CARTUJO CON LICENCIA PROPIA
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viernes, 12 de abril de 2019

GRACIAS SEÑOR


“Hoy vengo a decirte gracias, gracias por todo Señor. Gracias Señor por la vida, gracias Señor por el sol, gracias Señor por mis padres, gracias por todo Señor”. La imagen de nuestro Padre Jesús, la Virgen de los Dolores y otras imágenes son lo que se llaman mediaciones de Dios. O sea, a través de ellas evocamos unos sentimientos, sensaciones pensamientos o desarrollamos determinadas acciones…etc. El hecho es que Jesús es Jesús. Señor de Estepa y algo que llevamos inculcado en nuestro ser desde el plano creyente, cultural…etc. Incluso un cristiano pragmático como yo no deja de estremecerse ante su imagen. Una de las cosas que conseguí hace tiempo es lograr centrarme en su cara y ver la de un hombre absolutamente destrozado, que por amor a la causa de la humanidad, por ternura hacia la mujer y el hombre de cada tiempo; se dejó la piel, NO en el intento, sino que puso el fermento de lo que sería un movimiento que -con sus luces y sombras a día de hoy- transformó el mundo, el REINO DE DIOS.
Hoy he ido a verle a Él, a Jesús y a su madre para darle gracias. A través de los acontecimientos que cada cual vive, la vida nos educa. Nos envuelve en sabiduría, nos hace responsables y nos lleva a priorizar lo que verdaderamente merece la pena. Siempre hay cosas, cada cual arrastra su cruz más o menos grande, pero no se me ocurrirá ir en busca del Señor para molestarle con “peleítas” de 3 al 4. Noo, eso ya se superó.

Rememoré en su presencia la canción con la que comienzo este pequeño artículo, “hoy vengo a decirte gracias”, enseñada a los peques de hace treinta años por nuestras muy queridas y recordadas monjas de la guardería, Rosa, Eloísa, Pastora, Concha, Victoria…etc. Nunca he olvidado la canción y hoy la canto a voz en grito. No es que me esté haciendo el machote –que lo soy, cuidado…jejeje-. Es que es una realidad. Me siento hombre libre, querido, muy muy respetado por las personas y apoyado desde muchas perspectivas y con UNA FE INQUEBRANTABLE.
Mi amor hacia Jesús Nazareno de Estepa es eterno, aunque nos veamos poco, aun a pesar de lo que pueda pasar. Y el rostro de su madre es el de mi propia madre, Epifanía cuya virgen es el amor de sus amores. Acabo. Recordaré aquí a mi querido Manuel Santos Ortega, que también amaba a la Virgen de los Dolores de Jesús y que le dedicó estos versos que expresan divinamente mis sentimientos.

“Que pura flor tu dolor,
madre mía de los Dolores.

Si mis penas son tus penas,
tus dolores mis dolores;
para ti son mis amores
mi virgen de gracias es plena.

De mi madre yo aprendí
el amor que te profeso.
Hoy mi homenaje es un beso,
para ella y para ti.

¡Ya te cantaré sin fin,
con tu cara me embeleso,
cara de nardo y rubí!

Y si alcanzo tus favores
que sepa sufrir contigo,
madre mía de los Dolores”.

Como dice mi papá: “bendito sea Dios que nos da pena, alegrías y nos da de todo”. Buena semana santa a todos/as, nos vemos en Pascua de Resurrección. Ahh y cuidado con las torrijas, que decís que no pero poco a poco os las coméis… jejejejeje.


domingo, 19 de noviembre de 2017

DIOS NO AJUSTA LAS CUENTAS - Evangelio de los talentos Mateo 25,14-30

Ayer en vísperas y tras recitar el cantico de María, llamado “magníficat” y con el eco del Evangelio en mi cabeza, me convencí de que Dios no nos ajusta las cuentas. No, no lo hace ni lo hará. “Su misericordia alcanza de generación en generación” dice Lucas 1,50. 
Por lo que, si Dios es misericordia –lo cual quiere decir caridad infinita-, no puede ser ni Padre ni amoroso, si ajustara las cuentas a sus hijos e hijas con toda la crudeza de estos términos. Señalo que el versículo que he nombrado del magníficat, continua en estos términos: “a los que le temen”. O sea, según este texto la misericordia alcanza a los que temen a Dios. 

Hay que tener en cuenta que el magníficat está compuesto por una gran diversidad de textos, todos ellos del Antiguo Testamento. La primitiva comunidad cristiana lo coloca en boca de María, pero es probable que María se expresara en unos términos más sencillos sin desvirtuar el sentido de la manifestación de su humildad y disponibilidad hacia Dios. “A los que le temen” está influenciado por el texto del que se toma este versículo, que corresponde al salmo 103 del rey David, sobre el amor de Dios. 
Ya sabemos en qué términos drásticos se refiere en muchos casos el A.T. a Dios, sin perder de vista que cuando se alude al temor o a los adeptos de Dios, se refiere el escritor a aquellos que a Dios le son fieles, suavizando así la esencia de Dios mismo. La liturgia de la Palabra de este domingo –como el domingo anterior- es ya un preámbulo de lo que vendrá en pocos día, el ADVIENTO. 
Proverbios hace un alegato a favor de las buenas virtudes, esenciales para demostrar lo que uno es desde la inmediatez de su vida, la comunidad familiar. Y lo hace maravillosamente a través del ejemplo de una mujer hacendosa. Si en la lectura del salmo 127 cambiamos la palabra temor por fidelidad, encontraremos la verdadera esencia de este bello texto, escrito por alguien que siente en sus carnes el amor de Dios. La carta de Pablo nos lleva el origen de toda la liturgia de la Palabra: estad alerta porque se acerca el Señor. 
Y finalmente es Jesús en el Evangelio de los talentos, el que nos muestra lo que Dios NO ES. No interesa aquí referirse a la productividad de la fe, pues la fe se puede demostrar de muchas formas. O sea, no por hacer muchas cosas se tiene más fe y se está más cerca de Dios. Cuidado de no prestarse a un mercadeo en el que Dios y Jesucristo no entran, “te doy porque me das”, no. 
Porque eso es obtención de privilegios, algo detestable para Dios. Por el contrario, en el evangelio está patente la opción que Dios pone ante cada persona de prestarse a su Reino o no hacerlo. A cada cual se nos da una vida y unas aptitudes, para que compartamos todo lo que tenemos. Pero Dios nunca nos va a reprochar nada, no. El reproche, el temor, el mercadeo de la fe y los sacramentos, esa es la deformación a la que a través de los siglos hemos sometido a Dios, y lo seguimos haciendo. Incluso nos reprochamos cosas nosotros en nombre de Dios, que absurdo. 
Aun se dirime la vida de muchos cristianos entre pecadores o no pecadores, cumplidores o no, fieles o herejes, leales o ácratas…etc. Que esta situación a la que nos someten en muchos casos no nos lleve al temor de esconder el talento por no saber si vamos a acertar o no. Si tenemos miedo, que la reacción sea a la ofensisa y no a la defensiva; la ofensiva del respeto y la fraternidad para neutralizar a esos boceros de Dios a los que hay que temer, pues dicen y no hacen.
Dios nos quiere simplemente si la intención es buena. Porque Dios está en otra dimensión absolutamente distinta. 
Fundamentalmente está en el otro. En esa persona que incluso quizás ni yo conozca, pero en la cual debiera yo de descifrar el rostro de Dios. Según mi actitud y mi coherencia cristiana, actuare de una manera u otra; y será esa persona anónima objeto de mi consideración, ignorancia o despecho la que me juzgará. 
Ahí si está el juicio de valores, y el valor de mi talla como creyente o cristiano seguidor de las huellas de Jesús el carpintero de Nazaret que ya está llamando a mi puerta. De nuestros protocolos misas e historias a las cuales yo me presto, creo que Dios quiere saber más bien poco, mientras todo eso no tenga un reflejo en la comunidad en su conjunto, creyente y no creyente. 
Llega el Adviento, el tiempo de la Palabra, el tiempo de la quietud y la contemplación por excelencia, el tiempo de esperar al Señor. Él espera mucho más de nosotros, de lo que nosotros lo esperamos de Él, pues la vida es un continuo dar gracias por tantos dones. Aun así, preparémonos para –valga la redundancia- preparar un buen camino al Señor. Buen domingo y buen camino.

Fraternalmente, Floren.  

lunes, 24 de abril de 2017

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS - José Mª Castillo. Teólogo

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS
            José M. Castillo

            El relato de la incredulidad del apóstol Tomás, que se recuerda a los cristianos en el segundo domingo de Pascua (Jn 20, 19-31), nos viene a decir que la fe entra por los sentidos. Mucho antes que el IV evangelio, el apóstol Pablo había dicho que “la fe entra por el oído” (por lo que se escucha, “akoê”: Rom 10, 17). Pero el Evangelio añade que, no sólo por lo que se escucha, sino también por lo que se ve y se palpa.
Que es lo que le pasó a Tomás. Cuando los otros apóstoles le dijeron que habían “visto al Señor” (Jn 20, 25), Tomás respondió lo que dice tanta gente: “Si no lo veo y lo toco, no lo creo”. Hasta que, a los ocho días, Jesús resucitado se plantó delante de Tomás y le dijo: “ven acá, mira, toca, palpa… y no seas incrédulo” (Jn 20, 27). Y Tomás no tuvo más remedio que decirle a Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).
            La cosa, al menos en principio, está clara: la fe entra, no sólo por lo que oímos, sino además por lo que vemos y palpamos. Pero aquí es donde está el problema. Porque, en realidad, ¿qué es lo que vio y lo que palpó Tomás? Vio y palpó llagas de dolor y muerte. Y entonces creyó. Pero el mismo Jesús añadió: “¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto” (Jn 20, 29).
            El Evangelio se refiere obviamente a quienes vieron a Jesús resucitado. Pero, ¿y los que no lo vemos, ni podemos verlo? Insisto en que Tomas vio a Jesús. Pero no solo eso. Lo que Tomás dijo es que quería ver las llagas de los clavos y la herida del costado de Jesús. Entonces fue cuando Tomás creyó. No simplemente cuando vio a Jesús, sino cuando palpó sus llagas de sufrimiento y muerte.
            Yo me pregunto por qué ahora hay tanta gente a la que no le interesa para nada el asunto de la fe. ¿Porque no vemos a Jesús? Por supuesto, a Jesús no podemos verlo. Pero, ¿y sus llagas de sufrimiento y muerte? ¿dónde las vemos? ¿en quiénes se palpan? Ahí están: en la vergüenza de los que se dejan la vida en las pateras, en las alambradas (con sus concertinas) que les hemos puesto a quienes vienen huyendo de la muerte, en los que se mueren en las hambrunas de África y en las guerras interminables del coltán. Porque nosotros, los “¡creyentes en Cristo!”, los cristianos de los países desarrollados, no soportamos las llagas de los clavos de la muerte de Jesús.
            ¿Y la Iglesia, que no se cansa de predicar la importancia de la fe? Los “hombres de Iglesia” se preocupan mucho por los que llevan en sus carnes las llagas de Cristo. Pero es que la Iglesia no sólo se preocupa por los que llevan las llagas. Además de eso, necesita mucho dinero para conservar sus templos, sus seminarios, sus palacios y sus curias, para mantener intacta su liturgia y su moral. Y si no, que se lo pregunten al papa Francisco. Este hombre se preocupa tanto por los desgraciados de las llagas, que más que un papa, parece – a veces – un “agitador social”. ¿Y nos vamos a quedar con los brazos cruzados ante semejante desvarío?
            Es la pregunta que algunos se hacen. Yo – a lo mejor estoy equivocado – lo que me pregunto es si nos interesa de verdad creer en Jesús. O quizá lo que queremos, a toda costa, es que el solemne montaje religioso que tenemos siga como está. O incluso que, a ser posible, podamos recuperar la solemnidad de antaño.
            Por eso, sólo me queda esta pregunta: ¿no nos estará ocurriendo que, en realidad, estamos más cerca de los sacerdotes del templo que de las llagas que tanto anhelaba tocar el apóstol Tomás? 

sábado, 2 de abril de 2016

CREER EN JESÚS ES CREER EN NOSOTROS

La amiga Leticia, nos envía este bello texto, a todos los amigos y amigas del Encuentro LGTB de Chipiona: 

“Dios amigo de la vida”. Libro de la Sabiduría (11,24-12,1)

Amas a todos los seresy no aborreces nada de lo que has hecho;si hubieras odiado alguna cosa,no la habrías creado.Y ¿cómo subsistirían las cosassi tú no lo hubieses querido?¿Cómo conservarían su existenciasi tú no las hubieses llamado?Pero acoges a todosporque son tuyos,Señor, amigo de la vida.Todos llevantu soplo incorruptible.

Gracias Leticia, por tus palabras, que me llevan a mi propia reflexión sobre el texto que nos envías entrelazado con la liturgia de este fin de semana, en la cual se nos cuenta el episodio de Tomas, el apóstol incrédulo.

Empezaría diciendo, que creer es maravilloso y todas esas cosas bonitas que puedan decirse de la fe. Pero la dimensión de personas creyentes no nos debe de llevar a ignorar el lugar que ocupamos en el mundo, seamos creyentes o no creyentes. Me explico.

Tomas se resiste a creer en el resucitado. No porque no crea en sí mismo a Jesús y su vida o su mensaje, sino porque él no ha tenido aun la experiencia del resucitado. Junto a mi apreciado amigo y teólogo José María Castillo, señalo algo muy curioso. Y es que la insistencia de meter los dedos en las llagas y de verlo en persona, manifiesta una exigencia natural para el ser humano; y es que todo se aprecia de una manera autentica desde los sentidos del cuerpo humano.

Precisamente por eso, en la aparición a Tomas solo le bastó verlo, para creer. En definitiva, somos masa, somos cuerpo, somos personas. Como bien nos dice el texto que nos envía Leticia, Dios solo puede querer y cuidar aquello que crea, pues por amor es creado.

Acabo. Estoy convencido de que la persona humana se hace un flaco favor a sí misma, si pretende creer y poner sus anhelos en tal o cual cosa, mientras no apueste firmemente por el reconocimiento de SU propia dignidad, como persona humana y como SER creado por Dios a imagen y semejanza suya.

“Pero acoges a todos porque son tuyos,
Señor, amigo de la vida. Todos llevan
tu soplo (Espíritu) incorruptible.”(Sabiduría 11,24ss)

Ojalá la vida nos de oportunidades reales para SER personas dignas en el mundo. Ojalá encontremos cuerpos llenos de llagas, de sonrisas, de anhelos cumplidos o frustrados, de esperanzas…etc; cuerpos en los cuales podamos descifrar el rostro del Resucitado, para creyendo en él, ayudar a transformar este mundo, por un lugar más justo, digno y fraterno.

“En la orilla,
envuelto en la bruma de la mañana,
allí está él, hechizándonos
y tendiéndonos los brazos.

Tu mirada, Señor,
ha atravesado nuestro corazón y nos ha seducido:
¡¡llévanos siempre más lejos por tu amor!

¡Haznos vivir, Señor,
por el poder de tu nombre!
Denuncia a quienes nos acusan
y líbranos de los lazos que nos impiden
poner en práctica tu Palabra.

Por la resurrección de tu Hijo,
arráncanos del poder de la muerte.
(Dios cada día. S.Terrae 22. Ferias pascua)

Feliz pascua a tod@s. Os abrazo de una manera “apretadita” desde Estepa.

Atte. Floren de Estepa.

viernes, 12 de octubre de 2012

LAS COLUMNAS, SIGNIFICACIÓN EN EL PUEBLO DE DIOS. DÍA DE LA VIRGEN DEL PILAR.


LAS COLUMNAS, SIGNIFICACIÓN EN EL PUEBLO DE DIOS. Día de la Virgen del Pilar.

Hoy es el día de la Virgen del Pilar, tanto en España como en los pueblos hermanos de Latinoamerica. Pio XII ofreció a estos pueblos la posibilidad de celebrar junto a nosotros el vinculo de la hispanidad, por lo mucho que nos une, desde el maravilloso lazo de la fe, la cultura y el habla.

Es dificil ahondar en la autenticación histórica de esta fiesta, pues se remonta fundamentalmente a la poca documentación aportada por los primeros padres -algo de patrología-, muy escueto y sobre todo, a escritos relativos a Santiago Apóstol y el camino a compostela.

Si hago aquí mención, de cómo los hagiografos bíblicos a los largo del tiempo, se han dejado influir por los elementos arquitectónicos y su terminología, para plantear similitudes, comparaciones u otras aportaciones concretas. Incluso la tradición apocrifa a colaborado en ello. En orden de lo que hoy celebramos, María se apareció a Santiago en un pilar (columna o basamento).
En el Exodo tenemos constancia de la poderosa columna de fuego, que Dios utilizó para cerrar el paso a los egipcios. La gran columna de nube, es para Israel el signo de que el Señor está con ellos y con ellos camina. Sansón, hace justicia a los filisteos derrumbando las columnas que causaron el derrumbe del edificio y la muerte de todos. Y según la tradición y los conocimientos culturales de la época romana, Jesús padeció ser azotado atado a una columna, (imagen de la nombrada columna en la Iglesia de Sta. Práxedes de Roma), aunque este dato no está corroborado por los sinopticos.

De todas formas, la historicidad de este acontecimiento sobrenatural hay que relegarlo a un segundo término, pues las cuestiones de fe son difíciles de evaluar o cuantificar desde la historia, ya que se desprenden en ocasiones del subconsciente humano.

Fue esta aparición de la Virgen María a Santiago Apóstol “el Mayor”, una experiencia religiosa de este último, que en la virgen María encontró la fuerza necesaria para continuar su labor evangelizadora. El lugar de la aparecida, no pudo ser más sugerente pues en la dureza de la columna o el pilar de piedra, el santo apóstol pudo ver que en María tenemos un cimiento al que aferrarnos cuando podamos flaquear.

María, en cada momento de nuestra vida ella nos asiste con su presencia, para servirnos como guía y maestra en nuestro caminar. Ella es “pilar” para la fe, pero su aparición y existencia significa aun mucho más para los cristianos y cristianas de cada tiempo y cada época.

Podemos comprender que no solo de fe vive el sujeto. Son muchas cosas las que confluyen en una persona, para desarrollar una vida plena sea desde el plano que fuere. María es ejemplo de fe, en este día y todos los días. Pero igualmente es ejemplo de fidelidad, modelo de entrega, ejemplar en el trabajo, servidora innata, fraterna con los suyos y con todos los que en ella ponemos nuestro que hacer.

Ella, por guardarlo todo en su corazón, es sensible entre las personas sensibles y puede continuar siendo el pilar sobre el que se asiente nuestra fe y toda nuestra vida y existencia.

Feliz día a los pueblos de habla hispana, a las “Pilares” y a todos los que en esta humilde persona de Nazaret, como el apóstol Santiago; encontraron la fuerza para seguir adelante.

Abrazos pues.

Atte. Floren de Estepa.

martes, 2 de octubre de 2012

LA FE DE UNOS Y LA FE DE OTROS, EL AÑO DE LA FE


La Fe de unos y la Fe de otros

Está próximo el año de la fe. El año de la fe por aquí, el año de la fe por allá. Lo cierto es que parece que nuestra Iglesia, está bastante dispuesta a poner mucho esfuerzo en la difusión de este año de la fe y lo propuesto para desarrollarlo. Carteleria, banderolas en todas las webs de aire cristiano o religioso, cartas de los obispos, el motu proprio “Porta Fidei” escrito para su convocatoria…etc.
Aprecio profundamente la preocupación del papa por el sentido de la fe: “redescubrir el camino de la fe para iluminar […]la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”. Sobre todo por el sentido de la fe en el mundo y en Europa. Como sabemos, la evangelización de Europa es un testigo que el actual papa ha recogido de su predecesor Benedicto XV.
Las circunstancias eran distintas al comienzo del siglo XX, aunque problemas como tales, no han faltado en cada una de las épocas. Lo que ocurre en cada sentido, es que puede que nuestra Iglesia aun a pesar de la sabiduría que le proporcionan los años, quizás no haya sabido colocarse certeramente en el lugar adecuado, para afrontar tales eventos.
“Después del Concilio, la Iglesia ha trabajado para que sus ricas enseñanzas sean recibidas y aplicadas en continuidad con toda la Tradición y bajo la guía segura del Magisterio”, dicen las indicaciones pastorales para el Año de la fe. (S.C.D.F) Y efectivamente, si de algo somos conscientes muchos cristianos, es del interés que demuestra nuestra iglesia, para que el Magisterio sea estrictamente observado en el pueblo de Dios.
Poco margen se ofrece a los cristianos en la consecución de sus vidas, aun cuando se observe siempre el reducto de la confesión para descarriados, como oportunidad para regresar al buen camino. La fe a lo ancho y largo de su significado, como he escrito en otras ocasiones no es garantía de ser buena persona. Se puede tener fe y llegar al fanatismo, por el cual todo el mundo debe creer lo que yo creo, u orientarlo en la misma dirección.
O se puede tener fe, y pasar desapercibido (Lc 10,29ss) haciendo el bien sin preguntar por la situación social o moral del necesitado. ¿No os parece que más que estar necesitado el mundo y la humanidad de fe; es la fe la que está necesitada de humanidad? En primer lugar, quiero decir que me hubiera gustado que la Iglesia llevada por un espíritu aperturista e integrador, bien pudiera haber reservado espacios del año de la fe, para profundizar en la fe como principio universal, desde toda perspectiva o creencia interreligiosa.
Pero continuamos en cierto modo los cristianos, considerándonos la guinda del pastel, al considerarnos depositarios de algo, que en muchas ocasiones se nos escapa de las manos. “Esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble” (Porta Fidei nn.5), dice el papa.
Yo creo que hoy más que nunca, la fe es una actitud ante la persona que está ante nosotros o nos interpela en la distancia (Sant 2,18.26). Pues es solo ante el sujeto que reclama nuestra atención en pro de una ayuda, un abrazo o una acogida, donde encontraremos el rostro del Dios vivo (Mt 10,42). Todo esto es una opción de vida de fe, considero yo que completamente actualizada y humanizada desde el Evangelio de Jesús.
El papa afronta este año de la fe, como consecución del declive del cristianismo en Europa, ya que la fe cristiana no va incardinada en el proceso cultural de nuestra sociedad europea, como un presupuesto adicional a la educación recibida. En términos generales, no preocupa demasiado a los padres y madres que sus hijos sean cristianos. Y esto nuestra iglesia lo percibe con estupor, en función del descenso de las estadísticas, respecto de la bajada de la natalidad, el descenso de los bautizos, el bajón en los matrimonios canónicos y el descrédito general al que la iglesia se somete a sí misma aunque no lo reconozca.
A este proceso de involución del cristianismo, nada ayuda la férrea doctrina impulsada por el papa y los obispos, para no abrirse a nuevas realidades sociales planteadas, la negación a nuevos retos en la búsqueda de la verdad de cada cual y los nuevos estados de vida que son una realidad en nuestra sociedad comunitaria europea. “La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia”, (P.F. nn10) dice el papa.
Pero si la iglesia abrazara a todos los que dicen seguir a Jesús y le siguen, ofreciendo un camino integrador y de diálogo antes que someter a la persona al credo y la moral del catecismo naranja; -digo que- la catolicidad de la iglesia tendría un vuelco absolutamente comunitario y humanitario, pues primero abrazaría y luego preguntaría.
Se nos habla de fe y se nos habla de salvación en “Porta Fidei”, como una concatenación de circunstancias, las cuales no pueden darse la una sin la otra. No me voy a enredar en temas de soteriología con el gran teólogo Ratzinger. Pero estoy convencido de que la salvación de cada cual, está donde está su corazón.
Y el corazón de muchos cristianos sufre hoy, porque no sienten ni sentirán el calor de la iglesia, más preocupada por sus privilegios y sostenibilidad, que por el nivel de calor del corazón de sus hijos.
Lo diré sin reservas al acabar este escrito. Soy completamente escéptico respecto del Año de la Fe. Creo que es nuestra Católica Iglesia la que tiene que ser reevangelizada desde dentro mirando a los que nos miran con incredulidad, sin dar crédito a los modos con que nos las gastamos los que decimos seguir al de Nazaret, incluso entre nosotros mismos.
Comparad estas últimas palabras mías con las del papa al Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. “La Iglesia en Europa, en el trasfondo de los desafíos sociales y espirituales, está llamada a reflexionar sobre la perenne tarea de la evangelización y sobre su urgencia renovada y actual”. ¿Será posible? ¿O será una quimera?, por cierto palabra tan de moda.

Nada más. Todo sea por una fe humanizada.
Saludos desde el corazón de Andalucía.

Atte. Floren de Estepa, estudiante de teología cristiana.

martes, 8 de mayo de 2012

LA FE, ¿QUÉ FE?

José Arregui - Teologo.

¿Qué es la fe sino ese consuelo que te permite pisar la tierra, como suelo sagrado, y dar un paso hacia tu hermano? Hablo de fe, no de creencias. Hablo de fe, no de religiones.

Cuando digo”fe,” digo esa llamita que chispea sin cesar en todos los corazones, también en el tuyo, aunque a veces la sientas apagada. Es el mismo fuego que arde en el corazón de la Tierra y de las estrellas, de los átomos y de las galaxias. Es la llama de la Vida. Y la llama de la Vida es el Corazón del Universo, y late en cada una de tus células y neuronas.

Eso es la fe, y no tiene que ver con religiones ni creencias, sino con el latido libre y universal de la Vida. Esa fue la fe de Jesús, más allá de sus creencias. A esa Vida poderosa y tierna llamaba él “Dios” y la invocaba tiernamente como abbá. Por esa Vida se sentía feliz y libre, y por su causa arriesgó la vida.

El cristianismo –católico en nuestro caso– como sistema de creencias, ritos y normas morales, como organización jerárquica, como estructura de poder, como entramado de complejos y a veces turbios intereses… eso es otra historia. No es lo de Jesús.

Cuando 70 obispos españoles se reúnen en Asamblea Plenaria, eso es el sistema que necesita funcionar, y no digo que esté mal: depende de que para qué quieren que siga funcionando el sistema.

Cuando el presidente de la Conferencia Episcopal española, el cardenal Rouco, ante la dramática situación de la crisis y del paro creciente, y ante las medidas del Gobierno que empobrecen más a los más pobres, se limita a apelar vagamente a la fe y a la caridad, me digo que eso no es la fe que animaba al corazón de Jesús.

Cuando el Gobierno de Rajoy acaba de aprobar un decreto que niega a los inmigrantes en situación irregular el derecho a ser atendidos por un médico o un hospital, y Mons. Rouco no ha alzado la voz ni ha exigido a toda la Asamblea que se ponga en pie y grite NO contra este decreto en nombre de Jesús y del Evangelio, entonces me digo que ellos están en otra cosa: que el Evangelio de Jesús no les interesa, que a ellos les importan las creencias y el mantenimiento del sistema, pero no los dolores de la pobre gente, no la llamita del corazón, no la Vida.

Cuando Mons. Rouco ha repetido por enésima vez la obsesiva y errónea consigna del papa actual: “sin fe no puede haber verdadera caridad”, identifica la fe con creencias, y así profesa una gran mentira. Basta abrir el Evangelio y leer la parábola del buen samaritano o del buen increyente. Basta mirar la historia: ¿qué guerra, tortura, explotación y dictadura no ha sido legitimada por la jerarquía católica con todas sus creencias? Hace justo 75 años, Gernika fue bombardeada por un caudillo católico creyente y practicante que contaba con el beneplácito y la bendición de todos los obispos españoles (solo uno, Mateo Múgica, alzó la voz y fue desterrado).

Seas o no creyente, cuida la fe: esa llama profunda y secreta, pues de ella depende el brillo de tu sonrisa y el futuro de la Tierra. Cuida el corazón de tu vida, el corazón de la Vida. No dejes de palpitar y de sentir. No dejes de respirar, de sentirte libre y de tender la mano a la Vida que, muy cerca de ti, reclama cuidado.

¿Y las creencias? Están bien si te hacen más bueno y feliz. Están bien, si no te aferras demasiado a ellas. Si te aferras demasiado a ellas, acabarán impidiéndote ser más bueno y feliz.

Viene de: http://www.atrio.org/2012/05/la-fe-%c2%bfque-fe/comment-page-1/#comment-56566

miércoles, 28 de septiembre de 2011

CARTA A MIS OBISPOS JUAN JOSÉ Y SANTIAGO, EN RESPUESTA A LA SUYA PASTORAL ENVIADA A LA ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA

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Carta a mis Obispos Juan José y Santiago, en respuesta a la suya pastoral enviada a la Archidiócesis de Sevilla


"espero y deseo que atendáis a la riqueza que aporta a la comunidad diocesana de Sevilla, la diversidad de planteamientos ortodoxos u heterodoxos. En cada uno de estos planteamientos habita el Espíritu que nos anima e impulsa, aun a pesar de los posibles naufragios, a continuar en la Iglesia de Jesucristo"

Estimados Obispos, Don Juan José y Don Santiago:
Vayan por delante mi saludo en la paz del Señor y mi gratitud por la enriquecedora carta que con motivo del curso, han tenido a bien escribir a la Iglesia de Sevilla con la cual estoy en comunión.

Suelo dar lectura a las cartas que Don Juan José, nos escribe de manera periódica; pero esta del comienzo del curso suscitaba en mí un interés particular, porque en ella se explicitan los principales proyectos a impulsar en el presente curso. Por ello, entre las reflexiones del pasado evangelio dominical, entre hijos que trabajan o dicen de trabajar en la viña, -digo que- he dado lectura a vuestra carta, de la cual sustraigo algunas conclusiones propias y concretas.
Juventud, laicos, caridad y familia. Ambicioso proyecto, que desde diferentes flancos debe ser impulsado, con la asistencia del Espíritu Santo y las artes que cada uno posee y para beneficio del pueblo de Dios. Desde luego la frase citada por vosotros: “No hay prioridad más grande que ésta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante”  (Benedicto XVI, VD 2); es más que oportuna para denotar la innata vocación a la que es llamada la Iglesia de Jesucristo, desde su colectividad.
Lo que me inquieta es si precisamente nuestra iglesia, está descifrando correctamente los signos de los tiempos, para alcanzar esa iluminación que le predisponga a indicar a otros, cual es el camino oportuno o determinado para acceder a Dios y lo que entendemos por voluntad de Este.
Para intentar ser objetivo, no me puedo centrar en una pastoral concreta para opinar sobre el tema de la juventud, pero si tengo claro, que aunque considero correcto el objetivo del Plan Pastoral Diocesano, “La Parroquia, casa de la Familia Cristiana”; estoy más a favor de descentralizar la parroquia. Intentaré explicarme.
Sevilla, como dijo aquel lema de difusión turística “son sus pueblos”, y los pueblos de Sevilla centran su labor pastoral en el templo sedente y parroquial donde se celebran los ritos religiosos y de carácter cultual. Aun así, todos los que trabajamos a pié de calle reconocemos el déficit colectivo por una vivencia profunda, meditada y auténticamente comunitaria de la vida sacramental de las comunidades locales. La mayoría de las actuaciones pastorales de las parroquias –aunque son voluntarias-, se basan en la pastoral de la costumbre o la obligatoriedad, sin que se realicen actividades determinadas para que por sí mismos, acudan los jóvenes a la iglesia. 

Ampliación de actividades varias a los márgenes de la feligresía, diversidad en los proyectos a llevar a cabo sin que implícitamente tenga que mediar el carácter religioso, para que siendo humanos atraigamos a la gente a la carencia de Dios. Diversidad en la celebración eucarística y los lugares de culto, que pueden llegar a ser incluso itinerantes. Inclusión de actividades pastorales y sus agentes, en actividades sociales y municipales, así como la colaboración con determinadas ONG católicas o aconfesionales…etc. Todo ello podría ayudar a la inclusión de los jóvenes a una vida de fe, desde la propia vida vivida junto a ellos. Para plantearlo de manera coloquial, luego de ser sus amigos le hablaríamos de Dios.
Lo que ustedes desarrollan en su carta, respecto de la formación de los laicos es una necesidad imperiosa en nuestra iglesia, la cual no acabo de tener claro. No lo veo claro, quizás porque no soy clérigo ni estoy ordenado de ningún modo ministerialmente. Pero si tengo claro, que el interés fundado de ustedes por la formación de los laicos, es algo respecto de lo que nuestra iglesia esta muy necesitada y a lo cual nunca se le ha dado el impulso necesario. Casi me atrevo a afirmar, que este asunto se les fue de las manos a ustedes los obispos al meter en un profundo cajón la esperanza y el “aggiornamento” del Vaticano II –autentica esperanza para los laicos de la Iglesia; pero creo que de profundizar en este tema me tilden de demagogo, pues todos somos corresponsables en buena medida, en el correcto funcionamiento de nuestra católica iglesia.
Sinceramente, no se cual es el cimiento sobre el que sustentará la iglesia de Jesucristo en el futuro, pero creo ver por los acontecimientos recientes que este sustento no está en el ministerio de los ordenados presbiteralmente. ¿Será quizás lo laico? No lo se, pues no tengo aptitudes vaticinadoras.
Pero considero que nunca se impulsará de una manera decidida la llamada Nueva Evangelización, mientras no se equipare en cada comunidad de una manera equilibrada la responsabilidad entre Laicos y Clérigos en nuestra Iglesia.
Nombran acertadamente ustedes, a un teólogo español –creo que Olegario González de Cardedal- que afirmo que: “la Iglesia en España tiene atrofiado uno de sus pulmones, necesario para la respiración interior y acción exterior: los seglares”. ¿Esta atrofiado el pulmón seglar o el pulmón clerical?, me pregunto con absoluta sinceridad. Desde luego entiendo que el teólogo afirma aquí, que a los seglares es preciso formarles y concederles campo de actuación de una manera efectiva y responsable.
Pero, ¿qué formación? Los programas educativos son variados y cuantiosos y nuestra diócesis posee los suyos propios. Pero, ¿formación doctrinal señores obispos? Me da un poco de vértigo esa palabra pues se desprende intrínsecamente de la dureza y complexión del magisterio de la Iglesia, el cual determina con su enseñanza si uno está dentro o fuera de lo que piensa la iglesia, antes que la enseñanza de los cauces de la felicidad bienaventurada que Jesús nos ofreció en aquella montaña cercana a Tiberiades. Los seglares, la juventud, los niños, las personas en general no necesitamos una formación doctrinal que piense en los frutos de vocaciones sacerdotales o religiosas de una manera concreta.

Entiendo que ese es un camino por el que nunca veremos la luz. Y las cifras vocacionales desgraciadamente hablan por si solas. ¿Acaso no sería más conveniente una formación explicita para vivir bien la vida, descifrando a Dios poco a poco en la vida de los formados, ayudándoles en sus vidas por medio de un apoyo incondicional sea cual fuere su manera de vivir y su propia naturaleza?
Llegado a este punto, respecto de la vida de los humanos y su concepción de Dios, me pierdo un poco, pues ustedes afirman que el hombre se aparta de la verticalidad respecto de Dios y la comunicación con este. Pero Benedicto XVI nos dice que: “el auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que viene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación”. Yo desde la pobreza de mi conocimiento teologal, considero que para orientarse en la vida, antes que nada hay que ser consciente de la propia realidad de cada uno, desde el estrato en el que vive. El mundo, situado bajo nuestros pies y en una situación horizontal.
La verticalidad de nuestra relación con Dios, es algo heredado del judaísmo y a lo que Jesús renunció con aquello de “donde dos o mas se reúnen en mi nombre…”. Por ello considero que solo en lo humano y por su medio, el hombre y la mujer de hoy hallaremos a Dios.
Cuando ustedes nos escriben sobre la información a desarrollar sobre la pastoral familiar y la difusión del método “Teen Star” de la doctora Hanna Klaus, entiendo que ustedes consideran al igual que esta profesional de la sanidad y religiosa, que la abstinencia es la mejor receta para el orden sexual afectivo y el control de enfermedades de transmisión sexual. ¿Es malo el placer sin que medie el interés por aumentar la prole, señores obispos? ¿De corazón creen ustedes, que estos planteamientos llegarán a las familias cristianas de hoy y se llevaran a cabo en cada uno de sus miembros?
Permítanme la frivolidad señores obispos, pero “ni claro ni tan calvo”. El método “Tenn Star” y su fundadora han sido denunciados en EE.UU. por otros profesionales de la salud sexual, que han definido este programa como «programa de educación sexual extra-curricular discriminatorio, sexista y médicamente inexacto». Y algo sobre lo que hay tal irregularidad respecto de opiniones y presenta una manifiesta inexactitud, al menos yo no lo considero plausible, para desarrollarlo en nuestra pastoral familiar Diocesana.
Puedo entender que ustedes no aconsejen a este respecto a la profesional de la salud, hermana Teresa Forcades y que ni siquiera recomienden la “Nueva ética sexual” de Benjamín Forcano ya que fue denunciado por el entonces cardenal Ratzinger. Pero esto de “Tenn Star” es algo parecido pero un poco mas documentado y moderno, que aquel método tan fallido de “Ogino-Knaus”, por medio del cual algunos creo que llegamos felizmente al mundo. Lo cual quiere decir que de haber salido las cuentas a nuestro progenitores, al menos yo estaría en el inestable limbo.

Como ustedes entenderán, estas reflexiones han sido meditadas pero provienen de un espíritu joven y libre. Al menos espero que ustedes acojan estas letras con fraternidad cristiana, pues para muchos jóvenes no son un asunto baladí.
Desde luego, a pesar de mi disensión con algunos de vuestros planteamientos, me siento en comunión con vosotros. Junto a Cristo, os ofrezco mi humilde trabajo por la difusión del Evangelio de Jesucristo, y espero y deseo que atendáis a la riqueza que aporta a la comunidad diocesana de Sevilla, la diversidad de planteamientos ortodoxos u heterodoxos. En cada uno de estos planteamientos habita el Espíritu que nos anima e impulsa, aun a pesar de los posibles naufragios, a continuar en la Iglesia de Jesucristo.

Gracias de corazón por vuestra carta. Paz y bien.

Estepa a 28 de Septiembre de 2011. Laus Deo

Atte. Floren Salvador Díaz Fernández
Estudiante de Teología Cristiana