CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 22 de julio de 2010

A pesar del dolor... soy Su esclava

Padre  José Martín Descalzo

Ahora sé que elegí bien la palabra: «Esclava, esclava». Pude decir sencillamente: «Dile que sí, que estoy de acuerdo». O responder: «El sabe que estoy a sus órdenes». O preguntar: «¿Acaso Dios tiene que pedirme a mí permiso?» Pero dije: «He aquí la esclava», sin comprender hasta qué punto me convertía en lo que estaba diciendo, en alguien a quien arrastrarán siempre con los ojos cerrados por túneles oscuros que jamás entenderá.

Conducida del gozo al dolor, del dolor al espanto, del espanto a este vacío de ahora en el que mi corazón es un lagar molido, un cesto de cenizas, una cadena de muertes. Si sabías que esto acabaría así, ¿por qué elegiste una madre? ¿Por qué no naciste como el pedernal, en la montaña, en lugar de entrar en el pobre seno de una mujer que no podría soportar tanta desgarradura? Todas las madres dicen: «Los hijos son difíciles de entender, crecen, crecen; tu crees saber hasta la más mínima de las arruguitas de su cara. Y un día descubres que han crecido tan desmesuradamente que no acabas de creerte que un día han estado dentro de ti. Pero tú…

Es como si hubiera engendrado un gigante, parido una montaña, albergado dentro todas las cordilleras del universo entero. Siempre supe que me desbordarías. Cada vez que en tu vida quise descender al fondo de tus ojos entendí que me perdía por los vericuetos de tu alma. Tú eras, desde luego, un hombre. Yo lo sabía como nadie. Pero también más, también un vértigo a cuya orilla yo no podía ni asomarme. Crecías, crecías, como si tuvieras que vivir muchos años dentro de cada uno de los tuyos, como si te sobrase alma y la pobre piel que la ceñía fuera a estallar en cada hora. Y Yo, cuando te abrazaba ¿cómo podía abrazarte? Me dolías de tanto como te olía el alma a vida y a muerte. Que vendría el dolor, lo supe siempre. Bien me lo dijo Simeón antes de que Tú aprendieses a andar. Pero que el dolor fuese esto, no pude ni sospecharlo: oír el gotear de tu sangre, de «Nuestra» sangre, cayendo sobre el silencio de esta hora, sonando cada gota con más crueldad que los mismos martillazos. Se clava en mí el retumbar de cada gota, como un clavo que me penetra dentro, dentro, dentro, más dentro, allí donde el alma está en carne viva. ¡Ah, tus manos! Yo las vi gordezuelas, buscando mi pecho, enredando en mi pelo, besadas, mordisqueadas por mí, rubias de trigo nuevo, tendidas para acariciar mi rostro, partiendo el pan por mí amasado. ¿Y estaba preparándolas yo para ese hermano clavo que acabaría poseyéndolas, destrozándolas, desgarrándolas como abrías Tú el pan? Hijo, hijo, perdóname, perdóname por seguir viva cuando Tú estás muriendo, Perdóname por no saber decirte nada en esta hora, por no saber ni orar, por tener el alma como el desierto de los desiertos, por no saber ni estar contigo, por no tener en esta hora otro oficio que el de estar cansada y decirte: hijo, hijo, hijo. He entrado en el túnel de Dios. Y está oscuro. A los dos nos ha abandonado. Y ni siquiera nos ha abandonado juntos. Encerrado cada uno en su abandono como en un «bunker» de piedra, en dos vacíos gemelos pero separados.

Conocía la noche de la fe, pero nunca creí que fuera tan profunda. Ni una sola ventana con luz en el alma. Sólo creer, creer, apretar los puños del alma, esperar, agarrarte a los barrotes de tu cárcel, entrar en las entrañas de la oscuridad. Sin ángeles, sin voces de lo alto. Sólo la noche y el seguir escuchando el golpear feroz de los martillazos como látigos. Y el galopar de la muerte que se acerca. Y ojalá fueran, al menos, dos muertes las que se acercan. «Dios te salve, María, dijo el ángel. ¿Salvarme? ¿No es acaso ahora cuando tendría que salvarme y salvarte? ¿Llena de gracia quería decir llena de dolor y de muertes? ¿La gracia es esta espada que nos pulveriza? Gabriel, Gabriel, ¿dónde te has metido? Y si al menos ahora viviera José… Ah, José, amor mío, ¡qué daría yo ahora por tenerte junto a mí y reclinar mi cabeza en tu hombro! En la noche no hay nada. Sólo la noche. Y la certeza de que el sol vendrá mañana. Pero, ¿cuántos siglos faltan para mañana? Dímelo, hijo, respóndeme: ¿Es que siempre hay que salvar con sangre? ¿tan hondos son los pecados de los hombres que sólo pueden borrarse con manos y frente desgarradas? Yo acaricié tantas veces tu frente cuando, de niño, tenías fiebre. Pero las espinas, no, nunca pude imaginarlas. Salíamos al campo, corrías, jugabas con las zarzas. «No vayas a pincharte» Y reías, reías. Yo te veía crecer siempre con miedo. Ah, poder encerrarte para siempre en la infancia, retenerte, disfrutarte. ¿Por qué crecen los hombres, a dónde van, qué prisa tienen? ¿Qué les lleva a la muerte? ¿Una misión será más fuerte que la vida? Tu corazón estuvo siempre tirado, arrastrado por invisibles caballos, como por un hilo que te sujetara desde la eternidad. Tenías que salvar. Como si todas las otras vidas fuesen más importantes que la tuya. Te veo yéndote, como si fuera un pecado cada hora dedicada a ser feliz. «Si el grano no muere, es infecundo», decías. Y tenías que subirte a la cruz, como un suicida, como un amante, enterrándote, sin que entendieran tu entrega ni tus propios apóstoles. Esos pobres que han acabado fallándote. ¿Es que no lo supiste desde siempre? Veo el rostro de Judas, ese muchacho asustado que parecía temblar cada vez que oía la palabra «amor». Me habría gustado ser su madre. Tal vez, entonces… Cuánto le quise y le temí.

Escuchaba tus palabras no como quien las bebe, sino como quien las cuenta, como quien las numera con el alma retorcida. Y ahora, ¿dónde está? ¿dónde estás, Judas, hermano mío, hijo mío? Tu aullido es la gran sombra de esta tarde, un viento helado, una noche de invierno, una sed imposible. Hiel y vinagre suben por mi boca. Y Tú, pequeño mío, ¿por qué agitas ahora la cabeza? ¿qué nube de murciélagos quieres espantar de tu mente? No, no tengas miedo: el Padre tiene que estar orgulloso de ti, como ,o está tu madre. Has cumplido, has cumplido y El lo sabe, aunque esconda su rostro. Yo sé y Él sabe que has sido un valiente, digno de ser lo que eres: mi hijo y mi Dios. Ese Dios diminuto cuyo cuerpo lavé yo tantas veces, cuyas manos creadoras y pequeñitas cabían en las mías. Me quedaba mirándote y pensando: No es posible, no es posible que «esto» sea Dios; y tu boquita me hacía daño al mamar. Ea, ea, mi Dios. Aquella leche iba volviéndose sangre de Dios, la misma que ahora derramas. ¡Pero dejadle morir al menos! Muere por vosotros, ¿no lo entendéis? Un hombre puede ser redimido mientras se carcajea de su Redentor. La Humanidad es ciega. Ceguera. Un océano de ceguera nos rodea. ¡Si al menos supieran a Quien están matando! Tú jugabas a mi lado como los demás niños. Y nadie sospechaba. Como ahora. Si hubieran sabido con Quien jugaron, a Quien crucifican, morirían de espanto. Mejor que ni siquiera lo imaginen, pobres, pobres hombres. Pero yo no puedo permitirme el lujo de estar ciega. Yo sé. Yo mido el volcán sobre el que caminamos, el vértigo de Dios, la página que gira el Universo.

¿Te duele, niño mío? ¡Ah, si al menos volvieras hacia mí esos tus ojos misericordiosos! Pero lo entiendo: ahora estás redimiendo. ¿Qué tiempo podría sobrarte para sentimentalismos? No, no tengo yo derecho a robar a los hombres ni una sola esquirla de tu muerte. Aunque también mueres por mí. También yo necesito de su sangre. Me redimes con la que te presté. ¿Y ahora? ¿No es demasiado, hijo, lo que me estás pidiendo? ¿Habiendo sido madre tuya, cómo podría serlo de tus asesinos? Pero si fui esclava una vez, seguiré siéndolo. Que entren, que entren en mi seno. Se ha desgarrado tanto en esta hora, que ya me caben todos.

Y Tú, descansa hijo. Deja caer de una vez tu cabeza. Y descansa en la muerte. Ella no te hará daño. No podrá vencerte. Cruzará por tus venas, triturará tu sangre, pero Tú tienes tanta vida en ti que ella no durará mucho sobre tus dominios y se irá, derrotada, asombrada de haber podido estar alguna vez sobre su Dios. Y yo cuidaré tu cuerpo. Iré quitándole una a una las espinas, besándote las llagas, cerrando tus ojos, aunque al hacerlo el universo se oscurezca. ¡Ah, si pudiera volver a llevarte dentro, ah, si pudiera parirte otra vez y no sólo tenerte derrumbado sobre mis pobres brazos! Descansa, hijo. Y vuelve, vuelve pronto. Y si puedes, regresa con todas tus heridas, para que ni yo ni nadie lo olvidemos, tanto amor, tanto amor. Vuelve con todas tus sangrientas condecoraciones, hermano nuestro, hijo mío, mi Dios.

viernes, 16 de julio de 2010

PERLAR DE PAGOLA PARA EL FINDE

NECESARIO Y URGENTE
Mientras el grupo de discípulos sigue su camino, Jesús entra solo en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas a las que quiere mucho. La presencia de su amigo Jesús va a provocar en las mujeres dos reacciones muy diferentes.
María, seguramente la hermana más joven, lo deja todo y se queda «sentada a los pies del Señor». Su única preocupación es escucharle. El evangelista la describe con los rasgos que caracterizan al verdadero discípulo: a los pies del Maestro, atenta a su voz, acogiendo su Palabra y alimentándose de su enseñanza.
La reacción de Marta es diferente. Desde que ha llegado Jesús, no hace sino desvivirse por acogerlo y atenderlo debidamente. Lucas la describe agobiada por múltiples ocupaciones. Desbordada por la situación y dolida con su hermana, expone su queja a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Jesús no pierde la paz. Responde a Marta con un cariño grande, repitiendo despacio su nombre; luego, le hace ver que también a él le preocupa su agobio, pero ha de saber que escucharle a él es tan esencial y necesario que a ningún discípulo se le ha de dejar sin su Palabra «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán».
Jesús no critica el servicio de Marta. ¿Cómo lo va a hacer si él mismo está enseñando a todos con su ejemplo a vivir acogiendo, sirviendo y ayudando a los demás? Lo que critica es su modo de trabajar de manera nerviosa, bajo la presión de demasiadas ocupaciones.
Jesús no contrapone la vida activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de su Palabra y el compromiso de vivir prácticamente su estilo de entrega a los demás. Alerta más bien del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.
Apremiados por la disminución de fuerzas, nos estamos habituando a pedir a los cristianos más generosos toda clase de compromisos dentro y fuera de la Iglesia. Si, al mismo tiempo, no les ofrecemos espacios y momentos para conocer a Jesús, escuchar su Palabra y alimentarse de su Evangelio, corremos el riesgo de hacer crecer en la Iglesia la agitación y el nerviosismo, pero no su Espíritu y su paz. Nos podemos encontrar con unas comunidades animadas por funcionarios agobiados, pero no por testigos que irradian el aliento y vida de su Maestro. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).



jueves, 15 de julio de 2010

HASTA TÍ, VIRGEN DEL CARMEN


Hasta el puerto de tus manos
rompeolas de promesas,
hasta el faro de tus ojos
vigías en las tinieblas,
hasta el puerto de tu rostro
como bendita escollera,
hasta los tirabuzones
donde tu pelo se enreda
en un mar de plata y cielo
adornado con estrellas,
hasta el cénit de tus labios
contritos como dos perlas,
hasta ser tu escapulario
que derrama sus esencias
por las almas de este pueblo
que suspira y que se acerca
al Carmelo de sus sueños,
Reina y Madre marinera.

Hasta ti Virgen del Carmen
hasta ti flor de pureza,
hasta ti aroma del nardo,
hasta ti Virgen y Reina,
hasta ti sendero y vida,
hasta ti Madre y Maestra,
hasta ti nuestro consuelo,
hasta ti ancla y promesa,
hasta ti Reina del cielo
que por julio llena Estepa
con las olas del amor
de su Virgen mondonguera.


Viene de: Helicón




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lunes, 12 de julio de 2010

GIOCONDA CON CÁFE Y LECHE...

Son muchas y determinadas las formas de hacer arte. Esta es una de ellas y por original aquí la expongo.
Enviado por mi buen amigo Z.Ribó.


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viernes, 9 de julio de 2010

EL PALIO ARZOBISPAL

¿Sabes lo que es?.
Comienzo por explicar que la distinción, “Ar/z”; es original y creada por los autores de los evangelios apócrifos. Con el pronombre “Ar…” se designaba a los arcángeles que tenían superioridad sobre lo otros en orden jerarquico. Por ello, nuestra iglesia desde hace muchos siglos impone el palio (porque cubre los hombros como signo de poder igual a la estola) a los arzobispos, los obispos de las metrópolis. 


El Palio Arzobispal es la insignia distintiva del poder del arzobispo y de su jurisdición sobre toda la archidiócesis. Es concedido por el Papa en una ceremonia solemne y se compone de una banda de lana blanca, en forma de círculo o collar, con dos apéndices: uno en el pecho y otro en la espalda; viene adornado con seis cruces en seda negra, cuatro en el collar y las otras dos en los apéndices. La confección de este Palio se reserva a las monjas Benedictinas del Monasterio de Santa Cecilia en Roma. Se utiliza para su confección lana de corderos que son bendecidos todos los años por el Papa en el Vaticano. Los poseedores de esta insignia tienen el tratamiento de Excelencia Reverendísima, y en los actos oficiales tienen honores de arma sobre el hombro y marcha de Infantes.

El origen es romano y fue considerado siempre como insignia del Papa, por lo menos en Occidente. El primer dato sobre el palio es del siglo IV. Lentamente se concede a obispos más ilustres. La costumbre es enviarlo a los obispos metropolitanos, como más destacados, pero con el tiempo se estableció pedirlo a Roma.

Juan XVII en el siglo cuarto reconoció el palio como insignia de la jurisdicción de los arzobispos y, al mismo tiempo, estableció las normas de súplica de concesión que debían hacerse a la sede apostólica bajo severas penas.


Enlace de la imposición del palio a nuestro oBispo D.Juan J.Asenjo Pelegrina:

CAMPAÑA DE ADHESION PARA LA CONCESIÓN DEL PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS A MANOS UNIDAS



 Numerosas entidades y personalidades, han propuesto a MANOS UNIDAS para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010, al cumplirse los 50 años de su fundación.
A lo largo de esto 50 años ha realizado más de 25.000 proyectos de desarrollo; - 8.000 proyectos educativos, - 4.000 proyectos agrícolas - 6.500 proyectos sanitarios
- 3.000 proyectos de promoción de la mujer - y 6.000 proyectos de obras sociales. En total se han beneficiado más de 600 millones de personas, en todo el mundo.
El 93% de la recaudación destinado para los fines de Manos Unidas y solo un 7 % para gastos de gestión, gracias a que es una oranizcíon de voluntarios, con 71 delegaciones en toda España, 4.000 voluntarios y 80.000 socios.
Os pedimos que os sumeis a esta campaña solicitando la concesión del Premio Príncipe de Asturias a la Concordia a "Manos Unidas" por coincidir con sus objetivos delucha contra la pobreza y la injusticia en los países empobrecidos y con los colectivos más vulnerables trabajando por hacer realidad Otro Mundo Posible.
Os ruego difundais este correo a todos vuestros contactos, animándoles a unirse a ella.

Para sumarse a esta campaña puedes ir a la siguiente dirección

https://spreadsheets.google.com/viewform?formkey=dFBGZ3pZSnVGVmlkaHl3RmZXbUlablE6MQ o pinchar aquí:
  CONTRA EL HAMBRE, DIFIENDE LA TIERRA 
   Manos Unidas ONGD católica de voluntarios,
  
50 años luchando contra la pobreza
www.manosunidas.org

jueves, 8 de julio de 2010

PERLAR DE PAGOLA PARA EL FINDE

HAZ TÚ LO MISMO
15 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 25-37

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

07/07/10.- Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien sólo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.

Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.

En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es. Sólo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.

«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».

Su falta de compasión no es sólo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.

Cuando la religión no está centrada en un Dios, Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.

Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a éste a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo». ¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)

MISIÓN - LISTOS PARA CONTINUAR

LISTOS PARA CONTINUAR

'Entre ustedes ya no hay judío ni griego; ya no hay esclavo ni libre; ya no hay varón ni mujer, pues todos son uno solo en Cristo Jesús (Gal 3,28)'

MISIONERAS Y MISIONEROS PERTENECIENTES A LA CONFERENCIA DE RELIGIOSOS DE PERÚ, confer@speedy.com.pe 06/07/10

LIMA (PERÚ).

 

Del mismo modo que en la Iglesia Católica no hacemos diferencia entre ricos y pobres, doctores o analfabetos, ciudadanos de las grandes urbes de la costa e indígenas de la Amazonía, tampoco cuando nos comprometemos en beneficio de nuestro país distinguimos entre los nacidos en esta tierra de los venidos de otros países. En cuanto a la misión de la Iglesia no nos fijamos en el lugar del nacimiento sino en la generosidad e identificación con la cultura local. Por lo tanto la Vida Religiosa Peruana apostólica es una activa y eficiente presencia no sólo de religiosos y religiosas nacidos en el Perú, sino de un vasto número de religiosos y religiosas extranjeros que quieren al país tanto o más que los peruanos y que ofrecen un servicio invalorable en los campos de la educación, salud, organización social y evangelización.

Por estos motivos la Conferencia de Religiosos del Perú expresa su indignación ante la expulsión de nuestro país del religioso británico Paul Mcauley de la Congregación de Hermanos de La Salle. El hermano Paul ha prestado servicios invalorables en el campo de la educación en sectores de la sociedad donde el Estado está ausente. Nos parece doloroso que su compromiso con las minorías y con nuestra la Iglesia que promueve la protección de la creación, hayan sido consideradas pruebas suficientes de que su presencia en nuestra patria resulte incómoda y perturbadora para el gobierno.

El acto de expulsión, explicado por el Gobierno, estaría revestido de toda legalidad: un extranjero no puede comprometerse en situaciones que alteren la estabilidad del pueblo peruano. Con la misma lógica podríamos preguntarnos por la legalidad de muchas de las compañías mineras actuando en abierto y descarado perjuicio de nuestro territorio y la vida de sus habitantes. Por lo tanto nuestra indignación es doble ya que la medida de expulsión no corresponde a la autoridad moral que ha demostrado el Gobierno en el manejo del tema ambiental y la protección de los grupos aborígenes de nuestra patria, temas que el hermano Paul Mcauley ha cultivado con sabiduría, coraje y cariño durante la última década.

La expulsión del hermano Paul es sentida por los miles de religiosos peruanos como una seria afrenta a nuestra misión, cumplida en fidelidad a Cristo; también constituye un grave atentado contra la democracia en el país y contra el convenio que el Estado Peruano y la Santa Sede suscribieron hace años. Los religiosos y religiosas en el Perú somos un cuerpo único extendido en nuestro territorio (peruano), uno de cuyos miembros ya no puede estar con nosotros por decisión del Gobierno. Siguiendo la labor del hermano Paul estamos de pie muchos religiosos, peruanos y extranjeros, listos para continuar siendo una presencia incómoda mientras la codicia de los poderes económicos se cierna sobre los habitantes y el territorio de nuestra Amazonía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 


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EL PENSAMIENTO DE ROGER DE TIAZÉ

Un creyente de los primeros tiempos escribía: "¡No tengáis ansiedad!". Cuando depositamos en Cristo las preocupaciones que nos retienen lejos de él, él nos ofrece descubrir esta realidad: "En la calma y la confianza estará vuestra fuerza".

PARECE QUE LAS BODAS SE MARCHAN POCO A POCO DE LOS ALTARES

Era cuestión de tiempo y ese tiempo ha llegado: los matrimonios civiles en España ya son más que los religiosos. 94.993 bodas celebradas en 2009 no necesitaron cura ni altar, mientras que en nombre de Dios se unieron para siempre 80.174 parejas, según el Instituto Nacional de Estadística. Este fenómeno es parejo a la secularización de la sociedad y está en el contexto de los cambios sociales de la familia. "Los que ahora se están casando son los hijos de aquellos que ya mostraron cierto desinterés por la religión en los años sesenta y setenta; dos tercios de los jóvenes entre 15 y 24 años se declaran ateos, indiferentes o agnósticos", comienza el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense Alfonso Pérez-Agote.

¡Vivan los novios!
"Lo que ahora toca es el sacramento de la hipoteca", dice un sociólogo
La representación que tienen los jóvenes del enlace no es religiosa
La familia sabe que ya no puede imponer su modelo de convivencia

"Décadas atrás, el matrimonio era la legitimación de las relaciones sexuales; ya en los sesenta, uno se casaba cuando decidía tener hijos, por tanto, se legitimaba la procreación; lo que ahora toca es el sacramento de la hipoteca: si hay que emanciparse y contraer una relación duradera con un banco, más vale hacerlo en pareja y con los papeles en regla", dice Pérez-Agote.

Cuando no se está casado y se tiene una hipoteca conjunta, deshacer eso es caro y complejo. Y no pueden hacerse declaraciones de la renta conjuntas, que podrían ser más ventajosas. Y casarse son ¡15 días de vacaciones!

Hay, pues, circunstancias que llevan al matrimonio, pero, pese a ello, las bodas han caído y no solo por el bache profundo que ha abierto la crisis, sino que esa es la tendencia desde 1975. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó, en 2006, en uno de sus barómetros por la convivencia y un 12% de los que vivían en pareja no estaban casados. En 2010 ya son el 17%. No es una encuesta de nupcialidad y no tiene valor estadístico, simplemente es una pregunta necesaria para elaborar otras estadísticas pero, a falta de datos precisos, sirve de referencia sobre cómo van las cosas.

lunes, 5 de julio de 2010

COMIENZA LA SEMANA

Hoy nos levantamos con una esperanza. Cada cual tiene la suya y desde luego, los que en Jesús tenemos puestos nuestros anhelos, confiamos en que Él es nuestra esperanza. Jesús se nos muestra hoy con su característico sentido de la humanidad, que le caracteriza como autentico hijo de Dios. Si en el día de ayer nos hacia cuenta de lo que constituye para la persona el ser seguidor de Jesús, tanto en la escucha de la palabra como en el cumplimiento de lo que se escucha; -digo que- hoy nos pone en pié, la practica del seguimiento. Fundamentalmente estar cerca de…; es curioso como pastoralmente se estructuran las parroquias lo movimientos  eclesiales, los grupos…etc, pero no se mezclan con la gente. ¡No llegan muchas personas a darse codazos con los prójimos de hoy en día, que están necesitados de hacernos participes de su propia miseria, tanto miseria social, como miseria moral o crisis de fe, que es peor y mas cuantiosa que la económica!. Jesús amonesta hoy a aquellos que ante la poca perspectiva que tienen para con el ser humano y su capacidad de superación, de momento desean acabar con su vida enterrando a aquel ser en lo mas profundo de la tierra, donde reside la magnitud del oprobio. Jesús llega y dice: ¡basta, que la niña no está muerta!. No sabemos lo que verdaderamente le pasaba a la niña, pero si sabemos que todos aquellos reunidos en aquella casa, estaban lejos de la alegre esperanza de los que viven responsablemente como hijos de Dios.
Hoy me tropiezo con una imagen curiosa de un azulejo sevillano. Entre el azulejo y el mensaje evangelio, mantengámonos alegres y esperanzados.
Buena semana. Y sed felices, ¡por favor!.

BIENAVENTURANZAS DE LA SONRISA

Felices quienes ofrecen cada mañana una sonrisa a la primera persona que se cruza en su camino.

Felices quienes derrochan sonrisas, pues sólo este exceso podrá vencer la distancia, los muros y las apariencias.

Felices quienes han descubierto que una sonrisa no cuesta prácticamente nada y en cambio  produce frutos imprevisibles.

Felices quienes después de vivir unos malos momentos renueva el ánimo con la sonrisa y la cercanía del amigo.

Felices quienes no piensan en el valor del mercado por cada sonrisa que ofrecen, sino que las reparte a quien la necesita y reconoce su utilidad en el momento que la regala.

Felices quienes se han dado cuenta que una sonrisa es un bálsamo que produce milagros y está indicada contra la tristeza, la apatía, la desesperanza y la dureza de corazón.

Felices quienes saben que una sonrisa ofrece serenidad ante el cansancio de la vida, da nuevo vigor a la persona que la recibe y renueva su ánimo.

Felices quienes han experimentado que repartiendo cada día más sonrisas no se empobrecen, sino que aumenta su felicidad al enriquecer a quienes las reciben.

Viene de Eclesalia.

viernes, 2 de julio de 2010

PERLAR DE PAGOLA PARA EL FINDE

PORTADORES DEL EVANGELIO




Lucas recoge en su evangelio un importante discurso de Jesús, dirigido no a los Doce sino a otro grupo numeroso de discípulos a los que envía para que colaboren con él en su proyecto del reino de Dios. Las palabras de Jesús constituyen una especie de carta fundacional donde sus seguidores han de alimentar su tarea evangelizadora. Subrayo algunas líneas maestras.
«Poneos en camino». Aunque lo olvidamos una y otra vez, la Iglesia está marcada por el envío de Jesús. Por eso es peligroso concebirla como una institución fundada para cuidar y desarrollar su propia religión. Responde mejor al deseo original de Jesús la imagen de un movimiento profético que camina por la historia según la lógica del envío: saliendo de sí misma, pensando en los demás, sirviendo al mundo la Buena Noticia de Dios. "La Iglesia no está ahí para ella misma, sino para la humanidad" (Benedicto XVI).
Por eso es hoy tan peligrosa la tentación de replegarnos sobre nuestros propios intereses, nuestro pasado, nuestras adquisiciones doctrinales, nuestras prácticas y costumbres. Más todavía, si lo hacemos endureciendo nuestra relación con el mundo. ¿Qué es una Iglesia rígida, anquilosada, encerrada en sí misma, sin profetas de Jesús ni portadores del Evangelio.
«Cuando entréis en un pueblo... curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el reino de Dios». Ésta es la gran noticia: Dios está cerca de nosotros animándonos a hacer más humana la vida. Pero no basta afirmar una verdad para que sea atractiva y deseable. Es necesario revisar nuestra actuación: ¿qué es lo que puede llevar hoy a las personas hacia el Evangelio? ¿cómo pueden captar a Dios como algo nuevo y bueno?
Seguramente, nos falta amor al mundo actual y no sabemos llegar al corazón del hombre y la mujer de hoy. No basta predicar sermones desde el altar. Hemos de aprender a escuchar más, acoger, curar la vida de los que sufren... Sólo así encontraremos palabras humildes y buenas que acerquen a ese Jesús cuya ternura insondable nos pone en contacto con Dios, el Padre Bueno de todos,
«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa». La Buena Noticia de Jesús se comunica con respeto total, desde una actitud amistosa y fraterna, contagiando paz. Es un error pretender imponerla desde la superioridad, la amenaza o el resentimiento. Es antievangélico tratar sin amor a las personas sólo porque no aceptan nuestro mensaje. Pero, ¿cómo lo aceptarán si no se sienten comprendidos por quienes nos presentamos en nombre de Jesús? 

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)

jueves, 1 de julio de 2010

TESTIGO DEL SER

por  Ken Wilber

Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad en un sencillo ejercicio...

Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

 Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual -en el que flotan estas nubes- es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

 Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

 Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos -sino un testigo de su presencia-. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.

 Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos -sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?   

Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

 Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo -no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos- todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio... alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.

 Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- en el trasfondo. Y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío -y no alguna de las cosas que surgen de allí-.

 Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las nubes surgen en tu interior -tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes-. Es como si estuviesen a este lado de tu piel... están tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña... están así de cercanos. El Zen dice, “Tómate el Océano Pacífico de un solo trago”, y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único. ¿Lo ves?

(Viene de los Hermanos Trapenses)