CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

jueves, 1 de diciembre de 2011

ALGO TENEMOS QUE DECIR LOS CRISTIANOS ANTE EL SIDA

ORACIÓN ANTE EL SIDA

¿Los justos heredarán la tierra, Señor?
¿Y quienes son los justos, Padre de amor?
Quizás son aquellos, que simplemente aman la vida
y desean vivirla libremente 
y sin demasiadas complicaciones.
¿O los justos son los intachables,
a los ojos de la sociedad deshumanizada?
Altos y bajos, ricos y pobres,
Insolidarios y con espíritu de compañerismo,
enfermos mentales,
enfermos físicos,
enfermos sociológicos.
¡Todos!
Ante estos últimos, tenemos todos
una asignatura pendiente, Padre.
Se suceden aun los comentarios hirientes
y las miradas resignadas
para con las personas que tienen Sida.
La causa, ¡que más da!
¿Acaso se contagiaron con alevosía?
Lo malo de esta enfermedad
es que te contagia el cuerpo,
y hace que muchas personas
se inmunicen contra el enfermo,
negándoles la humanidad.
Hoy es el día internacional
de la lucha contra el Sida, Padre bueno.
Virus de inmuno deficiencia adquirida
y virus de inmuno deficiencia humana.
Ayúdanos en este día,
no a recibir demasiadas gracias y dones;
sino a ponernos simplemente en la piel del otro,
de aquel que se contagio de Sida
por una transfusión sanguínea.
De aquella que se contagio
por tal o cual relación amorosa,
aun cuando confió en la otra persona.
Ningunos son culpables,
pues ninguno creo la enfermedad.
Pero todos los que vivimos junto a estos,
debiéramos de vivir nuestra vida junto a ellos,
como plenas personas,
dignas y con derechos.
Personas que no deben
ver menoscabada su integridad,
ni física ni moral,
por tener esta determinada enfermedad.
Sobran los estereotipos ante ella.
Todos son el reflejo del rostro de tu Hijo Jesús,
con sus gracias y dificultades.
Ellos y ellas, igualmente
son tu proyecto de amor
y los receptores de nuestra humanidad.
Que no ahoguemos la solidaridad
con pretextos económicos o morales,
Señor y Padre bueno.
Que nos dejemos de moralidades,
y luchemos por aquello
que fue la primera preocupación de tu Hijo Jesús,
la salud de las personas.
Por ello, prestémonos
a una sana educación sexual.
Para vivir las relaciones personales,
como obra, sacramento y gracia tuya,
construidas sobre el amor
el respeto y el afecto mutuo.
Como siempre,
nada somos sin la asistencia de tu Espíritu,
que es nuestro Espíritu.
Él nos alienta, anima y empuja a ser fuego,
calor, movilidad y ternura,
con nuestros hermanos y hermanas
que tienen Sida.
Amén.