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lunes, 25 de abril de 2016

EL PAPA Y LA FAMILIA: LA NOVEDAD INESPERADA - José María Castillo, Teólogo


 EL PAPA Y LA FAMILIA: LA NOVEDAD INESPERADA

José M. Castillo


        Una de las cosas que más se repiten, en estos días y en determinados ambientes eclesiásticos, es que la reciente Exhortación Apostólica “Amoris laetitiae”, del papa Francisco, no aporta nada nuevo, si se compara con la “Familiaris consortio”, de san Juan Pablo II. Después de tanto Sínodo y de tanto darle vueltas al tema, venimos a lo mismo. A lo que siempre ha enseñado la Iglesia. ¿Es esto realmente así? 


        El escritor José Artrila ha publicado un estudio detallado, “La verdadera novedad de Amoris laetitiae”, en el que explica documentadamente lo novedoso que es el contenido de la reciente Exhortación del papa Francisco. Vaya por delante que yo estoy completamente de acuerdo con lo que dice José Artrila  en su reciente escrito. Y valdría la pena que las mentalidades más rígidas y espiritualistas se fijen en lo que enseña el papa Francisco cuando habla, por ejemplo, del “amor erótico” (nº 150) y del amor como “pasión” (nº 148). Cosas que, por cierto, no se suelen oír en la retórica clerical. Pero, sobre todo, lo llamativo es la insistencia del papa en el tema del amor mutuo, “amor de amistad” que iguala y une a los esposos - y no en la doctrina de la Iglesia o en sus leyes - como argumento transversal, que recorre toda la reciente Exhortación papal de principio a fin.

        Pues bien, supuesto lo que acabo de indicar, a mí me parece importante que nos enteremos (o caigamos en la cuenta) de la novedad que entraña todo este planteamiento de la familia, si este asunto se piensa desde dimensiones que le son inherentes. Por ejemplo, la dimensión histórica o cuanto afecta a la sociología de la institución familiar.

        Me explico. Si prestamos atención a lo que dicen los sociólogos actualmente más valorados, enseguida comprendemos que la familia es una de las instituciones que está experimentado cambios tan rápidos y tan profundos, que, en una misma familia - esto es frecuente - los abuelos no  comprenden las nuevas costumbres de los hijos y, menos aún, las de los nietos. Mucha gente no ha pensado que la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. De manera que, durante siglos, el matrimonio no se contraía sobre la base del amor sexual. Así se entendía (y se vivía) este asunto desde los orígenes de Derecho romano. Todos los derechos y todo el poder se concentraba en el paterfamilias (Peter G. Stein). Y así hemos estado, en cosas muy fundamentales, hasta hace bien poco. De ahí que la desigualdad era intrínseca a la familia tradicional.

        En los últimos años, todo esto ha saltado por los aires. Y quedan tres puntos capitales, que están reemplazando los viejos lazos que solían unir las vidas privadas de la gente; las relaciones sexuales y amorosas, las relaciones padre-hijo y la amistad. De ahí que el centro de la institución familiar se ha desplazado: de la familia como “unidad económica”, a lo que acertadamente se ha denominado la “relación pura” (Anthony Giddens). Pero, ¿qué es, en definitiva, esta “relación pura”? “La relación que se basa en la comunicación, de manera que entender el punto de vista de la otra persona es esencial”.

        Ahora bien, si todo esto es así, y creo que por ahí van las cosas, si ahora volvemos la atención a la Exhortación del papa Francisco, no hay que esforzarse mucho para advertir que el papa, siendo fiel a la tradición de la Iglesia, ha dado en el clavo de lo que está ocurriendo en la institución familiar. Y en el clavo también de la solución que tiene el estado de cosas en que vivimos.  Dicho más claramente: la solución de los problemas de la familia no va a estar en afirmar verdades rotundas. Ni vendrá por el sometimiento a normas todo lo rígidas que se quieran. No. En nada de eso está el problema. Y, por tanto, en nada de eso estará la solución. La familia recuperará su estabilidad, su equilibrio y su razón de ser, en la medida en que el amor de amistad, que, en lenguaje secular, se puede denominar “relación pura”, ocupe el centro que, durante siglos, ocupó el paterfamilias, como dueño y garante de la unidad económica que, de facto, era la institución familiar.


        El papa Francisco, no sólo ha innovado en cuestiones muy fundamentales, respecto a san Juan Pablo II, sino que, además, ha captado los “signos de los tiempos” mucho mejor de lo que se imaginan quienes se empeñan en que todo siga igual.    

jueves, 23 de julio de 2015

EL PLACER SEXUAL, ¿ES CONTRARIO A DIOS?

El Sínodo no aborda el placer sexual en la pareja 

(tampoco aparece el tema de la Mujer)

"La familia como lo propone la jerarquía corresponde a un modelo obsoleto"

(Paul Buchet en RyL).- El Sínodo de los obispos convocado por el Papa Francisco va terminar en octubre su segunda y última sesión. Se pretende poner al día el pensamiento eclesial en los temas del matrimonio y de la familia a fin de reformar la pastoral al respecto. El lineamento de los obispos y las preguntas que dirigieron a la feligresía en una segunda vuelta fueron muy extensos pero dejaron facetas sin abordar. 
Un primer tema descuidado es el tema del placer afectivo y sexual en el matrimonio. En realidad el placer del sexo y aún el íntimo disfrutar de la afectividad son temas reservados en muchas culturas: en las más primitivas como en las más modernas. El sexo se insinúa en los chistes picarescos, o en ambientes de licencias sexuales, se lo utiliza comercialmente por el voyeurismo y la pornográfia, se reprime o se lo exalta en el arte pero en torno al placer sexual reina un profundo silencio de significado.
A lo más se le encuentra un sentido primario, común a todos los animales, un sentido de conservación de la especie, pero n o mucho más. Las dificultades de la educación sexual en las familias y en los liceos sufren este vacío de sentido profundo.
Levy Strauss, en su libro "Tristes trópicos" cuenta como los Nambiquaras, de esa tribu primitiva del Mato Groso, que vivían desnudos, se retiraban fuera del grupo tribal para aparearse. Cuenta como esto provocaba risas y bromas de los demás sobre todo con el aprendizaje de los jóvenes; de hecho miraban los animales acoplarse con las mismas risas, unas risas que sin duda celebraba la vida que así se recreaba. El placer sexual manifiesta la felicidad de existir, de vivir.
En la Biblia antigua, tenemos también una famosa sonrisa, la "sonrisa de Sara", la legitima del Padre Abraham. Ella se rió al escuchar las promesas sorprendentes de Dios de que su marido le iba a dar un hijo propio, a ella, a quien se le había terminado la regla de las mujeres como lo cuenta el Génesis 18, 12 . Esta historia chistosa fue tergiversada por los piadosos exegetas que prefirieron comentar la representación de los tres personajes que visitaron Abraham y que vieron como la Santa Trinidad.
También hubo algunos exegetas que comentaron la risa de Sara como si ésta se habría reído desconfiando de las promesas de Dios. Pero hay que leer bien el texto y lo que explica la misma Sara que dice: " Ahora que estoy ‘pasada' sentiré placer, y además con mi marido viejo...?" Son las perspectivas de un placer algo tardío para ella y también para su "viejo" que motivaron su sonrisa. Prueba de eso es la molestia de Abraham, su marido que le reprocha de haber reído... de él. El placer sexual y ser madre le despertaba una alegría intima de lo bueno que es vivir en una relación conyugal.
Tenemos que liberarnos de la manía de muchos "sabiondos" que ven pecado en todas partes. Dijeron "In risu semper pecatum" (en la risa siempre pecado) y se argumentaba que Jesús nunca había reído. Con esta mentalidad, no es extraño que la teología tradicional considerará siempre los arrebatos afectivos y sexuales como si fueran parte de la dramática condición humana aquejada por las consecuencias del famoso "pecado original".
Muchos cristianos comprendieron e identificaron este pecado original como el primer acto sexual de unos Adán y Eva primordiales. Si es cierto que tendremos que reconocer que la sexualidad está marcada por la ambivalencia de la condición humana pero lo primero que la Biblia cuenta es que la sexualidad humana ha sido creada "antes" de que se estropeará el mundo y que es buena. En el primer relato de creación se lee: "Macho y hembra los creó Dios" a su "imagen" los creó "y a continuación se lee: "vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien" (Gen 1,27, 31).
En el segundo relato (Gen 2, 4ss), las cosas son más específicas todavía para entender la sexualidad como una realidad de muy buena creación. "Antes" de contar la famosa caída original, el texto dice: después que Yahvé tuvo modelado a la mujer como compañera para Adán, éste celebró efusamente su compañera "carne de su carne" y, el redactor de la Biblia sentencia diciendo: "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro".
Estos relatos mitológicos enseñan cosas preciosas. Hay cosas escondidas desde la creación del mundo, cosas buen hechas. Y los gozos afectivos y el placer sexual a pesar de ser tan tergiversados son de estas. Dios ha visto todo lo que había hecho y era "bien bueno". Las intimidades placenteras, carnales en la desnudez pueden enseñarnos a re-encontrarlo ese "paraíso perdido".
La tradición cristiana perdió muchas veces este sentido primordial del sexo. Como botón de muestra basta recordar una frase de San Jerónimo que llegó hasta decir que "En el matrimonio, hacer el amor voluptuosamente e inmoderadamente es adulterio". El santo era un exegeta fantástico pero era un clérigo que sostenía una absurda pelea con su propia sexualidad. Desde siglos, obsesionados del sexto y noveno mandamiento, en la Iglesia, hemos quedado varados en esta mentalidad.
Para leer el artículo completo, pinche aquí
viene de: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2015/07/21/el-sinodo-no-aborda-el-placer-sexual-en-la-pareja-iglesia-religion-dios-jesus-papa-sinodo-amor.shtml

martes, 7 de octubre de 2014

ORACIÓN PARA EL SINODO DE LA FAMILIA

ORACIÓN PARA EL SÍNODO DE TODAS LAS FAMILIAS

Dios, y Padre bueno que nos amas y nos buscas.
Agradecidos levantamos las manos a ti,
pues por amor nos diste la vida
y a todos nos hiciste hermanas y hermanos iguales,
dueños y responsables del universo,
con la misión de cultivar la misma tierra y de participar juntos
en la reconstrucción del mundo.
A pesar de los muchos obstáculos
que el progreso pone en el respeto a la tierra y a la dignidad humana,
nosotros no perdemos la esperanza de construir un mundo mejor
en el cual Tu eres reconocido como Padre y Madre de tod@s.
¡Somos una gran familia conformada por toda humanidad
que aspira al amor y a la fraternidad!
Padre, Tú deseas familias humanas y un pueblo libre,
liberado de esclavitudes opresoras y morales,
lleno de misericordia entrañable, bondad,
humildad, dulzura y comprensión.
Gracias a Ti, Padre de amor; pues con tu Espíritu
animas a los hombres y mujeres de este mundo
que por amor y generosidad,
se abren a la vida fundando una familia.
Gracias Padre, por todas las familias y por todas las personas,
que independientemente de su género,
viviendo en pareja o de manera unipersonal,
alumbran hijos e hijas al mundo,
constituyendo un hogar en el cual brilla la Luz de Cristo.
Una luz que es en el mundo Luz de resurrección,
pues son familias que amándote de corazón,
viven su opción familiar y de vida, desde el respeto al otro
y la dignidad personal por encima de todo.
Envíanos Padre tu santo Espíritu,
para que respetemos y protejamos socialmente a todas las familias,
pues como enclave esencial para una educación cristiana en valores,
viven a nivel mundial una complicada situación
por causa de la crisis en que nos encontremos.
En esta esperanzadora convocatoria sinodal sobre la familia
a la que nos convoca nuestro papa Francisco,
permite Padre, que impere la condición amorosa
sobre el condicionante moral del género.
Todos somos hijos e hijas tuyos.
Y porque queremos seguir siéndolo y seguir en el seno de nuestra Iglesia,
te pedimos que a todos nos hagas conscientes
del sentido de comunidad del que participamos
en unión con Cristo; con valentía y determinación
en la aceptación de las familias diversas o tradicionales.

Todo esto te lo pedimos por Jesús,
nuestro amigo y nuestro hermano;
que por la causa del hombre y de la mujer de cada tiempo vino al mundo. Amén.
http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20131105_iii-assemblea-sinodo-vescovi_sp.html