CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

viernes, 13 de enero de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - APRENDER A VIVIR

APRENDER A VIVIR

2 Tiempo ordinario Juan 1, 35-42

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

El evangelista Juan narra los humildes comienzos del pequeño grupo de seguidores de Jesús. Su relato comienza de manera misteriosa. Se nos dice que Jesús «pasaba». No sabemos de dónde viene ni adónde se dirige. No se detiene junto al Bautista. Va más lejos que su mundo religioso del desierto. Por eso, indica a sus discípulos que se fijen en él: «Éste es el Cordero de Dios».

Jesús viene de Dios, no con poder y gloria, sino como un cordero indefenso e inerme. Nunca se impondrá por la fuerza, a nadie forzará a creer en él. Un día será sacrificado en una cruz. Los que quieran seguirle lo habrán de acoger libremente.

Los dos discípulos que han escuchado al Bautista comienzan a seguir a Jesús sin decir palabra. Hay algo en él que los atrae aunque todavía no saben quién es ni hacia dónde los lleva. Sin embargo, para seguir a Jesús no basta escuchar lo que otros dicen de él. Es necesaria una experiencia personal.

Por eso, Jesús se vuelve y les hace una pregunta muy importante: «¿Qué buscáis?». Estas son las primeras palabras de Jesús a quienes lo siguen. No se puede caminar tras sus pasos de cualquier manera. ¿Qué esperamos de él? ¿Por qué le seguimos? ¿Qué buscamos?

Aquellos hombres no saben adónde los puede llevar la aventura de seguir a Jesús, pero intuyen que puede enseñarles algo que aún no conocen: «Maestro, ¿dónde vives?». No buscan en él grandes doctrinas. Quieren que les enseñe dónde vive, cómo vive, y para qué. Desean que les enseñe a vivir. Jesús les dice: «Venid y lo veréis».

En la Iglesia y fuera de ella, son bastantes los que viven hoy perdidos en el laberinto de la vida, sin caminos y sin orientación. Algunos comienzan a sentir con fuerza la necesidad de aprender a vivir de manera diferente, más humana, más sana y más digna. Encontrarse con Jesús puede ser para ellos la gran noticia.

Es difícil acercarse a ese Jesús narrado por los evangelistas sin sentirnos atraídos por su persona. Jesús abre un horizonte nuevo a nuestra vida. Enseña a vivir desde un Dios que quiere para nosotros lo mejor. Poco a poco nos va liberando de engaños, miedos y egoísmos que nos están bloqueando.

Quien se pone en camino tras él comienza a recuperar la alegría y la sensibilidad hacia los que sufren. Empieza a vivir con más verdad y generosidad, con más sentido y esperanza. Cuando uno se encuentra con Jesús tiene la sensación de que empieza por fin a vivir la vida desde su raíz, pues comienza a vivir desde un Dios Bueno, más humano, más amigo y salvador que todas nuestras teorías. Todo empieza a ser diferente. 


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). http://www.eclesalia.net


lunes, 9 de enero de 2012

SOY NIETO DEL CONCILIO

Soy nieto del Concilio


A mis treinta y cuatro años, y un buen cúmulo de sensaciones y experiencias vividas, recuerdo con un inusitado fervor, la conversación o ponencia de dos personajes, que causaron mella en mí, por el estrecho vínculo que le unen a otras personas o acontecimientos extraordinarios. Una de esas conversaciones fue con Monseñor Rosa Cháves, obispo de El Salvador y amigo personal que fue, de Oscar Romero. 

Por otro lado, aun recuerdo las palabras del padre conciliar Giovanni Franzoni en el Congreso de Teología del pasado Septiembre, en las cuales admitía, la autoridad con la que hablan del tema algunas personas que sin estar en el concilio, nunca preguntaron por el, a los padres conciliares aun con vida. En definitiva, cincuenta años desde el comienzo del Vaticano II. A simple vista, me atrevo a decir que solo basta admirar las mordaces viñetas del hermano Cortés sobre el asunto, para acabar uno de contestarse a sí mismo, la pregunta de si efectivamente sirvió para algo el Concilio Vaticano II, además de para eliminar los atriles de los altares y suprimirlos por cojines de colores litúrgicos. 

“Tremando un poco di commozione” (temblando un poco de conmoción), manifestó Juan XXIII la convocatoria del concilio. Un concilio que desde el punto de vista del papa, no consistía en condenar o anatematizar, sino en presentar renovado el mensaje del evangelio, adaptado a los días, “aggiornato”(apertura, airear), decía. Un concilio que dio a luz, máximas como; “la dignidad humana requiere que el hombre actúe siempre según su conciencia y libre elección”

Pero un concilio que en la actualidad se desdibuja en los pasillos vaticanos, con los cuales jamás se familiarizo. 
Desde mi escueta experiencia teologal, comparo el concilio y su desarrollo con la actitud de León XIII, en la revolución industrial. Este papa, lanzó el 15 de Mayo de 1891 la Rerum Novarum, con el deseo de apropiarse exclusivamente para la iglesia, aquello que el socialismo de entonces defendía sobre la dignidad de la persona en el trabajo, y cuyos valores se fundamentan en el evangelio. Una encíclica de armas tomar y columna vertebral de la Doctrina Social de la Iglesia, aunque defenestrara al socialismo de aquellos tiempos. Una encíclica de cuyos capítulos, se desprendía una singular defensa de la dignidad obrera y trabajadora de entonces. 

Hasta el punto, de que para muchos fue causa de esperanza. Pero solo eso. Casi en papel mojado quedó la Rerum Novarum, pues no sirvió en aquella época, para mover efectivamente las conciencias de los poderosos y explotadores de entonces. Comenzando porque los obispos –primeros catequistas de las diócesis-, donde la revolución industrial se vivió más intensamente, y en muchos casos se negaron a la puesta en marcha de la encíclica papal, censurando a quien lo intentaba. (Daens, dirigida por el belga Stijn Coninx.1992) 

Con el Concilio Vaticano II, casi paso lo mismo. Casi. Y lo digo así, porque considero que lo ideal hubiera sido una puesta en marcha del mensaje conciliar desde arriba, desde el solio pontificio, para solidificar el objetivo del papa Roncalli y perpetuar su deseo de apertura. Pero tras él, entre los titubeos de Pablo VI, la brevedad de Juan Pablo I, y el giro paulatino y conservador de Juan Pablo II a sus casi quince años de pontificado, y el confirmado ultra conservadurismo de Ratzinger; hicieron que el grueso del Vaticano II, se hallé olvidado en un cajón de la “sacristie mater” vaticana. 

Pero el cambio fue posible en algunos estratos de aquella sociedad cambiante. Aquellas reuniones de juventudes ávidas de cambios, necesitadas del aire renovador y con ansias de comprometerse con la causa justa, fraterna, humana y quizás obrera de aquellos tiempos; fueron capaces de organizarse, de empaparse del mensaje conciliador de Juan XXIII y los padres conciliares, y llevar a cabo el comienzo de la renovación de las mentes cristianas, para aquellos que lo desearan, y desde la propia base de la comunidad cristiana y social. 

Mis padres fueron hijos del concilio. ¡Hijos de verdad! 
No como los obispos conservadores, que admiten ser hijos del concilio cuando hacen de su ministerio un arma política de absoluta e incólume presunción de poder, a favor de la iglesia. 

Esto no es posible desde el espíritu del Vaticano II. Pero claro, como se han llegado –aunque tarde- a la beatificación de Juan XXIII, ya todos consideran suyo el Vaticano II por haberle rendido honores a su impulsor. ¡Insensateces! El que es del concilio, pone en práctica desde su realidad más inmediata, el espíritu conciliar. El concilio es de los que fueron y se mantienen esperanzados. 

El concilio es de aquellos, que con Floristán y Jesús Burgaleta gritaban a Dios en la eucaristía aquellas plegarias ahora prohibidas y en las cuales decimos: “en estos tiempos en los que por un sitio y otro se exigen fidelidades sin reserva y devociones sin límite, nosotros nos sentimos libres, relativizamos todo […], reconocemos que todo lo que ayuda a construir la persona y la sociedad viene de Ti y es inspirado por el Espíritu de Jesús, el único Mesías”

Y mis padres creyeron en este mensaje y así lo vivieron. Nunca adoctrinaron políticamente ni ideológicamente a ninguno de sus cuatro hijos, pero todos supimos captar el sentido necesariamente aperturista de la evangelización, para llegar a los hombres y mujeres de cada tiempo. Por ello lo admito, soy nieto del concilio. 
Admito la capacidad de nuestra iglesia para tomar el pulso a la comunidad católica y a la sociedad en general, y escribirlo en un documento, sea exhortación apostólica, encíclica o cualquier otro medio. 
Pero igualmente reconozco su lentitud e incapacidad desde nuestros hermanos jerarcas, para poner en marcha esos documentos, y en determinar una evangelización que vaya más allá del espíritu de supervivencia, el mantenimiento de privilegios materiales, reconocimientos de la explicita moral católica y otras perlas que todos conocemos. 

Ese no es el camino. Repito, ese no es el camino. 
La gente en general y los jóvenes, salvo el espejismo de las JMJ, se ríen de los sacerdotes cuando les hablan de Jesús previa confesión de sus pecados. No hace falta centrarse en los numerosos y recientes escándalos eclesiásticos, para admitir que como ejemplo de vida, la clase sacerdotal ha dejado de serlo. Y que por ello, y aunque casi nos dejemos la piel en el intento, a los laicos nos toca anunciar con las obras de nuestras manos, el mensaje de Jesús. 

En el documento de la proclamación del concilio, se dice que “la iglesia quiere mostrarse amable con todos, benigna, paciente para con sus hijos” (Eclessia, nn.7). Y desde luego, esta frase no es reflejo de la actitud actual de la Iglesia Católica en España. Por ello, no cejemos en el intento de continuar como Jesús, la transformación de las personas desde el corazón. 
No dejemos de asistir a la presencia de Jesús en nuestras vidas, desde cada realidad cotidiana y eucarística. 
No dejemos de explorar y desmenuzar el evangelio cada uno, según sus luces y sus circunstancias concretas de su vida. 
No dejemos de amar y ser amados, por quien quiera y como quiera, “pues en el amor y el propio deseo encontramos igualmente a Dios como sacramento” (José Arregui). 

En cada partícula de nuestro ser, Dios habita. Y nos llama a la renovación, desde dentro. Manteniendo el tipo y el ánimo, pues mientras un hijo o nieto del Concilio Vaticano II se mantenga con vida, será posible la imparable apertura y la renovación de la Iglesia de Jesús de Nazaret.
Abrazos desde Andalucía.

Floren de Estepa
Estudiante de Teología Cristiana

p.d. Os recomiendo el libro que he regalado a mis padres para reyes. “365 DÍAS CON JUAN XXIII” Ed. San Pablo.

sábado, 7 de enero de 2012

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - EL ESPÍRITU DE JESÚS

EL ESPÍRITU DE JESÚS 

Bautismo del Señor Marcos 1, 7-11

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban "cerrados". Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu.

Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. ¿Por qué permanecía oculto? ¿Por qué estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oración de un antiguo profeta que rezaba así a Dios: "Ojalá rasgaras el cielo y bajases".

Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él». Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espíritu de Dios. Se llamaba Jesús y venía de Nazaret.

Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, a curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista. Ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.

Sin ese Espíritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más.

Sin el Espíritu de Jesús, la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.

Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu. Es un error pretender lograr con organización, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús:

No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza. 


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 


jueves, 5 de enero de 2012

EPIFANÍA O LA LLEGADA DE JESÚS, INCLUSO -Y SOBRE TODO- A LOS QUE NO CREEN EN ÉL

Reconozco que me motiva mucho esta fiesta.
Los motivos son variados. Mi madre se llama Epifanía, mi sobrina es igualmente Epifanía; y ellas mismas son reflejo del rostro de Jesús, ya que cada una de ellas aporta a la humanidad del Hijo de Dios, lo mejor de sí mismas.
Es igualmente el día de los niños, el día de la ilusión.
Yo a mis 34 años, no he pedido nada a los reyes magos.
Por nada en particular.
Es que siempre suelo pedir literatura y me avergüenzo al admitir, que tengo 21 libros nuevos sin leer. Unos fueron regalados y jamás serán leídos, otros -que son la mayoría-, esperan su turno en mi muy poblada y numerosa biblioteca.
En fin, amigos y amigas.
Día de reyes y día de regalos. Seamos nosotros un regalo "originalisimo" y hagamos novedad nuestra vida desde el prisma del Evangelio de Jesús.
¡Imposible! ¡Imposible es no morir terrenalmente!
Pero en nuestra mano está, el traducir dulce, sensible y efectivamente el mensaje de Jesús, en palabras y obras, para con todos aquellos y aquellas que junto a nosotros viven.
Me quedo con esta interpretación propia.
Aquello del oro el incienso y la mirra, ya lo dejamos para los románticos del catolicismo.
Abrazos a tod@s, y.... SED VOSOTROS UN REGALO 


¡Quiero ser un regalo!

Padre bueno, que nos amas y nos buscas,
te doy gracias por todos tus regalos.
Gracias por la vida y la familia,
gracias por la fe y por la comunidad,
gracias por los testimonios de coherencia y amor,
y gracias por Jesús, tu Hijo, nuestro hermano.

¿Cómo puedo corresponderte, Padre?

En lugar de recibir hoy un regalo
yo quisiera llenar el mundo de regalos,
regalar mi disponibilidad a los vecinos,
regalar tiempo y dedicación al evangelio.

Quiero darme gratis y por entero,
mi compañía a los que se sienten solos,
mi sonrisa a los deprimidos,
mis cosas a los necesitados.
Padre bueno, soy don tuyo y por entero,
ayúdame a ser don tuyo para todos.

domingo, 1 de enero de 2012

2012, AÑO DE LA SOLIDARIDAD EFECTIVA

La Salada, antes de Completas
2012, AÑO DE LA SOLIDARIDAD EFECTIVA

Bueno, amigos y amigas, que os dais una vuelta por el Cartujo con licencia propia. Llego el 2012, casi de puntillas y como siempre se suceden los tiempos, con normalidad. La música, fanfarria, estruendo y risas, son cosas de los humanos. Y mirad por donde, anoche en Estepa, mientras la mayoría de la familia acudía a la 1 de Tve, para el tema de las campanadas; mi hermano Jesús y yo de tertulia frente a la chimenea de casa, dimos entrada al año 2012, con la serenidad propia de las personas que solo se preocupan por lo auténticamente necesario.

2012, no es un año que venga con la prosperidad bajo el brazo. A la tristona situación en la que estamos, se unen los primeros recortes de calado, en nuestro país. Los entiendo, aunque no comparta la forma desde luego. Pero ese tema no tiene cabida en esta reflexión.

Pienso que 2012, es un año a superar. A superar desde varias perspectivas. Por que en 2012, si de algo vamos a tener oportunidad, es de demostrar el nivel de humanidad que posee la colectividad de la comunidad cristiana e igualmente la sociedad en general.

2012, será un año en el cual no debemos de dejar que sean otros, porque sean mas poderosos o mas adinerados, los que solucionen el problema y ayuden a los desfavorecidos. Será un año, en el que a todos sin distinción, se nos pida un valor concreto.

Unos darán dinero, otros aportarían una idea a desarrollar. Otros establecerán alternativas sobre determinadas cuestiones. Se pedirán sonrisas, hombros para llorar, especialistas en humanidad para ser apoyos efectivos en la consecución de las vidas de las personas.
Y a esta efectividad, digo que estamos llamados.
Llegó la hora de dejar de decir: -¡pobrecitos!, y apagar el televisor.

Por el contrario, llegó la hora de –como Jesús de Nazaret- bajar al lodazal del Jordán, símbolo de la humanidad del hombre, e impregnarnos de los mejor del ser humano; la propia humanidad y fraternidad, que se pueden demostrar por medio de una solidaridad efectiva. Efectiva es real, con cuerpo, y razón de ser.

Y aunque tengamos pocos recursos que aportar, en cuanto a bienes materiales o aportaciones de cualquier tipo; los brazos y las manos son el mejor tributo a ofrecer, a una sociedad que tiene hijos e hijas que se desangran en cuanto a desanimo, esperanza e ilusión.

He tenido oportunidad en esta Navidad, de colaborar con una iniciativa que ha consistido en llevar la cena de "nochebuena" a familias y personas, paradas o desfavorecidas. Mi aportación ha sido, en colaborar en la obtención de los dulces para el postre. Y tengo que decir que aun me hubiera quitado más de mi presupuesto personal, para incrementar la colaboración. La suerte ha sido la colaboración igualmente generosa de la empresa que me facilitó el dulce.

Estos, junto a la ideóloga de la iniciativa, junto a todos los que hemos colaborado de una manera mas o menos determinada; digo que, hemos tenido oportunidad de ser un poquito más humanos, de ser fieles a nuestra propia condición de personas comprometidas.

Debiéramos de ser ejemplo y ser testigos. Seamos cristianos o no, humanos tenemos que ser. Y si somos humanos, tenemos que echar una mano a quienes nos lo soliciten.

Por ello, pienso y deseo que 2012, sea el año de la Solidaridad Efectiva.
Feliz año a todos y todas.

¡¡Lo superaremos!!
Besos desde La Salada.

jueves, 29 de diciembre de 2011

"TU" FAMILIA, "MI" FAMILIA, "SUS" FAMILIAS. FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

SAGRADAS FAMILIAS

Bueno, amigos y amigas.
Llevo tiempo sin hacer valoraciones personales en el blog, pues es poco el tiempo que he tenido, pero acabo de tener un espacio libre y comento algo sobre mañana.
Se me olvida, ¡¡espero con fervor, que cada visitante de esta página, sea cual fuere su vivencia de la Navidad, pase estos días serenamente, entre el calor humano y fraterno; y con mucha ilusión.
Decía que, litúrgicamente mañana viernes 30 es el día de la Sagrada Familia. Es el día que la Conferencia Episcopal Española, ha dedicado para defender “su” modelo de familia.
Digo “su”, porque es solo y exclusivamente la familia por la que ellos apuestan, ignorando y categorizando como inmorales o inapropiados, otros modelos de familia.
Heterosexual, homoparental, monoparental, desestructuradas católicamente hablando…etc.
Pero ellos, solo apuestan por la familia formada por un hombre y una mujer.
Da igual, si son buenas o malas personas. Lo que importa es que el género identitario, esté reflejado en lo masculino del hombre y la femineidad de la mujer.
Se nota que los obispos no han leído el libro “AVE MARÍA, Lo femenino y el Espíritu Santo”, de Leonardo Boff; en el cual profundiza en la dimensión femenina de Dios.

Quien escribe, en su día fue promotor en la parroquia, de la celebración de esta fiesta. Pero en la actualidad, se me desdibuja un poco; pues la veo cuasi politizada.

Se hace una clara acepción de personas.
Es cierto que las familias heterosexuales son muchísimas y los demás modelos no son tan numerosos. Pero, todos somos únicos e irrepetibles a los ojos de Dios. Por lo tanto, en una sociedad humanizada, cristiana y plural; deberíamos de caber todos, para que cada cual aporte su grano de arena o su talento, al fortalecimiento de los valores humanos y cristiano.
Pero claro, el asunto cae por sí solo.

La iglesia en España, desde el plano jerárquico; no es ni humana, ni plural y desde luego es mas dogmática que cristiana.
¡No se escandalicen por favor, porque esto si que es nuestro pan de cada día!
Acabo de leer la nota de los obispos para el día de “sus” familias y me quedo perplejo como apuestan por “sus” familias, como vehículos de la nueva evangelización.
Dicen los obispos firmantes que la familia cristiana: “Somos eslabones de una cadena. Hemos recibido la fe y nos corresponde transmitirla con las palabras y hacerla creíble con el testimonio de nuestra vida.”

¿Y las otras vidas señores obispos? ¿No cuentan a sus ojos?
¿Porque seguir restando en nuestra iglesia, cuando todos los brazos son pocos para difundir el testimonio y mensaje del Evangelio? Además, que no van a evangelizar, sino a dogmatizar y por eso les saldrá mal la jugada. Ya van tarde por esos derroteros. Misas en latín y suelta de botafumeiros. Y ya está.

En definitiva, no voy a rezar ni hoy ni mañana por la familia cristiana y “catoliquísima” exclusivamente. Rezo hoy por todas las familias. Por las “suyas” y la mía. Por la familia de Elo y Mª Ló y su hijita; y por la de Alfredo y José Antonio y su hijo… y por todas las familias que lo están pasando canutas, y que solo necesitan la humanidad y solidaridad efectivas del mundo.


ORACIÓN POR TODAS, Y CADA UNA 
DE LAS FAMILIAS DEL MUNDO
Santísima Virgen María;
hija de Dios Padre,
madre del hijo
y templo del Espíritu Santo.
A ti acudimos, para que nos ayudes a dar gracias
por el don de cada modelo de familia.
Ayuda a los esposos y esposas,
da fortaleza a los padres y madres,
protege a sus hijos e hijas.
Que por intercesión de San José y de su hijo Jesús,
seáis para todas las familias
luz y aliento en las dificultades,
esperanza y alegría en los momentos de felicidad.
Que todos los días de nuestra vida
sirvan para bendecir a Dios
y darle gracias en su hijo y hermano nuestro Jesucristo
por cada familia del mundo, Amén.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Retrocediendo 1.200 años

Se sabe que en el “Liber officialis” de Amalario (hacia el año 827), ya se veía la misa como un ritual ofrecido, no tanto por los fieles, sino principalmente por los sacerdotes (Y. Congar). 


Y es que, durante el siglo VIII, ocurrió que las lenguas vulgares se desarrollaron entre la gente, mientras que el clero mantuvo el latín como lengua propia de la religión y de la liturgia. 
La consecuencia fue que el pueblo entendía cada día menos lo que era la misa y lo se enseñaba en la Iglesia. 


Además, a partid de aquel tiempo, el Canon de la misa se empezó a rezar en voz baja, los sacerdotes comenzaron a decir la misa de espaldas al pueblo, los fieles dejaron de acercarse al altar para presentar sus ofrendas, se multiplicaron las misas privadas, es decir, misas que ofrecía el cura solo sin asistencia de fieles....

La consecuencia principal, que tuvo todo esto, fue que el contenido concreto de la palabra “ecclesia” se vio seriamente afectado. Porque, desde entonces, esa palabra empezó a designar sobre todo al clero (Gregorio IV, Juan VIII, los “Capítula” de Floro, el Seudo-Isidoro...), quedando los fieles cristianos prácticamente desplazados. Los laicos pasaron así a ser la clientela de los clérigos, al tiempo que éstos fueron quienes monopolizaron la capacidad, de hecho, para pensar y decidir en asuntos de religión cristiana y de Iglesia.

Comprendo que es desagradable recordar estas cosas precisamente en estos días gozosos de la Navidad. Pero es que están sucediendo cosas que - como se repite desde antiguo -, si los humanos callamos, gritarán las piedras. Cada día hay menos sacerdotes, menos religiosas y menos frailes. Y menos gente en las iglesias. 


La Iglesia va perdiendo presencia y credibilidad a una velocidad alarmante. Y lo peor de todo es que, estando así las cosas, hay gente que se alegra de que aumente el número de curas y obispos que dicen la misa en latín, de espaldas al pueblo, obligando a la gente a comulgar de rodillas, sacando la lengua, recuperando devociones de antaño, con los rezos, los usos y costumbres del tiempo de nuestros abuelos.

Pero, ¿es que nadie se da cuenta de que, por ese camino, estamos retrocediendo más de 1.200 años? ¿no salta a la vista de que así, lo que hacemos es alejarnos más del común de los mortales? ¿es que no vemos que todo eso es, en definitiva, una traición a Dios, que en Jesús se hizo Palabra, es decir, comunicación, lenguaje que se entiende, que nos dice y nos exige, y se comunica con nosotros? 


En realidad, ¿con quién queremos comunicarnos: con la gente de hoy o con la gente de hace más de mil años? Yo ya soy un anciano de 82 años. Pero eso no me impide ver que el papa está que ya apenas puede tenerse de pie. Y eso me da pena. Como me da pena oír los despropósitos que dicen algunos obispos. Y el desaliento generalizado de buena parte del clero. Y la desbandada de tantos miles y miles de creyentes que ya no esperan nada de la Iglesia. Sé muy bien lo que me van a decir de todo por escribir esto. 


Pero no me puedo callar. No me siento redentor de nada, ni de nadie. Pero no me quiero ir de este mundo con la boca sellada por cobardía, por miedo o por no complicarme la vida. No puedo hacer eso. No quiero, de ninguna manera, que la Iglesia camine en dirección opuesta a la dirección que lleva la gran mayoría de la población mundial. No soporto ver que mantenemos tradiciones, que no sirven ya para nada, al tiempo que hacemos el ridículo manteniendo costumbres y afirmando normas que no convencían ni a nuestros antepasados. 


Me dirán que estoy chocheando. No me importa en absoluto. Lo único que me importa es gritar claro, aunque sea gritar en el desierto. Y conste que los problemas de fondo de la Iglesia son problemas mucho mas serios y bastante más graves.

martes, 27 de diciembre de 2011

MÁLAGA, UNA NAVIDAD DE LUJO


Calle Larios de Málaga, espectacular el alumbrado y el ambiente. Aquí me tenéis con el amigo Baena, sujetando al peke Aitor, con cara de pocos amigos. Su mama, Rocío, está tras la cámara.
Saludos cordiales a todos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - EN UN PESEBRE

EN UN PESEBRE 

Natividad del Señor Lucas 2, 1-14

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

Según el relato de Lucas, es el mensaje del Ángel a los pastores el que nos ofrece las claves para leer desde la fe el misterio que se encierra en un niño nacido en extrañas circunstancias en las afueras de Belén.

Es de noche. Una claridad desconocida ilumina las tinieblas que cubren Belén. La luz no desciende sobre el lugar donde se encuentra el niño, sino que envuelve a los pastores que escuchan el mensaje. El niño queda oculto en la oscuridad, en un lugar desconocido. Es necesario hacer un esfuerzo para descubrirlo.

Estas son las primeras palabras que hemos de escuchar: «No tengáis miedo. Os traigo la Buena Noticia: la alegría grande para todo el pueblo». Es algo muy grande lo que ha sucedido. Todos tenemos motivo para alegrarnos. Ese niño no es de María y José. Nos ha nacido a todos. No es solo de unos privilegiados. Es para toda la gente.

Los cristianos no hemos de acaparar estas fiestas. Jesús es de quienes lo siguen con fe y de quienes lo han olvidado, de quienes confían en Dios y de los que dudan de todo. Nadie está solo frente a sus miedos. Nadie está solo en su soledad. Hay Alguien que piensa en nosotros.

Así lo proclama el mensajero: «Hoy os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor». No es el hijo del emperador Augusto, dominador del mundo, celebrado como salvador y portador de la paz gracias al poder de sus legiones. El nacimiento de un poderoso no es buena noticia en un mundo donde los débiles son víctima de toda clase de abusos.

Este niño nace en un pueblo sometido al Imperio. No tiene ciudadanía romana. Nadie espera en Roma su nacimiento. Pero es el Salvador que necesitamos. No estará al servicio de ningún César. No trabajará para ningún imperio. Solo buscará el reino de Dios y su justicia. Vivirá para hacer la vida más humana. En él encontrará este mundo injusto la salvación de Dios.

¿Dónde está este niño? ¿Cómo lo podemos reconocer? Así dice el mensajero: «Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». El niño ha nacido como un excluido. Sus padres no le han podido encontrar un lugar acogedor. Su madre lo ha dado a luz sin ayuda de nadie. Ella misma se ha valido, como ha podido, para envolverlo en pañales y acostarlo en un pesebre.

En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres. No lo encontraremos en los poderosos sino en los débiles. No está en lo grande y espectacular sino en lo pobre y pequeño. Hemos de escuchar el mensaje: vayamos a Belén; volvamos a las raíces de nuestra fe. Busquemos a Dios donde se ha encarnado. 


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia) http://www.eclesalia.net


¡JURO!, DIJO RAJOY

“Si un hombre hace un voto al Señor o se obliga con juramento a alguna cosa, no faltará a su palabra; todo lo que haya salido de su boca, lo cumplirá.”
(Números 30,3)
Según detalles de TVE sobre el juramento del presidente del gobierno, Mariano Rajoy Brey, este ha jurado su cargo sobre una biblia del siglo XVII, abierta por el capitulo 30 del libro de los Números y concretamente sobre el versículo 3, alusivo a la responsabilidad del juramento ante Dios.

La cruz ha estado presente como testigo de este juramento, aun a pesar de la aconfesionalidad del estado, explicitada en la carta magna. Esta visto y comprobado, que por ahora no nos quitamos de encima la ingerencia de la iglesia sobre los poderes públicos.

¿Acaso como anticipo de la vuelta de los crucifijos a las escuelas, de las que los retiraron? No lo se, ni me interesa. Lo que si me interesa es la política que este señor desarrolle en nuestro país, y la repercusión que esta pueda tener, sobre los derechos de las personas.

Me interesaron algunos de los propósitos expuestos por el nuevo presidente en el discurso de investidura. Incluso coincido con algunos de ellos.

Pero, se van a recortar derechos, esta claro. Vamos todos a dejar de ser un poquito más libres que antes, pues hay ciertas cosas que el nuevo presidente considera reprobables e inconstitucionales. Modos de vida, opciones personales, ciertos campos de la investigación..etc

Se sabe que en ciertos campos eclesiásticos, se frotan las manos ante lo que esta por venir. De nuevo privilegios, Rouco Varela construirá al final la inmensidad madrileña de su Ciudad de Dios.

Puede que como Monti en Italia, el presidente Rajoy escinda a la iglesia del pago del impuesto sobre su patrimonio. ¡Es la iglesia!

Y a buen seguro, se utilizará el vehiculo del gobierno conservador en España, para potenciar la mal llamada nueva evangelización, porque no es tal. Sino que es nueva “adoctrinación”. Esta dejando de interesarle el evangelio a nuestra iglesia. Interesa más la misa de los domingos, y los adoctrinados libros de texto en escuelas y universidades catoliquísimas.

Ya veremos lo que pasa.
De momento, seguimos oyendo lo mismo en las misas parroquiales.
¡Arrepentíos y venid a que yo os confiese, sed buenos, no dejéis de venir a la iglesia pues solo en ella os salvaréis. No dejéis las colectas que esto debemos mantenerlo entre todos, y no penséis demasiado porque eso no le gusta al Señor, si son pensamientos progresistas!!

¡Atentos!