CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

martes, 7 de octubre de 2014

ORACIÓN PARA EL SINODO DE LA FAMILIA

ORACIÓN PARA EL SÍNODO DE TODAS LAS FAMILIAS

Dios, y Padre bueno que nos amas y nos buscas.
Agradecidos levantamos las manos a ti,
pues por amor nos diste la vida
y a todos nos hiciste hermanas y hermanos iguales,
dueños y responsables del universo,
con la misión de cultivar la misma tierra y de participar juntos
en la reconstrucción del mundo.
A pesar de los muchos obstáculos
que el progreso pone en el respeto a la tierra y a la dignidad humana,
nosotros no perdemos la esperanza de construir un mundo mejor
en el cual Tu eres reconocido como Padre y Madre de tod@s.
¡Somos una gran familia conformada por toda humanidad
que aspira al amor y a la fraternidad!
Padre, Tú deseas familias humanas y un pueblo libre,
liberado de esclavitudes opresoras y morales,
lleno de misericordia entrañable, bondad,
humildad, dulzura y comprensión.
Gracias a Ti, Padre de amor; pues con tu Espíritu
animas a los hombres y mujeres de este mundo
que por amor y generosidad,
se abren a la vida fundando una familia.
Gracias Padre, por todas las familias y por todas las personas,
que independientemente de su género,
viviendo en pareja o de manera unipersonal,
alumbran hijos e hijas al mundo,
constituyendo un hogar en el cual brilla la Luz de Cristo.
Una luz que es en el mundo Luz de resurrección,
pues son familias que amándote de corazón,
viven su opción familiar y de vida, desde el respeto al otro
y la dignidad personal por encima de todo.
Envíanos Padre tu santo Espíritu,
para que respetemos y protejamos socialmente a todas las familias,
pues como enclave esencial para una educación cristiana en valores,
viven a nivel mundial una complicada situación
por causa de la crisis en que nos encontremos.
En esta esperanzadora convocatoria sinodal sobre la familia
a la que nos convoca nuestro papa Francisco,
permite Padre, que impere la condición amorosa
sobre el condicionante moral del género.
Todos somos hijos e hijas tuyos.
Y porque queremos seguir siéndolo y seguir en el seno de nuestra Iglesia,
te pedimos que a todos nos hagas conscientes
del sentido de comunidad del que participamos
en unión con Cristo; con valentía y determinación
en la aceptación de las familias diversas o tradicionales.

Todo esto te lo pedimos por Jesús,
nuestro amigo y nuestro hermano;
que por la causa del hombre y de la mujer de cada tiempo vino al mundo. Amén.
http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20131105_iii-assemblea-sinodo-vescovi_sp.html



viernes, 3 de octubre de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - CRISIS RELIGIOSA

27 Tiempo ordinario (A) Mateo 21, 33-43
CRISIS RELIGIOSA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/10/14.
La parábola de los “viñadores homicidas” es un relato en el que Jesús va descubriendo con acentos alegóricos la historia de Dios con su pueblo elegido. Es una historia triste. Dios lo había cuidado desde el comienzo con todo cariño. Era su “viña preferida”. Esperaba hacer de ellos un pueblo ejemplar por su justicia y su fidelidad. Serían una “gran luz” para todos los pueblos. 

Sin embargo aquel pueblo fue rechazando y matando uno tras otro a los profetas que Dios les iba enviando para recoger los frutos de una vida más justa. Por último, en un gesto increíble de amor, les envío a su propio Hijo. Pero los dirigentes de aquel pueblo terminaron con él. ¿Qué puede hacer Dios con un pueblo que defrauda de manera tan ciega y obstinada sus expectativas?
Los dirigentes religiosos que están escuchando atentamente el relato responden espontáneamente en los mismos términos de la parábola: el señor de la viña no puede hacer otra cosa que dar muerte a aquellos labradores y poner su viña en manos de otros. Jesús saca rápidamente una conclusión que no esperan: “Por eso yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos”.
Comentaristas y predicadores han interpretado con frecuencia la parábola de Jesús como la reafirmación de la Iglesia cristiana como “el nuevo Israel” después del pueblo judío que, después de la destrucción de Jerusalén el año setenta, se ha dispersado por todo el mundo.
Sin embargo, la parábola está hablando también de nosotros. Una lectura honesta del texto nos obliga a hacernos graves preguntas: ¿Estamos produciendo en nuestros tiempos “los frutos” que Dios espera de su pueblo: justicia para los excluidos, solidaridad, compasión hacia el que sufre, perdón...?
Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestra mediocridad, nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. Si no respondemos a sus expectativas, Dios seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan frutos de justicia.
Nosotros hablamos de “crisis religiosa”, “descristianización”, “abandono de la práctica religiosa”... ¿No estará Dios preparando el camino que haga posible el nacimiento de una Iglesia más fiel al proyecto del reino de Dios? ¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano? ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios? 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

jueves, 2 de octubre de 2014

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS 3 DE OCTUBRE

CELEBRACIÓN DEL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO

«Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal». Caía la tarde del día 3 de octubre de 1226. Era sábado. Francisco moribundo se esfuerza en unir su voz a la de sus hermanos. Había entonado el salmo 141. La dulce hermana muerte vino a su hora. Era la voz de Dios y llamaba a la recompensa.
Los franciscanos de todas las épocas recuerdan ese momento en la celebración del «Tránsito».
La liturgia franciscana celebra el Tránsito de san Francisco en las primeras Vísperas de la solemnidad de san Francisco, el día 3 de octubre.
Nosotros presentamos aquí una celebración especial del Tránsito para hacerla el mismo día 3 de octubre u otro día que se vea oportuno
.
RITOS INICIALES
Se inicia la celebración con un canto apropiado, al que puede seguir la siguiente monición:
Vamos a recordar con gozo la «hora en que nuestro Padre san Francisco voló al Cielo», su tránsito. Esta celebración conserva su pleno sentido, cualquiera que sea la hora o el momento en que se haga, para seguir renovando en nosotros los valores evangélicos y hasta humanos de aquella muerte, preciosa realmente a los ojos de Dios y de los hombres.
Después continúa el Presidente:
En el nombre del Padre... Amén.
Hermanos: que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos:
Te rogamos, Señor, que la fuerza abrasadora y dulce de tu Amor absorba de tal modo nuestra mente, separándola de todas las cosas, que muramos por amor de tu Amor, ya que por Amor de nuestro amor te dignaste morir.
LECTURAS
Monición:
La muerte de Francisco fue una evocación casi litúrgica de la Pascua de Jesús. Al sentir su inminencia hizo leer a uno de los hermanos presentes el relato de la Pasión de Jesús según san Juan. Escuchemos con atención algunos pasajes de este conmovedor relato.
Lectura del santo evangelio según san Juan 13,1-5.12-17.33-35.
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos, y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y, tomando una toalla se la ciñó. Luego echó agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Después que les lavó los pies y tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo:
- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que lo envía. Sabiendo esto, seréis dichosos si lo cumplís. Hijos míos, os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.
Palabra del Señor.

Monición:
Cuando Francisco presintió ya próxima su muerte reaccionó exclamando gozoso: «Bienvenida sea mi hermana muerte». De hecho, la muerte fue para él, no el final, sino la Pascua, el paso o «tránsito» de este mundo al Padre. Fue al atardecer del 3 de Octubre, pero para nosotros es siempre actual, a imitación de la muerte y resurrección de Jesús.
Lectura de la vida de san Francisco, por Tomás de Celano (1 Cel 109-112)
Habían transcurrido ya veinte años desde su conversión. Quedaba así cumplido lo que por voluntad de Dios le había sido manifestado. Había descansado unos pocos días en aquel lugar, para él tan querido; conociendo que la muerte estaba muy cercana, llamó a dos hermanos e hijos suyos preferidos, y les mandó que, espiritualmente gozosos, cantaran en alta voz las alabanzas del Señor por la muerte que se avecinaba, o más bien, por la Vida que era tan inminente.
Y él entonó con la fuerza que pudo aquel salmo de David: «A voz en grito clamo al Señor, a voz en grito suplico al Señor».
Entre los presentes había un hermano a quien el Santo amaba con un afecto muy distinguido; era él muy solícito de todos los hermanos; viendo este hecho y sabedor del próximo desenlace de la vida del santo, le dijo: «¡Padre bondadoso, mira que los hijos quedan ya sin padre y se ven privados de la verdadera luz de sus ojos! Acuérdate de los huérfanos que abandonas y, perdonadas todas tus culpas, alegra con tu santa bendición tanto a los presentes cuanto a los ausentes». «Hijo mío -respondió el santo-, Dios me llama. A mis hermanos, tanto a los ausentes como a los presentes, les perdono todas las ofensas y culpas y, en cuanto yo puedo, los absuelvo; cuando les comuniques estas cosas, bendícelos a todos en mi nombre».
Mandó luego que le trajesen el códice de los evangelios, y pidió que se le leyera el Evangelio de san Juan desde aquellas palabras: «Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre...». Ordenó luego que le pusieran un cilicio y que esparcieran ceniza sobre él, ya que dentro de poco sería tierra y ceniza.
Estando reunidos muchos hermanos, de los que él era padre y guía, y aguardando todos reverentes el feliz desenlace y la consumación dichosa de la vida del santo, se durmió en el Señor.
Conocido esto, se congregó una gran muchedumbre que bendecía a Dios diciendo: «¡Loado y bendito seas tú, Señor Dios nuestro! ¡Gloria y alabanza a ti, Trinidad inefable!».
En alabanza de Cristo y de su siervo Francisco. Amén.
A continuación el Presidente tiene la homilía
EVOCACIÓN DE LA MUERTE DE SAN FRANCISCO
Monición:
La memoria de la muerte feliz de Francisco suscita en nosotros regocijo y esperanza; Francisco quiso proclamar también ese regocijo y esa esperanza al pedir que le cantaran el salmo 141 en el momento de su muerte, palabras que nosotros queremos repetir ahora que aún nos debatimos en los peligros de esta vida.
Antífona. Oh alma santísima, en cuyo tránsito salen a tu encuentro los ciudadanos del cielo, se regocija el coro de los ángeles y la Trinidad gloriosa te invita diciendo: Quédate con nosotros para siempre.
Salmo 141
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo a dónde huir,
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi lote en el país de la vida».
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
Gloria.
Antífona. Oh alma santísima, en cuyo tránsito salen a tu encuentro los ciudadanos del cielo, se regocija el coro de los ángeles y la Trinidad gloriosa te invita diciendo: Quédate con nosotros para siempre.
Monición:
A este Francisco, elevado para siempre a la gloria del cielo, dirigimos nuestro saludo reverente y cariñoso, y nos unimos a las generaciones franciscanas de todos los siglos, proclamando su misma invocación tradicional:
Todos:
¡Salve, padre santo, luz de la Patria celeste, modelo de los Menores, espejo de virtud, camino de la justicia, norma de vida! Condúcenos de este destierro terrenal al Reino de los Cielos.
Lector:
Francisco, pobre y humilde, ingresa rico en el cielo.
Todos:
Y es honrado con himnos celestiales.
PRECES
Presidente:
Seguros de contar en el cielo con la valiosa intercesión del glorioso padre san Francisco, elevamos al Padre, con filial confianza, nuestra oración:
R/.Tú eres nuestra vida eterna, ¡omnipotente y misericordioso Salvador!
1. Por cada uno de nuestros Hermanos y Hermanas que sufren enfermedad: para que «por todo den gracias al Creador».
2. Por todos nosotros, seguidores de Francisco: para que sepamos «gozarnos de convivir con gente de baja condición y despreciada».
3.Por todos los que nos causan tribulaciones y angustias, e incluso martirio y muerte: para que a imitación de Jesús, los amemos de verdad.
4. Para que busquemos por encima de todo «el Reino de Dios y su justicia» y nos renovemos en los valores auténticamente franciscanos.
5. Para que, aceptando la muerte como hermana, podamos contarnos un día entre los bienaventurados que gozan de tu presencia.
Presidente:
Santísimo Padre nuestro, reina tú en nosotros por la gracia, y haznos llegar a tu Reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, y la fruición de ti por siempre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La celebración puede concluir con un canto apropiado, seguido de la bendición de san Francisco:
Bendición solemne
El Señor os bendiga y os guarde.
Amén.
Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.
Amén.
Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.
Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿DE QUÉ MATERIAL ES LA CRUZ DE JESÚS?

¿De qué material es la cruz de Jesús?

Hoy es la exaltación de la santa cruz, el llamado “árbol único en nobleza, jamás el bosque dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto”. Particularmente considero una lástima que la liturgia de hoy haya preferido exaltar la cruz, antes que profundizar en las actitudes que nos ofrece Mt 18, 21-35 en el evangelio dominical, en el cual subyace como tema de fondo la circunstancia de que seremos tratados a los ojos de Dios como nosotros tratemos a los demás. 

Pero es una característica conocida por la iglesia, el hacer hincapié en la cruz, la sangre, el pecado, la contrición, dejando un poco de lado la luz incesante de la Resurrección, objetivo de todo cristiano. 
Y la verdad es que si la fiesta de la exaltación de la cruz la miramos desde un plano actualizado, puede que nos lleve precisamente a la cuestión del trato nuestro a los demás y la reciprocidad fraternal a la que el Señor nos llama. Nunca podré creer que “Dios juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de la salvación” (Hb 2, 9b-10), o sea a Jesús de Nazaret.  
Esto anula plenamente la dimensión paternal y maternal de Dios, que nos ama como a hijos e hijas. Dios no disfruta con el dolor de nadie. Dios no quiere el dolor de nadie, ni la angustia, ni la tribulación, ni el dolor proporcionado voluntariamente so pretexto de absurdas penitencias. Creo que Dios quiere que comamos bien, que vivamos bien y con naturalidad, que aspiremos a la felicidad, que nos mantengamos sanos. Dios no quiere a sus hijos e hijas atribulados ni alterados ni mucho menos violentados. 
Dios quiere a sus hijos e hijas dignos como personas, e irreprochables ante El como hij@s, y con esta afirmación pues casi que podemos acabar y apartar a un lado todas las formulas protocolos y rituales; con los que a lo largo de la vida nos hemos ocupado de envolver a Dios hasta hacer de él algo parecido a una cebolla. Y se nos ha quedao dentro, en el interior e inalcanzable. 
Por ello a día de hoy nuestra primera acción en la vida y en el mundo en que vivimos es descifrar el rostro de Dios, o más bien el rostro de Jesús. Claro, mal hacemos en buscarle entre nuestra corte de aduladores, besamanos y personas que pululan alrededor nuestro y que jamás serán sinceros con nosotros sino complacientes. No, Jesús está en otros escenarios distintos. 
Hoy por la mañana he visto a un matrimonio andar por la calle. Una mujer mayor cogida de la mano de su esposo. Sé que él está enfermo y que su mente vive en otro mundo pero se aferra a la mano de ella, pues aunque no pueda identificar con claridad el rostro de su esposa, sus rasgos para el significan seguridad y orientación. Y ahí van los dos. Ella le lleva a él de la mano y seguro que antes de salir a la calle le ha lavado y adecentado, pues rezuman los dos limpieza. 

Al respecto de este ejemplo como de otros, jamás se me ocurrirá decirle a esta mujer que su marido es su cruz y que le vaya bonito porque así se va a ganar el cielo. ¡No! Dice León Bloy: “No se va al cielo hoy, ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado". Se va al cielo cuando lo pones todo antes que a ti mismo. Se va al cielo cuando atiendes al enfermo antes que a ti mism@. Se va al cielo cuando ayudas a superar las cruces que algunas personas se afanan diariamente en superar. ¡¡En superar!! 
Nadie debe de resignarse a su cruz, ni a la de nadie. Esta vida es un continuo aprendizaje y una continua superación de dificultades; y en cada una de ellas debemos ser luz los que nos denominamos cristianos y decimos seguir a Jesús de Nazaret. Pero con autenticidad y por nosotros mismos sin negarnos a la colectividad y a la comunidad. 
Hay muchos escenarios donde acercarse al que está necesitado, aunque sea de un abrazo sincero y una acogida. ¡Ahí está la cruz! Por eso decía que no es de madera ni de metal precioso. La cruz de Jesús hoy día es inmaterial, porque está en la propia vida y en la superación de dificultades. 
Permita la vida, que asistidos por el Espíritu de Dios siempre aspiremos a la superación de la cruz con posibilidades de resucitar después. Ese es el fin, la vida la luz y la tranquilidad. La cruz por sí misma, solo es un objeto de suplicio a la cual nadie debe crucificarse ni ser crucificado. 
Y que conste que a Jesús lo crucificaron por un proceso político, injusto y macabro. Circunstancia que paradójicamente aun hoy día suele darse en la propia iglesia “de Jesús”. No sigamos la senda de los verdugos de Jesús y los verdugos de la humanidad unipersonal, sino demostremos entrañas sensibles, solidarias, y respetuosas.

florencio salvador díaz fernández

martes, 9 de septiembre de 2014

MI INTERPRETACIÓN DE 1 CORINTIOS 6,1-11 "los afeminados e invertidos no heredaran el reino de Dios"

UNA OPINIÓN-INTERPRETACIÓN DE LA LECTURA DE HOY
Es dura y desconcertante la lectura de hoy (1Cor 6,1-11)
Entiendo que Pablo casi nos anima a soportar la injusticia para no llegar al litigio, y nos anima a la corrección fraterna como en el evangelio del Domingo. Sí, es lo deseable. Pero hay ocasiones en que las cosas se nos van de las manos, y me parece ingenuo apelar a la justicia divina antes que a la terrenal. Porque la justicia divina no puede ir más allá de la concienciade cada uno. Lo que no debemos es de juzgar antes de tiempo. Por ello, incluso entre cristianos la presunción de inocencia debe de observarse y debe de tratarse al otro sujeto con fraternidad. Otro aspecto de la carta de Pablo es que en la comunidad de Corinto se personalizan todos los comportamientos censurables de la época para no alcanzar el cielo y algunos de los cuales no están aceptados -no porque Dios y Jesucristo lo digan-, sino por causa de la deriva cultural de entonces. Comparar una actitud beligerante, violenta y ofensiva -ladrones, estafadores, codiciosos, inmorales...etc-; con otra que responde a la propia naturaleza de cada persona que por gracia de Dios ha venido al mundo -afeminados o invertidos como se denomina a los homosexuales-, digo que me parece un despropósito solo al alcance de quien vive en el fanatismo. No pretendo ofender al hagiógrafo sagrado que escribió la palabra, pero es absolutamente contraproducente el poner en la intención de Jesús el hacer acepción de personas por la causa de "Su" propia naturaleza. Y el ser homosexual o afeminado, no tiene absolutamente nada que ver con el cumplimiento de la Palabra de Dios. Ahí tenemos al salmista que anuncia hoy que "el señor ama a su pueblo" (Sal 149). ¡Y de qué manera lo ama! Lo ama sin reservas, sin preguntar a nadie si te gustan las mujeres y los hombres, sin interferir en la vida de nadie. Jesús solo impone el valor del amor total y universal a los creyentes de cada tiempo. Recordad el evangelio del domingo, "a nadie debáis nada más que amor". Todos somos llamados y todos somos escogidos como apóstoles de Jesús, solo basta con asumir el mensaje y dejarse fascinar por él. Lo demás se nos dará por añadidura en la vida de cada uno, seamos lo que seamos.

martes, 19 de agosto de 2014

LA VUELTA A CASA

La vuelta a casa 

Al cerrar la puerta del taxi, supo que tenia que hacer frente a su propio destino. Se lo estuvo diciendo así misma durante todo el vuelo, “tienes que ser fuerte”. Pero la realidad era otra, era una sensiblera y no podía engañarse así misma. 

Desde hacia días estaba temiendo cada paso que daba, pues le alejaba de su anterior vida y la arrastraba a un destino en el que se sentía insegura y desubicada. Desde el hotel de la ciudad hasta el bufete de abogados habría circulado unos dos kilómetros por aquellas avenidas atestadas de gente y tráfico. Del bufete de abogados hasta el aeropuerto calculaba que serian unos diez, pues se encaminaba a la zona radial de la ciudad. Y cuando aquel enorme avión la engullo, volvió a calcular que serian unos dos mil kilómetros los que distaban de ese preciso momento al que ahora se enfrentaba. Una isla, que por bonita y turística que fuera era una reclusión para ella. Una casa veraniega, en el que vivir su propio y solitario arresto domiciliario; y un inmenso mar todo para ella en el que ahogar las lágrimas y enviarle suspiros. Con determinación abrió la verja desvencijada, luego la puerta del recibidor no sin antes arañarse un poco la cara con un tallo del indomable rosal trepador del porche; y entro en el ánima de la casa. La sensación era extraña. La recibía una casa familiar sin familia. Una casa en la cual todo fueron risas y en la cual no había quien sonriera. Una casa cómoda, veraniega y afable, pero llena de polvo y de recuerdos de aquella vida que vivió. Dejó la maleta junto a la escalera y se encamino a la terraza pasando por el gran comedor. ¡Desolación! El jarrón que dos meses antes ella dejara colocado junto a la chimenea con aquellas margaritas frescas y coloridas presentaba unos tallos encogidos y marchitos. Hasta aquello le esperaba. Hubiera preferido el dinero del divorcio en metálico, en lugar de quedarse con aquella casa en la cual se sentía insegura y sin futuro. Cuando abrió la puerta que daba a la terraza se encontró con su mar. Sí, aquella porción de mar le pertenecía. En sus playas paso su infancia, su padre le aficionó a la vela en aquel contorno. Sus paseos preferidos hacia los acantilados de la zona noroeste con su buena lectura eran la delicia de sus veranos en la isla. Y ahora, pues allí estaba ella. Tenia que hacer frente a lo que cada persona de enfrenta cuando deja una parte de su vida en el camino. Tenia que seguir viviendo. Le gustaría que su vida no se hubiera paralizado desde los terribles acontecimientos de hace seis meses. Le gustaría no tener más preocupación que una vida sencilla y una buena dedicación, como aquella persona a la cual divisaba a lo lejos en la playa, y que se afanaba en lo que parecía lijar una vieja barca de pesca. Se acordó de su madre y sintió remordimiento por el estado de la casa. Era enorme pero se propuso comenzar la limpieza de inmediato y poco a poco. Comenzó por llevar las maletas arriba, y al bajar vio en la mesita blanca del recibidor las llaves del buzón y del trastero de casa. Salió a la calle y abrió el buzón que estaba atestado de correspondencia dirigida a Alejandro, ya se las enviaría a su abogado o las quemaría en el patio. Había mil ofertas de supermercados del pueblo y tres ejemplares de la insufrible “Atalaya” de los testigos de Jehova. Dos cartas de Endesa y una carta dirigida a ella con letra manuscrita y que le llamó la atención. Estaba en la cocina cuando se ayudó de un cuchillo de punta redonda para abrir la carta dirigida a ella de una manera limpia. Se quedó perpleja al reconocer la letra.
                “Querida Helen. ¿Qué tal estás? Me quedé de piedra cuando me enteré de lo tuyo. Mi madre me lo dijo hace unos meses, pero no quise llamarte pues suponía que no tenías ganas de nada. La verdad es que fue impensable que tu matrimonio se fuera al garete después de dos años de casados. Erais la pareja ideal, pero… supongo que serán las cosas del destino. Por mi parte solo puedo decirte que lo siento. Te escribo a casa pues nos enteramos que te quedaste con ella. Y te confieso que te escribo para decirte que casi me alegro de tu vuelta y tu regreso a estos parajes. Se que siempre fui invisible para ti Helen. Siento si te ofendo, pero debes saber que sufrí lo mío sabiendo que te alejabas de mí para siempre hipnotizada por el glamour de Alejandro. ¿No supiste ver como yo te miraba Helen? ¿No te diste cuenta de que eras la chica de mi vida? Mi madre siempre me dijo que debía de habértelo dicho, pero la relación que teníamos era tan de hermanos de carne y hueso, que creo que se nos pasó por alto alguna que otra cuestión. En cualquier caso solo quiero volver a ofrecerte mi amistad. No estamos en edad de volver a la playa a jugar a castillos de arena, pero sabes que me encantaría hacerte un hueco en mi vida poco a poco. Sin presiones ni metas concretas. Pero quiero que te sientas en casa, que te vengas al pueblo de cuando en cuando, y que sonrías de la manera tan maravillosa que lo haces. Yo estaré allí, esperándote. Tengo en la playa frente a tu casa una vieja barca de pesca que arreglar y nada más que quitarle la pintura y lijarla me llevará varias varios días. No quiero perderme tu llegada, pero te respetaré si no deseas saber nada de mí.
                Siempre tuyo, Andrew.” 


El estremecimiento que sintió Helen le atravesó todo el cuerpo. ¡Andrew! Solo aquel nombre significaba tantas y tantas cosas. Pero lo vivido hasta ahora le había obnubilado el pensamiento hasta olvidar que en aquella otra vida que había vivido, aun había brasas que parecían estar candentes y podían recuperarse aunque fueran en forma de una bonita amistad. Y Andrew estaba allí, era el que lijaba la barca. Incluso le quiso parecer que aquella lejana persona le miró al advertir su presencia en la terraza. Salio corriendo a la terraza y divisó de nuevo a aquella persona que lijaba con fuerza. Miró fijamente esperando que la telepatía hiciera mirar al otro. Aquel chico de la playa se levanto poco a poco y miró hacia la casa. Se quedó inmobil. Helen pensó en ese instante en lo mucho que Andrew significó para ella en su vida y creyó que merecía darse una oportunidad así misma. El estaba esperando la aceptación o el rechazo. Instintivamente Helen levanto tímidamente un brazo a modo de saludo y el chico respondió. Cuando este comenzó a caminar hacia la casa poco a poco, a Helen no le cupo la menor duda de que era Andrew, por su curiosa y timida forma de andar. Ella fue a la verja de la terraza y bajo las escaleras que conducían a la playa, piso la arena con los zapatos pero se los quitó para sentir los latidos de la tierra y sentir su energía, lo necesitaba. Se decidió a caminar igualmente en dirección al chico. Poco a poco se acortaba la distancia y Helen advertía los bellos y sinceros rasgos del rostro de su amigo. Era Andrew, el chico de la sinceridad personificada. Un chico sin más aspiraciones que la vida sencilla y pacifica. Sin tener nada propio, excepto su barca de pesca con la que ganaba el sustento. Se recordó así misma diciendo a su madre en la ciudad que se daría una nueva oportunidad y reharía su vida. Cuando Andrew estaba cerca de ella se pararon el uno ante el otro. La leve brisa del atardecer casi cesó y unos rallos de la puesta de sol deslumbraban a Helen. ¿Porque no?, se pregunto así misma. Solo tuvo que decir Andrew, y este se encamino hacia ella y se fundieron en un cálido abrazo. Las lágrimas surcaron el rostro de Helen y lloró por todo. Lloró por sus perdidos años de relación, por el conflicto familiar. Lloró por haber descargado su malestar en quienes más quería. Lloró por estar enfadada con ella misma, y lloró por no quererse dar otra oportunidad. Al sentir junto a ella los latidos del corazón de Andrew, supo que se sentía segura y a gusto. Supo que tenia alguien en quien refugiarse. Supo que estaba en el buen camino, que se estaba reconciliando consigo misma… y supo que había vuelto a casa.

viernes, 1 de agosto de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - DADLES VOSOTROS DE COMER

28 Tiempo ordinario (A) Mateo 14, 13-21
DADLES VOSOTROS DE COMER
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 30/07/14.- Jesús está ocupado en curar a aquellas gentes enfermas y desnutridas que le traen de todas partes. Lo hace, según el evangelista, porque su sufrimiento le conmueve. Mientras tanto, sus discípulos ven que se esta haciendo muy tarde. Su diálogo con Jesús nos permite penetrar en el significado profundo del episodio llamado erróneamente “la multiplicación de los panes”. 

Los discípulos hacen a Jesús un planteamiento realista y razonable: “Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”. Ya han recibido de Jesús la atención que necesitaban. Ahora, que cada uno se vuelva a su aldea y se compre algo de comer según sus recursos y posibilidades.
La reacción de Jesús es sorprendente: “No hace falta que se vayan. Dadles vosotros de comer”. El hambre es un problema demasiado grave para desentendernos unos de otros y dejar que cada uno lo resuelva en su propio pueblo como pueda. No es el momento de separarse, sino de unirse más que nunca para compartir entre todos lo que haya, sin excluir a nadie.
Los discípulos le hacen ver que solo hay cinco panes y dos peces. No importa. Lo poco basta cuando se comparte con generosidad. Jesús manda que se sienten todos sobre el prado para celebrar una gran comida. De pronto todo cambia. Los que estaban a punto de separarse para saciar su hambre en su propia aldea, se sientan juntos en torno a Jesús para compartir lo poco que tienen. Así quiere ver Jesús a la comunidad humana.
¿Qué sucede con los panes y los peces en manos de Jesús? No los “multiplica”. Primero bendice a Dios y le da gracias: aquellos alimentos vienen de Dios: son de todos. Luego los va partiendo y se los va dando a los discípulos. Estos, a su vez, se los van dando a la gente. Los panes y los peces han ido pasando de unos a otros. Así han podido saciar su hambre todos.
El arzobispo de Tánger ha levantado una vez más su voz para recordarnos “el sufrimiento de miles de hombres, mujeres y niños que, dejados a su suerte o perseguidos por los gobiernos, y entregados al poder usurero y esclavizante de las mafias, mendigan, sobreviven, sufren y mueren en el camino de la emigración”.
En vez de unir nuestras fuerzas para erradicar en su raíz el hambre en el mundo, solo se nos ocurre encerrarnos en nuestro “bienestar egoísta” levantando barreras cada vez más degradantes y asesinas. ¿En nombre de qué Dios los despedimos para que se hundan en su miseria? ¿Dónde están los seguidores de Jesús? ¿Cuándo se oye en nuestras eucaristías el grito de Jesús. “Dadles vosotros de comer”?

EL CARDENAL CAÑIZARES Y "SU" DELGADA LINEA ROJA

El Cardenal Cañizares y "SU" delgada línea roja
Bueno, personalmente creía que el poder de asombrarnos estaba ya agotado para el cardenal Cañizares, pero por lo que nos cuenta religióndigital nada de eso. 

El caso es que aun a pesar de los muchos esfuerzos que se hacen en muchos sitios por parte de los sacerdotes y los agentes de pastoral para acercar la eucaristía a las personas, siempre estarán en guardia sobre posibles concesiones a la dureza del rito de la misa, aquellos que se empeñan en delimitar una delgada línea roja que delimita los espacios; haciendo de la eucaristía una celebración con actores determinados y diferenciados. 

"lo más triste es que la celebración sigue cerrada a la comunidad pues sin el cura no hay misa, lo cual proporciona una pobreza que el Espíritu no se merece"

Desde luego planteamientos hay para todos los gustos, pues somos muchos los que nos hemos manifestado abierta y respetuosamente por un rito eucarístico abierto a todos y de todos, en el cual prime el compartir y la actitud de servicio antes que la importancia de quien preside, celebra o consagra –pues se consagra con la presencia comunitaria ya que en todos reside el Espíritu-. 
Hago aquí mención de una opinión del “Cartujo con licencia propia” en la cual discernía sobre la conveniencia de cambiar la materia –el alimento- en la eucaristía, sin menoscabo de la significancia sacramental:  http://cartujoconlicencia.blogspot.com.es/2011/06/si-en-lugar-de-pan-fueran-naranjas.html
El caso es que el cardenal Cañizares Pide que se mantenga el rito, pero sin "el canto de la paz". Alerta el prelado contra algunos "abusos" en el rito eucarístico de la paz. Y lo más desconcertante es que ordena que el cura no baje del altar y que los fieles no se desplacen. 

O sea –si se me permite la frivolidad-, como no pagas la entrada no hace falta ni que te muevas. El cura ya te va diciendo lo que tienes que responder. No pienses, no cuestiones nada. Di a todo amén o roguemos al Señor, y se bondadoso en la colecta pues eso –sobre todo- si que agrada al Señor. 
Sinceramente y dejando la sorna a un lado, me parece increíble que este hombre piense que con estas actitudes se le hace un favor a Cristo. 
Me parece aun más lamentable que a esto se reduzca la misión evangelizadora de un señor que será cardenal de la Iglesia, pero como dijo el papa Francisco a los obispos, tiene necesidad de impregnarse del olor de las ovejas y relacionarse con el pueblo. 
Particularmente considero agotado el rito de la misa en la actualidad. Fallece una señora mayor y nadie ocupa su lugar. Los sacerdotes continúan predicando desde la perspectiva paternalista haciéndonos a todos conscientes de las muchas faltas que tenemos, en primer lugar; y lo más triste es que la celebración sigue cerrada a la comunidad pues sin el cura no hay misa, lo cual proporciona una pobreza que el Espíritu no se merece. 
Mientras tanto, seguiremos asistiendo a misa y haciendo comunidad de corazón. Pero también seguiremos haciendo eucaristía con la gente, compartiendo el pan, el vino y las patatas fritas. Pero lo que compartamos lo haremos en nombre de Jesucristo y en nombre de la amistad, el servicio y la fraternidad. 
A esto y solo esto, se reduce la vida de un cristiano hoy día. Todo lo demás es relativo como decía Casaldáliga, menos el hambre. Por ello, seamos consecuentes con lo que verdaderamente merece la pena. 
Saludos calurosos desde Andalucía. Atte. Floren.

jueves, 17 de julio de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO

16 Tiempo ordinario (A) Mateo 13, 24-43
IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO 

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/07/14.- Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño “fermento” de vida humana.
La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.
La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso y espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores es insignificante: los centros de poder lo ignoran.
Incluso, los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.

La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla enteramente.
Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo, va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.
Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.
Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.

miércoles, 16 de julio de 2014

DOY GRACIAS A DIOS, POR LAS MUJERES OBISPO EN LA IGLESIA DE INGLATERRA

"El Evangelio está por encima del organigrama eclesiástico de cualquier religión que siga a Jesús de Nazaret"

El arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia Anglicana, Justin Welby, elogió la votación histórica de ayer en el Sínodo General de esa congregación, que autorizó la ordenación de mujeres obispos. 

Welby dijo estar "encantado" con el resultado de la votación, aunque admitió que algunos dentro de la Iglesia "tendrán problemas" para aceptarlo. Según Welby, las modificaciones se producen "tras cambios culturales mayores" en la forma que funciona la Iglesia, "ya que ahora la gente está más dispuesta a hablarse de igual a igual de una forma más humana". "Estoy encantado que vamos a poder ordenar a mujeres obispos. Es algo que estaba personalmente interesado en que pasara y es enormemente importante", agregó. Welby habló de la necesidad de "incluir a todos" dentro del Anglicanismo, y de funcionar "más como una familia que como grupos partidarios". http://www.periodistadigital.com/religion/otras-confesiones/2014/07/15/welby-estoy-encantado-religion-iglesia-anglicana-mujeres-obispo.shtml

Sin lugar a dudas, por esta trascendental decisión no va a desaparecer la Iglesia de Inglaterra. A unos les gustará más y a otros menos, pero el trasfondo de la cuestión es que estas decisiones no afecten a la evangelización de los pueblos, ni a la predicación de la Palabra de Dios. 

El Evangelio está por encima del organigrama eclesiástico de cualquier religión que siga a Jesús de Nazaret. Es el problema que acarrea el catolicismo. La iglesia católica niega el sacerdocio femenino por una mera cuestión de orden jerárquico, que excluye a todo un sexo del servicio sacerdotal; amputando gravemente todas las posibilidades que todos y todas las seguidoras de Cristo, tienen encomendado en la transmisión de su Palabra y servicio a la los demás. 
El director de L’Osservatore Giovanni Maria Vian afirma contra la decisión de la Iglesia anglicana que: "La ordenación de 'obispas' es un evento grave que complica el camino ecuménico". Y dice obispas en un uso absolutamente peyorativo de la palabra. ¿A qué estamos jugando? ¿Acaso este es el único impedimento para la unidad de las iglesias? ¿Y donde dejamos los intereses económicos que a buen seguro tienen cada una de ellas? 

La diferencias entre ambas no es cuantitativa, sino cualitativa. Y la Iglesia anglicana abre sus puertas a todos y todas los que encuentren en su vida una vocación real para seguir a Cristo. Y si los que están en desacuerdo salen, ellos han tenido su oportunidad. Pero otras también la tendrán de poder hacer comunidad eclesial e inclusiva donde todos y todas tienen acceso a las responsabilidades y al servicio desde todo plano. Desde estas humildes letras bendigo esta decisión y doy gracias al Espíritu que ilumino las conciencias de los votantes para llegar a este trascendental acuerdo. 

SANTIAGO APÓSTOL EL MAYOR, PATRÓN DE ESPAÑA Y PROTECTOR DE ESTEPA


miércoles, 9 de julio de 2014

ESTEPA, Y LA FRACTURA DE LA PAZ LOCAL

Estepa, y la fractura de la paz local


Toda España asiste al espectáculo que en estos días ofrece nuestro pueblo en los medios de comunicación. Y es triste por varias razones. En primer lugar por el sufrimiento que causan los delitos en las personas que los sufren, y en segundo lugar porque se perturba la paz de una pequeña ciudad que como pueblo que es, se gloría de tener la tranquilidad como un hábito de vida saludable. Estepa es un gran pueblo del corazón de Andalucía, y la tónica que le adorna en la mayoría de su gente, es la hospitalidad, la solidaridad y la acogida. 

Ahora bien, cuando a los ciudadanos se les deja de lado en sus reivindicaciones pues pasa lo que pasa. Nunca se debe de tomar nadie la justicia por su mano, pero escuchando esta mañana a la Delegada del Gobierno en Sevilla –Sra. Crespo- admitiendo que aun a pesar de los robos continuados Estepa está por debajo de la media provincial; casi da miedo pensar que tenemos que quedarnos de brazos cruzados esperando a superar ese porcentaje de criminalidad para que actúen las fuerzas de seguridad del estado. Créanme que este problema viene de lejos. Viene de un código penal demasiado laxo con los hurtos continuados, viene de una sociedad que asiste con temor a la caída de los servicios públicos y la atención ciudadana, por causa de la “puñetera” crisis que a todos nos están haciendo pagar, viene de un ayuntamiento con una plantilla de policía local numerosísima y que patrullan en los coches en grupo de tres y cuatro mientras las motos patrulla descansan a la sombra; vienen de una nefasta política de seguridad y protección ciudadana. Este problema ahonda sus raíces en un déficit muy significativo de educación y sentido de la urbanidad, en ciertos sectores de la sociedad. Una sociedad que por sí misma no deja de hacer esfuerzos para no excluir al diferente, al raro y al que no forma parte de la generalidad de la comunidad. Pero hay que seguir unas determinadas reglas comunes. Unas reglas que nos podrían llevar a exigir a los sujetos, que traten a los demás como ellos mismos quieren ser tratados, con respeto, dignidad y si es posible solidaridad. Lo que está claro es que todos debemos de colaborar para que estos actos vandálicos tengan un fin certero, y para que sus responsables sean llevados ante la justicia. Aun así, el tema de estas familias de características especiales no podemos tratarlo a la ligera y darles a estas personas que están en la exclusión, la medicina de más exclusión. La sociedad debe de articular desde las instituciones públicas y los servicios municipales, las actuaciones oportunas para que estas personas se integren en la sociedad, para que los niños asistan a clase y tengan cubiertas sus necesidades primordiales. Tenemos orientadores, pedagogos, trabajadores sociales…etc. Pero hay que estar bien organizados para lograr una paz duradera, y una garantía de vida digna para todos los ciudadanos, incluyendo a estos en estado de exclusión. Con esto último, no exonero de responsabilidad a nadie que haya causado el mal o se haya apoderado de lo ajeno; pero ruego que tratemos este tema con la cabeza fría para lograr que la convivencia se restablezca en Estepa sin causar más incidentes y sin permitir que ninguna familia quede marcada con el estigma de la criminalidad y la indiferencia.

miércoles, 2 de julio de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - TRES LLAMADAS DE JESÚS

14 Tiempo ordinario (A) Mateo 11, 25-30
TRES LLAMADAS DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

El evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores, pues pueden transformar el clima de desaliento, cansancio y aburrimiento que a veces se respira en alguno sectores de nuestras comunidades.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados. Yo os aliviaré”. Es la primera llamada. Está dirigida a todos los que viven su religión como una carga pesada. No son pocos los cristianos que viven agobiados por su conciencia. No son grandes pecadores. Sencillamente, han sido educados para tener siempre presente su pecado y no conocen la alegría del perdón contínuo de Dios. Si se encuentran con Jesús, se sentirán aliviados.
Hay también cristianos cansados de vivir su religión como una tradición gastada. Si se encuentran con Jesús, aprenderán a vivir a gusto con Dios. Descubrirán una alegría interior que hoy no conocen. Seguirán a Jesús, no por obligación sino por atracción.
“Cargad con mi yugo porque es llevadero y mi carga ligera”. Es la segunda llamada. Jesús no agobia a nadie. Al contrario, libera lo mejor que hay en nosotros pues nos propone vivir haciendo la vida más humana, digna y sana. No es fácil encontrar un modo más apasionante de vivir.
Jesús libera de miedos y presiones, no los introduce; hace crecer nuestra libertad, no nuestras servidumbres; despierta en nosotros la confianza, nunca la tristeza; nos atrae hacia el amor, no hacia las leyes y preceptos. Nos invita a vivir haciendo el bien.
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso”.
Es la tercera llamada. Hemos de aprender de Jesús a vivir como él. Jesús no complica nuestra vida. La hace más clara y más sencilla, más humilde y más sana. Ofrece descanso. No propone nunca a sus seguidores algo que él no haya vivido. Nos invita a seguirlo por el mismo camino que él ha recorrido. Por eso puede entender nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, puede perdonar nuestras torpezas y errores, animándonos siempre a levantarnos.
Hemos de centrar nuestros esfuerzos en promover un contacto más vital con Jesús en tantos hombres y mujeres necesitados de aliento, descanso y paz. Me entristece ver que es precisamente su modo de entender y de vivir la religión lo que conduce a no pocos, casi inevitablemente, a no conocer la experiencia de confiar en Jesús. Pienso en tantas personas que, dentro y fuera de la Iglesia, viven “perdidos”, 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sábado, 28 de junio de 2014

SER PERSONAS DIGNAS - 28 DE JUNIO

Nos gustan tanto las efemérides que hay un día para todo y para todos, y como bien es sabido hoy es el día del Orgullo Gay. Y en el propio colectivo gay, transexual y bisexual, pues existe de todo pues el abanico es tan amplio como amplias son las posibilidades de SER personas. También hay cristianos y cristianas.

"¡Yo no quiero misericordia por ser gay, pues la condición homosexual no lleva implícito el pecado! Yo quiero todo aquello a lo que un digno hijo de Dios pueda aspirar. Todo. Ni más ni menos."

Y como cristianos que somos, tenemos un motivo de ejemplaridad para afrontar este día y todos los días, Jesucristo. ¿Sabía Jesús de sexualidad? Claro que supo de sexualidad. La sexualidad está en la mente y en la propia esencia del ser humano, y como humano que era “Jesús tuvo que tener deseo sexual” (José Mª Castillo). Ojo, hablo de deseo no de relaciones sexuales. De esas cosas personales respecto de Jesús, el evangelio no dice nada aunque si las hubiera tenido, su mensaje, persona y la obra de la redención hacia nosotros, no queda invalidada desde ningún punto de vista, pues todo lo ánima el Espíritu Santo de Dios como aliento de vida (Jürgen Moltmann). 


Lo que es una autentica lastima, es que centrándose Jesús en la necesidad de la felicidad para el ser humano, en el interés que tuvo por la salud de las personas y su propia vida afectiva, desarrollando lazos sensibles de autentica fraternidad comunitaria como autentica táctica para la evangelización; nuestra Iglesia Católica –especialmente la española- se afane constantemente en denostar a los homosexuales y demás grupos de género.

Al no acoger a ciertos sectores, la jerarquía debiera darse cuenta de que devalúan plenamente el sentido de comunidad, realizan una acepción de personas denunciada por Jesús y encima pierden un motivo ejemplar para estar orgullosos de sí mismos como pastores. Y es que, todo lo que para los obispos no es normal, está intrínsecamente desordenado. Todo lo que no es conforme a su opinión sobre cualquier cosa, está apartado de la comunión de la iglesia.

¿Cómo así somos Iglesia? Esta es ya una guerra declarada y defendida por los obispos, en pro de un magisterio que es causa interpretativa de la Palabra de Dios realizada por hombres; pero que nunca puede ser flagelo para subyugar denostar y anatematizar la vida de la gente. Nos refresca el espíritu, el percibir que entre los muchos gestos del Papa Francisco están los dirigidos tímidamente a los homosexuales, dejando claro que no hay que estar obsesionados ni nada por el estilo; y haciendo constantemente un llamamiento hacia una pastoral de inclusión y no de exclusión.

Aun así, todos los creyentes homosexuales o que pertenezcamos a la diversidad sexual considero que debemos ser cautelosos, pues el hecho de que el Papa pregunte por nosotros a los obispos del mundo, no nos garantiza una inclusión de nuestra afectividad sexual y nuestro “Ser” como personas. Se habla de mostrar misericordia, de ser generosos…etc. ¡A ver si encima de lo que llevamos aguantado les vamos a tener que dar las gracias por pedir para nosotros misericordia! 

¡Yo no quiero misericordia por ser gay, pues la condición homosexual no lleva implícito el pecado! Yo quiero todo aquello a lo que un digno hijo de Dios pueda aspirar. Todo. Ni más ni menos. 
Y ello implica el que a nosotros o se nos quiere con nuestra sexualidad incluida y se reconoce nuestra propia naturaleza de personas, o que simplemente se nos deje en paz para seguir –como hasta ahora- iluminando nuestra vida desde la Luz del Evangelio, siendo entre los nuestros la levadura de Jesús de Nazaret.

Considero un derecho el ejercer libremente lo que cada uno viva en sí mismo y lo viva con naturalidad. Creo que es una grandeza para la humanidad, y creo que da pleno sentido al evangelio de Jesús el que muchas personas podamos hacer un uso particular de la libertad, aunque la jerárquica iglesia solo considere libertad a la suya, la llamada libertad responsable, que descansa en el principio anunciado de que “quien se mueva no sale en la foto”. Me duelen las personas y me duele la iglesia. Me duele que algunos quieran esgrimir la Biblia al pié de la letra para condenar por ejemplo la homosexualidad; y no cojamos el pié de la letra otros pasajes para defender aquello en lo que jamás debiera de haberse convertido la Iglesia de Jesús.

“Obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra” (Mt 23,3). ¡Qué sabio fue Jesús!
Para terminar, solo dar un mensaje esperanzador. Los que en Jesús tenemos puesta nuestra mirada y nos tratamos de manera fraternal y solidaria, seremos Iglesia aun a pesar de los que piensan que no los somos. Aquellos que pasaron de largo ante el hombre herido en el camino (Lc 10, 31-32), no se pararán en el camino ante nuestra necesidad. Dios Padre si lo hace pues es bondadoso y es lo que llamamos en el pueblo harina de otro costal.

Este Dios Padre, en Jesús y por Jesús -su revelador- renueva nuestra esperanza en la superación diaria de obstáculos y controversias. De sus labios recibimos un apoyo, para dejar caer la cabeza en su hombro para poder reír y llorar. La amplitud de su corazón, en Dios se hace acogida total pues con el profeta nos dice: “¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15). Ánimo a todos los que amáis sin tener que pedir permiso para ello. Ánimo a los que os amáis tal y como somos. Tened en cuenta que si no os amarais os respetarais y aceptarais, le estaríais faltando el respeto a Dios.
Floren de Estepa.

PADRE NUESTRO, DE TODOS LOS AMORES

Padre nuestro y padre de todos.
De los altos y los bajos,
de los hambrientos y los hastiados,
de los tradicionalmente casados,
y padre también de los homosexuales.
Como me siento hijo/a  tuyo/a, te digo
que quiero vivir en ese reino que prometes
y que día a día esperamos.
Queremos repartirnos entre todos
el pan, las flores, el tiempo y el trabajo.
Equitativamente y sin desigualdades,
ya que todos, ¡todos somos imagen y semejanza tuya!
Espero de ti el perdón tan necesario,
para ofrecerlo a aquellos que nos ofenden
con teorías sobre nuestra sexualidad,
que se basan en la muerte y la degradación;
Ese perdón que nos haga vivir serenamente el futuro.
También nosotros queremos perdonarnos,
colaborando a levantar un mundo derruido,
Un mundo que se atreve a pesar el amor
para separar el legítimo del ilegitimo.
Como si todo el amor no proviniera de ti.
Queremos aportar nuestra fuerza en la lucha,
del odio egoísta,
de la boca soberbia,
de la ciega violencia,
de la xenofobia bendecida,
de los deseos que esclavizan,
de toda individualidad que excluya.
Tentaciones que cada día nos acosan
como a Jesús un día le acosaron.
Con su fuerza, que es la tuya,
queremos rechazarlas
y bendecirte por nuestro amor y sexualidad.
Quiero ser fuerte para rechazar,
todo aquello que lastre mi dignidad personal,
y convencid@  de la enormidad de tu corazón
poder decirte:

(Adaptación del P.N. de Arbeloa)