CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 11 de mayo de 2017

LA VIRTUD DE CAMINAR - Reflexión sobre Juan 14,1-12. V Domingo de Pascua A.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)

Hay muchas palabras y expresiones en la Biblia que son mucho más ricas que su mero significado, pues se refieren a actitudes y circunstancias diversas. Sabemos que siete es siempre, que cuarenta es un largo periodo de tiempo de reflexión y maduración. Que la alusión de Juan el evangelista al pan de vida, es relativa a la ley o norma en la que Dios quiere que vivamos; no tanto al alimento realizado con harina…etc. 
El CAMINO(*), es una de esas expresiones que no solo es relativa al sendero o ruta por la que se transita, sino que desde la Palabra inspirada, CAMINO es la propia vida del hombre y la mujer de cada tiempo –de cada persona- y la relación de estos con Dios.  Indudablemente si se vive se camina, claro. A no ser que la persona tenga algún impedimento de salud. Lo que ocurre es que la alusión al CAMINO desde la perspectiva creyente, implica un aspecto vocacional y de riesgo para la persona de cada tiempo. 

"Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA."

Vocacional porque sentimos –y debemos sentir- la necesidad de buscar al Señor. Riesgo porque al caminar nos adentramos en una aventura o proyecto, en el cual y a través de las experiencias de la vida descubrimos el rostro de Jesús, el rostro de Dios; y por ende nos encontramos con nosotros mismos. 
En contraposición de estas actitudes está el sedentarismo o la inactividad. El creyente que se presta solo a tal o cual actividad religiosa durante la semana, pero no lleva consigo el evangelio de Jesús durante todos los días, quizás sea más payaso que otra cosa. Es más, frente al sedentarismo recuerdo esta expresión que los evangelios ponen en boca de Jesús: “he venido a traer fuego a la tierra, y ojalá estuviera ya ardiendo” (Lucas 12,49). 

Es un claro llamamiento hacia una puesta en marcha, una acción o una puesta en camino con determinación, ya que la persona al contacto con el fuego activa el sistema locomotor y actúa instintivamente. Dios no nos quiere dormidos, nos quiere siempre a punto para seguir las huellas de Jesús que son sus propias huellas. Entendiendo que como el apóstol Felipe, siempre vamos a tener dudas al respecto; debemos mantener la certeza de que en el camino de la vida con todas sus luces y sus sombras, Dios nos asiste, se nos revela en Jesucristo y nos anima con la propia energía de la vida que es el Espíritu Santo. 
Lo importante es caminar y caminar confiados. Confiando en las posibilidades humanas, pues lo humano es el reflejo vivo de todo lo que es capaz de dar de sí Dios mismo en la tierra. Siendo “astutos como serpientes, pero sencillos como palomas” (Mt 10,16b). Si leemos detenidamente el salmo de este domingo, encontraremos en el texto una autentica apuesta de la persona por la confianza hacia Dios. 
El seguimiento de su Palabra –la fidelidad al Evangelio- tiene frutos certeros, frutos de vida. “La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra” (Salmo 32). Eso sí, para ser fieles a la Palabra y a Dios tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, pues a nuestra conciencia no la podemos engañar. Quizás embauquemos a los demás, pero Dios conoce nuestra masa, sabe qué somos pues habita en nuestro interior. 
Ojalá nos propongamos ser irreprochables ante Dios, siguiendo las huellas de Jesucristo. Él fue fiel a Dios llevando el cumplimiento de Su Palabra hasta la cruz, hasta el testimonio por excelencia de la entrega y el servicio por amor. Este mundo y esta sociedad en la que vivimos, si de algo necesita es de servicio, entrega y compromiso ante tanta desigualdad. 
Jesús pasó por su vida rescatando personas de las cunetas de los caminos. Hoy en día, incluso aquellos que dicen ser sus representantes expulsan de las iglesias a divorciados, homosexuales, indigentes, rumanos o quienes no se ajustan a los estándares de nuestra caridad a la carta o son de ideologías no compartidas. 
Es injusto generalizar, pero del rostro amable, fraterno y misericordioso del Papa Francisco, no se acaba de impregnar nuestra iglesia y menos aun la española. Mientras tanto y teniendo la certeza de que Jesús siempre apostó por lo laico –relativo al pueblo y a lo común-, llevemos el Evangelio en el camino de nuestra vida como la norma de fraternidad y respeto a seguir. 
¿Qué eucaristía necesitamos más, que compartir la mesa con amigos, familiares y con aquellos con los que nadie comparte la mesa? ¿Qué eucaristía necesitamos más, que comprometernos con proyectos que apuesten por los derechos de las personas y su absoluta dignidad? 
¿Qué necesidad tenemos de llevar una estructurada vida sacramental, si el mejor sacramento es el abrazo sincero? Animémonos al caminar. Con esperanza, determinación e ilusión. Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

Fraternalmente, Floren.

(*) LECTURAS: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2017-05-14

LA RELIGIÓN TIENE SU PELIGRO - José Mª Castillo, Teólogo

José M. Castillo

La religión no es Dios. La religión es un conjunto de creencias y prácticas (ritos, observancias, rezos y ceremonias) que, según pensamos los creyentes, nos llevan a Dios. Por eso hay tantas personas convencidas de que, si su relación con la religión es correcta, su relación con Dios también es correcta. Y aquí es donde está el peligro que entraña la religión.
Este peligro consiste en que la religión nos puede engañar. Porque nos puede hacer pensar que estamos bien con Dios, si somos religiosos, si somos observantes de las cosas que manda la religión, defendemos sus intereses y promovemos su esplendor.  

Esto es lo que explica – seguramente y entre otras cosas – por qué hay tantas personas, países y culturas, que son tan religiosas como corruptas. Es más, posiblemente no es ningún disparate afirmar que la tranquilidad de conciencia, que proporciona la religión, es (o puede ser) un factor que ayuda a que los corruptos cometan sus fechorías, pensando que ellos son religiosos y que los buenos servicios que le hacen a la Iglesia, al clero (o a la religión que sea), eso justifica sus conciencias. De forma que su fiel observancia religiosa es lo que explica por qué pueden decir que ellos tienen la “conciencia tranquila” y “las manos limpias”.  
Por todo esto se comprende que los evangelios sean la hiriente y dura historia de aquel hombre de pueblo, un galileo, Jesús de Nazaret, que fue rechazado, condenado y asesinado por la religión. Porque puso al descubierto lo engañados que vivían los hombres más religiosos de su tiempo. No porque aquellos hombres fueran religiosos, sino porque su religiosidad les permitía despreciar a todo el que no pensaba como ellos. Y condenar a todo el que no hacía lo que hacían ellos.  
Exactamente lo mismo que ocurre ahora con no pocos profesionales de la religión. Y con los observantes fanáticos. Los que le dan más importancia a “lo sagrado” que a “lo profano”. Hasta el extremo de pensar que, si “lo sagrado” está bien protegido y bien costeado, “lo profano” es asunto que corresponde a los poderes públicos, con los que hay que mantener buena relación, con tal que nos respeten y nos costeen lo más digno que hay en la vida: la seguridad y la dignidad de “lo sagrado”. De lo demás…, “se hará lo que se pueda”. ¿No acabamos de ver el peligro que entraña todo esto?

Al decir todo esto, no es que yo desprecie a “lo sagrado”. Lo que digo es que tan sagrado es un templo como el dolor de un enfermo, el hambre de un pobre o la vergüenza humillante del que tiene que vivir “de la caridad” de otros. Es más, si el Evangelio dice la verdad, el día del juicio final no nos van a preguntar si fuimos a visitar los templos, sino si estuvimos cerca del que sufre, ya sea por hambre, por estar enfermo, por ser extranjero o estar en la cárcel (Mt 25, 37-40).   

domingo, 7 de mayo de 2017

CUIDADO CON EL PASTOREO

Cuidado con el pastoreo
Es complicado el dar verosimilitud a estas palabras, supuestamente dichas por Jesús: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido;[…] Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos”. 

Ni siquiera Jesús que se consideraba hijo de Dios, llegó a considerarse absolutamente imprescindible para que la persona se salve a los ojos de Dios. La opción del seguimiento de Jesús es precisamente eso, una cuestión que puede tomarse o dejarse. Siempre ha dado Dios libertad al ser humano para obrar en consecuencia, hasta el punto de permitir sentirse ignorado por muchos. 

"Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable"

Tal es así, que no tiene fundamento ninguno el pensar –por ejemplo- que la autentica religión es el cristianismo. Puede partirse de dos cuestiones fundamentales. 1ª: Jesús fue judío y nunca pretendió dejar de serlo. Otra cuestión es la renovación planteada por él mismo, sobre la nueva relación de la persona con nuestro –y su- Padre Dios. 2ª: el cristianismo es una religión hija del judaísmo, por lo cual es una incongruencia considerar sin base aquello desde lo que se ha nacido. 
Todo esto nos puede llevar al punto de partida sobre la cuestión de la salvación, fundamento del evangelio de este domingo (Juan 10,1-10). ¿Quién se salvará? Pues quien quiera salvarse, así de sencillo. Lo que ocurre es que la salvación ya no puede considerarse una posible moneda de cambio, o trueque con Dios aquí en la tierra. 
Nos salvaremos si somos personas que respondan al modo, vida y maneras de Jesús de Nazaret, el revelador del rostro del Padre. Un Padre que es pastor porque acoge. Un Dios que bien por sí mismo o desde Jesús, NO nos gobierna a modo de sacerdote que obligatoriamente tiene que hacer rentable su parroquia a costa de quien sea y como sea, NO. 
Ese no es el camino a seguir, ese es parte del montaje construido a costa del  nombre de Dios y a cuya teatralidad nos prestamos en ocasiones, yo el primero. El pragmatismo es una cualidad fundamental en la persona de hoy, y por ende en la persona cristiana. En cierto modo, no necesitamos que se nos diga en qué creer, como creer y para qué creer. 
Es urgente una actualización de la labor pastoral en la Iglesia, pues el pastor como tal hoy no se entiende ni tiene cabida en una comunidad cristiana dispersa y desencantada por la pastoral de la obligatoriedad, llevada a cabo por muchos obispos en sus diócesis. Es la era del pensamiento individual, al cual se llega desde el respeto mutuo con la posibilidad de  confrontarlo desde la perspectiva fraterna y comunitaria. Ante la individualidad, el abrazo. 
Ante el agnosticismo, la fe en el hombre y la mujer de cada tiempo –Templos del Espíritu Santo-. Ante el fanatismo, una espiritualidad desde el respeto mutuo y la gratuidad de la vida. 
Ante el pastor que nos quiere convertir en ovejas sin determinación, la rebeldía evangélica.
Ante la desesperanza, la salvación aquí en la tierra dando oportunidades de abrazar y acoger. 
Ante el desamor, la capacidad para ser cordiales y amables. 
Ante el pastoreo de la manipulación, el pastoreo del evangelio de cada día y la eucaristía del servicio y el alimento compartido en el nombre de Jesús. 
Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos. Solo así seremos irreprochables ante la comunidad, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Así nos salvaremos. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable. Sed felices y pensad por vosotros mismos, Dios vive en nosotros. ¿Qué más?
Feliz domingo. Fraternalmente, Floren.

lunes, 1 de mayo de 2017

1 DE MAYO. DÍA DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS PARADOS PLEGARIA DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN POR LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

1 DE MAYO. DÍA DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS PARADOS
PLEGARIA DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN POR LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

Buenos días en esta jornada en la que se conmemora el trabajo.
Trabajo digno, y no a ser posible, sino siempre. Una sociedad o un gobierno que no se precie de cuidar la dignidad, solvencia, seguridad y justa remuneración de los trabajadores, no son dignos de esta vida; por lo que es preciso –ahora más que nunca- el pleno empleo y la calidad del mismo, que nunca debe estar por encima del nivel de productividad.
España tiene más de 4 millones de parados, lo cual es mucha gente, muchas personas; cada una de las cuales tiene su propia historia. Miles de hogares en nuestro país tienen a todos sus miembros en paro. Y mientras esto sucede, no se corrige la pobreza y encima se nos habla de recuperación. ¿Recuperación de qué o de quien? Que se lo digan a estos, que deben ser el primordial objetivo de la sociedad, el gobierno y la comunidad cristiana. Sí. Los cristianos tenemos un papel fundamental, pues la Iglesia es de las organizaciones que a lo largo de la historia siempre se ha preocupado por el trabajo y la dignidad de los trabajadores.


Por pedir a Dios trabajo que no quede, y por ello hoy dedico todo el día a la memoria del trabajador y sus derechos; bajo el amparo de patrocinio de San José Obrero.
No quiero ser irreverente, pero no podemos dejar en manos de Dios todo el asunto de trabajo, paro y dignidad personal del trabajador. A Dios debemos de insistir para que su espíritu nos asista, para que cada uno desde el lugar y responsabilidad en la tierra, ajustemos nuestro entorno, al que Jesús de Nazaret desea para cada uno de sus hijos. Y desde luego, preocuparnos por políticas integradoras que promuevan el empleo y no menoscaben las ayudas y facilidades a aquellos que no lo tienen.
Os propongo esta plegaria modificada de Jesús Burgaleta, para que bien tras las preces en la Liturgia de las Horas o en cualquier momento, seamos conscientes de nuestra propia realidad.
Buena jornada.
Fraternalmente, Floren.

ROMANCE A SAN JOSÉ (Sor Juana Inés de la Cruz s.XVII)
Escuchen qué cosa y cosa
tan maravillosa aquesta:
un marido sin mujer,
y una casada doncella.

Un padre que no ha engendrado
a un hijo, a quien Otro engendra;
un Hijo mayor que el padre,
y un casado con pureza.

Un hombre que da alimentos
al mismo que lo alimenta;
cría al que lo crió, y al mismo
que lo sustenta, sustenta.

Manda a su propio Señor,
y a su hijo Dios respeta;
tiene por Ama una Esclava,
y por Esposa una Reina.

Celos tuvo y confianza,
seguridad y sospechas,
riesgos y seguridades,
necesidad y riquezas.

Tuvo, en fin, todas las cosas
que pueden pensarse buenas;
y es, en fin, de María esposo,
y de Dios, padre en la tierra.

Lectura dogmática de la Gaudium et Spes, La Iglesia en el mundo. Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II, ep.67 sobre el trabajo y sus condiciones.
“El trabajo humano que se ejerce en la producción y en el comercio o en los servicios es muy superior a los restantes elementos de la vida económico, pues estos últimos no tienen otro papel que el de instrumentos.
Pues el trabajo humano, autónomo o dirigido, procede inmediatamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. No sólo esto. Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobre eminente laborando con sus propias manos en Nazaret. De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también el derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente. Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.”

Lectura dogmática de la Gaudium et spes, la Iglesia en el mundo. Constirución pastoral del Vaticano II, ep.27 sobre el respeto a la vida humana.
“El Concilio inculca el respeto al hombre, de forma de cada uno, sin excepción de nadie, debe considerar al prójimo como otro yo […], cuidando en primer lugar de su vida. […]Urge la obligación de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, recordando la palabra del Señor: Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mi me lo hicisteis. (Mt 25,40).
No sólo esto. Cuanto atenta contra la vida y cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las deportaciones, la esclavitud, […] o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador.

PLEGARIA EN EL DÍA DE LOS TRABAJADORES
(modificada de la de Jesús Burgateta)
Padre bueno y todo bondadoso,
que nos amas y nos buscas.
Ahora que nos hemos puesto a tono
y estamos inspirados, glorificamos tu nombre,
en medio del brindis de esta comunidad de hermanos.

Padre nuestro, eres Creador; tu nombre es energía,
fecundidad, evolución, actividad, omega y plenitud.
No descansas ni de día ni de noche.

¡Eres el primer trabajador del universo!
Contigo ruedan los ejes de las máquinas,
y funcionan las factorías, e investiga la ciencia
y transforma la tierra la clase trabajadora.

Has hecho de nosotros un ser vivo, rebosante de actividad.
Somos responsables de la tierra
y de organizar la convivencia.
Todo es de todos; nada se escapa de nuestra acción.
Sin embargo, los hombres injustos y sus estructuras,
han frenado el empuje de la vida, haciendo de la humanidad
un rebaño de inútiles seres mudos.

Hay pueblos enteros amordazados por las dictaduras;
son los que llaman "mayoría silenciosa"
y a los que halagan con buenas palabras
para que permanezcan como borregos.

Nosotros no queremos callar; no podemos callar,
ni permanecer pasivos.
Al bendecirte en esta celebración
proclamamos el evangelio de la creatividad,
de la acción, de la participación,
de la responsabilidad indeclinable.

Así es como queremos darte gloria,
reuniendo en una sola plegaria el trabajo,
la acción y la lucha de los que quieren vivir con dignidad,
con sentido de la fraternidad, y te lo decimos
con los brazos extendidos y las manos abierta.
Padre nuestro que estás en el cielo…

Padre, Jesús nos dijo que "trabajas" siempre.
Para Ti el amor es participación, actividad,
interacción, responsabilidad. Así lo entendió Jesús,
que no se limito a un territorio ni permaneció pasivo.
Llamado por Ti, recorrió todos los caminos
convocando a los hombres del pueblo.

¡Lo hubieran querido mudo y paralítico;
pero Él es Tu Palabra y Tu obra!

De la mudez, de la parálisis y de la inactividad
fue librando a los que le seguían.
Levantó a los pueblos, suscitó una esperanza,
hizo recobrar la conciencia perdida
y comenzó a ser muy peligroso.
Como no cedió en su empeño, lo mataron.
¡Se equivocaron los que pretendieron
inmovilizarlo bajo el frío del sepulcro!

Su Espíritu quedó por los caminos
como una revolución que no se agota.
Ese Espíritu es el que nos mueve a celebrarle hoy aquí,
en esta celebración donde te haces presente
por medio de la […] Palabra.
¡Que al bajar de este supuesto Tabor
donde me encuentro contigo,
sea consciente de que en el mundo de los trabajadores y trabajadoras,
puedo y debo ser la voz de Jesús que pide justicia,
dignidad y una justa remuneración del esfuerzo trabajado.

Ya que la actividad primordial de Jesús fue el amor;
permite Padre amoroso, que al compartir nuestra vida
con los hermanos y amigos,
hagamos un mundo más de Jesús y a su estilo.

Junto a este Jesús, Padre,
te presentamos la indeclinable voluntad
de participar en la creación del mundo
y hacerlo según tu designio.
No queremos permitir que nadie subyugue, ni decida,
ni piense por nosotros, ni nos vuelva a reducir al silencio.
De lo contrario, no podríamos, como ahora lo intentamos,
bendecirte y darte gloria, y cantar tus alabanzas

por los siglos de los siglos. Amén.

Feliz jornada. ¡¡Por un trabajo digno, siempre!!
fraternalmente, Floren.

lunes, 24 de abril de 2017

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS - José Mª Castillo. Teólogo

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS
            José M. Castillo

            El relato de la incredulidad del apóstol Tomás, que se recuerda a los cristianos en el segundo domingo de Pascua (Jn 20, 19-31), nos viene a decir que la fe entra por los sentidos. Mucho antes que el IV evangelio, el apóstol Pablo había dicho que “la fe entra por el oído” (por lo que se escucha, “akoê”: Rom 10, 17). Pero el Evangelio añade que, no sólo por lo que se escucha, sino también por lo que se ve y se palpa.
Que es lo que le pasó a Tomás. Cuando los otros apóstoles le dijeron que habían “visto al Señor” (Jn 20, 25), Tomás respondió lo que dice tanta gente: “Si no lo veo y lo toco, no lo creo”. Hasta que, a los ocho días, Jesús resucitado se plantó delante de Tomás y le dijo: “ven acá, mira, toca, palpa… y no seas incrédulo” (Jn 20, 27). Y Tomás no tuvo más remedio que decirle a Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).
            La cosa, al menos en principio, está clara: la fe entra, no sólo por lo que oímos, sino además por lo que vemos y palpamos. Pero aquí es donde está el problema. Porque, en realidad, ¿qué es lo que vio y lo que palpó Tomás? Vio y palpó llagas de dolor y muerte. Y entonces creyó. Pero el mismo Jesús añadió: “¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto” (Jn 20, 29).
            El Evangelio se refiere obviamente a quienes vieron a Jesús resucitado. Pero, ¿y los que no lo vemos, ni podemos verlo? Insisto en que Tomas vio a Jesús. Pero no solo eso. Lo que Tomás dijo es que quería ver las llagas de los clavos y la herida del costado de Jesús. Entonces fue cuando Tomás creyó. No simplemente cuando vio a Jesús, sino cuando palpó sus llagas de sufrimiento y muerte.
            Yo me pregunto por qué ahora hay tanta gente a la que no le interesa para nada el asunto de la fe. ¿Porque no vemos a Jesús? Por supuesto, a Jesús no podemos verlo. Pero, ¿y sus llagas de sufrimiento y muerte? ¿dónde las vemos? ¿en quiénes se palpan? Ahí están: en la vergüenza de los que se dejan la vida en las pateras, en las alambradas (con sus concertinas) que les hemos puesto a quienes vienen huyendo de la muerte, en los que se mueren en las hambrunas de África y en las guerras interminables del coltán. Porque nosotros, los “¡creyentes en Cristo!”, los cristianos de los países desarrollados, no soportamos las llagas de los clavos de la muerte de Jesús.
            ¿Y la Iglesia, que no se cansa de predicar la importancia de la fe? Los “hombres de Iglesia” se preocupan mucho por los que llevan en sus carnes las llagas de Cristo. Pero es que la Iglesia no sólo se preocupa por los que llevan las llagas. Además de eso, necesita mucho dinero para conservar sus templos, sus seminarios, sus palacios y sus curias, para mantener intacta su liturgia y su moral. Y si no, que se lo pregunten al papa Francisco. Este hombre se preocupa tanto por los desgraciados de las llagas, que más que un papa, parece – a veces – un “agitador social”. ¿Y nos vamos a quedar con los brazos cruzados ante semejante desvarío?
            Es la pregunta que algunos se hacen. Yo – a lo mejor estoy equivocado – lo que me pregunto es si nos interesa de verdad creer en Jesús. O quizá lo que queremos, a toda costa, es que el solemne montaje religioso que tenemos siga como está. O incluso que, a ser posible, podamos recuperar la solemnidad de antaño.
            Por eso, sólo me queda esta pregunta: ¿no nos estará ocurriendo que, en realidad, estamos más cerca de los sacerdotes del templo que de las llagas que tanto anhelaba tocar el apóstol Tomás? 

sábado, 22 de abril de 2017

ORACIÓN EN EL DÍA DE LA MADRE TIERRA


Oración de los que se sienten parte de la creación.

Señor y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.
El canto de cada pajarillo, 
la belleza de los animales,
el viento suave o recio que acaricia nuestro rostro,
las flores en el borde de un camino;
son ejemplos de tu creación que nos hacen entender
hasta que punto nos amas.
Permite, Padre de bondad,
que seamos merecedores de gozar
de las maravillas de la creación
respetando el medio que nos rodea,
estando en sintonía con la naturaleza;
ejemplo maternal de tu hermosura y divinidad.
Te rogamos, que en medio de esta creación
llena de seres vivos,
nos reconozcamos como seres
creados a imagen y semejanza tuya,
para que mirándonos en el espejo de Jesucristo
y animados por el espíritu humilde
de nuestro Padre San Francisco,
despleguemos por el mundo el amor y la fraternidad,
como auténticos instrumentos de tu paz.

Te lo pedimos a Ti, Señor y dador de la vida. Amén.
(Se autoriza la difusión señalando la procedencia y autoría)

martes, 18 de abril de 2017

RESUCITAR NO ES REVIVIR

Si la muerte y la vida, son ya por si mismos un misterio para la vida del hombre y la mujer de cada tiempo, no digamos ya la resurrección. Yo, particularmente me rindo ante un misterio respecto del cual tengo una opinión, pero admito contra viento y marea que Cristo vive entre nosotros. Quien lo crea así, sin aditivos ni condicionantes ni nada por el estilo, sin preguntarse nada…etc.; pues me parece respetable. 
Eso sí, un flaco favor le hacemos a la condición cristiana, si como hijos e hijas de Dios no nos interpelamos a nosotros mismos. Intentaré explicarme. El misterio de la resurrección de Jesús de Nazaret no es un episodio de la vida del Señor que deba contemplarse o adorarse de una manera estática. 

Si de buena voluntad puede morirse uno sin hacer nada, pues igual podemos adorar a Cristo sin hacer nada en particular, lo cual es absolutamente infructuoso. Contemplación = Praxis. Lo fácil es pedir al Señor que resucite. Y que resucite en mí, sin que mi conciencia active ni una neurona de mi cerebro hacia una acción concreta y positiva –a ser posible-. 
Lo fácil es celebrar la resurrección, prestarnos a los maravillosos rituales –yo lo he hecho- y acostarse y levantarse sin haberse planteado una acción concreta por la que resucitar a cualquier cosa que debamos impulsar, animar o rectificar. La tumba vacía de Jesús es un misterio que no tiene explicación con los alcances de este mundo. Eso sí, Jesucristo resucita, no revive. Esta es una cuestión molesta para muchos pues malentienden que con este argumento se pretende quitar mérito a la resurrección en sí o algo parecido. Nada más lejos de la realidad, al contrario. Lo fácil para Cristo –como dije antes- es resucitar. 

"Lo complicado es descifrar el rostro del Resucitado en la vida y vivirlo en nuestra vida, solo existe esa posibilidad de experimentar la resurrección de Jesús, y que este resucite constantemente"

Él lo puede todo, es Hijo de Dios y está en sus posibilidades, pues Dios y Él son uno. Pero la vuelta a la vida del Señor, no se debe malinterpretar como un retorno completo a la vida biológica del cuerpo y alma humanos, no. Jesús vuelve a la vida desde una realidad completamente distinta, respecto de la relación humana de la que participamos. 
Digamos que el cuerpo del Señor tras morir, no resurgió a la vida como profetizó el profeta Ezequiel en su día; respecto de que el hálito de vida vuelve al cuerpo muerto, la carne putrefacta vuelve a crecer y se activan los órganos vitales. No. Eso sería lo más fácil para el Señor, pues Él lo puede todo o así lo creemos. Lo complicado es descifrar su rostro en la vida y vivirlo en nuestra vida, solo existe esa posibilidad de experimentar la resurrección de Jesús, y que este resucite constantemente. 
Pablo y Lucas el evangelista no conocieron al Jesús biológico, humano y tangible. Ellos tuvieron la experiencia del resucitado, tan enorme que les llevo a la plenitud de una vida según Cristo. La Magdalena le confunde con el jardinero porque realmente no estaba viendo a nadie, pero supo en un momento de clarividencia advertir la PRESENCIA y asumir por lo tanto, la compañía del maestro. 
A cualquier persona se le pregunta si se siente querida por su familia y responde que sí. Aun estando solos, sabemos que allí en otro lugar, hay personas que nos piensan, nos quieren y se preocupan de nosotros. El cariño traspasa las fronteras del tiempo e incluso de la historia, pues se puede querer la memoria incluso de los que ya no están con nosotros. Eso es hacer memoria, y algo parecido es asumir la PRESENCIA. El ejemplo más claro es el de aquellos dos que caminaban hacia Emaús. Físicamente fueron dos, comieron dos y volvieron dos. Pero fueron tres los que intervinieron en el episodio que nos relatan los Evangelios. 
Jesús estaba presente en ellos en su corazón y conciencia, aunque no supieron hacerse eco de la PRESENCIA y del significado que entraña para la vida del creyente. Se nos cuenta que sentados a la mesa y al partir ellos el pan y hacerlo en nombre de Jesús, fue cuando asumieron que Jesús estaba con ellos, desde el comienzo. Pero les hacía falta el poner en orden las ideas, revitalizar el mensaje y saberse imprescindibles para la causa del Reino de Dios. Acabo. La resurrección de Jesús es más que un episodio ante el que maravillarnos y ante el que nos quedamos sin palabras. El viene siempre a nuestras vidas. Siempre. 
Lo celebramos en tal o cual fecha, pero siempre espera Jesús que –como aquellos de Emaús- demos la vuelta y revitalicemos nuestra vida de creyentes. ¿Seremos capaces de hacerlo dejando de lado todo lo accesorio? Por causa de nuestra educación clásica nos puede resultar difícil, pero no olvidemos que Cristo fue el primero que apartó todo lo accesorio –lo que no hace falta- para centrarse en la vida de la persona y del mundo. Cuantas personas hay cansadas de una religión que obliga, contrae las posibilidades humanas, limita libertades y predica la pobreza aun cuando no puede vivir sin sus privilegios de los cuales huyó Cristo. 
Ojalá sintamos al resucitado en nuestra vida, con el anhelo de vivir y dejar vivir. Ojalá sintamos la fuerza del resucitado en el mundo y en la fuerza y energía del mundo. Ojalá sintamos la energía vital de la madre naturaleza –expresión maternal de Dios-, su dolor también y nos esforcemos por respetar el medio que nos rodea, animales y plantas en cuya sabia habita el germen de Dios, vida resucitada constantemente. Ojalá sintamos al resucitado en nuestras relaciones personales, de pareja, en las posibilidades del ser humano en construir y edificar para el bien y la paz en un mundo ajado por las injusticias, la violencia y el desamor
Ojalá sintamos al resucitado en la oración diaria y en la vida del mundo. Ojalá!!! Feliz Pascua de Resurrección.
Martes de la Octava de Pascua 2017. Fraternalmente, Floren.

¿No oiste los pasos silenciosos?
Él viene, viene, viene siempre.

En cada instante y en cada edad,
todos los días y todas las noches,
Él viene, viene, viene siempre.

He cantado en muchas ocasiones y de mil maneras;
pero siempre decían sus notas:
Él viene, viene, viene siempre.

En los días fragantes del soleado abril,
por la vereda del bosque,
Él viene, viene, viene siempre.

En la oscura angustia lluviosa de las noches de julio,
sobre el carro atronador de las nubes,
Él viene, viene, viene siempre.

De pena en pena mía,
son sus pasos los que oprimen mi corazón,
y el dorado roce de sus pies
es lo que hace brillar mi alegría.

(Rabindranath Tagore)

domingo, 9 de abril de 2017

ORACIÓN ANTE EL MONUMENTO EL JUEVES Y VIERNES SANTO - TRIDUO PASCUAL

Se autoriza la difusión indicando su procedencia
Oración ante el Monumento el Jueves y Viernes Santo

AL ENCUENTRO DEL DIOS DE LA VIDA
Señor Jesús, gracias por quedarte con nosotros. Y por invitarnos a estar aquí contigo. En ocasiones no somos capaces de comprender lo que significa tu presencia en la Eucarística, en la Palabra Sagrada, en mí y en la persona que está junto a mí. Eres luz, eres fuerza, eres amor. Ahora –a través de tu pasión- pasas por la noche, pero nos iluminas. Ahora te sientes débil, pero nos fortaleces. Ahora nos pides amor, pero tú nos amas primero. Gracias por estar en los hermanos y hermanas. No quiero olvidar que muchos en este momento se sienten solos, están enfermos, sufren las consecuencias de la guerra o la desunión familiar, las injusticias, o son perseguidos y apenas puedes sobrevivir. Cada una de estas personas viven un Getsemaní muy actual y muy vivo. Tú, Jesús, estás ahí. También nosotros queremos unirnos espiritualmente a ellos y a ti, pues sentimos la necesidad de estar contigo, Señor. Como aquella mujer de Samaría, me siento en el brocal del pozo y me dispongo a conversar, porque siento la necesidad de de estar contigo.


HIMNO INICIAL (Porque siento la necesidad de estar contigo)
Porque Siento La Necesidad
Porque siento la necesidad de estar un rato contigo,
porque siento la necesidad de saber que eres mi amigo;
porque siento la necesidad de comentar lo ocurrido
hace casi dos mil años cuando fuiste concebido.

Jesús, eres la Verdad, la Palabra que no ha de pasar,
 Tú eres el Verbo hecho carne y yo creo que estás vivo,
Tú eres el Verbo hecho carne y yo creo que estás vivo.

 Porque siento la necesidad de recorrer tu camino
 de Belén hasta el calvario, de la pobreza al olvido.
 Porque siento la necesidad de estar un rato contigo
 para sofocar mi llanto al saberme redimido.

 Jesús eres la Verdad, el mundo pasa, Tú no has de pasar,
 cuando vuelvas a juzgarnos llévame al cielo contigo.

Porque siento la necesidad revivo lo que has sufrido
para redimir con sangre del pecado a su cautivo.
Porque siento la necesidad de vivir lo que has vivido,
paso a paso, golpe a golpe, hasta encontrarme contigo.
(Gonzalo Mazarrasa)

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS (1Carta de Juan cap.3)
Hermanos: Mirad que amor nos ha tenido el Padre, para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos. El mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque aún no se ha manifestado lo que seremos, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque le veremos tal como es. Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Pues porque los hechos de Caín eran malos, y los de su hermano, buenos. Conocemos qué es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros;  así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos. Palabra de Dios

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS
Hay quien dice, que uno de los problemas que tenemos los cristianos hoy en día, es que aun no nos hemos acabado de creer que somos hijos e hijas de Dios. Es cierto. Puede que sea causa de la educación clásica recibida en muchos casos, otra causa puede ser el considerar a Dios tan altísimo, que se nos escapa de las manos…etc. Pero el evangelista Juan, el amigo de Señor, no deja lugar a la certeza al admitir que tú y todas las personas somos hijos de Dios. Él nos creo por amor. Solo por amor y nada más. Y nos puso en el mundo con una vida a desarrollar, en la cual –si decimos seguir a Jesús- debemos ocuparnos de hacer el bien. El monumento del Jueves y Viernes santos es una ocasión propicia para que hagas examen de tu vida, de lo que eres y de lo que vives. No se trata de hacer solo un examen las nuestras cosas negativas, no. Jesús el Hijo de Dios, esta ante ti, en ti y por ti. Como Él mismo, eres causa de la creación de Dios. Ofrécele a Dios todo lo que eres, tu existencia. Piensa en tu vida, en las personas con las que la compartes y reflexiona si respondes al amor de Dios, amándolos y respetándolos a ellos. Dios nos ama y nos busca en la vida. Lo hace para que todo aquello que Él nos da, nos enriquezca. Para luego poder nosotros poder enriquecer la existencia de otros. Aliviando sus penas, consolando al atribulado, siendo bálsamo ante la adversidad, cordialidad en la desavenencia y abrazo fraterno que siempre acoge sin preguntar nada. Piensa un poco en tu vida en lo bueno y en lo no tan bueno. Para ayudarte, debes hacer el siguiente ejercicio.

INVOCACIÓN A DIOS POR NUESTRAS MANOS
Cuando hayas pensado en tu vida, extiende las manos y míratelas. Se capaz de aplicar a cada dedo de tu mano una virtud tuya, una cualidad que poseas. Hazlo sin reparos. Luego, de la misma manera aplica a cada dedo una causa de tu vida que sea negativa o bien tengas que mejorar o rectificar. Quizás esto último te cueste más, pues no somos dados a reconocer nuestras miserias. Cuando lo hagas, ofrécele a Dios todo lo que eres. Hazlo de corazón y sin reservas. El te ama y hoy no viene a tu vida con reproches. Está aquí para conversar contigo. Tras un momento de interiorización, lee la oración “Por las obras de tus manos” 


Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas. Aquí tienes mis manos. Han sido causa de certezas y de tribulaciones. De abrazos y desprecios. De amor y de desamor. De caricias y de situaciones alejadas del amor y la compasión. Todo te lo ofrezco, Padre. Aquí, ante tu Hijo Jesús “el amor de los amores”; te pido que sea capaz de establecer un compromiso firme ante ti, Dios; para crucificar junto a tu hijo las obras de mis manos que me han apartado de tu mirada y de los hermanos que están junto a mí. Si Jesús se entregó por el mundo, ¿cómo no voy a poner yo mi granito de arena por tu Reino? Permíteme Señor, conciencia justa y determinación para llevar a cabo la obra de tu amor. Ante ti pongo mi empeño de resucitar con Cristo a una vida nueva, para que mis manos se llenen de obras de vida, esperanza, misericordia y así llegue a la plenitud ante Ti, Padre. Te lo pido por Jesús, Camino, Verdad y Vida; que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
PRECES. Pon ahora en ante la Presencia del Señor, las necesidades del mundo. Lo que necesites para ti, díselo en último lugar.

PLEGARIA DE CONCLUSIÓN
Tu reino, Señor, se hace presente
cuando se fomenta la justicia y es respetada la libertad.
Cuando todos somos hijos tuyos, los sueños se deletrean:
Amistad, hermanos, paciencia, caridad.

Tu reinado, Señor, viene a nosotros siempre que el pueblo dispone

de sustento, vivienda, trabajo y sanidad.
Tú nos enseñas, por Jesús,
a vivir con dignidad la vida
y a festejarla en la fraternidad.

En tu reino, Señor, no caben privilegios
de quienes se creen el fruto de la espiga
en honor y dignidad.
Eres un Dios vivo, enemigo de los ídolos humanos,
y no hay mayor cansancio que el tuyo.

El reino que predicaste llega casi de puntillas,
se revela y está escondido. Es simiente que se esparce
por los campos y levadura que fermenta entre la masa,
luz que muestra el horizonte a los perdidos.

El Reino de Dios, según los evangelios,
es un banquete de bodas, un adviento de ternura
que reparte los panes
en las manos frágiles de los que gozan detrás del corazón.
(Casiano Floristan)

¡BUENA PASCUA!                                          
Pastoral Litúrgica del Triduo Pascual



sábado, 8 de abril de 2017

DOMINGO DE RAMOS, EL TRIUNFO DEL PUEBLO

Esta tarde, víspera del Domingo de Ramos de la Pasión del Señor, tuve una grata conversación con un amigo adulto con el que coincido en diversos puntos de vista de diversas cuestiones. Hablamos de varios temas, la fe entre ellos. Esta persona siente un pronunciado hastío por la iglesia actual y mucha de las organizaciones que la conforman. Y esa tesitura nos podemos encontrar muchas personas creyentes, que mantenemos la fe –como suelo decir- aun a pesar de los posibles naufragios. 

"Ojala los creyentes nos afanemos en permitir en primer lugar que Jesús entre triunfal en nuestro corazón, para luego ser nosotros mismos cauce a través del cual otros experimentes la cercanía de Dios, su amor y su justicia"

Personalmente tanto en la iglesia como en alguna organización en la que nos llamamos “hermanos” siento respecto de algunas personas, una falta absoluta de sentido de la justicia hacia mi persona. Pero de la mente que no está iluminada con la luz de la conciencia y la ética, no se puede esperar nada. Solo será nuestro aliado el tiempo, la gratuidad hacia Dios por tantos otros dones recibidos y la certeza de que la vida a cada cual le da la oportunidad de ponerse en su sitio. 

“Yo cada vez creo menos”, me dijo esta persona con la que conversaba. Y yo le contesté que al contrario que él, yo en la etapa de mi vida en la que vivo siento mi fe robusta como nunca creí poder alcanzar. Tengo una fe absoluta en Dios y en lo mucho y bueno que es capaz de obrar en y desde los humanos –creyentes y no creyentes- y toda materia animada y que posee la propia esencia de su Santo Espíritu. 
Y a este convencimiento se llega después de hacer mil reflexiones, orado la Palabra otras tantas y haber recibido cien palos en la espalda; pues todo ello nos educa y nos ofrece clarividencia absoluta y sabiduría necesaria para saber escoger la mejor parte y que no nos la quiten. Y estoy convencido, de que cada vez que una persona alcanza lo que podemos llamar cierta clarividencia o iluminación respecto de la dualidad existencial y la perspectiva de la fe; es un triunfo del pueblo. 
Jesús de Nazaret (laico y persona de pueblo) alcanzó esta clarividencia o iluminación tras un profundo proceso de discernimiento personal por prematuro que fuera. Nadie llega al mundo convencido de que es el hijo unigénito (biológico) de Dios y con atrévetes para proclamarlo a los cuatro vientos. Jesús de Nazaret, como cada uno de nosotros tuvo su proceso de discernimiento y asimilación de su vocación personal, con sus luces y sus sombras, y por eso hizo todo lo que hizo testimoniando hasta el extremo. 
El domingo de ramos no fue algo casual. Fue algo que Jesús preparó con sumo detalle sin dejar de lado la perspectiva que él pretendía, causar un escándalo formidable y bien que lo consiguió. Para que se cumpliera la escritura de la que era conocedor se montó en un pequeño borrico, pero no debemos olvidar que “detrás de toda esta escena está implícita la antigua profecía de Zacarías, en la que se contrapone la entrada triunfal de Alejandro Magno en alguna de las ciudades conquistadas por él y la del salvador mesiánico que vendrá un día a liberar al pueblo de Dios, y que mateo cita, pero que debía ser evidente para muchos de los que se encontraban presentes: -¡salta de alegría, Sión, lanza gritos de júbilo Jerusalén, porque se acerca tu rey justo y victorioso, humilde y montado en un asno”[1] (Fco.Javier Sáenz de Maturana) 
La fecha más probable de la entrada de Jesús en Jerusalén tras muchos estudios, es el día 2 de Abril exactamente. Pero eso es solo un detalle casi anecdótico. El triunfo de Jesús en su entrada en Jerusalén se revitaliza cada vez que un hijo o hija de Dios asume su vocación –sea la que sea- y entrega su persona, causa y trabajo por el Reino de Dios y su justicia. 
Un Reino que llega de puntillas a nuestras vidas, con la misma sencillez con el elemento con el que Jesús fue aclamado como fuente de renovada esperanza, unas ramas de olivo. Ojala los creyentes nos afanemos en permitir en primer lugar que Jesús entre triunfal en nuestro corazón, para luego ser nosotros mismos cauce a través del cual otros experimenten la cercanía de Dios y su amor. Deseo una feliz semana santa a todas las personas, la vivan como la vivan. Si hay una oportunidad para la espiritualidad, el sentido de hermandad y la recuperación del carisma cristiano mejor que mejor. Nos veremos en Pascua y en el Triduo Pascual.
Fraternalmente, Floren.


Hosanna cantan fogosos,
Los niños al rey que viene.
Es verdad que solo tienen
corazones ardorosos.

Luego la pasión proclaman
de Jesucristo piadoso,
ritmo ágil cadencioso
que aprenden de las hermanas.

“Sores” que vienen y van
labor cayada y silente,
las hijas de San Vicente
hijas de la Caridad

De esta mañana el azul
lo comparten con la gente,
las hijas de San Vicente,
San Vicente de Paul.


(Fragmento del Pregón de Semana Santa de Estepa de D. Manuel Santos Ortega, dedicado al Domingo de Ramos y las monjas de la guardería)




[1] Zacarías 9,9. Mateo elude el versículo 10 de Zacarías, donde se lee: “Él suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén…”. Este “Rey” entra sin agresividades. (Nota 7 del autor Sáenz de Maturana en su libro JESÚS VOLVER A LOS COMIENZOS, sobre la cita pag 879)