CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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martes, 9 de junio de 2020

INGRESO MÍNIMO VITAL. ¿DERECHO, CARIDAD O DESPILFARRO?


Como he dicho en facebook al respecto de este tema.
Sí, me conocéis todos. Soy Floren, concejal de Educación, Igualdad y Mujer.
A ver, una cosita importante para quienes dicen que el ingreso mínimo vital es una paguita o que no debe darse, porque lo que se debe dar es trabajo o que quienes reciban esta ayuda tienen que DAR AL ESTADO ALGO A CAMBIO, tal como servicios de limpieza ayuda a enfermos...etc. 
Me puede alguien explicar si una mujer tiene 57 años que ha perdido su trabajo, pero trabaja en casa sacando adelante a sus hijos, ¿qué va ha dar esta mujer al estado si recibe esta ayuda?
¿O encima nos convertimos es esclavistas?
¿Apreciáis el sesgo de las opiniones de quienes tienen su pensión asegurada o no ven peligrar sus ingresos?
Y usted que piensa así -que esta ayuda debe darse a cambio de algo-, por solidaridad con el estado: ¿RENUNCIARÍA A LA PAGA EXTRAORDINARIA de verano?
¿O al comedor de los hijos? ¿O a la subvención del olivar? ¿O a la gratuidad de los libros de texto?
¿O a la ayuda a la dependencia que tiene la abuela?
¿NO? ¿Cómo que no?
¿Le vamos a hacer pagar más a los que menos tienen?
Pues esta es una de las diferencias de poner los intereses económicos por delante del interés personal.
Quien quiera comprar el argumento al PP y a VOX que lo compre, pero que se moje como todos nos mojamos. Por cierto, se mojan hasta el FMI y el Papa que están de acuerdo con este Ingreso Mínimo. Los obispos españoles están en contra, aunque hayan rectificado cuando han visto la tormenta en ciernes. (3)
Con todo respeto.

#solidaridad #gobiernodeespaña #lostorosdesdelabarrera

jueves, 19 de marzo de 2020

SAN JOSÉ EN LA VIDA DE JESÚS.


“Salve, José amante y tierno padre.
Salve, guardián de nuestro redentor.
Esposo fiel de su bendita madre,
y salvador del mismo salvador” (Liturgia de las Horas)


Os aseguro que es una auténtica lástima que José haya sido borrado de un plumazo de las sagradas escrituras, simplemente porque desde tiempo inmemorial se le consideró un obstáculo difícil de resolver a la encarnación de la virgen María.

Algo que se sabe de la época en la que se configuraron las escrituras tal y como las conocemos hoy, más o menos durante los dos primeros siglos de nuestra era. A José bien se le puede aplicar aquello que en las cortes europeas se le denominaba, el manejo de los príncipes. O sea, se le da toda a autoridad y luego se le quita.

Más o menos, es lo que sucedió con José. Se le honra como lo que es, pero no se le acaba de reconocer todo su mérito junto a María, como “simples” padres de Jesús. Luego vuelvo sobre esto.

Solo comentar que desde los orígenes ha existido un interés primordial en ligar a Jesús con la casa real de David, rey de Israel. Es algo que Jesús no necesitaba, pues ciertamente como él admitió “su reino no es de este mundo”. Pero aun así, se establece una genealogía que no cuestiono sobre el parentesco putativo de José y Jesús, ya que según las escrituras José era su padrastro.

Cuidado sobre esto, que muchos somos de la opinión que se le escapa a San Pablo en su credo de la carta a los Romanos (1,3-4), en la cual afirma que la ascendencia real a Jesús se le confiere de manera carnal (Un judio marginal I, John P.Meier) con lo cual se puede interpretar que se deja una puerta abierta a la paternidad biológica de Jesús, sin menoscabo de la pureza inmaculada de su madre que de ninguna manera está ligada a la genitalidad; así como tampoco es en menoscabo de la acción del Espíritu que obra en todos y por todos.

Regreso sobre aquello de “simples padres” de Jesús.
Esta mañana temprano mientras reflexionaba sobre el evangelio de la fiesta de San José, me maravillo la reflexión de Julio Colomer Casanova (jesuita) sobre el papel de San José en la vida de Jesús. Partimos de la base de que Jesús en su crianza, no era un super niño ni nada por el estilo. En Jesús como crío hasta su vida adulta, se produjo un profundo proceso evolutivo en el cual fue asumiendo su vocación y posterior misión.

Pero es más que claro que ahí tuvo necesariamente que existir –y existió- una poderosa educación e influencia de unos padres José y María, que tuvieron la destreza de inculcar a Jesús; no la visión rígida que el judaísmo tiene de Dios. Sino que por el contrario, ellos supieron enseñar a su hijo Jesús una dimensión amable de Dios. 

Amable hasta el punto de hacerle considerar a Dios su propio Padre, así como a tratarlo con una familiaridad que a cualquier judío hubiera escandalizado, llamándole “papaíto” (abba). Pues así debía considerar Jesús a su padre José, como una persona llena de ternura, cariño y compasión.

“¿De donde aprendió Jesús esa visión tierna de Dios? Lo aprendió en Nazaret, en su casa, en el hogar de un carpintero que se llamaba José. Por la experiencia del padre que tenía, pudo y quiso Jesús hablar de Dios como Padre. José, su padre, fue una persona que impactó sobre Jesús. José, el justo, fue el hombre que le dio a Jesús la experiencia y los materiales para hablar de Dios como Padre.” (Julio Colomer reflexión de Mt 1,16.18-21.24a)


Permita la vida y la responsabilidad individual, que nos encontremos por la vida muchas personas con el talante de San José. Personas que creyentes o no creyentes, con fe o sin ella, apliquen la buena voluntad y la ternura a sus vidas. Personas que trabajen por el bien común y eduquen a los pequeños desde el respeto y la solidaridad coelctiva.

Hoy más que nunca hace falta este tipo de educación. Valores que en la difícil situación en la que vive la humanidad, nos haga sentirnos parte de esta gran comunidad de personas que juntas tiene que soportar el ataque de esta amenaza microscópica llamada “conoravirus”.

Una educación que no se fundamente en ideales radicales y fanáticos que separan, sino en el sentido más fraterno que conocemos de la palabra humanidad. Una palabra que es el eje de la vida y obras de Jesús de Nazaret, el cual rescató a los perdidos del camino de la vida y devolvió la dignidad a las personas a quienes la sociedad se la había arrebatado.

Bendito sea Jesús, su madre María y San José. Este anónimo personaje a quién María amó y de cuyo amor nació Jesús. Un hombre bueno que puede ser prefiguración de todos los hombres buenos que conocemos y que viven cerca de nosotros.

Por mi parte, tengo la familia plagada de “Joses”. Papá, hermano, sobrino y otros que no son “Joses” pero son padres. En mi padre, admito que veo una bondad sin límite. Pues si Dios tiene rostro, seguro que se parece a mi papá. El mejor hombre que parió madre.

Ánimo para todos y todas en los difíciles momentos que vivimos.

Cuidaros mucho, sobre todo los mayores y enfermos. Ahora toca estar en casa, ya hablaremos eso de que la feria en Septiembre dure veinte días… jajajaja; es broma.
Besos mil. Para todos y todas. Paz y bien.

Fraternalmente, Floren.

sábado, 20 de agosto de 2016

EL EVANGELIO Y LA FAMILIA - José María Castillo, Teólogo

EL EVANGELIO Y LA FAMILIA
                José M. Castillo

                Una de las cosas que más llaman la atención, cuando se leen detenidamente los evangelios, es la actitud personal de Jesús y las enseñanzas que transmitió respecto a la familia. No es posible, en el limitado espacio de este artículo, analizar al detalle la abundante documentación que ofrecen sobre todo los sinópticos sobre este asunto. Aquí me limito a señalar dónde y en qué está el problema. Más adelante (y con tiempo) espero poder explicar la hondura que entraña todo esto y las consecuencias que tiene.

                Lo primero, que hizo Jesús al iniciar su ministerio público, fue abandonar su trabajo, su casa y su familia. A partir de aquella decisión, las relaciones de Jesús con sus parientes fueron tensas, complicadas y hasta difíciles. Su familia más cercana pensaba de él que había perdido la cabeza (Mc 3, 21). Y cuando fue a su pueblo, sin duda para explicar su mensaje, ni los vecinos de Nazaret creyeron en él, se escandalizaron de lo que enseñaba y el propio Jesús se sintió despreciado por los de su casa (Mc 6, 1-6; Mt 13, 53-58; Lc 4, 16-30). En el relato, que hace Lucas de esta visita, la cosa llegó hasta el extremo de que los vecinos del pueblo intentaron matarlo (Lc 4, 28-29). Y es que Jesús revolucionó el tema de la familia hasta el extremo de que, para él, su madre y sus hermanos son, ante todo, los que hacen la voluntad del Padre del cielo (Mc 3, 31-35; Mt 12, 46-50; Lc 8, 19-21). Aquí y en esto es donde se ve más claro hasta qué punto Jesús puso las cosas en su sitio. Y hasta qué extremo reordenó todas nuestras relaciones personales, económicas y sociales.
                Por otra parte, cuando Jesús llamaba a los discípulos, que se agregaban al grupo, lo primero que les exigía, para “seguirle”, era abandonar la familia y los bienes (el dinero) (Mc 10, 17-31; Mt 19, 16-22; Lc 18, 18-30) sin poner condición alguna (Mc 1, 16-21; Mt 4, 18-22; Lc 5, 1-14). Jesús fue tan radical, en este orden de cosas, que no admitió, como justificante para retrasar la decisión de “seguirle”, ni el entierro del propio padre, ni siquiera despedirse de la familia (Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-62).
                Ahora bien, a partir de este radicalismo evangélico, lo más duro y lo más fuerte, que planteó Jesús, fue el conflicto radical en la institución familiar: “No he venido a sembrar paz, sino espadas”, destrozando las relaciones de parentesco. Las palabras de Jesús son elocuentes y sobrecogedoras por sí solas y por sí mismas (Mt 10, 34-42; Lc 12, 51-53; 14, 26-27).
                Así las cosas, el problema de fondo, que aquí se plantea, solamente se puede comprender si se tiene en cuenta lo que han analizado pacientemente los historiadores y juristas, a saber: la casa – y consiguientemente la familia – era (y sigue siendo) “la estructura básica de la sociedad en que el cristianismo nació y se desarrolló, como en realidad lo es de toda sociedad sedentaria preindustrial” (R. Aguirre). Esto es lo que explica que, en el Nuevo Testamento, como indica el mismo profesor Aguirre, se nos habla de la conversión de casas enteras (Jn 4, 53; Hech 11, 14; 16, 15. 31-34; 1 Cor 1, 16; Hech 18, 8) e incluso parece que la casa era la forma básica de organización de la Iglesia en sus inicios (cf. Rom 16, 5; 1 Cor 16, 19; Col 4, 15; Flm 1-2).
                Pero esto tuvo consecuencias dramáticas. Porque sabemos que las sociedades mediterráneas del siglo primero estaban estructuradas sobre la base de la organización familiar. Ahora bien, en la familia de aquel tiempo todo estaba organizado y legislado en torno a la figura del “pater-familias”, que era el cabeza, jefe y dueño de la casa y sus componentes. De ahí que lo determinante, en la familia, no eran las relaciones personales, sino el sometimiento al poder. Y, por consiguiente, el sometimiento también a la estructura y al sistema de la sociedad romana. Lo que llevaba consigo una consecuencia que impresiona: “mujeres, esclavos y niños” eran los sujetos que carecían de derechos y tenían que vivir callados y sumisos, es decir, eran seres humanos que tenían siempre sobre ellos a un hombre como dueño (J.Jeremias, J. Leipold). Se comprende, por esto, el enfrentamiento revolucionario de Jesús y su Evangelio a este sistema de familia y, en definitiva, de sociedad.
                El problema, que se nos plantea a partir de los orígenes más remotos de la Iglesia, está en que las primeras “iglesias” (o asambleas cristianas) fueron fundadas por Pablo, según el modelo de las “comunidades domésticas” de las que nos habla el mismo Pablo en sus cartas y en las “deuteropaulinas” (Col y Ef), que reproducen el modelo de la sociedad romana: la mujer “callada y sumisa” (Col 3, 18-4, 1; Ef 5, 22-6, 9). Es el modelo que encontramos en las comunidades organizadas por Pablo desde los años 40 a los 60. Pero en aquellos años aún no se conocían los evangelios, en su redacción definitiva (la que ha llegado a nosotros), la que la Iglesia ha aceptado y propuesto como el texto oficial para los creyentes en Jesús.
                En todo caso, me parece acertada la reflexión final que propone el profesor Rafel Aguirre: “el hecho de que la Iglesia haya puesto en primer lugar los evangelios y los haya rodeado de una estima muy particular indica que, en medio de las ambigüedades inevitables de sus opciones históricas, (la Iglesia) reconoce los principios carismáticos de Jesús como su norma fundamental… Por eso, el creyente que lee los códigos domésticos del Nuevo Testamento debe ser consciente de las opciones y repercusiones históricas y sociológicas que implican”. A lo que este modesto teólogo añade que, como he dicho recientemente y recordando un texto genial de san Juan de la Cruz, la Palabra definitiva de Dios a la humanidad es Jesús, su vida y su enseñanza.

                Esto supuesto, lo que no cabe en mi cabeza es que, a estas alturas y en el momento que vivimos, siga habiendo tantos hombres de Iglesia, profundamente religiosos, que anteponen sus ideas y conveniencias a la Palabra definitiva de Dios en el Evangelio, que nos trasmitió Jesús.     

lunes, 25 de abril de 2016

EL PAPA Y LA FAMILIA: LA NOVEDAD INESPERADA - José María Castillo, Teólogo


 EL PAPA Y LA FAMILIA: LA NOVEDAD INESPERADA

José M. Castillo


        Una de las cosas que más se repiten, en estos días y en determinados ambientes eclesiásticos, es que la reciente Exhortación Apostólica “Amoris laetitiae”, del papa Francisco, no aporta nada nuevo, si se compara con la “Familiaris consortio”, de san Juan Pablo II. Después de tanto Sínodo y de tanto darle vueltas al tema, venimos a lo mismo. A lo que siempre ha enseñado la Iglesia. ¿Es esto realmente así? 


        El escritor José Artrila ha publicado un estudio detallado, “La verdadera novedad de Amoris laetitiae”, en el que explica documentadamente lo novedoso que es el contenido de la reciente Exhortación del papa Francisco. Vaya por delante que yo estoy completamente de acuerdo con lo que dice José Artrila  en su reciente escrito. Y valdría la pena que las mentalidades más rígidas y espiritualistas se fijen en lo que enseña el papa Francisco cuando habla, por ejemplo, del “amor erótico” (nº 150) y del amor como “pasión” (nº 148). Cosas que, por cierto, no se suelen oír en la retórica clerical. Pero, sobre todo, lo llamativo es la insistencia del papa en el tema del amor mutuo, “amor de amistad” que iguala y une a los esposos - y no en la doctrina de la Iglesia o en sus leyes - como argumento transversal, que recorre toda la reciente Exhortación papal de principio a fin.

        Pues bien, supuesto lo que acabo de indicar, a mí me parece importante que nos enteremos (o caigamos en la cuenta) de la novedad que entraña todo este planteamiento de la familia, si este asunto se piensa desde dimensiones que le son inherentes. Por ejemplo, la dimensión histórica o cuanto afecta a la sociología de la institución familiar.

        Me explico. Si prestamos atención a lo que dicen los sociólogos actualmente más valorados, enseguida comprendemos que la familia es una de las instituciones que está experimentado cambios tan rápidos y tan profundos, que, en una misma familia - esto es frecuente - los abuelos no  comprenden las nuevas costumbres de los hijos y, menos aún, las de los nietos. Mucha gente no ha pensado que la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. De manera que, durante siglos, el matrimonio no se contraía sobre la base del amor sexual. Así se entendía (y se vivía) este asunto desde los orígenes de Derecho romano. Todos los derechos y todo el poder se concentraba en el paterfamilias (Peter G. Stein). Y así hemos estado, en cosas muy fundamentales, hasta hace bien poco. De ahí que la desigualdad era intrínseca a la familia tradicional.

        En los últimos años, todo esto ha saltado por los aires. Y quedan tres puntos capitales, que están reemplazando los viejos lazos que solían unir las vidas privadas de la gente; las relaciones sexuales y amorosas, las relaciones padre-hijo y la amistad. De ahí que el centro de la institución familiar se ha desplazado: de la familia como “unidad económica”, a lo que acertadamente se ha denominado la “relación pura” (Anthony Giddens). Pero, ¿qué es, en definitiva, esta “relación pura”? “La relación que se basa en la comunicación, de manera que entender el punto de vista de la otra persona es esencial”.

        Ahora bien, si todo esto es así, y creo que por ahí van las cosas, si ahora volvemos la atención a la Exhortación del papa Francisco, no hay que esforzarse mucho para advertir que el papa, siendo fiel a la tradición de la Iglesia, ha dado en el clavo de lo que está ocurriendo en la institución familiar. Y en el clavo también de la solución que tiene el estado de cosas en que vivimos.  Dicho más claramente: la solución de los problemas de la familia no va a estar en afirmar verdades rotundas. Ni vendrá por el sometimiento a normas todo lo rígidas que se quieran. No. En nada de eso está el problema. Y, por tanto, en nada de eso estará la solución. La familia recuperará su estabilidad, su equilibrio y su razón de ser, en la medida en que el amor de amistad, que, en lenguaje secular, se puede denominar “relación pura”, ocupe el centro que, durante siglos, ocupó el paterfamilias, como dueño y garante de la unidad económica que, de facto, era la institución familiar.


        El papa Francisco, no sólo ha innovado en cuestiones muy fundamentales, respecto a san Juan Pablo II, sino que, además, ha captado los “signos de los tiempos” mucho mejor de lo que se imaginan quienes se empeñan en que todo siga igual.    

domingo, 27 de diciembre de 2015

DÍA DE LAS SAGRADAS FAMILIAS

Hoy es el día de la Sagrada Familia, y en el ejemplo de José y María, padres del niño Jesús; admiro a todas las familias y todos los hogares -creyentes y no creyentes- que se afanan por vivir y educar en respeto y valores cívicos y humanos.

Aquellos hogares y familias conformados por una mama y un papá, o dos mamas, o dos papás, o solo una mama, o solo un papá, o un papá y una mama que no es mama de verdad pero quiere como una mama y a la inversa, e incluso las familias donde no hay ni papá ni mama, sino abuelos -o cuidadores- que hacen las veces de papás y mamas. Incluso quiero tener presente aquí a todas las familias de acogida, que siendo familia de prestado, aman y cuidan y quieren hasta el extremo.


Pues eso es la familia. ¡¡basta de estructuras cerradas que empobrecen la vida y la perspectiva humana!!


Quien se quiera quedar con un solo modelo -el llamado tradicional- pues todo para él, pero que deje vivir. Así de sencillo.


Pero creo que la diversidad es riqueza, y mientras haya amor, cariño, respeto y sensibilidad; los hijos, la pareja o la persona individual, pueden florecer hasta dar excelentes frutos. Y por ello, doy gracias a Dios al termino de este día.


Así que feliz día de las familias.

jueves, 23 de julio de 2015

EL PLACER SEXUAL, ¿ES CONTRARIO A DIOS?

El Sínodo no aborda el placer sexual en la pareja 

(tampoco aparece el tema de la Mujer)

"La familia como lo propone la jerarquía corresponde a un modelo obsoleto"

(Paul Buchet en RyL).- El Sínodo de los obispos convocado por el Papa Francisco va terminar en octubre su segunda y última sesión. Se pretende poner al día el pensamiento eclesial en los temas del matrimonio y de la familia a fin de reformar la pastoral al respecto. El lineamento de los obispos y las preguntas que dirigieron a la feligresía en una segunda vuelta fueron muy extensos pero dejaron facetas sin abordar. 
Un primer tema descuidado es el tema del placer afectivo y sexual en el matrimonio. En realidad el placer del sexo y aún el íntimo disfrutar de la afectividad son temas reservados en muchas culturas: en las más primitivas como en las más modernas. El sexo se insinúa en los chistes picarescos, o en ambientes de licencias sexuales, se lo utiliza comercialmente por el voyeurismo y la pornográfia, se reprime o se lo exalta en el arte pero en torno al placer sexual reina un profundo silencio de significado.
A lo más se le encuentra un sentido primario, común a todos los animales, un sentido de conservación de la especie, pero n o mucho más. Las dificultades de la educación sexual en las familias y en los liceos sufren este vacío de sentido profundo.
Levy Strauss, en su libro "Tristes trópicos" cuenta como los Nambiquaras, de esa tribu primitiva del Mato Groso, que vivían desnudos, se retiraban fuera del grupo tribal para aparearse. Cuenta como esto provocaba risas y bromas de los demás sobre todo con el aprendizaje de los jóvenes; de hecho miraban los animales acoplarse con las mismas risas, unas risas que sin duda celebraba la vida que así se recreaba. El placer sexual manifiesta la felicidad de existir, de vivir.
En la Biblia antigua, tenemos también una famosa sonrisa, la "sonrisa de Sara", la legitima del Padre Abraham. Ella se rió al escuchar las promesas sorprendentes de Dios de que su marido le iba a dar un hijo propio, a ella, a quien se le había terminado la regla de las mujeres como lo cuenta el Génesis 18, 12 . Esta historia chistosa fue tergiversada por los piadosos exegetas que prefirieron comentar la representación de los tres personajes que visitaron Abraham y que vieron como la Santa Trinidad.
También hubo algunos exegetas que comentaron la risa de Sara como si ésta se habría reído desconfiando de las promesas de Dios. Pero hay que leer bien el texto y lo que explica la misma Sara que dice: " Ahora que estoy ‘pasada' sentiré placer, y además con mi marido viejo...?" Son las perspectivas de un placer algo tardío para ella y también para su "viejo" que motivaron su sonrisa. Prueba de eso es la molestia de Abraham, su marido que le reprocha de haber reído... de él. El placer sexual y ser madre le despertaba una alegría intima de lo bueno que es vivir en una relación conyugal.
Tenemos que liberarnos de la manía de muchos "sabiondos" que ven pecado en todas partes. Dijeron "In risu semper pecatum" (en la risa siempre pecado) y se argumentaba que Jesús nunca había reído. Con esta mentalidad, no es extraño que la teología tradicional considerará siempre los arrebatos afectivos y sexuales como si fueran parte de la dramática condición humana aquejada por las consecuencias del famoso "pecado original".
Muchos cristianos comprendieron e identificaron este pecado original como el primer acto sexual de unos Adán y Eva primordiales. Si es cierto que tendremos que reconocer que la sexualidad está marcada por la ambivalencia de la condición humana pero lo primero que la Biblia cuenta es que la sexualidad humana ha sido creada "antes" de que se estropeará el mundo y que es buena. En el primer relato de creación se lee: "Macho y hembra los creó Dios" a su "imagen" los creó "y a continuación se lee: "vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien" (Gen 1,27, 31).
En el segundo relato (Gen 2, 4ss), las cosas son más específicas todavía para entender la sexualidad como una realidad de muy buena creación. "Antes" de contar la famosa caída original, el texto dice: después que Yahvé tuvo modelado a la mujer como compañera para Adán, éste celebró efusamente su compañera "carne de su carne" y, el redactor de la Biblia sentencia diciendo: "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro".
Estos relatos mitológicos enseñan cosas preciosas. Hay cosas escondidas desde la creación del mundo, cosas buen hechas. Y los gozos afectivos y el placer sexual a pesar de ser tan tergiversados son de estas. Dios ha visto todo lo que había hecho y era "bien bueno". Las intimidades placenteras, carnales en la desnudez pueden enseñarnos a re-encontrarlo ese "paraíso perdido".
La tradición cristiana perdió muchas veces este sentido primordial del sexo. Como botón de muestra basta recordar una frase de San Jerónimo que llegó hasta decir que "En el matrimonio, hacer el amor voluptuosamente e inmoderadamente es adulterio". El santo era un exegeta fantástico pero era un clérigo que sostenía una absurda pelea con su propia sexualidad. Desde siglos, obsesionados del sexto y noveno mandamiento, en la Iglesia, hemos quedado varados en esta mentalidad.
Para leer el artículo completo, pinche aquí
viene de: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2015/07/21/el-sinodo-no-aborda-el-placer-sexual-en-la-pareja-iglesia-religion-dios-jesus-papa-sinodo-amor.shtml

miércoles, 7 de mayo de 2014

1000 BESOS

Ayer me tropecé con un escrito de 2008, titulado "1000 BESOS". Os lo ofrezco con toda la generosidad del mundo, pues lo escribí la noche que falleció mi abuela Remedios Reina Luque. Una mujer que marcó mi vida y a la cual recuerdo cien veces cada día, tanto por su persona en sí, como por el amor tan grande que le tenía. ¿Sabéis qué? Cuando voy al cementerio no tengo conciencia de que ella está allí. Allí está su cuerpo, o lo que quede de él. Pero ella esta vida, en mi vida, en mí.
Un saludo a todos/as y feliz día.


“Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir” (Thomas Campbell) El otro día cuando hacía deporte con la bici, me vino a la cabeza unos datos curiosos de esos que dan los medios de comunicación, cuando no existen noticias relevantes y tiran de estadísticas o efemérides. Decía que España envejece con gran rapidez y en el año 2050 será el tercer país más viejo de la OCDE. Informaba que en esta fecha un 35% de sus habitantes seremos mayores de 65 años, según la estadística consultada. ¡Vamos que España será en el 2050 el tercer país más viejo de una larga lista de treinta estados!. Al menos nos puede quedar el consuelo de que son datos que los gobiernos admiten, y realizan políticas que palian la atención a los mayores de la sociedad. Aunque desde luego para los de a pié todo es poco. Al uso del comienzo yo en mi transitar sobre ruedas pensaba sobre esto y contaba los niños y los ancianos que veía, y la verdad es que entre el traqueteo de las bandas reductoras de velocidad del camino de Roya y los rigores del trafico, pues se me iba el sermón. Pero mi sermón no estaba perdido, porque aquel pensamiento de los mayores hizo eco en mi cabeza, ya que por las fechas estaba en casa mi anciana abuela materna. Y desde luego serán muchos y muchas las que sentirán estas palabras suyas al hablar de alguna persona mayor que dependiente y en su totalidad, vive con nosotros en casa. La vida no pasa en balde, y por ello el cuerpo humano se deteriora y degenera hasta poder llegar a convertirnos en una rara estampa de lo que fuimos. Esto se dice a quien no lo pasa y puede que la persona amiga se haga eco de tu sentir y el de tu familia. Un ánimo, un abrazo, un tortazo en la espalda para infundir fuerza, un ¡llámame si te hace falta algo!...etc. Todo bondad y buenas intenciones de parte de quienes sienten reciproca la amistad y el cariño. Pero cuando llegas a casa eres consciente de que aquello es tuyo y de tu familia. Sabes que a cada persona hay que ponerla en su sitio, y por esa humana y moral convicción estás dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para dignificar la vida de la persona mayor que vive en tu casa. Se tienen facilidades y por parte de la administración pública de ofrece una amplia carta de disposiciones que aunque sea a costa de meses de papeleo e infinidad de visitas al “Niño Anselmo”, pueden merecer la pena. Pero uno siente esa disposición gubernamental y ve como los ancianitos son paseados por la avenida para que les dé el sol y el aire, y como se incentivan la construcción de residencias y centros de día, y como de perfila la ley de la Dependencia para utilizarla como arma afectiva contra las desatenciones a los mayores. Pero mientras todo esto se perfecciona, a los de casa nos toca atender al enfermo con las manos y los medios de los que disponemos. ¡No siempre serán los mejores!, pero serán los que se utilizan desde la capacidad que dicta el corazón. Y es que al ver a mi anciana abuela en casa y en las circunstancias físicas en las que estaba, a uno se le rompe el alma al comprobar cómo se le va la vida a una persona, sin que por tu parte puedas hacer casi nada más que lavarla y atenderla. Todos los ángeles de la noche que durante su última y penosa etapa la han atendido en casa, lo hicieron poniendo su corazón en las manos. Y con aquellas manos que ella dio a luz, se le lavo, se le enjugo, se le alimentó y se le beso. Todo con sumo cuidado, todo con miras a preservar su salud y su seguridad. Abordando cosas tan penosas como tener que limitar sus movimientos por miedo a caídas e infortunios, que a esas edades son terriblemente dolorosas. Y un día y otro día, y una noche y otra noche…etc. Y la verdad es que siempre el cuidador o cuidadora no tiene ganas de sonreír. Se pierde la paciencia, decae la alegría, se asume la desesperanza y cunde la lágrima y el desanimo. Un ¡ay Dios acuérdate de ella porque esto no es vida!, y un día y otro día y cuando miras el almanaque o celebras un bautizo en familia, caes en la cuenta de que han pasado seis años o mas aun. Que dura es la vida, y a la vez que magnifica. Digo magnifica porque en ella y al presentarse estas pruebas duras, la persona demuestra en muchos casos lo mucho que es capaz de dar de sí. Se pierde asta en sentido del asco cuando atiendes las necesidades humanas de aquello que es tuyo, porque te parió o te crió. Te aflora de nuevo un amplio sentido maternal porque por intuición tienes que casi adivinar la necesidad de la enferma. Y al ver que la vida se va, te entran ganas de abrazarla fuertemente y sin romperla, porque sabes que queda poco de aquella vida que todos hemos recibido de ella. Yo por mi parte admito que nunca pensé que las arrugas pudieran tener tanta belleza. Nunca imaginé la tersura de la piel a lo largo de casi un siglo de existencia. Nunca creí que fuera capaz de dar tantos besos a una persona. No se los que fueron, puede que mil. Pero en cada momento y a pesar de que la senilidad se apoderó de su mente, ante la cara de su nieto difícilmente se incorporaba y me daba un sonoro beso en la mejilla. Por ello me enorgullezco al pensar que mi abuela no perdió la sensibilidad con las personas que la queremos. La queremos sí, y lo digo en presente porque tardarán bastantes años hasta que sea olvidada y deje de ser querida. Puede que esto último no suceda jamás. Porque cuando es tanto el roce, cuando es tanta la vida, cuando es tanto el servicio que nos ha dado y tantísimo el cariño ofrecido y los arroces en amarillo cocinados; nunca se tiene suficiente tiempo para dejar de querer y dejar de recordar. Lo que dejamos en el cementerio tiene poco sentido. Lo que nos queda en el corazón es la esencia misma de Remedios Reina, la del Horno de Carmen Luque. Una gran mujer digna de ser amada y querida. Dejad que brame el mar y el estruendo de las olas, dejad que suene el viento y arrecie contra nuestra casa; por muy fuerte que todo esto sea, aun es más fuerte tu recuerdo y tus amores. Todos los que te profesé y dedique. Aquellos mil besos que junto a tus hijas y nietos te di… solamente tengo la dicha de saber que los recibiste de buen grado. ¡Nunca morirás en mi alma!, ¡siempre vivirás en mis entrañas, porque te quise como a muy pocas personas en el mundo! ¡Un eterno beso de, tu Florencio!

sábado, 29 de diciembre de 2012

FAMILIASSSSS CRISTIANAS

Que sencillo sería admitir Familias Cristianas y NO Familia Tradicional Cristiana.
Lo reconozco, cada vez me chirría más este día de la familia que proclama la Iglesia, para bendecir a "las familias heterosexuales", bien definidas por esa identidad de género. 

Esto indudablemente es una acepción de personas, se bendice algo en detrimento de otro algo.
En fin, yo entiendo por familia, amistad y acogida. Quien entienda tradición y autoridad, les digo que mi familia es completamente estable y poco o nada sabemos de autoritarismos.
Para una iglesia que dice ser reflejo del de Nazaret, no pega el reducir esta día a la pobreza de solo unos pocos.
Es cierto, cada vez me creo menos estas historias eclesiastica, pero ya que estamos, benditas sean todas y cada una de las familias, tanto las que creen en Jesús, como las que no creen, pero son buenas personas y viven en el amor.
Buen fin de semana.
atte. Floren Salvador.

Notas mas amplias sobre este día: http://cartujoconlicencia.blogspot.com.es/2011/12/tu-familia-mi-familia-sus-familias.html

jueves, 27 de diciembre de 2012

SAGRADA FAMILIA - ORACIÓN


Fiesta de la Sagrada Familia Jesús, María y José




+.En el nombre del padre del hijo y del ...
-lectura de monición por un laico y seguidamente...

*Poema para comenzar la eucaristía.
Un día más o menos en familia
         Sobre la mesa están el agua, el vino,
         los cubiertos, el pan, la loza nueva.
         Hoy ha salido el sol y, en cuanto funde
         la mucha nieve –sucia ya de ayer-,
         acaricia el blancor de los manteles
         y arranca chispas del cristal.
         Llegamos ante la mesa familiar y, mudos,
         vamos tomando asiento:
cinco seres de Dios,
en esta casa que ahora empieza
a conocernos y a ser nuestra
- un hombre, una mujer, tres hijos-,
silenciosamente,
vamos cumpliendo un viejo rito,
uniendo nuestros claros eslabones
a la cadena del vivir.
Aroma la hierbabuena,
cuando voy sirviendo, humeante la sopa.
Tomo luego un pedazo de pan y,
mientras gozo repartiendo, digo:
“Dios, bendice este techo, esta mesa, este alimento,
este poco de lumbre y este mucho amor”.
Y es una música celeste el leve son
que inician las cucharas.
Esta es la grandeza de saber compartir.
                                                                  (Carlos Murciano)

Y sigue el sacerdote diciendo:
            Hermanos, como familia unida que somos y unidos a todas y cada una de las familias que pueblan el mundo; sin importar de que clase social, etnia, genero o condición determinada; reconozcamos ante Dios nuestro padre y ante nuestros hermanos todos nuestras faltas y pecados. Respondemos: te pedimos perdón, Señor.
         Por el cinismo de nuestras relaciones humanas...
         Por la doble personalidad con que actuamos...
         Por la dureza de nuestros juicios implacables...
         Por no implicarnos en lo social para mejorar el mundo...
         Por ser cobardes a la hora de ser cristianos...
         Por nuestras escasas relaciones contigo...
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Alabemos ahora la grandeza de Dios diciendo todos unidos:
         Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los ahombres que...

Oración colecta en el libro de la sede.

*Para bendecir el pan y el vino(Leemos todos)
        Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del universo,
            que haces brotar espigas en los campos de trigo
            y racimos de uva en los llanos y recuestos.  
Gracias a tu bondad, no nos falta el alimento.

Tú nos sacias con pan y vino,
fruto del trabajo compartido por el hombre y la mujer.
Bendito seas porque nos has dado la vida,
nos la conservas y a todos das sustento.

Éste es el pan de cada día,
extraído de los granos de trigo
para que los comensales lo saboreen
sabroso, crujiente, partido y repartido.

El sacerdote mantiene el pan elevado ante el pueblo 
mientras dice con la comunidad:
Éste es el pan de los pobres, pan de vida,
sólido en su firmeza, tostado por el fuego,
comparable a nuestros cuerpos.
Bendito seas, porque el pan es comida de hermandad,
festín nupcial de los que buscan la verdad.
Bendito seas por siempre, Señor.

El sacerdote mantiene el cáliz lleno de vino elevado ante el pueblo
mientras dice con la comunidad
Éste es el vino extraído de los granos de uva
para que los comensales lo beban
como signo de triunfo, alegría y esperanza.
Es vino del Espíritu, comparable a la sangre.
Bendito seas por permitirnos renovar la nueva alianza
y jalonar los días de trabajo con fiestas anticipadoras
de un banquete de bodas, con cantos y danzas.
Bendito seas por siempre, Señor.

Después de la comunión se da lectura a la siguiente oración
*Oración a Stma. María reina de la familia.
Santísima Virgen María, hija de Dios padre, madre de Dios hijo y esposa del Espíritu Santo. A ti acudimos para que nos ayudes a dar gracias a Dios por el don de la familia. Ayuda a los esposos, da fortaleza a los padres, protege y guía a los hijos. Para que con tu esposo San José y tu Hijo Jesucristo, seáis para la familia cristiana luz y aliento en las dificultades, esperanza y alegría en los momentos de felicidad. Que todos los días de nuestra vida sirvan para bendecir a Dios y darle gracias por tu Hijo y hermano nuestro Jesucristo. Amén.
Nuestra Señora de los hogares, ruega por nosotros


Parroquia de San Sebastián
Delegación de Liturgia. Domingo Infraoctava de Navidad

PERLAS DE PAGOLA PARA EL FINDE - UNA FAMILIA DIFERENTE

UNA FAMILIA DIFERENTE

Sagrada Familia (C) Lucas 2, 41-52
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 26/12/12.- Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?
La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser “una sola carne”, compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.
Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.
Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.
Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.
El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.
En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.
Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

viernes, 20 de julio de 2012

LA VERDAD DEL AMOR HUMANO EN LA FAMILIA CELESTIAL


La verdad del amor humano en la familia celestial
Autor: Nicolás Puente http://www.redescristianas.net/
Reproduzco aquí este articulo de Nicolás Puente, por la clarividencia con la que escribe y la responsabilidad y precisión con la que lo hace. El articulo no es mío, por lo tanto. Aun así suscribo cada letra, pues la acepción de personas que nuestra iglesia realiza por legitimar a un concreto modelo de familia, es algo innombrable para quienes predican que todos somos iguales ante los ojos de Dios. (Floren Salvador)
La conferencia Episcopal Española, presentó el documento salido de Asamblea Plenaria: “La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”. El texto se presentó el 4 de julio después de que lo revisara la Permanente.
Si algo tiene este documento de interesante es el descubrirnos cuáles son las preocupaciones más importante que laten en el corazón y la cabeza de nuestros obispos. Y su desvelos principales tienen como causa la situación jurídica y valoración social que está padeciendo en estos momentos la familia. No se trata de la familia concreta, esa que sufre, esa que tiene a sus miembros todos en paro, esas que no llega al fin de mes, ni esas a las que dejan en la calle después de embargar su casa.
Tampoco de esas a las que ahora le obligarán al copago de los medicamentos ni a esas a las que el gobierno les subirá los impuestos, ni a esas otras que no pueden llegar a familia, porque los jóvenes que desean casarse tienen que seguir viviendo en casa de sus padres. Se trata de unas familias a las que hay que hablarle de amor, de leyes morales, de formación de conciencia, de la belleza del amor humano.
En el número cuatro dicen nuestros obispos: “Estas luces, sin embargo, no pueden hacernos olvidar las sombras que se extienden sobre nuestra sociedad. Las prácticas abortivas, las rupturas matrimoniales, la explotación de los débiles y de los empobrecidos –especialmente niños y mujeres–, la anticoncepción y las esterilizaciones, las relaciones sexuales prematrimoniales, la degradación de las relaciones interpersonales, la prostitución, la violencia en el ámbito de la convivencia doméstica, las adicciones a la pornografía, a las drogas, al alcohol, al juego y a Internet, etc., han aumentado de tal manera que no parece exagerado afirmar que la nuestra es una sociedad enferma” (El subrayado es mío). Tengo mis dudas. Pienso que nuestra conferencia Episcopal vive en otro país o por lo menos padece miopía.  [...] 
En la apertura de la XCIX Asamblea Plenaria de la CEE decía el cardenal Rouco: «la fe sin la caridad no da fruto y la caridad sin la fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda… que la fe y la caridad se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino». Estas palabras las tomaba el Cardenal de la carta Apostólica Porta Fidei (14,2).

Pero, lo triste es que se olvida que en 14,1 ,un párrafo antes, recuerda Benedicto XVI el texto de St 2, 18 “Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro”. Y quizá no llegó a leer el final de (14,2) o quizá lo leyó, pero no le pareció importante: “Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando «unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia» (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1)”.
Decía antes que este documento estaba pensado para las familias que están más allá de lo real, esas que no son de este mundo ni viven en este momento. Eso aclara que un documento pensado para la reflexión y el estudio sobre la situación actual de de familia que no llegue a condenar de manera explícita la violencia familiar entre las líneas en las que explican lo inadecuado de usar el término violencia de género (58).
Intentar escapar del deber creando cortinas de humo es cuando menos un pecado de omisión. Callarse ante decisiones políticas, aunque estas sean del PP, alegando que la iglesia no debe meterse en política es irresponsable. No recuerdo nada más político que el mandamiento nuevo, amar al otro como Cristo nos amó. Porque si lo amas, no dejarás que le quiten su casa; si lo amas, no dejaras que pisen sus derechos; si lo amas, no dejarás que le roben en educación ni en medicinas; si lo amas no le cerrarás las puertas de la casa de Dios….

jueves, 29 de diciembre de 2011

"TU" FAMILIA, "MI" FAMILIA, "SUS" FAMILIAS. FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

SAGRADAS FAMILIAS

Bueno, amigos y amigas.
Llevo tiempo sin hacer valoraciones personales en el blog, pues es poco el tiempo que he tenido, pero acabo de tener un espacio libre y comento algo sobre mañana.
Se me olvida, ¡¡espero con fervor, que cada visitante de esta página, sea cual fuere su vivencia de la Navidad, pase estos días serenamente, entre el calor humano y fraterno; y con mucha ilusión.
Decía que, litúrgicamente mañana viernes 30 es el día de la Sagrada Familia. Es el día que la Conferencia Episcopal Española, ha dedicado para defender “su” modelo de familia.
Digo “su”, porque es solo y exclusivamente la familia por la que ellos apuestan, ignorando y categorizando como inmorales o inapropiados, otros modelos de familia.
Heterosexual, homoparental, monoparental, desestructuradas católicamente hablando…etc.
Pero ellos, solo apuestan por la familia formada por un hombre y una mujer.
Da igual, si son buenas o malas personas. Lo que importa es que el género identitario, esté reflejado en lo masculino del hombre y la femineidad de la mujer.
Se nota que los obispos no han leído el libro “AVE MARÍA, Lo femenino y el Espíritu Santo”, de Leonardo Boff; en el cual profundiza en la dimensión femenina de Dios.

Quien escribe, en su día fue promotor en la parroquia, de la celebración de esta fiesta. Pero en la actualidad, se me desdibuja un poco; pues la veo cuasi politizada.

Se hace una clara acepción de personas.
Es cierto que las familias heterosexuales son muchísimas y los demás modelos no son tan numerosos. Pero, todos somos únicos e irrepetibles a los ojos de Dios. Por lo tanto, en una sociedad humanizada, cristiana y plural; deberíamos de caber todos, para que cada cual aporte su grano de arena o su talento, al fortalecimiento de los valores humanos y cristiano.
Pero claro, el asunto cae por sí solo.

La iglesia en España, desde el plano jerárquico; no es ni humana, ni plural y desde luego es mas dogmática que cristiana.
¡No se escandalicen por favor, porque esto si que es nuestro pan de cada día!
Acabo de leer la nota de los obispos para el día de “sus” familias y me quedo perplejo como apuestan por “sus” familias, como vehículos de la nueva evangelización.
Dicen los obispos firmantes que la familia cristiana: “Somos eslabones de una cadena. Hemos recibido la fe y nos corresponde transmitirla con las palabras y hacerla creíble con el testimonio de nuestra vida.”

¿Y las otras vidas señores obispos? ¿No cuentan a sus ojos?
¿Porque seguir restando en nuestra iglesia, cuando todos los brazos son pocos para difundir el testimonio y mensaje del Evangelio? Además, que no van a evangelizar, sino a dogmatizar y por eso les saldrá mal la jugada. Ya van tarde por esos derroteros. Misas en latín y suelta de botafumeiros. Y ya está.

En definitiva, no voy a rezar ni hoy ni mañana por la familia cristiana y “catoliquísima” exclusivamente. Rezo hoy por todas las familias. Por las “suyas” y la mía. Por la familia de Elo y Mª Ló y su hijita; y por la de Alfredo y José Antonio y su hijo… y por todas las familias que lo están pasando canutas, y que solo necesitan la humanidad y solidaridad efectivas del mundo.


ORACIÓN POR TODAS, Y CADA UNA 
DE LAS FAMILIAS DEL MUNDO
Santísima Virgen María;
hija de Dios Padre,
madre del hijo
y templo del Espíritu Santo.
A ti acudimos, para que nos ayudes a dar gracias
por el don de cada modelo de familia.
Ayuda a los esposos y esposas,
da fortaleza a los padres y madres,
protege a sus hijos e hijas.
Que por intercesión de San José y de su hijo Jesús,
seáis para todas las familias
luz y aliento en las dificultades,
esperanza y alegría en los momentos de felicidad.
Que todos los días de nuestra vida
sirvan para bendecir a Dios
y darle gracias en su hijo y hermano nuestro Jesucristo
por cada familia del mundo, Amén.