CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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sábado, 8 de diciembre de 2018

MARÍA, SÍNTESIS O ANTÍTESIS DEL CRISTIANISMO DE HOY


“Cual limpia azucena de puro candor, así apareciste ¡oh madre de Dios! Tan pura y tal bella, tan linda y hermosa, que envidia te tienen los rayos del sol,” (Calendario 2019 Divina Pastora de Cantillana). 
Si algún esfuerzo notable hemos hecho los cristianos a lo largo de los siglos es el de ensalzar las maravillas de María la madre de Dios. Virgen, pura, concebida sin mancha, discípula, madre…etc. Y desde luego todo es poco para ella. Pero esta fiesta de la Inmaculada en la cual tanto se ensalza a María, me trae al pensamiento la posibilidad de considerarla en sí misma la síntesis o la antítesis de la persona cristiana de hoy. Siento generalizar. 
María es la síntesis de muchas cosas. Madre, discípula, seguidora, obediente, virgen…etc y culmen de todas las virtudes reconocidas y por reconocer. Pero también es la antítesis del cristianismo instalado en la necesidad de hacer un Dios a la medida de cada uno donde quedan justificadas las miserias personales, y en cuya medida junto a Dios nos hacemos a María. 
Me explico brevemente. ¿Cuántas personas idealizan a María reinando en el cielo y la tienen como recurso y mediadora ante todo lo que nos haga falta? Supongo que todos, y es algo que todos hacemos cuando rezamos y está bien pues se puede honrar así a la Virgen. Ahora vamos a otro aspecto. ¿Quién se puede imaginar a María de Nazaret huyendo con lo puesto junto a su marido y su querido hijo para salvar la vida de este? 
Cito al querido amigo y teólogo José María Castillo que a su vez cita a otros autores cuando afirma de la Virgen María que: "María tenía un sentimiento profundo: ser una persona humilde, que pertenecía a lo más bajo de la escala social de Israel (la tapeinosis) Lc 1,48 (W.Grundmann) y desde tal condición, pronuncia su magnificat, el himno que "evoca los peligros del poder y de la propiedad". Y que anuncia la transformación que hará el señor: hundir a los poderosos y exaltar a los nadies  (lc 1, 52-53) (F.Bovon)”
Señoras y señores que decimos seguir a Cristo. ¿De verdad seguimos sus pasos y los de su madre respecto de lo que fueron en realidad? Si a nuestra casa llegara María con su familia pidiendo asilo, ¿Qué le daríamos? ¿Qué seriamos capaces de ofrecerle, la luna y las estrellas? Entonces y llegados a este punto me atrevo a plantear lo siguiente con todo respeto y contundencia. ¡Qué puñeta estamos haciendo los cristianos mirando hacia otro lado, viendo amenazas sin fundamento, cerrando fronteras y dando apoyo a ideologías ultra conservadoras que prometen recortes de libertades, la denigración de la mujer, cierre de fronteras…etc? 
No seamos hipócritas y no nos atrevamos a llevar la política lejos de nuestras vidas, porque cuando una madre a su hijo le niega el tercer caramelo –por su salud dental- está haciendo política y de la buena, aunque a veces no sea tan buena. 
Pues precisamente por esto deberíamos todos de hacer un ejercicio responsable de donde tenemos la cabeza y el corazón. A Dios por suerte no lo podemos engañar. Y si somos hipócritas alabando a la Virgen y echando la cara al lado cuando llegan los inmigrantes o se nos exige que como cristianos seamos fraternos, pues estamos tirando nuestro bautismo por el suelo. Por eso estoy convencido de que el bautismo puede llegar a ser un mero trámite cultural, ya ni cultual. Y fraternos no podemos ser solo con los primeros cientos que lleguen. 
“Estuve preso y me visitasteis, enfermo y vinisteis a verme” nos dijo el Señor. Acabo. ¡Viva la Inmaculada, si toda ella guapa y vestida de azul! Pero llegó a estar como los que vienen en las barquitas y a los que mucha gente quiere tirar por la borda con nuestro silencio cómplice. Por esta razón, ¿TÚ ERES LA SÍNTESIS O LA ANTÍTESIS del/a cristiano/a de hoy? Pues eso. Acabo con un mensaje que había en casa y que nunca olvidaré: “DESENTENDERSE HOY ES SER COMPLICE DE LA MUERTE DE CRISTO”. Feliz puente y feliz adviento. Fraternalmente, Floren.
(Ilustraciones del dibujante cristiano CORTÉS)

sábado, 1 de diciembre de 2018

DISPONIBILIDAD – Adviento 2018 Ciclo C

“Estad  despiertos en todo tiempo […] y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.”
(Lucas 21,25-28.34-36)

Como dijera aquel, un adviento más y un adviento menos y vamos “palante”. Pero la liturgia cristiana armoniza la vida del creyente para que en todo momento y ocasión sepamos orientar el culto a Dios, nuestra espiritualidad y discernimiento, para actualizar en cada momento el mensaje de Jesucristo en consonancia con las metas y retos que la vida y la sociedad nos propone. 

Revisando los Evangelios y contemporizando el mensaje. Quizás os suene la frase “haced esto en conmemoración mía” (Lc 22,19) es una frase de la liturgia eucarística modificada del evangelio de Lucas a cuya palabra memoria se le suma “com” para que lo que se hace se actualice. Así es. Lo que se conmemora se celebra y actualiza en función del tiempo y las circunstancias. Y es precisamente desde esta perspectiva, desde la cual deseo que arranque este adviento.
Si a algo somos llamados los cristianos hoy en día es a ser luz, testigos, mensajeros, sal, alegría resucitadora, esperanza de adviento…etc. Pero nada de esto lo debemos hacer únicamente en nuestro propio beneficio. No seria propio al considerarnos seguidores de alguien que pasó por el mundo entregando su vida por amor a todos y a todas. Estamos en una comunidad cristiana y estamos en la sociedad del mundo, y es precisamente en el mundo donde se nos exige hoy más que nunca que demos la talla como hijos e hijas de Dios y hermanos de Jesucristo.
Para lograrlo será necesaria nuestra DISPONIBILIDAD a Dios y al objeto primordial de Dios, LA PERSONA. Y llegados a este punto tendremos que ser responsables y pensar –por ejemplo- que so pretexto de nuestra seguridad, nuestras necesidades y prestaciones que recibimos del estado, los inmigrantes lo que tienen que hacer es quedarse en casa y no venir a robarnos lo que tampoco es nuestro. Tendremos que estar atentos para ser conscientes del papel fundamental de debemos tener la comunidad cristiana al erradicar el problema del machismo que mata a las mujeres, modificando la perspectiva tentadora, machista e insolidaria que desde todos lados se le da a la mujer en la Iglesia.
Seguimos defendiendo erróneamente que Dios es padre –varón- aun cuando Dios no tiene sexo, con lo cual también puede ser madre. Seguimos enseñando en catequesis el desfasado relato de la creación del Génesis donde es la mujer la que carga con toda la culpa del pecado de los primeros padres y eso es una barbaridad. Le podemos sumar otras cosas pero no se trata de la cuestión primordial, dar respuestas actualizadas a problemas reales, desde la perspectiva de un Dios que nos llegará hecho niño, a un mundo lleno de desigualdades, de injusticias; muchas de ellas sucedidas ante nuestra pasividad moral y justificadas por ello.

Preparemos un camino al Señor, allanemos los senderos de las personas que lo pasan fatal. Pero no solo en navidad donde damos alimentos, limosna, aportaciones concretas para alguna que otra ONG y que buenos somos… NOOO. El adviento nos exige la continuidad del compromiso con DIOS y la PERSONA, objetivo primordial del amor de Dios.
Nos exige estar atentos a las lágrimas de las personas, para llorar con ellas si fuera preciso colocándonos en su propia carne (lo más difícil que hay).
Un Dios que es amado cuando amamos al otro o a la otra. Un Dios que abraza cuando abrazamos al otro o a la otra. Un Dios que viene hecho niño, para abrir nuestros ojos como platos a la realidad aplastante de que todo lo que se aleje de la VERDAD, VIDA, JUSTICIA Y PAZ; no merece en absoluto la pena.
Por lo tanto, DISPONIBLES Y DISPUESTOS coherentes y humanos para preparar un camino al Señor. Un camino para el que no hay otro camino.





jueves, 7 de diciembre de 2017

MALIKA MALUC – Una Inmaculada del siglo XXI


Se llama Malika Maluc y es de Senegal, de la zona de Palmarín en África. Tiene diecinueve años y es una chica muy guapa, de pelo negro zaino muy rizado y ojos de un verde intenso. Tan intenso, que su madre siempre le decía: -hija mía, en tus ojos se siente la fuerza de la vida y de la selva. Es hija de pescadores, aunque su padre murió hace muchos años por causa de la picadura de una serpiente. Ella no recuerda su rostro, aunque, como siempre su madre le habló de él, Malika tiene un recuerdo muy afectuoso de su padre; al cual reza siempre mirando a la inmensidad del océano Atlántico Norte. 
Ese océano al cual ella se lanzó con un grupo de cuarenta y siete personas en un cayuco de mala muerte, capitaneado por un pirata de Gambia, al cual tuvo de darle sus ahorros de toda una vida, para aceptarla en semejante aventura. Malika Maluc viajó sola, sin nadie de su poblado o región. Quiso hacer la travesía hacia España, porque España era futuro, al igual que Europa. Y si bien es verdad que muchos morían, también tenían noticias de aquellos que lograban llegar sanos y salvos sin ser interceptados por los guardacostas, y conseguían alcanzar un nuevo destino donde había futuro en sus vidas. 
Malika tiene muchos motivos para lanzarse a esta terrorífica aventura. Su poblado es constantemente asaltado por bandas que secuestran a las chicas para esclavizarlas en trabajo o sexo, y a duras penas pueden repeler los ataques de estas mafias. Además, ella sabe que no tiene futuro en su país. África es un continente rico, pero sin posibilidades de futuro pues la riqueza de la tierra se la quedan unos pocos, además de las multinacionales igualmente explotadoras. 

A todo esto se le une una circunstancia que le dio el empujón definitivo para hacer la travesía. Está embarazada. Y el padre de su bebé, murió ahogado en una travesía como la de ella. Cuando supieron del embarazo, Sambeé, su pareja, decidió hacer primero la travesía a España, ganar dinero y mandar todo lo posible a casa; hasta que pudiera tener la seguridad de ofrecer un hogar a Malika y a su hijo. Porque él, sabía que sería un niño y le pondría de nombre Martin, por Martin Luther King. 
El caso es que cuando llegó a su familia la zozobra de la barcaza en la que viajaba Sambeé, Malika –rota de dolor- tuvo el convencimiento de que debía hacer ella misma la travesía en solitario. Se lo debía en primer lugar a su bebé, y se lo debía a su querido Sambeé; el hombre de su vida cuyo amor, respeto y caricias de ébano que nunca jamás olvidaría. Lo que Malika Maluc no podía saber al embarcarse en aquel cayuco, es que por causa de una temible tempestad y un mar picado, veinte millas antes de la costa de la isla española de El Hierro; su cayuco naufragaría y todos sus ocupantes serían arrojados al vacio por un golpe de mar, sin chalecos salva vidas y sin posibilidad ninguna de pedir auxilio. Lo último que Malika pudo ver cuando se hundía en la oscuridad del inmenso Atlántico, era la luna llena. Preciosa. Como preciosos seguían siendo, sus ojos verdes. Fin.

Malika Maluc era una chica de una pureza de virtudes enorme y un corazón de bondad inconmensurable. Chica modelo en su poblado, responsable y afanada en las tareas propias de quienes sienten la obligación de alimentar a los suyos. Cuando conoció a Sambeé, supo que el como hombre era un regalo del cielo, en una cultura donde la mujer siempre tiene las de perder. No hubo nada más bonito para ella que entregarse a él. Lo hizo consciente de lo que hacía. Se querían y querían dar vida, y la dieron. Aunque por desgracia ni su vida ni la vida del nonato, tenían futuro en nuestro mundo.

El Espíritu que animó el amor de Malika y Sambeé, el Espíritu que llenó de vida sus vidas con la ilusión de aquel embarazo, es el mismo Espíritu por el que María y José concibieron a Jesús de Nazaret, el salvador del mundo y cuya venida esperamos. Eso si, esperamos su venida porque sabemos que no va a venir; pero ¿somos conscientes de que José y María llaman constantemente a nuestras puertas, que traen al Salvador consigo? Lo somos, pero miramos para otro lado. Desde la perspectiva de la pureza del corazón e intenciones, Malika es igual a María la madre de Dios. Pero Malika maluc es una amenaza para nosotros, para nuestro estado del bienestar. ¿Cómo rendir culto a María Inmaculada, si hay mujeres de semejante pureza a la de esta y son asesinadas por sus parejas, humilladas en sus trabajos, mal pagadas, o apartadas de nuestras costas porque no son de los nuestros?

Esta es la cuestión, lector. Esta es la cuestión que tenemos tendiente hoy en día los cristianos del siglo XXI. Adoramos a Cristo y a su Madre porque sabemos que NO VAN A VENIR.
Si vinieran de veras, otro gallo cantaría.

Siento la dureza de este escrito, pero me desgarra el alma tantas vidas perdidas en la mayor fosa común del universo y de todos los tiempos; el Estrecho de Gibraltar. Abramos, ¡por amor de Dios! Abramos nuestras mentes y corazones a la fraternidad. Sanemos heridas, alimentemos al abatido y hambriento. Ahí está Jesús. Esa es tu navidad y la mía.

Fraternalmente, Floren. 

miércoles, 22 de abril de 2015

NO ES LO MISMO

No es lo mismo

Reconozco que me gusta estar informado. A menudo durante el día consulto ELPAIS, la Ser y otros medios de comunicación como el informativo de Piqueras y artículos de opinión. Pero llevo unos días un poco hastiado, lo reconozco. Y es que es tanta la obscenidad que nos aporta el continuo reguero de barbaridades inhumanas,  terrorismo internacional, escándalos monetarios y de otra índole, que somos ya legión los ciudadanos que nos preguntamos si esto no hay quien lo pare. 
Si lo que tenemos que hacer es simplemente tener amplitud de tragaderas para soportar como un inacabable viacrucis, que aquellos que otrora fueron legalistas, gobernantes, custodios de la banca, los derechos humanos y los que nos decían a los demás lo que teníamos que hacer; se vayan ahora de rositas habiendo defraudado al fisco y a la hacienda pública, que por cierto dice el ministro que somos todos. 
No, señor ministro. Hacienda no somos todos o al menos no lo somos todos de la misma manera. Es más, creo que nadie es igual a nadie si entre dos individuos se interpone la amplitud de un mar o un océano, o una economía determinada. Aun sentimos el horror de la catástrofe aérea de Germanwings en los Alpes franceses. 
Los medios de comunicación han realizado un despliegue de tal magnitud, que hemos conocido pormenorizadamente los detalles del horror vivido en el avión, así como los rostros de casi la totalidad de los fallecidos y sus historias personales. Esta catástrofe tiene el hándicap de que es muy posible que todos los que habitamos el primer mundo nos montemos en un avión en algún momento de nuestra vida. ¿Qué sería de nosotros?
Y es por ello que nos resulta demasiado fácil ponernos en la piel de los fallecidos. En contraposición a este suceso, un barco zozobró hace unos días en el Mediterráneo. Puede que ni usted ni yo sepamos ninguna de las historias de los fallecidos. Es más, puede que no hayamos visto ni siquiera el rostro de uno de los fallecidos. 

Pero ojo, eran personas humanas. Eran SERES HUMANOS con cada una de sus historias complejas o sencillas, con sus almas y creencias, con sus amores desengaños y anheladas felicidades. Su billete no era ni de primera ni de segunda, era de tercera como aquellos entierros de pobres que se hacían hace medio siglo. Marcharon de su tierra con la desesperación que supone el sobrevivir aun a pesar del desarraigo de la tierra que les parió. 
Se quedaron ahí, en el fondo de un mar que para muchos es costa del sol y para otros el paraíso inalcanzable. Y no es por ponerme dramático pues ya las cifras lo son; pero por muy lastimoso que fuera el accidente del avión, ni siquiera estos fueron 150 o unos pocos más. Fueron más de 700 personas las que perdieron la vida asustadas y atemorizadas en una travesía causada por la desigualdad que este mundo crea, al dar a luz hijos con estrella e hijos que nacen estrellados. 
¿Hubiera reaccionado nuestro primer mundo de la misma manera, si lo hundido hubiera sido un crucero de lujo de una compañía enorme con personas acaudaladas?
La responsabilidad creo que es de todos, hasta de los que educan a sus hijos diciéndole que si no comen la cena vienen los rumanos y se los llevan. Por cosas tan simples como esa comenzamos a mal educar. Y cuando nos damos cuenta hemos creado un submundo al margen de realidades crueles como la de este accidente de muertes sumarias. 
En fin, hoy recuerdo aquella canción de Alejandro Sanz: “NO ES LO MISMO”. Y tiene razón el compositor. Dice la letra: “será que ni somos, ni estamos”. Quizás ese es el problema, nos “insensibilizamos” y eso es malo. Es buena la alegría, pero hay que adolecerse con estos dramas enormes y otros particulares, pues solo poniéndonos en la piel del/a otro/a podremos comprometernos a hacer un mundo más justo. 
Luchemos por la autenticidad, y la Humanidad lo es. 

Floren Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Pneumatología