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jueves, 24 de agosto de 2017

BARTOLOMÉ = NATANAEL y el nombre “Patronimico” en la Biblia


Hoy es el día de San Bartolomé, el apóstol de Cristo. Si bien es verdad que la lectura del evangelio que propone la liturgia propia de la fiesta de los apóstoles, hace alusión a Natanael y no a Bartolomé, como debiera corresponder. El caso es que los dos nombres se refieren a la misma persona, aunque cada nombre signifique una cosa distinta.

Juan (1,45-51.21,2) hace referencia a Natanael, el nombre con más probabilidades por el que fuera llamado o nombrado este apóstol. Natanael es un nombre muy común entre los contemporáneos de Jesús, aunque solo dos hombres son llamados así en la Biblia de los 70. Natanael que en hebrero puede leerse como “nêtan´el” significa DON DE DIOS, y es muy probable que por este nombre fuera llamado o nombrado el apóstol de Cristo.
Sin embargo en los sinópticos (Marcos 3,18 Lucas 6,14 y Mateo 10,3) se nombra a este apóstol como Bartolomé. En hebrero se puede pronunciar “bal tôlm´ay”, hijo de Tolmai. Y hay que tener en cuenta que responde a una tradición patronímica. El nombre Patronímico es el nombre que hace referencia a la ascendencia, o procedimiento tribal, familiar u territorial de una persona, y es comúnmente utilizado tras el nombre de pila. Esta tradición es originaria de países eslavos o zonas de Rusia.
Espero que esta pequeña información ayude a la cultura general bíblica.

Con mis saludos para el pueblo de Aguadulce (Sevilla) que se ampara bajo su patronazgo.
Ilustro el artículo con un cuadro de San Bartolomé del Greco que vi el martes en Toledo.

jueves, 23 de marzo de 2017

SAN PEDRO Y SU INFLUENCIA EN EL ARTE, REINADOS Y CIUDADES

(Publicación impresa en el "Boletín cuaresmal de la Hdad. de San Pedro de Estepa, nº 23 de Marzo de 2017.)
A mis casi cuarenta años, no puedo decir que tenga una dilatada experiencia en viajar, pues ni siquiera sé idiomas y eso limita las posibilidades; pero admito que la experiencia de viajar permite asimilar conocimientos de la historia de ciudades, países, reinos y civilizaciones. 

(1) Por ello, algo que en muchos de mis viajes ha estado presente y por lo que he recordado a esta entrañable hermandad, es la figura de San Pedro Apóstol a lo largo del mundo. Visité Italia en 2001, y no cabe mencionar todo lo que significa Roma y la colina Vaticana, para la Iglesia y el fundamento de la fe católica. Hace más de doce años que visité Tierra Santa y recuerdo aun con mucha emoción la visita a la casa de Pedro –de la que conservo una piedra- en Cafarnaúm o la visita a la sinagoga de la misma aldea, en la cual Pedro sus familiares y amigos realizaban sus prácticas religiosas; así como otros numerosos lugares de aquel país en los cuales San Pedro vivió o tuvo una estrecha relación. 
En Rumania –fascinante país- también encontré al apóstol en muchas iglesias ortodoxas e incluso en la única Iglesia-Catedral católica de la maravillosa ciudad de Brasov. En Polonia, pude ver una réplica  de la que se conoce como espada de San Pedro. Una de las reliquias más importantes que se conservan del santo. La réplica está en la catedral de Poznam y fue realizada por Bogdan Puchalski, pero la espada original se guarda bajo unas estrictas medidas de seguridad en el museo de la archidiócesis en la misma ciudad de Poznam (Polonia). 
Fue en el siglo X cuando la pieza original datada (2) del siglo I y realizada bajo manufactura del imperio romano, llega a Polonia como regalo del obispo de Jordania a Mieszko I. Este príncipe fue el primer gobernante de lo que hoy conocemos como el país polaco, y bajo el amparo de San Pedro y animado por la posesión de la espada del santo, tuvo la determinación de consolidar el país y convertirlo al cristianismo. Hecho determinante para fundamentar las bases cristianas de lo que luego sería el gran continente europeo. 
Respecto del país polaco, añado que en la catedral de Santa María en la ciudad de Cracovia; se encuentra uno de los retablos góticos más impresionantes del mundo. En él se representa al colegio apostólico asistiendo a la Virgen María en su fallecimiento. Lucas la cubre con sus manos en una talla magnifica del autor, Juan la arropa con el manto. Mateo la sostiene y a la derecha de esta se encuentra el apóstol Pedro. Es algo impresionante de ver. 
El año pasado visité Rusia y aunque la figura de San Pedro está presente en casi todos los iconostasios –retablos ortodoxos- de las iglesias rusas, no es una figura determinante en la devoción popular de la nación rusa; pues los ortodoxos prestan más culto a santos comunes –popes que han alcanzado la santidad-, que a los propios apóstoles de Jesucristo. 

Aun así, quiero señalar que San Pedro es de vital (3) importancia para la iglesia ortodoxa, pues esta iglesia le presta a Pedro la misma consideración que los católicos; ya que la “patriarquía ortodoxa” –máximo exponente jerárquico de la ortodoxia- es de similar categoría que el papado. Ambos dirigentes religiosos –católico y ortodoxo- se consideran investidos de la autoridad que heredaron de los sucesores de Pedro, aun a pesar del cisma (S. XI) que desembocó en la ruptura y distanciamiento de las iglesias de oriente y occidente, otrora unidas.

(4)En Moscú no se puede dejar de visitar la maravillosa Galería Tretiakov, entre cuyas colecciones destaca la de iconos en la cual destaca San Pedro en muchos de ellos. En Rusia, el exponente máximo de la influencia de San Pedro sobre personas que llevan su nombre, lo tienen en Pedro I el Grande (1672-1725), hijo del Zar Alejo Mijáilovich y su segunda esposa Natalia Kirílovna. Fue emperador de toda Rusia desde el 22 de Octubre de 1721. 
Fue llamado así pues sus padres lo pusieron bajo el patronazgo del apóstol de Cristo, ya que de trece hermanos parece que solo sobrevivieron dos. Pedro alcanza el trono cansado de Moscú y sus intrigas palaciegas, llegando a considerar a esta ciudad vieja y gris. Por ello, tiene una visión de expansión de su reinado y en una remota región del norte de Rusia cercana a la desembocadura del río Nevá en el golfo de Finlandia, en una zona de marisma infestada de mosquitos y humedades, construye la fortaleza de San Pedro y San Pablo. 
Dicha fortaleza está situada en la isla de la liebre y la circunda el río Nevá. Visto por el Zar Pedro los beneficios portuarios y fluviales de dicho enclave, decide construir una ciudad de corte modernista conforme al estilo imperante en Europa; haciéndose aconsejar por modernos arquitectos y artistas europeos de entonces. 

Siguiendo la devoción de este Zar (5)al santo cuyo nombre lleva, al construirla el zar le otorga el nombre de San Petersburgo, que significa Ciudad de San Pedro, colocándola bajo su protección. La catedral construida en dicha fortaleza y llamada catedral ortodoxa de San Pedro y San Pablo, es mausoleo real de los zares desde su fundador Pedro I el Grande hasta el Zar Nicolás II y su familia; entre ellos su hija la famosa Gran Duquesa Anastasia Nikoláyevna. 
En San Petersburgo se encuentra también una de las iglesias más bonitas del mundo, la “Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada”. Artísticamente decorada por fuera a semejanza de la antiquísima iglesia de San Basilio de Moscú, esta iglesia relativamente moderna (1883-1907) atesora una increíble superficie de 7000 metros cuadrados de mosaicos que la decoran en la totalidad de su interior, con piedras preciosas y semipreciosas. Como es de suponer, el apóstol San Pedro tiene una significación destacada por ser íntimo del Señor. Volviendo al tema central, concluyo en reconocer la influencia del apóstol Pedro en la cultura, historia y desarrollo de ciudades y reinados. 
(6)Son claros los ejemplos de quienes han usado de las características de este rudo pescador de Galilea, para llevar a cabo sus proyectos en la vida, con el mismo tesón, fidelidad y determinación, con la que Pedro siguió al Señor y luego difundió el Evangelio. 
San Petersburgo ciudad que lleva su nombre, fue luego llamada Petrogrado –ciudad de Pedro en alusión al rey su fundador-, Leningrado en el comunismo –ciudad de Lenin-, y finalmente tras la caída del telón de acero sus ciudadanos decidieron en referéndum devolverle su nombre original, San Petersburgo, en clara alusión al santo por cuya memoria fue construida. Toda ella es una pequeña Venecia surcada por canales y el propio río Nevá. Atesora arte en cada esquina, pues cada calle, plaza o monumento son dignos de contemplar y demuestran la magnificencia de su fundador el Zar Pedro I el Grande. 

En el antiguo palacio real se ubica hoy(7) el famoso museo Hermitage, uno de los más importantes del mundo y lleno de obras de arte, muchas de ellas de clara alusión al rey fundador y al apóstol Pedro. Espero que sean muchas las personas que tengan la oportunidad de ver tan maravillosos países, tan insignes ciudades, y sobre todo descifrar la huella e influencia de la figura histórica artística y religiosa de San Pedro y su influencia por el mundo. Que el apóstol guarde a quienes se acogen bajo su protección y que su ejemplo e intercesión nos animen a realizar buenos actos sean grandes o pequeños. Al menos como cristianos, que seamos fieles al “maestro de Galilea” y su Divina Palabra, fuente de vida y de riqueza para el cristiano de hoy y de siempre. Fraternalmente, Floren.

(Estudiante de Teología y Sagrada Biblia) (8)
Detalles de imágenes:
1 Exterior de la Iglesia de San Salvador sobre la sangre derramada. San Petersburgo, Rusia
2 Copia de la espada de San Pedro, Catedral de Poznan, Polonia
3 Detalle del mosaico de piedras preciosas perteneciente a una de las cúpulas interiores de la Iglesia de San Salvador sobre la sangre derramada. San Petersburgo, Rusia.
4 Icono de la magnifica colección artistica de la Galeria Tretiakov, Moscú, Rusia.
5 Oleo sobre lienzo de Pedro el Grande. Museo Hermitage, San Petersburgo, Rusia.
6 Retablo triptico gótico de la Catedral de Santa María en Cracovia, Polonia.
7 Detalle del la escena de la dormición -fallecimiento- de la Virgen María. Quiero señalar la atención del lector sobre el trenzado de manos que hace el apóstol Lucas, protegiendo a la virgen encima de ella. Las imégenes alcanzan más de los dos metros de altura, por lo cual es un conjunto de enormes dimensiones.

martes, 23 de febrero de 2016

LA CÁTEDRA, ELEMENTO A CONTEXTUALIZAR EN LA IGLESIA DEL SIGLO XXI

La cátedra, elemento a contextualizar en la Iglesia del siglo XXI
Como ya se sabe, Cátedra viene del latinazgo cathedra, y este del griego καθέδρα. Significa asiento o sede, desde el cual se imparte una determinada enseñanza o ejemplo; y también lugar del que emana una determinada autoridad y desde el que se gobierna. La más conocida es la celebrada el 22 de Febrero, la cátedra de San Pedro. Fiesta instituida en el S.IV (depositio martyrum) para fortalecer la autoridad del papado, aunque hay que tener en cuenta que “hasta el siglo X la iglesia fue sinodal, o sea que la autoridad no era exclusiva del papa” (J.Mª Castillo). 

Pero si algo caracteriza esta fiesta, es el revestimiento que se hace en el Vaticano de la imagen de San Pedro, ornándolo con unas ricas vestimentas llenas de piedras preciosas. Esto es una tradición y está bien, pues tiene su encanto. Pero no se puede perder de vista, que existiendo en el mundo las desigualdades que hay entre países y sectores de la sociedad y apostando Jesús de Nazaret por la austeridad en la vida;  se deje un poco de lado la dimensión de pastoreo y/o responsabilidad que conlleva el solio pontificio. 
Si hablamos de autoridad, basta decir que en toda dimensión de la vida en la que está el hombre y la mujer de cada tiempo, se ha hecho –en muchos casos- un uso abusivo o irresponsable de la autoridad, y la iglesia puede ser un buen ejemplo de ello y también de su aspecto antagónico; pues también hay verdaderas  personas seguidoras de Jesús que apuestan por la vida, como único soporte vital para anunciar el Reino de Dios. 
Esto pasa desde todos los planos eclesiásticos, desde el papado hasta la última parroquia de pueblo donde se pueden suceder cambios y decisiones pastorales de calado, sin tener en cuenta a nadie y bajo a autoridad episcopal; paraguas ideal para justificar todos los posibles desmanes. En estas formas de autoridad que pasan con indolencia por encima de las personas y cuya última autoridad emana de la cátedra del Pedro –sede pontificia- nada tiene que ver Jesús de Nazaret. 
Y una prueba incontestable de ello la tenemos en el evangelio de hoy, que por cierto nos habla de cátedras. “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen” (Mateo 23,1-12). 

¿Cuántas personas sin merecerlo, han hablado en nombre de Dios o de su Hijo Jesús? 
No hagamos demagogia gratuita, pues en los escribas y fariseos están representados todas las personas que abusan de su estatus o su responsabilidad; con el gravamen de que estos se atreven a decir a la gente como tienen que actuar. Paradigma de ello son los actuales sacerdotes, pero no son los únicos, pues como digo a ese ejemplo estamos todos supeditados. ¿El camino a seguir? “Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,1ss). 
Por medio de estas palabras Jesús de Nazaret diluye la autoridad sea de la forma que sea, y la torna en responsabilidad fraterna desde la colectividad. El servicio es la clave de la praxis cristiana y no el servicio desde las planificaciones a un nivel eclesiástico “cuasi” gubernamental. Un ejemplo de servicio lo veo hoy en día en la persona del Papa Francisco, pues siendo él la propia realidad encarnada de la autoridad de la sede de Pedro –su cátedra-, anatematiza –condena- todo privilegio existente para la iglesias y los prelados y presbíteros. 
Anima a los pastores a tener olor de ovejas, o sea, vivir con la gente enseñando el evangelio desde lo que sean capaces de hacer sus manos. Y sobre todo su aspecto más fascinante, Francisco abraza sin medida, consuela y es todo corazón. Por ello, creo que para contextualizar la fiesta de la cátedra de san Pedro y su último significado hoy en día, tenemos que hacer una interpretación desde el legado que Francisco construye en nuestra Iglesia. 

Un legado que se basa en la persona y su respeto como objetivo primordial del amor de Dios. Un legado que se apoya en la necesidad de cuidar la naturaleza –asignatura pendiente para todos- desde un cristianismo ecológico y sin perder de vista aquello que todo lo impregna, la Palabra de Dios como base, fundamento, objetivo, meta y final de todo. 
Creo que Francisco es la viva encarnación de Pedro, y no precisamente por la autoridad, sino por ser hombres sencillos que todo lo pusieron en las manos del Señor y en él confiaron y tuvieron puesta su complacencia.

Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú.
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú.
Donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú.

Sé el que apartó del camino la piedra,
El odio de los corazones y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y justo,
pero hay sobre todo, la inmensa alegría de servir.

Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho.
Si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

No caigas en el error de que sólo
se hacen méritos con los grandes trabajos.

Hay pequeños servicios: poner una mesa,
ordenar unos libros, peinar una niña.

El servir no es una faena de seres inferiores.
Dios, que es el fruto y la luz, sirve.
Y te pregunta cada día: ¿Serviste hoy?


Gloria Fuertes

miércoles, 11 de marzo de 2015

"VERITAS DE LAPIDIBUS" - LA VERDAD SOBRE LA PIEDRA

Boletín Hermandad de San Pedro, Estepa nº 21 de Marzo de 2015. Pag 20-22.
“Veritas de lapidibus”/La verdad sobre la piedra
No cabe la menor duda de que dentro del grupo de los apóstoles, Jesús tiene predilección por tres de ellos, a los que conoce muy bien y en los cuales advierte cualidades excepcionales. En los hermanos Juan y Santiago el Mayor –hijos de Zebedeo- advierte un carácter férreo, determinante, fiel y un poco impetuoso. Eso le gusta a Jesús, hasta el punto de apodarlos “boanerges” o hijos del trueno. 

Pedro es el otro integrante de ese estrecho grupo, y una persona a la cual aprecia mucho el Señor. Es un hombre pobre natural de Betsaida Julias, del cual solo sabemos que era pescador y solo tenía una red para pescar en aguas poco profundas pues es muy probable que fuera asalariado de los propios Zebedeos. Estaba casado y tenía un hermano llamado Andrés, también apóstol de Jesús. 
Lo que llama la atención del Señor es que en Pedro, mejor que en ningún otro, Jesús aprecia la espontaneidad, honestidad y humanidad más determinante que nos lleva a la dualidad de la fidelidad y la traición, y la que lleva al sujeto del arrojo violento hasta la más absoluta conversión. Su nombre originario era Simón, pero Jesús asume una costumbre bíblica y para determinar la significación de la persona, le cambia el nombre de Simón por “Cefas = Piedra”. 
¿Cuál puede ser el significado más autentico de este apodo? Desde luego el significado no reside en piedra, relativo a cimiento sobre el que se construye la Iglesia Católica. En primer lugar porque Jesús condeno durante toda su vida la jerarquización religiosa, su poder sobre las personas y todo lo que conlleva (Mt 23.1-39). El pasaje atribuido a Jesús en Mt 16,18: “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”; es muy poco probable que fuera pronunciado por Jesús, casi todos los estudiosos del evangelio de Mateo están de acuerdo en ello. 
Porque la palabra originaria en la que fue escrito el texto es griega, e Iglesia en griego “ekklesía”, es propia de la democracia de Atenas (A.Hilhortst) y no estaba al alcance del lenguaje de un galileo pobre como era Jesús sin estudios reconocidos (Jn 7.15b). Teniendo en cuenta que intento ser riguroso y que para nada mi intención es quitarle merito al apóstol, procedo a explicar el que yo entiendo es el autentico significado de “piedra” relativo a Pedro. Como he dicho antes, Pedro acompaña al Señor en momentos cruciales de su vida pública. 
Está presente en la transfiguración de Jesús en el Tabor, le acompaña junto a los Zebedeos en la oración en el huerto. Es protagonista de la traición más dura que sufre el Señor y de su consecuente arrepentimiento y protagoniza la declaración más sincera y profunda que un creyente hace sobre Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16.16b). Por todo ello y mucho más, para Jesús Pedro es Roca, es Piedra. La Piedra en la biblia, tiene un carácter importante y sorprendente en cuanto a elemento de dureza y durabilidad en el tiempo. 

"Jesús condeno durante toda su vida la jerarquización religiosa, su poder sobre las personas y todo lo que conlleva"

Durante casi mil años hasta el nacimiento de Jesús la piedra era algo de difícil extracción que solo estaba al alcance de los poderosos, para la construcción de fortalezas y palacios. La gente pobre se conformaba con tiendas de pieles al estilo beduino, o construían casas de madera y rastrojo, cuya base era un murete de piedra que no solía llegar al metro de altura, valga el ejemplo de la casa de Pedro en Cafarnaum. 
En Jueces (20,16) tenemos un ejemplo bélico de la utilización de piedras. Otros escritos hacen mención a grandes piedras que servían para cerrar las bocas de pozos y cisternas (Gn 29,2), así como para cerrar sepulcros funerarios (Jn 11,38). Incluso para hacer cuchillos aptos para la circuncisión, servían las piedras como elemento ritual (Ex 4,24). En la biblia se habla de vasijas de piedra que por su pureza, servían para contener ungüentos sagrados. 
Incluso la realización de fuego con piedras figura en 2  Macabeos (10,3). El plano religioso es el que más nos interesa pues existe una teología de la piedra. En Génesis (28,11.18-22.35,14), se narra el sueño de Jacob y como este levanta la piedra que le sirvió de almohada y la convierte en estela  sagrada ungiéndola con aceite. 
Para que nunca olvide Israel los mandamientos, en piedra los grabará el Señor (Ex 24,12) y mandará igualmente grabar en una roca los doce nombres de las Tribus de Israel (Ex 28,9). Pero sin lugar a dudas el episodio de la roca de Meribah junto al Monte Nebo (Jordania), donde Moisés golpea la piedra de la que brota un manantial para que beba el otrora sediento pueblo de Israel; es sin duda el ejemplo bíblico por antonomasia de que desde entonces Dios es la Roca, y como es roca es refugio y es piedra de la que mana la vida, pues le colmó la sed a Israel (Ex 17,6). 
Este episodio es muy nombrado a lo largo y ancho de los LXX, pues la desesperación de Israel se torno en amor hacia su Dios y creador, ya que no sólo Dios les ayuda desde la roca, sino que Él mismo es “su” roca. 

"Pedro emerge de entre la humanidad como roca Sagrada, llena de vida, prototipo de todo lo bueno y toda la debilidad a la que están sujetos el hombre y la mujer de cada tiempo"

En clave cristológica hay un pasaje en Isaías (28,16) que se refiere a la roca que Dios colocará en Sión (Jerusalén), y en la cual muchos hacen referencia a Jesús e incluso a Pedro. Me parece curioso hacer referencia a esta gran roca situada bajo la cúpula dorada en la mezquita de Omar en Jerusalén, cumbre del monte Moria y donde estuvo el gran Templo judío, hoy explanada de las mezquitas y donde Abraham pretendió sacrificar a Isaías por orden de Dios (Gn 22,2b); y roca desde la cual Mahoma inició el “mijray” (subida al cielo) según la tradición mahometana. 
En este orden de cosas no olvidemos la importancia de esta última roca sobre la que se levantaba el Templo de Jerusalén, el centro económico y religioso de Israel. A pesar de su importancia, Jesús relativizará la importancia de este templo para significar toda la atención de Dios en la propia humanidad, que como aquellas piedras sagradas y el mismo templo, son obra del creador y contienen su santo Espíritu (Is 61,1). “Destruid este templo y en tres días lo levantare” (Jn 2,19). 
Jesús desprecia la construcción poniéndola tras los ejemplos vivos que la vida nos ofrece, tanto de palabra como de obra. Y entre esos ejemplos de vida encontramos como piedra preciosa a Pedro el seguidor de Jesús por antonomasia. Una persona que necesitaba al maestro, tanto como el Señor al discípulo. Alguien muy valioso para Jesús, hasta el punto de colocarlo como punto de partida hacia esa nueva relación con Dios que Jesús inaugura con su vida y su ejemplo. 
Lo mismo que Jacob levantó la estela del suelo, Pedro emerge de entre la humanidad como roca Sagrada, llena de vida, prototipo de todo lo bueno y toda la debilidad a la que están sujetos el hombre y la mujer de cada tiempo. Una humanidad de la que parte la comunidad cristiana al considerarlo hombre sabio, continuador de Jesús y por ello pastor de la primigenia comunidad no jerarquizada pero si organizada con el objetivo de servir, ser fraternos y anunciar a Jesucristo. 
Es por ello, que Pedro significa para nosotros aquella incorruptibilidad de las tablas de la ley, pues como aquellas lozas, su ejemplo perdurará por siempre. Su vida es roca y testigo del más sincero seguimiento al maestro y cuna de honestidad y humildad de la que todos podemos aprender. 
Recuerdo a la profesora y teóloga Felisa Elizando cuando dice que “el cristianismo es cosa decente”. Pues en Pedro advertimos la posibilidad inagotable del perdón más sincero y del diálogo limpio, que le llevo a mirar a Jesús cara a cara y sin reservas. Herman@s de San Pedro, que su espíritu os inunde y a todos nos ilumine a través del desierto cuaresmal. Gracias por la oportunidad y feliz camino a la pascua. Laus Deo.

Florencio Salvador Díaz Fernández.

Titulado superior en Teología por el Instituto Internacional de Teología. 
Universidad Pontificia de Comillas.