CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

sábado, 28 de agosto de 2010

Propuesta de consagración diaria a Dios Padre, en el Amor de su Hijo, en fe, oración, trabajo y obediencia; asistido por el Espíritu Santo y bajo el amparo de la Virgen María.

(esta consagración la pueden hacer todas las personas que lo deseen, actuando con responsabilidad, pues es ante Dios donde se hacen los votos)

A pie descalzo.
A pie descalzo, Señor. De puntillas, no.
A pie descalzo, calcando la planta desnuda en la arena,
despojado de la sandalia,
así entro en la aventura de orar, Señor Jesús.
A pie descalzo, paso a paso,
como niño que comienzan a caminar,
así abro el camino en este día, Señor.

A pie descalzo, en busca de originalidad,
de pureza de pensamiento, de las raíces de la vida,
así quiero caminar hoy, Señor.
A pie descalzo, despojado de todo lo que no soy,
exento de superficialidades,
pero no de imperfecciones,
así quiero caminar, Señor.

A pie descalzo, desnudo de postizos,
con sencillez, sin hacer ruidos,
sin afán de dejar pisadas para que otros me sigan,
así camino, Señor Jesús.
         (el profeso se despoja de los zapatos y los coloca ante sí)
A pie descalzo, con el corazón en vilo,
entrando en lo desconocido, en lo poco visible,
en lo que no se mide, en lo no comerciable,
así entro, Señor Jesús, en esta aventura de hoy.

A pie descalzo, en la aventura de llegar a Dios,
de experimentarlo, de sentirlo cercano, amigo,
de ser fiel a su palabra, de asistir a su mensaje,
así quiero caminar hoy, Señor.

A pie descalzo, paso a paso,
fascinado por lo desconocido de Dios
y lo insondable de sus designios;
atraído por el Trascendente,
así camino, Señor.

A pie descalzo, buscando como un peregrino
el sentido último de la vida
y la razón última para vivir,
así camino ante tí, Señor Jesús.

A pie descalzo, paso a paso,
pongo mi ser cristiano en el camino de la oración;
porque quiero vivir el amor al Padre
como lo viviste tu, Jesús, Señor del tiempo y de la historia.
Porque tu amabas, Jesús, tengo que amar yo.
Porque tu orabas, Jesús, tengo que ser persona de oración.
Tu estilo de vida ,Jesús , es la única razón
para la aventura de este día.
Porque merece la pena entregarme a la causa
de esta revolución del corazón llamada oración,
que es la puerta por donde Dios
entra en el interior del hombre.

A pie descalzo, paso a paso , sin desánimos
consciente de la necesidad de orar,
de la imperancia de la escucha y aprendizaje de tu Palabra,
despierto a la audacia de comenzar un camino nuevo,
abro mi senda de hoy, Señor Jesús, en tu nombre.

A ti me uno en la vida y en la oración,
confiado en la luz y en la fuerza de tu Espíritu
y te pido que nos muestres el rostro del Padre,
a todos los hombres y mujeres que en ti
tenemos puesta nuestra esperanza.

A pie descalzo, quiero caminar hoy contigo.
A pié descalzo deseo ser asistido por la Santísima Trinidad,
Trinidad Misericordiosa en nuestro corazón en búsqueda.

A pie descalzo, camino bajo las alas,
cobijado en la gran ternura del Padre que quiere a su iglesia.
A pie descalzo, con el corazón desnudo te digo:
¡Ven Jesús, ilumina mis ojos con la claridad de tu presencia¡