró la puerta se quedó de nuevo sola. Su acompañante iba a media mañana al quiosco de la planta subsuelo por algunas revistas y dar una pequeña vuelta para cambiar de ambientes. Ella no podía permitirse ni eso. Su lugar estaba allí, en aquella habitación 708 de aquel gran complejo sanitario, en el cual vivía desde hacía muchos días. ¿Recordaba cuantos? ¡Claro!, se dijo. 
¡¡Ojalá perdiera una la cabeza para al menos no ser consciente de este calvario!! Pero se dijo que no era verdad. No sabía el porqué estaba aun en este mundo, si era por causa de Dios o de la profesionalidad de los médicos. Quizás de todo un poco, se dijo. El caso es que allí estaba cuando nadie daba un duro por ella. Y en el día presente, todo se agudizaba y todo se presentaba con una dureza impresionante. No quiso decir nada a sus familiares para no preocuparles, pero aquel día era el día en que tenía que haber celebrado sus bodas de plata matrimoniales. 
¡Menudas bodas de plata! dijo al silencio de su habitación. Y es que era una de las cosas con las cuales ella soñaba. Haciendo un rápido balance de su vida reconoció que había sido una buena vida, vivida desde la responsabilidad. De lo mejorcito que se encontró en el camino era su marido, y no se enamoró de él precisamente por la altura, no. Sino por la altura de su persona, y por ser un hombre integro con valores y con un gran corazón aunque a veces le costara mostrar sus sentimientos. 
A lo largo de su vida tuvo que afrontar también la muerte de seres queridos. Ley de vida, sí; aunque algunas personas se fueron demasiado pronto. Era curioso, pero desde aquella habitación de hospital y mirando el poco trozo de cielo que le permitía aquella pequeña ventana, pensó que aquellos que se habían marchado le protegían desde el cielo. Sí, lo sentía y eso le reconfortaba. ¿Por qué no? Son tantas cosas extraordinarias las que se hablan y tan inmenso el mundo de los sentimientos y del Espíritu, que como no se iban a acordar de ella. 
Junto a este sentimiento estaba el gozo de sus hijos. Quizás y aunque nunca lo confesara a su marido para que no se mosqueara, lo que le daba más fuerza que nada para luchar y salir adelante -¡porque tenía que salir!-, eran sus hijos. Casi eran dos hombres ya, pero eran sus niños. Uno se buscaba las habichuelas en el extranjero el otro aun andaba por casa; pero se hacían falta los unos a los otros y deseaba más que nada en el mundo participar de su futuro, aun una buena temporada. 
Ese era su sueño. Poder vivir todo eso junto a su marido, sus hijos y su numerosa familia. Una familia que sabía lo era todo para todos. 

Como dicen los curas en los casamientos, en la salud y en la enfermedad. Pues así era la familia. Se aferró con toda su alma a aquel sueño y se dijo así misma que cerraría los ojos y soñaría, para vivir el sueño en el subconsciente y volver a la realidad con la determinación de cumplirlo y de vivirlo con los suyos. Y de vivir su vida muchos años más con su marido y sus hijos y el gatito cojo. 
Quien no persigue sus sueños es una persona sin esperanza sin ilusiones, y ella se negaba a esa realidad. Tendría que haber celebrado los veinticinco años de matrimonio, pero ¿qué más daba que fueran veintiséis, si la cuestión era celebrar la vida estando todos juntos? Se dio cuenta de que las nauseas se le estaban quitando por el efecto del “Dogmatil” y sabia que ahora le entraría sueño. Se entregó poco a poco y calló en el letargo, dispuesta a soñar y dispuesta a cumplir el sueño de celebrar los 26 años de casada o los que fueran. La cuestión era soñar.

Dedico este relato a una buena amiga y su familia que hoy celebran sus 26 años de casados, ya que el año pasado no pudieron celebrarlo por causa de la superación de una enfermedad. Con mi deseo de que se cumplan vuestros sueños y de que ya sea en esta vida o en la otra, nunca os separéis pues los lazos del amor traspasan fronteras, incluso las de la eternidad.
Abrazos y besos.

Atte. Florencio Salvador Díaz Fernández.

Sábado 29 de Agosto de 2015.

martes, 25 de agosto de 2015

LA DECADENCIA DEL CAFÉ MADRID

LA DECADENCIA DEL CAFÉ MADRID
Cuando cerró hace años el café Madrid, se acabó en el pueblo la única tertulia de cultos e intelectuales que había en la localidad. Desde entonces, Roberto Albéniz solía tomar su café mañanero en el “Bellavista”, justo en el centro del pueblo. Albéniz, como le conocían en el pueblo, era un señor demasiado mayor para parecer joven. 
A decir verdad su edad era un enigma, pues entre sus secretos inconfesados estaba el de su edad. Pero era un señor peculiar. En verano se dejaba ver por las mañanas en el pueblo, pues tras comprar la prensa se sentaba en la terraza del “Bellavista” a tomar su café mañanero acompañado de un tocinillo de las monjas. 

Vestido casi siempre que el tiempo lo permitía con una pescadora blanca de jaretas y tocado con un sombrero de estilo Panamá en la cabeza, era el prototipo de un hombre culto y respetable que desdeña las tertulias futboleras y otro tipo de banalidades.
Vino del extranjero por diversas circunstancias y se quedó anclado en el pueblo como un barco varado demasiado viejo. Pero hablaba un mal castellano que se le entendía bastante bien. Conchita la camarera siempre le atendía con mucha generosidad e incluso cariño, y Albéniz recibía el trato de mil amores pues creía que le recordaba a la camarera uno de sus abuelos. 
Sentado en la terraza leyendo el periódico matinal, gustaba de formarse una opinión sobre la actualidad nacional mientras veía pasar a los vecinos del pueblo camino del mercado, que estaba de manera provisional en la plaza del Salón –como era llamado el centro del pueblo-. Albéniz levantó la vista del diario y mirando la gente pasar cayó en la cuenta de que algo iba mal desde hacía meses. 
Algunos comercios del centro del pueblo habían cerrado pues una calle central para comunicar con el casco histórico estaba cerrada por peligro de derrumbe. El peligro en cuestión lo representaba una esquina de la plaza de Abastos, que según decían hacia aguas por el interior con el consecuente debilitamiento de la cimentación. 
Albéniz pensó que aunque en las elecciones municipales algunos se las prometían de todos los colores, llevada la vida política al día a día quizás era posible un esfuerzo más significativo por parte de las autoridades, por lo menos para comunicar a vecinos y afectados el estado de la situación y el posible  comienzo de las obras. Albéniz pensó si verdaderamente los políticos eran capaces de ponerse en la piel de la gente afectada y que se adolecía de este trastorno para la circulación de vehículos. 
Ciudadanos particulares, vehículos de reparto y sobre todo los negocios del centro del pueblo eran los afectados y ya damnificados por esta situación. Y es que lo mismo que cerró el café Madrid por ausencia de gente y por falta de público, si no se apuesta por el centro del pueblo, por su gente y se fortalece el comercio del interior, los pueblos mueren por sectores poco a poco como se muere un anciano en estado de abandono; por muchas fiestas que se hagan y por muchos alumbrados que se cuelguen -aunque todo sea necesario-. 
Albéniz de todas formas era un hombre que confiaba en la buena disposición de la gente, quizás incluso en la bondad de los desconocidos; y por ello creyó en la posibilidad de que los políticos del pueblo se pusieran de acuerdo, estuvieran a la altura de las circunstancias y apostaran por la vida del pueblo y no dejaran que cayera en la misma decadencia del café Madrid.

Florencio Salvador Díaz Fernández


(El autor ha querido realizar una crítica constructiva sobre el estado del centro de Estepa. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) 

miércoles, 19 de agosto de 2015

ORACIÓN DE APOYO AL PAPA FRANCISCO


Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.

Te bendecimos con el corazón profundamente agradecido,
por la gracia que tuviste con tu pueblo
al elegir a Francisco como guía de tu Iglesia en el mundo.
Su ministerio transformado en trabajo amoroso y pastoral,
es un ejemplo universal y a su vez cercano,
basado en el amor, la sensibilidad y la humanidad.

Sus gestos de diálogo interreligioso para acercar las religiones
y normalizar las creencias optando siempre por la paz y la justicia;
su interés por la paz mundial, el hambre y las injusticias en el mundo,
la acogida a los inmigrantes y los derechos sociales,
le constituyen como un hombre de Dios que como tu hijo Jesús,
es capaz de transformar los corazones con las obras de sus manos.

Su esfuerzo pastoral apuesta por una comunidad católica
donde haya espacio para todas las personas,
sin preguntar a nadie de donde viene o en qué condiciones viene.
Francisco nos enseña como tu Hijo Jesús,
que la Iglesia necesariamente debe tener los brazos abiertos
para acoger, abrazar y acompañar
dejando de lado privilegios y protocolos.

Por ello, Padre de amor,
te rogamos te siempre asistas con tu Santo Espíritu al Papa Francisco;
para saber decidir y obrar con valentía
según las enseñanzas del Evangelio.

Cuando su misión pastoral sea incomprendida
o cuando su persona se vea violentada
por aquellos que se fundamentan en la religión
para ostentar el poder,
enséñales que a la perfección evangélica
se llega por medio de la propia negación de uno mismo,
poniendo los intereses de los demás por encima de los propios.

Haz que su ejemplo no sea en vano.
Permite que nos unamos a Francisco en el compromiso eclesial
y nunca dejes de querernos como Padre.
Amén.


(Floren Salvador Díaz Fernández)

Prayer support for the Pope Francisco


And good Father God, you love us and want.
We bless you with a deeply grateful heart,
by grace you had with your people
to elect Francisco to guide your church in the world.
His ministry transformed into loving and pastoral work,
It is a universal example and turn close,
based on love, tenderness and humanity.
His gestures of interreligious dialogue to bring religions
and normalize beliefs always opting for peace and justice;
his interest in world peace, hunger and injustice in the world,
welcoming immigrants and social rights,
you are a man of God like your son Jesus,
he can transform hearts with the works of your hands.
His pastoral effort committed to a Catholic community
where there is room for everyone,
without asking anyone where it comes from or under what conditions comes.
Francis teaches us as your Son Jesus,
that the Church must necessarily have open arms
to welcome, embrace and accompany
leaving aside privileges and protocols.
Therefore, Father of love,
we beg you always attend with your Holy Spirit to the Pope Francisco;
to know to decide and act with courage
according to the teachings of the Gospel.
When your pastoral mission is misunderstood
or when the person look violated
those that are based on religion
to hold power,
Teach them that evangelical perfection
it comes through self-denial of self,
putting the interests of others above their own.
Make your example is not in vain.
It allows us to join in the Church's commitment Francisco
and never stop loving us as Father.
Amen.

(Floren Salvador Diaz Fernandez)

دعم صلاة من أجل البابا فرانسيسكو


وحسن الله الآب، تحب لنا ونريد.
نبارك لك بقلب بالامتنان العميق،
بالنعمة كان لديك مع شعبكم
لانتخاب فرانسيسكو لتوجيه كنيستك في العالم.
وزارته تتحول إلى أعمال المحبة والرعوية،
إنه مثال العالمي وتحويل وثيقة،
على أساس الحب، والحنان والإنسانية.
اشاراته الحوار بين الأديان لجلب الأديان
وتطبيع المعتقدات يختارون دائما من أجل السلام والعدالة؛
اهتمامه في السلام العالمي والجوع والظلم في العالم،
المهاجرين الترحيب والحقوق الاجتماعية،
كنت رجلا من الله مثل ابنك يسوع،
وقال انه يمكن ان تتحول القلوب مع أعمال يديك.
جهوده الرعوية ملتزمة الطائفة الكاثوليكية
حيث هناك متسع للجميع،
دون أن يطلب أحد من أين تأتي أو تحت ما تأتي الظروف.
فرانسيس يعلمنا كما ابنك يسوع،
أن الكنيسة يجب أن يكون بالضرورة بأذرع مفتوحة
للترحيب، وتبني ومرافقة
ترك الامتيازات والبروتوكولات جانبا.
ولذلك، الأب الحب،
نرجو حضورك دائما مع روحك القدوس إلى البابا فرانسيسكو.
إلى معرفته لاتخاذ القرار والتصرف بشجاعة
وفقا لتعاليم الإنجيل.
عندما يساء فهم مهمة الرعوية الخاصة بك
أو عندما يكون الشخص تبدو انتهكت
تلك التي تقوم على أساس الدين
الاستيلاء على السلطة،
نعلمهم أن الكمال الإنجيلي
انها تأتي من خلال نكران الذات من الذات،
وضع مصالح الآخرين فوق مصالحهم.
جعل سبيل المثال ليست عبثا.
لأنها تتيح لنا المشاركة في الكنيسة التزام فرانسيسكو
وأبدا التوقف عن حبك لنا كما الآب.
آمين.

(Floren سلفادور دياز فرنانديز)