CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

domingo, 9 de marzo de 2014

TODO PARA VOSOTR@S - DÍA DE LA MUJER 8 DE MARZO


TODO PARA VOSOTR@S



Para las mujeres que se sienten mujer.
Para las mujeres que sienten que con cada golpe dejan de serlo.
Para las mujeres que nacieron con cuerpo de hombre.
Para todos los hombres que nacieron con entrañas de mujer.
Para todos los que son en casa el alma y la sensibilidad de la mujer.
Para las que por causa del hambre o la guerra, no llegarán a ser mujeres.
Para las mujeres que son vilipendiadas. 

Para las mujeres que luchan en su enfermedad.
Para las que dieron su vida por los derechos de las trabajadoras.
Para las mujeres que lucharon por el sufragio universal.
Para las mujeres que aman y no son amadas.
Para las mujeres que no saben lo que es el amor.
Para las mujeres que aman a otra mujer.

Para las mujeres que fueron madres.
Para las mujeres que no fueron o no quisieron ser madres.
Para las que aman a un hombre que las hace dignas.
Para las mujeres con alma de niñas.
Para las mujeres maduras.
Para las mujeres florero, aun a su pesar.
Para las mujeres, dignas.
Para las mujeres aventureras.
Para las mujeres que son simplemente personas.
Para todas y para todos.
Muacc...

Atte. Floren Salvador Díaz Fernández.

sábado, 8 de marzo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - NUESTRA GRAN TENTACIÓN

1 Cuaresma (A) Mateo 4, 1-11
NUESTRA GRAN TENTACIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 05/03/14.- La escena de “las tentaciones de Jesús” es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida, si nos desviamos del camino que sigue Jesús.

La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo bien inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. “Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.
Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de boca de Dios”. No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.
Nuestra necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.
Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos; hacer de la obsesión por un bienestar siempre mayor o del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
Nos engañamos si pensamos que ese es el camino a seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción, no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas, y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?
¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por qué seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?
La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no sólo de bienestar vive el hombre. El ser humano necesita también cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar su conciencia con responsabilidad, abrirse al Misterio último de la vida con esperanza. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

jueves, 6 de marzo de 2014

UNA EUROPA ENTRE VACAS Y DESEMPLEADOS

Una Europa entre vacas y desempleados
Del 22 al 25 de Mayo del presente año, los 500 millones de ciudadan@s de la Unión Europea podemos ejercer nuestro derecho a la elección de la Eurocámara. Esta institución europea, está integrada por 751 parlamentarios eurodiputados, que representan a los 28 estados miembros que componen la unidad europea, la UE. Hay quienes dicen de nuestro continente “la vieja Europa”, y quizás dicen bien, aunque muchos de nosotros no nos resignemos a la sensación olorosa de la naftalina que conlleva este apelativo, y que se escapa en ocasiones por las puertas de la eurocámara. 

Votar considero que es un derecho y moralmente un deber, pues opino que si no ejerces tu derecho al voto, ¿a quién vas a exigirle las políticas que afectan a tu medio o a tu persona? 
Pero lo que yo piense es insignificante, en comparación con la sensación mayoritaria que tiene el conjunto de los ciudadanos europeos, que se encuentran hastiados y desconfían de la política en muchos casos. Citando a la Cadena Ser en un sondeo reciente, para “el 60% de los encuestados la Unión Europea se ha convertido en una organización sobredimensionada, ineficiente y costosa. También más de la mitad piensa que defiende, sobre todo, los intereses de los países más poderosos, como Alemania y que a los españoles ahora mismo ya no nos beneficia formar parte de la UE”. 

"Merecemos una Europa mejor, y merecemos una política que moralmente sea merecedora de la confianza de los ciudadanos. ¡¡Vamos a intentarlo!! Por Europa y por la gente"

Aun así, “los ciudadanos sí que reconocen que si no hubiéramos pertenecido a la Unión Europea seríamos un país menos moderno, menos rico, menos solidario y con una democracia de peor calidad. Así lo cree el 46% de los encuestados aunque, piensa que no, una nada despreciable cifra del 35%”. Lo cierto y verdadero es que afrontamos los comicios europeos con la sombra de la abstención en ciernes, y con una clase política despreciada por la mayoría de los ciudadanos. Son clamorosos los casos, en los cuales la diplomacia no ha podido agilizarse y ha sido imposible actuar en conflictos bélicos que se saldan con miles de vidas humanas ya perdidas. 
Es inaguantable la magnificencia de los casos de corrupción que afectan a políticos en toda Europa, y en instituciones respaldadas por Europa como las monarquías constitucionales. 

Si se me permite el jocoso símil, es imposible estar atentos a diario al refriado de la presidenta de Alemania, la Sra. Merkel, para estar pendientes y con el alma en vilo, ante la posible subida de la prima de riesgo y los tipos de interés. 
Cuando se tratan estos temas de tanta altura y de tantas proporciones, ¿en qué estrato de la sociedad europea dejamos a los pobres, los mal alimentados, los devorados por las hipotecas, los desempleados, los usurpados de sus casas por la voracidad de bancos que presumen hoy ya de beneficios, los continuamente vilipendiados por su sexo, los que aun lloran a sus víctimas de conflictos pasados clamando justicia, los que continuamente ven en Europa y en sus fronteras una esperanza a su malograda vida, las mujeres a las que se les recorta derechos, los traicionados y los cabreados? 
¿Qué ofrece Europa a estos, que son el grueso y el grito de la sociedad de nuestro continente? Ante esta suerte calamitosa de situaciones reales y de carne y hueso –no cito lo anterior por demagogia, que conste-, los ciudadanos debemos tomarnos la molestia de buscar oportunidades, para que merezca la pena votar el Europarlamento. 
Sí. Lo creo firmemente, quizás porque aun soy joven y espero demasiado de la gente. Y si me permite usted, le voy a poner por delante un tremendo titular de Salvatore Nigro, gestor de relaciones de la Educación para Fundaciones de Empleo en Europa, que confirma las desigualdades existentes en nuestro continente. 
Dice así: “la Unión Europea invierte en vacas, diez veces más que en la gente joven”
Hay que reconocer que el titular es demoledor, pero no menos demoledor que la actualidad que se refleja a ojos vistas en nuestra Europa y nuestro mundo. 6.000 millones se prometió adelantar la Unión Europea en 2014 y 2015 para luchar contra el paro juvenil. Una cantidad bastante generosa, aunque mermada cuando se piensa en su reparto entre 28 países en siete años. España obtendrá unos 1.900 millones, o lo que es lo mismo, menos de 2.000 euros por joven parado, lo que obligará al Gobierno a obrar el milagro de los panes y los peces para atender a estas necesidades. 
Cifras por cierto, incomparables a los millones gastados en el rescate de bancos europeos, cuyos beneficios no sirven hoy día para aliviar las cargas hipotecarias de los endeudados hasta el cuello. Según el Eurostat, una vaca recibe de la UE la media de 12,7 €uros, mientras que en un joven la UE se gasta escasamente 1,26 €uros. La Garantía Juvenil es una medida estrella de la Unión Europea, que trata de garantizar que ningún joven de hasta 25 años se quede más de cuatro meses sin trabajo, formación o periodo de prácticas. Para financiarla apropiadamente la Organización Internacional del Trabajo estima que se necesitarán unos 21.000 millones de €uros. 
Con lo cual, si nos fijamos en que los miles de millones adelantados a los gobiernos para luchar contra el paro son 6.000 entre 28 países y para siete años, es fácil que caigamos en el desánimo y que en lugar de votar el 25 de Mayo, pretendamos leer bajo la sombra de un árbol si el sol acompaña. 


Pero no puede ser así, de ninguna de las maneras. En más de una ocasión he reivindicado la rebeldía ante los mercados, el consumismo y esta cultura de la intolerancia a los derechos de los ciudadanos. 
Es importante poder decir alto y claro “NO” en mi nombre, y apostar por ideologías que opten de una manera clara y concisa por los derechos de los ciudadanos de a pié y la prevalencia de lo público como garantía del estado del bienestar o más bien del Digno Estado de Vida. Un Digno Estado de Vida, que bombardean constantemente gobiernos conservadores y de derechas; pues son a las clases bajas y medias a las que se les piden más sacrificios para salir de la crisis. 
¡Y aunque lo crean no nos engañan, no! España es un ejemplo fiel de que con el pretexto de la crisis, se cambian las políticas de todo lo público, para sondear la privatización. Se merman prestaciones básicas, se recorta en sanidad en educación, se apuesta por una justicia que cuesta dinero, y encima se benefician mayoritariamente la patronal CEOE y todos los que supuestamente para el gobierno, crean empleo. ¡Cuando esto suceda claro! 
Es imprescindible que los ciudadanos votemos por una Europa laica, en la cual quepan todas las posibles creencias religiosas que no sean lesivas para la comunidad y no interfieran en las directrices políticas de los gobiernos. Es necesario votar con energía y hacer campaña con determinación, para que partidos de extrema derecha que nacen en países de centro Europa como el de la francesa Marine Le Pen, tengan un freno en sus ideologías extremistas. 
En imprescindible que la UE apueste por relacionarse efectivamente, solo con aquellos países que respeten todos los derechos ciudadanos, los raciales y sexuales incluidos. Necesitamos una Europa configurada desde su norte al sur, para que los estudiantes tengan las mismas posibilidades en todo el continente, y para que los programas educativos sean compatibles. 
Ahora más que nunca, es necesaria la solidaridad entre países, para equilibrar con equidad el reparto de los recursos financieros de Europa, para equilibrar la balanza en políticas que atiendan a necesidades básicas de los ciudadanos que están ante el umbral de la pobreza. Y que quedo diciendo …etc. Bueno, pues todos estos ideales se encuentran en la ideología SOCIALDEMÓCRATA.
Una ideología que apuesta por las energías renovables, el impulso de la mujer en todos los flancos de la sociedad, lo público como garantías del Digno Estado de Vida; y el reparto equitativo de los recursos y ayudas. Quien más tiene, nunca puede recibir lo mismo que el que tiene poco o nada. Y factores como este –desde la generalidad-, diferencian en muchos casos la orientación de la Unión Europea. Reconozco por mi parte, que el partido que aúna de una manera más clara el conjunto de la Europa que yo quiero, es el Partido Socialista de Europa, en el cual se incluye el PSOE de España. Es por ello que voy a votar por este partido, por mi partido. Al decir mi partido no entienda usted la obviedad. Los socialistas somos libres y plurales, somos socialdemócratas y por ello podemos optar por nosotros mismos, aunque algunos nos acusen de indisciplinados, cuando la moral de nuestro partido se desplaza hacia el centro ideológico. 
Merecemos una Europa mejor, y merecemos una política que moralmente sea merecedora de la confianza de los ciudadanos. ¡¡Vamos a intentarlo!! Por Europa y por la gente.

Florencio Salvador Díaz Fernandez.
Afiliado del PSOE, Agrupación Local de Estepa

Recomiendo estas webs, para cerciorarse de la importancia de las votaciones Europeas:

sábado, 1 de marzo de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO

8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).


ECLESALIA26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.
La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.
Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.
Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.
“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.
Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.
“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.
Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miércoles, 19 de febrero de 2014

EL CLUB DE LAS PERSONAS TRISTES - REPOSICIÓN ABRIL DE 2008

El club de las personas tristes
Florencio Salvador Díaz Fernández

“Evita, por encima de cualquier circunstancia, la tristeza; que tu alegría no sea fruto de las circunstancias favorables, sino fruto de ti mismo” (Periandro). Hace días muy temprano, y mientras caminando leía el evangelio del día, observe con inusitado entusiasmo todo el medio natural que me rodeaba y le juro a usted que la emoción me embargó porque fui capaz de apreciar la maravilla de la creación y sentirme parte de ella. No sé porque pero en ese instante me pregunté, si una señora que conocí en una conferencia en Sevilla hace años, viviría en sus días la alegre experiencia que en aquellos momentos a mí me abrumaba. Lo digo porque esta señora, se dedicaba por la noche a la prostitución y por la mañana trabajaba como una mula cargando ladrillos en una obra. Su aspecto era digno, su hablar sencillo y educado, y su rostro era imagen del cansancio y pozo de profunda tristeza. Según me dijo, tenía que trabajar tanto para llevar adelante a un hijo al que ella no quería legar la vida que a esta señora le tocó vivir. Desde luego no es el único ejemplo, puesto que la tristeza embarga al ser humano en el momento menos esperado. Y me atrevería a decir que por dura que sea la pérdida de un ser querido, es una tristeza que el ser humano vive de manera más temporal y dando paso a posteriori a la permanente memoria de los que se fueron. Pero la tristeza cuya base es una mala aceptación de sí mismo, una desgraciada causa, una vacía vivencia de la vida de pareja, una persistente caída en la deplorable depresión, una vida vivida desde la apariencia y el ser en pos de los demás...etc. Esto es verdaderamente lo que desgasta el ánimo de una persona hasta llegar a  ser consciente de que la vida no tiene sentido. Esto es lo que lleva a una persona a mal vivir y en algunos casos a implicar de manera equivocada a los demás, intentando culpar a otro de su estado anímico, y logrando en algunos casos que cunda la tristeza aferrándose al efímero principio de “mal de muchos consuelo de tontos”. Son muchas las personas que conociendo de manera más o menos íntima viven la tristeza de manera dosificada cada día. Están junto a nosotros y sus rostros y evasiones nos muestran su bajo estado de ánimo. Son mujeres y hombres, altos y bajas, rubios o morenas, simpáticas o serios, flacas o gordos; pero esto no importa. Lo que verdaderamente importa es que son personas a las cuales debemos ayudar de manera inmediata para que con-viertan su vivencia cotidiana en una apuesta por ellas mismas. En la mayoría de los casos, todo radica en no querer afrontar una decisión que por dura o drástica que pudiera ser, está en sus manos y cambiaría el curso de sus vidas y el sentido de sus problemas. Que persona ante un gran paso no se ha preguntado alguna vez: ¿qué dirá la gente? o ¿qué pensaran de mí? ¡No se pregunte usted eso jamás, porque nadie respirará el oxigeno que a usted le corresponde! Respire usted hondo, arréglese, levante la cabeza y aunque no pueda impedir que la melancolía sobrevuele su cabeza, al menos intente lograr por todos los medios que no anide en ella. Salga a la calle y sea consciente de que el sol le alumbra de manera más expectante, y sobre todo deje de  lado la tristeza. Ahora que las calores nos abruman busque usted un refrescante libro de Rosamunde Pilcher, lea e imprégnese de las novelas de esta magnífica escritora que nos muestra un mundo de caminos llenos de luchas, desconciertos, y circunstancias duras. Pero tenga presente que al final de esos caminos siempre se encuentra la recompensa del amor, sea hacia los demás o proyectado hacia uno mismo. Ánimo, si es que esta usted  triste.

Publicado en “La Voz de Estepa”, prensa escrita. Abril de 2008.

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - UNA LLAMADA ESCANDALOSA

7 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 38-48
UNA LLAMADA ESCANDALOSA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada:“Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar. 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

jueves, 6 de febrero de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - SALIR A LAS PERIFERIAS

5 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 13-16
SALIR A LAS PERIFERIAS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA05/02/14.-
Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No
han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo.
“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.
“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.
Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.
El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.
 El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.
La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

viernes, 31 de enero de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - FE SENCILLA

Presentación del Señor (A) Lucas 2, 22-40
FE SENCILLA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA29/01/14.- El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante. Según Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para acogerlo. Los pastores lo han tenido que buscar por todo Belén hasta que lo han encontrado en un lugar apartado, recostado en un pesebre, sin más testigos que sus padres. 
Al parecer, Lucas siente necesidad de construir un segundo relato en el que el niño sea rescatado del anonimato para ser presentado públicamente. ¿Qué lugar más apropiado que el Templo de Jerusalén para que Jesús sea acogido solemnemente como el Mesías enviado por Dios a su pueblo?
Pero, de nuevo, el relato de Lucas va a ser desconcertante. Cuando los padres se acercan al Templo con el niño, no salen a su encuentro los sumos sacerdotes ni los demás dirigentes religiosos. Dentro de unos años, ellos serán quienes lo entregarán para ser crucificado. Jesús no encuentra acogida en esa religión segura de sí misma y olvidada del sufrimiento de los pobres.
Tampoco vienen a recibirlo los maestros de la Ley que predican sus “tradiciones humanas” en los atrios de aquel Templo. Años más tarde, rechazarán a Jesús por curar enfermos rompiendo la ley del sábado. Jesús no encuentra acogida en doctrinas y tradiciones religiosas que no ayudan a vivir una vida más digna y más sana.
Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado de Dios son dos ancianos de fe sencilla y corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la salvación de Dios. Sus nombres parecen sugerir que son personajes simbólicos. El anciano se llama Simeón (“El Señor ha escuchado”), la anciana se llama Ana (“Regalo”). Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todas los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios.
Los dos pertenecen a los ambientes más sanos de Israel. Son conocidos como el “Grupo de los Pobres de Yahvé”. Son gentes que no tienen nada, solo su fe en Dios. No piensan en su fortuna ni en su bienestar. Solo esperan de Dios la “consolación” que necesita su pueblo, la “liberación” que llevan buscando generación tras generación, la “luz” que ilumine las tinieblas en que viven los pueblos de la tierra. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jesús.
Esta fe sencilla que espera de Dios la salvación definitiva es la fe de la mayoría. Una fe poco cultivada, que se concreta casi siempre en oraciones torpes y distraídas, que se formula en expresiones poco ortodoxas, que se despierta sobre todo en momentos difíciles de apuro. Una fe que Dios no tiene ningún problema en entender y acoger. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).



EL PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO

Un pensamiento que quiere humanizar la sociedad

josé sols lucia
Foto_carnet_Jose_ Abril 2007El pensamiento social cristiano es la Cenicienta del pensamiento social contemporáneo. Se trata de un corpus sumamente interesante y al mismo tiempo casi completamente ignorado en los tratados de pensamiento económico, social o político.
Parece que la historia le haya querido pasar factura a la Iglesia católica ―probablemente con razón―por el hecho de que el cristianismo fuera religión oficial en todos los reinos de Occidente durante muchos siglos, demasiados; por ello, la Modernidad, iniciada en el siglo XVI y consolidada con la Ilustración, la Revolución Industrial y el desarrollo científico desde los siglos XVIII y XIX, ha tenido un progresivo nervio anticlerical.
Ahora bien, después de esta inevitable ley del péndulo, conviene que el pensamiento social cristiano vaya encontrando poco a poco su sitio natural en el pensamiento social contemporáneo, pudiendo presentarse como lo que es: una reflexión interesante, humanista, crítica, acerca de lo social, lo económico y lo político inspirada en la fe en el Dios Padre de Jesús, del mismo modo que otras corrientes de pensamiento se inspiran en otras fes, religiosas o no, explícitas o implícitas.
No olvidemos que no hay ningún corpus en todo el siglo pasado que haya abordado con tanta valentía y al mismo tiempo la crítica del capitalismo, la crítica del socialismo, la crítica de dictaduras y totalitarismos, la crítica de la guerra, la crítica de la sociedad de consumo, la crítica de la desigualdad social Norte-Sur y la crítica del progreso tecnocientífico sin brújula antropológica. Ahí es nada.
Paradójicamente, a pesar de su forzado exilio intelectual, la aportación del pensamiento social cristiano, y en particular de la doctrina social de la Iglesia ―que recoge documentos de carácter oficial redactados por papas, concilios, sínodos de obispos o conferencias episcopales―, ha sido en algunos momentos muy importante. Pondré dos ejemplos. En primer lugar, la Economía Social de Mercado―y su réplica sociopolítica, el Estado del Bienestar― tiene su origen en la lectura que de las encíclicas Rerum novarum (León XIII, 1891) y Quadragesimo anno (Pío XI, 1931) hicieron un grupo de economistas y teólogos alemanes, en concreto los jesuitas Oswald von Nell-Breuning y Gustav Gundlach, y el dominico Arthur Fridolin Utz, con el fascinante precedente del economista británico John M.
Keynes, y su política económica para sacar a los Estados Unidos de la crisis de los años treinta en tiempos del presidente Franklin D. Roosevelt. Y en segundo lugar, el papa Juan XXIII desempeñó un papel clave durante los trece días que duró la crisis de los misiles de Cuba, en octubre de 1962, fruto de lo cual se decidió a redactar su encíclica Pacem in terris (1963), publicada poco antes de morir, donde habla de la necesidad de que haya una Autoridad Mundial, democrática, que gobierne lo que hoy, en pleno siglo XXI, denominamos globalización.
En julio de 2012, fui invitado a impartir un curso de pensamiento social cristiano a líderes de comunidades hispanas del Oeste de los Estados Unidos, en el Instituto Hispano de la Jesuit School of Theology of Santa Clara University, en Berkeley, California. El curso tuvo lugar en cinco sesiones, que son el origen de este libro, Cinco lecciones de pensamiento social cristiano, cuyo título es un guiño a aquella pequeña gran obra del filósofo Xavier Zubiri, Cinco lecciones de filosofía, padre intelectual de Ignacio Ellacuría, de quien me siento discípulo (véase mi libro La teología histórica de Ignacio Ellacuría, de 1999), o sea, de algún modo, mi abuelo intelectual.
En este libro abordo cinco temas que me parecen de enorme interés: 1) La construcción personalista de lo social;  2) la antropología cristiana como fundamento primero de los derechos humanos; 3) el destino universal de los bienes como marco del derecho de propiedad;  4) de la antinomia Capitalismo/Socialismo a la Economía Social de Mercado; y 5) de la violencia estructural a la paz justa a través de la reconciliación política. Espero que estos estudios ―que tienen un marcado estilo pedagógico por el hecho de haber nacido en un curso dirigido a no especialistas―sean el inicio de interesantes diálogos con futuros lectores. Y espero también complementar en los próximos años este curso con otras lecciones de igual interés, como, por ejemplo, los movimientos migratorios, el proyecto de gobernabilidad democrática global, los nacionalismos, la crisis del trabajo o la ética política.

fuente:
http://www.trotta.es/blog/index.php/2013/12/19/un-pensamiento-que-quiere-humanizar-la-sociedad/

miércoles, 15 de enero de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU

2 Tiempo ordinario (A) Juan 1, 29-34
CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA15/01/14.- Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán y el bautismo de Jesús que comunicaba su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue. 

Sólo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.
El Papa Francisco sabe muy bien que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas sus fuerzas una etapa “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa”. Pero todo será insuficiente, “si no arde en los corazones el fuego del Espíritu”.
Por eso busca para la Iglesia de hoy “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús “la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.
La renovación que el Papa quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible “cuando la falta de una espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza”, o cuando nos lleva a pensar que “nada puede cambiar” y por tanto “es inútil esforzarse”, o cuando bajamos los brazos definitivamente, “dominados por un descontento crónico o por una acedia que seca el alma”.
Francisco nos advierte que “a veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas”. Sin embargo no es así. El Papa expresa con fuerza su convicción: “no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra... no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón”.
Todo esto lo hemos de descubrir por experiencia personal en Jesús. De lo contrario, a quien no lo descubre, “pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. ¿No estará aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por el Papa Francisco? 

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lunes, 13 de enero de 2014

DIOS NO CASTIGA A NADIE - JOSÉ MARÍA CASTILLO, TEÓLOGO

Desde hace unos días, se comenta (entre indignación y escándalo) lo que ha dicho recientemente el párroco de un pueblo de León, asegurando tranquilamente que el cáncer, que sufre un conocido político del PSOE, podría ser “un castigo de la Divina Providencia”, por causa de la condición homosexual del mencionado político. 

Más allá del disparate, que entraña semejante afirmación, la injustificada (y nunca demostrable) opinión de este sacerdote nos lleva derechamente a afrontar una pregunta de ésas que tocan fondo en asuntos de religión. La pregunta es ésta: ¿Dios puede ser vengativo y castigador?Más concretamente: el Dios en el que creemos los cristianos, el Dios que se nos reveló en Jesús, ¿puede utilizar la venganza y el castigo contra aquellos a los que considera pecadores o indignos por el motivo que sea? No entro aquí en el juicio que pueda hacerDios de la homosexualidad. En cualquier caso, afirmar que la condición homosexual es una perversión que merece un castigo divino, que se traduce en los sufrimientos de un cáncer, representa un disparate tan monumental como indemostrable. ¿De dónde sabe ese cura que Dios castiga la homosexualidad con los padecimientos de un cáncer?
Pero no es esto lo más grave que ha dicho el mencionado clérigo de la diócesis de León. Lo peor de todo ha sido presentar a Dios como justiciero, vengativo y agente de castigos que nos estremecen de miedo. El Dios que nos enseña el Evangelio, ¿puede ser un Dios vengativo y castigador?
En los evangelios, el término “castigo” (“dikê”) ni se menciona. Y el verbo “castigar” o “vengar” (“ekdikéô”) sólo aparece en la parábola de la viuda que pide justicia (Lc 18, 3 ss). Es verdad que, en los escritos de Pablo, se habla de la venganza de Dios (2 Tes 1, 8; Rom 12, 19 s; cf. Deut 32, 35. 43). Pero será bueno saber que, cuando Pablo habla de Dios, se refiere al Dios de Abrahán y a las promesas hechas a Abrahán (Gal 3, 16-21; Rom 4, 2-20) (U. Schnelle, Paulus. Leben und Denken, Berlin 2003, 56). Y sobre todo es fundamental recordar que el Dios, al que se refiere Jesús, es el Padre bueno que no hace distinción entre buenos y malos, entre justos e injustos (Mt 5, 43-48). Es, además, el Padre que acoge al perdido y al extraviado, sin reprenderle ni pedirle explicaciones, haciéndole fiesta en el colmo de su alegría (Lc 15, 11-32). Pero, sobre todo, cuando los cristianos hablamos de Dios, jamás deberíamos olvidar que la definición que se nos da de ese Dios se reduce a que “es amor” (1 Jn 4, 8. 16). Ahora bien, si Dios se define esencialmente por el amor a los demás, sean quienes sean y vivan como vivan, eso quiere decir que Dios no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa que no sea amar y hacer felices a los seres humanos, como bien ha hecho notar el prof. A. Torres Queiruga.
Por eso, deberíamos distinguir cuidadosamente que no es lo mismo castigar que corregir. El castigo es “un fin en sí”; y no tiene, ni puede tener, otra finalidad que hacer sufrir. Es lo más opuesto a cualquier forma de bondad y amor. La corrección es “un medio” (doloroso o desagradable) para obtener un fin posterior, que siempre es positivo y gozoso. Por eso, los padres corrigen a sus hijos, los maestros a sus alumnos. Jesús no castigó a los fariseos cuando les dijo que eran “hipócritas”. Como tampoco castigó a Pedro cuando lo calificó de “¡Satanás!” (Mt 16, 27 par). En éstos - y en tantos otros casos - Jesús no actuó como “castigador”, sino como “corrector” del que sólo pretende el bien y la dicha de aquellos a quienes corrige.
De ahí que podemos (y debemos) preguntarnos: ¿es compatible la existencia del infierno con la bondad y el amor que definen a Dios? Si el infierno, por definición, es eterno, eso quiere decir que el infierno no puede ser medio para nada ulterior. El infierno es lo último y definitivo. El Dios, que hace y mantiene el infierno, no puede ser sino un Dios castigador, un Dios que jamás podría ser definido como amor. Por lo demás, el Magisterio de la Iglesia no ha definido nunca, como dogma de fe, la existencia del infierno. Lo que la Iglesia ha dicho es quien muere en pecado mortal, se condena. Pero la misma Iglesia no ha dicho (ni puede decir) de nadie que una persona concreta haya muerto en pecado mortal. Digamos, pues, con más lógica y más humildad, que el lenguaje metafórico del fuego, las tinieblas exteriores y el rechinar de dientes no pasan de ser formas de expresión que nos dicen que Dios es justo y hace justicia. Pero, ¿cómo la hace? Eso, nadie lo sabe. Ni puede saberlo.
Aceptemos, pues, nuestra limitación en todo cuanto se refiere a nuestro conocimiento del “más allá”. Y, por supuesto, jamás utilicemos a Dios o a la eternidad para fomentar el miedo y el sometimiento de la gente a los intereses de poder y autoridad de los que usan y abusan los profesionales de la religión. Echando mano de semejantes intereses, lo único que se consigue es hacer más odiosa e insoportable la causa de Dios.

viernes, 10 de enero de 2014

CARTA DE FLOREN AL PAPA FRANCISCO

Carta al Papa Francisco
Santo padre Francisco, buenas tardes desde Estepa, un pequeño pueblo de Sevilla en la tierra Andaluza. 


Le escribo con alegría y le felicito el nuevo año, y le agradezco profundamente el germen esperanzador que significa en aquellos que somos cristianos; la revitalización del testimonio cristiano, la acogida, la tolerancia y el sentido de fraternidad que vemos en su persona, sus escritos y sus gestos.

Su tarea es enorme Santidad, respecto de actualizar y orientar la nave de la Iglesia, obcecada en ocasiones por ciertos temas que parecen ser la propia razón de ser de la Iglesia, aun cuando esta –como usted afirma-, no debe tener más rumbo que el evangelio de Jesucristo.

Hoy en España, se nos informa de que nuestros obispos se unen al llamamiento de Su Santidad, para estar cerca de los desfavorecidos y los inmigrantes. Y lo hacen por medio de una declaración muy interesante, que es acogida con mucho interés por la comunidad católica de España.

Cita la noticia: Alternativas "más dignas" a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), que no se penalice la asistencia humanitaria a los inmigrantes y no se les niegue el auxilio, y reclaman solidaridad en lugar de "vallas cortantes" pues "las solas medidas de control no dan resultados", en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.

Estas declaraciones de los obispos ayudan a estar en sintonía con Jesús de Nazaret, cuya apuesta se radicalizó fundamentalmente con los desfavorecidos y pobres, social y espiritualmente hablando. Créame Santidad, que somos muchos los hijos e hijas de la Iglesia los que declamábamos una postura eclesiásticamente contundente, respecto de temas tanto morales como políticos, que afectan con urgencia a la vida social y personal de muchos ciudadanos en España, y que se ven abocados al desastre por causa de la implacable crisis económica.

Somos muchos los que aun a pesar de los posibles naufragios, nos sentimos comunidad en la Iglesia de Jesús. Somos muchos los que hemos dado los mejores años de nuestra vida al servicio de la Iglesia en parroquias, catequesis, voluntariado y otras formas de evangelización. Y solo esperamos, que la Iglesia opte fundamentalmente por la HUMANIDAD con mayúsculas, sin preguntarle a la persona de donde viene o cual es su situación económica o su condición sexual.

Respecto de esta ultima consideración Santidad, déjeme decirle que con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia, nuevamente hemos escuchado a obispos españoles manifestarse a favor de la familia “tradicional”, hiriendo a otras personas; que por ser familias homoparentales, no dejan de ser dignas personas porque fueron creadas dignamente por Dios. 
Tengo el orgullo de conocer un hogar en el que hay dos mamas y dos hijas, Santidad. En ese hogar, a las pequeñas se les habla de Jesús. Se les enseña que era una persona excepcional que ayudaba a todo el mundo, y que todos debemos parecernos a él, porque Jesús fue un hombre genial.

Sobran las palabras, Santidad. Fue un alivio el escucharle a usted, pidiendo que se deje de tratar con tanta insistencia estos temas, muchos de los cuales son un desafío para la Iglesia del siglo XXI. Hoy tristemente, alguien que de denomina sacerdote  y que ejerce su ministerio con el beneplácito de la C.E.E. (*1) ; afirma en un medio de comunicación que el cáncer que padece un político español y homosexual, “es un castigo de la divina providencia” (*2).

Esto destruye Santidad. Destruye el sentido de comunidad, las ganas de pertenecer, y falta a la dignidad y el respeto de personas, que por no considerarse cristianas no son merecedores de trato semejante.

Aun así, Santidad, esperamos en usted. Yo espero en usted y le muestro mi confianza y mi complacencia de que hará todo lo posible porque la Iglesia de Jesús, sea sensible a todas las realidades que afectan a las personas humanas.

Cuenta usted con mi apoyo, mi oración incondicional y mi consideración personal; aunque cariñosamente le diga apostillando: “aun a pesar de los posibles naufrágios en la fe”.

Desde Estepa en Sevilla, un cálido abrazo fraterno, Papa Francisco. Paz y bien.

Estepa a 10 de Enero de 2014. Laus Deo.

Fdo. Florencio Salvador Díaz Fernández. 

Notas:

miércoles, 8 de enero de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - UNA NUEVA ETAPA

Bautismo del Señor (A) Mateo 3, 13-17
UNA NUEVA ETAPA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA - SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA). ECLESALIA,

Antes de narrar su actividad profética, los evangelistas nos hablan de una experiencia que va a transformar radicalmente la vida de Jesús. Después de ser bautizado por Juan, Jesús se siente el Hijo querido de Dios, habitado plenamente por su Espíritu. Alentado por ese Espíritu, Jesús se pone en marcha para anunciar a todos, con su vida y su mensaje, la Buena Noticia de un Dios amigo y salvador del ser humano. 

No es extraño que, al invitarnos a vivir en los próximos años “una nueva etapa evangelizadora”, el Papa nos recuerde que la Iglesia necesita más que nunca “evangelizadores con Espíritu”. Sabe muy bien que solo el Espíritu de Jesús nos puede infundir fuerza para poner en marcha la conversión radical que necesita la Iglesia. ¿Por qué caminos?
Esta renovación de la Iglesia solo puede nacer de la novedad del Evangelio. El Papa quiere que la gente de hoy escuche el mismo mensaje que Jesús proclamaba por los caminos de Galilea, no otro diferente. Hemos de “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio”. Solo de esta manera, “podremos romper esquemas aburridos en los que pretendemos encerrar a Jesucristo”.
El Papa está pensando en una renovación radical, “que no puede dejar las cosas como están; ya no sirve una simple administración”. Por eso, nos pide “abandonar el cómodo criterio pastoral del siempre se ha hecho así” e insiste una y otra vez: “Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades”.
Francisco busca una Iglesia en la que solo nos preocupe comunicar la Buena Noticia de Jesús al mundo actual. “Más que el temor a no equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: Dadles vosotros de comer”.
El Papa quiere que construyamos “una Iglesia con las puertas abiertas”, pues la alegría del Evangelio es para todos y no se debe excluir a nadie. ¡Qué alegría poder escuchar de sus labios una visión de Iglesia que recupera el Espíritu más genuino de Jesús rompiendo actitudes muy arraigadas durante siglos! “A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadotes. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del Padre donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”. 
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viernes, 3 de enero de 2014

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

2 Domingo después de Navidad (A) Juan 1, 1-18
RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

En el prólogo del evangelio de Juan se hacen dos afirmaciones básicas que nos obligan a revisar de manera radical nuestra manera de entender y de vivir la fe cristiana, después de veinte siglos de no pocas desviaciones, reduccionismos y enfoques poco fieles al Evangelio de Jesús. 

La primera afirmación es ésta: “La Palabra de Dios se ha hecho carne”. Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no se nos ha revelado por medio de conceptos y doctrinas sublimes. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.
La segunda afirmación dice así: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. Los teólogos hablamos mucho de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los predicadores hablamos de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.
Esta dos afirmaciones están en el trasfondo del programa renovador del Papa Francisco. Por eso busca una Iglesia enraizada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres “no directamente ligadas al núcleo del Evangelio”. Si no lo hacemos así, “no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”.
La actitud del Papa es clara. Solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso, hemos de volver a la fuerza transformadora del primer anuncio evangélico, sin eclipsar la Buena Noticia de Jesús y “sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”.
El Papa piensa en una Iglesia en la que el Evangelio pueda recuperar su fuerza de atracción, sin quedar obscurecida por otras formas de entender y vivir hoy la fe cristiana. Por eso, nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio” como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario”, sin encerrar a Jesús “en nuestros esquemas aburridos”.
No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas la conversión a Jesucristo y a su Evangelio a la que nos llama el Papa. Él mismo nos pide a todos “que apliquemos con generosidad y valentía sus orientaciones sin prohibiciones ni miedos”. 
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