CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

miércoles, 31 de diciembre de 2025

LA LUZ ESCONDIDA - Cuento de Navidad.

 La pequeña se sobresaltó en medio del pasillo.

Todo estaba oscuro y se sentía sola. Sola como nunca.

Escuchó o le pareció escuchar el sonido de una puerta, pero era inútil pensar que él estaría allí.

Su luz se había apagado y ella creía que nada podía hacer. Lo más trágico era que en ocasiones creía vivir un sueño. Un sueño que no era realidad y del que despertaría en cualquier momento para de nuevo volver a verle, estrecharle, recibir sus consejos y tenerlo de nuevo como luz y como guía.

Pero las cosas eran como eran, y no era un sueño. Llegó a pellizcarse la cara para despertar. Nada. Oscuridad. Incluso mirando las estrellas, pensaba que más nunca habría navidad para ella.

Agotada por los avatares del día, al anochecer se metió en la cama y se sumió en un profundo sueño. Su imaginario la llevó a una enorme dehesa llena de flores donde había una luz cegadora. Era tan enorme el resplandor que no podía dar ni un paso sin caerse. Cuando de pronto sintió que alguien la cogía de la mano. Era una mano de tacto suave y cálido. Una mano amable que la hacía sentirse segura y como en casa. 

Le reconoció y comenzó a caminar por el sendero.

Cuando la mano le soltó ella continuó caminando ya a solas.

Entonces en la luz cegadora se perfiló un rostro. Ella quedó paralizada.

Era él, rodeado de sus colores rojo y blanco. Entonces vio como le extendía el brazo y le tocaba en el pecho. Notó como las lágrimas resbalaban por sus mejillas

Yo estoy aquí, pequeña. Le dijo.

Inmediatamente ella noto una sensación cálida que le crecía en el pecho y al mirarse vio como se le iluminaba el corazón, su corazón.

Entonces lo supo. Supo que sería capaz de caminar por el sendero pues él siempre la acompañaría de la mano. Supo que su amor sería eterno y que esa era la luz que había crecido en su interior.

Y tuvo la certeza de que entre esa luz que siempre la guiaría y la compañía y apoyo del hombre al que amaba –y la amaba-, jamás volvería a sentirse sola en ninguna navidad.

Para una amiga muy especial. Con el deseo de que esa luz te acompañe siempre y al recordar su rostro te llenes de amor y su presencia conforte tu espíritu. Besos de tus amigos, Sergio y Floren.

Te queremos. Navidad 2025.

ORACIÓN DE FIN DE AÑO 2025. ¡BENDECID AL SEÑOR! VIGILIA DE FIN DE AÑO

 

ORACIÓN DE FIN DE AÑO 2025. ¡BENDECID AL SEÑOR!

INDICACIONES ANTES DE COMENZAR:

El guión de esta oración está realizado básicamente con textos del libro “Celebraciones de la comunidad, de Casiano Floristan”; aunque la estructura ha sido alterada en beneficio de una oración más dinámica y profunda. Esta oración se puede realizar en solitario o en comunidad, solo basta cambiar el plural por el singular o a la inversa. Téngase en cuenta la necesidad de preparar el espacio donde se desarrolla. Deberá ser un lugar intimo o que permita el recogimiento y el silencio. Se deberá poner música de fondo que permita la relajación.

Debe presidirla la Palabra de Dios, el Santísimo o bien otro elemento que bien pudiera ser un misterio de portal de Belén.

Deben prepararse doce velas que estarán apagadas para su oportuno encendido en la dinámica.

Para el desarrollo de esta oración no se precisa la asistencia de un sacerdote. Este guión puede usarse indicando su procedencia.

 

INTRODUCCIÓN:

Hermanas y hermanos, bienvenidos seáis todos a esta casa donde junto con el Señor todos tenemos cabida. Hermanos, nos reunimos, en este cambio de año, para reflexionar. Normalmente no pensamos mucho en el tiempo, pensamos más en lo que tenemos que hacer o en lo que hemos hecho. Y andamos muy deprisa y muy agobiados. Ahora vamos a detenernos, vamos a vaciarnos, vamos a pensar en el valor del tiempo, de cada momento.


Nos reunimos para orar y para bendecir la vida que Dios nos regala en cada día del año. El tiempo no sólo es el hilo con el que tejemos nuestra historia, sino que es correo de la gracia. Cada año puede ser año de gracia, y cada hora, hora de gracia, y cada segundo, segundo de gracia y bendición. Dios está en el tiempo. En cada momento que pasa, está pasando Dios.

Nos reunimos para esperar. Con esperanza activa y compartida. No basta  esperar a que pasen las horas, hay que negociar con ellas; son talentos que Dios nos regala. Esperamos nuevo año, nuevas oportunidades para crecer y fructificar, nuevas posibilidades de hacer el bien, de amar.

 

A nuestro alrededor hemos visto caminar a nuestras hermanas y hermanos, a diversos hombres y mujeres, desde los más cercanos —nuestra familia y nuestros amigos— hasta los más lejanos. Todos ellos forman parte de nuestra vida. Hoy, al terminar el año, es bueno recordarlos. De todos hemos aprendido, todos han sido para nosotros ayuda en nuestra vida. Recordemos las pequeñas y grandes felicidades vividas, así como las tristezas y dolores. De un modo especial, recordemos

los rostros de dolor de las personas que sufren la guerra, el hambre, la persecución, las mujeres maltratadas y todas las crueldades que permitimos en este mundo. (Pequeño silencio)

 

Invoquemos la PRESENCIA de Dios, Padre bueno, que nos ama y nos busca. Asumamos su presencia en nuestros corazones. Abrámonos a la gratuidad y reconozcamos en todo lo que nos rodea, personas queridas, trabajo, salud, ¡las maravillas de la creación que pone en nuestras manos, así como a todas las criaturas y animales con los que convivimos!

Agradezcamos todas y todos a Dios con un corazón henchido de alegría y cantemos todos:

CANTO: “Hoy, Señor, te damos gracias.”

 

HOY, SEÑOR, TE DAMOS GRACIAS,

POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL.

HOY, SEÑOR, QUEREMOS CANTAR

LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.

1. Gracias, Padre, mi vida es tu vida,

tus manos amasan mi barro,

mi alma es tu aliento divino,

tu sonrisa en mis ojos está.

 

2. Gracias, Padre, Tú guías mis pasos,

Tú eres la luz y el camino,

conduces a ti mi destino

como llevas los ríos al mar.

 

3. Gracias, Padre, me hiciste a tu Imagen,

y quieres que siga tu ejemplo

brindando mi amor al hermano,

construyendo un mundo de paz.

 

PETICIÓN DE PERDÓN:

Ahora, en silencio, oremos y pidamos perdón por todo lo que a lo largo de este año, por acción o por omisión, haya podido contribuir por nuestra parte a hacer más dolorosa la vida de los demás». Al comienzo hemos dado gracias por las personas que amamos y ahora debemos reflexionar sobre las personas que debemos amar más.

Cuando hemos dejado de amar, cuando no hemos amado lo suficiente, nos hemos apartado de la mirada de Jesús; que pasó por el mundo haciendo el bien.

Lo pensamos en silencio un momento y leemos juntos. “

 

Yo soy el que te ofendí. (PIERRE MALÓN DE CHAIDE)

 

-Padre-. Soy yo quien te ofendí, y tú el ofendido,

aunque tú eres el Señor, y yo criatura:

yo soy el mal siervo, y tú el mal servido.

 

Tú eres mi hacedor, y yo tu hechura:

yo soy el barro, tú el alfarero:

tú el poderoso, yo una vil basura.

 

Yo soy, Señor, quien te dejó primero,

y eres tú quien primero me buscaste,

y yo el que ahora se vuelve a ti postrero.

 

Tú eres quien mil veces me llamaste:

yo soy quien te cerró otras mil puertas,

y tú eres quien tras ella te quedaste.

 

Yo soy, Señor, quien tiene el alma muerta:

tú eres vida en quien podrá valerse;

yo soy el dormido, y tú quien lo despierta.

 

Oh, sí un «pequé» bastase, y un dolerse,

para que me perdonases mi pecado,

¡qué gloria a quien en tal pudiera verse!

 

Dios mío, heme aquí, yo he pecado,

Señor, con tu gran ira no me asombres;

levanta al que a tus pies se ha derrocado.

 

ORACIÓN COLECTA:

«En esta noche del último día del año estamos aquí, Padre, ante ti. Queremos compartir un rato de paz, un rato familiar contigo. En comunidad o sola/o ante Ti.

Somos tus hijas e hijos y nos encanta tenerte como Padre. Queremos agradecerte este año 2025 que hoy termina, con todo lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, porque todo sirve para experimentar la llamada

de tu amor. Queremos agradecerte también lo que tenemos presente ante nosotros, nuestro futuro en este mundo y nuestro futuro en el Reino que tú nos prometes.

Padre de todos, al terminar este año viejo, y a punto de empezar uno nuevo, queremos pedirte que estés siempre con nosotros y con aquellos a los que amamos. Te pedimos, particularmente, que muestres tu rostro materno a las personas que sufren por causa de la guerra o del hambre, por falta de justicia o de libertad, y por aquellas personas que viven hundidos en el dolor o en el mal. Libéralos, Padre, y haznos colaboradores de esta liberación. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y nuestro hermano, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén».

 

LITURGIA DE LA PALABRA

(Si se quiere incrementar la liturgia de la palabra con otra lectura, inclúyase como primera lectura Eclesiástico 3,1-14)

 

Lectura de la Carta del Apóstol Santiago (4,13b-15)

 

Hermanas y hermanos:

Ahora oíd esto, vosotros, los que decís: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, y pasaremos allí un año haciendo negocios y ganando dinero”, ¡y ni siquiera sabéis lo que será mañana de vuestra vida!

Sois como una neblina que aparece por un momento y en seguida desaparece. Lo que debéis decir es: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”

En cambio, insistís en hablar con orgullo; y todo orgullo de esa clase es malo. El que sabe hacer el bien y no lo hace, se aparta de Dios.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 71 «Tu reino es vida» (CLN, 511). Si se sabe, se canta en su totalidad.

 

“TU REINO ES VIDA”

 

Tu reino es vida, tu reino es verdad;

tu reino es justicia, tu reino es paz,

tu reino es gracia, tu reino es amor;

venga a nosotros tu reino, Señor,

venga a nosotros tu reino, Señor.

 

Dios mío, da tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud;

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan la paz,

que los collados traigan la justicia,

que el defienda a los humildes del pueblo

que socorra a los hijos del pobre,

que el defienda a los humildes del pueblo

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna de edad en edad;

que baje como lluvia sobre el césped,

como rocío que empapa la tierra

que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

 

Librará al pobre que suplica

al afligido que no tiene protector;

se apiadará del humilde e indigente

y salvará la vida de los pobres,

salvará de la violencia sus vidas,

pues su sangre es preciosa ante sus ojos.

 

Que su nombre sea eterno,

que su fama dure como el sol;

que sea bendición para los pueblo,

que las naciones lo proclamen dichoso.

Bendito eternamente su nombre,

que su gloria llene la tierra.

 

(Canto del aleluya)

“Aleluya. Aleluya, aleluya.

Dad gracias al Señor todos los pueblos, porque su amor ha sido grande con nosotros.

Aleluya. Aleluya, aleluya.”

 

+ Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (12,35-48)


 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Estad preparados y mantened vuestras lámparas encendidas. Sed como criados que esperan que su amo regrese de una boda, para abrirle la puerta tan pronto como llegue y llame. ¡Dichosos los criados a quienes su amo, al llegar, encuentre despiertos! Os aseguro que los hará sentar a la mesa y se dispondrá a servirles la comida.

Dichosos ellos, si los encuentra despiertos aunque llegue a medianoche o de madrugada. Y pensad que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que se la abrieran para robarle.

Estad también vosotros preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis.”

 

Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN DE LA PALABRA:

Saber mirar y ver el lado bueno

 

Hermanas y hermanos: nos reunimos juntos para despedir el año 2025 en compañía del Señor.

Hoy, aquí, queremos hablar de bendición y alabanza, y os pedimos a todos que asimilemos estos términos en nuestras conciencias porque todos estamos necesitados de manifestar a Dios este noble sentimiento unido al  de la gratitud y que nos hace ser conscientes de lo mucho que de Dios recibimos.

Trabajo, salud, estabilidad, bienestar, y otras muchas cosas y circunstancias que nos suceden y, quizás no tan favorables y buenas pero de las cuales aprendemos a afrontar con madurez de verdaderos hijos de Dios. 

La liturgia de la palabra nos ha puesto en sintonía con el tema a tratar y nos ha manifestado lo mucho que de Dios recibimos y que anteriormente hemos nombrado. También como dice Jesús alabando a Dios, hemos recibido la dicha de la Palabra de Dios –que se nos da- y su mensaje que de una manera u otra intentamos implantar en nuestro mundo.

Es cierto que en muchas ocasiones se hace tan presente el agotamiento, que incluso llega a superarnos y así caer en la desesperanza.

Tú, puede que tengas salud y la satisfacción de hijos con una vida estable; pero la persona que está a tu lado, puede estar apesadumbrada porque un ser querido se le fue, o porque es imposible recuperar la confianza y amor perdidos con otro ser querido o simplemente y no menos importante porque se tiene poca salud corporal o espiritual.

 

Para una persona que se hace llamar cristiana y que está fundamentada en Dios, la fuerza de la esperanza le tiene que servir de mucho provecho para afrontar todo lo que la vida nos depara, sea bueno o no tan bueno.

Y hoy, individualmente a ti, y como si Jesús mismo te lo pidiera; te pedimos que hagas un esfuerzo y que junto a esta comunidad reunida en un mismo amor y un mismo sentir, sepas mirar tu vida pero viendo el lado bueno.

-Porque saber mirar la vida  y ver el lado bueno es:

poseer una mirada limpia, un corazón generoso, un alma grande.

 

-saber mirar la vida y ver el lado bueno es:

no fiarse de las apariencias; ir al fondo de los hechos, leer y descifrar el mensaje o la lección que nos trae.

 

-Si buscamos vivir más contentos y felices,

si pretendemos que las adversidades de la vida nos muerdan y dañen menos,...

 

-si no queremos criar vinagre en nuestro interior:

hemos de aprender a saber mirar y ver el lado bueno de las personas, de los hechos y de las cosas.

 

-Gran virtud es saber mirar y ver:

el lado positivo y bueno del invierno y del verano, de la lluvia y el sol, de la risa y el llanto. El lado positivo y negativo de una humillación recibida, de un sufrimiento no esperado.

El lado positivo y bueno de un fracaso, de “algo que jamás fue imaginado, ni pretendido, ni explicado”.

 

San Mateo pone en boca de Jesús: “Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso, pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras”

(silencio e invitación a que cada uno  reflexione sobre lo comentado y lo exprese en voz alta)

 

PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA

Ahora vamos a proclamar nuestra fe, nuestro credo. Y lo hacemos recitando de forma pausada y consciente este bello CREDO DE LA NAVIDAD de Victor Manuel Arbeloa.

 

CREDO DE LA NAVIDAD

Creo en la bondad humilde de José de Nazaret

y en la fe desbordada de María.

 

Creo en la pobreza del portal

con un buey y una muía, y aun sin ellos.

 

Creo en el anuncio de los ángeles,

presencias múltiples de Dios

donde están la verdad, el amor y la belleza.

 

Y en el gozo compartido de los pobres pastores

que sueñan ilusiones y viven de esperanzas.

Creo en la estrella peregrina y mensajera

y en los Magos inquietos y tenaces,

que siempre encuentran la luz cuando la siguen,

asomada a la inmensa maravilla

de Dios entre los hombres.

 

Creo en los caminos que llevan a Belén,

en los ríos de plata,

en los montes de musgo,

en los árboles de corcho,

en las luces de colores.

Creo en las estrellas,

más curiosas y despiertas que nunca

en el cielo madrugador de la Nochebuena.

 

Creo en la alegría natural,

en la clara amistad entre los hombres,

nacida de repente

o crecida a ritmo de cosecha.

Creo en la sorpresa virgen y fértil de los niños.

Creo en la ternura de los hombres.

 

Creo en el amor,

difícil e inseguro, pero cierto,

muestra gratuita de Dios,

ángel,

estrella,

belén de su hermosura generosa.

Creo en Jesús, hombre perfecto,

Hijo de Dios, Dios perfecto a la altura del hombre.

 

DINAMICA DE LAS DOCE ALABANZAS

Ahora en el altar o en el centro, hemos colocado doce velas apagadas.

Las iremos encndiendo a medida que leemos las alabanzas.


Cada alabanza es un propósito, una gratitud, una bendición y un compromiso con nuestras hermanas y hermanos; en cada uno de los cuales habita el Señor.

(se invita a la lectura y por cada aclamación se enciende una vela).

 1. Te alabamos, Padre nuestro, con los que saben alabarte. Te alabamos con la alabanza de tu Hijo Jesucristo y el canto del “Magníficat” de María.

            -Por doce veces alabado seas.

 2. Te alabamos con el hermano Francisco y Clara de Asís, y te decimos, alabado seas por los animales y todas las criaturas y haznos instrumentos de tu paz, Señor.

            -Por doce veces alabado seas.

 3. Te alabamos con la voz de los que dieron la vida testimoniándote, de los que predicaron la paz y el servicio con el ejemplo y se gastaron por tu reino.

            -Por doce veces alabado seas.

 

4. Acepta ahora que te alabemos por las campanas de fin de este año 2025, que nos hablan de Ti como Señor del tiempo y de nuestra alegría de vivirlo.

            -Por doce veces alabado seas.

 5. Te damos gracias por el año de vida que nos diste y por el año de historia que has hecho con nosotros; lleno de amor y de bendiciones.

            -Por doce veces alabado seas.

 6. Te encomendamos a las personas solas, cansadas y entristecidas, y a los que no acabaron el año en su casa sino que los llamaste a tu casa paterna.

            -Por doce veces alabado seas.

 7. Te alabamos Dios del amor por todas las personas que aman y se aman. Sea cual sea su modalidad de pareja, género u orientación sexual. Todo amor el tuyo, Padre. De ti lo recibimos como bendición y así debemos transmitirlo y admirarlo y respetarlo en otr@s.

            -Por doce veces alabado seas.

 8. Te alabamos por la Palabra sagrada que se nos ha dado, por el gozo de tener un bien tan preciado, y por comunicarnos por medio de ella tus deseos.

            -Por doce veces alabado seas.

 9. Te alabamos por los santos canonizados este año y por los no canonizados en quienes se configura la santidad oculta de la Iglesia.

            -Por doce veces alabado seas.

 10. Te alabamos por los hombres y mujeres de buena voluntad y por los que sienten la necesidad comprometedora de mejorar el mundo y expandir el amor.

            -Por doce veces alabados seas.

 11. Y con alegría te alabamos por los nacidos en este año y por los que en el próximo nacerán cobijados por tu mano que les cubre con inmenso amor.

            -Por doce veces alabado seas.

 12. Por todos y por nosotros te pedimos ahora que extiendas tu misericordia capaz de hacer el bien donde puede hacerse el mal, sobre lo que aún se resiste a tu alabanza.

            -Por doce veces alabado seas.

 INTRODUCCIÓN AL SILENCIO: «NOS quedamos ahora en silencio. Cada persona puede hacer su alabanza, petición o acción de gracias, y todos respondemos: por doce veces alabado seas.

Este momento es de oración personal, donde podemos repasar dentro de nosotros este año que hoy acaba. Ponemos ante Dios el camino recorrido, las personas con las que hemos compartido la vida y los acontecimientos

que nos han marcado. Por todo ello damos gracias a Dios.

(Silencio, a ser posible con música de fondo).

 

PRECES DE L@S FIELES

(Si el espacio anterior ha sido extenso, se deben omitir las preces pues puede ser redundante)

Atiende, Padre de bondad estas suplicas de tus hijas e hijos que te ruegan confiados:

* «Por nuestros compañeros y amigos, por todos aquellos con quienes compartimos nuestra vida, para que ayudemos a mejorar las condiciones de la sociedad». R.S.

 

* «Por los pobres, los que sufren, los abandonados que hay entre nosotros o lejos de nuestro mundo, para que entre todos sepamos prestarles ayuda». R.S.

 

* «Por la renovación de nuestra parroquia y de nuestra diócesis y por toda la Iglesia, para que sea fiel al evangelio». R.S.

 

* «Por los que en cualquier lugar del mundo sufren la guerra, la violencia y el hambre, para que la paz y la justicia transformen nuestro mundo». R.S.

 

* «Por cada uno de nosotros, para que crezcamos en la fe y en la fidelidad al evangelio». R.S.

 

PADRENUESTRO


«Como hijas e hijos de Dios y hermanos de todos los hombres

y mujeres, oremos como Jesucristo nos enseñó: "Padre nuestro..."»

 

BENDICIÓN AL INICIAR El AÑO - Florentino Ulibarri

 

Que al comenzar este año sintamos, una vez más,

cómo Dios nos mira con ternura

y nos envía con gozo y amor a la vida.

 

Que nos veamos envueltas en su manto

y seguras bajo sus alas protectoras.

 

Que alumbre nuestros días monótonos y grises

y sea nuestra fuerza en las horas débiles.

 

Que nos dé tiempo y sabiduría

para conocerlo, saborearlo y vivirlo sin rutina.

 

Que nos llene de sensibilidad y silencio

para leer los susurros de los corazones.

 

Que nos colme de paz y alegría

para vivir entregadas a todas las personas.

Que cure y sane nuestras heridas,

sobre todo, las que nos encierran en nosotras mismas.

 

Que sea en todo momento nuestro horizonte y fuente

para que nosotras podamos ser signos de vida nueva.

 

Que nos empape de su amor, como rocío mañanero,

para que destilemos esperanza por todos los senderos.

 

Que nos limpie del barro y costra, el cuerpo y el espíritu,

para que brillemos como estrellas en el firmamento.

 

Que nos tienda su mano protectora y amiga

para que el cansancio no detenga nuestros pasos.

 

Que a lo largo de este año 2026

nuestros deseos se hagan realidad,

pues duermen y despiertan en el regazo de Dios,

Padre-Madre, que nos quiere y bendice. Amén.

FIN DE LA CELEBRACIÓN

sábado, 20 de diciembre de 2025

ORACIÓN DOMINGO IV ADVIENTO "LA ALEGRÍA DE TESTIMONIAR".

 La alegría de testimoniar.  Domingo IV Adviento A

“Estad siempre alegres en el Señor. Os lo repito. ¡Estad alegres y que todo el mundo lo sepa! El Señor está cerca” (Flp 4,4ss)

BIENVENIDA

Hermanos y hermanas, paz y bien.

Decía San Anselmo de Canterbury: “Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales, entra un instante en ti mismo, lejos de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedica algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia”.

Por segunda vez nos encontramos en este lugar de oración. Nuestra iniciativa es la misma, orar, y preparar un camino al Señor. Probablemente estaríamos mejor en otro sitio; quizás más confortable o en otras condiciones. Pero hemos optado por este lugar de recogimiento donde nos centramos en la oración comunitaria, en la escucha de la Palabra y en la vivencia personal de cada uno de nosotros.



El adviento va tocando a su fin en este cuarto domingo. Hemos ido avanzando poco a poco, como el barco que se abre paso por aguas impetuosas. Poco a poco, como una suave brisa que nos azota el rostro y nos hace sentir con toda la crudeza, la fuerza de la naturaleza y nuestra propia realidad.

Una vez nos dijeron de Ti Señor, que “Tú tienes Palabras de vida eterna” (Salmo 18). Aquí estamos por tu Palabra, por tu enseñanza, por tu testimonio; por tu continua invitación a estar despiertos y a trabajar por la justicia.

Ojalá tu Espíritu nos asista en esta hora, para saber estar y compartir; para abrirnos a la escucha de tu palabra, pues tenemos la necesidad y la alegría de ser tus testigos en el mundo y evangelizar con nuestra vida; llenos de esperanza ante la inminente llegada de Jesús a nuestros corazones. El pequeño Mesías prometido y que nacerá en la bendita aldea de Belén.

CANTO - Vienen con alegría

VIENEN CON ALEGRÍA SEÑOR,

CANTANDO VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,

LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,

SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR.

 

Vienen trayendo la esperanza

a un mundo cargado de ansiedad

a un mundo que busca y que no alcanza

caminos de amor y de amistad.

(Estribillo)

 

Vienen trayendo entre sus manos

esfuerzos de hermanos por la paz,

deseos de un mundo más humano

que nacen del bien y la verdad.

 

Encendido de la cuarta Vela -blanca- de la Corona de Adviento y acto penitencial. (Padre David)

Padre bueno que nos amas y nos buscas; encendemos la cuarta vela que nos anuncia y alumbra la inminente llegada de Enmanuel –Dios con nosotros-. Pidiéndote que esta luz nos llene de alegría renovada e ilusionante, fortalezca nuestros esfuerzos, ilumine los caminos y alumbre nuestros corazones. Necesitamos su calor y su fuerza, para seguir con mayor ahínco en la búsqueda de la justicia y la paz. Necesitamos la esperanza que representa la venida de Jesús para estar alegres. Cristo, al que esperamos y lo vivimos, es ejemplo y ayuda. Que su Espíritu nos asista ahora y siempre, pues en ocasiones naufragamos en el intento de ser testigos tuyos.

Tras el encendido de la vela, pedimos perdón al Señor por las ocasiones en las que no hemos estado alegres, pudiendo estarlo.

-Señor; por las ocasiones en las que hemos agotado la alegría que representas con nuestras incesantes quejas: Señor, ten piedad…

-Señor, por haber sonreído solamente a aquellos que nos caen bien y haber dejado de lado a los rostros anónimos de personas necesitadas de sonrisa y en las cuales tú te nos revelas: Cristo, ten piedad…

-Por no ser capaces de ver tus continuas bendiciones sobre nosotros y asumir plenamente el papel creativo que a cada uno de nosotros nos encomiendas, de ser tus manos y tus besos en el mundo, de ser abrazo y cercanía, alegría, paz y misericordia: Señor, ten piedad…

Oremos.

Señor, Dios y Padre bueno, no permitas que la falta de alegría paralice nuestra vida de fe y compromiso de caridad; guíanos al encuentro con tu Hijo Jesucristo para que de nuevo frente al gozo de su venida, podamos participar alegremente en las tareas de su reino. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro de Isaías (7,10-14):

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»

Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»

Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

Palabra de Dios

 

SALMO 16

R. Nuestra alegría, es la venida del Señor.

El señor es el lote de mi heredad y de mi copa; mi suerte está en tu mano; tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré.

 

Bendeciré al Señor que me aconseja; hasta de noche me instruye internamente; “Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de ti”.

 

Por eso se me alegra el corazón y mi carne descansa serena; porque no me entregaras a la muerte ni dejaras a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciaras de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

 

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN A LA LUZ DE LA PALABRA

DIOS ESTÁ CON NOSOTROS (José Antonio Pagola) (LEER CADENCIOSAMENTE)

La Navidad está tan desfigurada que parece casi imposible hoy ayudar a alguien a comprender el misterio que encierra. Tal vez hay un camino, pero lo ha de recorrer cada uno. No consiste en entender grandes explicaciones teológicas, sino en vivir una experiencia interior humilde ante Dios.

Las grandes experiencias de la vida son un regalo, pero, de ordinario, solo las viven quienes están dispuestos a recibirlas. Para vivir la experiencia del Hijo de Dios hecho hombre hay que prepararse por dentro. El evangelista Mateo nos viene a decir que Jesús, el niño que nace en Belén, es el único al que podemos llamar con toda verdad «Emmanuel», que significa «Dios con nosotros». Pero ¿qué quiere decir esto? ¿Cómo puedes tú «saber» que Dios está contigo?

Ten valor para quedarte a solas. Busca un lugar tranquilo y sosegado. Escúchate a ti mismo. Acércate silenciosamente a lo más íntimo de tu ser. Es fácil que experimentes una sensación tremenda: qué solo estás en la vida; qué lejos están todas esas personas que te rodean y a las que te sientes unido por el amor. Te quieren mucho, pero están fuera de ti.

Sigue en silencio. Tal vez sientas una impresión extraña: tú vives porque estás arraigado en una realidad inmensa y desconocida. ¿De dónde te llega la vida? ¿Qué hay en el fondo de tu ser? Si eres capaz de «aguantar» un poco más el silencio, probablemente empieces a sentir temor y, al mismo tiempo, paz. Estás ante el misterio último de tu ser. Los creyentes lo llaman Dios.

Abandónate a ese misterio con confianza. Dios te parece inmenso y lejano. Pero, si te abres a él, lo sentirás cercano. Dios está en ti sosteniendo tu fragilidad y haciéndote vivir. No es como las personas que te quieren desde fuera. Dios está en tu mismo ser.

Según Karl Rahner, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». Ya nunca estarás solo. Nadie está solo. Dios está con nosotros. Ahora sabes «algo» de la Navidad. Puedes celebrarla, disfrutar y felicitar. Puedes gozar con los tuyos y ser más generoso con los que sufren y viven tristes. Dios está contigo. (PAUSA)

PAUSA Y SEGUIMOS CON LA DINÁMICA DE LAS 7 VELAS.

Hermanas y hermanos: Dios nuestro Padre no nos quiere tristes. A lo largo de toda la escritura, se nos ofrecen diversas pautas de cuáles deben ser las características de las personas que queremos seguir a Jesús o decimos seguirle.

Entre esas cualidades del cristiano, resaltan la alegría, como hemos escuchado en la lectura de la carta de Pablo. Motivos para el pesimismo, para estar tristes, tenemos, sí. Pero hay muchos motivos para estar alegres y mantener la alegría, en la esperanza que nos proporciona saber que Jesús vendrá; a nuestras vidas y a nuestros corazones.

No sabemos que sienten aquellas personas que no tienen fe y a las cuales respetamos y por las que oramos. Pero sentimos hoy, y aquí, la sensación que nos reconforta de ESTAR CON EL SEÑOR Y ESPERAR EN ÉL.

¡Cuidado, de no confundir todo aquello que tenemos, con la alegría de la espera!

Porque cada adviento de nuestra vida, viene como una oportunidad de oro, una oportunidad más para acercarnos al Señor; y desde ÉL, hacer evangelio junto a nuestro prójimo y nuestra comunidad eclesial y humana.

En la calle se nos espera a los hijos e hijas de Dios, y sabemos todos por experiencia, que cuando lo que se da, se da con una sonrisa; pues todo es más agradable y gratificante.

Pensemos por un momento en una navidad exenta de todo el materialismo, colores, música, regalos…etc. De todo lo que popularmente llamamos postureo y de lo que podemos participar en alguna ocasión ¿Seriamos capaces de estar alegres, sin todo aquello que verdaderamente no necesitamos?

Quizás sí, porque hay quienes no tienen nada, pero se tienen así mismos y se fundamentan en la bondad de Dios que les sostiene –a pesar de las penalidades- e igualmente se alegran por que asumen en sí mismos el Espíritu de la Navidad.

El niño que viene próximamente, Jesús, viene para alumbrar nuestra vida. El desea alumbrar para que nosotros seamos reflejo de su gloria, de su gracia, de su amor, entrega y testimonio.

Son muchos los motivos para estar alegres en el Señor. Nosotros lo vamos a expresar ahora, simbolizando en encendido de las siete velas de la alegría, como siete llamas incandescentes que presentamos al Señor y que se alumbrarán también en nuestro corazón, para no apagarse jamás he irradiar su significado a todas las gentes.

 

SIETE VELAS DE LA ALEGRÍA

Primera Vela: ALEGRÍA POR EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

“Fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.” (Lucas 2,16.20)

 

Enciende con la llama de esta vela oh Señor el verdadero espíritu de la navidad en el corazón de todos los hombres y mujeres del mundo. Haz que su fuerza nos haga estar alegres en la espera del próximo nacimiento de nuestro salvador. Haz que el Espíritu de la Navidad, representado por la familia reunida o la carencia del afecto, y la amistad de los amigos, la comunidad de vida y amor, nunca sea superado por nuestra ansia por lo material, lo pasajero. ¡Debemos ser auténticos en navidad! Vivirla con alegría, sin olvidar a aquellos cuyas necesidades son fundamentales en estas fiestas tan entrañables. Que esta llama prenda en nosotros como la pólvora, para que nunca renunciemos a la autenticidad de esta fiesta para la que nos preparamos. Una fiesta que es buena noticia, alegre y festiva por tu venida.

Segunda Vela: ALEGRÍA POR LA SENSIBILIDAD

“Jesús les dijo: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos bandidos. […]Un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó.” (Lucas 10,30ª.33-34)

 

¡Qué acertado estuvo el Papa Francisco, al instaurar el pasado Año de la Misericordia! El Señor quiere misericordia, antes que sacrificios. El Señor, a lo largo de su vida muestra su obsesión por la salud y el alimento de las personas, haciendo un claro llamamiento a la conciencia del hombre y la mujer de hoy y de cada tiempo. Es necesaria la misericordia, es necesaria la ternura, es imprescindible la sensibilidad.

Encendemos ahora la vela de la alegría por la sensibilidad, porque no pasemos de largo ante el drama humano o el drama que vive la Madre tierra. No se puede ser de Cristo con un corazón endurecido. No se puede Esperar al niño Jesús con el cajón repleto de reproches. Sintamos la alegría de sentirnos parte. De alegrarnos con el que se alegra y adolecernos con el que sufre, estén cerca o lejos. Pongamos nuestra oración y nuestro corazón en aquellos apartados del mundo, por ser considerados personas de segunda. Sintamos la alegría de servir, pues mitigando el dolor, mitigamos el de Cristo.

 

Tercera Vela: ALEGRÍA POR LA EUCARISTÍA

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5,8)

 

Qué bueno es el pan que tú nos das, regalo de amor, Jesús! Danos siempre Señor el pan de la eucaristía, este pan con el que no se pasa hambre, haz que lo esperemos y necesitemos como lo fundamental en nuestras vidas. Haz que sintamos la necesidad de partirnos y repartirnos, de sentirnos barro en tus manos, moldeable, a tu disposición. Tu entrega en la eucaristía fue total, la posibilidad de compartir un alimento con los hermanos en tu nombre, Señor, es un regalo. Que nunca nos falte este pan, Señor. Que tengamos la despensa de nuestro corazón, siempre dispuesta y repleta para compartirlo todo en tu nombre, para así hacer comunidad de vida, amor y alegría EN LA ESPERA. Amén.

 

Cuarta Vela: ALEGRÍA POR LOS ALUMBRAMIENTOS

“María dijo: “Mi alma alaba la grandeza del Señor. Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora me llamarán dichosa;

porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.” (Lucas 1,46-49a)

 

Es tiempo de espera, es tiempo de esperanza y alegría contenida. Ilumina el camino de todas las mujeres, que como María, están cinta y esperan alegres y nerviosas la venida de un hijo a este mundo. Da fortaleza y valor en la adversidad a quienes tienen duda. Alumbrar una nueva vida es siempre motivo de gozo. En el cielo… en la tierra. Que nosotros Padre, bueno, alumbremos hijos e hijas desde nuestra vocación cristiana; para que aprecien en nuestro vivir esperanzado la dicha de seguirte y por ello, quieran pertenecer a Ti. Amén.

 

Quinta Vela: ALEGRÍA POR EL TESTIMONIO

“Dando fuertes gritos se lanzaron a una contra Esteban. Lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon. Mientras le apedreaban, Esteban oró diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu.” Luego se arrodilló y gritó con voz fuerte: “¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!”

Habiendo dicho esto, murió.” (Hechos 7,57ss)

 

Encendemos la vela de la alegría por el testimonio.

Para los barcos que navegan por alta mar, es imprescindible la luz de los faros que le anuncian la cercanía de la costa, para que no naufraguen en los rompientes y poder seguir su singladura sin temor alguno. Para los cristianos de hoy, es una alegría poder contar con el testimonio de personas que dieron su vida, por la causa del evangelio. A Dios se le experimenta de muchas maneras, en la alegría y en la adversidad. A los que a duras penas conseguimos poner nuestros pies en las huellas de Jesús, debe de reconfortarnos estos ejemplos de seres que lo dieron todo por la causa del Reino de Dios y la humanidad. Además, tenemos la alegría de poder advertir cerca de nosotros personas buenas, que hacen de la sencillez y lo cotidiano, su campo de trabajo para testimoniar la bondad de su corazón. Nuestra labor es imitarles y educar a aquellos pequeños y grandes que tenemos cerca, por medio de la bondad de nuestras actitudes. ¡Alegrémonos por los que dieron su vida por los demás! Alegrémonos por lo que hoy en día, sean creyentes o no, trabajan por un mundo mejor y más justo donde todas las personas seamos considerados hermanos. Amén.

 

Sexta Vela: ALEGRÍA POR EL AMOR

Mirad que amor nos ha tenido el Padre, para llamarnos Hijos de Dios; pues lo somos. El mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Hermanos, aun no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando se nos revele Jesucristo seremos semejantes a Él, porque le veremos, tal y cual es.” (1Juan 3,1-2)

 

Encendemos la vela de la alegría por el amor.

¿Cuánta vida nos ha dado Dios? ¿Cuántas bondades? ¿Cuántas oportunidades de rectificar el camino errado? ¿Cuántas veces nos ha perdonado? ¿Cuántas veces no ha mostrado la realidad de un mundo maravilloso? ¿Cuántas veces nos ha dado, sin que lo hayamos merecido? Esto, queridas hermanas y hermano, solo se hace por amor. Porque nos quiere. Y nos quiere con locura. Somos muchas las personas que poblamos el mundo, pero Dios, que no hace distinciones entre raza, continente, sexo, religión o condición social –pues para Él todos somos importantes-, Dios nos quiere a todos y a cada uno, de manera individualizada. ¿Podemos tener alegría mayor, o mayor satisfacción? Como muestra suprema de su amor nos envió a su hijo Jesús, en la portentosa magnificencia de la humildad personificada; en un pequeño que va a nacer en un establo y que es “Enmanuel”, o sea, Dios con nosotros. Dios amor, hecho amor por nosotros; para que a alegría de amar la pasemos de boca en boca, o mejor de nuestro corazón, hacia el corazón de los demás.

 

Séptima Vela: ALEGRÍA POR LA PAZ

“El Espíritu Santo, el defensor que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho. “Os dejo la paz. Mi paz os doy, pero no como la dan los que son del mundo. No os angustiéis ni tengáis miedo.” (Juan 14,25b-27)

 

Encendemos la vela de la alegría por la paz.

La paz es un regalo, una bendición, una alegría. Estar en paz es un gozo, pero crear paz es sembrar semillas de bondad en el mundo. Hoy estamos alegres en el Señor. Mirar dentro de unos días ese pequeño rostro de Jesús recién nacido, verle vulnerable, bebé, sonriente o quizás haciendo pucheros… a todos nos hace enternecer nuestro corazón y que se apodere de nosotros el sosiego, la calma, la paz. Ojalá, Señor, tu paz llegué a nuestros corazones en su plenitud. Para que siendo personas pacificas, contagiemos a los demás la alegría de vivir la paz, de vivirla contigo y desde Ti, ser personas en el mundo, de PAZ Y BIEN.

 

COMPARTIMOS UNA PLEGARIA DE ADVIENTO.

EL ADVIENTO DE JOSÉ Y MARÍA (Florentino Ulibarri)

 

Ojos limpios y serenos

para otear el horizonte sin miedo

y verte en otros rostros siempre.

 

Brazos fuertes y extendidos

para abrazar con seguridad y mimo

a todos los débiles y perdidos.

 

Manos suaves y cálidas

para acariciar a ancianos y niños

y crear redes de vida.

 

Oídos abiertos y atentos

para escuchar los susurros y gritos

y llegar a tiempo a tu encuentro.

 

Olfato sensible y bien dispuesto

para percibir las fragancias y olores

que te preceden y hacen presente.

 

Pies firmes y ligeros

para andar por la vida

siguiendo tu brisa y tus sendas.

 

Corazón tierno y grande

para sentir tus latidos

en este aquí y ahora que vivimos.

 

Entrañas maternales

para acogerte siempre

aunque nos sorprendas y descoloques...

 

en las noches oscuras

y en las alboradas,

vengan con pesadillas o blanca escarcha.

 

Así es el Adviento de José y María,

Así queremos que sea el nuestro cada día.

 

 

BENDICIÓN Y DESPEDIDA (Padre David)

 

Ven, Señor.

Sigue viniendo.

No te canses de venir, en espíritu, en palabra, en verdad y vida.

Ven a este mundo que hambre de sentido y de esperanza.

Ven a habitar cada horizonte.

Ven a sacudir las inercias, a avivar los amores apagados, a calentar los hogares fríos, ven.

Ven, de nuevo niño, a mostrarnos esa fragilidad poderosa del Dios pequeño.

Ven a enseñarnos la alegría de vivir y a considerar cada día una bendición tuya.

Sigue viniendo, contra viento y marea, contra escepticismos y rutinas, contra dudas y atrofias. Amén.

 

+ Y la bendición de Dios todo bondadoso, Padre, Hijo y Esp Sto…

miércoles, 30 de julio de 2025

DETENGAMOS ESTE HORROR

A ti, lectora o lector tengo que pedirte que antes de seguir leyendo te fijes bien en la imagen de la publicación. Mírala atentamente y fíjate en todos los detalles. Si es posible, guarda silencio mientras lo haces.


Luego sigue leyendo este texto del Evangelio de Mateo 25,34ss: Jesús dijo a la gente Venid vosotros, benditos de mi Padre y heredad el reino que se os ha prometido desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme *[…]”.

Es un episodio de la enseñanza de Jesús, llamada “juicio sobre las naciones”. Una enseñanza contundente y ejemplarizante por medio de la cual Jesús de Nazaret plantea categóricamente cuales son las preferencias de Dios para dirigirse a Él. Y esas preferencias son la atención a la otra persona, la que está necesitada y es objeto de rechazo por su raza, condición social, sexo o cualquier otro motivo.

Como persona cristiana y que atiendo a diario la lectura de la Palabra de Dios. Me pregunto, qué calado tienen en las personas creyentes, estas palabras del Evangelio de Mateo frente a la barbarie que se está viviendo en Gaza; donde se está matando de hambre a un pueblo. Un pueblo, el palestino que habita –habitaba- la tierra donde nació Jesús. La tierra palestina como se le llama desde hace milenios. Una región que ha tenido muchos nombres desde tiempos remotos, y que fue nombrada Palestina por primera vez cuando el emperador romano Adriano sofocó la revuelta de “Bar Kojba” en el año 135 d. C. y decretó renombrar como Provincia de Siria Palestina la anteriormente denominada Provincia de Judea.

El caso es que es dejando de lado la más mínima alusión a la cuestión política o argumentos de uno y otro lado, aquí quienes están muriendo son fundamentalmente inocentes, que son tiroteados incluso cuando acuden por el poco alimento que le dan en los puntos de distribución; mientras miles de camiones esperan tras la frontera de la franja de Gaza.

¿A qué tipo de amoralidad están avocadas muchas personas que usan la legitimación religiosa –cristiana, judía, musulmana- como elemento de identificación propia o grupal; y no se conmueven ante esta barbarie?

Estoy convencido de que la historia en su justa medida dejará patente la impasividad de occidente, la Europa de raíces cristianas y los países desarrollados, ante la barbarie que estamos viviendo casi en directo. La aniquilación de un pueblo.

Escuché el argumento de personas sencillas que dicen no poder hacer nada, así que esto no va con ellos/as.

COMPLETAMENTE EN DESACUERDO.

¿Qué has sentido al ver la imagen? ¿Qué sensación te ha causado en el cuerpo? ¿Eres capaz de ver a María de Nazaret con su hijo Jesús asesinado en sus brazos injustamente?

Repetiré algo que me parece muy importante y lo cuento como experiencia de vida. En casa de mis padres había una imagen del rostro de Jesús crucificado con la siguiente leyenda: “desentenderse hoy es ser cómplice de la muerte de Cristo”.

Pues eso, amigas y amigos. Ojalá no pasemos de largo. Ojalá sintamos este dolor como algo propio porque Cristo muere cada día y cada minuto que una persona fallece de manera injusta. Ojalá no frivolicemos con las vidas de las personas. Ojalá donemos dinero a alguna de las ONG que ayudan en el terreno a sofocar e hambre. Ojalá eduquemos a las personitas que están con nosotros, para que se sean sensibles y no fomentemos a través de ellas el odio y la violencia.

¡Tenemos que ser capaces de bajar los índices de agresividad que acumulamos como sociedad, mezcla de frustraciones, complejos y rabias contenidas.

El mundo de ahí afuera nos exige una respuesta como sociedad, como personas humanas, como cristianos o como cada uno se denomine en función de lo que sea o en lo que crea.

SEAMOS HUMANOS, POR AMOR DE DIOS, porque si no no vamos a estar a la altura de la enseñanza del texto de Mateo, donde se nos advierte de que para ganar la vida eterna, no podemos escurrir el bulto.

Un abrazo fraterno. Floren.

(*). Continuación de Mateo 25,37ss:

"Entonces los justos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis. 41 “Luego dirá el Rey a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.’ 44 Entonces ellos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?’ 45 El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis.’ 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna."